Friday, September 21, 2018

Todo en esta vida pasa, solo Dios permanece... ( Hieromonje Seraphim Rose )

Todo en esta vida pasa, solo Dios permanece, solo Él vale la pena luchar hacia él. Tenemos una opción: seguir el camino de este mundo, de la sociedad que nos rodea, y así encontrarnos fuera de Dios; o para elegir la forma de vida, para elegir a Dios que nos llama y para quien nuestro corazón está buscando.


Hieromonje Seraphim Rose 
 
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Monday, September 17, 2018

¡Qué precioso es el tiempo de esta vida! ( Padre Efraìn de Filoteu )

¡Qué precioso es el tiempo de esta vida! Cada minuto tiene un gran valor, porque en un minuto podemos pensar tantas cosas, ya sean buenas o malas. Un pensamiento divino nos eleva al cielo, y un pensamiento diabólico nos baja al infierno. Entonces, mira qué valioso es cada minuto en esta vida presente. Desafortunadamente, sin embargo, no pensamos en esto, y las horas, los días y los años pasan sin ningún beneficio, pero ¿es simplemente sin ningún beneficio? ¡Cuánto daño hemos sufrido todos, y yo, primero, sin darme cuenta! Pero algún día, cuando nuestra alma esté a punto de partir de nuestro cuerpo, nos daremos cuenta de ello. Pero, por desgracia, será demasiado tarde; no hay lugar para la corrección entonces. 
 
Debemos darnos cuenta de esto ahora cuando aún podamos comenzar. Debemos aprovechar el precioso tiempo de nuestra vida. Verdaderamente bendecido es aquel que se compele y comienza, porque algún día se volverá espiritualmente rico. Nunca es demasiado tarde, porque el Señor espera que cada uno de nosotros despierte para que Él nos dé trabajo. Él espera hasta la hora undécima (ver Mt. 20: 6). Él trata con todos los medios para despertarnos. 
 
Rezo para que todos nosotros despertemos, enciendamos nuestras lámparas y, con ojo vigilante, esperemos pacientemente a que venga el Señor, para que podamos entrar en la resplandeciente cámara nupcial de dicha eterna, la fiesta de los ángeles brillantes, para cantar con ellos. los cánticos de resurrección, que nos elevarán de theoria a theoria y a ascensiones divinas! Entonces -¡oh, entonces! - debemos darnos cuenta de cuán gran trabajo es obligarnos a nosotros mismos en todo y que nuestros superiores hicieron bien en empujarnos y entristecernos, porque diremos, "¡Contemplad lo que vemos ahora!" Entonces nuestro gracias a Dios no tendrá límites. ¡Entonces realmente le daremos gracias dignamente a Dios!
 
 Padre Efraìn de Filoteu
 
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Friday, September 14, 2018

La Exaltación de la Preciosa y Vificante Cruz. Septiembre 14.

En este día se conmemoran dos eventos relacionados a la preciosa Cruz de Cristo: el primero, el hallazgo de la Cruz en el Gólgota, y el segundo, el regreso de la Cruz a Jerusalén desde Persia.


Mientras visitaba la Tierra Santa, la santa emperatriz Elena decidió buscar la preciosa Cruz del Señor. Un anciano judío llamado Judá era la única persona que conocía el paradero de la Cruz. Presionado por la Emperatriz, este reveló que la Cruz estaba enterrada debajo del Templo de Venus que el emperador Adriano había construido en el Gólgota. La Emperatriz ordenó que este templo idólatra fuese derribado, y excavando entonces debajo del mismo, halló allí tres cruces. No sabiendo la Emperatriz como reconocer cual era la Cruz del Señor, sucedió que una procesión funebre pasó por allí. Entonces el patriarca Macario dijo que colocasen cada una de la cruces sobre el difunto. Al colocar sobre él la primera y la segunda cruz, el difunto permaneció igual; mas cuando colocaron sobre él la tercera, el hombre volvió a la vida. Así supieron que esta era la preciosa y vivificante Cruz de Cristo. Después de esto, la colocaron sobre una mujer enferma y esta fue sanada. Entonces el Patriarca levantó la Cruz en alto para que todos la vieran, y el pueblo cantó entre lágrimas: «¡Señor, ten piedad!». La Emperatriz Elena mandó a hacer un relicario de plata, en el cual colocó la preciosa Cruz.

Más tarde, el rey Cozroes conquistó a Jerusalén, esclavizó al pueblo, y se llevó la Cruz del Señor a Persia, donde permaneció por catorce años. En el 628 d. C., el emperador griego Heráclito venció a Cozroes y trajo la Cruz de regreso a Jerusalén con gran solemnidad. Al entrar a la ciudad, Heráclito llevaba la cruz sobre sus espaldas; pero de pronto el anciano Emperador ya no pudo dar otro paso adelante. El patriarca Zacarías vio a un ángel indicándole al Emperador que se quitase sus vestimentas imperiales y que cargase con la Cruz por el camino que Cristo había seguido, descalzo y humillado como él lo había hecho. El Patriarca relató esta visión al Emperador, quien despojándose sus vestimentas, tomó la Cruz con pobres vestidos y descalzo, y la llevó al Gólgota, colocándola en la Iglesia de la Resurrección, para el gozo y consuelo de todo el mundo cristiano.
 
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Thursday, September 13, 2018

Dios todo lo usa para el bien... ( Santo Paisios del Monte Athos )


— Geronta, a veces comenzamos algo y aparece una serie de obstáculos. ¿Cómo entender si son de Dios?

— Veamos, si no hay nuestra culpa en esto. Si tenemos la culpa, entonces el obstáculo de Dios sirve para nuestro bien. Por eso no hay que preocuparse si la cosa no está hecha o se alarga su terminación. Una vez presionado por algún asunto apurado bajaba yo del monasterio Stomión a Koniza. En una parte difícil del camino (llamé a este lugar Gólgota) encontré a un conocido del monasterio, Tío Anastasio con tres mulas cargadas. Sobre la subida abrupta las sillas de carga se ladearon, uno de los animales estaba sobre el borde de precipicio — listo para caer. "¡Dios te envió, padre!" — se alegró el tío Anastasio. Le ayudé arreglar las sillas de carga de las mulas y luego las guiamos hasta el camino. Allí lo dejé y continué mi camino. Caminé un gran pedazo del camino cuando el sendero se topó con una avalancha. Recién se produjo esta avalancha de unos trescientos metros de largo que obliteró al sendero. Árboles, piedras — todo se fue abajo al río. Si no me hubiera quedado con las mulas, estaría justo en el lugar cuando se produjo la avalancha. "Tío Anastasio, — dije yo — tú me salvaste, Dios te envió."

Cristo de lo alto ve cómo actúa cada uno de nosotros, sabe cuándo y cómo actuará Él para nuestro bien., Él sabe cómo y a dónde llevarnos, solo es necesario que nosotros pidamos a Él ayuda, abramos ante Él nuestros deseos y permitamos a Él Mismo organizar todo. Cuando estuve en el monasterio Filofeo de Athos, tenía ganas de irme al desierto. Pensaba retirarme a una isla desierta y ya hablé con un botero para que venga y me lleve, pero al final él no apareció. Así organizó Dios, ya que yo era poco experimentado y en la isla desierta podía ser vulnerado y sería victima de los demonios. Entonces no teniendo éxito con la isla, tuve deseo de irme a Katunaki. Me parecía propicio el desierto de Katunaki, oraba que pueda encontrarme allí y me preparaba para eso. Quería vivir y cumplir la hazaña al lado de staretz Pedro — hombre de alta vida espiritual. Pero pasó un acontecimiento que me obligó a ir no a Katunaki, sino a Koniza. Una vez a la tarde, después del servicio de la tarde me retiré a mi celda y oraba hasta muy tarde. Cerca de once horas me recosté para descansar. A la una y media de la noche me despertó el sonido de la campana del monasterio que llamaba a los hermanos al templo para el servicio de medianoche. Traté de levantarme y no pude. Comprendí que pasaba algo especial. Hasta el mediodía quedé clavado al lecho. Podía orar, pensar, pero no podía moverme. Encontrándome en este estado, yo como en TV vi por un lado Katunaki y por otro el monasterio de Stomión en Koniza. Con fuerte deseo dirigí mis ojos a Katunaki y entonces una cierta voz me dijo: "Iras no a Katunaki sino al monasterio Stomión." Era la voz de Santísima Madre de Dios. "Madre de Dios, — dije yo — Te pedí desierto y en cambio ¿Tú me envías al mundo?" Y de nuevo escuché la misma voz, que me decía severamente: "Irás y encontrarás un tal hombre. Él te ayudará mucho." Me liberé enseguida de estos lazos invisibles y mi corazón se llenó de la Gracia Divina. Luego fui a mi confesor y le conté lo que pasó. "Esta es la voluntad de Dios — me dijo el confesor. — Sin embargo, no digas a nadie sobre esto. Diles que por estado de salud (yo tenía entonces hemorragias) debes retirarte de Athos y ándate."

Yo quería una cosa, pero Dios tenía Su plan. Pensé entonces que la voluntad de Dios era que yo hiciera renacer el convento en Koniza. Así yo cumplía la promesa que di a la Madre de Dios cuando estuve en la guerra. "Madre de Dios, — pedí yo a Ella entonces — ayúdame hacerme monje y trabajaré tres años y ordenaré Tu convento quemado." Pero, como se aclaró luego, la causa principal que la Santísima Madre de Dios me mandara allí era la necesidad de ayudar a ochenta familias, que se fueron al protestantismo, volver a la Ortodoxia.

Dios a menudo permite que pase algo para el bien de mucha gente. Él nunca hace un sólo bien, sino tres-cuatro juntos. Y no permite nunca que pase algo malo, si de esto no salga mucho bien. Todos los errores y peligros Él usa para provecho nuestro. El bien y el mal están mezclados entre sí. Sería mejor si ellos estarían separados, pero los intereses personales humanos los intermezclan entre ellos. Sin embargo, Dios extrae provecho hasta de este embrollo. Por eso se debe creer que Dios permite que pase sólo aquello de lo cual puede resultar lo bueno, ya que Él ama a Su creación. P. ej. Él puede permitir alguna pequeña tentación para protegernos de una tentación más grande. Una vez un laico estaba en la fiesta parroquial en alguno de los monasterios del Monte Santo. Allí él tomó y quedó borracho. En el camino de vuelta del monasterio él cayó sobre el camino. Nevó y la nieve lo cubrió, pero de la respiración alcohólica en la nieve sobre él se hizo un agujero. Pasaba un hombre. Viendo un agujero en la nieve él dijo con sorpresa: "¿Qué es esto aquí, una surgente?" — y golpeó al agujero con el palo. "¡Oh!" — gritó el ebrio. Así Dios no lo dejó perecer.


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Saturday, September 8, 2018

Gran Fiesta de la Virgen: 8 de Septiembre Natividad de la Santísima Virgen María.

En la montañosa provincia del norte de Jerusalén, en la pendiente de una de las montañas cerca del valle Esdrelón, se ubicaba Nazaret. Era un pueblito pequeño, que históricamente no sobresalía en nada, por lo cual los hebreos se referían a él hasta con cierto desprecio, diciendo: "¿Podrá haber algo bueno de Nazaret?"
En este pueblito vivía la piadosa pareja, Joaquín y Ana, a quiénes el Señor eligió como antecesores del Salvador del mundo. Joaquín provenía de la casa del rey David, y Ana — era de la clase sacerdotal. La sobrina de Ana, la justa Elizabet, después fue la madre de Juan el Bautista y era prima hermana de la futura Virgen María
El justo Joaquín era un hombre que estaba en una acomodada situación económica, y tenía mucha cantidad de ganado. A pesar de la abundancia, toda la vida de esta justa pareja, estaba impregnada por el espíritu de un devoto amor a Dios y por la caridad hacia el prójimo. Por estas cualidades ellos gozaban del respeto y el amor de todos. Los mortificaba, sin embargo, una pena: no tenían descendencia, lo cual entre los hebreos se consideraba como indicio de castigo Divino. Ellos pedían incesantemente a Dios que les enviare un hijo para su alegría, aunque hacia la vejez tenían ya poca esperanza de ello. Joaquín estaba muy apesadumbrado por la falta de hijos y una vez, trayendo sus ofrendas a Dios, escuchó de cierto Rabí un duro reproche: "¿Por qué razón quieres ofrecer tus dones a Dios antes que otros? ¡Pues tú no eres digno, por no tener descendencia (ser estéril)!" Por causa de tan grande aflicción el justo Joaquín se alejó al desierto para ayunar y rezar.
Al conocer esto, la justa Ana, considerándose a si misma culpable por la falta de descendencia, se angustió también y comenzó a orar a Dios todavía con mayor fervor, para que Él la escuchara y le mandara un niño. En uno de estos estados de oración, se le apareció un Ángel de Dios y le dijo: "Tu oración ha sido escuchada por Dios, y tu concebirás y de ti nacerá una hija bendita, superior a todas las hijas de la tierra. Por causa de Ella se bendecirán todas las razas de la tierra. Ponle por nombre María."
 
Habiendo escuchado estas dichosas palabras, la justa Ana inclinándose ante el Ángel le dijo: "¡Vive el Señor Mi Dios! ¡Si realmente naciera de mí un niño, lo entregaré al Señor para que esté a Su servicio! ¡Que Lo sirva, glorificando Su nombre durante toda su vida!"
 
Ese mismo Ángel del Señor se le apareció también al justo Joaquín, diciéndole: "Dios aceptó tus oraciones con benevolencia. Tu esposa Ana concebirá y alumbrará una hija, por Quien todo el mundo se regocijará. He aquí también la señal de la veracidad de mis palabras: ve a Jerusalén, y allí encontrarás a tu esposa en las puertas doradas."
San Joaquín se dirigió sin demora a Jerusalén, llevando consigo presentes para ofrecerlos a Dios, y también para los sacerdotes.
 
Llegado a Jerusalén, encontró a su esposa Ana, como lo predijo el Ángel, y relataron el uno al otro, todo lo que les fue anunciado, y, después de pasar un tiempo más en Jerusalén regresaron a su casa, en Nazaret. Pasado el tiempo establecido de su embarazo, la justa Ana dio a luz una hija, a la Cual llamó María, como lo ordenó el Ángel.
Después de pasado un año, Joaquín organizó un banquete, para el cual invitó a los sacerdotes, ancianos y a todos sus conocidos. Durante el banquete alzó a su Bendita Hija y, mostrándola a todos, pidió a los sacerdotes que La bendijeran.
La concepción por santa Ana se festeja por la Iglesia el nueve de Diciembre, llamando esta concepción como gloriosa y santa. Pero sin embargo la Iglesia Ortodoxa no acepta esta concepción como aspermática e inmaculada, como lo enseña la iglesia católica romana, que en el siglo 19 promulgó el dogma de la "Concepción inmaculada." Entre los católicos se expresaban objeciones, dirigidas contra esta enseñanza, porque en el concilio de Tridensk se le consideraba solo como una opinión. Mas en el año 1854 el Papa Pío IX elevó esta opinión de la concepción inmaculada de la Virgen María al grado de un dogma, no teniendo para ello datos algunos ni en las Sagradas Escrituras, ni en las enseñanzas de los Santos Padres de la Iglesia.
La iglesia Ortodoxa solo acepta como inmaculado el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, ya que Él fue dado a luz milagrosamente — del Espíritu Santo y la Virgen María.
 
La Virgen María por su parte, nació por medios naturales y, aunque Ella personalmente era sin pecado, pero sin embargo, como todos, tenía la naturaleza dañada por el pecado original, por lo cual Ella misma necesitaba ser redimida. Según las palabras de San Ambrosio: "de todas los nacidos por mujeres, es completamente Santo solo nuestro Señor Jesucristo, Quien por un especial, nuevo modo de inmaculado nacimiento, no experimentó la corrupción terrenal."
 
En la literatura teológica ortodoxa hay muchos tratados, orientados en contra de la inmaculada concepción de la Virgen María por la santa Ana. Vamos a mencionar solo la opinión del protopresbítero Y. M. Skvortsov, profesor de la Academia Espiritual de Kiev que dice: "El Evangelio atestigua que el Espíritu Santo bajó sobre la Santa Virgen y la cubrió, y en consecuencia de ello, lo nacido de Ella era — santo, perfectamente limpio, sin pecado. ¿Era por ello necesario que la Virgen naciera ella Misma sin defecto? No fue por causa, de que Ella era santa desde su nacimiento, sino por que el Espíritu Santo descendió sobre Ella y la purificó. La Tradición testifica, que era necesaria para la Madre de Dios la preparación en el Templo desde los tres años de edad. El pecado original no podía desarrollarse en Ella. Su educación en el templo y la oración purificaban toda Su alma. Su completa santificación sucedió en el día de la Anunciación. 
 
¿Mas cómo pudo haberse limpiado el pecado original, si aún no se había ejecutado la redención? Este es el misterio del Bendito Fruto de la Mujer, preparado desde los siglos. La Gracia del Espíritu Santo pudo haber colocado todo el ser de la Madre de Dios, en tal altura de humildad y devoción en el momento de la concepción del Hijo de Dios, que en ella no intervino nada humanamente defectuoso."

Troparion Tono 4: 
Tu nacimiento oh Madre de Dios Virgen, anunció la alegría a todo el universo. Porque de Ti resplandeció el sol de verdad, Cristo nuestro Dios, destruyendo la maldición, Él nos concedió la bendición y destruyendo la muerte, nos otorgó la vida eterna.

Kondaquion Tono 4: 
 Joaquín y Ana fueron liberados del reproche de la esterilidad, Adán y Eva de la corrupción de la muerte, oh Purísima, por Tu santa Natividad, por eso Tu pueblo celebra este acontecimiento, por haber sido redimido de la culpa del pecado, celebra exclamándote: la estéril da a luz a la Madre de Dios, nutridora de nuestra vida.

El nacimiento de la Madre de Dios es para nosotros un día especialmente gozoso, porque con él se hizo realidad toda una serie de importantísimas profecías y pronósticos del Antiguo Testamento. Precisamente a Ella Dios La eligió para que fuera Aquella Virgen, Quien de acuerdo a las predicciones de Isaías, tenía que concebir sin semen del Espíritu Santo y dar a luz al Hijo-Emanuel, destinado a salvar al género humano de la maldición y muerte que pendían sobre él. Ella se convirtió en la misteriosa "escalera" que unió al Cielo con la tierra, vista en sueños por el patriarca Jacob (Hechos 28:12). Ella se hizo también "la puerta cerrada" quien según la visión del profeta Ezequiel (Ez. 44:2) traspasó el Señor Dios de Israel para visitar y liberar a su gente. Es también Ella la creación de la casa de la sabiduría de Dios (Prov. 9:1), que alumbra a todo hombre, que viene a este mundo (Juan 1:9), y que disipa las tinieblas de la incredulidad y el extravío.
En una palabra, el nacimiento de la Santísima Virgen María es para nosotros el comienzo del cumplimiento de todas las promesas Divinas, con las cuales vivió y se consoló la humanidad durante muchos milenios, — la manifestación al mundo de Aquel misterio oculto por siglos y generaciones, que estaba preparado desde la eternidad para la salvación y gloria del caído género humano.
Es por eso, que esta celebración, como enseña San Andrés de Creta es, "el principio de las festividades y sirve como puerta hacia la gracia y la verdad." San Juan Damasceno dijo: "el día de la natividad de la Madre de Dios es festividad de alegría universal, pues a través de Ella se renovó todo el género humano, y la aflicción de la madre Eva se convirtió en alegría."
 
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Tuesday, September 4, 2018

Que nada puede regular nuestros pensamientos ni la oración. ( Padre Efraìn de Filoteu )

Si realmente desea expulsar cada pensamiento anticristiano y purificar su sentido común, lo logrará solo mediante la oración, ya que nada puede regular nuestros pensamientos ni la oración.


Padre Efraìn de Filoteu 
 
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Saturday, September 1, 2018

Los pensamientos son como aviones volando en el aire. ( Santo Paisio del Monte Athos )










Los pensamientos son como aviones volando en el aire. Si los ignoras, no hay problema. 
¡Si les prestas atención, creas un aeropuerto dentro de tu cabeza y les permites aterrizar!


Santo Paisio del Monte Athos 

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Wednesday, August 29, 2018

Santo Mártir Myrón ( Agosto 30 )

El Santo Mártir Myrón fue un presbítero en Acaya (Grecia), y vivió durante el siglo III. Él sufrió en el Año 250 bajo al emperador Decio (249-251). El presbítero era gentil y amable con la gente, pero también era valiente en la defensa de sus hijos espirituales.

En la fiesta de la Natividad de Cristo, el estaba celebrando la Divina Liturgia. El gobernador local Antípatro entró en la iglesia con soldados a fin de capturar los que rezaban, y para someterlos a torturas. San Myrón comenzó a abogar por su rebaño, acusando al gobernador de la crueldad, y por esto el santo fue mandado a las torturas.

Ellos tomaron a San Myrón y golpearon su cuerpo con barras de hierro. Luego arrojaron el presbítero en un horno encendido, pero el Señor preservó al mártir, en cambio casi 150 hombres que estaban cerca fueron quemados por el fuego. El gobernador comenzó a insistir en que el mártir adorara a los ídolos. San Myrón se negó con firmeza a hacerlo, así que Antípatro ordenó que de su piel sean cortadas las correas. San Mirón tomó una de las correas y la arrojó en el rostro de su atormentador.

Llenándose de rabia, Antípatro ordenó que San Myrón sea golpeado por todo su cuerpo desnudo, y luego dar el mártir a las fieras para ser comido. Al verse derrotado, Antípatro en su ciega furia cometido suicidio. Luego tomaron a San Myrón a la ciudad de Cyzico, donde fue decapitado por la espada.
 
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Tuesday, August 28, 2018

¡"Señor, ten piedad!" ( Santo Paisio del Monte Athos )

Cuando un hombre se considera que realmente es el peor de todos, y exclama piadosamente aunque sea un solo rezo por él ¡"Señor, ten piedad!", este rezo, tiene la fuerza equivalente a 1000 rezos de "¡Señor ten piedad!" de otras personas, que carecen de humildad. La oración debe trasformarse para nosotros en una continua necesidad. 
Tenemos que orar por los que necesitan la oración y por todo el mundo. Dividiremos nuestra oración en tres partes: una — por nosotros mismos, otra — por los seres vivientes y la tercera — por los difuntos. Debemos regularmente entregar por escrito nuestros nombres en los servicios religiosos (proscomidion) para que el sacerdote los mencione ante la sagrada mesa de sacrificio. No debemos confiarnos en nosotros mismos. La audacia es un gran escollo para la Gracia Divina. Cuando toda la esperanza la ponemos en Dios, El sin falta nos ayudará!

Santo Paisio del Monte Athos 
 
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Thursday, August 23, 2018

La oración es los ojos y las alas del alma... ( Padre Efraìn de Filoteu )

La oración es los ojos y las alas del alma; nos da la audacia y la fuerza para contemplar a Dios.


Padre Efraìn de Filoteu
 
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Monday, August 20, 2018

Confesión de la Fe. ( San Nicodemo el Agiorita )

Queridos, la envidia es una cosa terrible e intranquilizadora que siempre está en movimiento y nunca para de realizar su atributo natural, es decir, manchar a los immaculados, el inculpar a los no culpables, y a los muy piadosos y muy Ortodoxos difamarles como heterodoxos e impíos. Como corroboración de esto son bastantes los ejemplos de los grandes Maestros y santos de nuestra Iglesia, es decir, San Atanasio el Grande, San Basilio el Grande, San Juan Crisóstomo y todos los demás, los cuales, mientras ellos mismos eran piadosísimos y muy Ortodoxos, eran difamados por sus adversarios como impíos y heteroodoxos.

Entonces, si estos tan grandes e importantes Santos de la nuestra Iglesia no pudieron salvarse de la envidia y las calumnias, ¿como es posible que estemos nosotros por encima de ellos, de los cuales no somos dignos ni de lavarles los pies? No es nada extraño, entonces, si también nosotros somos acusados y calumniados con difamaciones y nombran como heterodoxos a causa de la envidia, de la terquedad y del odio incitado por algunos hermanos.

Hay incluso algunos, los cuales sin conocer qué significa Kolibás y sin conocer la causa por la cual somos acusados y calumniados, sólo al escuchar los demás llamarnos Kolibades, heréticos, heterodoxos y otras calumnias parecidas, inmediatamente ellos siguen las mismas calumnias.

Así se parecen a aquellos necios Atenienses, seres ignorantes, los cuales acusaron al justo Arístides y escribieron en su contra en el óstraco (fragmento de cerámica empleado para condenar, mediante voto, al ostracismo) que merecía ser condenado y exiliado de Atenas.Y aunque no lo conocían en absoluto con anterioridad, sin embargo, escuchaban sólo de los otros que era digno de condena y exilio, como está referido de él en los Paralelos de Plutarco; y no nos referimos, por motivo de la difamación, a aquel vulgar y popular refrán que encaja en esta situación y que dice: “Cuando ladra un perro, inmediatamente ladra también otro”.

Por este motivo, para que sea conocida la verdad, nos vemos obligados a exponer aquí la presente y de propia mano Confesión de nuestra Fe para defendernos con pocas palabras, para exponer qué creemos sobre todo aquello por lo que somos injustamente acusados. Porqué escuchemos al eminente Pedro anunciar: “Que estéis siempre preparados para contestar a todo aquel que os pida explicaciones” ( 1 Pedro 3,15), de manera que todos los que propagan con pasión estas cosas contra nosotros, que cierren sus bocas, temiendo a Dios y a la recompensa o castigo futuros; y los otros hermanos, que también se escandalizan por ignorancia y se enfrían por todo lo que se dice en contra nuestra, que paren de escandalizarse, viendo ya revelarse con este discurso y escrito las convicciones que hay en nuestros corazones. Ya que de acuerdo con el Apóstol “ con el corazón el hombre cree todo lo que conduce a la justicia, con la boca confiesa todo lo que conduce a la salvación” (Romanos 10, 10)

PRIMERO.

Confesamos, proclamamos y admitimos los 12 Artículos que existen en el Símbolo común de la Fe, es decir, a aquellos artículos que están contenidos en el Creo en un solo Dios, los cuales los leemos a diario en solitario, en común, en nuestras celdas, en los santos templos de Dios y en cualquier parte que nos encontremos. Ya que escuchamos al San Juan Crisóstomo decir: “Los terribles cánones que hay en el símbolo, son dogmas que han bajado del cielo” (Homilía 40 en la 1ª Epístola de los Corintios).

SEGUNDO.

Confesamos y admitimos todos los otros dogmas, todos los que confiesa (admite) y proclama la santa Católica y Apostólica Iglesia de Cristo, tanto todos aquellos dogmas que se refieren a la elevada y Trinitaria teología, es decir, sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, de los cuales una es la divinidad, de acuerdo con el 5º cánon del Segundo Concilio Ecuménico, como los dogmas que conciernen a la profunda y encarnada Economía del Logos de Dios. También hacemos referencia aquí al discurso del padre de la Iglesia San Basilio el Grande: “Creemos tal como hemos sido bautizados, y alabamos y glorficamos a Dios tal como hemos creído” (1º Discurso Ascético).

TERCERO.

Confesamos y admitimos con piedad o con pensamiento los 7 divinos y santos misterios de nuestra Iglesia, los cuales son: el Santo Bautismo, la Santa Crismación, La Divina Eucaristía, el Sacerdocio, el Matrimonio legal, el Arrepentimiento y la Unción. Estos misterios honramos y reconocemos con toda nuestra fe y piedad, ya que ayudan de manera imprescindible a la salvación de nuestras almas, y admitimos la santa gracia y la santificación que provienen de estos misterios, de acuerdo al orden que actúa y se guarda en la Iglesia de Cristo de Oriente.

CUARTO.

Conservamos las tradiciones Apostólicas, en las cuales hemos sido enseñados, ya sea con discursos, ya sea con las epístolas de los divinos y venerables Apóstoles, y permanecemos creyentes en todo lo que aprendimos y en lo que fuimos cerciorados, como anuncia el Apóstol Pablo a nosotros y a todos los cristianos en su 1ª Epístola a las Corintios, en la 2ª Epístola a los Tesalonicenses y en la 2ª Epístola a Timoteo.

QUINTO.

Junto con las tradiciones de los Apóstoles, mantenemos y admitimos las Tradiciones de la Iglesia, es decir, las tradiciones que fueron determinadas por los sucesores de los Apóstoles. Así, aparece el heterodoxo Montano, que alcanzó su esplendor en el siglo II y su convicción era el violar e incumplir las tradiciones y las costumbres de la Iglesia, según Eusebio (Libro 5º cap. 15 de la Historia Eclesiástica). Ya que los dogmas y las tradiciones de la Iglesia no son opuestos entre si, todo lo contrario, más bien los unos completan a los otros. Ya que los dogmas de la Fe constituyen las tradiciones de la Iglesia, mientras que las Tradiciones de la Iglesia se sostienen encima de los dogmas de la fe, pero los dos juntos tienen el mismo e idéntico poder en el tema de la fe. Por esto también dijo San Basilio el Grande “los dos tienen idéntico poder en el tema de la fe” (Cánon 91).

Ya que, como las grandes piedras se tiene en pie junto con las pequeñas y las dos juntas constituyen el edificio, si alguien quiere echar abajo las pequeñas, simultáneamente echa abajo también las grandes, así los dogmas de la Fe permanecen juntos con las tradiciones de la Iglesia, también si alguien quiere violar e incumplir las tradiciones de la Iglesia, viola e incumple junto a éstas los dogmas de la Fe. Por esto dijo también San Basilio el Grande: “Si intentamos incumplir lo no escrito de las costumbres y tradiciones, con el pretexto que no tienen un gran poder, por este error, provocaremos un gran daño en el Evangelio. Más bien convertiremos el kerigma del Evangelio en simplemente un nombre bonito y fino.” (Cánon 91).

SEXTO.

Sostenemos y admitimos todos los santos cánones de los muy honorables Apóstoles, los cánones de los 7 Concilos Ecuménicos, los cánones de los Concilios Locales y de los santos y teóforos Padres que vivieron en todo lugar, los cánones que contiene el 2º Artículo del Sexto Concilio Ecuménico y los cánones que fueron ratificados en el 1º Artículo del Séptimo Concilio Ecuménico. Junto con los Cánones admitimos también las Actas de los mismos Concilios, ya que ambos tienen idéntico poder.

SEPTIMO.

Y hablando en general: todo lo que la Iglesia Santa, Universal, Apostólica y Oriental, nuestra madre común y espiritual, admite y confiesa, esto es lo que nosotros junto con ella aceptamos y confesamos. Y todo lo que ella aborrece, detesta y rechaza, igualmente también nosotros repudiamos, rechazamos y detestamos junto con ella como sinceros y verdaderos hijos suyos.
 
(Por San Nicodemo el Agiorita, introducción de su libro “Confesión de Fe”)
 
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Friday, August 17, 2018

Las huestes demoníacas tiemblan cuando ven la Cruz... ( San Juan Maximovitch )

La Cruz del Señor fue el instrumento por el cual Él salvó al mundo luego de la caída en el pecado. A través de la Cruz, Él descendió con Su Alma al infierno para así levantar de él las almas de quienes Lo estaban esperando. Por la Cruz, Cristo abrió las puertas del Paraíso las cuales habían sido cerradas luego de que nuestros ancestros fueran desterrados de él.

La Cruz fue santificada por el Cuerpo de Cristo que fue clavado en ella cuando Él se dio a Sí mismo a los tormentos y a la muerte para la salvación del mundo, y ella misma fue entonces llena con poder para dar vida. Por la Cruz en el Gólgota, el príncipe de este mundo, fue arrojado afuera (Juan 12:31) y un final fue puesto a su autoridad. El arma con la que Él fue aplastado se volvió el signo de victoria de Cristo.

Las huestes demoníacas tiemblan cuando ven la Cruz, ya que por la Cruz, el reino del infierno fue destruido. Ellos no se atreven a girar cerca de alguien que esta guardado con la Cruz. Toda la raza humana, por la muerte de Cristo en la Cruz, recibió la liberación de la autoridad del diablo, y todo el que hace uso de esta arma salvadora es inaccesible a los demonios.

San Juan Maximovitch
 
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Tuesday, August 14, 2018

Explicación de la Dormición De la Theotokos.

La fiesta de la Dormición de la Theotokos es celebrada el día 15 de Agosto, precedida por un ayuno de dos semanas. Esta fiesta, llamada a veces “Asunción” celebra la muerte de la Madre de Dios, seguida de su Resurrección y Glorificación en Cristo. Proclama que María ha sido llevada, “Recibida” por Dios en su Reino en la plenitud de su existencia espiritual y corporal.
Tal como ocurre en el caso de la Natividad de María y la fiesta de su entrada al templo, no existen fuentes históricas o bíblicas para esta fiesta. La Tradición de la Iglesia nos enseña que María falleció tal como los demás, no voluntariamente como en el caso de Su Hijo, sino por la necesidad de su naturaleza humana mortal invisiblemente unida a la corrupción de este mundo.

La Iglesia Ortodoxa enseña que María carece de todo Pecado personal. No obstante, en el texto del Evangelio de la fiesta, en los oficios litúrgicos y en el icono de la Dormición, la Iglesia proclama del mismo modo que María verdaderamente necesitaba ser salvada por Cristo tal como todos los demás seres humanos son salvados de las tribulaciones, sufrimientos y muerte de este mundo; y que, en verdad habiendo fallecido, fue resucitada por su Hijo como la Madre de la Vida, y ya participa en la vida eterna del paraíso que es prometida a todos los que “oyen la palabra de Dios y la guardan.” (Lucas 11,27-28)

Tono I - En tu alumbramiento conservaste tu virginidad y en tu dormición no olvidaste al mundo, oh Madre de Dios. Puesto que te has trasladado a la Vida, oh Madre de la Vida; por tu intercesión libra de la muerte a nuestras almas.

Ni la tumba, ni la muerte, pudo contener la Theotokos, quien es constante en oración y nuestra firme esperanza en la intercesión. Siendo la Madre de la Vida, fue trasladada a la Vida, por Aquel que habitó en su vientre siempre virginal. (Kontakion)

Los servicios de la fiesta repiten el tema principal, que la Madre de la Vida ha pasado “al gozo celestial, al regocijo divino, y a la alegría eterna” del Reino de Su Hijo. (verso de las Vísperas). Las lecturas del Antiguo Testamento, así como las lecturas del Evangelio para la Vigilia y para la Divina Liturgia, son exactamente las mismas que se leen para las fiestas de la Natividad de la Virgen y la de su Presentación en el Templo. Así, en Matutinos nuevamente escuchamos a María decir, “Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.” (Lucas 1,47) Durante la Divina Liturgia, escuchamos la carta a los Filipenses en que San Pablo habla de cómo Cristo se anonadó a sí mismo y aceptó tomar forma de siervo humano y aceptar la muerte, hasta muerte en la cruz, para ser “exaltado a lo sumo” por Dios su Padre. (Filipenses 2,5-11) Una vez más en el Evangelio, se nos proclama que la bienaventuranza de María pertenece a todos los que “oyen la palabra de Dios, y la guardan.” (Lucas 11, 27-28)

Así, la fiesta de la Dormición de la Theotokos celebra la exaltación ofrecida a todo ser humano por la gracia divina, a condición de que viva realmente una vida de humildad y alabanza, de obediencia y amor dedicados al Señor, y que esta exaltación al sumo grado ya ha sido realizada en la Virgen María Theotokos. La fiesta de la Dormición es el signo, la garantía, y la celebración de que la suerte que tuvo María, espera también a todos aquellos cuyas almas magnifican al Señor, cuyos espíritus se regocijan en Dios el Salvador, y cuyas vidas son totalmente dedicadas a escuchar y a guardar la Palabra de Dios.

En conclusión, se debe insistir nuevamente, que en todas las fiestas de la Theotokos en la Iglesia, Los Cristianos Ortodoxos celebran hechos concretos de su propia vida en Cristo, y en el Espíritu. Lo que sucede a María, sucede también a todo aquel que imita su santa vida de humildad, obediencia y amor. Junto a ella, todos los seres humanos serán “bendecidos” para ser “más venerable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines,” si siguen su ejemplo. Todos darán a luz a Cristo mediante el Espíritu Santo. Todos llegarán a ser templos del Dios viviente. Cada ser humano que viva la vida que María vivió, participará de la vida eterna de Su Reino.

En este sentido, todo lo que se alaba y se glorifica en María, es signo de lo que se ofrece a toda persona en la vida de la Iglesia. Por eso María, con el divino niño Jesús dentro de ella, es llamada en la Tradición Ortodoxa, la Imagen de la Iglesia. Pues la asamblea de los salvados es aquellos en quienes Cristo habita.
 
Protopresbítero Thomas Hopko.
 
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Dormición de la Santísima Virgen María.

Aconteció una vez que la Santísima Virgen María se encontraba orando en el Monte de Eleón (Cerca de Jerusalén) cuando se le apareció el Arcángel Gabriel con una rama de palma del Paraíso en sus manos y le comunicó que en tres días su vida terrenal iba a llegar a su fin y que el Señor se La llevará consigo. El Señor dispuso que, para ese entonces, los Apóstoles de distintos países se reunieran en Jerusalén. En el momento del deceso, una luz extraordinaria iluminó la habitación en la cual yacía la Virgen María. Apareció el propio Jesucristo, rodeado de Ángeles y tomó Su purísima alma. Los Apóstoles enterraron el purísimo cuerpo de la Madre de Dios, de acuerdo a Su voluntad, al pie de la montaña de Eleón, en el jardín de Getsemaní, en la gruta donde se encontraban los cuerpos de Sus padres y el de San José. Durante el entierro ocurrieron muchos milagros. Con sólo tocar el lecho de la Madre de Dios, los ciegos recobraban la vista, los demonios eran alejados y cualquier enfermedad se curaba.

Tres días después del entierro de la Madre de Dios, llegó a Jerusalén el Apóstol Tomás que no pudo arribar a tiempo. Se entristeció mucho por no haber podido despedirse de la Virgen María y, con toda su alma, expresó su deseo de venerar Su purísimo cuerpo. Cuando se abrió la gruta donde fue sepultada la Virgen María, Su cuerpo no fue encontrado y sólo quedaron las mantas funerarias. Los asombrados Apóstoles retornaron a su vivienda. Al anochecer, mientras rezaban, oyeron un canto angelical y al levantar la vista pudieron ver a la Virgen María suspendida en el aire, rodeada de Ángeles y envuelta en un brillo de gloria celestial. Ella les dijo a los Apóstoles: "¡Alégrense! ¡Estaré con ustedes todos los días!"

Su promesa de ser auxiliadora e intercesora de los cristianos se mantiene hasta el día de hoy y se convirtió en nuestra Madre celestial. Por Su gran amor y Su ayuda todopoderosa, los cristianos desde tiempos remotos la veneran y acuden a Ella para pedir ayuda y la llaman "Fervorosa Intercesora por el género humano," "Consuelo de todos los afligidos" y quien "no nos abandona después de Su dormición." Desde tiempos remotos, y siguiendo el ejemplo del Profeta Isaías y de Santa Elizabet, empezó a ser llamada Madre de Dios (o Deípara) y Madre de nuestro Señor Jesucristo. Este nombre surge como consecuencia de que Ella engendró a Aquél que siempre fue y será el verdadero Dios.

La Santísima Virgen María es un gran ejemplo para todos aquellos que tratan de complacer a Dios. Ella fue la primera que decidió entregar Su vida enteramente a Dios. Demostró que la voluntaria virginidad supera a la vida familiar y matrimonial. Siguiendo Su ejemplo, ya desde el inicio de los siglos, muchos cristianos empezaron a llevar una vida casta con oraciones, ayunos y la mente orientada a Dios. Así surgió y se afirmó el monacato. Lamentablemente, el mundo contemporáneo no ortodoxo no valora en absoluto y hasta se burla de la castidad, olvidándose de las palabras del Señor: "Porque hay eunucos (vírgenes) que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron a sí mismos eunucos por causa del Reino de los Cielos; el que sea capaz de recibir esto, que lo reciba" (San Mateo 19:12).

Completando esta breve visión de la vida terrenal de la Virgen María, cabe agregar que Ella, tanto en el momento de Su suprema Gloria, cuando fue elegida para convertirse en la Madre del Salvador del Mundo como también durante las horas de Su inmensa pena, cuando al pie de la cruz y según la profecía de San Simeón "un arma traspasó Su alma," demostró tener un pleno dominio de sí misma. Con esto, descubrió toda la fuerza y la belleza de Sus virtudes: la humildad, la fe inquebrantable, el valor, la paciencia, la esperanza en Dios y el amor hacia Él. Por eso nosotros, los Ortodoxos, La Veneramos con Tanta Devoción y Tratamos de Seguir Su ejemplo.
 
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Sunday, August 12, 2018

La Dormición de la Madre de Dios Theotokos


La "Dormición de la Madre de Dios" no es narrada por las Sagradas Escrituras, pero el relato nos ha sido conservado en la memoria de la Iglesia y se expresa en el ícono de la festividad y en la Liturgia del 15 de Agosto, que nos dan ciertas apreciaciones de este misterio.
Icono de la Dormicion de la Muy Santa Virgen Maria.


María está acostada sobre su lecho de muerte; el Espíritu Santo ha reunido a los Apóstoles, de todos los rincones del universo, para acompañar a María en la muerte. Los primeros obispos de la Iglesia también la rodean, los ángeles se inclinan ante ella, las mujeres vienen a venerar su cuerpo. Parado, en el centro, detrás del lecho mortuorio, Jesús en gloria se yergue luminoso, teniendo en sus brazos un niño. Es el alma de Su Madre.¿Porqué el alma tiene aspecto de un niño? ¿Será la estampa en miniatura del cuerpo y este sería la envoltura?
No, se le da al alma de María la forma de un recién nacido en pañales, pues, ella nace en el cielo. Ella ha puesto al Hijo de Dios en el mundo en su carne, ella le ha prestado su humanidad para que Él nazca en la tierra. Este Hijo — que se tornó su hijo — en contrapartida le presta Su divinidad, para que ella nazca en el cielo: "La gloria del siglo por venir, el fin último del hombre está ya realizado, no solamente en una persona divina encarnada pero tambien en una persona humana deificada."
 
La Liturgia del Quince de Agosto.

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Friday, August 10, 2018

Renunciación y menosprecio del mundo ( La Santa Escala de San Juan Clímaco )

Renunciación y menosprecio del mundo, es odio voluntario, negación de la propia naturaleza, a fin de alcanzar aquello que está por encima de la naturaleza. Todos los que abandonan y desprecian los bienes de esta vida, suelen hacer esto por la gloria del Reino por venir, por la memoria de sus pecados, o tan sólo por amor de Dios. Si alguien hiciese esto, y no por alguna de estas causas, no sería razonable su renunciación. Sea cual fuere el fin y el término de nuestra vida, tal será el premio que recibiremos de Cristo, juez y remunerador de nuestros trabajos.

La Santa Escala

de San Juan Clímaco
 
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Wednesday, August 8, 2018

Diálogo de Santo Paisios del Monte Athos con un Protestante Sobre las Iconas

Diálogo con un protestante sobre las iconas antes de convertirse en Ortodoxo.


(Εἰκὼν, εἰκόνα ikón, icona imagen, figura, representación, icono, //para el teatro=cuadro, escena; Aquí en esta traducción utilizaremos el original: Icona)

El siguiente diálogo del padre Paísio se hizo con un joven protestante que se había dado cuenta que los Ortodoxos tenemos y celebramos los Misterios (Sacramentos) tal y como fueron dados por Jesús Cristo e instituidos por los Apóstoles, pero tenía sus dudas sobre las iconas y la forma de orar y venerar. El bienaventurado Gérontas del Santo Monte Athos y ahora Santo, con respuestas aparentemente sencillas, alivió y reposó las inquietudes existenciales del joven sanando y salvando a su psique. El joven había oído de los fieles ortodoxos sobre el Gérontas iluminado Paísios del Monte Athos y un día decidió a visitarlo, a continuación ponemos algunas de sus preguntas y respuestas narradas por él mismo.




Pregunta: La Santa Escritura enseña que sólo Jesús Cristo salva. En la Iglesia Ortodoxa rogamos también que nos salve la Panaghía.

Respuesta: Jesús es el único Salvador. Él se ofreció a Sí Mismo para nosotros. Ahora escucha bien. Si tú fueras alguien grande con poder y fueras a una ciudad con tu madre, todos los que te esperarían allí saludarían a ti y también a tu madre; incluso te dirían las mejores palabras para ella, aunque no conociesen nada sobre ella. Tú que lo escucharías, te alegrarías, presumirías por tu madre. Así también el Cristo se alegra y presume para Su madre cuando nos escucha diciendo buenas palabras y cantos para ella. Mira pon atención, si una mujer pobre fuera a tu madre y la rogara a que te pidiera para su hijo trabajo o designarlo colocarlo a tu hijo en un sitio y tú hicieses el favor de tu madre, entonces aquella pobre diría que tu madre la ha salvado, aunque fueras tú que has colocado su hijo en el trabajo. Pues, así también nosotros decimos la Panagía que nos salve; y el hijo de Ella que tiene el poder, pero que es humilde, se alegra escuchándonos diciendo cantos y palabras bellas para Su Madre.

Pregunta: El Señor enseñó a que oremos a Dios-Padre. La Iglesia -Ortodoxa ora a la Theotokos y a los Santos que eran hombres, ¿Es correcto?

Respuesta: Mira, pon atención. Todas las oraciones van a Dios. Nosotros oramos a la Panaghía y a los Santos, es decir, rogamos a que oren también ellos al Señor para nosotros y la oración de ellos tiene fuerza grande.

-Sí pero… (le interrumpí) la Panagía y los Santos eran hombres y murieron, no nos oyen, no está en todas partes. ¿Es posible que Dios se enfade porque oremos a ellos? Aquí es una obligación mía grande de recalcar con énfasis especial lo que me ha sucedido. En el momento que decía la palabra “pero”, sentí que me clavara en la tierra una lanza y sin dolerme no podía hacer ni decir “kij” nada, mientras que algo se abrió en mi interior y “absorbí” las realidades que el santo Yérontas me decía:

-Hijo mío, continuó, para Dios nadie muere. Cuando uno muere, ha muerto para nosotros que nos hemos quedado en la tierra, para Dios no muere. Y sí éste tiene audacia, franqueza cerca de Dios, aprende de Cristo de que le rogamos a orar por nosotros y ora, mientras que el Cristo escucha y se alegra. La oración del justo tiene una fuerza y poder grande.

Pregunta: El Señor dice: “Yo soy el Señor tú Dios; no haga ídolos y no veneres a estos. Ni tampoco des culto a estos, porque yo soy tu Dios y soy Dios celoso”. ¿La Iglesia Ortodoxa venera a las iconas (representaciones o imágenes), es correcto?

Respuesta: Escucha hijo mío. La madre que tiene su hijo en la guerra, día y noche tiene miedo por él. Tiene mucha agonía. De repente recibe una carta de su hijo con una fotografía suya en el interior. ¿Cuándo la ve, qué hace? La toma con sus manos y la besa, la pone en su seno que la toque su corazón. ¿Entonces, qué crees? Esta madre con anhelo ardiente que tiene por su hijo ¿crees que besa la fotografía? Ella cree que besa a su propio hijo. Lo mismo cree también el que tiene deseo, anhelo ardiente para la Panaghía y para el santo que venera; no veneramos a las iconas, porque son iconas, sino los santos, y a ellos no porque son personas, que lo son, sino porque han luchado por Cristo y tienen la jaris (energía increada gracia). Dios es celoso, es verdad; pero no para los Suyos, sino para el diablo. El padre no es celoso de sus hijos propios; no te preocupes ni te inquietes, el Señor se alegra cuando te ve a ti que respetas y amas a Su Madre y a Sus Santos.

Pregunta: Páter Paísio no sé orar. ¿Cómo debo rezar?

Respuesta: debes sentirte que eres un niño pequeño y el Dios Padre tuyo. Entonces comienza a buscarlo y pedirle. Si le pides también algunas cosas tontas, no te entristezcas, no se enfada. Él mira el corazón y te dará lo que es mejor para ti. Es como cuando un hijo adolescente que pide de su padre que le compre una moto, porque cree que ya es grande, y el padre como tiene miedo a que le pase algo malo a su hijo, puede tardar, pero al final le compra un coche.

Pregunta: ¿Cuando oramos es bueno que esperemos en la oración hasta que sintamos alegría? Esto yo lo hago muchas veces y así me sucede.

Respuesta: No. Entonces es como el niño cuando pide algo de su padre no para que se lo compre, sino sólo para que lo acaricie.

Agradezco y glorifico a Dios que me hizo digno de conocer a un hombre santo cuanto está vivo en la tierra, para pedir sus consejos y que ore por mí y mi familia.

¡Es verdad cuán admirable, caritativo y bondadoso es Dios! Doxa-gloria a Su nombre. Así me hice –no, el Señor me ha hecho- Cristiano Ortodoxo, por supuesto que sin olvidar una cosa más que me dijo el padre Paísios, es decir, de que pasamos por exámenes en cada momento…

Del libro “Vida de Santo Paísios el Aghiorita” y de la revista Cristiana Ortodoxa “Diálogos” ejemplar.

Así con esta sencillez del don de CristoDios hablan los Santos que tienen el Espíritu Santo y con una icona que vale más que mil palabras y muchos discursos nos sanamos, psicoterapiamos de nuestra fantasía, nuestro peor enemigo.

“Vida de Santo Paísios el Aghiorita” 
 
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Sunday, August 5, 2018

Conocimiento y discernimiento del Satanás y los espíritus malignos. ( Ierokirikas Dimitrios Panagópulos )

Como primer kerigma de esta noche permitidme decir una cosa que no se ha hablado antes en este auditorio: Siempre hablamos para nosotros y nuestro Dios. En un grado esto está bien, pero no estamos sólo nosotros dos, existe también alguien más. Si a este otro el hombre no lo conoce muy bien, no tendrá éxito en su intento de conocerle. Existe también el enemigo; no estamos solos nosotros y nuestro Dios, nosotros y nuestro Cristo, nosotros y nuestra Panayía, nosotros y nuestros Santos, nosotros y nuestros prójimos. Existe también un enemigo común, al cual fue señalado por Dios a los dos primeros seres humanos (Adán y Eva). Tan serio e importante era este tema cuando concretamente le dijo a Adán: trabaja y vigila. Detrás de la palabra “vigila” existe esta tercera persona que es el enemigo del hombre. El hombre, el cual trabaja en este mundo el bien y no se vigila, se encontrará un día con que ha sido engañado.

Es un enemigo que hace sabotaje al hombre las veinticuatros horas, desde la noche hasta la mañana y de la mañana hasta la noche. Desde el momento en que el hombre nace y toma conciencia de su existencia, hasta el momento de su muerte, siempre le tendrá sobre su cabeza, a su lado, haciéndole lavado de cerebro, poniéndole dudas y pensamientos compulsivos, blasfemos, insultantes y engañosos. Si le fuera posible, hacerle polvo al hombre en un segundo. Es este que se escucha con el nombre de Satanás, como diablo, la serpiente antigua etc. Y a pesar de eso, tendría que conocerle tanto el hombre de manera que tomara sus medidas, sin embargo no conoce muchas cosas y no sólo esto, sino que muchas veces con su actitud se alía con él y se comporta como si fuera un amigo, como si fuera un gran filántropo (amigo del hombre). ¿Cuántos hombres mandan a su prójimo al diablo? ¿Cuántas madres mandan a sus hijos al diablo, como si los mandaran a los brazos de Dios? ¿Cuántos hombres mandan al diablo a sus animales, a sus herramientas y sus cosas? ¡Y así le desean bendiciendo que crezca su reinado y se reduzca el reinado de la realeza increada de Dios! Porque, cuando mandas a uno al diablo, esto no es lo que algunos llaman blasfemia, sino una “bendición”, le bendices y deseas al satanás que crezca su reino con la persona que tu le mandas. Por consecuencia deseas que disminuya el reinado de la Realeza increada de Cristo y así nos convertimos en anticristos con todo el significado de la palabra, quizás por ignorancia. Muchos a esta bendición del diablo no la confiesan a su guía confesor como un insulto, blasfemia y si alguna vez nuestro guía nos pregunta que: ¿si acaso blasfema hijo mío?

– No padre, no blasfemo, alguna vez digo y mando al diablo persona o cosas.

Y el padre contesta: No es una cosa buena, córtala no la digas.

Esto no es una blasfemia, no blasfemas al satanás es una bendición, deseas al prójimo que se vaya al Satanás y con esto blasfemas a Cristo y la Panagía, blasfemas a Dios, la Cruz y los Santos y a él no le blasfemas.

Esta pues la tercera persona, el hombre desgraciadamente no la conoce. Y si le conoce, se santifica alguna vez y dice: fuera de aquí, lejos de nosotros. Pero qué trabajo hace, cómo actúa en el hombre, qué puede y qué no puede, desde cuándo, etc., estas cosas quedan encubiertas. Para la mayoría de la gente esto es filología, ya que son actos.

Como primer punto de partida esta noche, hablaremos sobre esta tercera persona, porque es necesario que aprendamos ciertos detalles y así podremos prevenirnos. Los ejércitos contrarios no se basan tanto en sus armas, como en su propaganda y en las personas que consiguen pasarles ciertos secretos; intentan introducirse secretamente en el cuartel contrario, en los planes estratégicos y en la organización de los otros, para así recoger y robar informaciones que les son imprescindibles para actuar y luchar contra su enemigo. ¿Nosotros sabemos detalles del enemigo? ¿Conocemos algo sobre la fuerza del enemigo? ¿Sabemos algo sobre sus movimientos? ¿Sabemos acaso sí existe enemigo? Desde luego muchos no aceptan que existe esta tercera persona (cara) el Satanás, no lo aceptan como persona con cara y dicen que es una fuerza negativa, el mal ético; nada de esto, estas cosas son mentiras.

Estos trabajos de esconder su existencia son obras del mismo Satanás. Es un gran tema y un gran éxito del Satanás. Esto es lo que él consigue: esconder su existencia. Cuando nuestro enemigo esconde su existencia, esconde el virus, el microbio y el parásito que devora nuestras entrañas cada día y noche escondiendo su presencia. Es cierto, pues, que no tomaremos medidas, ni medicamentos y no nos defenderemos contra todo esto. Por eso es necesario para el hombre que lo sepa. Se trata de persona con maldad, con odio contra Dios, pero al no poder pervertir y perjudicar a Dios, pervierte Su fortuna, es decir, perjudica a nosotros. Por eso debemos tener cuidado y conocer sus movimientos. Él ataca y se defiende. Es una persona con defensa y sabotaje tiene mucha cara y como tal lo afrontó nuestro Cristo. Nuestro Cristo no habló sobre un mal ético, de algún tipo de fuerza o energía negativa, habló sobre una persona (cara, rostro).

Si leéis la epístola de San Pablo, allí donde escribe a sus compatriotas en el 2º capítulo a los Hebreos, el cual constituye una parte de la lectura apostólica que leemos durante la santificación del agua, dice junto con lo demás lo siguiente: como los hombres están hechos de carne, cuerpo y sangre y el mismo Cristo similarmente participó de ellos, similarmente no exactamente, porque Cristo no está hecho de voluntad de hombre y de sarx (cuerpo) con sangre, sino de Espíritu Santo y la Virgen María. Él, dice, participó similarmente de estos. ¿Por qué? Para que con su muerte anular al que tiene poder de la muerte; ¿y quién es éste, Señor? Pues es el Diablo. Lo presenta como persona, no como una idea abstracta como dicen algunos. “Pues de la misma manera que los hijos participan de la misma carne y sangre, también él participó de modo parecido, para reducir a la impotencia mediante la muerte a aquel que tiene el imperio de la muerte, es decir, al diablo, y libertar a todos aquellos que, por miedo a la muerte, estaban sometidos durante toda su vida a la esclavitud” (Heb 2,14-15).

Además, ¿por qué ha venido Cristo al mundo? Para destruir las obras del Diablo; sí, éste es, el cual desde los primeros pasos de la humanidad presentó sus falsos propósitos. Al primer ser humano que consiguió aislar y atraer en sus redes y aguas fue la Eva y a través de Eva también a Adán y después a la humanidad entera. Hoy tenemos los resultados de esta trampa de los primeros en ser creados y como resultado de esto, la muerte de toda la humanidad. Viene el hombre muerto (espiritualmente) con el llamado pecado original “en el pecado fui engendrado y nacido por mi madre” dice el Salmo 50. Por eso exactamente le enterramos en el bautizo para que resucite espiritualmente y viva la eternidad en el Cristo.

El tema, pues, es serio y me atrevo a decir tan serio como el tema sobre Cristo. Quizás sea muy atrevido decir esto, pero quiero dar un énfasis especial al tema. Porque si el hombre no conoce la persona del Satanás y el daño que hizo y sigue haciendo a la humanidad, no apreciará la obra de Cristo. Creerá que Cristo ha venido en el mundo para hacer números de circo. Pero si el hombre conoce la existencia de esta persona, entonces apreciará y dirá: ¡Cristo Dios mío, qué has hecho para mí y oh Cristo mío que sigues haciendo todavía para mí, después de tantas veces que caigo diariamente y Tú me sanas de esta manera! A pesar de esto el hombre no siente al Satanás como enemigo y la prueba de esto es que no sentimos enemistad contra el pecado. Puede que por temor evitemos el pecado y vamos a confesarnos. Pero el pecado no lo tenemos asco y como enemigo, porque no tenemos como enemigo al padre del pecado, el Diablo. Si tuviéramos como enemigo al Diablo tendríamos también como enemigo el pecado.

Quizás no nos hemos aprobado aún en los exámenes y no sabemos el perjuicio o daño que hacen estas dos caras, rostros, estos dos asuntos, el Satanás y el pecado, por eso tenemos esta actitud, actuamos y nos comportamos de esta manera. Pero bajo de estos pensamientos automáticamente sube a los labios del hombre: bien, ¿pero desde cuándo está este Satanás? De lo que os he dicho antes, está desde cuando Dios dijo a Adán “trabaja y vigila (estate en guardia)”. ¿De quién tenían que tener cuidado y vigilarse, si en este caso sólo un matrimonio había allí? ¿Cuándo el hombre tiene que vigilarse, cuando tiene que cerrar con llave para estar seguro? Pues cuando existe enemigo, ladrones, alguien que nos puede hacer daño y en este caso, si sólo hay una pareja en el mundo y nadie más tiene que existir alguien que puede hacerles daño. ¿Quién es este? Es el llamado espíritu perverso, mal astuto y se llama espíritu malo de nombre Satanás, diablo. Existía pues cuando nuestro Cristo (Logos de Dios) hizo a Adán y Eva, “de sus manos estamos hechos y creados”, entonces existía ya el Satanás ¿Pero el Satanás quien lo creó? Se hizo Satanás él mismo, no fue creado como Satanás; lo hemos leído alguna vez esto?, él endemonió, oscueció perdiendo la luz increada, se autocreó como Satanás. Hemos leído alguna vez el capítulo de Judas Tadeo que dice: que el Satanás abandonó su propio habitáculo por sí mismo.

Quiero pues, que sepáis que el Satanás antes era un ángel, el querubín mayor, el cual veía cara a cara la doxa (gloria, luz increada) de Dios. Como libre que estaba, quiso no estar en su sitio, donde fue colocado por el creador, sino poner su trono por encima del trono de Dios y en este intento, en vez de encontrarse por encima, se encontró por debajo. ¡Es verdad, era un ángel, el mayor Querubín más glorificado y desgraciadamente arrastró con él muchos más ángeles! Como mariscal que era el Bezebul, esta antigua serpiente arrastró a muchos ángeles. Dice la tradición y lo acepta indirectamente nuestra Iglesia y os diré dónde : durante el momento de la caída que tuvo como jefe a Bezebul, intervino el Arcángel Miguel diciendo aquello que dice nuestra Iglesia después del símbolo de fe, “stomen kalós, stomen metá fovu” (quedémonos bien quietos y firmes con temor a Dios). Los que han caído, caídos están, pero el resto los retuvo y no cayeron. Y nuestra Iglesia mediante el Espíritu Santo, este “stomen kalós stomen metá fobu” del Arcángel Miguel lo ha colocado para que se diga detrás del Símbolo de Fe, después de la confesión de la fe ortodoxa. El que “creo en un Dios, un Hijo que no se crea sino que nace del Padre y un Espíritu Santo que procede del Padre” y el “creo en un Cristo nacido y no creado, en una siempre Virgen Maria, en una Cruz, en la muerte de Cristo producida por los Hebreos, creo en la Resurrección, en el Bautizo, que volverá en la Segunda Parusía-Presencia”, todos estos “creo”, y a continuación dice nuestra Iglesia: Señores, en estas cosas que habéis confesado, quedaros quietos y firmes en el temor de Dios, creed en todas estas cosas y tened cuidado y hacerlas. Este uso indirecto de estas palabras del Arcángel Miguel, nos indican que nuestra Iglesia acepta que algo así sucedió ahí atrás en aquellos tiempos.

Ahora bien, uno se pregunta, ¿es ahí o es más atrás aún? Está más atrás aún. Porque si aceptamos que al hombre Dios le hizo último y le dio el mandamiento que vigile y esté atento, esto quiere decir que la caída se había producido. Dios creó primero el mundo angélico, el espiritual del cual se fragmentó este mal astuto batallón del Satanás, por las causas que antes os dije, después creó el mundo material y finalmente creó el mundo mixto. Si habéis observado el Pantocrator arriba en la cúpula de los Templos, tiene después del primer círculo los ángeles, primero los espíritus. Dice Job en su capítulo 38 que cuando Dios creaba la tierra, las estrellas y la creación material, ángeles le alababan; es decir, existía ya el mundo angélico, entre medio de mundo angélico y la creación del mundo mixto, es decir, el hombre con espíritu y materia, allí sucedió la caída. Ahora pues, a través de esto deduciremos los años del Satanás. Deben de ser aproximadamente 7.500 sus años. Tenemos 5.508 años según el calendario hebraico, desde la creación de Adán hasta el Cristo y tenemos ahora 2.000 años más, más o menos, llegando así a los 7.500. Ahora cuantos años atrás es de Adán hasta de lo que dice Job que lo alababan ángeles, no lo sé cuantos fueron, pero 7.500 años seguro. Cuantos más de estos son 200, 300, 1000 no lo sé; Me preguntaréis ¿para qué os interesa la edad del Satanás? ¿Qué significado tiene que hablemos de su edad? Puesto que nosotros los nuestros los escondemos, llegamos hasta los 39 y nunca llegamos a los cuarenta. ¿Para qué hablar de los años del Satanás?

Esto tiene su finalidad. Porque muchos de nosotros no reconocemos su gran experiencia. No tenemos que enfrentarnos queridos míos con una chiquilla que pasea con minifalda con un cigarro o porro en la mano y se cree que lo sabe todo, no con un chaval de 14- 18 años, o con algún joven que ha matado a Dios, lo ha enterrado y no ve más allá de lo que lleva en su ropa interior y tiene el cerebro vacío ¡No señores! Estamos tratando con una persona mal astuta, perversa, trapera y trilera de más de 7.500 años, nos enfrentamos a una cara, a un “ser personal”, a un rostro “panurgo” (mal astuto, trillero), un energúmeno (el que se energiza por la oscura energía) que lleva más de 7.500 años de experiencia metidos en su cabeza y que ha comido a Papas, Patriarcas, Obispos, Sacerdotes y hasta Santos, no ha dejado nada, no tenemos que hacer de un chaval o una joven de 15-18 años. Y creemos nosotros que podemos engañar a Satanás, si Cristo no hace misericordia en fortalecer y vigilar nuestro nus (energía) y corazón (esencia), en guardarnos de las malas artes, tretas y triquiñuelas del mal astuto, ¿va a ser posible que nosotros podamos salir de esto y poder llegar al cielo y ver el Paraíso por nuestra cuenta? Ni con los prismáticos, ni con la TV podremos ver el Paraíso nosotros. No podremos contemplar, ver y vivir el Paraíso nosotros aquí ahora y después de la muerte, si no pensamos que nos las tenemos con un enemigo tan astuto y perverso y a la vez debemos de trabajar la sanación y salvación de nuestra psique (alma, naturaleza espiritual) dentro de la Iglesia, la cual le disuelve todos sus planes y directrices. Porque mediante los misterios y el clero ortodoxo no se hace otra cosa que la destrucción, disolución de toda esta mala astucia, decoración y maquinación del Satanás y se destruye. Por esto el Satanás ataca siempre contra el clero ortodoxo. 20’ Si veis y escucháis acusaciones contra sacerdotes, sabed que algo pasa ahí, se están destruyendo los intereses del Satanás. Los únicos que tienen autoridad y pueden contra el Satanás y generalmente contra todas sus maquinaciones y planes contra el hombre, es sólo el clero ortodoxo ningún otro. Habéis oído que se acuse alguno otro… a nadie; todo lo torcido lo hacen los ortodoxos. ¿Por qué? Porque sólo ellos tienen el poder de pisar sobre serpientes, escorpiones y sobre cualquier potencia del enemigo.

Sí. No nos engañemos, si quisiésemos avanzar, yendo con cuidado veríamos las huellas del Satanás y aprenderíamos dónde está la verdad sobre él, porque él nos ayuda a ver dónde está la verdad. 21’ Ir a una iglesia ortodoxa, veréis que desde la entrada donde se compran las velas hasta el altar la cosa está hirviendo, discusiones largas, conversaciones inútiles, etc.; iros a cualquier otra llamada iglesia, silencio mortal y uno dirá: ¿dónde estoy, en el paraíso me encuentro? Sólo en nuestra Iglesia oiréis ruidos y conversaciones, cosas extrañas solo se hacen dentro de la Iglesia Ortodoxa, ¿por qué? Porque es la Iglesia de Dios, y por esto todos los batallones del Satanás están en las Iglesias Ortodoxas. Esto el hombre no lo sabe y muchos no van a la Iglesia porque dicen que se habla mucho o no hay tranquilidad, silencio y no puedo tranquilizarme y orar. ¿Entonces dónde vas a ir? Aquí está el Espíritu Santo, aquí está la energía increada de la Jaris (Gracia) y por esto está también el Satanás aquí; sino hubiera Jaris, no haría falta que estuviera vigilando el Satanás ¿qué vigilaría? 22’

Una vez iba un yérontas (anciano, experimentado en la fe, guía espiritual) para un asunto urgente de su skite a la ciudad con su discípulo y pasando vieron un diablo encima del techo de una Iglesia, sentado y despreocupado. Avanzando más abajo encontraron una choza y vieron un batallón de demonios; al joven discípulo le pareció curioso y le dice al yérontas: ¿Has visto algo? – El qué. Viste en la Iglesia del pueblo que hemos pasado un demonio encima del techo? –Sí, lo vi. Ves aquí la cantidad de demonios que hay?- Sí, también los veo. Y como es eso? Allí en la Iglesia todas las personas que han ido no oran ninguna de ellas y sólo un demonio los vigila a todos. Aquí, en cambio, hay un matrimonio que ora mucho y por eso se han reunido todos los satanes aquí a su alrededor. 23’ Por esto eso nos tiene que dar fe.

Dice uno: el niño llora, nos molesta y hay que echarlo fuera; en serio? Pero si lo sacamos fuera, perderemos la madre también la cordera. ¿En serio? Cuando vas en el bus o metro hay ruidos y la conversación que tienes con otro criticando a los demás etc., no te molesta, no escuchas ninguno de estos ruidos; en cambio aquí en la Iglesia sí que los escuchas. ¿Quién es este que te hace escuchar ahora todos estos ruidos? Es el otro, el mal astuto, para sacarte fuera. ¿Sabes tú que el Satanás va y le pincha al niño para que llore? ¿Lo sabes o no lo sabes? Me ocurrió esta cosa en la Iglesia de Santa Filothea en Atenas: estaba yo hablando desde el atril y delante del altar fue una señora para coger sitio para que su bebé comulgara; el bebé empezó a chillar y llorar y a crear un estado de histeria. Saltó una voz que dijo “sacad al niño fuera de la Iglesia”, entonces yo dije, si la señora sale de la Iglesia, yo bajo del atril y salgo con ella, y entonces la pena será sobre vosotros. Se quedaron todos quietos callados y estupefacientes. Sabéis, les digo, que ahora el Satanás está pinchando al niño para llorar y así sacar a la madre fuera y no esté aquí? Lo sabéis o no lo sabéis esto, o pensáis y creéis que nosotros que estamos aquí somos santos y no está el satanás? Entonces dije: ”En nombre de Jesús Cristo, el Satanás que deje al niño!” ¡El niño dejó de llorar! Les pareció extraño; no hizo falta hacer otro kerigma, ni seguir hablando.

Pero nosotros no teniendo en cuenta esta tercera persona, ni lo que hace a tal sacerdote en su interior, o a estos niños, o al mismo o a algunos ahí abajo durante la Divina Liturgia, o a veces estamos contando el dinero, etc.,… o lo que le pone en la cabeza al servidor de la Iglesia. Le mete en su cabeza que su trabajo es ayudar el templo de San Jorge y no las psiques del laós (pueblo) por ejemplo, o a la de San Demetrio, o de San Constantino, como si estos templos tuvieran alguna necesidad económica y no las psiques de la gente. Esto debe de conocerlo el hombre, qué pensamientos le pone el mal astuto al salmista, al predicador, al sacerdote, a los acólitos, a veces los que cantan o psalmodean comiendo chicle etc…

Todo esto lo has de tener en cuenta y lo tendrás en cuenta cuando sabes que existe la llamada tercera persona. Si esta persona no la tiene en cuenta, sepas que te perderás y siempre te estarás autoengañando diciendo que estuve en una Iglesia papista o protestante y ellos ahí oran de verdad. Pero ¿a dónde oran, a quién oran? ¿A aquél que les tiene en el bolsillo con la herejía? Pues a él oran.

Tomaos este tema muy en serio. Vas a tomar la divina comunión y no te deja tomarla en paz. Ves una abuela sentada tranquilamente durante 3 horas y justo a la hora de comulgar se impacienta y ni siquiera cede el sitio a una madre que tiene el niño en brazos para comulgar, o ves a otros jóvenes se empujan, etc. ¿Quién les ha soplado, quién les ha pinchado? Están como si estuviesen andando en pinchos. ¿Quién les ha soplado? Pues, éste que sopla con su propio viento, por esto no pueden estar tranquilos ni serenos. Por eso nuestra Iglesia dice: delante de tus puertas me puse con las manos alzadas y de los malos loyismí (pensamientos, reflexiones) no me he liberado. Si estoy listo para tomar a mi Dios, el que me perdona y me pacifica, mi Salvador y Redentor, y parece que esté sentado en carbón. ¿Quién es este que me pone sentado en un carbón ardiendo? Es el otro, el que hemos dicho, al cual no le tienes en cuenta, y no te preparas con vigilancia, oración, paciencia, tolerancia etc., para vencerlo y así facilitar las cosas de los demás que están allí.

Son cosas, queridos míos, indispensables para que las conozcamos. Cuando el hombre no conoce estas cosas fácilmente cae en las manos de él y busca fuera las responsabilidades y los culpables. Si los hombres conocieran al Satanás, ¿guardarían enemistad contra sus enemigos? Uno te ha robado te ha perjudicado mucho y está muy claro; ¿cómo lo hace esto? Es porque el Diablo le ha puesto las gafas, le han gustado y se ha dejado ponérselas, pero no deja de ser víctima del Diablo y en vez de orar para que sea liberado del diablo, para salvarme yo y él también, yo pido la catástrofe de esta persona. ¿Si el hombre pues conociera, vería como enemigo al hombre o al Diablo que se apodera del hombre? Por supuesto que vería como enemigo al Diablo no al hombre y diría: Cristo mío, libérale y cuando Cristo le liberara y se va el Satanás de su interior, entonces vendrá esta persona a caer a tus pies y te pedirá perdón, me he equivocado, te dirá, no sé cómo me sentía, pero es culpa mía, toma mi cabeza si quieres. Entonces no tendríamos enemigos humanos, sino que tendríamos víctimas demonios. Cuando el llamado enemigo humano cae en manos de nuestro enemigo común, al Satanás, automáticamente se convierte en benefactor nuestro. Porque si no tenemos enemigos no nos será posible poder ver y lograr la Realeza increada de los Cielos. En base a los enemigos, veremos la Realeza de los Cielos, si toleramos, alejando la ira y oramos por ellos.

El Isaías pues, viendo mediante el Espíritu Santo generalmente el pensamiento del Satanás y esta caída, escribe en su capítulo XIV: “como has caído desde el cielo Lucífero, hijo mayor del alba.” ¿Quién es este? Es el Lucero del alba, la estrella mayor y has sido destruido sobre la tierra, tú que pisoteas las naciones, tú que decías a tu corazón quiero subir al trono, quiero elevar mi trono por encima de las estrellas de Dios. Pero ha caído y se ha perdido. De modo que nos tenemos que afrentar con una persona mayor de edad. Eso lo sabemos de nosotros mismos, que cuanto más pasan los años tanto más experimentados nos hacemos. Estamos en condición de hablar más positivamente de nuestra experiencia a los más jóvenes de nosotros, por eso en el antiguo testamento se nos sugiere que preguntemos a nuestros ancianos padres, a los que están antes de nosotros y tienen alguna experiencia, de modo que no caigamos en las trampas. Aquellos que hacen solamente lo suyo son los que caen en las trampas. Todos los hombres tenemos necesidad de consejo y ay de aquel que no pide consejo a nadie. “El único que no necesita consejo es Dios”, dice San Máximo el Confesor.

Otra cosa que el hombre tiene que conocer sobre esta tercera persona y su enemigo fijo es: ¿qué puede y qué no puede hacer el diablo, además, está presente en todo lugar o no? ¿Cómo es este tema, ya que es espíritu? Quiero pues, que sepan que no está en presente todo. Está en el lugar y al tiempo. La omnipresencia sólo pertenece a la Santa Trinidad, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Tampoco nuestra Panayía es omnipresente, ni los Santos ni los ángeles y por extensión tampoco los demonios están presentes en todo (o omnipresentes).

Otro pensamiento que nace de este es el siguiente: Entonces si como dicen, no son omnipresentes y están en lugar y tiempo, ¿cómo es que el día de la celebración de una festividad? por ejemplo, de San Demetrio ayer, cuántos han ido a una Iglesia dedicada San Demetrio de las muchas que hay por todo el mundo rogando al Santo que interceda por ellos. Tendrán razón entonces los protestantes que dicen ¿finalmente a quién irá San Demetrio, le llaman a Atenas, a América, Australia, Europa etc., si lo llaman de todo el mundo? ¿Por fin donde irá san Demetrio? No tenéis vergüenza. ¿Por qué no vais directo a contarlo a Cristo que es omnipresente? Este pensamiento se hace realidad en algunos, porque son personas que bajan las cosas a la lógica y no conocen como tienen estos temas. Para que uno no se escandalice, porque sé por experiencia propia que el Satanás vendrá a soltar este pensamiento venenoso, quiero desde el principio estropearle esta red y a través nuestro para todo el laós (pueblo) como dice nuestra Iglesia. Porque viene, se ofrece y os dice a este tipo de pensamientos supuestamente lógicos.

Este fue un tema principal entre otros que se ocupó la Iglesia desde los primeros años. Una vez preguntaron a San Atanasio el Grande en relación con este tema, a este “león” de la ortodoxia. Le dijeron: ¿cómo podemos invocar a una persona que es santa si no tiene omnipresencia, cómo puede a la vez llegar en tantos lugares y personas, puesto que estará sólo en un lugar? ¿Saben lo que contestó? Así es; sí, la Panayía o san Jorge, San Nicolás, etc. están en una sola parte. Pero todos los demás casos en que invocan al santo o la Madre de Dios, el Señor manda un ángel a los pies de aquel que implora. Así se satisfacen todos aquellos que tienen necesidad y a la vez piden o reciben si es necesario. ¿Entendéis? No os engañe, pues, el Satanás. Si leéis la vida de San Nicolás, veréis esto que os digo llevado a la práctica. Una vez San Nicolás había ido ayudar a unos que se estaban ahogando, pero a la vez otros estaban a punto de ser fusilados injustamente; estaban en la cárcel ya amaneciendo y los llamaron para fusilarlos, y ellos invocaban a San Nicolás, pero él ni vino ni lo vieron ni los escuchó, porque San Nicolás no recibía el telegrama, la oración no llegaba a Él. No sé si conocéis el modo en que las oraciones llegan a los santos. Cristo les dice: vete rápido a ayudar a los hombres que te están invocando en las cárceles, san Nicolás no lo sabía esto. Os lo haré más simple, tengo un teléfono aquí y al otro lado de la mesa otro y quiero llamar al del a lado, ¿cómo llamaré? Mediante el centro, la centralita. El centro me unirá con los dos teléfonos, uno al lado de otro, pero mi llamada irá al centro y el centro me unirá con el teléfono de al lado y hablaré, entonces el centro en este caso es el Cristo. Él es el omnipresente y la plenitud de todo. Él conecta, aprieta las teclas y avisa. Cristo regula todas las cosas. 35’ No os escandalicéis pues, los buenos espíritus, menos la Santa Trinidad, no son omnipresentes. El Satanás no es omnipresente. Si quiere molestar a mí, en este mismo momento no puede molestar a la vez a mi mujer que ahora está en casa. Si la quiere molestar tiene que mandar a otro, o marcharse él mismo y dejarme a mí e ir a molestar a otro. En el momento que me molesta a mí no puede molestaros a vosotros y viceversa. Está en lugar y en tiempo. Si alguna vez por casualidad os habla sobre cosas que están pasando lejos, es que hay un intermediario que viene y se lo cuenta.

Les contaré un acontecimiento. Una hermana muy dolida tenía un hermano endemoniado y lo llevó a San Yerásimos en la Isla Kefalinia. Les dieron una celda, se quedó con él una semana y cada día lo llevaba a la Iglesia forzando, rogando al Santo que su hermano se liberara de este espíritu maligno. Pasaron dos cosas: la primera está fuera del tema, pero os interesa y el otro es del tema. 1) La hermana quería poner a su hermano que orara, pero él no lo hacía; ella le decía: Jorge hermano mío mío, di Santo es Dios, por favor; y él lo decía. Ahora di Santo Fuerte, y él lo decía. Ahora di Santo Inmortal, y también lo decía. Ahora di “eleison nos” (ten misericordia o compasión de nosotros), nada de eleison no lo decía. Reconocía que el Dios es Santo, Fuerte, Inmortal, etc., pero no misericordioso. 37’ El Satanás no puede hacer la metania (introspección, arrepentimiento y confesión) y arrepentirse, es a-metanoizado in-arrepentido, por esto, aquellos que están en manos del Satanás están ametanoizados, in-arrepentidos. No os extrañe, no les llaméis tontos, están bajo los efectos del Satanás. 2) El otro tema es el siguiente: secretamente la hermana del endemoniado, dijo a una conocida que estaba allí: ves y haz un café y le echas en el café una cucharadita de agua bendita que tengo en mi bolso. En el momento que hacía el café, veinte celdas más abajo, el endemoniado grita en voz alta advirtiéndola: eso (refiriéndose al agua bendita) no lo metas dentro de ninguna manera no beberé el café con esto dentro. ¿Quién se lo dijo? Se lo dijo el otro demonio; son socios, son muchos los que trabajan juntos avisan y se intercomunican. 38’

En monasterio Gran Lavra de Athos, hace un par de años, un monje cuando recibió misericordia por San Gregorio Palamás, se encargó de reconstruir una pequeña ermita que estaba en la zona del monasterio en una roca por agradecimiento al Santo. Los demonios le tiraron piedras muchas veces y le destruyeron las paredes. Son cosas actuales las que os cuento. Al final consiguió delimitarlos, con su oración, santificaciones y Divinas Liturgias. Una tarde fue a hacer vísperas y se disponía a poner el último icono cuando vio regimientos de demonios dispuestos a destruirle. Entonces el monje exclamó: ¡así que San Gregorio va a dejar que me maten estos! Y en aquel momento se escucho un silbido y un pequeño diablillo estaba más allá encima de una roca y empezó a avisar al resto: que viene, que viene! Desaparecieron volando como los pájaros. Venía San Gregorio y el diablillo vigilaba.

“No admiréis esto” como dice nuestro Señor. No admiréis tampoco a estos que van a los médium para hablar con su padre o madre que están muertos; es idiotez, chaladura; he hablado te dicen. ¿Con quién han hablado? ¡Con el Satanás han hablado!!! No con la psique o el espíritu de su padre o madre. 40’ Ay si se pudieran marchar de ahí donde los tiene Dios; entonces, ¿quién se quedaría en el infierno? ¿Quién saldría del paraíso para venir hablar y contestar a los médium de Atenas o de Barcelona, quién? Pero estas cosas no las conocemos y así el satanás nos criba, atornilla y hace lo que quiere con nosotros, nos tiene en sus manos éste mal astuto, trilero y trapero. Deberíamos sentir odio y no sólo no sentimos nada sino que colaboramos con él. Todo lo que nos echa lo recibimos con las manos abiertas. Habéis visto lo que hacen las santas. Todas guardan una cruz en la mano y ¿qué creéis que dicen? Prefiero que me crucifiques y no hacer esto que me estás sugiriendo, yo no lo hago esto que intentas engañarme; le amenazan con la cruz. ¿Habéis visto los iconos bizantinos qué nos enseñan? Prefiero que me crucifiques y morir antes de hacer lo que tú me dices, yo no lo hago. Esta es la confesión verdadera. Pero nosotros no hemos llegado a oponernos y llegar hasta el punto de poner nuestra sangre, como dice el Apóstol Pablo.

En el Apocalipsis leemos que dice el Espíritu Santo a Juan: “Fue arrojado el dragón grande, la antigua serpiente, que se llama Diablo y Satanás, el seductor del mundo que extravía a toda la tierra habitada y fue precipitado en la tierra y sus ángeles fueron precipitados con él” (Apoc. 12,9). Es donde cayó el Gran Ángel y toda la cola después con él y en la cual el Arcángel Miguel dijo: permanezcamos bien firmes, aguantemos con temor a Dios 42’.

Debería también el hombre conocer otras operaciones y acciones. Cuando el hombre no está bautizado, la Jaris (energía increada Gracia) del Espíritu Santo está fuera del corazón del hombre y el Satanás está dentro. Cuando el hombre se bautiza, la Jaris está en el interior y el Satanás está por fuera. Mientras el hombre está sin bautizar tiene el demonio en su interior, es habitáculo del Satanás. Si queréis certificar esto con base y conocimiento de nuestra Iglesia, iros cerca de un sacerdote que está bautizando, escuchad qué lee, qué exorcismos hace, qué y dónde manda al diablo, hasta dentro del agua pide que se vaya y del corazón del niño. Entonces comprenderéis de qué se trata, o coged el libro de bendiciones cuando estéis solos tranquilamente, sentaos a leerlo para comprender de qué se trata. Y aún si queréis, mirad la hagiografía bizantina del bautismo, cuando Cristo, entra en el agua y Juan pone su bendita mano en Su cabeza, los dragones salen de dentro del agua. Porque existen demonios que están en el agua, en las entrañas de la tierra, en el viento y en todas partes. Son espíritus, no se calientan, ni se cansan, ni se asfixian.

Por otro lado, la velocidad que tienen los demonios al ser espíritus es como el espíritu del hombre. Si vosotros podéis en fracciones de segundo ir a los 4 puntos cardinales del mundo, en Italia, América, India etc. en un instante, esta es la velocidad del espíritu y en el momento que ahora un demonio está aquí mismo quemándote, salta y llega a Atenas, Australia, América etc., en cualquier parte. Esta es su velocidad, no se trata de hombre que tiene que moverse, abrir puertas con llaves, ventanas etc. no se trata de este tipo de velocidad. Por eso veis un endemoniado puede estar hablando bien, humildemente, y en seguida lo ves que cambia como si le hubiera descargado un carga eléctrica, llegó el demonio, cambia la escena y empiezan las otras cosas. Todo esto el hombre tiene que conocerlo.

45’ Lo que voy a deciros ahora es de San Macario el Egipcio. “El hombre antes de bautizarse tiene anidado en su corazón el demonio y por encima actúa la Jaris (energía increada Gracia), cuando se bautiza las cosas se cambian. Anida en el corazón la Jaris y por fuera el demonio. Nos han dado la Jaris en el bautizo con la confesión de nuestros padres piadosos, con la confesión de nuestros padrinos, porque entonces hemos confesado que destituimos al Satanás y nos adherimos a Cristo. Pero cuando crecemos, las cosas las cambiamos. No queremos saber nada de Cristo ni de la Iglesia y nos adherimos a éste que tiene patas de cabra, el Satanás, que nos lo permite todo y expulsamos la Jaris que es la única que no le pesa ni perjudica al hombre y se retira tal y como viene cuando el hombre quiere, así se va cuando el hombre no quiere. Es cierto que queda una chispa en el interior del hombre cubierta por cenizas. Pero hace falta metania y confesión para limpiar la ceniza y las suciedades y volver a encontrar esta chispa por el Espíritu Santo para que sea soplada y reanimada esta chispa y se haga en fuego.

Me acuerdo una vez que me encontraba en un pueblo montañoso en el Peloponeso durante la época de la ocupación Alemana (1948) y yo fui hospedado en una casa, la cual era muy pobre, contemplé entonces una forma más de economía; por la noche la yaya o abuela puso el fuego en la chimenea en una esquina y la tapó con ceniza. 47’ Veo por la mañana que la abuela se fue y limpió la ceniza y encontró unos carbones ardientes, fue y echó un poco de leña fina, sopló encima y se encendió el fuego, ¿porqué hizo esto? Para ahorrar una cerilla; así exactamente ocurre, aquellos pecados que se amontonan encima de este carbón, el cual enciende el Cristo en el bautizo en cada hombre, y cuando el hombre se arrepiente y se confiesa, se van, sale todo esto y queda solo el carbón el cual con el soplo del Espíritu Santo se reaviva y otra vez el hombre se fortalece y se vuelve candente por el fuego y no puede molestarle el Satanás. El Satanás quiere al hombre que no esté candente. Quiere que esté congelado, tal como ocurre en nuestra Iglesia, donde la mayor parte estamos congelados por el Satanás, y muchas veces desde el mismo clero hasta el salmista, los servidores, etc. Porque no venimos a la Divina Efjaristía y Liturgia a tomar la comunión, conectar con el fuego de la Deidad y hacernos candentes, de manera que no pueda el Satanás meternos mano; no podemos hacer esto, no tomamos la comunión y muchos vamos solo para el antidoron (el pan que se ofrece contra regalo o bendición). Otros hemos tomado el desayuno y esperamos para llevar el antidoron para el otro día. Por consecuencia, este hombre está congelado, es como los cubitos de hielo que guardamos en la nevera, todas estas cosas no sirven para nada. Cuando el hombre lucha y viene con la ayuda de Dios al Misterio, 49’ sin merecerlo claro está, entonces se vuelve candente y se convierte en uno con el Cristo. Ponéis la plancha en el enchufe y se hace candente, quema y entonces planchamos, hacemos nuestro trabajo. Cuando la quitas del enchufe y no la usas, van las cucarachas y hacen nidos. Cuando la tienes en enchufe no va ni la cucaracha, ni chinches ni nada de nada; este es el cristiano. El Satanás quiere que el hombre vaya a la Iglesia, no tiene miedo a estos que van a la Iglesia no le importa. Lo que le molesta al satanás es que el cristiano ortodoxo llegue como se debe merecidamente al Misterio, sin metania y confesión. Cuando el Satanás fue preguntado por San Juan el Vostrinós que es lo que más te da miedo de los cristianos, contestó: temo de ellos un agua, una sangre y una madera, aparte de eso no temo nada más; es decir, tiene miedo al Bautizo, la Sangre de el Cristo y la Divina Cruz. Pero estas cosas nosotros no las conocemos, ni siquiera queremos aprenderlas. Por eso el Satanás nos encuentra congelados, nos mete mano y nos devora.

Sobre esto podría añadir una cosa más. Un rico loco sin hijos, pero con perros, tenía un cocinero especial para los diez perros y les cocinaba en recipientes especiales, con una cuchara grande echaba ahí la delicias para los perros, y los perros por el olfato no se acercaban a la caldera grande donde cocinaban, y les echaba la comida caliente con la cuchara pero ellos olían y se iban corriendo, daban la vuelta todos alrededor y se esperaban que se enfriara, ninguno ponía la lengua porque quemaba. Cuando se enfriaba iban los perros y la comían. Este es el cristiano, si participa del Misterio de la Efjaristía a menudo, mientras esté caliente saca fuegos como el león de su boca por la santa comunión o efjaristía. 51’ Pero nosotros ¿cómo vamos a ir continuamente, si antes no hacemos el Misterio de la metania y confesión, ni el ayuno y en la moda somos los primeros? Robamos, mentimos, hacemos maquinaciones, entonces cómo vamos a venir al Misterio, y por consecuencia estamos fríos y devorados por el Satanás. Son cosas que el hombre debe tener mucho cuidado.

Escuchad también ahora algunas opiniones de algunos hombres santos; por ejemplo, una opinión de San Basilio el Grande: mal astuto el diablo y creador de todo tipo de maldad. Tal como cuando tienes el espíritu bueno en abundancia estás feliz y alegre, así de la misma manera tendrás en abundancia la desgracia, nada te alegrará, nada te hará satisfacer y serás un miserable si tienes relación con el mezquino espíritu del satanás. San Máximo el Confesor dice otra cosa muy horrorosa: lugar santo y templo de Dios es el nus (el espíritu humano, no divino, como energía y el corazón como esencia, de la naturaleza psique, alma, ánima) o habitáculo del Espíritu Santo es el nus del hombre, donde los demonios, por los apasionados malos loyismí pensamientos, ideas, reflexiones, idea e imaginaciones devastando la psique, sostienen el ídolo del pecado, ahí dentro en el nus, en este templo de Dios, tira y arroja candentes loyismí (pensamientos, imaginaciones y reflexiones); flechas candentes del Satanás les llama a estos loyismí el Apóstol Pablo, que arroja, contamina e infectan al nus hasta que empieza a detenerlo poco a poco y en el nus del hombre se quede el diablo. Por esto hace falta lucha, el hombre está llamado a luchar. El nus del hombre es una parcela que no tiene vallas o cercas, y el Satanás arroja como aquellas personas que arrojan las basuras desde la ventana de su casa. Así tiene que hacer el hombre, tiene que arrojar estos loyismí del Satanás fuera, y no aceptar que se queden dentro, si ve un loyismós que viene por un lado o por el otro, desde el principio, con la cabeza inclinada mirando el loyismós que ha arrojado el Satanás, no lo dejes entrar, no le permitas a él que te arroje los loyismí, no permitas que escriba él sobre ti, nada aceptes de él, porque él te tragará, te los pone, te los pone, te los pone…hasta que te depone, te agota y te engancha.

Así tienen más o menos las cosas hasta aquí, próximamente traduciremos la siguiente homilía que trata de lo mismo, sobre el discernimiento y conocimiento de los malos espíritus del Satanás. 
 
(Ierokirikas Dimitrios Panagópulos) : Homilía 346
 
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