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Sunday, September 20, 2015

Preparemos a la mujer para que se bella para Dios, no para nosotros. ( San Juan Crisóstomo )


Preparemos a la mujer para que se bella para Dios, no para nosotros. No busquemos bienes en ella, ni una buena familia, sino la nobleza de su alma.

Busquemos en la mujer su mente y un corazón bueno, pensamientos sensatos y mansedumbre. Estas son las señales de la belleza interior. No busquemos la belleza de su cuerpo, tampoco la culpemos por aquello que está fuera de su alcance. De hecho, no la culpemos por nada –esto sólo lo hacen los muy atrevidos– ni la agitemos, ni nos enojemos con ella. ¡Cuántos, al lado de alguna mujer hermosa, destruyen completamente su vida, mientras que otros, conviviendo con alguna que no lo es tanto, consiguen llegar, con alegria, a la más avanzada vejez?

Limpiemos la manchas interiores, sanemos las heridas de dentro, eliminemos todas las impurezas de nuestra alma. Tal es la belleza que Dios busca. Preparemos a la mujer para que se bella para Dios, no para nosotros. No busquemos bienes en ella, ni una buena familia, sino la nobleza de su alma.


                                Catecismo Ortodoxo 

                   http://catecismoortodoxo.blogspot.ca/

Wednesday, April 1, 2015

Las Mujeres ( San Serafim de Sarov )


En esta celda tan frecuentemente visitada, Serafín recibía también muchas mujeres. ¿No había dicho un día que era necesario desconfiar, como de la peste, de "estas cornejas pintadas"? Envejecido, lleno como estaba de fuerza espiritual, su actitud hacia ellas había cambiado. Primero entre los santos rusos, él debía ocuparse de su muerte, prever el papel, que, en el futuro, les estaba reservado.

"No olvidaré jamás, mientras una de ellas, que, habiendo él orado conmigo delante del icono de la Madre de Dios, puso sobre mi cabeza sus manos calientes; yo sentí de pronto una fuerza vivificante expandirse a través de mi cuerpo entero. Levanté los ojos sobre el Padre y vi que lloraba. Una de sus lágrimas cayó sobre mi frente. ¿Lloraba por mí? No osé preguntarle...

¿Lloraba por la suerte de tantas mujeres, esclavas de dueños inhumanos, de maridos cuya brutalidad asesinaba sus almas y sus cuerpos, de los huérfanos sin dote y sin sostén de los que se ocupaba su madre, Agata Mochnine, de santa memoria? Es lo más probable.

Hablando a las personas casadas, el staretz no entraba en los detalles de 1a vida conyugal. Se contentaba con pedir a los esposos la fidelidad recíproca y el amor que aseguran a la familia la estabilidad y la paz.


San Serafim de Sarov