Sunday, March 12, 2017

Pues en el hades y tras la muerte, no hay arrepentimiento ( Abba Filotheos Zervakos )



Decir que no prometerás abandonar y dejar de blasfemar, es lo mismo que decir: “no quiero dejar de blasfemar, para obedecer así a Dios, pero prefiero obedecer al diablo, que se alegra cuando blasfemo contra Dios. Por la blasfemia, me llevará con él al fuego exterior, que está preparado para el diablo y sus ángeles blasfemos” (Mateo 25:41).

Ahora, piensa como un hombre razonable y arrepiéntete. Deja de blasfemar, y canta himnos y canciones espirituales al Señor (Efesios 5:19; Colosenses 3:16), y no blasfemias, antes de que llegue la muerte, pues en el hades y tras la muerte, no hay arrepentimiento. Arrepiéntete verdadera y sinceramente, derrama lágrimas y suspiros, para que puedas ver que tu hija está bien y ser rescatado de la condenación temporal y eterna. No desprecies la oportunidad. La muerte viene de repente.
Abba Filotheos Zervakos

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Wednesday, March 8, 2017

El Taumaturgo ( San Serafim de Sarov )


El Padre Serafín discernía los espíritus, predecía el futuro, mantenía relaciones telepáticas con los ermitaños que vivían a millares de kilómetros de distancia, respondía las cartas sin abrirlas jamás. Tenía el don de la levitación y de la bilocación y he aquí que se le acordó el don de hacer milagros y curar a los enfermos. ¿Se regocijó por ello?

"Los verdaderos santos no solamente no desean hacer milagros, sino que, cuando este don les es conferido, lo rehusan. No es sólo delante de los hombres que no quieren este don, sino en lo secreto de su corazón. Si algunos aceptaban este don, era por necesidad... otros por orden del Espíritu Santo que actuaba en ellos, ninguno por azar, sin necesidad."


San Serafim de Sarov

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Friday, March 3, 2017

La Ley Espiritual ( San Marcos el Asceta )

Sucede, a veces, que hay cosas que parecen buenas al ser llevadas a cabo; y sin embargo, el motivo de quien las ejecuta no tiende al bien. También hay otras que parecen malas, mientras que el motivo de quien las hace tiende al bien. Esto no sucede solamente respecto de las obras, sino también respecto de las palabras, que pueden ser dichas Otros cambian las cosas por inexperiencia o por ignorancia, algunos por mala intención, otros en cambio con fines piadosos.

San Marcos el Asceta

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Sunday, February 26, 2017

Ángel Guardián


"Ángel de paz, fiel maestro, protector de nuestros almas y cuerpos" — nosotros pedimos a Dios, orando en el templo. La Iglesia Ortodoxa cree que el hombre al nacer, recibe de Dios un Ángel Guardián. Nuestro Señor Jesucristo dijo: "Tengan cuidado de no despreciar a ninguno de estos pequeños, porque les digo que sus Ángeles en el Cielo siempre ven la faz de Mi Padre Celestial" (Mt. 18:10).

El beato Agustín escribe: "Los Ángeles con gran dedicación y diligencia, permanecen con nosotros a toda hora y en todo lugar, nos ayudan, piensan en nuestras necesidades, sirven de intermediarios entre nosotros y Dios, elevando a El nuestras quejas y suspiros... Nos acompaña en todos nuestros caminos, entran y salen con nosotros, observando como nos comportamos entre ese genero engañoso y con que empeño deseamos y buscamos al Reino de Dios." Un pensamiento semejante tiene San Basilio el Grande: "Con cada fiel hay un Ángel, quien como niñera o pastor dirige su vida" y para demostración cita las palabras de David, el salmista: "A sus Ángeles dirá sobre ti — que te protejan en todos tus caminos..." "Ángel del Señor hará guardia alrededor de los que Le temen y los ayudará" (Sal. 90:11, 33:8).

El Obispo Theofano el Recluso enseña: "Hay que recordar, que tenemos a un Ángel Guardián y dirigirse a El con pensamiento y corazón — en nuestra vida normal y especialmente cuando ésta se agita. Si no nos dirigimos a El, el Ángel no puede aconsejarnos. Cuando alguien se dirige a un abismo у pantano con ojos cerrados y los oídos tapados — como es posible ayudarle?"

Así el cristiano debe recordar a su buen Ángel, que durante toda su vida se preocupa por él, se regocija con sus éxitos espirituales, se acongoja con sus caídas. Cuando el hombre muere, el Ángel lleva su alma a Dios. Según muchos testimonios, el alma reconoce a su Ángel Guardián, cuando llega al mundo espiritual.

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Wednesday, February 22, 2017

La obediencia — es la llave del paraíso. ( San Paisios el Athonita )

La obediencia — es la llave del paraíso. Pero solo la obediencia, y no una sumisión soldadesca de oración forzada. Nadie puede sanarse a si mismo y nadie se salvará sin la obediencia. 
 
La obediencia y la simplicidad natural llevan a la santidad por un camino corto. Con un simplón, que cuidaba a un enfermo, pasó lo siguiente. Una vez el enfermo le pidió que le diera pescado para comer. El simplón bajó a la orilla del mar y entró en un templo. 
 
Allí levantó los brazos y oró con simplicidad: "Cristo, dame Te pido, un pescado para ese hombre." Y, ¡oh milagro! En el acto, en sus manos apareció un pez, que él, agradeciendo a Dios, llevó al enfermo.


San Paisios el Athonita

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Sunday, February 19, 2017

El Ciego y Aquel que veía y Estaba Cerca de El. (San Tikón de Zadonsk)

Una vez un ciego estaba al lado de uno que veía. Sin embargo, el ciego no sabía nada y no notaba ninguna presencia cerca de él. De la misma forma, Dios, que es omnipresente, está cerca de cada hombre. Sin embargo, si el hombre no está iluminado por la fe, no siente a su Señor y Juez a su lado, pues no Lo ve. 
 
Por otro lado, pudiera ser que el ciego, creyéndose sólo, actuara de forma indecente y vergonzosa, pensando que no era visto, ya que él mismo no ve a nadie. El pecador, así como el ciego, prefiere actuar sin ser visto ya que no distingue a nadie a su alrededor, y se entrega a actos inicuos. Sin embargo, el desgraciado se engaña mucho: Dios está presente, le ve, ve sus actos y pensamientos. Él anota cada uno de sus actos y el menor de sus pensamientos en Su libro, que abrirá en el juicio final. Dios, en efecto, ha dicho al pecador: “Yo te Pediré Cuentas y te lo Echaré en Cara” (Salmos 49:21); pensabas que nadie te veía mientras cometías iniquidad, pero Yo te veía transgredir Mi ley, y haré alarde ante ti de todas tus transgresiones. Actuabas en secreto, pero mostraré todo esto ante todo el mundo, ante los ángeles y los hombres. Entonces sabrás, tan pecador como eres, que Yo veía todos tus actos, e incluso los proyectos de tu corazón. Te ocultas de los hombres, pero no encontrarás ningún lugar donde ocultarte de Mí. 
 
¿Quiénes son, pues, estos pecadores ciegos?. Son los perversos, los adúlteros, los profanadores, los impuros, los ladrones, los secuestradores, los aduladores, los astutos, los malvados, los falsos y los hipócritas. Todos estos están ciegos, no por sus ojos carnales, sino por sus ojos espirituales. Se esfuerzan por ocultarse de la gente, pero no pueden apartarse de la vista de Dios que lo ve todo. Disimulan ante los hombres sus iniquidades, pero Dios los ve mejor que todos los hombres del mundo. 
 
“Entendedlo, oh necios entre todos; insensatos, sabedlo al fin: Aquel que plantó el oído, ¿no oirá Él mismo?. Y el que formó el ojo, ¿no verá?” (Salmos 93:8-9). “El Señor mira desde lo alto de los cielos, ve a todos los hijos de los hombres. Desde el lugar de su morada fija sus ojos, sobre todos los que habitan la tierra. Él, que formó el corazón de cada uno, presta atención a todas sus acciones” (Salmos 32:13-15). “El Grande en consejo, y el Poderoso en obras, cuyos ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de Adán, para retribuir a cada uno según su conducta y según merecen sus obras” (Jeremías 32:19). “¿A dónde iré que me sustraiga a tu espíritu, a dónde huiré de tu rostro?. Si subiere al cielo, allí estás Tú; si bajare al abismo, Tú estás presente. Si tomare las alas de la aurora, y me posare en el extremo del mar, también allí me conducirá tu mano, y me tendrá asido tu diestra. Si dijera: ‘Al menos las tinieblas me esconderán’, y a modo de luz me envolviese la noche, las mismas tinieblas no serían oscuras para Ti, y la noche resplandecería como el día, la oscuridad como la luz” (Salmos 138:7-12). 
 
Incluso si ningún hombre se pone a tu lado, Dios el Juez te asiste; incluso si ningún hombre te ve, Dios, a quien debes temer y ante quien debes tener más vergüenza que ante el mundo entero, más que ante los hombres y los ángeles, te ve, pues ante Él, toda la creación es como nada. ¡Ten, pues, temor, y arrepiéntete, guárdate en el futuro de cometer iniquidades bajo la mirada de Dios, a fin de no sentir sobre ti Su mano vengadora!. 
 
Cuando un ciego ha notado la presencia de alguien a su lado, procura comportarse bien. El cristiano, iluminado por el ojo interior de la fe, ve ante él al Invisible como si fuera visible, aunque sus ojos carnales no distingan nada (pues en efecto, es imposible ver a Dios). “Tengo siempre al Señor ante mis ojos” (Salmos 15:8), nos dice el salmista mediante la inspiración del Espíritu Santo. Y San Pablo habla del profeta Moisés diciendo que veía “como si viera ya al Invisible” (Hebreos 11:27).
 
 Así pues, el alma tiene la posibilidad de percibir, con sus ojos espirituales, al Dios invisible como si fuera visible. Iluminada así por la fe, el alma se expone en todo ante Dios con veneración y temor, y se guarda de complacerle, actuando como un alumno ante su maestro, como un esclavo ante su señor, como un hijo ante su padre, como un vasallo ante su rey. Dios, que ama a los hombres, obra como Defensor, Amigo y Protector, en las desgracias, las calamidades y las tentaciones. “No temas; porque Yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre; tú eres mío. Si pasas por las aguas, Yo estoy contigo, si por los ríos, no te anegarás; si andas por el fuego, no te quemarás, ni te abrasarán las llamas. Porque Yo soy el Señor, Tu Dios, el Santo de Israel, el que te salva” (Isaías 43:1-3). 
 
Un alma fiel podrá proclamar entonces: “El Señor es mi pastor, nada me faltará. El me hace recostar en verdes prados, me conduce a manantiales que restauran, confortando mi alma, guiándome por senderos rectos, para gloria de su nombre. Aunque atraviese un valle de tinieblas, no temeré ningún mal, porque Tú vas conmigo” (Salmos 22:1-4). 
 
 “El Señor es mi luz y mi socorro, ¿a quién temeré?. La defensa de mi vida es el Señor, ¿ante quien podré temblar?. Cada vez que me asaltan los malignos para devorar mi carne, son ellos, mis adversarios y enemigos, quienes vacilan y caen. Si un ejército acampase contra mí, mi corazón no temería; y aunque estalle contra mí la guerra, tendré confianza” (Salmos 26:1-3). Por esta razón, alma fiel, “¿Permitirá Él que resbale tu pie?. ¿O se dormirá el que te guarda?. No por cierto: no dormirá, ni siquiera dormitará, el Custodio de Israel. Es el Señor quien te custodia; el Señor es tu umbráculo y se mantiene a tu derecha. De día no te dañará el sol, ni de noche la luna. Presérvete el Señor de todo mal; Él guarda tu alma. El Señor custodiará tu salida y tu llegada, ahora y para siempre” (Salmos 120: 3-8). 
 
San Tikón de Zadonsk

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Tuesday, February 14, 2017

Oración San Fanurio el Gran Taumaturgo.


Oh dichoso mártir de Cristo, no quiso dejar Dios oculta tu memoria ni que fuera borrada por el paso de los siglos. Manifestando tu icono en la isla de Rodas, desde allí se extendió la fama de tus milagros por toda la Iglesia Ortodoxa acudiendo los fieles desde todas las partes del orbe a suplicar ante tu milagrosa imagen la salud del alma y el cuerpo, y el remedio de todas las necesidades. Te tenemos como poderoso intercesor nuestro ante Dios y contemplando tus gloriosos martirios: las pedradas, los golpes con las varas, los garfios de hierro que desgarraron tu cuerpo, las quemaduras que te produjeron las antorchas, la prensa que trituró tus huesos, el foso de las fieras salvajes, la losa de mármol con que aplastaron tu cuerpo, las brasas encendidas que pusieron en tus manos, y el horno al que fuiste arrojado, te pedimos que ya que por ellos recibiste la corona inmarcesible y estás en los cielos, junto a los coros de los ángeles y al invicto ejército de los mártires, le supliques a Dios por nosotros. Pídele que nos veamos siempre libres de toda enfermedad y dolencia del alma y del cuerpo; que por tus oraciones podamos vencer a los innumerables enemigos visibles e invisibles que nos acechan; que sean libradas las cosechas de toda plaga y sean derramadas por los cielos las lluvias en los momentos oportunos; cuida de los ganados y libra a los campos del pedrisco y el fuego. Concede fertilidad a las esposas y cuida a los lactantes; guarda a los niños y a los jóvenes. Haz que los esposos sean fieles y consuela a los ancianos. Guarda a la Iglesia en al Santa Fe Ortodoxa, librándonos de todas las herejías y cismas. Protege a los servidores del altar, especialmente a los sacerdotes, líbralos de todo mal y pide para ellos a Dios que los haga dignos pastores del rebaño que les ha sido encomendado. Y a nosotros pecadores que nos postramos ente tu venerada imagen concédenos poder unirnos a la alabanza celestial de los justos ante la Santísima Trinidad, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén. 
 
Oración Por la Madre de San Fanurio.
Oh glorioso San Fanurio, que según revelaste a un piadoso sacerdote, a pesar de la pureza de tu vida y tu gran devoción y amor a Jesucristo, no pudiste convertir a tu amada madre, que según tu dijiste era una gran pecadora, consolados por la promesa de atender las oraciones de aquellos que rueguen a Dios por ella le pedimos que perdone sus pecados voluntarios e involuntarios y se apiade de su alma, pues sólo Él es misericordioso. Amén.

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