Wednesday, September 13, 2017

La Cruz de Cristo — Instrumento de Nuestra Salvación


"Tú — Divina Victoria.

Tú - hacedor de nuestra salvación.

Tú — covictoria de los fieles

y Victima Divina.

¡O Todohonorable Cruz!

¡Santifica a los que Te cantan!"

(Tropario del 4° cántico del canon).

La Cruz de Cristo, cuya solemne procesión festeja la Iglesia el 1° de agosto, es el objeto más santo para nosotros los cristianos, ya que según la enseñanza de nuestra Santa Iglesia, Cristo-Salvador al crucificarse en la cruz, cumplió con el gran Sacramento de la Redención del género humano del pecado, maldición y muerte: sobre la cruz El "clavó el manuscrito de nuestros pecados" y con Su muerte en esta, venciendo la muerte nos dio vida eterna, de la cual fuimos privados a través de la caída en pecado de nuestros ancestros Adán y Eva.

Es por eso que la cruz es llamada "protectora de todo el universo," "la belleza de la Iglesia" y otros altos nombres. Y no solo en los días de festividades definidas, sino en cada miércoles y viernes durante casi todo el año, se recuerda la traición de Judas (el miércoles) y Crucifixión del Señor (el viernes). La Iglesia en sus servicios ordenadamente glorifica a la Cruz como instrumento de nuestra salvación y arma contra el diablo.

Tres veces en el año hay una más solemne glorificación de la cruz del Señor: en la 3ra Semana de la Cuaresma, llamada "De la veneración de la Cruz;" el 1° de agosto en la festividad de "Exposición y Procesión de las Honorables Maderas de la Vivificadora Cruz del Señor" y el 4 de septiembre en el día de gran festividad de "Mundial Elevación del Honorable y Vivificadora Cruz del Señor." En estos días durante las matines se trae la Cruz del Señor desde el altar al centro del templo, se deposita sobre el "analoe" y se hacen tres genuflexiones con el cántico:

"¡Nos Inclinamos ante Tu Cruz, o Señor, y glorificamos Tu Santa Resurrección!"

La festividad del 1° de agosto se originó de la costumbre existente en Constantinopla de sacar la parte de la Vivificadora madera de la Cruz del Señor del templo de Santa Sofía y llevarla con una solemne procesión por las calles de la ciudad y plazas, para santificar a la ciudad y salvarla de enfermedades que castigaban a Constantinopla en esta parte del año. A esto se agregaba la bendición de las aguas. Los habitantes de Constantinopla creían santamente en la fuerza sanadora de la Cruz del Señor, como instrumento de nuestra salvación y la besaban con gran veneración.

Incitando a los fieles a glorificar la Cruz del Señor, la Santa Iglesia en ese día exclama con alegría en sus cánticos: "Hoy se eleva la Cruz y el mundo se libera del mal, hoy la Resurrección de Cristo se renueva y confines de la tierra se alegran…"

"Elevemos con alegría la todabendita Cruz en templos y ciudades y veneremos para recibir el perdón de nuestras deudas… Ella elevó del infierno al género humano, venció al enemigo y destruyó hasta el final el orgullo de los demonios."

"Hoy gozan los hombres con ángeles, ya que con la cruz fue destruido el reino del mal y nos reunió a todos…"

"La Cruz Divina brilla hasta los confines. Ella sacó del infierno el género humano… y salva a los que claman: pacifica al mundo e ilumina a las almas nuestras…"

"Hiciste la salvación en la tierra, o Dios; cruz y resurrección, por ellas nos salvaste; o Bondadoso y Amante de los hombres, Todopoderoso Señor, ¡gloria a Ti!"

"A la Cruz, salvación de los fieles, veneramos…"

"Apareció vencedor de pasiones y demonios, hoy el signo de la cruz…"

"Brilla radiante la honorable cruz e ilumina a los que fielmente veneran a ella hoy, santificando a nuestras almas y cuerpos."

"Vemos expuesta la cruz que otorga la vida, nos envía la iluminada aurora de gracias: acerquémonos y recibamos iluminación, gozo, salvación y perdón, dando la gloria al Señor."

"Antiguo instrumento de la vida, bendito árbol fue dado para guardar, por la desobediencia de Adán primero creado: la cruz le indicó el camino."

"…Inclinémonos ante toda santa cruz de Cristo que otorga la vida, por ella se ilumina todo el mundo"

"Qué muestre toda la tierra el gozo… hoy deifica por la todahonorable cruz…" "Arma que otorga victoria invencible, todagloriosa cruz…" "Es muerta la astuta serpiente ahora, jefe de las tinieblas, no soportando el brillo que emite la cruz que trae la vida…"

"Exclamen naciones, canten a Dios que dio la intocable afirmación a la cruz que está expuesta: todos los fieles nos alegramos ya que recibimos el bien…"

"Es muerta la muerte, es disminuida la corrupción, huyen las huestes diabólicas, al ver expuesta hoy la vencedora cruz de Cristo…"

"Cantando a Ti Dios Rey y Señor ya que nos otorgaste la cruz — pared indestructible, a ella ahora besamos con alegría salvándonos del mal."

Dice San Apóstol Pablo: "no me voy a glorificar, solo en la única cruz del Señor, sobre ella sufriendo mató a las pasiones. A ella la sostenemos, la cruz del Señor es esta madera salvadora, arma de la paz, victoria invencible."

"A la madera salvadora veneremos a la todasanta cruz… que nos vierte santidad y vida." Es particularmente importante el tropario del canon que habla de la liberación de los hombres del juramento con la fuerza de la muerte en la cruz de Cristo:

"¡O inexpresable Tu Cristo llegada e innombrables bienes! Encarnado, fuiste crucificado, recibiste la muerte y liberaste a los hombres del juramento vertiendo la incorrupción sobre la madera tribendita, gloriosa cruz para los siglos."

"Todasanta cruz Victoria Divina, del jefe de la vida, destructor del mal hoy glorifiquemos la todasanta cruz del Señor, destructora de los demonios y que expulsa a los bárbaros, protectora y hacedora vencedores a los reyes."

"Fuimos corruptibles por desobediencia, no cumplidores de mandamientos Divinos fuimos, por eso vino la muerte a los hombres. Hoy floreció la inmortalidad en la cruz de Cristo, que besamos."

"Esta madera todasanta, esperanza firme para los fieles, alegría, acusando al jefe de tinieblas: a ésta, fieles, veneremos con alegría."

"Comienzo de la bendición, afirmación de los cristianos y pared y firme intercesión y salvación del juramento apareció la madera deseada, arma invencible, ilumina y santifica nos."

Particularmente fuerte y destacado e imaginativo habla el primer versículo sobre la redención de nosotros del pecado, juramento y muerte. Este se canta cuando los fieles besan la cruz expuesta en la mitad del templo, después de triple genuflexión:

"Venid o fieles, saludemos la madera vivificadora, sobre ella Cristo Rey de la Gloria voluntariamente extendió Sus manos, nos elevó a la primera gracia que nos robó por engaño el enemigo y nos hizo expulsados de Dios. Venid o fieles, saludemos a la madera, con ella logramos romper las cabezas de enemigos invisibles.

Venid todas las naciones, honremos con cánticos la cruz del Señor: Alégrate o Cruz al caído Adán perfecta liberación, a ti todos nuestros reyes alaban"…

Y he aquí otra testificación sobre lo mismo en el tercer versículo: "Hoy el Señor de toda creación y Señor de la gloria es clavado en la cruz… Y sufre todo por mi condenado. Mi Salvador y Dios, que salva al mundo del mal por Su bondad."

Todos estos cánticos como también muchos otros en honor de la Cruz del Señor, en otros días de festividades de la Cruz del Señor, nos convencen que la redención del género humano del pecado, maldición y muerte es cumplida justamente por los sufrimientos en la cruz del Señor nuestro Jesucristo y Su muerte en la cruz por nosotros que heredamos "la maldición del Adán."

"¡Gracias Señor a Tu honorable Cruz!" nos enseña clamar por eso la Santa Iglesia.

Catecismo Ortodoxo 

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Prédica Sobre Cristo — Palabra de la Cruz

Así llama la prédica sobre Cristo y la salvación en Él el gran Apóstol de las naciones, San Pablo, quien cruzó, predicando sobre Cristo Crucificado y Resurrecto de los muertos, a todos los países del mundo culto de aquel tiempo — la Asia Anterior (la Asia Menor?) y Europa.

Él dice en su primera epístola a los Corintios: "La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; más a los que se salven, a nosotros, es potencia de Dios" (I Cor. 1:18) y concluye: "Los Judíos piden señales, y los Griegos buscan sabiduría: mas nosotros predicamos a Cristo crucificado a los Judíos ciertamente tropezadero, y a los Gentiles locura; empero a los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo Potencia de Dios, y Sabiduría de Dios" (I Cor. 1:22-24).

Sobre la Cruz Cristo "clavó el manuscrito de nuestros pecados," como siempre invariablemente enseñó y enseña hasta ahora la verdadera Iglesia de Cristo (ver Colos. 2:14). La obra de salvación y redención del genero humano del pecado, maldición y muerte, con no otra cosa sino con la preciosa Sangre de Cristo, verdadero Cordero de Dios, vertida por nosotros sobre la cruz. Sobre esto con claridad y fuerza testifican las Sagradas Escrituras que afirman que la misma Iglesia de Cristo "la ganó por Su Sangre" (Hechos 20:28) y que nosotros desde entonces "recibimos la absolución… por la redención que es en Cristo Jesús; al Cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en Su Sangre, para manifestación de Su Justicia, atento a haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados" (Rom. 3:25).

Estamos redimidos, como enseña San Apóstol Pedro, "no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la Sangre preciosa de Cristo, como de un Cordero sin mancha y sin contaminación" (I Ped. 1:18-19).

Nosotros fuimos "justificados en Su Sangre," tal como enseña San Apóstol Pablo, porque "siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo" (Rom. 5:9-10).

Nosotros "tenemos redención por Su Sangre, la remisión de pecados," como enseña San Apóstol Pablo en otra de sus epístolas (Efes. 1:7).

En Cristo "tenemos redención por Su Sangre, la remisión de pecados" (Colos. 1:14) y reconciliados con Dios "por la Sangre de Su Cruz" (Colos. 1:20).

Cristo "nos ha lavado de nuestros pecados con Su Sangre", como atestigua el amado discípulo de Cristo, San Juan el Teólogo (Apoc. 1:5).

Venidos de "gran congoja" y revestidos en vestimenta blanca, como fue revelado a él en la visión apocalíptica, "han blanqueado sus ropas en la Sangre de Cordero" (Apoc. 7:13-14).

Ya de estas pocas citas de Sagradas Escrituras (¡y hay numerosas otras semejantes!) nos convencemos en forma plenamente indudable que el gran Sacramento de nuestra redención no fue cumplido en ningún otro lugar, sino justamente sobre la Cruz a través del Derrame en ella de la Sangre de Cristo.

Por eso se hace comprensible qué significa la última palabra dicha por el crucificado por nosotros sobre la cruz el Señor-Salvador: "¡Está cumplido!" y después de esto en el Evangelio dice sobre El: "Y habiendo inclinado la cabeza, dio el espíritu" (Ju. 19:30).

"Está cumplido," o sea se cumplió aquello para lo que el Hijo de Dios vino a la tierra y murió por nosotros Crucificado en la cruz — se cumplió la gran obra de la redención de la humanidad del pecado, maldición y muerte.

Cómo es esto y por qué nos lo relatan en base a las mismas Sagradas Escrituras los grandes Padres de la Iglesia de los primeros siglos del cristianismo. Su enseñanza para nosotros tiene tanta autoridad que no necesita otras interpretaciones de este grande, inimaginable Misterio Divino. Debemos solo con humildad y veneración aceptar esta enseñanza que durante muchos siglos confesaba toda la Iglesia Universal.

Por consiguiente, justamente sobre la cruz y en ningún otro lugar se produjo nuestra redención. Y por eso la cruz es el instrumento de nuestra salvación. Es por eso que desde los primeros tiempos del cristianismo, l a c r u z e s e l s í m b o l o d e l a f e e n C r i s t o y sirve entre los cristianos como un objeto de especial veneración.

Es por eso que durante la oración nos cubrimos con e l s i g n o d e l a c r u z teniendo la fe en su milagrosa fuerza que aleja de nosotros al enemigo de nuestra salvación — el diablo y que nos salva de penas y males.

Un gran Padre de la Iglesia del siglo IV, San Cirilo de Jerusalén, explica así el significado de la Cruz de Cristo:

"Todo acto de Cristo — es gloria de la Iglesia Universal, pero gloria de las glorias — es la cruz." Y Pablo, sabiendo eso dice: "Más lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" (Gal. 6:14).

La corona de la cruz iluminó a los ciegos de ignorancia, liberó a todos poseídos del pecado y redimió a los hombres en todo el mundo.

Y no te extrañes que esté redimido todo el mundo ya que murió por él no un hombre común sino el Hijo de Dios Unigénito. El pecado de un hombre Adán tenía tanta fuerza que trajo muerte al mundo. Si la muerte reinaba en el mundo "por un delito" (Rom. 5:18), entonces mas todavía ¿con la verdad de Uno no reinará la vida? Y si entonces por el árbol, del cual comieron, fueron expulsados del paraíso, ¿no sería útil ahora a través del árbol de Jesús entrar para los creyentes al paraíso? Si el primer-creado de la tierra trajo la muerte universal, ¿no traería la vida eterna El que creó al hombre de la tierra, cuando El Mismo es vida? Si Finees, siendo celoso y habiendo asesinado al que pecaba, paró la ira de Dios, entonces Jesús, Quien dio la muerte no a otro que a Sí Mismo como precio de redención ¿no podrá saciar la ira contra los hombres?

Por eso no tendremos vergüenza de la Cruz del Salvador, sino más, vamos a glorificarnos con ella (13 Palabra publicada, pág. 158-159).

De misma manera enseñaban todos los Padres de la Iglesia, así siempre creía y enseñaba toda la Iglesia Universal de Cristo.

¿Por qué solo ahora en el vigésimo siglo de era cristiana aparecieron hombres que se llaman a sí mismos "cristianos" pero tienen vergüenza de la cruz de Cristo — tienen vergüenza hasta tal punto que no la ponen sobre sus templos ni dentro de ellos ni sobre las tumbas de sus muertos, no llevan a este sagrado símbolo, no quieren hacer el signo de la cruz y algunos hasta se mofan de la cruz comparándola con la "horca" y cometen a escarnio a los cristianos ortodoxos por su veneración de la cruz de Cristo?

¡¿Qué extraña enajenación que va contra la enseñanza de la Palabra de Dios y la tradición sagrada de muchos siglos de la Iglesia Cristiana?!

¿Cómo se puede rechazar o hasta disminuir el significado de la Cruz de Cristo para nosotros, cuando la cruz de Cristo es un símbolo tan grande de nuestra redención y simultáneamente — símbolo de inexpresable amor Divino hacia género humano caído?

De esto nos convencen las palabras del Mismo Cristo Salvador en Su excelsa charla con el maestro de la ley Necodemo, venido de noche a El:

"Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; para que todo aquel que en El creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna" (Ju. 3:14-15) de donde se ve que la cruz es el símbolo de nuestra salvación, y "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, más tenga vida eterna" (Ju. 3:16) de donde se ve que la cruz — es el símbolo del amor Divino hacia nosotros. ¡Milagrosa, misteriosa, inexpresable para la mente humana unión de Verdad Divina y Amor Divino!

Esta — clara manifestación de la gran verdad sobre Dios, que fue expresada todavía en el Antiguo Testamento por el autor de los Salmos, que en Dios "La Misericordia y la Verdad se encontraron; la Justicia y la Paz se besaron" (Sal. 84:11).

¿Cómo es posible preferir su propia razón a la razón de tan grandes Padres de la Iglesia como el "Pilar de la Ortodoxia" San Atanasio el Grande, los Maestros Universales tales como Basilio el Grande, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo, quienes con tal sabiduría divina hablaban de este gran Misterio de la Redención, inclinándose ante esta maravillosa conjunción en Dios de la Misericordia, Verdad y Paz, Su Divina Justicia y Su Divino Amor? Y ¿cómo se puede afirmar que estos grandes Padres de la Iglesia del IV siglo, fundadores de nuestra teología ortodoxa, se encontraban bajo cierta influencia extraña y ajena a la Ortodoxia?

Todavía mas extraño es aceptar el pensamiento que los escritores inspirados por Dios, los Apóstoles de Cristo ¿también escribían los sagrados libros del Nuevo Testamento encontrándose bajo influencia extraña a un verdadero cristianismo? ¡Esto es lo mismo que rechazar la misma inspiración Divina de los libros de Sagradas Escrituras que la Iglesia Universal desde siempre aceptaba y acepta como infalible Palabra Divina!

Y sin embargo en los últimos años a menudo escuchamos justamente sobre tal "critica" no solo de nuestros teólogos rusos sino de los mismos Santos Padres y hasta de los textos de Sagradas Escrituras inspiradas por Dios con una ineludible, a causa de esto, disminución del significado de la Cruz de Cristo como instrumento de nuestra salvación.

Pero de una manera completamente diferente de estos innovadores-reformadores enseña nuestra Santa Iglesia sobre el gran Sacramento de la redención cuando canta el Viernes Santo:

"Nos redimiste del juramento de la ley con Tu Honorable Sangre, clavado en la cruz y traspasado con la lanza, derramaste la inmortalidad a los hombres, Salvador nuestro, ¡gloria a Ti!" (Tropario al final de matines). Y el día de la gran festividad mundial de la Elevación de la Honorable y Vivificadora Cruz del Señor nos llama a todos de venerar la Cruz de Cristo cantándola:

"¡Vengan todas las naciones, veneremos a la madera bendita que da la verdad eterna!"

"La Cruz elevada ordena cantar a toda la creación a Aquel elevado en ella y Su pasión purísima. Ya que matando en ella a aquel que nos mató, vivificó a los muertos y permite vivir en el cielo por Tu misericordia."

"Plantando en el último lugar el madero de verdadera Vida, sobre él hizo la salvación el Rey Preeterno" (versículos).

Glorificando la cruz de Cristo como símbolo y al mismo tiempo instrumento de nuestra salvación, la Iglesia en su arrebato sagrado se dirige a ella como a un ser viviente y clama:

"Alégrate o Cruz portadora de la vida, la victoria invencible de la piedad, la puerta del Paraíso, la afirmación de los fieles, con ella se destruyó y desapareció la corruptibilidad y fue vencido el poder de la muerte, y fuimos elevados de la tierra al cielo, arma invencible, luchadora contra los demonios, la gloria de los mártires y santos, refugio de la salvación que otorga al mundo la gracia."

"Alégrate la Cruz del Señor que liberas del juramento a la humanidad."

"Alégrate… Tu que nos levantaste caídos en la corrupción, honorable cruz que destruyó el juramento y floreció la incorruptibilidad y nosotros los terrenales nos deificamos y el diablo definitivamente fue despeñado…" (versículos).

Se podría citar todavía más lugares del Servicio de la Festividad de la Elevación de la Cruz del Señor, pero lo que está arriba mencionado es completamente suficiente para ver cómo considera nuestra Santa Iglesia el significado para nosotros de la Cruz del Señor:

Justamente sobre la cruz Señor Jesucristo cumplió el gran sacramento de la Redención nuestra del pecado, maldición y muerte, con Su cruz nos abrió las puertas del Paraíso, con la cruz "nos salvó del trabajo enemigo," con la cruz vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios."

Es por eso que en el mismo momento cuando el Señor dijo "¡Se cumplió!" y bajando la cabeza entregó el espíritu, "la cortina" en el templo se partió en dos desde arriba hacia abajo (Mat. 27:51). — La cortina en el templo del Antiguo Testamento de Jerusalén se partió como signo que de nuevo se abrió para la gente el Reino del Cielo simbolizado por el "Santo Sanctorum" a donde solo el sumo pontífice podía entrar una sola vez en el año con la sangre de los animales sacrificados que son la proto-imagen de la Purísima Sangre de Cristo, vertiéndola sobre la cruz nos fueron abiertas las puertas del paraíso, cerradas hasta entonces por la caída en pecado de los ancestros.

¡Qué hermoso, expresivo y altamente instructivo símbolo para nosotros, que nos convence que solo a través de la muerte de Cristo en la cruz se produjo nuestra redención! Es por eso que terminando el Servicio religioso en la festividad de la Elevación la Santa Iglesia clama:

"Venid, o fieles, saludemos a la madera vivificadora, sobre ella Cristo Rey de gloria, voluntariamente extendió Sus manos, nos elevó al primer gozo…" (versículo cuando se venera la Cruz). Es por eso que también en el "icos" de este servicio claramente es subrayado el significado salvador para nosotros justamente de la cruz de Cristo:

"No voy a glorificarme, dice (Apóstol Pablo), sino solo con la única cruz del Señor; sobre ella sufriendo mató a las pasiones. A esta sostenemos a la cruz del Señor, gloria de todos: ya que esta madera salvadora para nosotros es el arma de la paz, la victoria invencible" (icos).

Junto con toda la verdadera Iglesia sintiendo y glorificando la cruz de Cristo como instrumento de nuestra salvación y gran símbolo del inexpresable amor Divino hacia nosotros, naturalmente no podemos comprender y aceptar ni absolver la enseñanza de aquellos quienes o completamente rechazan a la cruz o disminuyen su significado denigrándola bajo el pretexto y para los que "se pierden" y consideran a la cruz como una "alienación." Es comprensible y aceptable para nosotros solo la enseñanza verdadera, sin doble sentido, e inspirada por Dios de la Palabra Divina: que coloca a la Cruz de Cristo como lo mas importante en el cristianismo dando el nombre a la prédica sobre Cristo "la palabra de la cruz" (I Cor. 1:18).

Así siempre nuestra Iglesia creía y confesaba. Así también nosotros creemos y confesamos — y en esta fe tenemos la esperanza y esperamos encontrar la salvación eterna otorgada a nosotros por la cruz del Señor.

Catecismo Ortodoxo 

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Monday, September 11, 2017

San Autónomo Mártir (12 Septiembre )

San Autónomos era obispo de Italia, y fue obligado a irse por haber convertido a muchos paganos al cristianismo, llegando a Soreus en Bithynias donde se hospedó en la casa de Cornelio, un cristiano piadoso, quien luego de la enseñanza del Santo fue ordenado diácono. En poco tiempo erigió un templo en memoria del Arcángel Miguel. Luego se traslado a Lakonia y a Isabria, donde proclamaba la palabra divina, y al volver a Soreus ordeno sacerdote a Cornelio. Cuando Diocleciano comenzó a perseguir la practicada de los cristianos en Bithynias, el Santo se traslado nuevamente a una ciudad del Ponto. Después de viajar por muchas ciudades de Asia Menor enseñando la palabra de Dios, fue a una ciudad cercana a Soreus llamada Los Lagos, hay los cristianos eran obligados a adorar a los ídolos. Los idólatras al ver la negativa de estos se vengaron, a la hora la Santa Liturgia fueron al templo donde oficiaba San Autónomos y lo mataron porque consideraban que era el dirigente máximo.

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Sunday, September 10, 2017

¡Santo Padre Germán de Alaska!

Mientras vivías en la tierra, tus oraciones prote gían a tus hijos espirituales de las marejadas e incendios forestales, y después de tu muerte tus intercesiones celestiales han calmado los mares tormentosos y salvaron de peligro al Santo Obispo Inocencio. No hagas menos por nosotros en tu amor paternal por tu patria adoptiva. Implora a tu Soberano a que nos salvaguarde de estos peligros también, porque sabemos que Dios es maravilloso en Sus santos. Amén.

Catecismo Ortodoxo 

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San Teófanes el Confesor (Septiembre 9)


Confesor San Teófanes era un miembro de la bizantina aristocracia, que se convirtió en un Monje y cronista .

Teófanes nació en Constantinopla de los ricos y nobles iconódulo padres: Isaac, el gobernador imperial de las islas del Mar Negro, y Teodora, de cuya familia no se sabe nada. Su Padre murió cuando Teófanes tenía tres años, y el emperador bizantino Constantino V Coprónimo (740-775) vio posteriormente a la educación del niño y la educación en la corte imperial. Teófanes celebrará varias oficinas bajo este patrón.

Se casó a la edad de doce años, pero convenció a su esposa a llevar una vida de virginidad. En 799, después de la muerte de su Padre-en-ley, se separaron con el consentimiento mutuo para abrazar la vida religiosa. Ella eligió un convento en una isla cerca de Constantinopla, mientras que él entró en el Monasterio Polychronius, ubicado en el distrito de Sigiane (Sigriano), cerca de Cícico en el lado asiático del mar de Mármara . Más tarde, se construyó un monasterio en sus propias tierras en la isla de Calónimo (Ahora Calomio).

Después de seis años regresó a Sigriano, donde fundó una abadía conocida con el nombre "de la hectárea grande" y lo gobernó como abad . En esta posición de liderazgo, que estuvo presente en el Concilio General de Nicea en 787, y firmó sus decretos en defensa de la veneración de los iconos . Cuando el Emperador León V el Armenio (813-820) volvió a su iconoclasta la guerra, ordenó a Teófanes llevado a Constantinopla. El emperador trató en vano de inducirlo a condenar a la misma veneración de los iconos que había sido sancionado por el Consejo. Teófanes fue puesto en prisión y durante dos años sufrió un trato cruel. Después de su liberación, fue desterrado a Samotracia en 817, donde abrumado por las aflicciones, vivió sólo diecisiete días. Se le atribuye muchos milagros que Ocurrieron después de su Muerte.

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Mártires Adrián y Natalia. ( Septiembre 8 )


Adrián y Natalia eran esposos, ambos de nobles y ricas familias en Nicomedia. Adrián era el gobernador del Pretorio y un pagano; Natalia era cristiana secretamente. Eran jóvenes y vivieron en matrimonio por sólo trece meses antes de su martirio. Cuando el malvado emperador Maximiano visitó Nicomedia, ordenó que cristianos fuesen arrestados y torturados. En una cueva cerca de la ciudad, veintitrés cristianos estaban escondidos. Alguien los delató a las autoridades, y fueron azotados cruelmente con látigos de bueyes y barras, luego siendo encarcelados. Después fueron sacados de la prisión y traídos ante el Pretor para registrar sus nombres. Adrián observó a ésta gente, torturados pero pacientes, serenos y mansos, y les hizo decir bajo juramento qué esperaban ellos de su Dios como para aguantar tantos tormentos. Ellos le hablaron de la bienaventuranza de los justos en el Reino de Dios. Oyendo esto, y observando de nuevo a ésta gente, Adrián dijo repentinamente al escriba: «Anota mi nombre con los de estos santos; yo también soy un cristiano». Cuando el Emperador oyó esto, le preguntó: «¿Has perdido la razón?». Y Adrián contestó: «¡No la perdí, sino que la encontré!». Al enterarse Natalia se regocijó grandemente, y cuándo Adrián fue encadenado con los otros en la prisión, ella vino a ministrarle a todo ellos. Cuándo azotaron y sometieron a su esposo a varios tormentos, Natalia lo alentó a perseverar hasta el fin. Tras largos tormentos y encarcelamiento, el Emperador ordenó que se trajera un yunque para que se rompieran con un marrón los brazos y piernas de los prisioneros. Esto se llevó a cabo y Adrián, junto con los veintitrés hombres, expiraron en medio de grandes tormentos. Natalia llevó las reliquias a Constantinopla y los enterró honorablemente allí. Unos días después, Adrián se apareció a Natalia envuelto en luz y belleza, llamándola a venir a Dios; y ella entregó su espíritu a Dios en paz.

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Traslado de las Reliquias del Santo Apóstol Bartolomé. ( Septiembre 7 )

Hoy es la conmemoración del traslado de las Reliquias de San Bartolomé, mientras que su fiesta principal se celebra el 11 de junio. Cuando este Gran Apóstol fue crucificado en Urbanópolis en Armenia, los Cristianos tomaron su cuerpo y lo enterraron en un ataúd de plomo. Cuando numerosos milagros hubieron acontecido sobre la tumba del Apóstol, especialmente sanidades de enfermos – lo que llevó a un incremento en el número de cristianos – los paganos tomaron el ataúd que contenía las reliquias de Bartolomé y lo arrojaron al mar. Al mismo tiempo, arrojaron otros cuatro ataúdes que contenían las Reliquias de cuatro Mártires: Papiano, Luciano, Gregorio y Acacio. Por la providencia de Dios, los ataúdes no se hundieron, sino que flotaron a varios lugares llevados por las olas: el de Acacio a la ciudad de Ascalón, el de Gregorio a Calabria, el de Luciano a Mesina, el de Papiano a otro lugar en Sicilia, y el de Bartolomé a la isla de Lípara. A través de alguna revelación misteriosa, Ágato, Obispo de Lípara, descubrió que las reliquias de San Bartolomé se acercaban a Lípara. Ágato, junto al clero y al pueblo, salieron a la orilla y esperaron el ataúd con gran gozo. En esa ocasión, muchos de los enfermos fueron sanados mediante las reliquias del Apóstol. Estas fueron colocadas en la Iglesia de San Bartolomé, donde Permanecieron hasta el tiempo de Teófilo el Iconoclasta (c. 839 d. C.). Entonces, al amenazar los musulmanes a los liparitas, las Reliquias del Apóstol fueron llevadas al pueblo de Benevento. Así glorificó Dios a su Apóstol a través de milagros, tanto durante su vida como después de su Muerte.

Catecismo Ortodoxo

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