
Nota del traductor: la comunidad monástica de la Santa Montaña es el centro espiritual de la Iglesia Ortodoxa Oriental. Se compone de 20 monasterios ortodoxos organizados como un estado autónomo dentro de la república griega. Aunque situada en una península, la comunidad es solamente accesible por vía marítima. Lo que aquí se narra acaeció en el Monasterio de Batopedi de esa comunidad, en el mes de julio del 2009. El adjetivo “Anciano” se utiliza aquí, a la manera griega, como un título honorífico.
Unas horas después de la cristiana sepultura dada al Anciano José, usted publicó en su sitio-web un artículo titulado El Funeral del Beato Anciano José de Batopedi – Una Sonrisa desde la Eternidad, describiendo en pocas palabras el evento con la ayuda de varias fotos.
La foto del Anciano en reposo, quien sonríe no solamente con sus labios mas con toda la expresión de su rostro, ha causado una gran impresión entre muchos, evidenciado por los artículos y comentarios en numerosos sitios-webs.
A lo largo de la vida algunos ya habrán visto rostros de personas fenecidas con un “brillo” especial, con una expresión de paz, pero nunca con una sonrisa. Por un lado, los padres espirituales dicen que el momento de morir es un momento de horror para el agonizante. Por otro lado, leemos en el libro de los Dichos de los Padres del Desierto que, en su humildad, los más avanzados de entre ellos nunca bajaron la guardia antes de entrar a la vida eterna en donde estarían ya fuera de peligro.
Se sabía que el Anciano José sufría de un problema cardiaco mayor y que estaba bien debilitado por su enfermedad. ¿Cómo es entonces que reposó sonriendo?
Esta es la respuesta: el Anciano José no reposó sonriendo, sino que sonrió después de reposar.
Compartimos aquí los sucesos después de haber conversado con algunos de los padres del monasterio.
Los dos monjes que estuvieron al lado del Anciano José hasta el último momento, se apresuraron a notificar al Anciano Efraín y al resto de los padres del reposo del Anciano José, sin haber notado que dejaron el cuerpo con su boca entreabierta.
Los monjes asistentes amortajaron el cuerpo del anciano José con su manto monástico, según la costumbre establecida. El proceso incluye zurcir el manto, cerrándolo sobre su rostro y cuerpo con puntadas a lo largo del manto, un procedimiento que tomó 45 minutos. Finalmente, los asistentes recortaron la tela que cubría su rostro – también de acuerdo al orden previsto – y al descubrirle encontraron al Anciano como todos lo vemos ahora, sonriente.
¿Les habría escuchado y concedido este pequeño favor para no hacerles sentirles mal? Ó, ¿habría sido porque quería darnos una señal para dejarnos saber el estado en que se encontraba ahora?
La sonrisa del Anciano José de Batopedi es el primer evento sobrenatural acaecido tras su reposo, algo que ha servido de gran consolación para todos.
http://www.diakonima.gr/2009/09/01/por-que-el-monje-jose-de-batopedi-nos-sonrie-desde-la-eternidad/
La ortodoxía no tiene poses, ni categorías ni clases, es abierta a todos y para todos, sobre todo para aquellos que rechazan el mundo, sus poderes transitorios y sus imposiciones. Ortodoxía: Una manera de vivir en Libertad!
1. “Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios ….Me refiero, claro está, a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y noche”. (Hom. 6 sobre la oración).
2. “La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible”. (Hom. 6, sobre la oración).
3. “La oración no es el efecto de una actitud exterior, sino que procede del corazón. No se reduce a unas horas o momentos determinados, sino que está en continua actividad, lo mismo de día que de noche. No hay que contentarse con orientar a Dios el pensamiento cuando se dedica exclusivamente a la oración; sino que, aun cuando se encuentre absorbida por otras preocupaciones (…) hay que sembrarlas del deseo y el recuerdo de Dios”. (Hom. 6 sobre la oración).
4. “La oración viene a ser una venerable mensajera nuestra ante Dios, alegra nuestro espíritu, aquieta nuestro ánimo”. (Hom. 6, sobre la oración).
5. “La oración es perfecta cuando reune la fe y la confesión; el leproso demostró su fe postrándose y confesó su necesidad con sus palabras”. (Hom. sobre S. Mateo, 25).
6. “La luz para nosotros es la inteligencia, que se muestra oscura o iluminada, según la cantidad de luz. Si se descuida la oración, que alimenta la luz, la inteligencia bien pronto se queda a oscuras”. (Catena Aurea).
7. “Cuando digo a alguno: Ruega a Dios, pídele, suplícale, me responde: ya pedí una vez, dos, tres, diez, veinte veces, y nada he recibido. No ceses, hermano, hasta que hayas recibido; la petición termina cuando se recibe lo pedido. Cesa cuando hayas alcanzado; mejor aún, tampoco entonces ceses. Persevera todavía. Mientras no recibas pide para conseguir, y cuando hayas conseguido da gracias”. (Homilía, 10).
8. “Quien te redimió y te creó no quiere que cesen tus oraciones, y desea que por la oración alcances lo que su bondad quiere concederte. Nunca niega sus beneficios a quien los pide, y anima a los que oran a que no se cansen de orar”. (Catena Aurea).
9. “La necesidad nos obliga a rogar por nosotros mismos, y la caridad fraterna a pedir por los demás. Es más aceptable a Dios la oración recomendada por la caridad que la que es impulsada por la necesidad”. (Catena Aurea).
10. “Habiendo Dios dotado a los demás animales de la velocidad en la carrera, o la rapidez en el vuelo, o de uñas, o de dientes, o de cuernos, sólo al hombre lo dispuso de tal forma que su fortaleza no podía ser otra que la del mismo Dios: y esto lo hizo para que, obligado por la necesidad de su flaqueza, pida siempre a Dios cuanto pueda necesitar”. (Catena Aurea).
http://cristoesortodoxo.com/2012/09/10/la-oracion-segun-san-juan-crisostomo/
El padre trasmitía también el siguiente relato: "El diablo estaba sentado con el aspecto de un humano y movía sus pies. Alguien que lo vio con su visión espiritual le preguntó: "¿Por qué no haces nada?," El diablo contestó: "Me queda sólo mover los pies, pues la gente hace todo mejor que yo."
San Ambrosio del Optina
En esta celda tan frecuentemente visitada, Serafín recibía también muchas mujeres. ¿No había dicho un día que era necesario desconfiar, como de la peste, de "estas cornejas pintadas"? Envejecido, lleno como estaba de fuerza espiritual, su actitud hacia ellas había cambiado. Primero entre los santos rusos, él debía ocuparse de su muerte, prever el papel, que, en el futuro, les estaba reservado.
"No olvidaré jamás, mientras una de ellas, que, habiendo él orado conmigo delante del icono de la Madre de Dios, puso sobre mi cabeza sus manos calientes; yo sentí de pronto una fuerza vivificante expandirse a través de mi cuerpo entero. Levanté los ojos sobre el Padre y vi que lloraba. Una de sus lágrimas cayó sobre mi frente. ¿Lloraba por mí? No osé preguntarle...
San Serafim de Sarov

El profeta Daniel pertenecía a una noble estirpe. Cuando fue conquistada Jerusalén por Nabucodonosor, en el año 606 a. C. el joven Daniel, junto con otros judíos cayo en cautiverio babilónico. Ahí, el quinceañero Daniel y otros los más dotados jóvenes, los educaron en la corte.
Con Daniel estudiaban tres amigos, Ananías, Misael y Azarías. Durante varios años ellos aprendían la lengua local y diferentes estudios caldeos. Al comenzar sus estudiar les cambiaron los nombre: a Daniel — Baltasar; a Ananás — Sidrac; a Misael — Misac y a Azarías — Abdénago. A pesar de tener nombres paganos los jóvenes no traicionaron la fe de sus antepasados. No queriendo comer comida pagana, ellos pidieron a su instructor que no les dé la comida de la mesa imperial, que se rociaba con la sangre de las ofrendas, sino vegetales. El instructor estaba de acuerdo, pero puso la condición: pasados los 10 días con el régimen vegetal el verificaría el estado de su salud física y anímica. Cuando terminó el tiempo de prueba, estos jóvenes fueron más saludables que los otros que comían carne de la mesa imperial. Y el instructor les permitió seguir comiendo lo que querían. Por la devoción a la fe verdadera, el Señor los premió en sus estudios. El rey de Babilonia, presente en los exámenes, encontró que ellos eran más inteligentes que sus sabios babilónicos.
Después de terminar los estudios, Daniel con sus tres amigos, empezaron a trabajar en la corte. Daniel trabajó como alto funcionario durante el reinado de Nabucodonosor y sus cinco sucesores. Después de la calda de Babilonia, el fue consejero de los reyes Darío I (rey de los Medos) y Ciro de Persia.
Dios le dio a Daniel el don de comprender el significado de las visiones y sueños y Daniel usó este don para explicar a Nabucodonosor dos de sus sueños que lo turbaban mucho. (Dan. Capítulos 2 y 4) En el primer sueño Nabucodonosor vio a un enorme, terrible ídolo hecho de cuatro metales. La piedra que sé cayo de la montaña hizo polvo al ídolo y la piedra creció en una gran montaña. Daniel explicó al rey que el ídolo simboliza a cuatro reinados paganos quienes se reemplazaran uno tras otro, empezando el de Babilonia y terminando con el Romano. La piedra misteriosa simboliza al Mesías y la montaña que se formó — Su Reino Eterno (la Iglesia).
En su libro (con su nombre) el profeta Daniel narra sobre la hazaña de sus tres amigos, quienes se negaron a adorar al ídolo de oro (Marduk) y fueron tirados al horno caliente por orden de Nabucodonosor. Pero el ángel divino les ayudo y quedaron intactos.
Los datos sobre las actividades del profeta Daniel durante los 7 años de los sucesores de Nabucodonosor (Evil-Merodac, Neriglissar y Labosardach) no se conservan. El asesino de Labosardach Nabonid nombró a su hijo Baltasar coregente. Durante el primer año del reinado de Baltasar el profeta Daniel tuvo una visión sobre los cuatro reinados. Después el vio a Dios "hecho anciano" y acercándose a Él "El Hijo del Hombre," quiere decir el Señor Jesús Cristo.
En su libro el profeta Daniel anotó algunas visiones proféticas que tratan sobre el fin del mundo y sobre la segunda llegada de Cristo. Su libro tiene mucho en común con las Revelaciones del evangelista Juan El Teólogo, que está al final de la Biblia.
Cuando vivía Daniel, durante el reinado de Baltasar, el rey de los medos Dario I conquistó Babilonia (ano 539 a.C.) Baltasar murió como le profetizó Daniel, quien le explicó el significado de lo escrito sobre la pared hecho por una mano misteriosa: "mene tequel y peres (Dios a contado los días de tu reinado y ha señalado un límite. Has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso. Tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y los persas. (Dan. 5: 25-28)
Durante el reinado del rey de los medos — Darío, Daniel ocupó un alto cargo en el gobierno. Por envidiarlo, los grandes de la Corte lo calumniaron ante Darío y consiguieron que lo arrojen al foso de los leones. Pero Dios salvó a su profeta quien quedó intacto. Verificando todo, Darío mandó arrojar a las fieras a los acusadores y los leones los despedazaron. Poco tiempo después, Daniel tuvo una visión sobre las 70 semanas, en la cual tendrá lugar la primer venida del Mesías y establecerá su reino (Iglesia) (Dan Cáp. 9.) Ver la explicación de esta visión en la segunda parte del libro "Antiguo Testamento sobre el Mesías."
Durante el reinado de Ciro, Daniel quedó en el mismo cargo. No sin su colaboración, el rey Ciro publicó el decreto en el año 536 sobre la liberación de los judíos del cautiverio. Según la leyenda el profeta Daniel, mostró a Ciro la profecía sobre él en el libro del profeta Isaías, quien vivió unos doscientos años antes (44: 28-45, 13). Asombrado con esta profecía el rey aceptó el poder de Jehová y ordenó a los judíos edificar el Templo en honor de Jehová. (Esdras cap.l) Durante el reinado del rey Ciro Daniel fue nuevamente salvado de la muerte que le correspondía por matar al dragón divinizado por los paganos.
Durante el tercer año del reinado de Ciro en Babilonia, Daniel fue digno de tener revelación sobre el destino futuro del pueblo de Dios y cuatro de los imperios paganos (cap. 10-12). Las profecías de Daniel sobre las persecuciones por la fe se refieren al mismo tiempo a las persecuciones de Antíoco Epifánes y el anticristo. Sobre el destino posterior del profeta Daniel no se sabe nada, solamente que el murió siendo un anciano, posiblemente en la ciudad de Susa (Ecbatana). Su libro profético tiene 14 capítulos. El Señor Jesús Cristo, en sus pláticas con los judíos, se refirió dos veces sobre las profecías de Daniel.

¡Deteneos todos los universos, todos los mundos existentes y todos los seres! ¡Abajo todos los corazones, todas las mentes, todas las vidas, todas las inmortalidades, todas las eternidades! Ya que todo esto, sin Cristo, para mí es un infierno; un infierno al lado de otro. Todo esto son incontables e interminables infiernos en altura, profundiad y anchura.
La vida sin Cristo, la muerte sin Cristo, la verdad sin Cristo, el Sol sin Cristo y el Universo sin Él, todo es un terrible sinsentido, un martirio insoportable, un sufrimiento infructuoso, un infierno!
¡No quiero ni la vida, ni la muerte sin Tí, dulce Señor! No quiero ni la verdad, ni la justícia, ni el paraíso, ni la eternidad.¡No, no! ¡A Tí sólo quiero, que Tú estés en todo, por encima de todo y todos!…La verdad, si no está Cristo, no me hace falta, es sólo un infierno.
Lo mismo son el infierno y la justícia, o el amor, o el bien, o la felicidad o incluso el mismo Dios, si Cristo no está, son un infierno. No quiero ni la verdad sin Cristo, ni la justícia sin Cristo, ni el amor sin Cristo, ni a Dios sin Cristo.
¡No quiero nada de esto de ningún modo! Aceptaré cualquier tipo de muerte. Matadme del modo que queráis, pero sin Cristo no quiero nada. Ni a mí mismo, ni al mismo Dios, ni cualquier otra cosa en medio de estas dos no quiero, ¡no quiero, no quiero!