
Desgraciadamente, hoy en día, la cortesía europea ha llegado e intenta mostrarse gentil. Quieren mostrar su superioridad, y finalmente acaban por adorar al diablo de dos cuernos. “Una sola religión, os dicen, debería existir”, y lo nivelan todo.
Algunos vienen también a verme y me dicen: “Todos los que creen en Cristo deberían creer en una sola religión”. Y yo les digo: “Ahora, es como si me dijeseis, a propósito del oro y del cobre, que el oro de tantos quilates y tal cantidad de cobre, que han sido separados, hay que unirlos y no hacer más que uno solo.
¿Es correcto mezclarlos de nuevo? Preguntadle a un joyero. ¿Es apropiado mezclar la basura y el oro? Ha sido echa tanta lucha para destilar un dogma.” Los Santos Padres debían saber algo para impedir las relaciones con los heréticos.
Hoy, dice: “Debemos orar conjuntamente, no solo con los heréticos, sino también con los budistas y los adoradores del fuego, y los adoradores del demonio. Los ortodoxos deben igualmente estar presentes en la oración común y en sus conferencias. Es una presencia …” ¿Qué presencia? Lo resuelven todo con la lógica y justifican lo injustificable.
El espíritu europeo estima que incluso las cosas espirituales pueden, igualmente entrar en el Mercado común. Algunos ortodoxos que son poco profundos y que desean hacer promoción, “una misión”, organizan conferencias con los heterodoxos para crear sensación, creyendo que de esta forma favorecen a la Ortodoxia, llegando a ser, por así decir, un gulash húngaro con los falsos creyentes.
Después, los súper celotes se apoderan del otro extremo, blasfeman también contra los misterios de los Nuevos Calendaristas, y escandalizan profundamente las almas que tienen piedad y sensibilidad ortodoxa.
Por otra parte, los heterodoxos vienen a sus conferencias, actúan como maestros, toman cualquiera que sea el bien espiritual que encuentra en la Iglesia ortodoxa, y lo transforman, dándole su propio color y marca y lo presentan como un prototipo.
Y el mundo contemporáneo extranjero es tocado por cosas extrañas y es destruido espiritualmente. El Señor, sin embargo, en el momento oportuno, presentará a los santos Marcos Eugenikos y a los Gregorios Palamás que reunirán a todos nuestros hermanos profundamente escandalizados, para confesar la fe ortodoxa y reforzar las tradiciones de la Iglesia, dando un gran júbilo a nuestra Madre la Iglesia.
http://cristoesortodoxo.com/2012/05/19/pequenos-escritos-del-staretz-paisios-del-monte-athos-las-oraciones-comunes/
Muchos rezos y ayunos, sin amor a los enemigos, no pueden dar paz al alma. Y yo lo digo solamente, porque Dios me enseño esta clase de amor.
Al hermano hay que persuadir y convencer con dulzura y amor. Si tu alma se pone orgullosa, humillas en ella a tu hermano, o lo desprecias, hablando mal de él, o lo persuadís sin amor, o si comes mucho y rezas sin gana, — por todas estas cosas se pierde la paz interior.
Para empezar, hay que obligarse a querer a los enemigos, y así adquiriremos paz espiritual, ya que con el odio perderemos paz y Dios se alejara de nosotros.
San Siluan el Athonita
Cuida que los demonios salvajes no te engañen mediante una visión cualquiera; permanece atento y recurre a la oración. Invoca a Dios: si tu pensamiento está con Él, Él mismo te iluminará.
Y si no, rápidamente aleja de ti al seductor. Y anímate porque los perros no permanecerán de pie si has hecho con ardor tu súplica a Dios.
Ya que, de inmediato, vencidos invisiblemente y a escondidas por la potencia de Dios, serán echados muy lejos.
San Nilo el Asceta
Es imposible para el hombre volverse bueno y sabio en un instante: esto se logra con un fatigoso ejercicio, un modo de vida oportuno, experiencia, tiempo, práctica y un gran deseo de obrar el bien.
El hombre bueno y amante de Dios, el hombre que verdaderamente conoce a Dios, no cesa de hacer lo que agrada a Dios, sin poner límites. Pero de tales hombres hay pocos.
San Antonio

¿Quién no sabe que el hombre fue creado para la comunidad y no para ser un salvaje o solitario? No existe cosa que mejor pueda corresponder a nuestra naturaleza, que la vida en común, y nuestra ayuda y amor a la gente.
Cuando Dios primero nos dio la semilla, entonces juntamente deseó que diera los frutos, diciendo: "Les doy un mandamiento nuevo: Ámense los unos a los otros. como yo los he amado, así también ámense los uno a los otros" (Jn. 13:34). Deseando exhortarnos al cumplimiento de este mandamiento, como testimonio de sus discípulos, no pidió milagros o señales extraordinarias (aunque y para esto el Espíritu Santo nos da la fuerza), sino la que nos dice: "Por el amor que se tengan los unos con los otros reconocerán todos que son discípulos míos" (Jn. 13:35). Y así todos los renglones de estos mandamientos resumió en aquel que las buenas obras hechas al prójimo, se comunican sobre el mismo, y finalmente agrega: "Les aseguro que cuando dejaron de hacerlo con uno de estos pequeños, dejaron de hacerlo conmigo" (Mt 25:45). Así pues con el primer mandamiento se puede observar el segundo, y por el segundo volver al primero. Con el amor al Señor, amar al prójimo: "El que me ama, se mantendrá fiel a mis Palabra. Mi Padre lo amará y mi Padre y yo vendremos a él y viviremos en él" (Jn. 14:23). y otra vez dice el Señor: "Mi mandamiento es este: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado" (Jn. 15:12). Entonces quien ama al prójimo, cumple con el amor a Dios, cuando El acepta ese amor para sí.
San Basilio el Grande

"La obediencia, para el monje, es más importante que el ayuno y la plegaria." El Padre Serafín lo había afirmado y actuaba en consecuencia. Por obediencia, este hombre que había pasado los cincuenta años, asceta brioso, dejaba su retiro forestal donde durante dieciséis años se había complacido en alabar a su Señor y su Dios. Sin embargo, el período de silencio que el Espíritu le había impuesto no había terminado todavía. ¿Cómo perseverar en un monasterio en plena actividad, ruidoso, lleno de visitantes y peregrinos? El pidió al higúmeno la bendición para enclaustrarse en su antigua celda y recibir allí los sacramentos.
Así pasaron cinco años. Un día, el recluso abrió su puerta, sin salir de su celda. Los que querían verlo podían entrar. Siempre mudo, se ocupaba en sus actividades cotidianas. Cinco años después comenzó a responder preguntas, a dar consejos. Al principio, sólo los monjes lo visitaban. Rápidamente fueron seguidos por los laicos. La Virgen misma había dado la orden al recluso de recibirlos. Su carisma no se agotaba más. Pero él, no dejaba su sombrío reducto. La falta de aire y de ejercicio le causaba dolores de cabeza insoportables. El salía a la noche, ocultamente. Una o dos veces se lo vio así, cerca del cementerio, transportando algo pesado y murmurando la plegaria de Jesús. "Soy yo, soy yo, el pobre Serafín... ¡Cállate, mi goce!" decía. Sintiendo que sus fuerzas se debilitaban, él pidió a Dios el permiso para terminar su reclusión. Y el permiso llegó. La noche del 25 de noviembre, fecha que conmemora a los Santos Clemente de Roma y Pedro de Alejandría, la Virgen María se le apareció mientras dormía y lo autorizó a dirigirse a su ermita. Habiendo obtenido la bendición del higúmeno, el recluso, después de dieciséis años de prisión voluntaria, salió y se dirigió hacia el bosque.
San Serafim de Sarov

Muchos padres, amando en forma errónea a sus hijos, les causan un daño espiritual. por. ej., la madre por excesivo amor a su hijo, abrazándolo y besándolo, le dice: "que maravilloso niño eres" o "Tu — el muchacho mejor del mundo," etc. De esto, el pequeño desde muy temprano (a la edad que no puede tener todavía plena conciencia), asimila una elevada opinión de si mismo, que él es el mejor y más inteligente de todos. Por eso él, naturalmente, no siente necesidad de la gracia Divina y no sabe pedir ayuda a Dios. Así, desde la temprana infancia, en el alma del niño se fija una pétrea presunción, que nunca podrá superar y la llevará consigo a la tumba.
El mal esta en que los primeros en sufrir esta soberbia son los mismos padres. Realmente, los niños de tales padres no van a escuchar tranquilamente sus enseñanzas, estando seguros de que lo saben todo mejor que ellos. Por eso, los padres deben ser muy cuidadosos con el desarrollo espiritual de sus hijos, ya que son responsables no solo por si mismos, sino también por ellos.
Los consejos útiles del Starez para los confesores y los padres: "El arbolito se ata con un pasto suave y no con un alambre, sino se daña la corteza y se seca. La limitación de un niño o novicio debe ser suave y bondadosa para que no se seque espiritualmente." "Un joven vivaz y egoísta no debe ser amansado bruscamente por su maestro, sino le saldrán muchas ramas, como pasa con un árbol joven y lleno de jugo, si le cortan muchas ramas. En el tiempo cuando tu árbol espiritual es pequeño y sus ramas bajas, acepta con alegría el cerco espiritual y los lazos de limitación, para que no sea vulnerado por las cabras y hecho inservible. Hay que crear la paciencia para crecer espiritualmente, gustar de tus propios frutos y refrescarte en tu sombra."
El Starez dijo: "El único valor en la vida — es la familia. Apenas perecerá la familia — perecerá también el mundo. Muestra tu amor, en primer termino, a tu familia... Cuando sea destruida la familia, será destruido todo, el sacerdocio y el monaquismo."
En nuestro tiempo se habla mucho de magia, por eso representa particular interés un relato del Starez, que yo cito aquí, según lo anotó un visitante: "El niño puede ser sometido a influencias demoníacas, pero si es puro, el diablo no lo puede tentar. Pero, cuando el niño comienza a desobedecer a sus padres y deja de ser sincero, de él se aleja la gracia Divina. Hay que saber, que los demonios incitan el hombre para el mal desde afuera. Pero para que ellos puedan entrar en él, el hombre debe darles pretexto serio. En otra forma no pueden hacer nada. Para que lo entiendan, les relataré un caso característico con una maestra de 40 años y su alumno de 15 años. Sobre este caso ella mismo me escribió hace poco. Ella era soltera, lo que se llama "solterona," y le entró una ardiente pasión impura hacia un alumno de secundaria de 15 años. Ella se dirigió a un mago para que le ayude. Pero como el niño era puro, el mago no pudo hacer nada, y por eso le aconsejó arrastrarlo al pecado, entonces la magia encontrará su lugar en él, o sea, encontrará abierta al puerta de su alma para hacer con él lo que quiera. Ella llevó al niño a su casa, lo sedujo y lo hizo pecar. El diablo, enseguida, aprovechó el momento propicio y entró en él. Desde ese momento, el niño, poseído por las fuerzas del mal, se debilitó, se enfermó y estuvo cerca de la muerte. No quería leer, ni ir a la escuela, ni comer, ni hacer nada. Y ahora, ella, esta mujer diabólica, me escribe que está muy triste por el niño que se encuentra en ese estado, y quiere que yo ore por él. Pero, por otro lado, ella no desea perderlo. Si fuera asi, y a pesar de que yo nunca toqué a nadie, ni con un dedo, le arrancaría todos sus cabellos, uno por uno, por el mal que le hizo al niño."
El Starez dijo: "Nunca juzguemos a nadie cuando veamos a alguien caer en pecado; lloremos y pidamos a Dios perdonarlo. Si vamos a juzgar los errores de otros, esto va a significar, que nuestra vista del alma todavía no está limpia. El que ayuda a su prójimo, recibe la ayuda de Dios. El que condena a su prójimo con envidia y cólera, tiene a Dios, como juez. Nunca juzguemos. Vamos a considerar a todos santos, y solo nosotros mismos — pecadores. La condena puede ser no solo con palabras, sino, con la mente y la disposición interior del corazón. La disposición interna da el tono a nuestros pensamientos y palabras. De cualquier manera, para nosotros es mejor ser contenidos en nuestras opiniones para no caer en vituperio, en otras palabras, vamos a evitar a acercarnos al fuego, sino, o nos quemamos, o nos llenamos de hollín. La mejor cosa es condenarsa si mismos y dejar de ocuparnos de otros."
Los Santos Padres nos dicen que debemos ser muy cuidadosos con las visiones, ya que pueden proceder también del maligno, y para no caer en la tentación, debemos distinguir ¡el bien del mal! Por ejemplo, ellos dicen, que la luz Divina es blanca, en cambio, la luz del maligno — es roja.
También dicen los Santos Padres, que el Ángel de Dios emana alegría, en cambio el maligno, tomando aspecto de un ángel, trae inquietud. ¿Pero qué hace el espíritu maligno? El excita el corazón con alegría carnal y seduce al hombre, que no había experimentado aún el regocijo celestial divino. Lo seduce con la alegría carnal, para que él no pueda distinguir la alegría verdadera de la falsa. Por eso hace falta considerar las visiones como lo enseñan los Santos Padres y no con propias explicaciones lógicas.
A menudo, vemos a novicios de los grandes maestros, que no pueden evidenciar la opinión que tiene el confesor de ellos; a pesar de haber vivido al lado de él muchos años, y leer sus escritos claros y escritos en idioma contemporáneo.
San Paisio