Monday, August 20, 2018

Confesión de la Fe. ( San Nicodemo el Agiorita )

Queridos, la envidia es una cosa terrible e intranquilizadora que siempre está en movimiento y nunca para de realizar su atributo natural, es decir, manchar a los immaculados, el inculpar a los no culpables, y a los muy piadosos y muy Ortodoxos difamarles como heterodoxos e impíos. Como corroboración de esto son bastantes los ejemplos de los grandes Maestros y santos de nuestra Iglesia, es decir, San Atanasio el Grande, San Basilio el Grande, San Juan Crisóstomo y todos los demás, los cuales, mientras ellos mismos eran piadosísimos y muy Ortodoxos, eran difamados por sus adversarios como impíos y heteroodoxos.

Entonces, si estos tan grandes e importantes Santos de la nuestra Iglesia no pudieron salvarse de la envidia y las calumnias, ¿como es posible que estemos nosotros por encima de ellos, de los cuales no somos dignos ni de lavarles los pies? No es nada extraño, entonces, si también nosotros somos acusados y calumniados con difamaciones y nombran como heterodoxos a causa de la envidia, de la terquedad y del odio incitado por algunos hermanos.

Hay incluso algunos, los cuales sin conocer qué significa Kolibás y sin conocer la causa por la cual somos acusados y calumniados, sólo al escuchar los demás llamarnos Kolibades, heréticos, heterodoxos y otras calumnias parecidas, inmediatamente ellos siguen las mismas calumnias.

Así se parecen a aquellos necios Atenienses, seres ignorantes, los cuales acusaron al justo Arístides y escribieron en su contra en el óstraco (fragmento de cerámica empleado para condenar, mediante voto, al ostracismo) que merecía ser condenado y exiliado de Atenas.Y aunque no lo conocían en absoluto con anterioridad, sin embargo, escuchaban sólo de los otros que era digno de condena y exilio, como está referido de él en los Paralelos de Plutarco; y no nos referimos, por motivo de la difamación, a aquel vulgar y popular refrán que encaja en esta situación y que dice: “Cuando ladra un perro, inmediatamente ladra también otro”.

Por este motivo, para que sea conocida la verdad, nos vemos obligados a exponer aquí la presente y de propia mano Confesión de nuestra Fe para defendernos con pocas palabras, para exponer qué creemos sobre todo aquello por lo que somos injustamente acusados. Porqué escuchemos al eminente Pedro anunciar: “Que estéis siempre preparados para contestar a todo aquel que os pida explicaciones” ( 1 Pedro 3,15), de manera que todos los que propagan con pasión estas cosas contra nosotros, que cierren sus bocas, temiendo a Dios y a la recompensa o castigo futuros; y los otros hermanos, que también se escandalizan por ignorancia y se enfrían por todo lo que se dice en contra nuestra, que paren de escandalizarse, viendo ya revelarse con este discurso y escrito las convicciones que hay en nuestros corazones. Ya que de acuerdo con el Apóstol “ con el corazón el hombre cree todo lo que conduce a la justicia, con la boca confiesa todo lo que conduce a la salvación” (Romanos 10, 10)

PRIMERO.

Confesamos, proclamamos y admitimos los 12 Artículos que existen en el Símbolo común de la Fe, es decir, a aquellos artículos que están contenidos en el Creo en un solo Dios, los cuales los leemos a diario en solitario, en común, en nuestras celdas, en los santos templos de Dios y en cualquier parte que nos encontremos. Ya que escuchamos al San Juan Crisóstomo decir: “Los terribles cánones que hay en el símbolo, son dogmas que han bajado del cielo” (Homilía 40 en la 1ª Epístola de los Corintios).

SEGUNDO.

Confesamos y admitimos todos los otros dogmas, todos los que confiesa (admite) y proclama la santa Católica y Apostólica Iglesia de Cristo, tanto todos aquellos dogmas que se refieren a la elevada y Trinitaria teología, es decir, sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, de los cuales una es la divinidad, de acuerdo con el 5º cánon del Segundo Concilio Ecuménico, como los dogmas que conciernen a la profunda y encarnada Economía del Logos de Dios. También hacemos referencia aquí al discurso del padre de la Iglesia San Basilio el Grande: “Creemos tal como hemos sido bautizados, y alabamos y glorficamos a Dios tal como hemos creído” (1º Discurso Ascético).

TERCERO.

Confesamos y admitimos con piedad o con pensamiento los 7 divinos y santos misterios de nuestra Iglesia, los cuales son: el Santo Bautismo, la Santa Crismación, La Divina Eucaristía, el Sacerdocio, el Matrimonio legal, el Arrepentimiento y la Unción. Estos misterios honramos y reconocemos con toda nuestra fe y piedad, ya que ayudan de manera imprescindible a la salvación de nuestras almas, y admitimos la santa gracia y la santificación que provienen de estos misterios, de acuerdo al orden que actúa y se guarda en la Iglesia de Cristo de Oriente.

CUARTO.

Conservamos las tradiciones Apostólicas, en las cuales hemos sido enseñados, ya sea con discursos, ya sea con las epístolas de los divinos y venerables Apóstoles, y permanecemos creyentes en todo lo que aprendimos y en lo que fuimos cerciorados, como anuncia el Apóstol Pablo a nosotros y a todos los cristianos en su 1ª Epístola a las Corintios, en la 2ª Epístola a los Tesalonicenses y en la 2ª Epístola a Timoteo.

QUINTO.

Junto con las tradiciones de los Apóstoles, mantenemos y admitimos las Tradiciones de la Iglesia, es decir, las tradiciones que fueron determinadas por los sucesores de los Apóstoles. Así, aparece el heterodoxo Montano, que alcanzó su esplendor en el siglo II y su convicción era el violar e incumplir las tradiciones y las costumbres de la Iglesia, según Eusebio (Libro 5º cap. 15 de la Historia Eclesiástica). Ya que los dogmas y las tradiciones de la Iglesia no son opuestos entre si, todo lo contrario, más bien los unos completan a los otros. Ya que los dogmas de la Fe constituyen las tradiciones de la Iglesia, mientras que las Tradiciones de la Iglesia se sostienen encima de los dogmas de la fe, pero los dos juntos tienen el mismo e idéntico poder en el tema de la fe. Por esto también dijo San Basilio el Grande “los dos tienen idéntico poder en el tema de la fe” (Cánon 91).

Ya que, como las grandes piedras se tiene en pie junto con las pequeñas y las dos juntas constituyen el edificio, si alguien quiere echar abajo las pequeñas, simultáneamente echa abajo también las grandes, así los dogmas de la Fe permanecen juntos con las tradiciones de la Iglesia, también si alguien quiere violar e incumplir las tradiciones de la Iglesia, viola e incumple junto a éstas los dogmas de la Fe. Por esto dijo también San Basilio el Grande: “Si intentamos incumplir lo no escrito de las costumbres y tradiciones, con el pretexto que no tienen un gran poder, por este error, provocaremos un gran daño en el Evangelio. Más bien convertiremos el kerigma del Evangelio en simplemente un nombre bonito y fino.” (Cánon 91).

SEXTO.

Sostenemos y admitimos todos los santos cánones de los muy honorables Apóstoles, los cánones de los 7 Concilos Ecuménicos, los cánones de los Concilios Locales y de los santos y teóforos Padres que vivieron en todo lugar, los cánones que contiene el 2º Artículo del Sexto Concilio Ecuménico y los cánones que fueron ratificados en el 1º Artículo del Séptimo Concilio Ecuménico. Junto con los Cánones admitimos también las Actas de los mismos Concilios, ya que ambos tienen idéntico poder.

SEPTIMO.

Y hablando en general: todo lo que la Iglesia Santa, Universal, Apostólica y Oriental, nuestra madre común y espiritual, admite y confiesa, esto es lo que nosotros junto con ella aceptamos y confesamos. Y todo lo que ella aborrece, detesta y rechaza, igualmente también nosotros repudiamos, rechazamos y detestamos junto con ella como sinceros y verdaderos hijos suyos.
 
(Por San Nicodemo el Agiorita, introducción de su libro “Confesión de Fe”)
 
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Friday, August 17, 2018

Las huestes demoníacas tiemblan cuando ven la Cruz... ( San Juan Maximovitch )

La Cruz del Señor fue el instrumento por el cual Él salvó al mundo luego de la caída en el pecado. A través de la Cruz, Él descendió con Su Alma al infierno para así levantar de él las almas de quienes Lo estaban esperando. Por la Cruz, Cristo abrió las puertas del Paraíso las cuales habían sido cerradas luego de que nuestros ancestros fueran desterrados de él.

La Cruz fue santificada por el Cuerpo de Cristo que fue clavado en ella cuando Él se dio a Sí mismo a los tormentos y a la muerte para la salvación del mundo, y ella misma fue entonces llena con poder para dar vida. Por la Cruz en el Gólgota, el príncipe de este mundo, fue arrojado afuera (Juan 12:31) y un final fue puesto a su autoridad. El arma con la que Él fue aplastado se volvió el signo de victoria de Cristo.

Las huestes demoníacas tiemblan cuando ven la Cruz, ya que por la Cruz, el reino del infierno fue destruido. Ellos no se atreven a girar cerca de alguien que esta guardado con la Cruz. Toda la raza humana, por la muerte de Cristo en la Cruz, recibió la liberación de la autoridad del diablo, y todo el que hace uso de esta arma salvadora es inaccesible a los demonios.

San Juan Maximovitch
 
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Tuesday, August 14, 2018

Explicación de la Dormición De la Theotokos.

La fiesta de la Dormición de la Theotokos es celebrada el día 15 de Agosto, precedida por un ayuno de dos semanas. Esta fiesta, llamada a veces “Asunción” celebra la muerte de la Madre de Dios, seguida de su Resurrección y Glorificación en Cristo. Proclama que María ha sido llevada, “Recibida” por Dios en su Reino en la plenitud de su existencia espiritual y corporal.
Tal como ocurre en el caso de la Natividad de María y la fiesta de su entrada al templo, no existen fuentes históricas o bíblicas para esta fiesta. La Tradición de la Iglesia nos enseña que María falleció tal como los demás, no voluntariamente como en el caso de Su Hijo, sino por la necesidad de su naturaleza humana mortal invisiblemente unida a la corrupción de este mundo.

La Iglesia Ortodoxa enseña que María carece de todo Pecado personal. No obstante, en el texto del Evangelio de la fiesta, en los oficios litúrgicos y en el icono de la Dormición, la Iglesia proclama del mismo modo que María verdaderamente necesitaba ser salvada por Cristo tal como todos los demás seres humanos son salvados de las tribulaciones, sufrimientos y muerte de este mundo; y que, en verdad habiendo fallecido, fue resucitada por su Hijo como la Madre de la Vida, y ya participa en la vida eterna del paraíso que es prometida a todos los que “oyen la palabra de Dios y la guardan.” (Lucas 11,27-28)

Tono I - En tu alumbramiento conservaste tu virginidad y en tu dormición no olvidaste al mundo, oh Madre de Dios. Puesto que te has trasladado a la Vida, oh Madre de la Vida; por tu intercesión libra de la muerte a nuestras almas.

Ni la tumba, ni la muerte, pudo contener la Theotokos, quien es constante en oración y nuestra firme esperanza en la intercesión. Siendo la Madre de la Vida, fue trasladada a la Vida, por Aquel que habitó en su vientre siempre virginal. (Kontakion)

Los servicios de la fiesta repiten el tema principal, que la Madre de la Vida ha pasado “al gozo celestial, al regocijo divino, y a la alegría eterna” del Reino de Su Hijo. (verso de las Vísperas). Las lecturas del Antiguo Testamento, así como las lecturas del Evangelio para la Vigilia y para la Divina Liturgia, son exactamente las mismas que se leen para las fiestas de la Natividad de la Virgen y la de su Presentación en el Templo. Así, en Matutinos nuevamente escuchamos a María decir, “Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.” (Lucas 1,47) Durante la Divina Liturgia, escuchamos la carta a los Filipenses en que San Pablo habla de cómo Cristo se anonadó a sí mismo y aceptó tomar forma de siervo humano y aceptar la muerte, hasta muerte en la cruz, para ser “exaltado a lo sumo” por Dios su Padre. (Filipenses 2,5-11) Una vez más en el Evangelio, se nos proclama que la bienaventuranza de María pertenece a todos los que “oyen la palabra de Dios, y la guardan.” (Lucas 11, 27-28)

Así, la fiesta de la Dormición de la Theotokos celebra la exaltación ofrecida a todo ser humano por la gracia divina, a condición de que viva realmente una vida de humildad y alabanza, de obediencia y amor dedicados al Señor, y que esta exaltación al sumo grado ya ha sido realizada en la Virgen María Theotokos. La fiesta de la Dormición es el signo, la garantía, y la celebración de que la suerte que tuvo María, espera también a todos aquellos cuyas almas magnifican al Señor, cuyos espíritus se regocijan en Dios el Salvador, y cuyas vidas son totalmente dedicadas a escuchar y a guardar la Palabra de Dios.

En conclusión, se debe insistir nuevamente, que en todas las fiestas de la Theotokos en la Iglesia, Los Cristianos Ortodoxos celebran hechos concretos de su propia vida en Cristo, y en el Espíritu. Lo que sucede a María, sucede también a todo aquel que imita su santa vida de humildad, obediencia y amor. Junto a ella, todos los seres humanos serán “bendecidos” para ser “más venerable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines,” si siguen su ejemplo. Todos darán a luz a Cristo mediante el Espíritu Santo. Todos llegarán a ser templos del Dios viviente. Cada ser humano que viva la vida que María vivió, participará de la vida eterna de Su Reino.

En este sentido, todo lo que se alaba y se glorifica en María, es signo de lo que se ofrece a toda persona en la vida de la Iglesia. Por eso María, con el divino niño Jesús dentro de ella, es llamada en la Tradición Ortodoxa, la Imagen de la Iglesia. Pues la asamblea de los salvados es aquellos en quienes Cristo habita.
 
Protopresbítero Thomas Hopko.
 
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Dormición de la Santísima Virgen María.

Aconteció una vez que la Santísima Virgen María se encontraba orando en el Monte de Eleón (Cerca de Jerusalén) cuando se le apareció el Arcángel Gabriel con una rama de palma del Paraíso en sus manos y le comunicó que en tres días su vida terrenal iba a llegar a su fin y que el Señor se La llevará consigo. El Señor dispuso que, para ese entonces, los Apóstoles de distintos países se reunieran en Jerusalén. En el momento del deceso, una luz extraordinaria iluminó la habitación en la cual yacía la Virgen María. Apareció el propio Jesucristo, rodeado de Ángeles y tomó Su purísima alma. Los Apóstoles enterraron el purísimo cuerpo de la Madre de Dios, de acuerdo a Su voluntad, al pie de la montaña de Eleón, en el jardín de Getsemaní, en la gruta donde se encontraban los cuerpos de Sus padres y el de San José. Durante el entierro ocurrieron muchos milagros. Con sólo tocar el lecho de la Madre de Dios, los ciegos recobraban la vista, los demonios eran alejados y cualquier enfermedad se curaba.

Tres días después del entierro de la Madre de Dios, llegó a Jerusalén el Apóstol Tomás que no pudo arribar a tiempo. Se entristeció mucho por no haber podido despedirse de la Virgen María y, con toda su alma, expresó su deseo de venerar Su purísimo cuerpo. Cuando se abrió la gruta donde fue sepultada la Virgen María, Su cuerpo no fue encontrado y sólo quedaron las mantas funerarias. Los asombrados Apóstoles retornaron a su vivienda. Al anochecer, mientras rezaban, oyeron un canto angelical y al levantar la vista pudieron ver a la Virgen María suspendida en el aire, rodeada de Ángeles y envuelta en un brillo de gloria celestial. Ella les dijo a los Apóstoles: "¡Alégrense! ¡Estaré con ustedes todos los días!"

Su promesa de ser auxiliadora e intercesora de los cristianos se mantiene hasta el día de hoy y se convirtió en nuestra Madre celestial. Por Su gran amor y Su ayuda todopoderosa, los cristianos desde tiempos remotos la veneran y acuden a Ella para pedir ayuda y la llaman "Fervorosa Intercesora por el género humano," "Consuelo de todos los afligidos" y quien "no nos abandona después de Su dormición." Desde tiempos remotos, y siguiendo el ejemplo del Profeta Isaías y de Santa Elizabet, empezó a ser llamada Madre de Dios (o Deípara) y Madre de nuestro Señor Jesucristo. Este nombre surge como consecuencia de que Ella engendró a Aquél que siempre fue y será el verdadero Dios.

La Santísima Virgen María es un gran ejemplo para todos aquellos que tratan de complacer a Dios. Ella fue la primera que decidió entregar Su vida enteramente a Dios. Demostró que la voluntaria virginidad supera a la vida familiar y matrimonial. Siguiendo Su ejemplo, ya desde el inicio de los siglos, muchos cristianos empezaron a llevar una vida casta con oraciones, ayunos y la mente orientada a Dios. Así surgió y se afirmó el monacato. Lamentablemente, el mundo contemporáneo no ortodoxo no valora en absoluto y hasta se burla de la castidad, olvidándose de las palabras del Señor: "Porque hay eunucos (vírgenes) que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron a sí mismos eunucos por causa del Reino de los Cielos; el que sea capaz de recibir esto, que lo reciba" (San Mateo 19:12).

Completando esta breve visión de la vida terrenal de la Virgen María, cabe agregar que Ella, tanto en el momento de Su suprema Gloria, cuando fue elegida para convertirse en la Madre del Salvador del Mundo como también durante las horas de Su inmensa pena, cuando al pie de la cruz y según la profecía de San Simeón "un arma traspasó Su alma," demostró tener un pleno dominio de sí misma. Con esto, descubrió toda la fuerza y la belleza de Sus virtudes: la humildad, la fe inquebrantable, el valor, la paciencia, la esperanza en Dios y el amor hacia Él. Por eso nosotros, los Ortodoxos, La Veneramos con Tanta Devoción y Tratamos de Seguir Su ejemplo.
 
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Sunday, August 12, 2018

La Dormición de la Madre de Dios Theotokos


La "Dormición de la Madre de Dios" no es narrada por las Sagradas Escrituras, pero el relato nos ha sido conservado en la memoria de la Iglesia y se expresa en el ícono de la festividad y en la Liturgia del 15 de Agosto, que nos dan ciertas apreciaciones de este misterio.
Icono de la Dormicion de la Muy Santa Virgen Maria.


María está acostada sobre su lecho de muerte; el Espíritu Santo ha reunido a los Apóstoles, de todos los rincones del universo, para acompañar a María en la muerte. Los primeros obispos de la Iglesia también la rodean, los ángeles se inclinan ante ella, las mujeres vienen a venerar su cuerpo. Parado, en el centro, detrás del lecho mortuorio, Jesús en gloria se yergue luminoso, teniendo en sus brazos un niño. Es el alma de Su Madre.¿Porqué el alma tiene aspecto de un niño? ¿Será la estampa en miniatura del cuerpo y este sería la envoltura?
No, se le da al alma de María la forma de un recién nacido en pañales, pues, ella nace en el cielo. Ella ha puesto al Hijo de Dios en el mundo en su carne, ella le ha prestado su humanidad para que Él nazca en la tierra. Este Hijo — que se tornó su hijo — en contrapartida le presta Su divinidad, para que ella nazca en el cielo: "La gloria del siglo por venir, el fin último del hombre está ya realizado, no solamente en una persona divina encarnada pero tambien en una persona humana deificada."
 
La Liturgia del Quince de Agosto.

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Friday, August 10, 2018

Renunciación y menosprecio del mundo ( La Santa Escala de San Juan Clímaco )

Renunciación y menosprecio del mundo, es odio voluntario, negación de la propia naturaleza, a fin de alcanzar aquello que está por encima de la naturaleza. Todos los que abandonan y desprecian los bienes de esta vida, suelen hacer esto por la gloria del Reino por venir, por la memoria de sus pecados, o tan sólo por amor de Dios. Si alguien hiciese esto, y no por alguna de estas causas, no sería razonable su renunciación. Sea cual fuere el fin y el término de nuestra vida, tal será el premio que recibiremos de Cristo, juez y remunerador de nuestros trabajos.

La Santa Escala

de San Juan Clímaco
 
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Wednesday, August 8, 2018

Diálogo de Santo Paisios del Monte Athos con un Protestante Sobre las Iconas

Diálogo con un protestante sobre las iconas antes de convertirse en Ortodoxo.


(Εἰκὼν, εἰκόνα ikón, icona imagen, figura, representación, icono, //para el teatro=cuadro, escena; Aquí en esta traducción utilizaremos el original: Icona)

El siguiente diálogo del padre Paísio se hizo con un joven protestante que se había dado cuenta que los Ortodoxos tenemos y celebramos los Misterios (Sacramentos) tal y como fueron dados por Jesús Cristo e instituidos por los Apóstoles, pero tenía sus dudas sobre las iconas y la forma de orar y venerar. El bienaventurado Gérontas del Santo Monte Athos y ahora Santo, con respuestas aparentemente sencillas, alivió y reposó las inquietudes existenciales del joven sanando y salvando a su psique. El joven había oído de los fieles ortodoxos sobre el Gérontas iluminado Paísios del Monte Athos y un día decidió a visitarlo, a continuación ponemos algunas de sus preguntas y respuestas narradas por él mismo.




Pregunta: La Santa Escritura enseña que sólo Jesús Cristo salva. En la Iglesia Ortodoxa rogamos también que nos salve la Panaghía.

Respuesta: Jesús es el único Salvador. Él se ofreció a Sí Mismo para nosotros. Ahora escucha bien. Si tú fueras alguien grande con poder y fueras a una ciudad con tu madre, todos los que te esperarían allí saludarían a ti y también a tu madre; incluso te dirían las mejores palabras para ella, aunque no conociesen nada sobre ella. Tú que lo escucharías, te alegrarías, presumirías por tu madre. Así también el Cristo se alegra y presume para Su madre cuando nos escucha diciendo buenas palabras y cantos para ella. Mira pon atención, si una mujer pobre fuera a tu madre y la rogara a que te pidiera para su hijo trabajo o designarlo colocarlo a tu hijo en un sitio y tú hicieses el favor de tu madre, entonces aquella pobre diría que tu madre la ha salvado, aunque fueras tú que has colocado su hijo en el trabajo. Pues, así también nosotros decimos la Panagía que nos salve; y el hijo de Ella que tiene el poder, pero que es humilde, se alegra escuchándonos diciendo cantos y palabras bellas para Su Madre.

Pregunta: El Señor enseñó a que oremos a Dios-Padre. La Iglesia -Ortodoxa ora a la Theotokos y a los Santos que eran hombres, ¿Es correcto?

Respuesta: Mira, pon atención. Todas las oraciones van a Dios. Nosotros oramos a la Panaghía y a los Santos, es decir, rogamos a que oren también ellos al Señor para nosotros y la oración de ellos tiene fuerza grande.

-Sí pero… (le interrumpí) la Panagía y los Santos eran hombres y murieron, no nos oyen, no está en todas partes. ¿Es posible que Dios se enfade porque oremos a ellos? Aquí es una obligación mía grande de recalcar con énfasis especial lo que me ha sucedido. En el momento que decía la palabra “pero”, sentí que me clavara en la tierra una lanza y sin dolerme no podía hacer ni decir “kij” nada, mientras que algo se abrió en mi interior y “absorbí” las realidades que el santo Yérontas me decía:

-Hijo mío, continuó, para Dios nadie muere. Cuando uno muere, ha muerto para nosotros que nos hemos quedado en la tierra, para Dios no muere. Y sí éste tiene audacia, franqueza cerca de Dios, aprende de Cristo de que le rogamos a orar por nosotros y ora, mientras que el Cristo escucha y se alegra. La oración del justo tiene una fuerza y poder grande.

Pregunta: El Señor dice: “Yo soy el Señor tú Dios; no haga ídolos y no veneres a estos. Ni tampoco des culto a estos, porque yo soy tu Dios y soy Dios celoso”. ¿La Iglesia Ortodoxa venera a las iconas (representaciones o imágenes), es correcto?

Respuesta: Escucha hijo mío. La madre que tiene su hijo en la guerra, día y noche tiene miedo por él. Tiene mucha agonía. De repente recibe una carta de su hijo con una fotografía suya en el interior. ¿Cuándo la ve, qué hace? La toma con sus manos y la besa, la pone en su seno que la toque su corazón. ¿Entonces, qué crees? Esta madre con anhelo ardiente que tiene por su hijo ¿crees que besa la fotografía? Ella cree que besa a su propio hijo. Lo mismo cree también el que tiene deseo, anhelo ardiente para la Panaghía y para el santo que venera; no veneramos a las iconas, porque son iconas, sino los santos, y a ellos no porque son personas, que lo son, sino porque han luchado por Cristo y tienen la jaris (energía increada gracia). Dios es celoso, es verdad; pero no para los Suyos, sino para el diablo. El padre no es celoso de sus hijos propios; no te preocupes ni te inquietes, el Señor se alegra cuando te ve a ti que respetas y amas a Su Madre y a Sus Santos.

Pregunta: Páter Paísio no sé orar. ¿Cómo debo rezar?

Respuesta: debes sentirte que eres un niño pequeño y el Dios Padre tuyo. Entonces comienza a buscarlo y pedirle. Si le pides también algunas cosas tontas, no te entristezcas, no se enfada. Él mira el corazón y te dará lo que es mejor para ti. Es como cuando un hijo adolescente que pide de su padre que le compre una moto, porque cree que ya es grande, y el padre como tiene miedo a que le pase algo malo a su hijo, puede tardar, pero al final le compra un coche.

Pregunta: ¿Cuando oramos es bueno que esperemos en la oración hasta que sintamos alegría? Esto yo lo hago muchas veces y así me sucede.

Respuesta: No. Entonces es como el niño cuando pide algo de su padre no para que se lo compre, sino sólo para que lo acaricie.

Agradezco y glorifico a Dios que me hizo digno de conocer a un hombre santo cuanto está vivo en la tierra, para pedir sus consejos y que ore por mí y mi familia.

¡Es verdad cuán admirable, caritativo y bondadoso es Dios! Doxa-gloria a Su nombre. Así me hice –no, el Señor me ha hecho- Cristiano Ortodoxo, por supuesto que sin olvidar una cosa más que me dijo el padre Paísios, es decir, de que pasamos por exámenes en cada momento…

Del libro “Vida de Santo Paísios el Aghiorita” y de la revista Cristiana Ortodoxa “Diálogos” ejemplar.

Así con esta sencillez del don de CristoDios hablan los Santos que tienen el Espíritu Santo y con una icona que vale más que mil palabras y muchos discursos nos sanamos, psicoterapiamos de nuestra fantasía, nuestro peor enemigo.

“Vida de Santo Paísios el Aghiorita” 
 
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Sunday, August 5, 2018

Conocimiento y discernimiento del Satanás y los espíritus malignos. ( Ierokirikas Dimitrios Panagópulos )

Como primer kerigma de esta noche permitidme decir una cosa que no se ha hablado antes en este auditorio: Siempre hablamos para nosotros y nuestro Dios. En un grado esto está bien, pero no estamos sólo nosotros dos, existe también alguien más. Si a este otro el hombre no lo conoce muy bien, no tendrá éxito en su intento de conocerle. Existe también el enemigo; no estamos solos nosotros y nuestro Dios, nosotros y nuestro Cristo, nosotros y nuestra Panayía, nosotros y nuestros Santos, nosotros y nuestros prójimos. Existe también un enemigo común, al cual fue señalado por Dios a los dos primeros seres humanos (Adán y Eva). Tan serio e importante era este tema cuando concretamente le dijo a Adán: trabaja y vigila. Detrás de la palabra “vigila” existe esta tercera persona que es el enemigo del hombre. El hombre, el cual trabaja en este mundo el bien y no se vigila, se encontrará un día con que ha sido engañado.

Es un enemigo que hace sabotaje al hombre las veinticuatros horas, desde la noche hasta la mañana y de la mañana hasta la noche. Desde el momento en que el hombre nace y toma conciencia de su existencia, hasta el momento de su muerte, siempre le tendrá sobre su cabeza, a su lado, haciéndole lavado de cerebro, poniéndole dudas y pensamientos compulsivos, blasfemos, insultantes y engañosos. Si le fuera posible, hacerle polvo al hombre en un segundo. Es este que se escucha con el nombre de Satanás, como diablo, la serpiente antigua etc. Y a pesar de eso, tendría que conocerle tanto el hombre de manera que tomara sus medidas, sin embargo no conoce muchas cosas y no sólo esto, sino que muchas veces con su actitud se alía con él y se comporta como si fuera un amigo, como si fuera un gran filántropo (amigo del hombre). ¿Cuántos hombres mandan a su prójimo al diablo? ¿Cuántas madres mandan a sus hijos al diablo, como si los mandaran a los brazos de Dios? ¿Cuántos hombres mandan al diablo a sus animales, a sus herramientas y sus cosas? ¡Y así le desean bendiciendo que crezca su reinado y se reduzca el reinado de la realeza increada de Dios! Porque, cuando mandas a uno al diablo, esto no es lo que algunos llaman blasfemia, sino una “bendición”, le bendices y deseas al satanás que crezca su reino con la persona que tu le mandas. Por consecuencia deseas que disminuya el reinado de la Realeza increada de Cristo y así nos convertimos en anticristos con todo el significado de la palabra, quizás por ignorancia. Muchos a esta bendición del diablo no la confiesan a su guía confesor como un insulto, blasfemia y si alguna vez nuestro guía nos pregunta que: ¿si acaso blasfema hijo mío?

– No padre, no blasfemo, alguna vez digo y mando al diablo persona o cosas.

Y el padre contesta: No es una cosa buena, córtala no la digas.

Esto no es una blasfemia, no blasfemas al satanás es una bendición, deseas al prójimo que se vaya al Satanás y con esto blasfemas a Cristo y la Panagía, blasfemas a Dios, la Cruz y los Santos y a él no le blasfemas.

Esta pues la tercera persona, el hombre desgraciadamente no la conoce. Y si le conoce, se santifica alguna vez y dice: fuera de aquí, lejos de nosotros. Pero qué trabajo hace, cómo actúa en el hombre, qué puede y qué no puede, desde cuándo, etc., estas cosas quedan encubiertas. Para la mayoría de la gente esto es filología, ya que son actos.

Como primer punto de partida esta noche, hablaremos sobre esta tercera persona, porque es necesario que aprendamos ciertos detalles y así podremos prevenirnos. Los ejércitos contrarios no se basan tanto en sus armas, como en su propaganda y en las personas que consiguen pasarles ciertos secretos; intentan introducirse secretamente en el cuartel contrario, en los planes estratégicos y en la organización de los otros, para así recoger y robar informaciones que les son imprescindibles para actuar y luchar contra su enemigo. ¿Nosotros sabemos detalles del enemigo? ¿Conocemos algo sobre la fuerza del enemigo? ¿Sabemos algo sobre sus movimientos? ¿Sabemos acaso sí existe enemigo? Desde luego muchos no aceptan que existe esta tercera persona (cara) el Satanás, no lo aceptan como persona con cara y dicen que es una fuerza negativa, el mal ético; nada de esto, estas cosas son mentiras.

Estos trabajos de esconder su existencia son obras del mismo Satanás. Es un gran tema y un gran éxito del Satanás. Esto es lo que él consigue: esconder su existencia. Cuando nuestro enemigo esconde su existencia, esconde el virus, el microbio y el parásito que devora nuestras entrañas cada día y noche escondiendo su presencia. Es cierto, pues, que no tomaremos medidas, ni medicamentos y no nos defenderemos contra todo esto. Por eso es necesario para el hombre que lo sepa. Se trata de persona con maldad, con odio contra Dios, pero al no poder pervertir y perjudicar a Dios, pervierte Su fortuna, es decir, perjudica a nosotros. Por eso debemos tener cuidado y conocer sus movimientos. Él ataca y se defiende. Es una persona con defensa y sabotaje tiene mucha cara y como tal lo afrontó nuestro Cristo. Nuestro Cristo no habló sobre un mal ético, de algún tipo de fuerza o energía negativa, habló sobre una persona (cara, rostro).

Si leéis la epístola de San Pablo, allí donde escribe a sus compatriotas en el 2º capítulo a los Hebreos, el cual constituye una parte de la lectura apostólica que leemos durante la santificación del agua, dice junto con lo demás lo siguiente: como los hombres están hechos de carne, cuerpo y sangre y el mismo Cristo similarmente participó de ellos, similarmente no exactamente, porque Cristo no está hecho de voluntad de hombre y de sarx (cuerpo) con sangre, sino de Espíritu Santo y la Virgen María. Él, dice, participó similarmente de estos. ¿Por qué? Para que con su muerte anular al que tiene poder de la muerte; ¿y quién es éste, Señor? Pues es el Diablo. Lo presenta como persona, no como una idea abstracta como dicen algunos. “Pues de la misma manera que los hijos participan de la misma carne y sangre, también él participó de modo parecido, para reducir a la impotencia mediante la muerte a aquel que tiene el imperio de la muerte, es decir, al diablo, y libertar a todos aquellos que, por miedo a la muerte, estaban sometidos durante toda su vida a la esclavitud” (Heb 2,14-15).

Además, ¿por qué ha venido Cristo al mundo? Para destruir las obras del Diablo; sí, éste es, el cual desde los primeros pasos de la humanidad presentó sus falsos propósitos. Al primer ser humano que consiguió aislar y atraer en sus redes y aguas fue la Eva y a través de Eva también a Adán y después a la humanidad entera. Hoy tenemos los resultados de esta trampa de los primeros en ser creados y como resultado de esto, la muerte de toda la humanidad. Viene el hombre muerto (espiritualmente) con el llamado pecado original “en el pecado fui engendrado y nacido por mi madre” dice el Salmo 50. Por eso exactamente le enterramos en el bautizo para que resucite espiritualmente y viva la eternidad en el Cristo.

El tema, pues, es serio y me atrevo a decir tan serio como el tema sobre Cristo. Quizás sea muy atrevido decir esto, pero quiero dar un énfasis especial al tema. Porque si el hombre no conoce la persona del Satanás y el daño que hizo y sigue haciendo a la humanidad, no apreciará la obra de Cristo. Creerá que Cristo ha venido en el mundo para hacer números de circo. Pero si el hombre conoce la existencia de esta persona, entonces apreciará y dirá: ¡Cristo Dios mío, qué has hecho para mí y oh Cristo mío que sigues haciendo todavía para mí, después de tantas veces que caigo diariamente y Tú me sanas de esta manera! A pesar de esto el hombre no siente al Satanás como enemigo y la prueba de esto es que no sentimos enemistad contra el pecado. Puede que por temor evitemos el pecado y vamos a confesarnos. Pero el pecado no lo tenemos asco y como enemigo, porque no tenemos como enemigo al padre del pecado, el Diablo. Si tuviéramos como enemigo al Diablo tendríamos también como enemigo el pecado.

Quizás no nos hemos aprobado aún en los exámenes y no sabemos el perjuicio o daño que hacen estas dos caras, rostros, estos dos asuntos, el Satanás y el pecado, por eso tenemos esta actitud, actuamos y nos comportamos de esta manera. Pero bajo de estos pensamientos automáticamente sube a los labios del hombre: bien, ¿pero desde cuándo está este Satanás? De lo que os he dicho antes, está desde cuando Dios dijo a Adán “trabaja y vigila (estate en guardia)”. ¿De quién tenían que tener cuidado y vigilarse, si en este caso sólo un matrimonio había allí? ¿Cuándo el hombre tiene que vigilarse, cuando tiene que cerrar con llave para estar seguro? Pues cuando existe enemigo, ladrones, alguien que nos puede hacer daño y en este caso, si sólo hay una pareja en el mundo y nadie más tiene que existir alguien que puede hacerles daño. ¿Quién es este? Es el llamado espíritu perverso, mal astuto y se llama espíritu malo de nombre Satanás, diablo. Existía pues cuando nuestro Cristo (Logos de Dios) hizo a Adán y Eva, “de sus manos estamos hechos y creados”, entonces existía ya el Satanás ¿Pero el Satanás quien lo creó? Se hizo Satanás él mismo, no fue creado como Satanás; lo hemos leído alguna vez esto?, él endemonió, oscueció perdiendo la luz increada, se autocreó como Satanás. Hemos leído alguna vez el capítulo de Judas Tadeo que dice: que el Satanás abandonó su propio habitáculo por sí mismo.

Quiero pues, que sepáis que el Satanás antes era un ángel, el querubín mayor, el cual veía cara a cara la doxa (gloria, luz increada) de Dios. Como libre que estaba, quiso no estar en su sitio, donde fue colocado por el creador, sino poner su trono por encima del trono de Dios y en este intento, en vez de encontrarse por encima, se encontró por debajo. ¡Es verdad, era un ángel, el mayor Querubín más glorificado y desgraciadamente arrastró con él muchos más ángeles! Como mariscal que era el Bezebul, esta antigua serpiente arrastró a muchos ángeles. Dice la tradición y lo acepta indirectamente nuestra Iglesia y os diré dónde : durante el momento de la caída que tuvo como jefe a Bezebul, intervino el Arcángel Miguel diciendo aquello que dice nuestra Iglesia después del símbolo de fe, “stomen kalós, stomen metá fovu” (quedémonos bien quietos y firmes con temor a Dios). Los que han caído, caídos están, pero el resto los retuvo y no cayeron. Y nuestra Iglesia mediante el Espíritu Santo, este “stomen kalós stomen metá fobu” del Arcángel Miguel lo ha colocado para que se diga detrás del Símbolo de Fe, después de la confesión de la fe ortodoxa. El que “creo en un Dios, un Hijo que no se crea sino que nace del Padre y un Espíritu Santo que procede del Padre” y el “creo en un Cristo nacido y no creado, en una siempre Virgen Maria, en una Cruz, en la muerte de Cristo producida por los Hebreos, creo en la Resurrección, en el Bautizo, que volverá en la Segunda Parusía-Presencia”, todos estos “creo”, y a continuación dice nuestra Iglesia: Señores, en estas cosas que habéis confesado, quedaros quietos y firmes en el temor de Dios, creed en todas estas cosas y tened cuidado y hacerlas. Este uso indirecto de estas palabras del Arcángel Miguel, nos indican que nuestra Iglesia acepta que algo así sucedió ahí atrás en aquellos tiempos.

Ahora bien, uno se pregunta, ¿es ahí o es más atrás aún? Está más atrás aún. Porque si aceptamos que al hombre Dios le hizo último y le dio el mandamiento que vigile y esté atento, esto quiere decir que la caída se había producido. Dios creó primero el mundo angélico, el espiritual del cual se fragmentó este mal astuto batallón del Satanás, por las causas que antes os dije, después creó el mundo material y finalmente creó el mundo mixto. Si habéis observado el Pantocrator arriba en la cúpula de los Templos, tiene después del primer círculo los ángeles, primero los espíritus. Dice Job en su capítulo 38 que cuando Dios creaba la tierra, las estrellas y la creación material, ángeles le alababan; es decir, existía ya el mundo angélico, entre medio de mundo angélico y la creación del mundo mixto, es decir, el hombre con espíritu y materia, allí sucedió la caída. Ahora pues, a través de esto deduciremos los años del Satanás. Deben de ser aproximadamente 7.500 sus años. Tenemos 5.508 años según el calendario hebraico, desde la creación de Adán hasta el Cristo y tenemos ahora 2.000 años más, más o menos, llegando así a los 7.500. Ahora cuantos años atrás es de Adán hasta de lo que dice Job que lo alababan ángeles, no lo sé cuantos fueron, pero 7.500 años seguro. Cuantos más de estos son 200, 300, 1000 no lo sé; Me preguntaréis ¿para qué os interesa la edad del Satanás? ¿Qué significado tiene que hablemos de su edad? Puesto que nosotros los nuestros los escondemos, llegamos hasta los 39 y nunca llegamos a los cuarenta. ¿Para qué hablar de los años del Satanás?

Esto tiene su finalidad. Porque muchos de nosotros no reconocemos su gran experiencia. No tenemos que enfrentarnos queridos míos con una chiquilla que pasea con minifalda con un cigarro o porro en la mano y se cree que lo sabe todo, no con un chaval de 14- 18 años, o con algún joven que ha matado a Dios, lo ha enterrado y no ve más allá de lo que lleva en su ropa interior y tiene el cerebro vacío ¡No señores! Estamos tratando con una persona mal astuta, perversa, trapera y trilera de más de 7.500 años, nos enfrentamos a una cara, a un “ser personal”, a un rostro “panurgo” (mal astuto, trillero), un energúmeno (el que se energiza por la oscura energía) que lleva más de 7.500 años de experiencia metidos en su cabeza y que ha comido a Papas, Patriarcas, Obispos, Sacerdotes y hasta Santos, no ha dejado nada, no tenemos que hacer de un chaval o una joven de 15-18 años. Y creemos nosotros que podemos engañar a Satanás, si Cristo no hace misericordia en fortalecer y vigilar nuestro nus (energía) y corazón (esencia), en guardarnos de las malas artes, tretas y triquiñuelas del mal astuto, ¿va a ser posible que nosotros podamos salir de esto y poder llegar al cielo y ver el Paraíso por nuestra cuenta? Ni con los prismáticos, ni con la TV podremos ver el Paraíso nosotros. No podremos contemplar, ver y vivir el Paraíso nosotros aquí ahora y después de la muerte, si no pensamos que nos las tenemos con un enemigo tan astuto y perverso y a la vez debemos de trabajar la sanación y salvación de nuestra psique (alma, naturaleza espiritual) dentro de la Iglesia, la cual le disuelve todos sus planes y directrices. Porque mediante los misterios y el clero ortodoxo no se hace otra cosa que la destrucción, disolución de toda esta mala astucia, decoración y maquinación del Satanás y se destruye. Por esto el Satanás ataca siempre contra el clero ortodoxo. 20’ Si veis y escucháis acusaciones contra sacerdotes, sabed que algo pasa ahí, se están destruyendo los intereses del Satanás. Los únicos que tienen autoridad y pueden contra el Satanás y generalmente contra todas sus maquinaciones y planes contra el hombre, es sólo el clero ortodoxo ningún otro. Habéis oído que se acuse alguno otro… a nadie; todo lo torcido lo hacen los ortodoxos. ¿Por qué? Porque sólo ellos tienen el poder de pisar sobre serpientes, escorpiones y sobre cualquier potencia del enemigo.

Sí. No nos engañemos, si quisiésemos avanzar, yendo con cuidado veríamos las huellas del Satanás y aprenderíamos dónde está la verdad sobre él, porque él nos ayuda a ver dónde está la verdad. 21’ Ir a una iglesia ortodoxa, veréis que desde la entrada donde se compran las velas hasta el altar la cosa está hirviendo, discusiones largas, conversaciones inútiles, etc.; iros a cualquier otra llamada iglesia, silencio mortal y uno dirá: ¿dónde estoy, en el paraíso me encuentro? Sólo en nuestra Iglesia oiréis ruidos y conversaciones, cosas extrañas solo se hacen dentro de la Iglesia Ortodoxa, ¿por qué? Porque es la Iglesia de Dios, y por esto todos los batallones del Satanás están en las Iglesias Ortodoxas. Esto el hombre no lo sabe y muchos no van a la Iglesia porque dicen que se habla mucho o no hay tranquilidad, silencio y no puedo tranquilizarme y orar. ¿Entonces dónde vas a ir? Aquí está el Espíritu Santo, aquí está la energía increada de la Jaris (Gracia) y por esto está también el Satanás aquí; sino hubiera Jaris, no haría falta que estuviera vigilando el Satanás ¿qué vigilaría? 22’

Una vez iba un yérontas (anciano, experimentado en la fe, guía espiritual) para un asunto urgente de su skite a la ciudad con su discípulo y pasando vieron un diablo encima del techo de una Iglesia, sentado y despreocupado. Avanzando más abajo encontraron una choza y vieron un batallón de demonios; al joven discípulo le pareció curioso y le dice al yérontas: ¿Has visto algo? – El qué. Viste en la Iglesia del pueblo que hemos pasado un demonio encima del techo? –Sí, lo vi. Ves aquí la cantidad de demonios que hay?- Sí, también los veo. Y como es eso? Allí en la Iglesia todas las personas que han ido no oran ninguna de ellas y sólo un demonio los vigila a todos. Aquí, en cambio, hay un matrimonio que ora mucho y por eso se han reunido todos los satanes aquí a su alrededor. 23’ Por esto eso nos tiene que dar fe.

Dice uno: el niño llora, nos molesta y hay que echarlo fuera; en serio? Pero si lo sacamos fuera, perderemos la madre también la cordera. ¿En serio? Cuando vas en el bus o metro hay ruidos y la conversación que tienes con otro criticando a los demás etc., no te molesta, no escuchas ninguno de estos ruidos; en cambio aquí en la Iglesia sí que los escuchas. ¿Quién es este que te hace escuchar ahora todos estos ruidos? Es el otro, el mal astuto, para sacarte fuera. ¿Sabes tú que el Satanás va y le pincha al niño para que llore? ¿Lo sabes o no lo sabes? Me ocurrió esta cosa en la Iglesia de Santa Filothea en Atenas: estaba yo hablando desde el atril y delante del altar fue una señora para coger sitio para que su bebé comulgara; el bebé empezó a chillar y llorar y a crear un estado de histeria. Saltó una voz que dijo “sacad al niño fuera de la Iglesia”, entonces yo dije, si la señora sale de la Iglesia, yo bajo del atril y salgo con ella, y entonces la pena será sobre vosotros. Se quedaron todos quietos callados y estupefacientes. Sabéis, les digo, que ahora el Satanás está pinchando al niño para llorar y así sacar a la madre fuera y no esté aquí? Lo sabéis o no lo sabéis esto, o pensáis y creéis que nosotros que estamos aquí somos santos y no está el satanás? Entonces dije: ”En nombre de Jesús Cristo, el Satanás que deje al niño!” ¡El niño dejó de llorar! Les pareció extraño; no hizo falta hacer otro kerigma, ni seguir hablando.

Pero nosotros no teniendo en cuenta esta tercera persona, ni lo que hace a tal sacerdote en su interior, o a estos niños, o al mismo o a algunos ahí abajo durante la Divina Liturgia, o a veces estamos contando el dinero, etc.,… o lo que le pone en la cabeza al servidor de la Iglesia. Le mete en su cabeza que su trabajo es ayudar el templo de San Jorge y no las psiques del laós (pueblo) por ejemplo, o a la de San Demetrio, o de San Constantino, como si estos templos tuvieran alguna necesidad económica y no las psiques de la gente. Esto debe de conocerlo el hombre, qué pensamientos le pone el mal astuto al salmista, al predicador, al sacerdote, a los acólitos, a veces los que cantan o psalmodean comiendo chicle etc…

Todo esto lo has de tener en cuenta y lo tendrás en cuenta cuando sabes que existe la llamada tercera persona. Si esta persona no la tiene en cuenta, sepas que te perderás y siempre te estarás autoengañando diciendo que estuve en una Iglesia papista o protestante y ellos ahí oran de verdad. Pero ¿a dónde oran, a quién oran? ¿A aquél que les tiene en el bolsillo con la herejía? Pues a él oran.

Tomaos este tema muy en serio. Vas a tomar la divina comunión y no te deja tomarla en paz. Ves una abuela sentada tranquilamente durante 3 horas y justo a la hora de comulgar se impacienta y ni siquiera cede el sitio a una madre que tiene el niño en brazos para comulgar, o ves a otros jóvenes se empujan, etc. ¿Quién les ha soplado, quién les ha pinchado? Están como si estuviesen andando en pinchos. ¿Quién les ha soplado? Pues, éste que sopla con su propio viento, por esto no pueden estar tranquilos ni serenos. Por eso nuestra Iglesia dice: delante de tus puertas me puse con las manos alzadas y de los malos loyismí (pensamientos, reflexiones) no me he liberado. Si estoy listo para tomar a mi Dios, el que me perdona y me pacifica, mi Salvador y Redentor, y parece que esté sentado en carbón. ¿Quién es este que me pone sentado en un carbón ardiendo? Es el otro, el que hemos dicho, al cual no le tienes en cuenta, y no te preparas con vigilancia, oración, paciencia, tolerancia etc., para vencerlo y así facilitar las cosas de los demás que están allí.

Son cosas, queridos míos, indispensables para que las conozcamos. Cuando el hombre no conoce estas cosas fácilmente cae en las manos de él y busca fuera las responsabilidades y los culpables. Si los hombres conocieran al Satanás, ¿guardarían enemistad contra sus enemigos? Uno te ha robado te ha perjudicado mucho y está muy claro; ¿cómo lo hace esto? Es porque el Diablo le ha puesto las gafas, le han gustado y se ha dejado ponérselas, pero no deja de ser víctima del Diablo y en vez de orar para que sea liberado del diablo, para salvarme yo y él también, yo pido la catástrofe de esta persona. ¿Si el hombre pues conociera, vería como enemigo al hombre o al Diablo que se apodera del hombre? Por supuesto que vería como enemigo al Diablo no al hombre y diría: Cristo mío, libérale y cuando Cristo le liberara y se va el Satanás de su interior, entonces vendrá esta persona a caer a tus pies y te pedirá perdón, me he equivocado, te dirá, no sé cómo me sentía, pero es culpa mía, toma mi cabeza si quieres. Entonces no tendríamos enemigos humanos, sino que tendríamos víctimas demonios. Cuando el llamado enemigo humano cae en manos de nuestro enemigo común, al Satanás, automáticamente se convierte en benefactor nuestro. Porque si no tenemos enemigos no nos será posible poder ver y lograr la Realeza increada de los Cielos. En base a los enemigos, veremos la Realeza de los Cielos, si toleramos, alejando la ira y oramos por ellos.

El Isaías pues, viendo mediante el Espíritu Santo generalmente el pensamiento del Satanás y esta caída, escribe en su capítulo XIV: “como has caído desde el cielo Lucífero, hijo mayor del alba.” ¿Quién es este? Es el Lucero del alba, la estrella mayor y has sido destruido sobre la tierra, tú que pisoteas las naciones, tú que decías a tu corazón quiero subir al trono, quiero elevar mi trono por encima de las estrellas de Dios. Pero ha caído y se ha perdido. De modo que nos tenemos que afrentar con una persona mayor de edad. Eso lo sabemos de nosotros mismos, que cuanto más pasan los años tanto más experimentados nos hacemos. Estamos en condición de hablar más positivamente de nuestra experiencia a los más jóvenes de nosotros, por eso en el antiguo testamento se nos sugiere que preguntemos a nuestros ancianos padres, a los que están antes de nosotros y tienen alguna experiencia, de modo que no caigamos en las trampas. Aquellos que hacen solamente lo suyo son los que caen en las trampas. Todos los hombres tenemos necesidad de consejo y ay de aquel que no pide consejo a nadie. “El único que no necesita consejo es Dios”, dice San Máximo el Confesor.

Otra cosa que el hombre tiene que conocer sobre esta tercera persona y su enemigo fijo es: ¿qué puede y qué no puede hacer el diablo, además, está presente en todo lugar o no? ¿Cómo es este tema, ya que es espíritu? Quiero pues, que sepan que no está en presente todo. Está en el lugar y al tiempo. La omnipresencia sólo pertenece a la Santa Trinidad, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Tampoco nuestra Panayía es omnipresente, ni los Santos ni los ángeles y por extensión tampoco los demonios están presentes en todo (o omnipresentes).

Otro pensamiento que nace de este es el siguiente: Entonces si como dicen, no son omnipresentes y están en lugar y tiempo, ¿cómo es que el día de la celebración de una festividad? por ejemplo, de San Demetrio ayer, cuántos han ido a una Iglesia dedicada San Demetrio de las muchas que hay por todo el mundo rogando al Santo que interceda por ellos. Tendrán razón entonces los protestantes que dicen ¿finalmente a quién irá San Demetrio, le llaman a Atenas, a América, Australia, Europa etc., si lo llaman de todo el mundo? ¿Por fin donde irá san Demetrio? No tenéis vergüenza. ¿Por qué no vais directo a contarlo a Cristo que es omnipresente? Este pensamiento se hace realidad en algunos, porque son personas que bajan las cosas a la lógica y no conocen como tienen estos temas. Para que uno no se escandalice, porque sé por experiencia propia que el Satanás vendrá a soltar este pensamiento venenoso, quiero desde el principio estropearle esta red y a través nuestro para todo el laós (pueblo) como dice nuestra Iglesia. Porque viene, se ofrece y os dice a este tipo de pensamientos supuestamente lógicos.

Este fue un tema principal entre otros que se ocupó la Iglesia desde los primeros años. Una vez preguntaron a San Atanasio el Grande en relación con este tema, a este “león” de la ortodoxia. Le dijeron: ¿cómo podemos invocar a una persona que es santa si no tiene omnipresencia, cómo puede a la vez llegar en tantos lugares y personas, puesto que estará sólo en un lugar? ¿Saben lo que contestó? Así es; sí, la Panayía o san Jorge, San Nicolás, etc. están en una sola parte. Pero todos los demás casos en que invocan al santo o la Madre de Dios, el Señor manda un ángel a los pies de aquel que implora. Así se satisfacen todos aquellos que tienen necesidad y a la vez piden o reciben si es necesario. ¿Entendéis? No os engañe, pues, el Satanás. Si leéis la vida de San Nicolás, veréis esto que os digo llevado a la práctica. Una vez San Nicolás había ido ayudar a unos que se estaban ahogando, pero a la vez otros estaban a punto de ser fusilados injustamente; estaban en la cárcel ya amaneciendo y los llamaron para fusilarlos, y ellos invocaban a San Nicolás, pero él ni vino ni lo vieron ni los escuchó, porque San Nicolás no recibía el telegrama, la oración no llegaba a Él. No sé si conocéis el modo en que las oraciones llegan a los santos. Cristo les dice: vete rápido a ayudar a los hombres que te están invocando en las cárceles, san Nicolás no lo sabía esto. Os lo haré más simple, tengo un teléfono aquí y al otro lado de la mesa otro y quiero llamar al del a lado, ¿cómo llamaré? Mediante el centro, la centralita. El centro me unirá con los dos teléfonos, uno al lado de otro, pero mi llamada irá al centro y el centro me unirá con el teléfono de al lado y hablaré, entonces el centro en este caso es el Cristo. Él es el omnipresente y la plenitud de todo. Él conecta, aprieta las teclas y avisa. Cristo regula todas las cosas. 35’ No os escandalicéis pues, los buenos espíritus, menos la Santa Trinidad, no son omnipresentes. El Satanás no es omnipresente. Si quiere molestar a mí, en este mismo momento no puede molestar a la vez a mi mujer que ahora está en casa. Si la quiere molestar tiene que mandar a otro, o marcharse él mismo y dejarme a mí e ir a molestar a otro. En el momento que me molesta a mí no puede molestaros a vosotros y viceversa. Está en lugar y en tiempo. Si alguna vez por casualidad os habla sobre cosas que están pasando lejos, es que hay un intermediario que viene y se lo cuenta.

Les contaré un acontecimiento. Una hermana muy dolida tenía un hermano endemoniado y lo llevó a San Yerásimos en la Isla Kefalinia. Les dieron una celda, se quedó con él una semana y cada día lo llevaba a la Iglesia forzando, rogando al Santo que su hermano se liberara de este espíritu maligno. Pasaron dos cosas: la primera está fuera del tema, pero os interesa y el otro es del tema. 1) La hermana quería poner a su hermano que orara, pero él no lo hacía; ella le decía: Jorge hermano mío mío, di Santo es Dios, por favor; y él lo decía. Ahora di Santo Fuerte, y él lo decía. Ahora di Santo Inmortal, y también lo decía. Ahora di “eleison nos” (ten misericordia o compasión de nosotros), nada de eleison no lo decía. Reconocía que el Dios es Santo, Fuerte, Inmortal, etc., pero no misericordioso. 37’ El Satanás no puede hacer la metania (introspección, arrepentimiento y confesión) y arrepentirse, es a-metanoizado in-arrepentido, por esto, aquellos que están en manos del Satanás están ametanoizados, in-arrepentidos. No os extrañe, no les llaméis tontos, están bajo los efectos del Satanás. 2) El otro tema es el siguiente: secretamente la hermana del endemoniado, dijo a una conocida que estaba allí: ves y haz un café y le echas en el café una cucharadita de agua bendita que tengo en mi bolso. En el momento que hacía el café, veinte celdas más abajo, el endemoniado grita en voz alta advirtiéndola: eso (refiriéndose al agua bendita) no lo metas dentro de ninguna manera no beberé el café con esto dentro. ¿Quién se lo dijo? Se lo dijo el otro demonio; son socios, son muchos los que trabajan juntos avisan y se intercomunican. 38’

En monasterio Gran Lavra de Athos, hace un par de años, un monje cuando recibió misericordia por San Gregorio Palamás, se encargó de reconstruir una pequeña ermita que estaba en la zona del monasterio en una roca por agradecimiento al Santo. Los demonios le tiraron piedras muchas veces y le destruyeron las paredes. Son cosas actuales las que os cuento. Al final consiguió delimitarlos, con su oración, santificaciones y Divinas Liturgias. Una tarde fue a hacer vísperas y se disponía a poner el último icono cuando vio regimientos de demonios dispuestos a destruirle. Entonces el monje exclamó: ¡así que San Gregorio va a dejar que me maten estos! Y en aquel momento se escucho un silbido y un pequeño diablillo estaba más allá encima de una roca y empezó a avisar al resto: que viene, que viene! Desaparecieron volando como los pájaros. Venía San Gregorio y el diablillo vigilaba.

“No admiréis esto” como dice nuestro Señor. No admiréis tampoco a estos que van a los médium para hablar con su padre o madre que están muertos; es idiotez, chaladura; he hablado te dicen. ¿Con quién han hablado? ¡Con el Satanás han hablado!!! No con la psique o el espíritu de su padre o madre. 40’ Ay si se pudieran marchar de ahí donde los tiene Dios; entonces, ¿quién se quedaría en el infierno? ¿Quién saldría del paraíso para venir hablar y contestar a los médium de Atenas o de Barcelona, quién? Pero estas cosas no las conocemos y así el satanás nos criba, atornilla y hace lo que quiere con nosotros, nos tiene en sus manos éste mal astuto, trilero y trapero. Deberíamos sentir odio y no sólo no sentimos nada sino que colaboramos con él. Todo lo que nos echa lo recibimos con las manos abiertas. Habéis visto lo que hacen las santas. Todas guardan una cruz en la mano y ¿qué creéis que dicen? Prefiero que me crucifiques y no hacer esto que me estás sugiriendo, yo no lo hago esto que intentas engañarme; le amenazan con la cruz. ¿Habéis visto los iconos bizantinos qué nos enseñan? Prefiero que me crucifiques y morir antes de hacer lo que tú me dices, yo no lo hago. Esta es la confesión verdadera. Pero nosotros no hemos llegado a oponernos y llegar hasta el punto de poner nuestra sangre, como dice el Apóstol Pablo.

En el Apocalipsis leemos que dice el Espíritu Santo a Juan: “Fue arrojado el dragón grande, la antigua serpiente, que se llama Diablo y Satanás, el seductor del mundo que extravía a toda la tierra habitada y fue precipitado en la tierra y sus ángeles fueron precipitados con él” (Apoc. 12,9). Es donde cayó el Gran Ángel y toda la cola después con él y en la cual el Arcángel Miguel dijo: permanezcamos bien firmes, aguantemos con temor a Dios 42’.

Debería también el hombre conocer otras operaciones y acciones. Cuando el hombre no está bautizado, la Jaris (energía increada Gracia) del Espíritu Santo está fuera del corazón del hombre y el Satanás está dentro. Cuando el hombre se bautiza, la Jaris está en el interior y el Satanás está por fuera. Mientras el hombre está sin bautizar tiene el demonio en su interior, es habitáculo del Satanás. Si queréis certificar esto con base y conocimiento de nuestra Iglesia, iros cerca de un sacerdote que está bautizando, escuchad qué lee, qué exorcismos hace, qué y dónde manda al diablo, hasta dentro del agua pide que se vaya y del corazón del niño. Entonces comprenderéis de qué se trata, o coged el libro de bendiciones cuando estéis solos tranquilamente, sentaos a leerlo para comprender de qué se trata. Y aún si queréis, mirad la hagiografía bizantina del bautismo, cuando Cristo, entra en el agua y Juan pone su bendita mano en Su cabeza, los dragones salen de dentro del agua. Porque existen demonios que están en el agua, en las entrañas de la tierra, en el viento y en todas partes. Son espíritus, no se calientan, ni se cansan, ni se asfixian.

Por otro lado, la velocidad que tienen los demonios al ser espíritus es como el espíritu del hombre. Si vosotros podéis en fracciones de segundo ir a los 4 puntos cardinales del mundo, en Italia, América, India etc. en un instante, esta es la velocidad del espíritu y en el momento que ahora un demonio está aquí mismo quemándote, salta y llega a Atenas, Australia, América etc., en cualquier parte. Esta es su velocidad, no se trata de hombre que tiene que moverse, abrir puertas con llaves, ventanas etc. no se trata de este tipo de velocidad. Por eso veis un endemoniado puede estar hablando bien, humildemente, y en seguida lo ves que cambia como si le hubiera descargado un carga eléctrica, llegó el demonio, cambia la escena y empiezan las otras cosas. Todo esto el hombre tiene que conocerlo.

45’ Lo que voy a deciros ahora es de San Macario el Egipcio. “El hombre antes de bautizarse tiene anidado en su corazón el demonio y por encima actúa la Jaris (energía increada Gracia), cuando se bautiza las cosas se cambian. Anida en el corazón la Jaris y por fuera el demonio. Nos han dado la Jaris en el bautizo con la confesión de nuestros padres piadosos, con la confesión de nuestros padrinos, porque entonces hemos confesado que destituimos al Satanás y nos adherimos a Cristo. Pero cuando crecemos, las cosas las cambiamos. No queremos saber nada de Cristo ni de la Iglesia y nos adherimos a éste que tiene patas de cabra, el Satanás, que nos lo permite todo y expulsamos la Jaris que es la única que no le pesa ni perjudica al hombre y se retira tal y como viene cuando el hombre quiere, así se va cuando el hombre no quiere. Es cierto que queda una chispa en el interior del hombre cubierta por cenizas. Pero hace falta metania y confesión para limpiar la ceniza y las suciedades y volver a encontrar esta chispa por el Espíritu Santo para que sea soplada y reanimada esta chispa y se haga en fuego.

Me acuerdo una vez que me encontraba en un pueblo montañoso en el Peloponeso durante la época de la ocupación Alemana (1948) y yo fui hospedado en una casa, la cual era muy pobre, contemplé entonces una forma más de economía; por la noche la yaya o abuela puso el fuego en la chimenea en una esquina y la tapó con ceniza. 47’ Veo por la mañana que la abuela se fue y limpió la ceniza y encontró unos carbones ardientes, fue y echó un poco de leña fina, sopló encima y se encendió el fuego, ¿porqué hizo esto? Para ahorrar una cerilla; así exactamente ocurre, aquellos pecados que se amontonan encima de este carbón, el cual enciende el Cristo en el bautizo en cada hombre, y cuando el hombre se arrepiente y se confiesa, se van, sale todo esto y queda solo el carbón el cual con el soplo del Espíritu Santo se reaviva y otra vez el hombre se fortalece y se vuelve candente por el fuego y no puede molestarle el Satanás. El Satanás quiere al hombre que no esté candente. Quiere que esté congelado, tal como ocurre en nuestra Iglesia, donde la mayor parte estamos congelados por el Satanás, y muchas veces desde el mismo clero hasta el salmista, los servidores, etc. Porque no venimos a la Divina Efjaristía y Liturgia a tomar la comunión, conectar con el fuego de la Deidad y hacernos candentes, de manera que no pueda el Satanás meternos mano; no podemos hacer esto, no tomamos la comunión y muchos vamos solo para el antidoron (el pan que se ofrece contra regalo o bendición). Otros hemos tomado el desayuno y esperamos para llevar el antidoron para el otro día. Por consecuencia, este hombre está congelado, es como los cubitos de hielo que guardamos en la nevera, todas estas cosas no sirven para nada. Cuando el hombre lucha y viene con la ayuda de Dios al Misterio, 49’ sin merecerlo claro está, entonces se vuelve candente y se convierte en uno con el Cristo. Ponéis la plancha en el enchufe y se hace candente, quema y entonces planchamos, hacemos nuestro trabajo. Cuando la quitas del enchufe y no la usas, van las cucarachas y hacen nidos. Cuando la tienes en enchufe no va ni la cucaracha, ni chinches ni nada de nada; este es el cristiano. El Satanás quiere que el hombre vaya a la Iglesia, no tiene miedo a estos que van a la Iglesia no le importa. Lo que le molesta al satanás es que el cristiano ortodoxo llegue como se debe merecidamente al Misterio, sin metania y confesión. Cuando el Satanás fue preguntado por San Juan el Vostrinós que es lo que más te da miedo de los cristianos, contestó: temo de ellos un agua, una sangre y una madera, aparte de eso no temo nada más; es decir, tiene miedo al Bautizo, la Sangre de el Cristo y la Divina Cruz. Pero estas cosas nosotros no las conocemos, ni siquiera queremos aprenderlas. Por eso el Satanás nos encuentra congelados, nos mete mano y nos devora.

Sobre esto podría añadir una cosa más. Un rico loco sin hijos, pero con perros, tenía un cocinero especial para los diez perros y les cocinaba en recipientes especiales, con una cuchara grande echaba ahí la delicias para los perros, y los perros por el olfato no se acercaban a la caldera grande donde cocinaban, y les echaba la comida caliente con la cuchara pero ellos olían y se iban corriendo, daban la vuelta todos alrededor y se esperaban que se enfriara, ninguno ponía la lengua porque quemaba. Cuando se enfriaba iban los perros y la comían. Este es el cristiano, si participa del Misterio de la Efjaristía a menudo, mientras esté caliente saca fuegos como el león de su boca por la santa comunión o efjaristía. 51’ Pero nosotros ¿cómo vamos a ir continuamente, si antes no hacemos el Misterio de la metania y confesión, ni el ayuno y en la moda somos los primeros? Robamos, mentimos, hacemos maquinaciones, entonces cómo vamos a venir al Misterio, y por consecuencia estamos fríos y devorados por el Satanás. Son cosas que el hombre debe tener mucho cuidado.

Escuchad también ahora algunas opiniones de algunos hombres santos; por ejemplo, una opinión de San Basilio el Grande: mal astuto el diablo y creador de todo tipo de maldad. Tal como cuando tienes el espíritu bueno en abundancia estás feliz y alegre, así de la misma manera tendrás en abundancia la desgracia, nada te alegrará, nada te hará satisfacer y serás un miserable si tienes relación con el mezquino espíritu del satanás. San Máximo el Confesor dice otra cosa muy horrorosa: lugar santo y templo de Dios es el nus (el espíritu humano, no divino, como energía y el corazón como esencia, de la naturaleza psique, alma, ánima) o habitáculo del Espíritu Santo es el nus del hombre, donde los demonios, por los apasionados malos loyismí pensamientos, ideas, reflexiones, idea e imaginaciones devastando la psique, sostienen el ídolo del pecado, ahí dentro en el nus, en este templo de Dios, tira y arroja candentes loyismí (pensamientos, imaginaciones y reflexiones); flechas candentes del Satanás les llama a estos loyismí el Apóstol Pablo, que arroja, contamina e infectan al nus hasta que empieza a detenerlo poco a poco y en el nus del hombre se quede el diablo. Por esto hace falta lucha, el hombre está llamado a luchar. El nus del hombre es una parcela que no tiene vallas o cercas, y el Satanás arroja como aquellas personas que arrojan las basuras desde la ventana de su casa. Así tiene que hacer el hombre, tiene que arrojar estos loyismí del Satanás fuera, y no aceptar que se queden dentro, si ve un loyismós que viene por un lado o por el otro, desde el principio, con la cabeza inclinada mirando el loyismós que ha arrojado el Satanás, no lo dejes entrar, no le permitas a él que te arroje los loyismí, no permitas que escriba él sobre ti, nada aceptes de él, porque él te tragará, te los pone, te los pone, te los pone…hasta que te depone, te agota y te engancha.

Así tienen más o menos las cosas hasta aquí, próximamente traduciremos la siguiente homilía que trata de lo mismo, sobre el discernimiento y conocimiento de los malos espíritus del Satanás. 
 
(Ierokirikas Dimitrios Panagópulos) : Homilía 346
 
Catecismo Ortodoxo
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Thursday, August 2, 2018

El misterio de la salida de la Psique (Alma) del cuerpo ( Metropólita Hierotheo Vlajos )

La muerte se llama misterio en la tradición de la Iglesia Ortodoxa. Y lo que realmente es un misterio no en el significado de los Misterios (sacramentos) a través de los cuales participamos de la Jaris (energía increada) de Dios, sino en el sentido de que en el momento de la muerte y después de esta, se realizan cosas misteriosas que la lógica humana no puede captar y comprender por ahora.

Más allá de eso, el misterio de la muerte radica en el hecho de que se descompone la unidad entre la psique y el cuerpo. Conocemos bien de la enseñanza de nuestra Iglesia Ortodoxa de que existe una relación estrecha y una gran unidad entre la psique y el cuerpo. Esta unión tuvo lugar junto con la creación del hombre, inmediatamente con la concepción en el vientre de su madre y continúa hasta el momento de la muerte. El hombre es un ser psicosomático, lo que significa que la psique no es el ser humano completo, pero tampoco el cuerpo es el ser humano completo. Entonces pues, en el momento en que, debido a la muerte, la psique se separa del cuerpo, se realizan cosas misteriosas. La psique no vivía antes de la creación del cuerpo y por eso no quiere vivir sin él. La salida de la psique del cuerpo se realiza violentamente, y ese es el misterio de la muerte. Nosotros, por supuesto, creemos que el misterio de la muerte es terrible, porque rompe la unidad entre los seres queridos y porque perdemos a una persona querida. Y esta es una gran verdad que viven aquellos que perdieron a sus seres queridos. Pero no debemos olvidar que lo terrible de la muerte es que sobreviene esta separación de la psique del cuerpo.

La verdad se ve claramente en un troparion, que se canta durante la celebración de la secuencia del exilio o salida, que está escrito por San Juan Damasceno. Se dice:

“Realmente es terrible el misterio de la muerte, cómo la psique se separa violentamente de la armonía del cuerpo, y del congénito y vínculo natural, que se hace por la divina voluntad” (Pequeño Efjologio de bendiciones, Diaconía Apostólica p. 205).

Aquí se presentan algunas grandes verdades. Una es que existe un vínculo muy natural y estrecho entre la psique y el cuerpo y una gran armonía. La segunda verdad es que esta relación se rompe violentamente. Y en esta violencia consiste el terrible misterio de la muerte. Por eso, como veremos más adelante, la psique tiembla y se asusta. La tercera verdad es que esta división se hace con la voluntad de Dios. Por supuesto, Dios no es la causa de la muerte, pero Dios ha permitido entrar en la vida del hombre, ya que no se hace nada en el mundo sin Su voluntad.

Por tanto, la hora de la muerte es terrible para cada ser humano. Lo terrible de la muerte no está en el hecho de que estamos abandonando este mundo, al que nos habíamos vinculado y atado, sino en el hecho de que varios misterios están comenzando a operar, los cuales antes no podían ser percibidos y entendidos por el grosor de los órganos sensoriales del cuerpo. En ese momento crítico, el hombre sin haberlo planeado, entiende muy bien el sí mismo. Se presenta ante a él dónde ha vivido, toda la vida como una película de cine.

San Juan el Sinaita dirá en la Escalera: los orgullosos que creían no tener pazos, su propia pobreza la verán durante la salida” 29 (San Juan el Sinaita, “Escalera” pag 111) . Es decir, los orgullosos entonces ven su miseria espiritual interna. Cómo no aquellos que se han involucrado en muchos otros actos (praxis) que son cometidos por las fuerzas de la psique y del cuerpo.

Un Yérontas contemporáneo dice que en el momento de la muerte uno verá hasta el acto o praxis más leve que ha hecho en su vida, tal y como ve en una fracción de segundo una pequeña impureza en un vaso de agua.

Pero el temor ante el misterio de la muerte radica en que comienza una nueva vida para el hombre. Y, naturalmente, esto conecta y se relaciona también con el estado eterno de su psique y cuerpo.

Según san Teognosto, el tiempo de la muerte es un nuevo nacimiento, ya que el hombre, especialmente el justo, sale como si fuera de otra segunda matriz oscura y camina hacia lo intangible inmaterial y luminoso. Es por eso recomienda que, el hombre debe regocijarse y alegrarse, porque está dirigido y conducido a través de la muerte hacia los bienes esperanzados. Sin embargo, paralelamente nos recomienda tener cuidado “por los círculos que caminan los malvados demonios”, que intentan hacerle daño al hombre hasta el último momento. Por lo tanto, el hombre tiene que regocijarse, porque es conducido al disfrute y gozo de los bienes eternos, pero también debe estar en nipsis continua, ser cuidadoso con lo solapado del futuro, a causa de su alteridad, 30 (San Teognosto, Filocalía II, pag 168).

Es muy importante decir que no sólo después de la salida de la psique del cuerpo, sino también cuando se acerca el momento de salir la psique, según el testimonio de personas santas, el hombre vive varias experiencias. Debido a que vive en un punto divisorio, es por eso que todas estas situaciones están justificadas. Es decir, puede tener visiones de Santos/ as personas, luz divina, etc. pero también visiones de demonios que intentan asustarlo más y confiscarlo. Dentro de la filantropía de Dios se incluye también el hecho de que los justos ven visiones de santas personas, de modo que, como dice San Gregorio el Diálogo, no acobardarse con la llegada de la muerte, viendo con quienes tratarán de ser co-partícipes y así “de esta unión de la carne soltarse sin dolor y sin miedo” 31 (Evergetinos I pag.70). Y aquí está lo que dijimos antes, que el dolor se crea por la separación, y así es como se divierten los miedos y la cobardía también.

San Gregorio el Diálogo menciona el caso de una Tarsila, la cual en el momento de su salida, aunque muchas personas se encontraban cerca de ella, vio a Jesús que estaba viniendo. Luego, con gran entusiasmo y llanto decía a todos los asistentes: “salió Jesús viene, viene”. Y viendo esta contemplación o imagen salió la psique del cuerpo, 32 (Evergetinos I pag.74).

También se refiere por el mismo santo que una mujer, llamada Musa, antes de que su psique saliera, vio a la Virgen Zeotoko que se acercaba a ella. Luego, con una mirada roja de vergüenza y respeto, y con una voz totalmente apacible respondió: “He aquí mi Señora, vengo, he aquí mi Señora vengo”. Y de esta manera entregó su espíritu, 33 (Evergetinos I pag.75).

Pero mientras que los justos viendo estas visiones que les alegran y les crean gran y buena disposición, ánimo y apacibilidad, a diferencia los pecadores, los que no habían sido catartizados (sanados y purgados) durante sus vidas, tienen visiones demoníacas. Muchos de estos ejemplos se conservan en la enseñanza patrística. Me gustaría mencionar dos de ellos.

Un caso es mencionado por San Gregorio el Diálogo sobre alguien cercano a la muerte que muchos monjes se habían reunido y oraban. El moribundo vio el dragón que vino a comerlo, pero no podía lograrlo por completo, sólo su cabeza había puesto en su boca, debido a la presencia de los hermanos. El paciente rogaba a los hermanos, los cuales lo instaron a hacer la señal de la cruz, santiguarse. Pero él respondía que aunque quería santiguarse, no podía. A continuación, los hermanos oraron y después de un rato aquel hombre dijo: “Dad gracias a Dios, porque he aquí el dragón tomándome como comida suya, al final se marchó por vuestras oraciones y no pudo quedarse aquí” 34 (Evergetinos I pag.83).

El segundo incidente se menciona al Gerontikón, donde un anciano o yérontas, saliendo de su celda para vender su trabajo manual, se sentó en la esquina de la torre de un rico. Entonces vio a unos “hombres de negro que daban mucho miedo”, los cuales montaban en caballos negros y sostenían tambores, llegando a la torre y, después de descender de los caballos, entraron en aquella casa. El enfermo apenas los vio, gritó: “Señor, eleisón me, ten misericordia de mí y ayúdame”. Entonces aquellos le dijeron que era tarde y que no había ya esperanza de salvación ni consuelo. “Y así violentamente, arrebatando su psique salieron” 35 (Evergetinos I pag. 86).

Muchos misterios están teniendo lugar en el momento en que la psique se está preparando para abandonar el cuerpo, los que para nosotros ahora son desconocidos y tal vez paradójicos. Pero no podemos negarlos, porque hay testimonios de santos hombres. Además, es conocida la parábola de Cristo, donde se hace referencia al rico necio, quien en el momento de la salida, oyó la voz de Dios: “Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma (los demonios); y lo que has provisto, ¿de quién será?”, (Lc. 12,20). Es por eso que no hay ni cabe ninguna duda.

San Macario el Egipcio dirá: “Cuando sale la psique del cuerpo del hombre, entonces se celebra un gran misterio” 36 (San Macario el Egipcio, Filocalía de los santos Nípticos y Ascéticos, tomo 7 pag 370). Estos misterios comienzan a actuar cuando la psique se prepara para la salida. No ocurren cosas misteriosas solo antes de la salida, sino también durante el momento en que la psique va abandonando el cuerpo. Hay textos de los Padres que nos develan que la psique, cuando va saliendo del cuerpo, a veces deja clara y evidente su partida, así como su presencia en la casa donde se encuentra el difunto. En general, esto sucede en las personas santas. Lo que diremos a continuación mostrará que la psique no es solo una energía del cuerpo, sino el elemento espiritual de la existencia del hombre creado por Dios, y por Su voluntad nunca desaparecerá.

San Feloteo el Kókinos, describiendo la bendita muerte de San Gregorio Palamás, dice que en el momento de la salida de su psique del cuerpo, una luz paradójica iluminó la habitación donde estaba el cuerpo de San Gregorio, y también su rostro se sobre-iluminó. Incluso dice que dos sabios de Salónica, de los cuales uno era sacerdote y el otro monje, con muchas virtudes, los dos vieron aquel esplendor “de la psique saliendo del cuerpo”. En otras palabras, la psique del santo saliendo del cuerpo dejó un esplendor. Sin embargo, toda la gente, fueron testigos de la gloria extraordinaria y superlativa de su rostro. Y el santo Filoteo, interpretando muy teológicamente este hecho, dice que se debió a la Jaris (Gracia energía increada) del Espíritu Santo que se encontraba tanto en la psique como en el cuerpo, 37 (San Filoteo Kókinos, “Vida de san Gregorio Palamás”, EPE pag 138). Por supuesto que el resplandecimiento de esta luz fue consecuencia del hecho de que San Gregorio era partícipe y unido de la Luz increada a lo largo de toda su vida y también predicador y precursor de esta Luz increada

San Benedicto, que es calificado como un hombre de Dios, tenía este tipo de experiencias en su vida. Se dice que encontrado en su kelia contemplando con sus ojos hacia el cielo, vio “como una especie de paloma refulgida conducida en el cielo”. Y otra vez, estando en oración durante la noche, de repente vio al cielo un esparcimiento grande de luz increada. Vio a todo el mundo reunido como si estuviera bajo un rayo de sol y al mismo tiempo la psique santa del Germanós, obispo de Capua, “bajo la bola de fuego increado, llevada por los Ángeles en el cielo», 38 (Evergetinos I pag. 94-95) .

Casi el mismo incidente encontramos en la vida de San Antonio el Grande. Caminando san Antonio el Grande hacia san Pablo de Tebas para ofrecerlo la vestimenta de san Atanasio el Grande y mientras se acercaba a la cueva, vio al cielo los batallones de ángeles, enjambres de Apóstoles, bailes de Profetas, órdenes de Mártires y en medio de todos estos la psique de san Pablo de Tebas brillando más que el esplendor de la nieve “en los cielos, con mucha alegría y gozo” 39 (Evergetinos I pag. 90) .

El que los dos santos, que antes mencionamos, que vieron y reconocieron la psique de estos santos concretos, muestra que, a pesar de la salida de la psique del cuerpo y la desarticulación de la unidad psique y cuerpo, la base substancial o hipóstasis no se elimina. Los santos reconocen a los difuntos o adormecidos, viendo sus psiques. Pero este hecho, es decir, de que no está abolida la hipóstasis, se analizará a continuación. Aquí simplemente lo anotamos.

La salida de la psique del cuerpo, sobre todo de los santos en particular, es acompañada de muchas señales o signos. San Gregorio el Diálogo dice que es un fenómeno acostumbrado, cuando las psiques de los santos van saliendo del cuerpo que escuchen cantares de los cielos. Y esto se hace para que la separación de la carne, “los santos no sientan sufrimiento” (Evergetinos I pag. 90).

Alguien llamado Serdulos, en el momento de la salida de su psique oía himnos del cielo, de modo que incitaba a los que allí se encontraban como espectadores a callarse: ¡”Callaos, silencio; porque no se oye como resuenan los cantares en el cielo”! Y se dice que sobre todo cuando su psique abandonó el cuerpo, todos los allí presentes se inundaron de mirra, fragancia divina. Fue perfumado todo el lugar también, (Evergetinos I pag. 72).

Lo mismo sucedió también con Tarsila. Cuando salió la psique del cuerpo, se inundó el lugar de “olor de fragancia divina” y todos nos dimos cuenta de que estaba presente “el líder y dador de la fragancia del olor” (Evergetinos I pag.83) (Evergetinos I pag. 74).

Lo mismo sucedió también con una mujer que se llamaba Redebtan, ya que en el momento de su dormición o muerte fue enviado desde el cielo luz y llenó todo el espacio de la celda. Incluso se oía un fuerte sonido y las puertas de las celdas rotaban como si una multitud estuviera entrando a la celda (Evergetinos I pag. 73).

Esto es muy natural, ya que en nuestra Iglesia creemos que hay una κοινωνία kinonía participación, comunión y conexión de vivos y dormidos o difuntos. En la Dormición de Nuestra Señora Panaghía vemos la venida de todos los Apóstoles. Pero esto también se observa en la muerte de los grandes santos. Santos y ángeles están presentes y reciben su psique. Mientras tanto si su vida es gloriosa, tanto gloriosa es también su dormición.

Hasta ahora, hemos visto que los grandes misterios están actuando y operativos cuando se acerca la muerte, y que los santos han sido dignos a sentir de diversas maneras la hora que la psique de los justos sale del cuerpo. Ahora tenemos que ver cómo las psiques de los santos son guiadas por los ángeles, y las psiques de los pecadores sin metania, no arrepentidos ni confesados son guiadas por malvados demonios.

San Macario el Egipcio enseña que si uno durante el tiempo de su salida es impenitente, sin metania “vienen demonios y ángeles oscuros de la izquierda, y potencias de las tinieblas toman aquella psique y la detienen manteniéndola en su propia parte o lado”. Por el contrario, los siervos de Dios, los que desde ahora son ángeles y los rodean espíritus buenos, alcanzan en el momento de su salida que “bailes de ángeles toman estas psiques en el lado o parte de ellos, en el siglo puro, y así van avanzando hacia el Señor” (San Macario el Egipcio, Filocalía de los santos Nípticos y Ascéticos t.7 pag 370). Y en otra parte San Macario el Egipcio dice que cuando la psique no tiene este lazo (nupcial) del Espíritu Santo, en el momento de la salida del cuerpo, la contienen los demonios y no la dejan ir al cielo (San Macario el Egipcio, Filocalía de los santos Nípticos y Ascéticos t.7 pag 308) 45 .

Por lo tanto, los que tienen el sello del Espíritu Santo y son verdaderos cristianos no se acobardan, sino que se alegran, porque tienen la casa no hecha a mano, que es la potencia de la energía increada del Espíritu Santo que habita en sus interiores 46 (San Macario el Egipcio, Filocalía de los santos Nípticos y Ascéticos t.7 pag 124).

Pero esta enseñanza no proviene sólo de los Padres, sino que es testificada y confirmada por la boca de Cristo. En la parábola del Rico y del Lázaro se dice que Lázaro fue conducido por los ángeles al seno de Abraham: “Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado” (Lc 16,22).

Pero en la parábola del Rico necio el Cristo nos enseña que la psique de los sin penitencia, sin Metania la reciben y toman los demonios. Este es el logos que dijo al rico necio: “”Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche (es decir, los demonios) te reclamarán la psique-alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?” (Lc 12,20).

Esta tradición también pasó a la adoración o culto de nuestra Iglesia Ortodoxa, Católica y Apostólica. Es característico un troparion durante la secuencia del exilio o salida, en el cual se ve la lucha de la psique en el momento de su salida del cuerpo. La psique del hombre pecador también se gira hacia los ángeles y hacia la gente, y nadie puede ayudarla. Se dice en este tropario: “Ay pobre de mí, por la lucha que tiene la psique separándose del cuerpo! ¡Ay pobre de mí, cuántas lágrimas entonces cuando no está el que la da misericordia! “Propensa a los ojos de los Ángeles, rogando se queda en vacío, extendiendo los brazos hacia los hombres sin tener quién ayudarla” 47 (Pequeño Efjologio, de oraciones y bendiciones, por Diaconía Apostólica. Pag 205).

Esta realidad conoce el Cristiano, por eso durante el oficio de Vísperas Completas que se lee cada tarde antes de acostarse, ruega la Virgen María Zeotoko que le ayude en la hora de la muerte, para evitar las caras feas y malvadas de los demonios: “Y cuida mi pobre psique en el momento de la salida y destierra los rostros oscuros de los malvados demonios”

Realmente, después de la salida de la psique del cuerpo se realizan cosas misteriosas, las que ahora no podemos imaginar y las que nos han apocalitado-revelado los santos Padres, no para asustarnos, sino para animarnos a prepararnos para esta hora terrible. Toda la vida cristiana es una preparación para la muerte. Naturalmente, esta preparación no se hace con ansiedad y angustia, ya que es inspirada por la Jaris (energía increada) de Dios y hace la vida más humana. Porque el que se prepara para su éxodo o salida, conoce afrontar de la mejor manera todas las cosas que suceden en la vida y es el hombre más social.



Control de aduana de las psiques durante la separación de la muerte

En relación con lo anterior también es la enseñanza de la Santa Escritura y de los santos Padres sobre el control de aduana o telonismo de las psiques. En este punto examinaremos más detalladamente el tema que tiene relación con el terrible misterio de la muerte. Y naturalmente, lo examinaremos, porque por un lado lo encontramos en toda la tradición bíblico-patrística y corresponde a la realidad, y por otro lado, para que nos vayamos preparando para la hora de la muerte. Las realidades siguientes no se escriben para provocar una agonía, sino que sea desarrollada la Metania, la cual tiene como resultado la alegría, porque aquel que tiene la donación del Espíritu Santo y está unido con el Cristo, evita la presencia tremenda de los demonios telonios aduaneros, y está sobrecogido de miedo porque atravesará mediante los demonios telonios.

De acuerdo con la enseñanza de los Padres de la Iglesia Ortodoxa, la psique durante su salida del cuerpo, pero también antes, cuando se está preparando para salir de este, siente la presencia de los demonios que se llaman tolonios aduaneros, y está contenida por miedo porque atravesará medio de telonios demonios aduaneros.

Naturalmente, desde el principio debemos decir que los telonios demonios no tienen dominio sobre los justos, en los que se han unido con Cristo. Los justos no sólo no pasarán de los llamados teolonios demonios aduaneros, sino que tampoco serán sobrecogidos o poseídos del miedo por ellos. Todas estas realidades las veremos mejor cuando expondremos la enseñanza de los santos Padres. La calificación del paso de la psique por los demonios como telonismo control de aduana, está tomada de los telones aduaneros de aquella época. Es bueno ver un poco este tema, para que entendamos el porqué los Padres califican el paso de la psique por los demonios como telonismo control de aduana.

En los tiempos antiguos los telonis aduaneros se llamaban aquellos que compraban los impuestos del Estado y a continuación los recaudaban del pueblo. Los hombres aduaneros se separaban en dos clases. La primera clase contenía los llamados “dimosionas o decateftás” que era la clase más rica y con poder de autoridad, y la segunda clase contenía los llamados tasadores o arancelarios. Los primeros eran los recaudadores generales del Estado que habían comprado los impuestos de la Nación, mientras que los segundos eran trabajadores asalariados de los primeros que recaudaban los impuestos del pueblo y los entregaban a los dimosionas o recaudadores Oficiales.

Los tasadores o arancelarios asalariados eran muy injustos, ya que recaudaban más impuestos de los que deberían a entregar a sus dueños. Por eso en las antiguas comunidades tenían muy mala fama. Platón decía que los telones son duros y pesados, no porque recaudaban los impuestos, sino porque eran muy corruptos y robaban a los ciudadanos poniéndoles y cobrándoles impuestos más que lo legal. Por eso a Zeókritos cuando le preguntaron cuáles eran las bestias más crueles, respondió: “En las montañas son los osos y los leones, y en las ciudades los telones y los calumniadores”.

Los telones en su intento de recaudar lo máximo posible de impuestos, y sobre todo para que no se les escapen algunos que no podían corresponder a los fuertes e injustos impuestos, inventaban varias formas, es decir, acechaban en callejones pequeños y detenían a los pasajeros, obligándoles a pagarlos. Se trata de una escena muy desagradable y odiada por los hombres de aquella época.

Exactamente esta imagen muy odiada utilizan los Padres para dar a entender a los hombres de aquella época en qué consiste el terrible misterio de la muerte y qué cosas y realidades se desarrollan durante la hora que la psique se prepara para marchar, y principalmente cuando va saliendo del cuerpo del hombre. San Macario el Egipcio dirá muy característicamente: Tal y como son los telones escondidos en las callejuelas deteniendo, asustando y conmocionando a los pasajeros, así también los demonios supervisan y detienen las psiques cuando ellas van saliendo del cuerpo; si no se han catartizado sanado y purificado totalmente, no son permitidas subir a las habitaciones del cielo y encontrar al Soberano de ellas; debido a que son atrapadas por los demonios aéreos” (San Macario el Egipcio, Filocalía de los Nípticos y Ascéticos, tomo 7º, pag 580).

Por supuesto que la imagen de los telonios pertenece a la realidad de aquella época. Pero la enseñanza de que los demonios durante la salida de la psique intentan a atrapar la psique del hombre, está referida en muchos textos de la Santa Escritura y de los Santos Padres de la Iglesia Ortodoxa. Ya anteriormente hemos visto que, por un lado, las psiques de los justos las recogen los ángeles; en cambio, las psiques de los pecadores las recogen los demonios. Con el odio que tienen contra los hombres los demonios les gustaría conquistarlos y tenerlos en su poder eternamente. Pero no pueden tener dominio y poder sobre los justos.

El principal pasaje básico que utilizan los Padres de la Iglesia a lo referente a los telonios es lo dicho por Cristo un poco antes de Su Pazos-Pasión: “30 Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe o Soberano de este mundo pecador. En mí no tiene ningún poder;

30. No hablaré ya muchas cosas con vosotros, porque viene el príncipe, el satanás, que gobierna el mundo que está alejado de Dios. Viene para ejecutar el último ataque violento contra mí. Pero en mí no encontrará nada suyo que le dé poder sobre mí, no tiene poder en mí” (Jn 14,30). El Soberano del mundo es el cosmocrátoras dominador del mundo, el diablo. Se llama cosmocrátoras no porque es realmente soberano y dominador de todo el mundo, porque domina y gobierna el mundo de la injusticia. El Cristo proclama que el diablo no tiene poder sobre Él. Por supuesto que aquí se refiere al diablo y a la muerte.

El Apóstol Pablo refiriéndose a los muertos espiritualmente, a los que están privados de la jaris (energía increada gracia) de Dios, escribe: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Ef 2,1-2). En este pasaje se ve que los hombres se mortifican por los pecados y con la energía operativa del diablo.

También el diablo es calificado como príncipe o soberano del poder del aire, porque se encuentra en la atmosfera y continuamente hace la guerra a los hombres. Exactamente esta imagen tienen en cuenta los Padres y dicen que, cuando la psique está saliendo del cuerpo y atraviesa a través del aire hacia el cielo, se encuentra con el soberano o príncipe del aire. Además en este pasaje se refiere que este soberano opera con su energía también ahora en los hijos de la desobediencia.

Existen muchos pasajes en el Antiguo Testamento que son utilizados por los Padres para expresar la telonización o pase por la aduana de las psiques, me gustaría referirme a dos de ellos. Uno proviene del salmo de David, allí donde se refiere a Dios, diciendo: “Señor, mi Dios en ti he puesto todas mis esperanzas, líbrame y sálvame de todos los enemigos que me persiguen, no vaya a ser que me arrebate el enemigo como león a mi psique, ya que no habrá nadie a lado mío para salvarme” (Sal 7, 2-3). Y el otro pasaje se encuentra en el libro del Profeta Jeremías. Allí se dice: “no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente encerrado en mis huesos, y traté de sufrirlo, y no lo he podido soportar; porque oí la murmuración de muchos: ¡temor por todas partes” (Jer 20,9-10).

Después de la exposición de los pasajes más básicos que interpretan los santos Padres, avanzaremos a la enseñanza de ellos sobre el llamado control de aduanas o telonismo de la psiques. Debemos decir que en principio expondremos la enseñanza de ellos sobre el telonismo y después nos referiremos a la interpretación mística sobre este estado. Tal como se verá más claro a continuación, las psiques de los justos no son contenidas de este miedo, porque tienen la Jaris, la energía increada de Dios sobre sí mismos. Las psique de los no arrepentidos ni convertidos, sin metania están sobrecogidas de agonía y están bajo la influencia de los demonios, pero también de la energía de los pazos. Existen los demonios, pero por telonismo se entiende también la energía y acción de los pazos. Nunca debemos olvidar este punto, porque la ignorancia de esto crea percepciones falsas. El lector de este capítulo debe estar en especial atención sobre el estudio de la enseñanza patrística.

San Basilio el Grande, interpretando el pasaje del salmo: “Señor, Dios mío, tú eres mi refugio, sálvame de todos los que me persiguen, y libérame, no sea que, como leones, arrebaten y desgarren mi psique sin que haya quien me libre” (Sal 7, 2-3); dice que los hombres valientes que han luchado en toda su vida contra los enemigos invisibles, antes del final de sus vidas “son investigados por el soberano de este mundo pecaminoso”, de modo que si se encuentran tener heridas o estigmas o huellas de pecados, mantenerlos cautivos. Pero si se encuentran inmunes e impecables (por haber hecho la metania), entonces siendo incontenibles realmente como libres en Cristo reposan”. Por eso el encontrado bajo el poder de la muerte, como conoce que “uno es el que salva, uno el redimido”, clama a Cristo el Salvador: libérame en el momento del control, no vaya a ser que arrebate como león a mi psique”. Y Cristo, como estaba librado del pecado, dijo el logos: “30 Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe o Soberano de este mundo pecador. En mí no tiene ningún poder;

30. No hablaré ya muchas cosas con vosotros, porque viene el príncipe, el satanás, que gobierna el mundo que está alejado de Dios. Viene para ejecutar el último ataque violento contra mí. Pero en mí no encontrará nada suyo que le dé poder sobre mí, no tiene poder en mí” (Jn 14, 30); pero para el hombre es suficiente que diga que viene el soberano de este mundo y en mí “encontrará pocas y pequeñas”, 50 (“Obras de san Basilio el Grande”EPE pag 44-46).

La hora de la muerte es terrible porque entonces el hombre recuerda sus pecados, pero también porque ve cosas terribles. San Juan el Crisóstomo testifica que existen muchos hombres que relatan terribles visiones, las cuales los que se van no pueden encararlas. Son tan terribles y conmovedoras las imágenes de modo que “por el gran miedo saltan de la cama atormentados y ven actos muy conmovedores”. Es decir, por el miedo de la psique se atormenta también el cuerpo, y el hombre hace actos muy conmovedores. Y añade san Crisóstomo que “si al ver personas terribles nos asustamos y tenemos miedo, cómo no vamos a tener miedo durante la salida de la psique del cuerpo cuando vemos ángeles amenazándonos y potencias bruscas…”. La psique que se está separando del cuerpo se lamenta deambulando sin propósito y vanamente, 51 (Obras san Juan Crisóstomo 11, EPE pag 170).

Sobre este tema se refiere también san Simeón el Nuevo Teólogo, recalcando especialmente que aquel que posee la Luz increada de Dios vence los demonios que vienen cerca de él, porque los demonios son quemados por la divina Luz increada. Esto se hace también ahora, cuando el hombre se encuentra en zeoría contemplación espiritual y está revestido de la Luz increada de Dios. Mucho más será durante la salida de la psique del cuerpo. Dice que no habrá ningún beneficio para el Cristiano por la lucha espiritual que realiza, si no es requemado el diablo por la Luz increada de Dios. Cosa que significa que la esencia y el propósito de la vida espiritual es unirse el hombre con la Luz increada.

Escribe san Simeón el Nuevo Teólogo++++++++++++++++++++ 52 (SC 174, pag 310)

Los demonios, que quieren aunque sea el último momento, apoderarse de la psique del hombre, se califican por san Diádoco de Fótica como soberanos tártaros, es decir, soberanos del hades. El hombre que ama a Dios no está poseído del miedo, y traspasará libremente de los “tártaros-soberanos”. “La psique del hombre que se alegra por la agapi de Dios, durante el momento de la salida, “es llevada por los ángeles por encima de las legiones tenebrosas” 53 (San Diádoco de Fótica, Filocalía de los Nípticos y de los Ascetas, tomo 9º pag 286).

Así que, los santos Padres no se conforman solo en recalcar la existencia de los demonios y sus manías agresivas contra los hombres, sino que recalcan también el modo por el cual podemos escaparnos de las amenazas de ellos. Con una perfecta confesión de los pecados uno es liberado de la cobardía y del miedo, se llena de la agapi de Cristo y entonces está liberado de la maldad de los demonios. El demonio no tiene ningún poder sobre él.

El abad Isaías llama a los demonios, los que se acercan a la psique cuando va saliendo del cuerpo, “soberanos de las tinieblas” y “soberanos de la mala astucia y vileza”. Enseña que cuando la psique del hombre sale del cuerpo junto con ella ángeles caminan. Pero, entonces, salen también las potencias de las tinieblas para encontrarla y subyugarla. En aquel momento los ángeles no guerrean con los demonios, sino que tapian al hombre con las buenas obras que ha cometido.

Cuando el hombre venza los demonios, a causa de sus actos y obras buenas que ha cometido en su vida, entonces “los Ángeles se alegrarán con él, cuando vean que éste está liberado de los poderes de la oscuridad”. Por eso el abad Isaías también nos incita a amar la paz, la filantropía, el estudio de Dios y Su justicia, dejar de lado las preocupaciones del mundo y sus honores etc. (Evergetinós, 101-102).

En el Gherontikón hay una enseñanza del Obispo Theófilo en relación con el tema que nos ocupa, el cual sostiene que durante el tiempo de la salida se hace un juicio entre ángeles y demonios. Los demonios presentan “siempre en conocimiento e ignorancia pecados desde el nacimiento hasta este último momento” y acusan al hombre. También los ángeles se refieren a las buenas obras que ha realizado la psique del hombre concreto. Entonces juzgada la psique se encuentra en un gran miedo. Si vencen los demonios se escucha la voz: “he aquí el irreverente, irrespetuoso, blasfemo y sacrílego, para que no vea la doxa (gloria, luz increada) del Señor”. Pero si la psique sale vencedora y se la ha dado la libertad, los demonios se avergüenzan, en cambio los ángeles toman la psique y la conducen “en aquella inenarrable e inefable alegría y doxa increada” 55 (Evergetinós 102-103).

Estos puntos de vista los encontramos en muchos textos de los Padres. San Hisiquio el Presbítero desea y bendice, de modo que cuando venga el soberano de las tinieblas, encuentre pocas ilegalidades y escasas mezquindades: “161. También llegará la hora de nuestra muerte, vendrá y no nos será posible rehuirle. Que el príncipe del mundo y del aire (Jn 14, 30 y Ef 2, 2), viniendo a nosotros, ojalá encuentre que nuestros pecados son pocos e insignificantes para que no nos examine y acuse de verdad, ya que entonces lloraremos inútilmente. Porque dice el santo Evangelio: “El siervo que ha conocido la voluntad del Señor y no ha cumplido con lo debido, recibirá muchos golpes” Lc 14, 47, (Filocalía tomo I v.161).

Además el mismo Santo enseña que cuando la psique tiene junto a ella a Cristo, entonces: “149 la psique que volará alto al aire por medio de la muerte, en las puertas del Cielo, teniendo consigo como defensa a Jesús Cristo, ni allí tampoco se avergonzará de sus enemigos, sino que, entonces como ahora, hablará con ellos con libertad, valentía y ánimo. Sólo que no pierda su paciencia hasta el día de la muerte invocando el nombre del Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, de día y de noche; y Él de inmediato se vengará de los enemigos demonios de la psique, y según Su promesa divina y verdadera que dijo respecto del juez injusto (Lc 18, 1-8). Sí, os lo digo, castigará los enemigos de la psique tanto en la vida presente como después de la salida de ella del cuerpo” 57 (Filocalía I v.149).

También san Theógnosto dice que el justo se eleva hacia el cielo en paz “llevándole el ángel luminoso y sereno y con su ayuda traspasa sin impedimentos al aire, sin ser para nada molestado por los espíritus malvados y astutos”, 58 (Filocalía II v.61)

Los Santos Padres enseñan todo esto no desde su imaginación y fantasía, sino desde experiencias apocalípticas-reveladoras. Otras veces se los han revelado otros hombres santos, y otras veces ellos mismos, iluminados por Dios, han tenido este tipo de experiencias tan terribles.

San Antonio el Grande una vez llegó hasta el punto de ver personalmente cosas terribles de este tipo. Encontrándose en su celda, llegó a ser arrebatado y entonces vio a sí mismo saliendo del cuerpo atravesando el aire, conducido evidentemente por los ángeles. Algunos demonios amargos y terribles, impidieron que subiese al cielo y pedían cuentas sobre algunas praxis. Entonces los conductores de san Antonio combatían con aquellos tremendos demonios, diciendo que, como las cosas que realizó desde su nacimiento el Dios las ha perdonado, pues, que le acusen solo por las que ha realizado desde el momento que se hizo monje: “Entonces acusándole y al no poder controlar nada, el camino fue libre y sin impedimentos” (Evergetinós pag. 99).

En un relato terrible de san Antonio se refiere lo siguiente: “Durante una noche, una voz despertó a san Antonio y le incitó a salir de su celda para ver. Entonces realmente vio alguien “alto, feo y terrible” que era el diablo, estando de pie, teniendo las manos elevadas, y a unos impidiéndoles poder elevarse, ya que los detenía, y a otros rechinando sus dientes, porque se le habían escapado y subían al cielo. Incluso se apocaliptó-reveló a san Antonio de que este espectáculo terrible “de las psiques es durante el trayecto” (Evergetinós pag. 100).

San Juan el Sinaita describe un espectáculo terrible e impresionante, que vio el eremita Stéfano, quien se estaba en ejercicio o en ascética en el monte Sinaí, cerca de la cueva del Profeta Elías. Víspera de su muerte, mientras tenía sus ojos abiertos, entró en éxtasis y observaba alrededor de su cama, unas veces por la parte derecha y otra a la izquierda. Los que estaban presentes le escuchaban respondiendo como si algunos lo estuviesen interrogando. A veces decía: Sí, realmente es verdad, pero tantos años hice ayuno para esto”. Otras veces decía: “No, realmente mentís, esto no lo hice”. Otra vez, “sí es verdad esto, pero he llorado; pero he servido”. Alguna vez decía, “sí es verdad, sí, y para esto que no tengo nada que decir, en y de Dios es la misericordia”. Y san Juan el Sinaita añade que era un espectáculo horrible y tremendo, “invisible, impresionante e implacable juicio dando cuentas de sus praxis”. Lo más terrible era que le acusaban por cosas que no había realizado, (San Juan el Sinaíta pag 67).

Por lo que hemos dicho, parece que a lo largo de la tradición de la Iglesia se habla de la existencia de los telonios, que son los demonios aduaneros, los espíritus del aire, que no sólo combaten en toda su vida al hombre por el odio y la maldad, sino principalmente y sobre todo también antes y después de la salida de la psique del cuerpo.

Sin embargo, en la tradición de la Iglesia se ve claro que los demonios no tienen dominio sobre los hombres de Dios, porque aquellos que están revestidos de Dios no sufren tal martirio. Si en Cristo el soberano del mundo no tenía autoridad, este también sucede con las personas que están unidas junto con Él. Es por esto que los Padres aconsejan que debemos vivir en la Iglesia, eclesiásticamente, con la metania, el arrepentimiento, la confesión y el ejercicio o ascesis espiritual, vivir dentro de la Iglesia y para dormirnos (morirnos) en la Iglesia con la fe ortodoxa, las oraciones de nuestros santos Padres, de modo que el soberano de las tinieblas y los espíritus oscuros de la maldad no puedan tener poder sobre nosotros.

De todas formas, el hecho es que durante la salida de la psique del cuerpo, se hace una gran batalla, especialmente en personas que tiene una catarsis (purgación) insuficiente. Lo terrible es que muchas personas en nuestro tiempo se están muriendo sin ser conscientes del impactante momento de la muerte. Es decir, las enfermedades de nuestro tiempo y la instrucción de la medicación fuerte, alteran la construcción psicosomática del hombre y le dificultan pasar con la atención adecuada, el temor a Dios y la oración en estos momentos críticos. Y, por supuesto, los fármacos ayudan a no tener dolor por las enfermedades, sin embargo, cambian también toda nuestra constitución psicosomática y no nos permiten tener conciencia de estos hechos y pedir la misericordia de Dios. Estas horas son muy críticas. Es por eso que, aquellos que tienen temor a Dios y conocimiento de los momentos críticos, oran para concienciar los acontecimientos de aquella hora (de la muerte). Realmente es una oportunidad para que el hombre se arrepienta con metania por lo que ha hecho, para exigir la misericordia de Dios. La Nipsis (sobria vigilancia y atención) en este tiempo terrible es una tarea importante. Es por eso que la Iglesia desea que el Dios nos libre de la “muerte repentina”.

Sin embargo, la existencia de los telonios demonios debe ser vista desde dos lados. Un lado es el odio de los demonios y el otro la existencia de los pazos. En la enseñanza Patrística observamos que hay una otra también interpretación de los telonios. Sin ignorar, por supuesto, la enseñanza sobre la existencia de los soberanos de la oscuridad y de los espíritus de la maldad y vileza.

Me gustaría en este punto dirigir nuestra atención en la enseñanza mística de los Padres de la Iglesia sobre los telonios demonios aduaneros.

Dijimos anteriormente también que cuando la psique del hombre está a punto de abandonar el cuerpo, regresa el recuerdo de los pecados, los que el hombre cometió en su vida. Es una situación realmente insoportable. San Juan Crisóstomo se refiere a este hecho. Él dice que el último día de la vida biológica del hombre “vuelven en la memoria de la psique los pecados”, es decir, los pecados agitan la psique. Se trata de los pazos que la remueven por debajo el corazón, (Obras de san Juan Crisóstomo, EPE tomo 11, pag. 168). Los pazos buscan satisfacción, pero el hombre no puede corresponder. Esta es una situación terrible.

Este deseo insatisfecho de la psique se intensifica aún más cuando se separa del cuerpo. San Gregorio de Nicea por boca de su hermana Makrini pone una interpretación de este tipo. Dice que, sucede igual que con las personas que por un espacio de tiempo largo permanecieron en lugares sucios, no están exentas de la repugnancia de la suciedad, incluso si a continuación viven en el aire fresco, lo mismo ocurre con la psique cuando se separa del cuerpo. Las personas amantes de sus pazos carnales, a pesar de que se volvieron a la vida indecente y fina no están exentas del hedor carnal. Exactamente entonces es cuando la psique se vuelve más material, y de esta manera “ya estos están el dolor y el sufrimiento se hacen pesados”.

Y San Gregorio agrega que si es verdad lo que algunos dicen, de que las sombras de los fantasmas de los muertos se presentan en los lugares donde se encuentran sus cuerpos, esto es una señal de que la psique no quiere separarse de la vida carnal, aunque haya salida del cuerpo. La parábola del hombre Rico y Lázaro, donde se ve que el Rico situado en el Hades se interesaba de sus parientes, demuestra que realmente las psiques de los hombres amantes de los pazos carnales no pueden separarse de los pazos, que constituyen la vida carnal. (Obras de san Gregorio Nisis, EPE pag 298-300).

Sabemos por la Parádosi-Tradición Ortodoxa que hay pazos físicos o carnales y pazos psíquicos. Como existe la unidad entre la psique y el cuerpo, es por eso que existe una relación entre pazos psíquicos y físicos. Los pazos psíquicos operan a través de los sentidos del cuerpo. Cuando la psique se libera y sale del cuerpo, entonces no puede satisfacer sus pazos. Los pazos insatisfechos crean un dolor insoportable y un estado de ahogo, ahogan la psique. Esto es un infierno real y un sufrimiento terrible. Es por eso que los Santos Padres aconsejan e incitan la catarsis de la psique de los pazos, siempre y cuando sea en la vida presente, de modo que sea absuelta y libre después de su éxodo o salida. Debe ser satisfecha, complacida y atraída por Dios mismo.

Hay también un otro problema para la psique después de dejar el cuerpo. San Gregorio de Nicea o Nisis enseña que cada naturaleza es atraída por sus semejantes, sus parentescos. Así también la psique es atraída hacia lo divino y parentesco de ella, ya que el hombre es y tiene parentesco con Dios, llevando en su interior las imitaciones del arquetipo. La psique, después de salir del cuerpo está ligera y libre de todo dolor corporal, por eso la adhesión hacia lo deseado se convierte fácil y agradable, es decir, que es dirigida fácilmente hacia Dios. Pero si la psique está unida con las cosas materiales y con las huellas de los clavos de los pazos, entonces sufre y padece, igual que padece también el cuerpo durante los terremotos, cuando no sólo está aplastado por el peso de los sedimentos, sino también puede ser pinchado también por varios objetos filosos que se encuentran en el interior de la tierra y los escombros.

Este es exactamente el gran martirio de la psique. Diríamos que está viviendo una terrible división. Por un lado, quiere ascender hacia Dios y unirse con Él, ya que Él es Su icona-imagen, por otro lado, es obstruida y dificultada por los pazos que la pinchan, la presionan y la torturan. Y esta visión y aspecto es una parte de la interpretación de los santos Padres sobre los telonios demonios aduaneros.

El martirio de la psique cuando se separa del cuerpo se describe de una manera maravillosa y realista por el abad Dorotheo. Él dice que durante esta vida la psique se consuela por su distracción por los pazos. Puede ser que sienta una gran angustia, un dolor grande y terrible, pero a través del cuerpo y los pazos puede consolarse y ablandar su dolor. En una situación tan melancólica y horrible, el hombre “come, bebe, duerme, disfruta y es llevado por y con sus seres queridos, es decir, se recrea y se anima disfrutando con sus seres queridos. Por tanto, así el hombre está parcialmente consolado y lo tiene fácil olvidar el problema más profundo que le preocupa. Pero cuando la psique sale del cuerpo, “ella queda aislada con sus pazos, y por eso se inferna por ellos”. Entonces la psique se inflama por la molestia de los pazos, se rompe y se aflige por estos y no puede recordar a Dios. Esto es una verdadera tragedia, porque entonces, debido también a la ausencia del cuerpo, ni siquiera puede sentir el mínimo de consuelo.

A continuación el abad Dorotheo usa un ejemplo asombroso. Si un hombre está encerrado tres días en una celda oscura sin comer, ni beber, ni dormir, sin hablar con nadie, ni salmodiar, ni rezar, ni recordar para nada a Dios, entonces será informado de lo que le hacen a él los pazos”.

Realmente, en tal situación se enfurece la psique y el hombre entero. Esto lo confirman muchos que experimentan el martirio de la tortura y el tormento de la horrible prisión. Si esto sucede y mientras la psique está unida con el cuerpo, mucho más cuando sale del cuerpo y se aísla junto con los pazos.

El abad Dorotheo utiliza también la imagen de la persona que está ardiendo por la fiebre. Esto, naturalmente, crea también muchos otros problemas, especialmente si el hombre tiene un cuerpo melancólico y rígido. Lo mismo sucede también con la psique apasionada dominada por pazos indecentes. “Siempre se angustia la miserable por sus propios malos hábitos, teniendo siempre el amargo recuerdo y la dolorosa charlatanería de los pazos siempre incendiándola y quemándola”. Si en este sufrimiento, castigo y martirio de la psique agrega uno también los lugares terribles del Infierno y los demonios y el fuego y la oscuridad, etc. entonces comprende el martirio, el castigo y el sufrimiento de la psique, después de su éxodo-salida y su estancia en el Hades y al Infierno 65 (Abad Dorotheos, Filocalía de los Santos Nípticos y Ascéticos, ediciones san Gregorio Palamás tomo 2º pag 496-498).

Lo que hemos dicho hasta ahora muestra exactamente qué son los telonios demonios aduaneros que se mencionan en los textos patrísticos. Por un lado, están los pazos (patologías y pasiones) de la psique, que debido a la ausencia del cuerpo no pueden ser satisfechos, y, naturalmente, estos pazos ahogan la psique, por otro lado, están los demonios malvados, los que habían adquirido soberanía sobre la gente apasionada llenos de pazos indecentes y es natural que después del éxodo del psique que tengan los pazos una mayor dominación sobre ellos. Las personas justas, que durante su vida han catartizado (Purgado y Sanado) la psique y el cuerpo de los pazos psíquicos y carnales y se han revestido y enlazado el lazo (nuncio) del Espíritu y se han unido con el Dios, evitan el dominio de los telonios demonios aduaneros, ya que los demonios no tienen ningún poder sobre ellos. La psique de los justos es conducida libre e indiferente hacia Dios, con quien está unido.

Por tanto, todo el problema no es temer los telonios demonios, sino purgar y sanar “psicoterapiar” nuestra psique y toda nuestra existencia, mientras vivamos en este mundo, de los pazos, para participar de la Jaris (energía increada Gracia) de Dios, de modo que la salida o éxodos de la psique del cuerpo sea una cuestión de alegría y gozo.



Conclusión

La conclusión general de este capítulo es que la ψυχή psijí (psique, alma) del hombre cuando se forma por el Dios se encuentra en estado puro, lúcido, en la iluminación. La muerte, que no es creación de Dios, sino libre elección del hombre, porque se ha alejado de Dios, que es la verdadera vida, es algo estremecedor en la vida del hombre, es un parásito que crea muchos problemas sobre todo psicológicos. La humanización o encarnación de Cristo ambicionaba a la victoria contra la muerte. A pesar de su victoria sobre la muerte, el hombre la saborea, de forma que de esta manera se venzan los pazos y el pecado. En la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa saboreamos la superación o trascendencia de la muerte. Los justos que está conectados y unidos con Cristo, el vendedor de la muerte, no temen la muerte, cuando se va acercando en sus existencias, no se intimidan por los demonios que quieren arrebatar sus psiques. La hora y el día de la muerte para los santos es el día de sus cumpleaños, festejo y celebración, ya que entonces festejan su triunfo. El terrible misterio de la muerte, que es la separación del cuerpo de la psique, se hace una ceremonia, una transición de las realidades más tristes a las amadas y agradables, la transmisión “desde la muerte a la vida”. El cuerpo del hombre después de la muerte simplemente duerme, porque la muerte es como un sueño grande, hasta la Segunda Parusía-Presencia de Cristo, cuando las psiques serán introducidas a los cuerpos resucitados (espirituales, sin necesidad de las leyes físicas), para que sean presentadas ante la terrible tribuna de Cristo y ser juzgados.

El miedo o temor a la muerte, que se ha cultivado por todos los Padres de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa, es utilizado para llegar a la afobía (No Miedo, Ni Temor) de la muerte. El temor, miedo a la muerte, y de todos los sufrimientos y calamidades que conectan con él, cultiva la metania. No se trata de un miedo, temor psicológico sino del espiritual, que desarrolla la metania y crea la inspiración para oración y sotiría redención, sanación, despertar espiritual y salvación. Por eso los que aspiran con el logos intelectual o meditativo ampliar el terrible misterio de la muerte, sin que lo perciban, disuaden y evitan al hombre para hacer la metania, que consiste en la muerte real de la psique. Realmente el temor, miedo a la muerte conduce a la afobía (no miedo, ni temor) y la superación, trascendencia de la muerte.

Del libro “La vida después de la muerte” Capítulo B – 4,5 
Metropólita Hierotheo Vlajos
 
Catecismo Ortodoxo 
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