Thursday, March 17, 2016

Sobre el Ascetismo del Cuerpo y la pureza del Corazón ( Mitropolitan Hierotheos Vlachos )


El Antiguo Testamento es el ícono del ascetismo corporal, mientras que los Evangelios o Nuevo Testamento son los íconos de la pureza del corazón: “El ayuno, la abstinencia, el dormir en el suelo, el permanecer mucho tiempo de pie (al orar, N.N), la vigilia por las noches y otras prácticas semejantes que se acostumbran en relación al cuerpo, hacen que se tranquilice la parte afectiva (pasional) del cuerpo, evitando pecar con hechos. Son un límite al hombre en nosotros y un vigilante contra los pecados de obra; aún más, prácticas como las mencionadas nos cuidan, nos impiden incluso pecar con la mente. La pureza del corazón, o la observación y cautela de la mente, cuya imagen es el Nuevo Testamento, si es practicada por nosotros como se debe, ataja todas las pasiones y todos los males, desenraizándolos del corazón, trayendo en consecuencia alegría, esperanza, contrición hasta las lágrimas, el conocimiento de nosotros mismos y de nuestros pecados, la oración por los que ya no están, la verdadera humildad, el amor infinito a Dios y a los demás, y el amor divino que nace del corazón”.

Sin ignorar el ascetismo del cuerpo, que es absolutamente necesario, los Santos Padres prestan una mayor atención a la pureza del corazón. El ascetismo corporal prepara el terreno para la lucha interior con nuestras debilidades – aunque el que lo practica, sin dedicarse también al ascetismo puramente interior, estará todavía en el período del Viejo Testamento. El esfuerzo de purificar nuestro corazón presupone el alejamiento de “las nubes de maldad en el espíritu del corazón”. Solamente así podremos ver al “Sol de la Verdad, Jesús”. Solamente así se nos iluminarán “el alguna medida, en la mente, los entendimientos de Su grandeza”.

Mitropolitan Hierotheos Vlachos

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¿Por Qué Dios Envió a Su Hijo al Mundo? ( San Serafín de Sarov )


Las razones por las cuales Jesucristo, el Hijo de Dios, vino al mundo, son las siguientes:

1. El amor de Dios por la humanidad. "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo Único (Juan 3. 16).

2. La restauración de la imagen y semejanza de Dios en la humanidad caída, así como todavía lo celebra la Santa Iglesia (el primer canon de los maitines de la Natividad de Cristo, canto 1). "El hombre, aún habiendo sido creado a imagen de Dios, corrompióse por el pecado, llenándose de maldad, cayendo lejos de la mejor vida Divina, por lo que el sabio Creador restauró nuevamente."

3. La salvación de nuestras almas. Porque Dios no envió a Su Hijo al mundo para condenar, sino para que el mundo a través de Él fuera salvado. (Juan 3, 17).


Y, de igual manera, de conformidad con los propósitos de nuestro Redentor, el Señor Jesucristo, deberíamos vivir de acuerdo a esta Divina enseñanza, de manera que podamos obtener la salvación de nuestras almas.

San Serafin de Sarov 

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La Madre del Señor, Amor de Mamá. ( Archimandrita Teofil Paraian )


Recuerdo que una vez hubo un problema serio en el monasterio y, al enterarse, mi mamá inmediatamente me dijo: “Si ya no puedes seguir allí (en tal monasterio), ven a casa, acuérdate siempre que tienes a dónde venir!” Fue algo tan emotivo... Ven qué representa el corazón de una madre? No te deja nunca. Puede que otros de abandonen, te repudien, te rechacen, te eviten, te marginen, te alejen, te opriman, pero una madre nunca haría algo así! Algún extraño podrá hacerte algo así, pero quien tiene corazón de madre, no. “Sí, tú, si ya no puedes seguir aquí, ven a casa, acuérdate siempre que tienes a dónde venir”. Si nuestra mamá terrenal puede demostrarnos algo así, imagínense de lo que es capaz la Madre del Señor!
Que la Madre del Señor nos podría abandonar alguna vez? Es posible que la Madre del Señor nos abandone? No Se Puede! Por qué no se puede? Precisamente porque es mamá, porque tiene corazón de madre. Talvez la llamamos “Madre del Señor”, como hablando de un título. Mas debemos saber que la Madre del Señor es eso, mamá. Y no es mamá sólo para Nuestro Señor Jesucristo, sino para todos los que queramos tenerla como madre. “Tú, si ya no puedes seguir aquí, ven a casa, acuérdate siempre que tienes a dónde venir”. Tengamos siempre presente que la Madre del Señor nos dice lo mismo! 



Archimandrita Teofil Paraian

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Wednesday, March 16, 2016

IGLESIA ORTODOXA - ECUADOR




LA IGLESIA ORTODOXA GRIEGA DE JERUSALEN



Qué es la amistad ( San Nectario de Egina )



La amistad es el amor que un alma sincera tiene hacia otra alma sincera La amistad es santa, pura, inocente, fiel, permanente, franca, temeraria, verdadera, eterna. La amistad es una virtud, porque vive en el “ethos” y en la buena educación del alma sana; porque no le atrae nada más que la virtud y ama la virtud, abrazándola y permaneciendo con ella para siempre.

 La amistad, como virtud, se deja atraer de quienes le son semejantes y descansa en las virtudes que le acompañan. La amistad es el vínculo entre almas semejantes. Es parte del alma justa, que se une en un amor muy fuerte de quienes le son queridos, uniendo en una misma realidad, las almas que por su naturaleza tendían a estar separadas. 

La amistad tiene una presencia constante, que no hace concesiones. La amistad es un cierto modo de placer moral que endulza el alma. La amistad lo sufre todo, por la compasión y la solidaridad.

San Nectario de Egina

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Oración del Corazón ( Padre Arsenie Papacioc )



 Personalmente no prefiero tanto una rutina de oraciones. Desde luego que es útil, sobre todo porque ayuda a disciplinarse. Pero no se debe orar por rutina. Eso sí, hay que ser sistemáticos en el deseo de elevarnos espiritualmente... Para esto no es estrictamente necesario orar estructuradamente. Más bien, es necesaria una presencia continua de corazón, ese estado permanente de amor, de relación con Dios, que es la esencia de la oración. Porque también un silencio profundo es una oración profunda. Y una oración profunda significa un silencio profundo.

Si oras porque es tu obligación hacerlo, hazlo. Pero cuando se ora por obligación, al terminar, la persona siente que cumplió con su deber de orar de corazón y se queda sin nada de lo que debería permanecer luego de la oración. Por eso yo prefiero un continuo despertar espiritual. También por eso les digo que cualquier segundo puede ser un tiempo completo y cualquier suspiro puede ser toda una oración. Un suspiero no se hace así "Uff...", sino que lo diriges a Dios, como partiendo desde tu más profundo interior hacia Él. Así Dios se nos muestra. Porque Él no se muestra a las mentes más preparadas. "No todo el que diga 'Señor, Señor' entrará en Mi Reino!". cino que sólo aquel que tiene el corazón limpio, el que dirige permanentemente su corazón hacia Él. Entonces, una vida continua de presencia espiritual es clara señal de un hombre espiritual. Porque, si oras, estás siempre presente. La oración, digamos, "típica" (rutinaria) puedes apresurarte a terminarla en media hora, una hora, pero ¿y al final? No les digo que renuncien a este tipo de oración, pero que no sea éste el único trabajo espiritual, la única forma de orar que practiquen. Si lees una paráclesis, está muy bien, o si sigues algún otro libro de oraciones. Pero lo que, de hecho, debe saberse y entenderse, porque es algo casi indiscutido, es la presencia continua del corazón. Y así, ora. Porque así oraban los santos y muchos de ellos permanecían de rodillas hasta el amanecer. Eso no quiere decir que nosotros, por no ser como ellos, mejor no oremos. Pero se trata, insisto, de un estado de presencia continuo.

 Padre, ¿cualquier persona puede practicar la oración incesante?
 

 De cierta manera, todos pueden hacerlo. Pero la pregunta en sí sobre la oración o cualquier discusión de este tipo sobre la oración es nula, porque racionaliza las cosas. Quien quiera tener el don de la oración, que calle y que ore. Una oración profunda es un silencio profundo.

(Orando así) Se constata un claridad inmediata, una liberación de las tentaciones, porque se pide la ayuda del Soberano de los cielos y de la tierra. El mundo debe acostumbrarse a la idea que Dios gobierna y hace cualquier cosa por el hombre. "Sin Mi no pueden hacer nada". Aún más, "No se mueve ni siquiera un cabello sin Mi voluntad". ¡Se dan cuenta de cuánto nos ama?

Permanezcan con perseverancia en la Iglesia, queridos mios! Y repitan esta pequeña oración de la mente y del corazón. Es el poder del nombre de Quien tanto nos auxilia. En donde estén, en donde haya aflicción, oren, no desfallezcan. Amen mucho! Cristo así nos lo manda!

Padre Arsenie Papacioc

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