Monday, August 29, 2016

Paráclesis al Santo Profeta Elías

 

Paráclesis al  Santo Profeta Elías

CANON
Tono 4º
Oda I
Irmos: Huyendo de la esclavitud de Egipto, el pueblo de Israel, cruzó el mar como si fuera tierra seca y exclamó: ¡Alabemos a nuestro Salvador y Dios!.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Por tu celoso fervor por la verdad, fuiste semejante a los serafines y fuiste elevado al cielo en cuerpo, orando por aquellos que buscan tu intercesión en el tiempo del peligro.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Reprendiste al rey Acab, que se había apartado de la verdad de Dios, sirviendo a los corruptibles ídolos, adorando así sus propias pasiones. Ilumínanos, pues, para que podamos alcanzar la Luz celestial en nuestro cuerpo mortal.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Con la fuerza de tu poderosa oración cerraste el cielo, tratando de abrir los corazones de los hombres cerrados por causa del engaño, para volverlos a Aquel que saca de la cárcel a todos los pecadores.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Árbol celestial, oh santísima Theotokos, alimenta a los que tienen hambre de todas las virtudes, por tus santas oraciones.
Oda III
Irmos: Oh Dios que levantas las bóvedas de los cielos y sostienes a tu Iglesia, afírmanos en tu amor, oh consumación de todos los deseos, constancia de los fieles y único Amante de la Humanidad.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Te entristeciste por el pueblo que se había olvidado de Dios, y con audacia cerraste el cielo, para que todos rogaran por la lluvia que limpia la contaminación del pecado.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Los falsos profetas se reunieron y fueron avergonzados, pues el fuego no descendió sobre sus sacrificios, pero el Señor recibió tu oración y devolvió al pueblo la verdadera fe.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Los sacerdotes inicuos fueron muertos a causa de su falsos sacrificios sin salvación, y con la espada de tu oración te suplicamos que nos alivies del dolor que perturba nuestro cuerpo.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Otorga la paz, oh santísima Theotokos, a los que te honran con un corazón puro.

A continuación se dicen las siguientes Estíqueras:

Ascendiste al cielo en un carro de fuego y los ejércitos celestiales fueron a tu encuentro, pues viniste antes de la Segunda Venida de Cristo, para reprender al anticristo y conducir a las ovejas descarriadas al redil de la Verdad.
Oh Theotokos alabadísima, mira con compasión, la miseria de nuestros cuerpos, y sana los dolores de nuestras almas.

Kontaquio tono 2

En tu celo por Dios, superaste a todos los profetas, y te hiciste digno de ascender al cielo, prefigurando la ascensión de Cristo. Ruégale, pues,  que nos eleve por la escalera de la oración a la cima de las virtudes.

Ahora se nombran aquellos por quienes se reza esta Paráclesis.

Letanía
Sacerdote: Ten piedad de nosotros, oh Señor, según tu gran misericordia te suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor ten piedad, Señor ten piedad, Señor ten piedad.
  1. De nuevo rogamos por nuestro padre y Obispo N. y por todos nuestros hermanos en Cristo.
  1. También rogamos por la vida, paz, salud, salvación, visitación, perdón y remisión de los pecados de los siervos de Dios, los cristianos ortodoxos, los que viven en esta ciudad y los reunidos en este santo templo, sus feligreses y bienhechores.
  1. De nuevo rogamos por los siervos de Dios N. N. (Aquí se insertan los nombres de los fieles por los cuales se ruega) que elevan esta súplica.
  1. Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, te rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
  1. Amén.
Oda IV
Irmos: Oh Señor, he escuchado el misterio de tu dispensación, he contemplado tus obras y he glorificado tu Divinidad.

Santo profeta Elías, ruega  a Dios por nosotros.

Los cuervos fueron alimentados con la carne y con el agua que surgió del río, y nosotros, y ahora te suplicamos que intercedas ante el Señor para que nos conceda los frutos de la tierra.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Destierra nuestras pasiones con la lluvia de tus oraciones y siembra en nuestros corazones los lirios florecientes de los pensamientos humildes.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Con el esplendor del Espíritu Santo, y el poder del Padre, con la buena voluntad del Verbo, has mostrado a la Santísima Trinidad indivisible. Así, destierra las turbulentas olas de nuestra pasión para que podamos alcanzar el puerto de salvación.

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Refresca, con la rocío de tus oraciones, nuestros corazones llenos de pecados, oh santísima Theotokos, y muéstranos sin mancha en el juicio terrible de tu Hijo.
Oda V
Irmos: Ilumínanos con tus mandamientos, oh Señor, y concédenos la paz con la fuerza de tu brazo, oh amante de la humanidad.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Ascendiste en cuerpo al cielo, para interceder por la ejecución de la perfección de la tierra, rogando incesantemente por los que vagan en la noche de este siglo.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Le otorgaste tu túnica a tu discípulo Eliseo, orando con él para erradicar de los corazones sedientos de la verdad, la espina de las pasiones mundanas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Tu profecía sobre el rey y la reina se hizo realidad, atemorizando a todos, y nosotros, por la protección de tus oraciones nos salvaguardamos de las flechas de las tentaciones del maligno.

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Guíanos por la senda del arrepentimiento, oh Theotokos, y fortalece nuestra alma para permanecer invictos en la terrible batalla.
Oda VI
Irmos: Ante el Señor me lamento y presento mi angustia. Porque mi espíritu está lleno de iniquidad y mi vida se acerca al Hades. Cómo Jonás te digo: ¡Sácame de la corrupción, oh Dios mío!

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Tres veces soplaste en nombre de la Santa Trinidad y resucitaste al hijo de la viuda, y ahora, con el aliento de tu oración, resucita nuestra alma muerta por las flechas del pecado.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Hiciste abundar la harina y el aceite en casa de la viuda. Así pues, multiplica el pan de la oración y el agua humilde de la contemplación en nuestros corazones.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Abriste el cielo con la oración, alegrando el alma del pueblo. Por eso te rogamos que intercedas por los que están sedientos de la salvación.

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Destierra el torbellino de nuestras pasiones y haz descansar sobre nosotros el aliento del Espíritu, oh Theotokos, pues de ti nació la Fuente de nuestra vida.

A continuación se dicen las siguientes Estíqueras:

Haciendo surgir tu suave aliento hemos visto al Invisible y en nuestros corazones has dibujado el icono de la recta fe del glorioso Creador.
Oh Toda Pura, que en los últimos tiempos diste a luz de una manera inefable a Dios el Verbo, intercede incesantemente ante Él por nosotros, pues tú posees la seguridad de una Madre.

Ahora se nombran aquellos por quienes se reza esta Paráclesis.

Letanía
Sacerdote: Ten piedad de nosotros, oh Señor, según tu gran misericordia te suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor ten piedad, Señor ten piedad, Señor ten piedad.
  1. De nuevo rogamos por nuestro padre y Obispo N. y por todos nuestros hermanos en Cristo.
  1. También rogamos por la vida, paz, salud, salvación, visitación, perdón y remisión de los pecados de los siervos de Dios, los cristianos ortodoxos, los que viven en esta ciudad y los reunidos en este santo templo, sus feligreses y bienhechores.
  1. De nuevo rogamos por los siervos de Dios N. N. (Aquí se insertan los nombres de los fieles por los cuales se ruega) que elevan esta súplica.
  1. Porque eres un Dios misericordioso y amante de la humanidad, te rendimos gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
  1. Amén.
Kontaquio tono 2º
Profeta y vidente de las grandes obras de nuestro Dios, Elías, el de gran nombre, que con tu palabra detuviste el flujo de las aguas del cielo, ruega por nosotros ante el Único amante de la humanidad.
Anavathmi
Primera antífona de los Himnos de Ascensión del tono 4º

Desde mi juventud me sitiaban pasiones, pero Tú, oh Salvador, me proteges y salvas.

Desde mi juventud me sitiaban pasiones, pero Tú, oh Salvador, me proteges y salvas.

Que sean confundidos por el Señor todos los enemigos de Sión, que sean como hierba quemada por un fuego desolador.
Que sean confundidos por el Señor todos los enemigos de Sión, que sean como hierba quemada por un fuego desolador.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Toda alma vive por la gracia del Espíritu Santo, y cuando está totalmente purificada se eleva hasta que por un misterio sagrado, resplandece con la Unidad Trinitaria.

Ahora y siempre y por lo siglos de los siglos. Amén.

Por el Espíritu Santo, fluyen los arroyos de la gracia, regando toda la creación y llenándola de vida.
Prokímenon
Es preciosa, a los ojos del Señor, la muerte de sus santos.
Versículo:  Yo esperé pacientemente al Señor y Él me socorrió.

Lectura del Santo Evangelio

Sacerdote:  Para que seamos dignos de escuchar el santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
Coro: Señor ten piedad, Señor ten piedad, Señor ten piedad.
Sacerdote: Sabiduría, en pie, escuchemos el Santo Evangelio. Paz a todos.
Coro: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.
Coro: Gloria a ti Señor, gloria a ti.

(11:27-30)

“A mi me ha sido transmitido todo por el Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre conoce bien nadie sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelarlo. Venid a Mí todos los agobiados y los cargados y Yo os haré descansar. Tomad sobre vosotros el yugo mío, y dejaros instruir por Mí, porque manso soy y humilde en el corazón; y encontraréis reposo para vuestras vidas. Porque mi yugo es excelente y mi carga es liviana”

Coro: Gloria a ti Señor, gloria a ti.
Tono 2º

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Por la intercesión de tu bienaventurado profeta Elías, borra la multitud de nuestros pecados.

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Por la intercesión de la Santísima Madre de Dios, oh Misericordioso, borra la multitud de nuestras iniquidades.
Ten piedad de mi, oh Dios, según tu gran misericordia y por tu gran compasión, borra mis faltas.
Estíquera tono 6º
Los ángeles te protegieron desde tu infancia, envolviéndote con el fuego protector de lo alto, prefigurándote como un serafín por tu amoroso celo por Dios. Intercede ante Él para que incendie nuestras pasiones terrenales con el fuego de tu oración.
Oda VII
Irmos: Cuando los tres jóvenes fueron arrojados al horno en Babilonia, por su fe en la Trinidad, pisotearon las llamas mientras cantaban: ¡Bendito eres Señor, Dios de nuestros padres!

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Condujiste al pueblo extraviado a Dios, y te mantuviste invicto ante el malvado rey, haciendo invencible al más grande Rey. Intercede ante Él para que nos libere de la esclavitud de nuestras pasiones.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

En el libro de tu corazón has escrito multitud de oraciones y juicios. Por eso te suplicamos para que podamos ser inscritos en el libro de la vida.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Seca el pecado de nuestra alma cansada que no encuentra la fuente de la tranquilidad, mas te rogamos, oh santo Elías, que intercedas ante Cristo para que nos envíe en aliento fresco del Espíritu Santo.

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Te has mostrado más excelsa que los ángeles con el adorno de tus virtudes, oh Theotokos. Así, te rogamos para nos sean concedidas por el Único poderoso.
Oda VIII
Irmos: Glorificad al Rey de los Cielos, a quien los ejércitos celestiales alaban y exaltadlo por los siglos de los siglos.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Destierra nuestras enfermedades con el poder de tu oración y envía a nuestras almas el rocío de la humilde reflexión, eliminando así el furor de nuestro orgullo.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Abre el cielo de nuestro corazón y concédenos el arrepentimiento con el rocío fulgurante de tu oración, para que podamos obtener los ricos frutos de la sabiduría.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Deposita en nuestros corazones la radiante luz de tus oraciones, para que sean disipadas las tinieblas de nuestros pecados.

Ahora y siempre, y por los siglos, de los siglos. Amén.

Corta, oh Theotokos, con la espada de la oración nuestros malos pensamientos y guíanos hacia la luz del arrepentimiento.
Oda IX
Irmos: Tú eres la montaña santa por la que Dios ha subido, tú eres la Roca del desierto no cortada por donde mana el manantial de la vida eterna, Cristo nuestro Dios, que tomó nuestra naturaleza para salvarnos. Por eso, oh bienaventurada Theotokos, te magnificamos.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Nadie puede relatar tu celo por el Señor, ni adentrarse en el interior de tu sabiduría, pues realmente luchaste contra el pueblo que oscurecía la luz de la Verdad.

Santo profeta Elías, ruega a Dios por nosotros.

Enciende la antorcha de nuestro corazón con el fuego de tus oraciones, para que podamos salir de la pesada oscuridad de las tentaciones.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Levántanos hacia el arrepentimiento, pues estamos acostado en el lecho de nuestros pecados y extiende la mano inmarcesible de tus oraciones para que nuestras humildes oraciones sean aceptadas ante el trono del Altísimo.

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Sobrecargados por la multitud de nuestros terribles pecados, nos dirigimos a ti como hacia una vía de escape, oh Theotokos, para que nos libres de la persecución de nuestras pasiones.
En verdad es digno y justo, a ti alabarte Theotokos, siempre santa e inmaculada, Madre de Nuestro Señor. Más venerable que los querubines, e incomparablemente más gloriosa que los serafines, que sin mancha engendraste al Verbo Dios. A Ti verdadera Theotokos, te ensalzamos.
Megalimnario.
Alégrate, altar terrible del fuego eterno, heraldo y espejo de los profetas, que anunciaste la segunda venida de Cristo, oh fructífero árbol del juicio venidero, dominador de las pasiones con la divina intercesión de tus oraciones.
Con tu poderosa oración cerraste el cielo, y así, te suplicamos que abras nuestros corazones endurecidos hacia Cristo, el que está sentado en el trono sobre los querubines, para que disponga también su trono en nuestro corazón por tus humildes oraciones.
Ascendiste al cielo en un carro de fuego, realizando el camino desde la tierra. Ahora extiende tus manos hacia nosotros, para que podamos alcanzar el puerto de la salvación.
Concediste a tu discípulo el don de las virtudes curativas. Concédenos la renovación de nuestra vida a los que humildemente te honran, oh santo Elías.
Desciende tu oído desde lo alto del cielo, para que podamos ofrecerte el canto celestial, y escucha el lamento de nuestros corazones asediados por el fuego de la adversidad, otorgándonos, oh bendito Elías, el rocío de la misericordia divina.
Concédenos lágrimas por los pecados que afligen a Dios e intercede ante el divino Maestro para que nos conceda el perdón en el día de su temible juicio.
Ejércitos Celestiales, Precursor del Señor, Apóstoles bienaventurados, y todos los santos, suplicad junto a la Madre de Dios, por nuestra liberación y salvación.
Lector: (3 Veces)
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.

Gloria al Padre, al  Hijo y al Espíritu Santo

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias por tu nombre.

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.

Gloria al Padre, al  Hijo y al Espíritu Santo

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre. Venga a nosotros tu Majestad, hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan sobreesencial dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos introduzcas en la tentación, mas líbranos del maligno.
Sacerdote: Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Tropario

Brillaste con el fuego de la verdad, oh profeta Elías,  y quemaste al pueblo sin ley, dirigiendo hacia el arrepentimiento a los que se habían apartado de la verdad, para depositar en sus almas el ascenso al cielo por la divina intercesión de tus oraciones.
Letanía
Sacerdote: Ten piedad de nosotros, oh Señor, según tu gran misericordia, te suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.
  1. También rogamos por todos los fieles cristianos ortodoxos.
  1. De nuevo rogamos por nuestro padre y Obispo N. y por toda nuestra hermandad en Cristo.
  1. Roguemos también para que obtengamos misericordia, vida, paz, salud, protección, perdón y remisión de los pecados de los siervos de Dios N. N., por los miembros de nuestra parroquia, y por los benefactores de este santo lugar.
  1. Roguemos también por los que hacen el bien en esta santa y venerable iglesia, por todos los que trabajan y cantan y por todo el pueblo aquí presente que espera de ti una grande y abundante misericordia.
  1. De nuevo pidamos para que libre a esta santa iglesia, a esta ciudad, a todas las ciudades y campos del hambre, la ira, las plagas y terremotos, de las inundaciones, de los incendios, de la espada, de las invasiones extranjeras, de la guerra civil y de la muerte súbita; que nuestro Dios, amante de la humanidad, sea misericordioso y se nos muestre favorable y nos libre de toda violencia y enfermedad y del justo castigo que merecen nuestros pecados y tenga misericordia de nosotros.
  1. Señor, ten piedad. (40 veces)
  1. Roguemos también para que el Señor, y aunque somos pecadores, escuche nuestra súplica y tenga piedad de nosotros.

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.

Sacerdote: Escúchanos, oh Dios Salvador nuestro, Esperanza de los que se encuentras en los confines de la tierra y de los que navegan por el mar; sé misericordioso, oh Señor, sé misericordioso, perdona nuestros pecados y ten piedad de nosotros. Porque eres un Dios compasivo y amante de la humanidad y a ti te damos gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Tropario tono 2º
Destierra, oh bendito Elías, la enfermedad de todos los que te honran, y detén el río de nuestros dolores, haciendo brillar la alegre luz de Cristo, e intercediendo ante Él para que salve las almas de los que te honran con piedad.
A la Theotokos
Señora, oh Señora nuestra, recibe las oraciones de tus siervos y líbranos de todas las adversidades.
Toda nuestra esperanza esta depositada en ti, oh Theotokos, protégenos con tu sagrado velo.

Lector.

Gloria al Padre, al  Hijo y al Espíritu Santo

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Señor ten piedad, Señor ten piedad, Señor ten piedad.  Bendice, padre.
El sacerdote, en las puertas reales y cara al pueblo dice la despedida:
Despedida
Que Cristo nuestro Dios, por intercesión de su purísima e inmaculada Madre,  de los santos, célebres e ilustres Apóstoles, de los santos Mártires, gloriosos y triunfadores, de los santos ancestros de Dios, San Joaquín y Santa Ana, de San Elías el profeta,  de (N. santos del día) cuya memoria hoy celebramos; de (N., patrón de la iglesia) y de todos los santos, tenga piedad de nosotros y nos salve, pues es bueno y amante de la humanidad.
Entonces, el Sacerdote vuelto hacia el icono de Cristo que está en el iconostasio dice:
Sacerdote: Por las oraciones de nuestros Santos Padres, Señor Jesucristo, Dios nuestro, ten piedad de nosotros y sálvanos.
Lector: Amén.

                                    Catecismo Ortodoxo 

                      http://catecismoortodoxo.blogspot.ca

Saturday, August 27, 2016

La Santísima Virgen María, Madre de Dios.

La Virgen María tiene un importante lugar en la Iglesia Ortodoxa, el que fácilmente se puede observar con el simple hecho de entrar a un templo ortodoxo: siempre hay al menos un ícono de la Virgen María notoriamente visible a los fieles. Entre todos los santos, la Santísima Virgen María goza de un lugar singular. Es venerada como la más excelsa de todas las criaturas de Dios, "mas venerable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines," como cantamos en uno de los himnos de la Divina Liturgia.
Los datos más antiguos que tenemos acerca de María, los encontramos en el Nuevo Testamento, y también en los escritos llamados los "evangelios apócrifos". Estos son documentos compuestos en los primeros días de la iglesia, que no fueron aceptados finalmente como "Evangelios Canónicos" incluidos en el Nuevo Testamento, pero que si son una fuente que nos enseña acerca de la vida de María. Algunos de estos evangelios apócrifos que relatan detalles de su vida incluyen el Proto Evangelio de Santiago, el Pseudo-Mateo, y el Evangelio de la Natividad de María.
De estas fuentes apócrifas, sabemos que el padre de María era Joaquín, un hombre justo, pastor de ovejas, de la tribu de Judá, y que vivía en Nazaret. Era muy generoso, y tenía como costumbre dar un tercio de sus bienes a los pobres, a las viudas y a los huérfanos, otro tercio al templo y a las personas que servían en él, y el último tercio lo guardaba para sus necesidades y las de su familia. La madre de María se llamaba Ana, hija de un sacerdote del templo judío, que había nacido en Belén. Joaquín y Ana habían estado casados por muchos años, pero no tenían hijos. Esto, en la cultura de su tiempo, se consideraba como una maldición de Dios, una humillación delante de todos. Rogaban incesantemente a Dios que les diera hijos, prometiéndole que le dedicarían la vida de su hijo o hija. Un día, un ángel del Señor visitó a Joaquín mientras pastoreaba, y le anunció que Ana daría a luz a una niña. Luego el mismo ángel también apareció a Ana, dándole la misma noticia. Se alegraron mucho y agradecieron a Dios Su Gran Misericordia. La Iglesia Ortodoxa celebra la fiesta de la concepción de María por sus padres, el día 9 de diciembre. Celebramos su nacimiento el 8 de septiembre. Cumpliendo con su promesa a Dios, Joaquín y Ana llevaron después a la pequeña María al templo para dedicar su vida a Dios. Esta fiesta, la Presentación de María en el Templo, la celebramos el 21 de noviembre.

En el Nuevo Testamento, encontramos referencias a María en los Evangelios y en el Libro de los Hechos de los Apóstoles.

Del Evangelio según San Lucas, sabemos que un ángel del Señor fue enviado a  María, cuando era una joven virgen comprometida con José, para anunciarle que nacería de ella el Niño Dios, por obra del Espíritu Santo.  (Lucas 1, 27 al 38) "El ángel…le dijo, 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual también el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.' " María, ante esta asombrosa nueva, aceptó gozosa. "He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra." (Lucas 1, 38) El Evangelio de Mateo también afirma que María concibió a Jesús por medio del Espíritu Santo. "El nacimiento de Jesucristo fue así: Su madre María estaba desposada con José; y antes de que se unieran, se halló que ella había concebido del Espíritu Santo." (Mateo 1,18) Luego la Iglesia expresó esto mismo en el Credo Niceo-Constantinoplano, escrito en los primeros dos Concilios Ecuménicos en los años 325 y 381. "Y en un solo Señor Jesucristo… quien por nosotros los hombres y para nuestra salvación, descendió del cielo, se encarnó del Espíritu Santo y María Virgen y se hizo hombre."
De igual forma sabemos,  del Evangelio según San Lucas, que María era prima de Isabel (Elizabeth), la madre de San Juan Bautista, y que ella fue a visitarla antes de que naciera su hijo. "Aconteció que, cuando Isabel oyó la salutación de María, la criatura saltó en su vientre. E Isabel fue llena del Espíritu Santo." (Lucas 1,41)
El Evangelista San Juan relata que María estuvo presente cuando Jesús hizo su primer milagro en Caná de Galilea, cuando convirtió el agua en vino, en la celebración de unas bodas. (Juan 2,1 al 11)
En el libro de los Hechos de los Apóstoles, se relata que María permaneció junto a los discípulos después de la muerte y resurrección de Jesús : "Todos éstos perseveraban unánimes en oración junto con las mujeres y con María la madre de Jesús y con los hermanos de Él," (Hechos 1,14) y que estaba con ellos también en la Fiesta de Pentecostés, cuando recibieron el Espíritu Santo (Hechos 2,1). Ella, que había cobijado a la divina Persona del Hijo de Dios en su vientre por poder del Espíritu Santo, ahora recibe el Espíritu Santo en su divino descendimiento.

María en la Iglesia

En la Iglesia Ortodoxa, todo cuanto creemos y afirmamos acerca de María, se relaciona directa y explícitamente con nuestra fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad Hecho Hombre. La "Mariología" está imprescindiblemente relacionada con la "Cristología," con nuestra fe en la Encarnación.  Sostenemos  dos dogmas acerca de María : primero, como ya hemos dicho, que ella concibió a su Hijo Jesucristo por obra del Espíritu Santo, como encontramos en el Credo Niceo-Constantinoplano. El segundo dogma acerca de María fue proclamado por el tercer Concilio Ecuménico, celebrado en Efeso en al año 431. Este dogma afirma que María es Theotokos, es decir, "La que Dio a Luz a Dios", Madre de Dios, y no solamente Cristotokos, o sea, únicamente Madre de Cristo.
Asimismo la Iglesia nos enseña acerca de María en su himnología. Numerosos himnos y oraciones son de alabanza o de súplica a la Santísima Virgen María.  Al comienzo de cada Divina Liturgia, el primer himno (antífona) que se canta es a María : "Por las intercesiones de la Madre de Dios, Sálvanos oh Salvador." También, después de la consagración del pan y vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo, se canta un himno de alabanza a la Virgen María. "Verdaderamente es digno bendecirte, oh Madre de Dios."
La iconografía también es fuente de enseñanza acerca de la Madre de Dios. Los íconos de ella siempre la demuestran con el Niño Jesús en sus brazos, tal como se ve en el ícono de ella que se encuentra en el iconostasio o en el ápside del altar. Esto manifiesta que la principal importancia de María es que haya dado a luz a Dios-Hijo. Un ícono de la Santísima Virgen María es siempre imagen de la Encarnación. Otros íconos demuestran distintas fiestas que celebramos de ella : su nacimiento, su presentación en el templo, y su dormición, entre otros.
María, la Madre de Dios,  figura prominentemente en los escritos de los Santos Padres de la Iglesia. Encontramos referencias a ella en sus escritos tan temprano como el siglo II. San Ignacio de Antioquía, a quien la leyenda identifica con el niño que acogió Jesús en sus brazos cuando habló del reino, es considerado como el "primer escritor mariano".  Este santo, que sufrió el martirio en los primeros años del siglo II, afirma que Nuestro Dios Jesucristo fue llevado por María en su seno, conforme a la disposición divina, y que María la Madre de Nuestro Señor era en verdad virgen. San Ambrosio, Obispo de Milán en el siglo IV, dijo : "La vida de María es una regla de vida para todos. " También en el siglo IV, San Cirilo de Jerusalén, quien fuera una importante figura en el Concilio de Efeso, en el sermón que se considera como el más célebre de la antigüedad sobre María, dice así : "Regocíjate, María Madre de Dios, venerable tesoro del mundo entero, luz inextinguible, corona de virginidad,  báculo de la Ortodoxia, templo indestructible que contiene lo incontenible… es a través de ti que se glorifica y se adora a la Santísima Trinidad; mediante tuyo, se venera a la preciosa Cruz en el mundo entero; por ti los cielos se alegran, los ángeles y los arcángeles se regocijan, y los demonios huyen;… por ti toda la creación ha alcanzado el conocimiento de la verdad. "San Juan de Damasco, en el siglo VII-VIII, afirma que ella es virgen "en mente, en alma y en cuerpo," y nos asegura que "en ella se personifica todo el misterio del plan divino de la salvación." San Andrés de Creta lo expresa de la siguiente manera : María es "la ciudad viva del Rey y Dios, en que Cristo habitó y obró nuestra salvación."

María en las Fiestas de la Iglesia

En el Año Litúrgico Ortodoxo, las fiestas dedicadas a la Santísima Virgen María son :  la Natividad de María (8 de Septiembre), en que celebramos su nacimiento;  la Presentación de María en el Templo (21 de Noviembre), en que María es presentada en el templo por sus padres San Joaquín y Santa Ana para dedicar su vida a Dios; la Anunciación (25 de Marzo), en que celebramos el anuncio del Arcángel Gabriel a ella y su libre aceptación de ser la Madre de Dios;  y la Dormición de María (15 de Agosto). Ya que nuestro año litúrgico se inicia el 1 de Septiembre, podemos ver que una fiesta principal de María (su nacimiento) lo inaugura, y otra (su Dormición) lo cierra. La Anunciación se basa en el texto del Evangelio según San Lucas (capítulo 1). Conocemos los acontecimientos que celebramos en las tres otras fiestas por los escritos del Evangelio Apócrifo de Santiago. Además de estas fiestas mayores, durante todo el año celebramos otras fiestas menores en que recordamos a María, la Santísima Virgen y Madre de Dios.

María en la Oración

En el tesoro de su himnología, la Iglesia Ortodoxa incluye dos oficios distintivos a la Virgen María : El Paráclisis y el Acathiston. El Paráclisis es un oficio de súplica a María, tradicionalmente celebrado a diario durante las 2 semanas de Cuaresma en preparación a la Fiesta de la Dormición (1 a 14 de agosto). El AKathiston es celebrado en nuestra iglesia los días viernes por la tarde durante la Gran Cuaresma, y el una oración de alabanza a la Virgen. Es atribuido a San Romanos el Melodista.
Además de estos singulares oficios, existen himnos a María denominados "Theotokion" (de la palabra Griega Theotokos, o Madre de Dios), una para cada fiesta que la Iglesia celebra. Esta insistencia de la Iglesia en recordar a María en su vida litúrgica en forma constante, demuestra la gran importancia que tuvo la libre colaboración de María en el Plan Divino de la Salvación.

María en la Vida de los Cristianos Ortodoxos

La Santísima Virgen María no fue un simple instrumento pasivo en la obra de nuestra salvación. Ella podía aceptar la invitación de Su Creador, o bien rechazarla. Pero su respuesta a Dios fue un "si", libre y valiente. Ella personifica la libertad humana restaurada. En ella vemos la vocación de cada mujer y de cada hombre, de la humanidad entera. María es la simiente e imagen de la Iglesia. Ella siempre buscó realizar, en su propia conciencia, el significado de su maternidad divina.
Dios ofrece a cada ser humano el libre don de vida nueva en Su Reino Eterno. Depende de nosotros, de cada uno individualmente, de aceptar este don, o rechazarlo. María es el signo de la aceptación de este don divino.
María participó en la obra de nuestra salvación no sólo corporalmente, sino también mediante su fe personal y obediencia. Se abrió al Espíritu del Altísimo. En la conciencia de la Iglesia, la imagen de María no es una de feminidad frágil y pasiva. Ella es la Nueva Eva, arquetipo de la plena y verdadera humanidad, llena de la gracia vivificadora del Espíritu.
Glorificamos a María por la maternidad que ella recibió de Dios por el Espíritu Santo. Ella nos revela la vocación más alta de todo ser humano : Dar a luz a Dios en uno mismo, y para toda la creación, por el Espíritu Santo.
En Nazaret de Palestina hace 2000 años, un ángel visitó a una joven Virgen, y ella acogió con regocijo su saludo. Mediante ella, el mismo saludo se dirige a la humanidad entera.

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Tuesday, August 23, 2016

Obispos Ortodoxos Griegos denuncian al Papa Francisco, Iglesia de Roma, y Ecumenismo como Plan Anticristo de los Masones Libres


Obispos Ortodoxos Griegos denuncian al Papa Francisco, Iglesia de Roma, y Ecumenismo como Plan Anticristo de los Masones Libres
Escudo de armas de la Iglesia de Grecia
Un lector me remitió una carta enviada al Papa Francisco por dos obispos Ortodoxos Griegos. El documento real es de 89 páginas, así que lo siguiente contiene excertas:
A Su Excelencia, Francisco
Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano
Ciudad del Vaticano, Roma
Su Excelencia,
Con el debido respeto y sincero amor, nosotros le enviamos a usted esta carta Episcopal, el propósito de la cual no procede de ningún motivo egoísta, sino de puro y desprendido amor Cristiano, del deber Cristiano, de un esencial mandamiento de nuestra Salvador Cristo, Quien “desea que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad” 1 y finalmente de un cálido y ardiente deseo por su salvación. A causa de esto nosotros sentimos que que es nuestro santo y obligatorio deber, como los menores de los miembros del Todo santo y Todo puro Cuerpo de Cristo y especialmente como Obispos Ortodoxos, que pertenecen como también al Santo Sínodo de la Santa Iglesia Autocéfala de Grecia, que es nuestra más alta autoridad eclesiástica, como un todo Indiviso, Santa, Católica, y Apostólica Iglesia Ortodoxa, esforzarnos con toda nuestra potencia para restaurarlo a la Iglesia Madre Ortodoxa Católica, de la cual usted se fue y de la cual está separado, una obra que nosotros esperamos, con la cooperación de la Divina Gracia no creada del Señor, que ello sea alcanzado…
Desde el comienzo nosotros debemos clarificar que nosotros los Ortodoxos, no tomamos parte en el políticamente correcto espíritu del occidental y especialmente ecumenista “cristianismo”, no nos referimos a aquellas comunidades religiosas que han estado, tristemente, separadas de la Única, Santa, Católica y Apóstolica Iglesia Ortodoxa como “Iglesias”. Sino que, siguiendo el ejemplo de nuestros Santos Padres a través de todas las épocas, nos referimos a ellas como herejes, y a usted, Su Excelencia, y a sus seguidores, nosotros los denominamos “Papistas” y a su herejía como el “Papismo”…
Nosotros oramos incesantemente para que nuestro Señor Jesucristo una juntamente al engañado “Papa” y a sus seguidores, a través del arrepentimiento y la renuncia a su engaño y herejía, dentro de la Única, Santa, Católica y Apostólica, Iglesia Ortodoxa y para asumir como un Papa Ortodoxo, de acuerdo a la antigüedd de honor de la Pentarquía y de acuerdo con los Cánones Divinos y Santos, la presidencia de honor de las Iglesias Autocéfalas Ortodoxas como “primus inter pares”.
Una razón adicional, que muestra la oportunidad e importancia de nuestra presente epístola Episcopal, son las intrigas en el reino del moderno Movimiento Hereje Ecuménico con sus diálogos teológicos ecumenistas entre Ortodoxos y Papistas, en donde los representantes del lado Ortodoxo, animados desafortunadamente por el panherético espíritu del sincretismo ecuménico intercristiano e interreligioso, y empleando el falso amor ecumenista, un “amor” sin verdadero amor y unidad en la fe Ortodoxa, lo engañan a usted, Su Excelencia, diciendo que el Papismo es una llamada “Iglesia”, y además una “Iglesia hermana”, con válidos Misterios (Sacramentos), Bautismo, el Sacerdocio y la Gracia, que el Papismo y la Ortodoxia componen los llamados “dos pulmones”, con que la Iglesia de Cristo respira, que usted, el “Papa” hereje, es un obispo canónico, sucesor del apóstol Pedro y Vicario de Cristo sobre la tierra, quien posee la Apostólicamente, Escrituralmente y Patrísticamente inexistente y sin terreno primacía “Petrina” de poder sobre toda la Iglesia, y la blasfema “infalibilidad Papal”, en lugar de la verdadera primacía de honor (διά τό εἶναι τήν Ρώμην πρωτεύουσα) como está ordenado por los Cánones Santos de la individida Iglesia del primer milenio a la cual El Papa Ortodoxo de Roma y el Patriarca del Oeste tienen derecho, doctrinas que son totalmente desconocidas y sin fundamento o testimonio en la Tradición general de la Iglesia Católica Ortodoxa de los primeros diez siglos y de los ocho Santos Concilios Ecuménicos, doctrinas que son una clara blasfemia contra el Espíritu Todo Santo y que muestras su apartamiento teológico y la soberbia satánica de la cual ustedes están poseídos. Clara prueba de lo absurdo de los Ecumenistas Ortodoxos es que, mientras ellos le atribuyen a usted títulos eclesiásticos, a usted que es obviamente un hereje y erróneo en sus creencias, ellos no se atreven, incluso si pensaran que eso sería en mantenerlo con sus declaraciones, a venir a la comunión sacramental con usted, porque ellos saben desde ese momento que ellos inmediatamente perderán su propia identidad eclesiástica. ¿No constituye esto la más elocuente prueba de las falsas doctrinas del Ecumenismo?…
Al comunicarnos con usted a través de esta presente carta Episcopal, nosotros deseamos que se le haga saber a usted que, de acuerdo a la Santa Escritura diacrónica, la Tradición Patrística y Canónica y de acuerdo a la infalible conciencia de la plenitud de la Iglesia Católica Ortodoxa Oriental, el Papismo, del cual usted es el líder, Su Excelencia, no es una “Iglesia” sino una comunidad religiosa, una parasinagoga, una herejía, una alteración, una demoledora y total perversión de la Verdad, es decir, del verdadero Dios-hombre, Cristo. Muchos delos Concilios Ortodoxos han condenado al Papismo como una herejía…
El Papismo no es una “Iglesia” sino un Estado –el Vaticano, una organización mundial, con un gobierno, cun usted, el “Papa”, como líder, con los Cardenales como Ministros y Secretarios y con el “Banco del Espíritu Santo”. Ni es el Papismo una “Iglesia Católica Romana”, puesto que él no es ni Romano, ni Católico, ni una Iglesia, él no tiene ninguna relación con Romiosini o con Romania. Él no es Católico puesto que está separado por sí mismo de la Iglesia Católica Ortodoxa en 1054 D.C. y puesto que él no posee la plenitud de la Fe Ortodoxa de nuestros Santos Padres, que ustedes han distorsionado. Ustedes no son una Iglesia, puesto que ustedes se convirtieron en un Estado, cayendo, más bien, en la tercera tentación de Cristo. 7 Ustedes aceptaron la propuesta del Diablo de hacerlos a ustedes todopoderosos gobernadores terrenales a cambio de su sometimiento a él. Nosotros los Ortodoxos somos la verdadera Iglesia Católica Romana. Nosotros los Ortodoxos somos los Romanos: A nosotros pertenece Rumania, Romiosini. La Ortodoxa es la Única Santa, CATÓLICA, y Apostólica Iglesia, la verdadera Iglesia Católica Romana, como nosotros lo confesamos en el Símbolo de Fe Niceno-Constantinopolitano.
El hecho de que el Papismo es una herejía es revelado por las llamativas falsas doctrinas que usted confiesa. Estas son: I) La existencia política y estructura del Vaticano con ministerios, burocracias y bancos; II) El Filioque (la supuesta procesión del Espíritu Santo también desde el Hijo); III) La Gracia creada, IV) La primacía de poder; V) La posesión del poder mundial y espiritual por el Papa; VI) La infalibilidad del Papa; VII) Las teorías de que el Papa es el último juez y Arquisacerdote, la suprema autoridad y monarca de la Iglesia; VIII) El bautismo por rociado y la separación de él del misterio de la Chrismation; IX) El uso de pan sin levadura (Hostia); X) La transformación del pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo con palabras de institución en lugar de la invocación del Espíritu Santo como también la doctrina de la transubstanciación; XI) La privación de la Sangre de Cristo al laicado; XII) La privación de la Sagrada Comunión a los niños; XIII) La adoración de María; XIV) El dogma de la “inmaculada concepción” y la “asunción corporal” de la Madre de Dios; XI) El purgatorio; XVI) Las indulgencias; XVII Los llamabos “superabundantes méritos” de Cristo, XVIII) Los “superabundantes méritos” de los Santos, XIX) Los méritos de las obras del hombre; XX) La estatuaria y la secularización del arte religioso en lugar de la iconografía Ortodoxa XXI) El celibato mandatorio para el clérigo; XXII) El reconocimiento de asesinos (Stepinac) como “santos”; XXIII) La doctrina de la satisfacción de la justicia divina (el resultado de confusión respecto del pecado original y el legalismo que es prevalente en el Papismo); XXIV) El rechazo de la Santa Tradición y el tomar ventaja de ella como una herramienta para reclamos Papales (el Papa es Tradición); XXV) La creencia de que el “infalible Papa” es el único guardián, juez e intérprete de la Revelación Divina; XXVI) La llamada “Iglesia Sufriente”, que está supuestamente compuesta de los fieles que están presentes en el purgatorio; XXVII) El rechazo de la igualdad de obispos; XXVIII) El sistema centralizado y la administración despótica del Vaticano en donde el “Papa” es monarca absoluto, lo que introdujo el Cesaropapismo; XXIX) El carácter social/humanitario de las órdenes monásticas; XXX) El carácter impersonal y jurídico del misterio de la confesión; XXXI) Y, finalmente, la maldita Uniate, el caballo de Troya del Papismo…
Su elección, Su Excelencia, no fue un evento al azar, pues los centros de toma de decisiones a nivel mundial, viendo el auge financiero de muchos de los países de Latinoamérica, decidieron promover su elección como líder del Vaticano, en orden a usar sus intervenciones en sus propios intereses. Esa es la conclusión de un análisis de científicos especiales quienes están involucrados en la ciencia de la geopolítica y la geoestrategia (principalmente la primera). Los analistas sostienen que los “Centros de Toma de Decisiones Mundiales” diseñaron su nuevo rol específicamente para “renunciar” al título básico de Líder del Estado Vaticano, que molesta a los fieles de otras “confesiones Cristianas”, y para aceptar el título de Obispo o Patriarca de Occidente, incluso si bien usted está por fuera de la Única, Santa, Católica, y Apostólica Iglesia (Ortodoxa) y se comporta más como un padre espiritual y menos como el líder del Estado Vaticano. Ni fue un suceso por casualidad que el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, lo saludara a usted como “un líder espiritual mundial (abril 23)”. Esto ocurrió en su reunión con él durante la cual a Su Excelencia se le pidió por su país hacer trabajo filantrópico y “aproximar a la gente de diferentes religiones y no creyentes”. Esto significa que en el Vaticano usted estará trabajando un esquema paralelo de comunicación y propaganda en orden a llevar a cabo proselitismo en los países a los que usted se dirija…
El término “Jesuíta” que de acuerdo al Profesor griego de linguística, G. Babiniotis, es sinónimo de “hipócrita y tartufo” para los miembros de la individida e incambiada Iglesia Católica Ortodoxa, concierne a la orden monástica Papista que fue fundada en 1543 por el español, Ignacio de Loyola, y el vasco, Francisco Xavier, para contrarrestar la Reforma, y el levantamiento de la gente en Europa contra las actuaciones del papocesarismo. De hecho, esta orden es culpable de las salvajes polémicas e insidiosas acciones hacia el martirizado y Santo Patriarca de Constantinopla, Cirilo Lucaris, quien fue muerto de una manera horrible en 1638…
En 2006 el reportero argentino Horacio Verbitsky, en su libro, El Silencio, lo acusó a usted, Jorge Mario Bergoglio y ahora Francisco I, como un directo colaborador de la Junta de Videla, apoyándose en los relatos personales de cinco “clérigos” Papistas, de quienes usted removió, como el entonces “obispo” Bergoglio de Buenos Aires y el argentino “eparch” de la “Sociedad de Jesús”, el permiso para llevar a cabo trabajo misionero en las “villas-miseria” de Buenos Aires, dando así la oportunidad para que la Junta de Videla los arrestara a ellos. La prominente abogada de los derechos humanos, Myriam Bregman, basando su trabajo en los testimonios delos Jesuitas Yorio y Jalics, suministra la información significativa que, después de sesiones de tortura en las prisiones de la Junta, los dos Jesuítas fueron arrojados desde un helicóptero. Ellos, sin embargo, vivieron para contar las “realizaciones” y la “caridad” del aparentemente humanitario, Jorge Mario Bergoglio, ahora Francisco I…
Nosotros preguntamos a Su Excelencia: ¿En qué punto en el tiempo se hizo la Iglesia agradecida por el hecho de que los heterodoxos judíos preservaran una fe que vehemente niega la divinidad de nuestro Señor Jesucristo? Ustedes también dijeron muchas otras cosas similares. Nosotros creemos, sin embargo, que incluso esta pequeña muestra de sus propias palabras claramente muestra la completa ausencia de una consciencia eclesiástica de su parte. Usted que es presentado como el “Vicario de Cristo sobre la Tierra” y “Primero de la Iglesia”!
Puede ser posible, preguntamos nosotros, que usted también no esté consciente como el “Papa Cristiano” que el oculto Sionismo Global, 54 que fue condenado como extremadamente racista por la ONU (cuando la ONU era verdaderamente libre) cambiara el teísmo del Antiguo Testamento y los Profetas en un vergonzoso Satanismo, con la demoníaca Cábala y el vulgar Talmud, obra de los demonizados rabinos del Judaísmo apartado de sus ideales con respecto al gobierno y la dominación mundial, a través del todavía esperado falso mesías, es decir el Anticristo?…
Junto con los Judíos, Su Excelencia es un favorito de los Masones Libres, quienes de acuerdo a sus propias publicaciones, estaban ansiosamente esperando su elección y se regocijaron cuando usted fue escogido! En una declaración del “Gran Maestro”, G. Raffi, él enfatiza en que, “Con el Papa Francisco, nada será como era antes. Es una clara elección de fraternidad para una Iglesia de diálogo, que no está contaminada por la lógica y las tentaciones del poder temporal. Él es un hombre de los pobres, lejos de la Curia. Fraternidad y el deseo de dialogar fueron sus primeras palabras concretas. Quizás nada en la Iglesia será como era antes. La simple cruz que él usó sobre su casaca blanca nos permite esperar que una Iglesia del pueblo redescubrirá su capacidad de dialogar con todos los hombres de buena voluntad y con la Masonería Libre, que, como enseña la experiencia de América Latina, trabaja por el bien y el progreso de la humanidad!” Así que aquí está el corazón del asunto: “diálogo con todos los hombres de buena voluntad”, lo que significa una intensificación del ecumenismo! ¿No está usted consciente, Su Excelencia, de que la Masorenía Libre promueve, a través del Ecumenismo, la religión universal de Lucifer, como también el hecho de que la fuente y vientre de la Masonería Libre es el oculto Sionismo Internacional?…
La Masonería Libre es “un culto pagano de adoración, un adversario de la pura Ortodoxa Iglesia Católica”. Es decir, es claramente una religion anticristiana y pagana. Los Masones son “adoradores de Satanás y luciferistas, seguidores de la religión del Anticristo.”…
Usted, Su Excelencia, no ha cesado desde el momento de su elección de hablar en términos brillantes acerca de todas las religiones del mundo, y llamarlas a ellas a colaborar por “el bien de la humanidad”…
Es obvio que usted decidió conducir el esfuerzo de unir las religiones del mundo, creyendo que usted puede convertirse en su líder! La “Santa Sede” está yendo por el camino de la creación de un mundo con una sola religión, supuestamente para el bien del mundo. En esencia, sin embargo, ello será para su devastación…
El Ecumenismo adopta y legitimiza todas las herejías como “iglesias”, e insulta los dogmas de la Única, Santa, Católica, y Apostólica Iglesia…
El Concilio Ecuménico es el más alto criterio de eclesialidad. Para nosotros los Ortodoxos la más alta forma de gobierno eclesiástico es el Concilio Ecuménico, no un hombre, un “Papa”. Aquí está nuestra esencial diferencia con el Papismo…
Nosotros, los Ortodoxos, deseamos la unión y oramos incesantemente “por la uniad de todas (las personas)” –una unidad en nuestra Santa Iglesia en verdad. Nosotros no oramos por la unidad de falsas iglesias que no traicionarán sus varias herejías, de alguna “enviada por Dios” unidad en la diversidad de falsas doctrinas. Ustedes, los Papistas, en esencia, entorpecen esta unidad. Nosotros los Ortodoxos somos unificadores por excelencia, mientras que ustedes, los Papistas, son separadores. Si ustedes no se arrepienten aquí en esta presente vida, ustedes se arrepentirán en el Infierno, en donde, no obstante, no “hay ningún arrepentimiento”!…
No puede existir ninguna forma de compromiso entre la Ortodoxia y el Papismo, ni con su viejo ni con su moderno espíritu, ni con su idolatría…
Con respeto,
+ Andrew of Dryinoupolis, Pogoniani and Konitsa
+ Seraphim of Piraeus and Faliro
(Carta a Francisco. HOLY AUTOCEPHALOUS ORTHODOX CATHOLIC CHURCH OF GREECE. April 10, 2014. http://cdn.romfea.gr/images/stories/photos/2014/4/romfea1/spiti/Epistle%20to%20Pope%20Francis%20I.pdf visto el 04/20/2014)
Los dos obispos claramente ven los peligros del movimiento ecuménico y han establecido muchas de sus objeciones al Papa Francisco y a la Iglesia de Roma. A pesar de varias posiciones erróneas que ellos tienen, ellos están correctos en que el movimiento ecuménico, con o sin la participación de los Masones Libres, va a ser una herramienta del final Anticristo.
Note también que estos obispos desean absolutamente que el Papa Francisco y Roma cambien y acepten la fe Ortodoxa –esto es consistente con lo que ciertas ‘profecías privadas’ Ortodoxas dicen. Ellos también dicen que la Iglesia de Roma no es una iglesia válida. Sentimientos Anti-Romanos permanecen muy adentro entre muchos de los Ortodoxos, y yo primero aprendí eso hace décadas. Yo edité la carta de arriba por razones de espacio, pero ella contenía muchos otros cargos contra el Papa Francisco y su iglesia que usted puede chequear puesto que yo estoy incluyendo el enlace a ella. Debería anotarse también que hubo un montón de declaraciones anti-judías que yo no reporté arriba –el antisemitismo parece estar muy arraigado en muchos. Los dos obispos firmantes toman la posición de que los Ortodoxos deben oponerse a Francisco, Roma, la Masonería Libre, y el ecumenismo.
Por supuesto, hay muchas excepciones a esto dentro de las comunidades Ortodoxas. Bartholomew I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, ha incentivado el diálogo ecuménico Católico-Ortodoxo y ha afirmado que para finalizar esto se llevará a cabo un Concilio Ecuménico o “sínodo” (Nueva encíclica del Patriarca de Constantinopla defiende el diálogo Católico-Ortodoxo. February 20, 2010. http://www.catholicnewsagency.com/news/patriarch_of_constantinoples_new_encyclical_defends_catholic-orthodox_dialogue/ viewed 11/22/11).
Note que de acuerdo a un profeta bizantino, Ortodoxo Oriental, el final (los Ortodoxos reconocen siete previos) concilio o sínodo ecuménico satisface lo que los “heréticos” quieren:
San Nelios el Myrrh-Gusher (murió en 1592): Durante ese tiempo el Octavo y último Sínodo Ecuménico tendrá lugar, que satisfará las contenciones de los heréticos… (Tzima Otto, p. 111).
Al satisfacer a los “heréticos”, claramente este concilio hace compromisos y cambia la religión, que será llamada “Católica”. Si los herejes son verdaderamente heréticos, ¿Deberían ser satisfechas sus contenciones?
Se anunció que los Ortodoxos Orientales han llamado por un Concilio Ecuménico semejante para 2016 (Afanasieva D, Heneghan T. Patriarcas Ortodoxos urgen la paz en Ucrania, acuerdan un concilio! (ver Ortodoxos acuerdan octavo concilio ecuménico: Si la profecía Ortodoxa es correcta, este concilio marca un paso importante hacia el fin!). Nosotros nos estamos acercando más al tiempo del fin.
Los dos obispos deben darse cuenta de que el tipo de concilio ecuménico que ellos sienten que puede decidir la dirección de los Ortodoxos ha sido convocado. Quizás ellos se dan cuenta del peligro, y puede ser que sea por esto que ellos enviaron la larga carta que remitieron.
Debería anotarse también que las profecías bíblicas y ciertas profecías privadas Católicas/Ortodoxas advierten contra esta próxima unidad también (ver ¿Por qué deberían temer los Católicos americanos la unidad con los Ortodoxos?) este movimiento ecuménico no resultará bien para los Romanos, los Ortodoxos, ni los Anglicanos Católicos.
Algunos obispos Ortodoxos ven algo del peligro. ¿Lo ve usted?

                                  

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Akathisto a la Dormición de la Theotoko Madre de Dios




Kontaquio I

La memoria de los justos vive en el júbilo y la muerte de los santos es preciosa a los ojos del Señor. Nuestras pobres alabanzas no podrían nunca magnificar con justicia tu Altura y rendirte gloria dignamente, oh Toda Pura, cuando aclamamos Tu santa Dormición, diciendo: 
 
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Ikos I

Tu diste a luz en el mundo al Creador del mundo, oh nueva Eva, y aceptaste ante el ángel acoger en tu seno, más amplio que los cielos, a Nuestro Señor Jesucristo para la salvación de los hombres. La tumba no podía contener tu precioso cuerpo y fuiste llevada al cielo, donde te cantamos:

Alégrate, altar glorioso donde yació el Misterio.

Alégrate, receptáculo de todas las gracias venideras.

Alégrate, tabernáculo que cobijó al Hijo Divino.

Alégrate, cáliz inextinguible en el que beben las almas.

Alégrate, custodia sensible en la que se encarnó el Todopoderoso.

Alégrate, vaso de elección donde floreció nuestra salud.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio II

Presencia inefable y discreta de ternura, oh Misterio encarnado de nuestra salud en Cristo, desde la humilde cueva de la Natividad caminaste en la sombra de la Luz, oh Madre amante que diste a Cristo al mundo. Y siguiendo a Gabriel, los ángeles exclamaron: ¡Aleluya!

Ikos II

Modelo de virtud y de dulzura insigne. Tú que seguiste humildemente, como una madre, al Hijo de Dios, que vino a habitar en tu seno y viste el milagro de las bodas de Canaan, el primero entre todos los milagros del Señor, te magnificamos con estos himnos de alabanza:

Alégrate, desarraigo de la transgresión de Adán.

Alégrate, consuelo del exilio de Eva, nuestra primera madre.

Alégrate, paraíso encontrado del fervor de Dios.

Alégrate, salida salifica del camino de la transgresión.

Alégrate, silencio orante que produce la admiración de los ángeles.

Alégrate, paradigma de los discípulos perfectos.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio III

Tú que supiste que una espada atravesaría tu corazón, oh aceptación de la voluntad divina, probaste en tu alma santísima el júbilo de ser la salud de los hombres, y el dolor inmenso de conocer el precio de la salud, y dijiste sin cesar al Dios Altísimo: ¡Aleluya!

Ikos III


Tú, cuyo corazón de Madre conocía el júbilo materno y la exultación en Dios, mostraste dignamente, sobre el camino que ascendía al calvario, el heroísmo discreto de tu ser, y las huestes celestes y nosotros te cantamos:

Alégrate, oración que nos abre la misericordia.

Alégrate, adoración encarnada en la santidad.

Alégrate, devoción perfecta de los ascetas de Cristo.

Alégrate, invocación incomparable de la gracia.

Alégrate, respuesta a la oración de los profetas.

Alégrate, oración incesante de glorificación.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio IV

Cuando llegó el momento del sacrificio supremo y el Hijo del Hombre pereció por los hombres, junto a la cruz, cerca del apóstol Juan, asististe al último acto de salud, envuelta de dolor como de un manto, oh Madre de la pasión, y exclamabas a Dios: ¡Aleluya!

Ikos IV

Oh Madre, que conociste el crisol de la pasión y viste morir en el patíbulo a tu Señor y Dios, tú que sostuviste en tu seno puro e inmaculado al Autor de la Vida al descender de la cruz. Nosotros los fieles nos unimos a los apóstoles y celebramos tu humildad, cantando:

Alégrate, confort eficaz en todas nuestras penas.

Alégrate, tú que conociste la vida de los hombres en la tierra.

Alégrate, tú que conociste nuestros apuros y nuestras limitaciones.

Alégrate, tú que conoces las desgracias de la humanidad.

Alégrate, tú que colmas de ternura todas nuestras pruebas.

Alégrate, compasión inmensa en la adversidad.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio V

Virgen pura y bendita Soberana del Amor. Tú fuiste la única Madre que entregó a su Hijo, Cristo nuestro Dios, por la salvación del mundo. Él hizo nuevamente a todos los hombres coherederos suyos. Y desde la anunciación te convertiste, para todos nosotros, en nuestra Madre, por lo que damos gracias a Dios clamando: ¡Aleluya!

Ikos V

Por Su Resurrección y por Su Ascensión, por la efusión del Espíritu Santo el día de Pentecostés, Cristo nuestro Dios, que nació de tu seno, oh Purísima, inscribió la esperanza en la tarde de nuestra vida. Más por tu vida bella y por tu dormición, Él confirma nuestra salud y nosotros te cantamos:

Alégrate, Madre atenta a los apuros de tus hijos.

Alégrate, protectora de los que te claman.

Alégrate, alivio de las lágrimas de los hombres.

Alégrate, confort seguro de los que están en las pruebas.

Alégrate, límite de nuestra reintegración en Dios.

Alégrate, cielo y tierra reunidos por el Amor del Señor.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio VI

Al pie de la vivificante cruz, el Señor, antes de entregar Su espíritu al Padre, quiso confiarte a la guardia bienaventurada de su discípulo amado, el apóstol Juan, y el futuro teólogo fue honrado dando gracias a Dios y clamando a Su trono: ¡Aleluya!

Ikos VI

Asombro del mundo y misterio de los fieles. Tu has compartido nuestra condición humana, y en la tierra de los vivos has conocido las penas y los sufrimientos de los hombres. Por eso, en nuestra angustia, acudimos a tu misericordia y te proclamamos:

Alégrate, aceptación de la encarnación del Altísimo.

Alégrate, esposa no desposada de los esponsales místicos.

Alégrate, Madre irreprochable del Mesías esperado.

Alégrate, alcance de los siglos y gloria de los elegidos.

Alégrate, descenso entre nosotros de la gracia encarnada.

Alégrate, iniciadora del júbilo de los fieles.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio VII

Madre del Verbo que rescató con Su Vida la salud de la humanidad del pecado. En el recuerdo de Tu Hijo y la oración en la paz de Dios que no conoce ocaso, pasaste el resto de tus días protegida por el apóstol Juan, que clamaba a Dios: ¡Aleluya!

Ikos VII

Tres días antes de tu bienaventurada Dormición, el arcángel Gabriel se te apareció para anunciarte que el tiempo de reunirte con tu Hijo en el Reino celestial había llegado. Y las huestes celestiales, con cánticos inefables, proclamaron sin cesar:

Alégrate, bendición encarnada del favor de Dios.

Alégrate, júbilo de los santos ángeles en las alturas.

Alégrate, tú, a quien vio Moisés en el Sinaí.

Alégrate, sierva que por obediencia fuiste Reina.

Alégrate, pronta desaparición de la maldición.

Alégrate, muerte que conviertes el sueño en el despertar a la gloria.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio VIII

Por la gracia de Dios, los santos apóstoles, a excepción de Tomás, fueron transportados cerca de ti antes de tu partida a la Vida. Cuando asistieron a tu bienaventurada muerte, fuiste velada por su amor grandioso, oh Templo del Rey divino, al que clamaron: ¡Aleluya!

Ikos VIII

Desde el Monte Sión, en el que dormiste en la paz, oh Soberana, tu cuerpo fue llevado por los apóstoles, como cortejo nupcial de la Esposa no desposada. Ellos te acompañaron con incienso y cánticos para que reposaras dulcemente en Getsemaní, dando gracias a Dios y clamándote:

Alégrate, cirio que alumbra con la Luz de Dios.

Alégrate, incensario cuya fragancia se eleva al cielo.

Alégrate, soporte del Libro Vivo de la encarnación.

Alégrate, columna de la fe y la rectitud.

Alégrate, coro en el que se reencuentran los fieles en Cristo.

Alégrate, icono de la semejanza encontrada.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio IX

Modelo de los creyentes que rescataste a Eva y diste a nuestro padre Adán la esperanza. Tu cuerpo inmaculado permaneció tres días en la tumba, oh Receptáculo impecable de nuestra salud, al igual que el de Tu Hijo y Dios, mientras que le cantaban a Él: ¡Aleluya!

Ikos IX

Al tercer día, el apóstol Tomás vino con los apóstoles para ver tu cuerpo bendito, pero cuando abrieron tu tumba, no hallaron tu cuerpo y comprendieron que, sin conocer la corrupción, se había unido con tu alma en el cielo, donde los ángeles y los elegidos cantan así:

Alégrate, flor incorruptible del Edén.

Alégrate, cortejo paradisíaco donde germina la salud.

Alégrate, ramo florecido de la raíz de Jesé.

Alégrate, deípara del cultivador de nuestras almas.

Alégrate, tú que uniste lo divino con la naturaleza humana.

Alégrate, ramo embalsamado con las virtudes teológicas.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio X

Tú que recibiste en tu seno al Creador, moriste obedeciendo las leyes naturales, y por la voluntad de Su Gracia, exceptuando el pecado, compartiste nuestra vida. Por eso Dios te eligió, para hacer de ti un modelo perfecto, y nosotros cantamos Su gloria: ¡Aleluya!

Ikos X

Virgen y Madre ilustrísima, el sueño de la muerte no guardó tu cuerpo, oh soberana del mundo y Theotokos, premisa de nuestra propia resurrección. Los fieles, asombrados por tu ascensión, te rinden homenaje con estas alabanzas:

Alégrate, sol pacífico que se alza en el Paraíso.

Alégrate, cumplimiento de una vida de devoción.

Alégrate, tristeza tornada en canto de alegría.

Alégrate, terminación insigne de consagración.

Alégrate, escalera del amor divino manifestado en ti.

Alégrate, puerta de la misericordia que se abre para todos.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio XI

Diste a luz a la Vida y conociste la muerte, pero Cristo, al que le concediste Su venida, no consintió que la corrupción destruyera tu cuerpo purísimo, oh tú que intercedes por nosotros con amor. Y así, oh premio de nuestra resurrección, los ángeles te acogieron clamando a Dios: ¡Aleluya!

Ikos XI

En tu alumbramiento, oh Madre de la Iglesia, conservaste santamente tu virginidad, y entre todas las mujeres eres bendita, y tu Hijo, nuestro Dios, venció a la muerte con Su muerte. Y cuando tu cuerpo descendió al sepulcro, el Maestro vino a rescatarlo, por lo que nosotros cantamos:

Alégrate, alba y zénit de la complacencia de Cristo.

Alégrate, misterio resuelto de la vida y la muerte.

Alégrate, maternidad que nos hace hermanos del Señor.

Alégrate, alumbramiento que nos hace hijos del Altísimo.

Alégrate, puerta mística de la Resurrección.

Alégrate, dormición que exalta nuestra fe en Dios.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio XII

Escalera que conduce de la tierra al cielo. Zarza ardiente que arde sin ser consumida. Tierra fértil donde germina el fruto de la salud. Lámpara que hace iluminar la Luz de los hombres. Es digno y justo magnificarte y clamar al Dios que te ha exaltado: ¡Aleluya!

Ikos XII

Protección y refugio de los desesperados, intercesión ardiente ante el Señor, renuevo de la raza humana, gloria de las vírgenes y guía de la salud. Nosotros nos inclinamos ante tu ejemplo insigne y te ofrecemos nuestras alabanzas:

Alégrate, bandera de los primeros ancestros rescatados.

Alégrate, cofre de intercesiones otorgadas.

Alégrate, púlpito en el que Dios manifiesta su misericordia.

Alégrate, oratorio encarnado de la oración pura.

Alégrate, luminaria que hizo aparecer a la Luz verdadera.

Alégrate, santuario que cobijó al Único Santo.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Kontaquio XIII

(Este kontaquio se Repite tres veces)

En tu purísima Dormición, oh Soberana, los lamentos de duelo se tornaron en júbilo y tu inmaculado cuerpo no salió más que la fragancia del incienso y la certeza de la resurrección. Y así nosotros alabamos al Dios Altísimo diciendo: ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!

En tu purísima Dormición, oh Soberana, los lamentos de duelo se tornaron en júbilo y tu inmaculado cuerpo no salió más que la fragancia del incienso y la certeza de la resurrección. Y así nosotros alabamos al Dios Altísimo diciendo: ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!

En tu purísima Dormición, oh Soberana, los lamentos de duelo se tornaron en júbilo y tu inmaculado cuerpo no salió más que la fragancia del incienso y la certeza de la resurrección. Y así nosotros alabamos al Dios Altísimo diciendo: ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!

Kontaquio I

La memoria de los justos vive en el júbilo y la muerte de los santos es preciosa a los ojos del Señor. Nuestras pobres alabanzas no podrían nunca magnificar con justicia tu Altura y rendirte gloria dignamente, oh Toda Pura, cuando aclamamos Tu santa Dormición, diciendo:
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Ikos I

Tu diste a luz en el mundo al Creador del mundo, oh nueva Eva, y aceptaste ante el ángel acoger en tu seno, más amplio que los cielos, a Nuestro Señor Jesucristo para la salvación de los hombres. La tumba no podía contener tu precioso cuerpo y fuiste llevada al cielo, donde te cantamos:

Alégrate, altar glorioso donde yació el Misterio.

Alégrate, receptáculo de todas las gracias venideras.

Alégrate, tabernáculo que cobijó al Hijo Divino.

Alégrate, cáliz inextinguible en el que beben las almas.

Alégrate, custodia sensible en la que se encarnó el Todopoderoso.

Alégrate, vaso de elección donde floreció nuestra salud.
¡Alégrate, Madre de la Vida que te has unido a la Vida!

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias por tu nombre.

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Majestad, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo, el pan sobreesencial dánosle hoy, perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos introduzcas en la tentación, más líbranos del maligno.
Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Bendice, padre.
Aquél, que es bendito os bendiga, Cristo, Dios nuestro, en todo tiempo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén. Oh Cristo nuestro Dios, fortalece en la santa y verdadera fe a todos los cristianos piadosos y ortodoxos, así como a esta santa asamblea por los siglos de los siglos.
¡Santísima Madre de Dios, sálvanos!
 
Tú más venerable que los querubines, e incomparablemente más gloriosa que los serafines, que sin mancha engendraste a Dios el Verbo, a Ti verdadera Madre de Dios, te magnificamos.
¡Gloria a Ti, Cristo Dios nuestro, esperanza nuestra, gloria a Ti!
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Señor ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.
Padre, bendice.

 Que Cristo, nuestro verdadero Dios, por las plegarias de su Madre Santísima y por su gloriosa Dormición, de los santos gloriosos Apóstoles, de los santos y justos antepasados del Señor, Joaquín y ana, y de todos los Santos, tenga piedad de nosotros y nos salve, porque él es bueno y amante de la humanidad. Amén.

Catecismo Ortodoxo 

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Saturday, August 20, 2016

La humildad ( San Siluan el Athonita )

Dijo el Señor: "Aprenden de Mi, porque soy dócil y humilde de corazón." Hay muchas clases de humildad. Uno es obediente y en todo se reprocha, — y esto es humildad. Otro se arrepiente de sus pecados y se considera abominable ante Dios, — y esto es humildad. Pero cuando el alma por medio del Espíritu Santo, vera hasta que grado es dócil y humilde el Señor, entonces ella misma se someterá hasta el fin. Y esta es un sentimiento especial, que no se puede describir y que se comprende solamente por el Espíritu Santo. Si la gente, por Su intermedio, hubiera comprendido como es nuestro Señor Jesucristo, entonces todo cambiaría: los ricos hubieran menospreciado sus riquezas, los sabios — sus ciencias, los gobernantes — su poder y fama y todos se hubieron sometido y vivirían en paz y amor, y en la tierra reinaría una gran felicidad.

San Siluan el Athonita


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