Thursday, October 17, 2019

Las cualidades Espirituales del clero. ( Obispo Alejandro Mileant )

En sus epístolas, el Apóstol Pablo toca varias veces el tema de las cualidades que deben poseer los miembros del clero. Por ejemplo: "porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios... retenador de la palabra fiel como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen" (Tit 1:7-9). El Apóstol Pedro así instruía a los Obispos y Sacerdotes:
"Ruego a los pastores que están entre vosotros, yo pastor también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria" (1 Ped. 5:1-4).
 
El Apóstol Pablo instruía a Tito, que era presbítero (Obispo), que él que consagra debe ser: "irreprensible, marido de una sola mujer, tener hijos creyentes, que no esten acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador..." (Tit 1:5-10).
 
Esperando del clero las altas cualidades morales, los fieles tienen que tener en cuenta, que la gracia del sacerdocio, ayudando al hombre en su vida espiritual, pero no lo vuelve perfecto. Las personas del clero son también gente que soporta el peso de los males generales y son vulnerables a las mismas tentaciones que los laicos. Por eso la Iglesia siempre enseñó que la validez de los sacramentos y de la bendición sacerdotal, dependen no de la perfección espiritual del oficiante, sino de la fe y la humildad de los que los recibe.
 
Nuestro Señor y los Apóstoles prohibían a los creyentes de juzgar a sus pastores, ya que estos son responsables ante Dios. "Del que recibió mucho, se le exigirá mucho". Por eso San Juan el Crisóstomo (Siglo IV) temía, que no todos los pastores se van a salvar. Cuando hay tan poca gente, deseosa de sacrificarse para el bien espiritual de sus prójimos, es preciso, al menos, valorar a aquellos que tomaron sobre si la obra del servicio a Dios y a los prójimos.
 
El apóstol Pablo enseña: "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cual haya sido el resultado de su conducta, y imitad su fe... Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta" (Heb. 13:7-17). "Os rogamos, hermanos, que reconozcais a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros" (1 Tes. 5:12). "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar" (1 Tim. 5:17-18).
Así, tenemos que apreciar, que nuestra Iglesia conservó no solamente la enseñanza de Jesucristo en su prístina pureza, sino también gracia del Sacerdocio y los Sacramentos, trasmitidos a la Iglesia por los Apóstoles. La mayoría de las "iglesias" contemporáneas, hace tiempo perdieron todo esto. Roguemos a Dios por los ministros de la Iglesia, que nos ayudan a renovarnos y fortalecernos espiritualmente.

Obispo Alejandro Mileant
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Saturday, October 12, 2019

El Simbolismo de la Comunión ( Protopresbitero Jorge Florovski )

Lo mismo es justo en relación con todos los sacramentos. Todos los sacramentos son instituidos para permitir a los fieles "Participar" en la muerte redentora de Cristo y con esto recibir la gracia de Su resurrección. Con los sacramentos se subraya y demuestra el extraordinario y universal significado del sacrificio y victoria de Cristo. Este fue el pensamiento básico del trabajo de Nicolás Cabassil sobre la vida en Cristo, en el cual está perfectamente sumada toda la enseñanza sobre los sacramentos de la Iglesia de Oriente. "Nos bautizamos para morir con Su muerte y resucitar con Su resurrección; nos untamos para ser participes con El en la unción real de deificacion. Y cuando nos alimentamos con el Santísimo Pan y bebemos el Divino Cáliz, nos comunicamos con la misma carne y la misma sangre que aceptó el Salvador y, de esta manera, nos unimos con el Encarnado por nosotros y Divinizado y Muerto y Resucitado... El bautismo es el nacimiento, el óleo (miro) es la causa en nosotros de la actividad y movimiento y el pan de la vida y el cáliz de agradecimiento es el alimento y verdadera bebida (Sobre la vida en Cristo, II, 3,4,6).
 
 
Todos los sacramentos de la Iglesia contienen diversos símbolos con los cuales se "compara" y se representa la Cruz y la Resurrección. Esta simbólica es realista. Los símbolos no solo recuerdan algo, que tuvo lugar en el lejano "pasado." Lo que aconteció en el "pasado" dio comienzo a lo "Eterno." Todo los símbolos manifiestan una verdadera Realidad, que revelan y transmiten en forma absolutamente adecuada. A este simbolismo sagrado lo corona el gran Misterio del Santo Altar. La Eucaristía es el corazón de la Iglesia. Ella es el Sacramento de la Redención en su sentido mas alto. Ella es mas que la "semejanza" o un simple "recuerdo." Ella es la misma Realidad escondida y revelada en el Sacramento. La Eucaristía es "un Sacramento perfecto i ultimo, — dice Cabassil, — no se puede extender mas lejos, no se puede agregar algo mas grande." Es el "limite de la vida." — "Después de la Eucaristía no hay mas hacia donde dirigirnos, pero llegados aquí debemos tratar de saber como guardar a un tesoro semejante (Sobre la vida en Cristo IV, 1, 4, 15). La Eucaristía es la misma Ultima Cena, que acontece de nuevo, y de nuevo, y a pesar de eso no es repetida. Porque, realizándola cada vez no solo "representamos," sino, en realidad, nos unimos a la misma "misteriosa Ultima Cena" creada una sola vez (y por los siglos) por el Mismo Divino Sumosacerdote, como introducción y principio del Sacrificio voluntario en la Cruz. Y el verdadero Sacerdote de cada Eucaristía — es infaliblemente el Mismo Cristo.
 
San Juan Crisostomo afirmaba reiteradamente: "Así deben creer, que ahora se realiza la misma cena en la cual presenciaba El. Una de la otra no se diferencian en nada." (Sobre Mateo conversación, L, 3). "Las acciones de ese Sacramento se realizan no con la fuerza humana. Aquel, Quien las realizó en aquella cena, las realiza también ahora. Nosotros ocupamos el lugar de oficiantes, en cambio El que santifica y transmite a las ofrendas, es el Mismo Cristo...Es la misma cena misteriosa, que propuso Cristo y en nada menor, que aquella. No se puede decir, que a Aquella realiza Cristo, y a esta un hombre, ambas realiza El Mismo Cristo. Este lugar es la misma estancia donde El estaba con Sus discípulos" (Idem. LXXXII, 5). Esta cuestión es de una importancia primordial. La Ultima Cena era la presentación del sacrificio — sacrificio de la Cruz. El sacrificio continua hasta ahora. Cristo hasta hoy día es el Sumosacerdote de Su Iglesia. El Sacramento es el mismo. Una vez mas nos referimos a las obras de Cabassil: "Presentándose y sacrificándose una vez por todos nosotros, El no cesa en Su eterno oficio, realizándolo por nosotros y siempre será en este nuestro interceder ante Dios (Interpretación de la Divina Liturgia, 23).
 
La potencia resucitante de la muerte de Cristo, se manifiesta con toda fuerza en la Eucaristía, que es "la sanción de la inmortalidad, no solo protegiendo de la muerte, sino, también dando la vida eterna en Jesucristo" (A los Efecios, XX,2). Es el "Pan celestial y el Cáliz de la vida." Este terrible Sacramento se torna para los fieles "el compromiso de la vida eterna," justamente, porque la misma muerte de Cristo ya era el Triunfo y la resurrección, En la Eucaristía están unidos el principio y el fin: los recuerdos de acontecimientos evangélicos y las profecías de Apocalipsis. Ella es — sacramentum futuri, porque ella es — el recuerdo (Anamnesis) de la Cruz. La Eucaristía es el sacramento de presentimiento y placer anticipado de la Resurrección "la imagen de Resurrección" — una expresión de la oración para consumir la Santa Ofrenda (de la Liturgia de san Basilio el Grande). Solo "imagen" no porque ella es simple símbolo, sino, porque la historia de la Salvación continua y hay que esperar "la vida del siglo futuro."


Protopresbitero Jorge Florovski
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Friday, October 4, 2019

Aquel que renuncia al mundo ( San Juan Clímaco )


Aquel que renuncia al mundo movido por un sentimiento de temor es semejante al incienso cuando se quema: al principio huele bien, mas termina transformándose en humo. Aquel que renuncia al mundo con la esperanza de una recompensa se asemeja a la piedra del molino que muele siempre del mismo modo. Pero aquel que renuncia al mundo por amor a Dios adquiere desde el comienzo el fuego interior, y este fuego, como si estuviera en medio de un gran bosque, se transforma en un gran incendio.


La Santa Escala de San Juan Clímaco
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Saturday, September 28, 2019

La Vida en la Gracia ( Obispo Alejandro Mileant )

Conviene no olvidar que si los preceptos de Cristo, y entre ellos los principales que conciernen al amor por Dios y por los hombres, - no son mandatos exteriores sino llamamientos, son sin embargo los que constituyen las leyes internas de la vida espiritual del hombre, creado a la imagen y semejanza de Dios. 
Fuera del amor no hay vida, sino sólo la muerte, el sufrimiento infernal, la nada. Es por eso que, aunque los preceptos evangélicos no son en sí mismos mandatos, en efecto, no es posible no vivir de acuerdo con ellos. Es el Señor mismo quien los cumple en nosotros por la fuerza de su gracia (por ejemplo, cuando se trata del amor por los enemigos); por supuesto, nada se rehace nunca sin nuestro consentimiento, pero nada se exige tampoco que sea mayor que nuestras fuerzas. El amor del hombre por Dios nunca queda sin respuesta. Y es la ley de la vida humana: vivir siempre con Dios.
 
La vida Cristiana no está constituida solamente por una buena conducta respondiendo a ciertas reglas exteriores observadas por temor de castigos particularmente crueles más allá de la tumba. Es una vida efectivamente divina y humana a la vez, vivida con Dios, semejante a una unión conyugal. Si el hombre pide, Dios responde; si el hombre se aflige, Dios le consuela; si el hombre yerra, Dios le enseña el camino.
 
La vida Cristiana es la vida en la gracia, y en eso está la diferencia radical de toda otra vida aún moralmente elevada de los hombres que viven fuera de la Iglesia. Es por eso que el Señor nos dice: ''Mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:30).

Obispo Alejandro Mileant
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Monday, September 23, 2019

Aquellos que realmente han decidido servir al Señor Dios... ( San Serafin de Sarov )

Aquellos que realmente han decidido servir al Señor Dios deben practicar el recuerdo de Dios y la oración ininterrumpida a Jesucristo, diciendo mentalmente: 
Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, un pecador.
 
San Serafin de Sarov
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Wednesday, September 18, 2019

Sobre el Juicio Final ( San Juan Maximovich )


Estamos en la semana de la conmemoración del juicio final. A pesar de que nadie, más que Dios Padre, tiene el conocimiento de cuándo va a ser ese día, las señales de su acercamiento están relatadas en el Evangelio, y en la Revelación o Apocalipsis del Santo Apóstol San Juan el Teólogo.

En gran medida la Revelación o Apocalipsis nos habla de los sucesos del fin del mundo y del juicio final mediante representaciones y de manera indirecta, pero los santos padres la explicaron, hay una genuina tradición cristiana, que nos habla de los signos del acercamiento del fin del mundo y del juicio final.

Antes del fin del mundo terrenal, va a haber pánico, guerras, luchas internas entre las personas, hambre, terremotos.

Las personas sufrirán por miedo, morirán esperando tragedias. No va a haber alegría de vivir, se tendrán atormentadoras condiciones de abandono hacia la vida. Pero además, la apatía no será solo hacia la vida, sino también hacia la fe, y "al venir el Hijo del Hombre,¿ encontrará El, fe en la tierra ?" (San Lucas 18:8).

El hombre se volverá orgulloso, desagradecido, rechazará la Ley de Dios: junto con el desapego a la vida decrecerá la moral. Disminuirá el bien y aumentará el mal.

Es sobre este tiempo que el Apóstol San Juan el Teólogo habla en su obra inspirada por Dios llamada Apocalipsis. El mismo dijo, cuando la escribió que "estaba en el Espíritu," lo cual quiere decir que el mismo Espíritu Santo estaba en él, cuando a través de distintas imágenes, tuvo las revelaciones del destino de la Iglesia y del mundo terrenal. Por ello es la Revelación de Dios.

El Apocalipsis representa el destino de la Iglesia a través de la imagen de una mujer, que en esos tiempos se esconde en el desierto: ella no se da a conocer a la vida pública, como lo es ahora en Rusia. En la vida pública, las fuerzas que preparan la posibilidad de la aparición del Anticristo ocuparán un papel importante.

El Anticristo va a ser una persona, y no un demonio encarnado. "Anti" significa "contra." Es un hombre que quiere ser o estar en el lugar de Cristo, ocupar Su lugar, y poseer aquello que Cristo poseía. El desea tener la atracción de Cristo y la autoridad sobre todo el mundo. Más aún el Anticristo recibirá esa autoridad antes de su destrucción y la del fin del mundo terrenal.

¿Qué se sabe sobre el Anticristo? Su padre, un total desconocido, y su madre una virgen solo en apariencia. Será un hebreo de la tribu de Dan. El Anticristo será muy sabio y tendrá el don de saber tratar a la gente.

Será encantador y afectuoso. El filósofo Vladimiro Soloviev, trabajó mucho sobre el tema para representar la llegada y la identidad del Anticristo. Minuciosamente utilizó todo el material sobre este interrogante, no solamente el proveniente de los Santos Padres sino también de los musulmanes, elaborando así una clara imagen. Antes de la llegada del Anticristo, en el mundo ya se hacen preparativos para su aparición. "El Misterio de la iniquidad ya está actuando" (2 Tes. 2:7).

Las fuerzas, que se disponen para su llegada, antes que nada luchan contra el lícito poder Imperial. El Apóstol Pablo dice, que no puede manifestarse el Anticristo, hasta que no sea "quitado de en medio el que ahora impide" (2 Tes. 2:7). San Juan Chrysostom explica que el "que retiene" — es el poder legal devoto, piadoso: semejante poder es el que lucha con el mal. Por esta razón, el "misterio" (de la iniquidad) que ya actúa en el mundo, lucha con este poder, desea un poder ilegal y cuando lo consiga, entonces ya nada podrá entorpecer la llegada del Anticristo.

El no solo va a ser sabio y hechizante, sino también va a pretender que es piadoso, va a demostrar caridad y hará el "bien," con la finalidad de fortalecer su poder. Y cuando se fortifique a tal punto que todo el mundo lo reconozca, descubrirá su rostro, su personalidad.

Elegirá a Jerusalén como su capital, en especial porque es precisamente allí donde El Salvador manifestó Su enseñanza Divina y Su Identidad. Fue allí donde todo el mundo fue llamado hacia la bienaventuranza del bien y de la salvación. El mundo no reconoció a Jesucristo y lo crucificó en Jerusalén, mientras que todos reconocerán el poder del Anticristo y Jerusalén, será la capital del mundo.

Al conseguir la cúspide del poder, el Anticristo exigirá el reconocimiento de las personas, pues él va a lograr lo que nadie ni ningún otro poder terrenal pudo adquirir hasta entonces, va a exigir que lo veneren como a un ser superior, como a un dios.



Vladimiro Soloviev describe muy bien el carácter de su trabajo como "Sumo Gobernante". El hará lo que agrade a todos, bajo la condición de que lo acepten como a un Poder Superior. El permitirá que subsista la vida de la Iglesia, permitirá que se realicen los oficios, prometerá la construcción de hermosos templos, pero todo ello, condicionado a que lo reconozcan y lo veneren como a un "Ser Superior." Él odiará a Cristo y vivirá con ese odio permanente, y se va a alegrar del rechazo de las personas hacia Cristo y hacia la Iglesia.

Bajo el Anticristo habrá una negación de la fe en masa, muchos obispos serán desleales a la fe, y lo justificarán mostrando el estado resplandeciente de la Iglesia.

La búsqueda de componendas será la característica de la naturaleza de las personas. Desaparecerá la rectitud en la confesión. El hombre justificará su decadencia con astucia, y el gracioso maligno apoyará ese estado general. Las personas adquirirán la costumbre de alejarse de la verdad y se acostumbrarán al placer de las componendas y del pecado.

El Anticristo va a permitir cualquier cosa a las personas, con tal de que ellos al "decaer lo veneren." y que todo el mundo se someta a él. Luego vendrán dos hombres rectos, que sin temor predicarán la fe y acusarán al Anticristo. De acuerdo a la tradición eclesiástica, estas personas son dos profetas del Viejo Testamento, Elias y Enoch, que no han probado la muerte, pero la probarán ahora por tres días, y al tercero van a resucitar. Su muerte dará gran alegría al Anticristo y a sus servidores. Su resurrección los sumergirá en gran confusión y pánico. Es allí donde llega el fin del mundo.

El Apóstol Pedro dijo que el primer mundo fue hecho de agua "De agua" también es la imagen del caos de la masa física y pereció sumergida por el diluvio. El mundo actual se conserva para el fuego. La tierra y todo lo que está en ella se va a quemar, los elementos serán desintegrados por el fuego y la tierra, con todo lo que hay en ella, será consumida. (II Peter 3:5-7, 10).

Entonces aparecerá el símbolo del Hijo de Dios — o sea el símbolo de la Cruz. Todas las personas, que se habían sometido voluntariamente al Anticristo van a sollozar. Todo terminará para siempre. El Anticristo va a será exterminado. Su reinado, su lucha con Cristo llegará a su fin.

Todos deberán rendir cuentas ante Dios — el Verdadero Juez.

"El fin del mundo" no significa su destrucción, sino su transformación. De repente todo va a cambiar en un abrir y cerrar de ojos.Los muertos van a resucitar en nuevos cuerpos — en los suyos pero renovados, transformados, como Jesucristo que resucitó en Su propio Cuerpo, en El estaban las marcas de la lanza y de los clavos, sin embargo poseía nuevas facultades, y en ese sentido era un cuerpo nuevo. Lo que no ésta claro — es si éste va a ser un cuerpo nuevo, o, va a ser como el que tenía el primer hombre cuando fue creado.

Luego el Señor aparecerá con gloria en las nubes. Sonarán con fuerza y poder las trompetas, repiquetearán en el alma y en la conciencia. Todo se volverá claro en la conciencia humana. El profeta Daniel, al relatar sobre el Juicio Final, dice, que en los viejos días, el Juez está en el trono, y ante Él corre un río de fuego (Daniel 7:9-10). El fuego es un elemento de purificación. El fuego funde el pecado, lo quema, y pobre de aquel para quien el pecado el se hizo como parte de su naturaleza, porque entonces el fuego lo quemará.

Ese fuego se va a encender en el interior del hombre: al ver la Cruz algunos se van a regocijar, y otros se van a desesperar, van a sentir confusión, terror y desesperación. Así se van a dividir las personas: en el relato del Evangelio ante el Juez unos se van a parar a la derecha, y otros a la izquierda — a ellos los separa su conciencia interior. El mismo estado del alma de la persona lo arroja a un lado o al otro, a la derecha o a la izquierda.

Cuanto más firme y conciente haya sido el esfuerzo del hombre en su vida hacia Dios, tanto más va a ser su alegría, al escuchar la Palabra "Benditos, vengan hacia Mi," y por el contrario, esas mismas palabras van a convocar el fuego del terror y del tormento en aquellos que no quisieron a Dios, o que durante su vida se apartaron, lucharon, blasfemaron o injuriaron contra El.

El juicio final no sabe de testigos o de notas protocolares. Todo está escrito en el alma humana, y estos registros, estos "libros" se abrirán en el Juicio. Todo se hace visible para todos y para uno mismo, el estado del alma humana determina a la derecha o a la izquierda. Unos van hacia el regocijo, otros hacia el horror.

Cuando se abran los "libros," a todos les será claro, que las raíces de todos los vicios se quedan en el alma humana. Esta el borracho, el libertino — y cuando se muere su cuerpo, alguien pensará: con él se murió el pecado. Pero no es asi: en el alma recidia la mala tendencia, le era placentero pecar. Y si ella no se arrepintió de su pecado y no se liberó de él, llegará al Juicio Final con ese deseo de pecar el cual nunca podrá satisfacer. En ella quedarán los sufrimientos del odio y maldad. Habrá "rechinar de dientes" de impotente malicia y el fuego insaciable del odio.

La "Gehena Ardiente" — se puede interpretar como un fuego interno de los vicios que queman.
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Sunday, September 15, 2019

Vivir según el amor de Dios y la virtud ( San Antonio el Grande )


Quienes son verdaderamente hombres, tienen un celo tal de vivir según el amor de Dios y la virtud, que su conducta virtuosa resplandece sobre los otros hombres Así como sucede cuando se coloca un detalle púrpura sobre las partes blancas de los vestidos para adornarlos y se destaca, poniéndose en evidencia, es así como los hombres deben practicar con máxima y evidente solidez las virtudes del alma.

San Antonio el Grande
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/