Friday, July 10, 2015

La Iglesia de Cristo - San Nectarios de Aegina


Hermanos y hermanas! Dios misericordioso desea la felicidad para nosotros, tanto en esta vida como en la vida por venir. Por eso estableció su Santa Iglesia, para que ella pudiera purificarnos del pecado, santificarnos, reconciliarnos con El y darnos una bendición celestial. El abrazo de la Iglesia está siempre abierto para nosotros. Apresurémonos a estar en ella con prontitud; nosotros cuyas conciencias están agobiadas; apresurémonos. Y la Iglesia aliviará el peso de nuestro agobio, dándonos fortaleza delante de Dios, y llenará nuestros corazones con felicidad y bienaventuranza.

San Nectarios de Aegina

Thursday, July 9, 2015

Nuestro mundo está guiado por dos principios y fuentes: Dios y el demonio. ( San Justino Popovich )



Nuestro mundo está guiado por dos principios y fuentes: Dios y el demonio. Todo lo que es mejor en el mundo de los hombres tiene su fuente en Dios, y todo lo que es malo tiene al demonio como principio y fuente. A final de cuentas, todo lo bueno proviene de Dios y todo mal proviene del demonio.
 

San Justino Popovich

“Dios no está ante sus ojos” (Sal. 35:2). - San Juan de Kronstadt


Un hombre se torna espiritual en tanto vive una vida espiritual. Comienza a ver a Dios en todas las cosas, a ver Su poder y fortaleza en toda manifestación. Siempre y en todas partes se ve a si mismo habitando en Dios y dependiendo en Dios para todo. Pero en tanto un hombre vive una vida corporal, así hace cosas corporales; no ve a Dios en cosa alguna, ni siquiera en las más maravillosas manifestaciones de Su Divino poder. En todo solamente ve lo corporal, lo material y siempre “Dios no está ante sus ojos” (Sal. 35:2).


San Juan de Kronstadt

Wednesday, July 8, 2015

El Velo de las Pasiones


El punto de partida es la oscuridad y la ignorancia. Una ignorancia muy diferente de la que se encontrará al término del camino. Porque la ignorancia de los inicios está envuelta en tinieblas, mientras que la otra, la sublime Ignorancia del término, está envuelta en luz, en una deslumbrante Luz divina, tal como veremos.
La ignorancia del comienzo no es accidental, sino que es un estado en que se encuentra el mundo tras la Caída Original. Para los Padres filocálicos, esta Caída no es una hipótesis teológica, sino un dato de la experiencia. Sin embargo, ese estado «caído» de nuestra naturaleza, ese nuestro estado de pecado, separados de Dios, sólo se puede descubrir precisamente a partir de la experiencia de Dios.
Percibir esta separación u opacidad inicial no es evidente por sí mismo, porque estamos sumergidos en las tinieblas, que nos impiden tomar conciencia de ello. Sólo cuando el hombre tiene la experiencia de la Luz de Dios, puede descubrir cuál es su origen y a qué destino está llamado: creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 2,26-27), está destinado a restaurar esa imagen y semejanza y a convertirse en
Dios por adopción, hijo en el Hijo de Dios.
Dos obstáculos se interponen a este destino: el velo de las pasiones y la espesura de una carne que debe ser liberada, transformada. Las pasiones son una carga pesada que retiene al hombre en los bajos fondos y le impide ver a Dios y verse a sí mismo. Las pasiones habitan la carne, pero la carne es otra realidad distinta de las pasiones. La carne, como el mundo, no es mala por sí misma, sino que está
llamada a transfigurarse ya en esta vida, a participar de la irradiación del Cuerpo resucitado de Cristo. El mal está sólo en las pasiones, que retienen a la carne en su tiranía:
«A causa de la pasión por el dinero, de la vanagloria y del placer, es por lo que hemos recibido la orden de no amar al mundo ni nada de lo que hay en el mundo; no para odiar sin discernimiento a las criaturas de Dios, sino para extirpar de raíz las causas de estas tres pasiones», dice Marcos el Asceta con toda claridad.
El alma que está atrapada por sus pasiones «no siente sus heridas y, llevada por un gran vicio y un endurecimento sin medida, es incapaz de ver el gran mal que hay en ella». Este endurecimiento de corazón es lo que Jesús tantas veces había deplorado en los escribas y fariseos, incapaces de reconocer sus propias faltas, incapaces de percibir la viga que hacía de pantalla en sus propios ojos (Lc6,42).
Los Padres difieren a la hora de identificar la raíz última de este endurecimiento de corazón, de esta tiniebla que hay en el hombre. Tres son las causas que aparecen a lo largo de sus escritos: la avidez de placeres, el amor de sí mismo y el orgullo. Aquí trataremos de mostrar que, a pesar de sus acentos diferentes, se trata de una misma y única causa, que se desplaza, de la zona más exterior del hombre (el cuerpo y su avidez de placeres), a la zona más profunda (el corazón endurecido por el orgullo), a causa de la absolutización de uno mismo.
Lo importante es percibir la unidad que constituye al ser humano y, a la vez, tratar de descubrir las conexiones de las pasiones (y de las virtudes) con sus diferentes partes. No se trata de separar ni desmembrar la naturaleza humana, sino de distinguir las causas de sus males, para sanarlas, y descubrir las fuentes de sus virtudes, para abrirlas y permitir que fluyan todas sus potencialidades. Tal es la sabiduría de los Padres: son médicos del género humano, perspicaces observadores de ese misterio que somos nosotros para nosotros mismos.

Eso debemos pedir con humildad perdón al Señor por nuestros pecados. ( San Serafin de Sarov )


El que desea salvarse, debe tener su corazón siempre dispuesto al arrepentimiento y la contrición: "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciaras tu, oh Dios" (Sal. 51:17). Con el espíritu humilde, el hombre puede evitar con facilidad todas las trampas astutas del diablo, quien se esfuerza a alterar el espíritu del hombre y sembrar sus cizañas, según las palabras Evangélicas: "¿Señor, no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto" (Mt. 13:27-28). Cuando el hombre trata de tener el corazón humilde y guarda paz en sus pensamientos, todas las maquinaciones del enemigo son vanas. Ya que donde hay paz en los pensamientos reposa el mismo Dios; se dijo: en la paz esta Su lugar (Sal.76:2).

Nosotros, durante toda la vida, ofendemos la grandeza Divina con nuestras caídas en pecado; por eso debemos pedirle con humildad perdón al Señor por nuestros pecados.

San Serafin de Sarov

Tuesday, July 7, 2015

De qué forma el espíritu penetra en el corazón ( San Nicodemo el Hagiorita )


Os diré ahora... como debéis guardar vuestro espíritu, es decir, el acto (energía) de vuestro espíritu y vuestro corazón. Sabéis que todo acto mantiene una relación natural con la esencia y la potencia que lo ejercita y que (una vez ejecutado) retorna naturalmente hacia ella para unírsele y reposar. Por eso una vez que se ha liberado el acto del espíritu - que tiene por órgano al cerebro - de todos los objetos exteriores del mundo por medio de la guardia sobre los sentidos y la imaginación, deberéis llevar nuevamente este acto (energía) a su esencia y a su potencia propia. En otros términos llevaréis el espíritu al centro del corazón -que es, como hemos dicho, el órgano de la esencia y de la potencia del espíritu- y contemplaréis entonces, mentalmente, al hombre interior en su integridad. Esta conversión del espíritu, los principiantes acostumbran practicarla, según la enseñanza de los santos Padres «sobrios», inclinando la cabeza y apoyando el mentón sobre el pecho. Que el retorno del espíritu al corazón esté exento de desviaciones.

San Nicodemo el Hagiorita

Así, el diablo es llamado padre de la mentira. ( San Doroteo De Gaza )


Hermanos, deseo recordarles algunas pequeñas cosas respecto a la mentira. Se debe a que no los veo para nada ocupados en cuidar su lengua, y eso nos lleva fácilmente a numerosas faltas. 


Comprendan, hermanos, que en todo se contraen hábitos, sea para bien o para mal, y no dejaré de repetirlo. Hace falta mucha vigilancia para no dejarse sorprender por la mentira. Pues ningún mentiroso está unido a Dios; la mentira es extraña a Dios. Está escrito en efecto: la mentira viene del maligno, ... y él es mentiroso y padre de la mentira (Jn 8, 44). 

Así, el diablo es llamado padre de la mentira. Al contrario, Dios es la Verdad ya que él mismo dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6). Fíjense de quién se separan y a quién se unen por la mentira: al Maligno. Por lo tanto si queremos realmente ser salvados, debemos amar la verdad con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro ardor, cuidándonos de toda mentira, para no ser separados de la verdad y de la vida.


San Doroteo De Gaza