Monday, July 16, 2018

La gran mártir Marina

Santa Marina nació en Antioquía (en Asia Menor, hoy Turquía). Su padre era un sacerdote pagano. Por su ama de leche, Santa Marina conoció la fe cristiana. Fue el tiempo en que el emperador Diocleciano (284 — 305) desató una persecución contra los cristianos. Debido a eso muchos cristianos debieron esconderse en cuevas o en desiertos. Al cumplir 12 años, Marina se bautizó. Cuando lo supo su padre, renegó de ella.

Un día, cuando Marina ya tenía 15 años, estaba cuidando a unas ovejas que pastoreaban. Pasó por el lugar el gobernador de la región, quedó fascinado por la belleza de la joven y le propuso matrimonio. Marina no ocultó que era cristiana. Entonces, el gobernador la entregó al cuidado de una noble mujer. Tenía la esperanza que ésta iba a convencer a la joven a renegar de Cristo. Pero Marina fue firme y se negó a ofrecer un sacrificio a los ídolos.

Entonces la sometieron a las más terribles torturas: la azotaron con varillas, cortaron su cuerpo con tridentes, le clavaron clavos, la quemaron con fuego. Al presenciar tales sufrimientos de la joven, el pueblo lloraba de compasión. La gracia de Dios sanó a Marina de sus heridas, pero los torturadores, pese al milagro, no entraron en razón. Al día siguiente, otra vez le quemaban el cuerpo y luego comenzaron a ahogarla en un gran barril. Durante esas torturas la tierra tembló. De las muñecas de Marina se cayeron las cadenas, sobre su cabeza empezó a irradiarse una extraordinaria luz, dentro de esa luz volaba girando una paloma sosteniendo en su pico una corona de oro. El pueblo asombrado comenzó a glorificar a Dios. El gobernador ordenó ajusticiar a Marina y a todos aquellos quienes creyeron en Cristo. Ese día, junto a Marina, fueron decapitadas 15000 personas. Feotim, un testigo, relató los martirios de Marina. Sus reliquias se encontraban en Constantinopla hasta la conquista de la ciudad por los cruzados en el año 1204. El brazo de Santa Marina se encuentra en el monte Athos en el monasterio de Vatoped. La Iglesia occidental venera a Marina llamándola Margarita de Antioquía. Muchos templos le fueron consagrados. 
 
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Friday, July 13, 2018

El cuidado del alma hace a los hombres buenos y amantes de Dios... ( San Antonio el Grande )

La meditación sobre la vida perfecta y el cuidado del alma hace a los hombres buenos y amantes de Dios. Puesto que el que busca a Dios lo encuentra, vence en todo a la concupiscencia y no se aparta nunca de la plegaria: tales hombres no temen a los demonios.


San Antonio el Grande
 
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Wednesday, July 11, 2018

Dios quiere de nosotros una sola cosa , humildad, nada más. ( San Paisios el Athonita )

Dios quiere de nosotros una sola cosa , humildad, nada más. 
Lo quiere solo para ayudarnos con su Divina gracia, la cual nos la dio a través del Santo Bautismo por Su inexpresable benevolencia, aun antes que hiciéramos algo, antes de que Lo amáramos a El, y antes de nuestras hazañas. La gracia Divina nos ayuda a amar al Señor y a conocerlo. 
El Señor lo realiza todo , solo tenemos que tener humildad, para no interferir con la gracia Divina, y permitirle actuar. Le ponemos obstáculo por falta de nuestra humildad. Una sola cosa es contraria a la gracia Divina , es el orgullo.

San Paisios el Athonita


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Saturday, July 7, 2018

Dios ama al hombre y lo ama en Gran medida ( San Cirilo de Jerusalén )

Dios ama al hombre y lo ama en Gran medida. Porque no digo, he cometido fornicación y adulterio: he hecho cosas terribles, y no solo una vez, sino a menudo: ¿Perdonará? ¿Permitirá el Perdón? Escucha lo que dice el salmista: “¡Cuán grande es la multitud de tu bondad, oh Señor!”


Tus ofensas acumuladas no superan la multitud de las misericordias de Dios: tus heridas no superan la gran habilidad del médico. Sólo abandónate en la fe: cuéntale al médico tu dolencia: di también tú, como David: Dije: Confesaré mi Pecado al Señor; y lo mismo se hará en tu caso, que él dice inmediatamente: Y tú has perdonado la maldad de mi corazón.


San Cirilo de Jerusalén, Catequesis, 2.6.
 
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Wednesday, July 4, 2018

Ábreme las puertas del arrepentimiento, Oh, Dador de Vida! ( San Juan Maximovitch )


Ábreme las puertas del arrepentimiento, Oh, Dador de Vida!

La palabra griega metanoia expresa Arrepentimiento. En el sentido literal, significa un cambio de mente. En otras palabras, el arrepentimiento es un cambio de disposición, de modo de pensar, un cambio del yo interno. Es la reconsideración de los puntos de vista de una persona, un cambio en la vida de la persona.

¿Cómo puede ser esto? De la misma forma que un cuarto oscuro en el que entra un hombre, se ilumina por los rayos del sol. Al mirar a su alrededor, puede observar ciertas cosas pero también hay muchas otras que no ve y que ni siquiera sospecha que están allí. Muchas se perciben de manera bastante diferente de lo que son en realidad. Tendrá que moverse con cuidado, al no saber qué obstáculos pueda encontrar. Cuando el cuarto se ilumine el verá todo con claridad y podrá moverse libremente.

Lo mismo sucede en la vida espiritual.

Cuando estamos inmersos en el pecado y nuestra mente se ocupa solo de los cuidados mundanos no notamos el estado de nuestra mente. Somos indiferentes a lo qué somos en nuestro interior y persistimos en el camino falso sin enterarnos de ello.

Pero luego un rayo de la Luz de Dios penetra en nuestra mente. Vemos la impureza en nosotros! Cuánta mentira, cuánta falsedad! Cuán repulsivas muchas de nuestras acciones resultan ser, creyendo nosotros que eran buenas. Entonces vemos claramente cuál es el sendero verdadero.

Si reconocemos nuestro vacío espiritual, nuestra impureza y con sabiduría deseamos nuestra enmienda – estaremos cerca de la salvación. De las profundidades de nuestras almas exclamaremos a Dios: "¡Ten misericordia de mí, Oh Dios, ten tu grandiosa misericordia!" "Perdóname y sálvame", " Concédeme ver mis propias faltas y no juzgar a mi hermano".

Cuando la Gran Cuaresma comienza, apresuremos a perdonar los daños y ofensas. Que siempre escuchemos las palabras del Evangelio para el Domingo del Perdón: Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (Mat. 6: 14-15).
 
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Thursday, June 28, 2018

«¿Qué he de hacer con mis pecados? ( San Teófano el Recluso )

 
«¿Qué he de hacer con mis pecados? ¡No lo sé! Mi mente no encuentra cómo lavarlos, con qué purificarme.

Si quisiera lavarme con las olas, no me alcanzarían los mares, y los ríos serían insuficientes para limpiarme por completo.

Si me lavo con la sangre y el agua del costado del Hijo de Dios, seré purificado y la misericordia divina brotará sobre mí».

San Teófano el Recluso
 
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Monday, June 25, 2018

El Significado de los Cuatro Evangelios


Los cuatro Evangelios, en forma coincidente, narran la vida y las enseñanzas de Cristo Redentor, de Sus milagros, Sus sufrimientos en la Cruz, Su muerte y Sepultura, Su gloriosa Resurrección y Ascensión al Cielo. Recíprocamente, completando y aclarando uno a otro, ellos constituyen un sólo libro completo. Sin contradicciones ni discusiones en lo más importante y básico.

El símbolo habitual que representa a los cuatro evangelios es el misterioso carro que vio el profeta Ezequiel, cerca del río Quebar (Ez. 1:1-28). Este carro contenía a cuatro seres que se semejaban al hombre, león, buey y águila, y eran alados. Estos seres, tomados por separado, se transformaron en emblemas de los Evangelistas. El arte cristiano representa desde el siglo V a Mateo con el hombre o ángel, a Marcos con el león, a Lucas con el buey y a Juan con el águila.

Además de nuestros cuatro Evangelios, en los primeros siglos se conocieron hasta 50 otros escritos, que se denominaban también "Evangelios" y sugerían un origen apostólico. La Iglesia los puso en la lista de "apócrifos," o sea, libros no verificados y rechazados. Estos libros contenían muchas deformaciones de los hechos y relatos dudosos. A ellos pertenecen el "Primer evangelio de Jacobo"; la historia de José, el carpintero; el evangelio de Tomás; el evangelio de Nicodemo y otros. En ellos, entre otras cosas, están relatadas la leyendas relativas a la infancia del Señor Jesucristo.

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Thursday, June 21, 2018

El que siempre desea a Dios, ese lo ve. ( San Juan Damasceno )

El que siempre desea a Dios, ese lo ve. En todo, pues, está Dios: pues los entes están ligados a El-que-es y no existe algún ser si no tiene el ser en El-que-es, porque, por una parte, Dios se ha mezclado a todo como contenedor de la naturaleza, mas por otra, por su Santa Carne, Dios-Palabra se unió y mixturó, según sustancia, inconfusamente a lo nuestro. Nadie ve al Padre sino el Hijo y el Espíritu.


San Juan Damasceno, en “De fide orthodoxa”, I 13.
 
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Tuesday, June 19, 2018

La Nueva "Espiritualidad" vs. El Cristianismo


Otros ejemplos de nuevas sectas Orientales en el Occidente se pueden multiplicar; cada año se encuentran nuevas, o nuevas transformaciones de las antiguas. Aunado a las sectas religiosas abiertas, especialmente en la última década se ha visto un incremento de las "sectas de conciencia" seculares, como las llama uno de los populares diarios de noticias estadounidenses les llama (U.S. News and World Report, Feb. 16, 1976, p. 40). Estos grupos de "terapia mental" incluyen "Erhard Seminars Training" establecido en 1971, "Rolfing," "Silva Mind Control," y varias formas de "encuentro" y "biofeedback," todos estos ofrecen una "liberación de tensiones" y una "paracentesis de las capacidades ocultas" del hombre, expresados en un léxico "científico" mas o menos plausible en el siglo XX. Se nos recuerda también de otros casos de movimientos de "conciencia" que ya no están tan de moda hoy día, desde la "Ciencia Cristiana" pasando por la "Ciencia de la Mente" a la "Cientología."

Todos estos movimientos son incompatibles con el Cristianismo. Se les debe decir a los Cristianos Ortodoxos que se alejen completamente de ellos.

¿Porqué hablamos tan categóricamente?

1. Estos movimientos no tienen ningún fundamento en la tradición ni en la práctica Cristianas, sino que son solamente el producto de las religiones paganas Orientales o del espiritismo moderno, mas o menos diluido y frecuentemente presentado como "no-religioso." No tan solo enseñan equivocadamente, y conforme a la doctrina Cristiana, sobre la vida espiritual; también nos conducen, ya sea por medio de experiencias religiosas paganas o por medio de experimentos psíquicos, a un camino espiritual equivocado que termina en desastre psíquico y espiritual, y en ultima instancia a la perdición eterna de nuestras almas.

2. Específicamente, la experiencia del "silencio espiritual" que es otorgada por diversos tipos de meditación ya sea sin ningún contenido específico en especial (como lo aseguran la "MT," algunas formas de Yoga y Zen, y las sectas seculares) o con contenidos religiosos paganos (como en el Hare Krishna, la "Misión de la Luz Divina," "31-10," etc.), es una entrada al ramo espiritual "cósmico" en donde la parte más profunda de la personalidad entra en contacto real con seres espirituales. Estos seres, en el estado caído de un hombre, son antes que nada demonios o espíritus caídos que están más cercanos al hombre. Los mismos meditantes del Budismo Zen, pese a todas sus precauciones en las "experiencias" espirituales, describen sus encuentros con estos espíritus (mezclados con fantasías humanas), mientras enfatizan que no los están buscando.

3. La "iniciación" a las experiencias en el ramo psíquico que las "sectas de conciencia" proveen lo involucran a uno en algo más allá del control consciente de la voluntad humana; de esa forma, una vez que ha sido "iniciado," frecuentemente es muy difícil desenredarse de las experiencias psíquicas no deseadas. De esta forma la "nueva conciencia religiosa" se convierte en una enemiga del Cristianismo que es mucho más poderosa y peligrosa que cualquiera de las herejías del pasado. Cuando se enfatiza en la experiencia por encima de la doctrina, el Cristiano normal la salvaguarda lo que lo protege a uno contra los ataques de los espíritus caídos que son removidos o neutralizados, y la pasividad y "apertura" que caracterizan a las nuevas sectas literalmente lo abren a uno para ser utilizado por los demonios. Los estudios de las experiencias de muchos de las "sectas de conciencia" muestran que existen ellos una constante progresión de las experiencias que al principio son "buenas" o "neutras" a experiencias que se vuelven extrañas y temibles y al final claramente demoniacas. Incluso el aspecto puramente físico de las disciplinas psíquicas como el yoga son peligrosas, porque se derivan de actitudes y experiencias psíquicas y lo predisponen a uno hacia éstas que son el propósito original de la práctica del Yoga.

El poder seductor de la "nueva conciencia religiosa" es tan fuerte hoy día que puede tomar posesión hasta de quien cree que sigue siendo Cristiano. Esto es cierto no tan solo para quienes se dan gusto en sincretismos superficiales o en combinaciones de Cristianismo y religiones Orientales que se mencionaron anteriormente; también es cierto que un creciente número de las personas que creen Cristianos fervientes. La profunda ignorancia de la verdadera experiencia espiritual Cristiana en nuestros tiempos esta produciendo una "espiritualidad" Cristiana Falsa cuya naturaleza está estrechamente vinculada con la "nueva conciencia religiosa."


Hieromonje Serafín Rose 
 
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Friday, June 15, 2018

Tu Espíritu está en Oración todo el día ( San Gregorio el Sianita )

«”Aquel que está fatigado, nos dice Juan de la Escala, se levantará para orar, luego volverá a sentarse y retomará animosamente su anterior ocupación”. Ese consejo destinado al espíritu que ha llegado al cuidado del corazón, no resulta inútil tratándose de la salmodia. 
 
El gran Barsanufio, interrogado sobre la manera de salmodiar respondió: “Las horas y los himnos son tradiciones Eclesiásticas que nos han sido trasmitidas muy oportunamente en función de la vida en común. Los solitarios de Escete no salmodian ni tienen himnos, tienen un trabajo manual y una meditación solitaria. Cuando te dedicas a orar, di el Trisagion y el Padrenuestro para pedir a Dios que te separe del hombre viejo sin tardanza. Por otra parte, tu Espíritu está en Oración todo el día”».

San Gregorio el Sianita

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Thursday, June 14, 2018

El alma razonable se aleja prestamente de los caminos por los cuales no le conviene transitar... ( San Antonio el Grande )

El alma razonable se aleja prestamente de los caminos por los cuales no le conviene transitar: el de la altanería, el del desenfado, el del engaño, el de la envidia, el de la rapiña y así sucesivamente. Todas éstas son obras de los demonios y de una determinación malvada. Por el contrario, con celo y estudio perseverante, todo es posible para el hombre que no permite que su concupiscencia sea libre de lanzarse sobre los malos placeres.

San Antonio el Grande

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Friday, June 8, 2018

ACUÉRDATE HIJO MÍO… ( San Paisios el Athonita )


«En el momento de la ira…
Hace falta defensa silenciosa y no ataque…


EL KOMPOSKINI ES TU TELÉFONO.


Cuando tienes Necesidad, algún tipo de desorden y estás inquieto, llama a Cristo Dios mediante el komposkini».


San Paisios el Athonita
 
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Tuesday, June 5, 2018

Debe volver su mirada hacia Dios para escapar de la perdición... ( San Serafim de Sarov )



Cuando un hombre renace a la vida por la sabiduría divina, que siempre busca nuestra salvación, debe volver su mirada hacia Dios para escapar de la perdición, debe seguir el camino del arrepentimiento, practicar las virtudes contrarias a los pecados cometidos y esforzarse, actuando en Nombre de Cristo, para adquirir el Espíritu Santo que, en nuestro interior, prepara el Reino celestial. No es en vano que el Verbo dijo: "El reino de Dios está en medio de vosotros ... El reino de los cielos se obtiene con esfuerzo, y los que hacen esfuerzo lo arrebatan" (Lk. 17:21, Mt. 11:12). Si bien los lazos del pecado mantienen al alma cautiva, impidiéndole con nuevas iniquidades volverse hacia el Salvador con perfecta contrición, todos aquellos que se hubieran esforzado por romper esos lazos, llegarán, finalmente, ante el Rostro de Dios, más blancos que la nieve, purificados por su gracia. "Luego vengan y discutamos - dice el Señor - Aunque sus pecados sean de un rojo intenso, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como lana blanca" (Is. 1:18). Revela el Apóstol San Juan el Teólogo en el Apocalipsis que vio a tales hombres vestidos de blanco, arrepentidos y perdonados, portando palmas en sus manos en señal de victoria y cantando Aleluyas. La belleza de su canto era incomparable. El Ángel del Señor dijo hablando de ellos: "Estos son los que vienen de la gran persecución, los que han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero" (Ap. 7:14).

San Serafim de Sarov
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Wednesday, May 30, 2018

La Iglesia es el Cielo, el Altar, el Trono de Vida... ( San Juan de Kronstadt )


Algunos piensan que para comulgar es necesario leer largas oraciones, descuidando la preparación de sus almas, y la enmienda de sus vidas. Ante todo, debemos cuidar que nuestro corazón esté debidamente preparado para recibir al Señor. Se pueden rezar oraciones cortas, pero fervorosas. Acuérdese que unas palabras del publicano dichas del fondo de su corazón, lo justificaron: "Señor, ten misericordia de mí, pecador." Dios mira la disposición del alma y busca un arrepentimiento verdadero.

Aquél que participe del Santo Cáliz con alguna pasión en sí, es semejante a Judas, y besa al Hijo de Dios con dolo.

Aquél que cree en el Salvador y se alimenta de Su Cuerpo y Sangre Divinos, tiene la Vida Eterna en sí. Por lo tanto, cada pecado es un sufrimiento para el alma y le turba el corazón. Mas el que no se acerca a Dios, comete el pecado, frecuentemente no siente remordimiento porque la Vida Eterna, no está en él. Al recibir los Santos Misterios con fe, se sentirá una paz profunda en el espíritu y el corazón estará alegre. El Señor nos colma de beneficios según la medida de nuestra fe. El Cuerpo y Sangre del Señor son vivificantes, como un carbón encendido y ardiente, según el grado de la preparación del alma.

La Iglesia es el Cielo, el Altar, el Trono de Vida, del cual Dios desciende en los Santos y Purísimos misterios, para alimentar y dar Vida a los fieles. ¡Grandes y maravillosas son Tus obras, Señor Dios Omnipotente!

"Y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt. 28:20). Tú estás con nosotros a través de los tiempos; y no estamos ni un solo día sin Ti ¡y no podemos vivir sin Tu presencia! ¡Tú estás especialmente en los Sacramentos de Tu Cuerpo y Sangre! En cada Liturgia tomas un Cuerpo semejante al nuestro, salvo el del pecado, y nos alimentas con Tu carne Vivificada. Por medio de este Sacramento estás plenamente con nosotros, y Tu Carne se une a nuestra carne, mientras que Tu Espíritu se une a nuestra alma; y sentimos esta unión dulcísima, vivificadora, de paz profunda, así unidos a Ti nos hacemos un espíritu contigo; nos hacemos como Tú, buenos, mansos, y humildes, así como dijiste: "Aprended de Mi que soy manso y humilde de corazón" (Mt. 11:29).

Como en Cristo Jesús habita la plenitud de la Divinidad," así también esta plenitud habita en el Sacramento Vivificador de Su Cuerpo y Sangre, purísimos. En el pequeño cuerpo humano, cabe toda la plenitud del infinito, la incomprensible Deidad; y en el pequeño "Cordero" o "Pan Eucarístico" en la más pequeña partícula habita dicha plenitud Divina. ¡Gloria a Tu Omnipotencia y bondad, Oh Señor!

San Juan de Kronstadt 


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Tuesday, May 22, 2018

La gente mundana se interesa de lo externo y no tiene idea de la vida interior. ( San Paisios el Athonita )

La gente mundana se interesa de lo externo y no tiene idea de la vida interior. El Starez representó su manera de pensar con el siguiente ejemplo: "La gente mundana no quiere ver la suciedad en su patio. Por eso la barre y la ordena. La basura recogida la entran en la casa para que no sea visible desde afuera. Así hacen los mundanos. Adentro que haya basura, basta que la gente no la vea. La gente espiritual, al contrario, limpia la casa, sacando la basura, y no le importa de lo que la otra gente diga.

San Paisios el Athonita

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Saturday, May 19, 2018

Obra el bien según tus posibilidades... ( San Marcos el Asceta )

Obra el bien según tus posibilidades, y cuando te surja la ocasión de dar más, no des menos. 
Porque se ha dicho que el que retrocede no es apto para el Reino de los Cielos.

San Marcos el Asceta
 
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Wednesday, May 16, 2018

La Despedida (“Apódosis”) de la Fiesta de Pascua.

El miércoles de la sexta semana de Pascua, celebramos la Fiesta de la Despedida de Pascua. Mientras que la mayoría de las fiestas tienen su despedida en el octavo día, Pascua, la fiesta de fiestas, tiene su despedida en el día . El día cuarenta se celebra la Fiesta de La Ascensión del Señor, la cual marca el fin de la presencia física del Señor en la tierra. Aunque, Él no nos abandona. Él ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Tal como cantamos en el Contaquio de la Ascensión, “Ascendiste en Gloria, O Cristo nuestro Dios, sin ser separado de todos los que Te aman, pero continuando con ellos y gritando: Estoy con ustedes y nadie estará en contra de ustedes.” También se encuentra otro pensamiento parecido que se expresa en el Apolitiquio de la Dormición; “Durmiéndote, no dejasteis al mundo, O Teotokos.” Los servicios del día son celebrados tal como se celebran el día de Pascua. Claro que las lecturas diarias de las Santas Escrituras son diferentes. Después de la despedida de la Liturgia, los himnos Páscuales no se cantan mas. La Oración “O Rey Celestial” no se dice o canta hasta Pentecostés. El manto Santo (Epitafio) se quita del altar y se guarda en su propio lugar. Aunque hoy es miércoles, pescado, vino y aceite son permitidos.

Apolitiquio de la Pascua – Tono 5:
 
Cristo Resucitó de entre los Muertos, destruyendo la Muerte con su Muerte, otorgando la vida a los que estaban en la tumba.


Contaquio de la Pascua – Tono 8:


Cuando descendiste al sepulcro, oh Inmortal, destruiste el poder del Hades; y al resucitar vencedor, oh Cristo Dios, dijiste a las mujeres miróforas: "¡Regocíjense!" y a tus discípulos otorgaste la paz, ¡Tú que concedes a los caídos la Resurrección!


Proquímeno Tono 3 (Tomado de Lucas 1):
 
Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador. Porque se fijó en su humilde esclava. 
 
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Tuesday, May 15, 2018

Y así entramos en el Templo de Dios y sobre todo en el Lugar Santísimo... ( San Juan de Kronstadt )

En verdad, el Templo es el cielo sobre la tierra, porque donde está el trono de Dios, donde se celebran los terribles misterios, donde los ángeles sirven junto a los hombres, donde el Todopoderoso es incesantemente glorificado, está verdaderamente el cielo y el cielo de los cielos. 
 
Y así entramos en el Templo de Dios y sobre todo en el Lugar Santísimo, con el temor de Dios, con un corazón puro, dejando a un lado todas las pasiones y todos los cuidados terrenales, y permanezcamos en él con fe y reverencia, con atención comprensiva, con amor y paz en nuestros corazones, para que podamos salir renovados, como si se hicieran celestiales, para que vivamos en la santidad natural del cielo, no ligados por los deseos y placeres mundanos .


San Juan de Kronstadt
 
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Thursday, May 10, 2018

El mandamiento del amor a Dios ( San Basilio el Grande )

Amar a Dios no necesita maestro. Así como sin algún aprendizaje nos alegramos de la luz, y deseamos el bien. La misma naturaleza enseña a amar a los padres, aquellos que nos educaron y nos alimentaron. Así lo mismo, en una manera muy superior y no de alguien, aprendemos a amar a Dios. Desde el nacimiento hay en nosotros como una semilla, una fuerza espiritual, una inclinación, una capacidad para el amor. En la escuela de los mandamientos de Dios esta fuerza del alma se desarrolla, se alimenta y, por gracia de Dios, llega a la perfección... Pues es necesario saber que el amor a Dios es una virtud, pero ella con su fuerza abraza y cumple todos los mandamientos: "Jesús les respondió: El que me ama, se mantendrá fiel a mis palabra. Mi padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a el y viviremos en él" (Jn. 14:23). Otra vez repite: "En estos dos mandamientos se basa toda la Ley y los Profetas" (Mt. 22:40). Así pues por la naturaleza humana, los hombres aspiran a cosas hermosas y buenas, y no hay algo mejor, más hermoso, que el bien: Dios es el mismo bien. Por eso el que desea el bien, desea a Dios. Aunque nosotros no conoceremos como El es bueno, pero ya el saber que El nos creó es suficiente, para que lo amemos por sobre todo y continuamente estemos unidos a El, como los hijos están unidos a su madre.


Si tenemos una natural unión y amor a nuestros bienhechores y tratamos de agradecerles, ¿entonces que decir de los dones espirituales? Ellos son tan importantes, que es imposible valorizarlos y cada uno de ellos es suficiente para obligarnos a un total agradecimiento hacia el Dador.

El nos redimió de la maldición, siendo El, por nosotros, maldición (Gá. 3:13). El asumió sobre sí la peor muerte, para devolvernos la vida gloriosa. Y no siendo suficiente para El dar la vida por nosotros, El nos dio todavía la gloria de su naturaleza y nos preparo la vida en la eternidad, donde la felicidad supera todo entendimiento humano.

San Basilio el Grande 
 
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Monday, May 7, 2018

Pensamientos malos. ( San Paisios el Athonita )

Una vez vino un joven, que no tenia pensamientos buenos, y me pidió que lo reciba como novicio. Le expliqué: — No tengo aquí novicios. En primer termino porque habiendo mucha gente, los novicios se van a convertir en sirvientes, tratando de recibir beneficios, y no — en monjes preocupados de lo espiritual... En segundo termino siendo monje hace muchos años, adquirí algo bueno, pero también muchas debilidades, que hasta ahora no puedo eliminar. Viniendo acá — con lo bueno (ayunos, vigilia, oraciones) te vas a perjudicar, ya que no podrás seguirlos. De mis debilidades también te perjudicarás, ya que no podrás soportarlas. Por todo esto no puedo recibirte.

Habiendo escuchado esto, él comenzó a visitar otros monasterios.

Algunos días después, mientras comía dos tomates con pan seco, comencé a reflexionar sobre las beneficios de Dios hacia mi. Pensé que Dios me dió esta hermosa casita en un lindo lugar, que podría inspirar la envidia de muchos ricos, que desearían tener semejante casita para descansar. Pensé, que esta casita es mía — sin tener que pagar el alquiler, por el cual otra gente debe trabajar mucho. Además tengo la comida de cada día, sin tener que trabajar como otros en una fabrica para obtener un sueldo. Que vivo en un lugar tan santo, donde hay muchos hermanos buenos. Reflexionando sobre todo esto, me apené y con lagrimas por mi falta de gratitud a Dios por Sus enormes beneficios. Llorando, no pude comer mas.

Encontrándome en este estado de emoción, veo, que de repente se acercó al cerco el mismo joven, que hace poco pidió ser aceptado como novicio. Para que no me vea llorando, entré en la celda, me lavé la cara y fuí a abrir la verja. Parece, que él se tentó por mi tardanza y me dijo:

— ¿Así que es cierto, eh? ¡Estas considerado como asceta! Comías carne, y cuando me viste, en el acto te escondiste, para que yo no te vea. ¡Por fin descubrí lo que eres en verdad!

Aturdido por semejante acusación, reí y no traté de justificarme. Solo me sorprendió cuan fácil él se dejó vencer por pensamientos malos.
 
San Paisios el Athonita
 
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Friday, May 4, 2018

El Señor desea la salvación de toda la gente y que estén con Él en el Cielo y vean Su Gloria.... ( San Siluan el Athonita )

El Señor desea la salvación de toda la gente y que estén con Él en el Cielo y vean Su Gloria. La Gloria esta se comprende parcialmente con el Espíritu Santo, y el que no lo conoce, solamente cumple los Mandamientos y tiene fe. Pero ellos también son bienaventurados, como dijo Jesucristo al apóstol Tomas (Juan 20:29) y se van a igualar a los que ya en la tierra vieron la Gloria de Dios. El amor puede ser diferente por su fuerza: Quien teme ofender a Dios , es amor, la mente pura , es también amor, más grande que la primera, tener la Gracia en el alma ,es el amor todavía más grande.

San Siluan el Athonita 
 
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El Señor nos quiere como a sus hijos y Su amor es mas fuerte, que el amor de una madre... ( San Siluan el Athonita )

El Señor nos quiere como a sus hijos y Su amor es mas fuerte, que el amor de una madre, porque la misma madre puede olvidar a su criatura, y solo Dios nunca nos olvida. Y si el Mismo Dios no hubiera dado el Espíritu Santo al pueblo ortodoxo y a nuestros grandes pastores, nosotros no podríamos saber la grandeza de Su amor. El Señor tanto nos quiere, que se personifico y derramo Su sangre por nosotros y nos dio Su Cuerpo y Sangre, y así nos hicimos Sus hijos, que como hijos se parecen físicamente a su padre, no importa la edad, y el Espirito Divino testimonia a nuestro espíritu, que nosotros estaremos eternamente con Él.

San Siluan el Athonita
 
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Tuesday, May 1, 2018

1º. De Mayo - Evangelio según San Juan 7:1-13

Evangelio según San Juan 7:1-13

Algún tiempo después, Jesús andaba por Galilea. No tenía ningún interés en ir a Judea, porque allí los judíos buscaban la oportunidad para matarlo. Faltaba poco tiempo para la fiesta judía de los Tabernáculos, así que los hermanos de Jesús le dijeron: ―Deberías salir de aquí e ir a Judea, para que tus discípulos vean las obras que realizas, porque nadie que quiera darse a conocer actúa en secreto. Ya que haces estas cosas, deja que el mundo te conozca. Lo cierto es que ni siquiera sus hermanos creían en él. Por eso Jesús les dijo: ―Para ustedes cualquier tiempo es bueno, pero el tiempo mío aún no ha llegado. El mundo no tiene motivos para aborrecerlos; a mí, sin embargo, me aborrece porque yo testifico que sus obras son malas. Suban ustedes a la fiesta. Yo no voy todavía a esta fiesta porque mi tiempo aún no ha llegado.
Dicho esto, se quedó en Galilea. Sin embargo, después de que sus hermanos se fueron a la fiesta, fue también él, no públicamente, sino en secreto. Por eso las autoridades judías lo buscaban durante la fiesta, y decían: «¿Dónde se habrá metido?» Entre la multitud corrían muchos rumores acerca de él. Unos decían: «Es una buena persona». Otros alegaban: «No, lo que pasa es que engaña a la gente». Sin embargo, por temor a los judíos nadie hablaba de él abiertamente.
 
REFLEXIÓN DE VIDA
Amadísimos hermanos y entrañables amigos:
Cuando Cristo testifica que LAS MAYORÍAS PREFIERN LAS OBRAS MALAS, está declarando una gran verdad, porque “Ancha es la puerta que conduce a la perdición y son muchos los que entran por ella” (San Mateo 7:13). La Puerta ancha que conduce a la condenación es amada por muchos ya que se vive bajo la ley “DEL MENOR ESFUERZO”. Aquí la lucha se da pero en sentido negativo imperando “LA LEY DE LA SELVA”. Aquí por esta puerta se encuentran todos con UN MUNDO DE RUIDO, DE SORDERA, DE FANTASÍA Y DE ILUSIÓN. Entrar por esta puerta es formar parte de UNAS MAYORÍAS ILUSAS, cuya esperanza queda en “VEREMOS”, porque jamás llega. En ese mundo de falsas expectativas solo nos hacen tontos y nos convertimos en un MUNDO donde la rapiña y el ¡Sálvese el que pueda es PREVALENTE. Cristo dirige Su Mensaje Salvador a estas multitudes, pero prefieren quedarse en ese ruidoso mundo y hacerse sordos ante la Voz del Señor. Escuchemos al Espíritu Santo que nos dice: “Ojalá escuchen hoy Su voz: «No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» (Salmo 95: 8-9).
Hacernos del montón o de las multitudes sordas es formar parte de los insensatos y faltos de sabiduría. No escuchar al Señor es perder LA GRAN OPORTUNIDAD de vivir plenamente con ese gozo propio de los que en verdad AMAN Y LUCHA CON TENACIDAD Y PASIÓN por lograr todos sus anhelos y sus más acariciados sueños.
P. Cosme Andrade Sánchez+
 
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Monday, April 30, 2018

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA THEOTOKOS ANTE SU ICONO LLAMADO “LA SANADORA”

Acepta, oh Toda Bendita y Poderosa Señora, Virgen Theotokos, estas oraciones que nosotros, tus indignos siervos, te ofrecemos con lágrimas, ante Tu imagen sanadora, elevando nuestro himno con compunción, como si Tú estuvieras aquí, escuchando nuestra oración. Pues respondes toda petición, alivias los sufrimientos, concedes la salud a los enfermos, sanas a los débiles y enfermos, ahuyentas los demonios de los poseídos, libras a los ofendidos de las desgracias, limpias a los impuros y tienes piedad de los niños pequeños; además, oh Señora Theotokos, liberas de las cadenas a los encarcelados y sanas toda clase de pasiones. Pues todo es posible por Tu intercesión ante Tu Hijo, Cristo nuestro Dios. Oh Alabadísima Madre, Santísima Theotokos, no dejes de interceder por nosotros, tus indignos siervos, que te glorificamos y te veneramos, y que nos inclinamos ante Tu Pura imagen con compunción, teniendo sincera y verdadera esperanza, e indudable fe en Ti, oh Siempre Virgen Toda Pura y Gloriosa, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
 
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Wednesday, April 25, 2018

“¿Es posible para los que viven en el mundo ocuparse en la oración noética ( Geronta José de Vatopedi )

Por el Geronta José de Vatopedi (hijo Espiritual del Geronta José el Hesicasta)

Siempre nos hacemos la siguiente pregunta: “¿Es posible para los que viven en el mundo ocuparse en la oración noética (1)?”. Para aquellos que preguntan respondemos muy afirmativamente: “Sí”. Para hacer esta exhortación nuestra, comprensible a los interesados, pero al mismo tiempo hacer conscientes a los que son inconscientes, explicaremos esto brevemente, para que nadie quede en un dilema a causa de las diferentes interpretaciones y definiciones que existen de la oración noética.

Hablando de forma general, la oración es la única ocupación indispensable y obligatoria, y la única virtud para todos los seres racionales, tanto sensibles como pensantes, humanos y angélicos. Por esta razón, estamos obligados a la práctica incesante de la oración (2).

La oración no está dividida dogmáticamente en tipos y métodos, sino que, según nuestros padres, cada tipo y método de oración es beneficiosa, siempre y cuando no se trate del engaño y la influencia diabólica. El fin de esta virtuosa labor es volver y mantener la mente del hombre sobre Dios. Para este propósito, nuestros padres idearon métodos muy fáciles y simplificaron la oración, para que la mente pudiera, más fácilmente y más firmemente, volverse y permanecer en Dios. Con el resto de las virtudes, entran en juego otras partes del cuerpo del hombre y los sentidos, mientras que en la oración bendita sólo la mente está completamente activa; así, es necesario mucho esfuerzo para incitar la mente y refrenarla, con el fin de que la oración sea fructífera y aceptable. Nuestros santos padres, que amaron a Dios en plenitud, tuvieron como su estudio primordial unirse a Dios y permanecer continuamente en Él; así, pusieron todos sus esfuerzos en rezar, como el medio más eficiente para este fin.

Hay otras formas de oración que son conocidas y comunes a casi todos los cristianos, de las que no hablaremos ahora; por el contrario, nos limitaremos a la que se llama “oración noética”, de la que siempre estamos preguntando. Es un tema que involucra a la multitud de los fieles, ya que no se sabe casi nada de ella, y a menudo es malinterpretada y descrita casi fantásticamente. La forma precisa de ponerla en práctica, así como los resultados de su virtud deificante, que conduce desde la purificación a la santificación, la tomaremos de los dichos de los padres. Nosotros, pobres, sólo mencionaremos estas cosas que son suficientes para clarificar el asunto y para convencer a nuestros hermanos que viven en el mundo de que necesitan ocuparse en la oración.

Los padres la llaman “noética”, porque se realiza con la mente, el “nous”, pero también la llaman “sobria vigilancia” (3), que significa casi lo mismo. Nuestros padres describen la mente como un ser libre e inquisitivo que no tolera el confinamiento y no se persuade por lo que no puede concebir por sí misma. Primeramente, por esta razón, seleccionaron unas pocas palabras en una oración simple y sencilla: “Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí”, para que la mente no necesitara un gran esfuerzo con el fin de aferrarse a una oración larga y prolongada. En segundo lugar, se volvieron hacia la mente interior, al centro de nuestra razón, donde reside inmóvil con el sentido de la divina invocación al dulcísimo Nombre de nuestro Señor Jesús, para experimentar tan pronto como fuera posible, el divino consuelo. Es imposible, según los padres, para nuestro bondadoso Maestro, ser llamado constantemente y no escucharnos, pues desea grandemente la salvación de los hombres.

Así como a una virtud natural a la que se aspira, sólo puede ser alcanzada por medios conducentes, así también esta santa labor requiere algunos rudimentos casi indispensables: un grado de quietud, libertad de las preocupaciones, evitar conocer y divulgar las “noticias” de las cosas que suceden, el “dar y tomar” como lo disponen los padres, la autodisciplina en todas las cosas, y por encima de todo, un silencio general que se deriva de todas estas cosas. Por otra parte, no creo que esta persistencia y hábito sea inalcanzable para la gente devota que toma interés en esta santa actividad. El buen hábito de un tiempo regulador de oración, por la mañana y por la noche, siempre a la misma hora, sería un buen comienzo.

Con seguridad, hemos insistido en la perseverancia como el elemento más indispensable en la oración. Es justamente remarcada por San Pablo: “Perseverad en la oración” (Colosenses 4:2). En contraste con el resto de las virtudes, la oración requiere esfuerzo a lo largo de toda nuestra vida, y por esta razón repito, a los que están haciendo el intento, que no se sientan sobrecargados, ni consideren lo necesario para soportarla como un fracaso en esta soberbia labor.

Para empezar es necesario decir la oración en voz baja, o incluso más fuerte cuando se enfrente a la coacción y la resistencia interior. Cuando se alcance este buen hábito, hasta el punto de que la oración pueda ser mantenida y dicha con facilidad, entonces podemos volvernos hacia el interior con un silencio exterior completo. En la primera parte del librito “El peregrino ruso”, se da un buen ejemplo de la iniciación en la oración. La profunda persistencia y esfuerzo, siempre con las mismas palabras de la oración, sin ser alteradas frecuentemente, dará lugar a un buen hábito. Esto dará control a la mente, momento en el que se manifestará la presencia de la Gracia.

Así como toda virtud tiene un resultado correspondiente, así también la oración tiene como resultado la purificación de la mente y la iluminación. Llega al mayor y perfecto bien, la unión con Dios, es decir, la divinización real (zeosis). Sin embargo, los padres también dicen esto: que el hombre que busca y persiste entrar en el camino que conduce a la ciudad, y si por casualidad no llega al final, no manteniendo el ritmo por cualquier razón, Dios lo contará entre los que terminaron. Para explicarme mejor, especialmente sobre el tema de la oración, explicaré cómo debemos esforzarnos todos los cristianos en la oración, particularmente en la que es llamada monológica (4) u oración noética. Si llegamos a tal oración encontraremos mucho provecho.

Por la presencia de la Oración de Jesús, el hombre no se entrega a la tentación que espera, porque su presencia es la vigilancia sobria y su esencia es oración; por tanto “velad y orad para que no entréis en tentación” (Mateo 26:41). Además, no se entrega a la oscuridad de la mente para ser irracional y errar en sus juicios y decisiones. No cae en la indolencia y la negligencia, que son la base de muchos males. Por otra parte, no es superada por las pasiones e indulgencias donde es débil, y particularmente cuando las causas de los pecados están cerca. Por el contrario, su celo y devoción crece. Se vuelve ávido por las buenas obras. Se vuelve humilde y perdonador. Crece día tras día en su fe y amor por Cristo y esto lo enardece en todas las virtudes. Tenemos muchos ejemplos de gente en nuestros días, y particularmente de gente joven, que con el buen hábito de hacer oración, han sido salvados de espantosos peligros, de caídas en grandes males, o de síntomas que conducen a la muerte espiritual.

En consecuencia, la oración es un deber para cada uno de los fieles, de toda edad, nacionalidad y estatus, sin tener en cuenta el lugar, el tiempo o la forma. Con la oración, la Gracia divina se hace activa y provee soluciones a los problemas y pruebas que perturban a los fieles, para que, según las Escrituras: “Todo el que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Hechos 2:21).

No hay peligro de engaño, como si fuera balbuceada por unas pocas personas desconocidas, siempre y cuando la oración se diga de forma simple y humilde. Es de gran importancia que, cuando se diga la oración, no se represente ninguna imagen en la mente, ni la de nuestro Señor Jesús Cristo en ninguna forma, ni la de la Santísima Theotokos, ni de ninguna persona o representación. Por medio de la imagen, la mente se disipa. Del mismo modo, por medio de imágenes, se crea la entrada para los pensamientos y los engaños. La mente debería permanecer en el sentido de las palabras, y con mucha humildad, la persona debería esperar la misericordia divina. Las imaginaciones al azar, las luces, o los movimientos, así como los ruidos y las distracciones son inaceptables, pues son maquinaciones diabólicas que conducen a la obstrucción y el engaño. La forma en la que la Gracia se manifiesta a los iniciados es por medio del gozo espiritual, por la quietud y por las lágrimas que producen gozo, o por un pacífico e imponente temor a causa del recuerdo de los pecados, que conduce así a un crecimiento de la tristeza y el lamento.

Gradualmente, la Gracia se convierte en el sentido del amor de Cristo, en cuyo momento, el errar de la mente cesa completamente y el corazón se vuelve tan ardiente a causa del amor de Cristo que piensa que ya no puede soportarlo más. Sin embargo, en otras ocasiones pensamos y deseamos permanecer para siempre exactamente como nos encontramos, no buscando ver o escuchar nada más. Todas estas cosas, así como otras diversas formas de ayuda y consuelo, se encuentran en las etapas iniciales de tanto como se intenta decir y mantener sobre la oración, a medida en que dependa de ellas, y si es posible. Hasta esta etapa, que es tan simple, creo que toda alma que ha sido bautizada y vive de forma ortodoxa, debería ser capaz de poner esto en práctica y permanecer en este gozo y alegría espiritual, teniendo al mismo tiempo la divina protección y ayuda en todas sus acciones y actividades.

Repito una vez más mi exhortación a todos los que aman a Dios y su salvación, para que no se desanimen practicando esta buena labor y práctica por la gracia y la misericordia que concederá a todos los que se esfuercen un poco en esta tarea. Les digo esto para alentarlos, para que no duden o sean débiles a causa de la poca resistencia o el cansancio al que se enfrentarán. Los gerontas contemporáneos que hemos conocido tuvieron muchos discípulos que viven en el mundo, hombres y mujeres, casados y solteros, que no sólo llegaron al estado inicial sino que se elevaron a los niveles más altos por medio de la gracia y la compasión de nuestro Cristo. “Porque fácil es a Dios el enriquecer en un momento al pobre” (Eclesiástico 11:23). Creo que en el caos de hoy en día y en tal agitación, negación e incredulidad, no existe una práctica espiritual más simple y más fácil que sea factible para casi todo el mundo, con tal multitud de beneficios y oportunidades para el éxito, que esta pequeña oración.

Cada vez que estemos sentados, en movimiento, o trabajando, y si necesitamos estar incluso en la cama, y generalmente en cualquier lugar o donde nos encontremos, podemos decir esta pequeña oración que contiene en sí misma fe, confesión, invocación y esperanza. Con esta pequeña labor e insignificante esfuerzo, se cumple a la perfección el mandamiento universal “Orad sin cesar” (1ª Tesalonicenses 5:17). Cualquier palabra de nuestros Padres a la que nos pudiéramos dirigir, o incluso a sus maravillosas vidas, allí no encontraremos casi ninguna otra virtud a la que se dé más elogio o se aplique con más celo y persistencia, pues esta sola constituye el medio más poderoso para nuestro éxito en Cristo. No es nuestra intención cantar las alabanzas de esta reina de las virtudes, o describirla, porque cualquier cosa que pudiéramos decir podría más bien disminuirla. Nuestra intención es exhortar y alentar a todo creyente en la labor de la oración. Tras esto, cada persona aprenderá por su propia experiencia lo que hemos dicho tan pobremente.

Continuad adelante, los que dudáis, los que estáis desanimados, los que tenéis dificultades, los que estáis en la ignorancia, hombres de poca fe, y los que sufrís pruebas de diferentes clases; adelante hacia el consuelo y la solución a vuestros problemas. Nuestro dulcísimo Jesús Cristo, nuestra Vida, nos ha proclamado: “Separados de Mi, no podéis hacer nada” (Juan 15:5). Así, ved que, clamándole continuamente, no estamos solos, y en consecuencia: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta” (Filipenses 4:13). Ved el correcto sentido y la aplicación del significativo dicho de la Escritura: “Entonces sí, invócame en el día de la angustia; Yo te libraré y tú me darás gloria” (Salmos 49:15). Clamemos a Su Santo Nombre no sólo en “el día de la angustia”, sino continuamente, para que nuestras mentes puedan ser iluminadas, para que no sucumbamos en la prueba. Si alguien desea llegar incluso a lo más alto, donde le guiará la santa Gracia, deberá pasar primero por este punto inicial, y “hablará” (5) contemplándolo, cuando llegue allí.

Como epílogo a lo que se ha escrito, repetimos nuestra exhortación, o más bien nuestro aliento a todos los fieles, de que es posible y vital que se ocupen en la oración “Señor Jesús Cristo, ten piedad de mi”, la llamada “oración noética”, con una fe segura que se beneficiaran grandemente sin importar a qué nivel puedan llegar. El recuerdo de la muerte y una actitud humilde, junto con otras cosas útiles que hemos mencionado, garantizan el éxito mediante la gracia de Cristo, cuya invocación será el objetivo de esta virtuosa ocupación. Amén.

Notas
Como muchas de las palabras griegas usadas en este texto no tienen equivalencias directas en castellano, ha sido necesario añadir un pequeño glosario al final para ayudar al lector a entender con más precisión el sentido del texto.

Noético: del “Nous”, el intelecto, la mente. El intelecto en este caso no es simplemente la facultad de razonamiento del hombre, sino la facultad del corazón que es capaz de comprender las realidades naturales y espirituales mediante la experiencia directa. Es la facultad por la que se puede conocer a Dios mediante la oración. Así, la oración noética es también llamada a menudo “oración del corazón”.
“La oración”: cuando se usa con el artículo “la”, dándole oposición a un tipo general de oración, se refiere entonces a la oración de Jesús: “Señor Jesús Cristo, ten piedad de mí”. La oración de Jesús está enraizada en la antigua tradición monástica de la Iglesia, que han tomado las palabras del Nuevo Testamento.
Sobria vigilancia (En Griego, Nipsis): a menudo traducida tanto como “Sobriedad” y como “vigilancia”, y de hecho incorpora ambas. Es una seriedad no mórbida en la que el “nous”, el intelecto, mantiene un estado de alerta y conciencia de su estado inmediato.

“Monológica”: En este caso se refiere al hecho de que cuando la persona dice la oración, en el nivel de observancia humana aparece como si sólo se dijera la oración, es decir, haciendo un monólogo. La actividad de Dios normalmente permanece imperceptible, especialmente para los que están en etapas iniciales.

“Hablará”: se refiere a los numerosos casos bíblicos en los que Dios habla a los corazones y mentes de Sus justos, comunicándose directamente a los que eran puros de corazón y lo buscaban por medio de la oración.
 
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Saturday, April 21, 2018

La Paz Espiritual ( San Basilio el Grande )



La unión con Dios no se identifica con las uniones corporales, sino que las perfecciona con el fiel cumplimiento de la voluntad de Dios.

Quien acepta sacrificios por el premio de Dios, no tiene que buscar aquí consuelo sino prepararse par la recompensa del Reino de Dios. Pues tenga presente que por los sacrificios recibirá la paga y por el trabajo el premio del Dios que ama al hombre. Pienso que el intrépido luchador, que una vez que salió al campo de batalla de la santidad, tendrá que soportar virilmente los golpes del enemigo con la esperanza en la gloria de la corona. Porque: "La paciencia produce virtud sólida, y la virtud sólida esperanza. Una esperanza que no defrauda porque, al darnos el Espíritu Santo, Dios ha derramado su amor en nuestros corazones" (Rom. 5:4-5). Porque en otro lugar el mismo Apóstol dice: "Vivan alegres por la esperanza, sean pacientes en el sufrimiento y perseverantes en la oración" (Rom. 12:12). Nos recuerda el Apóstol que nosotros seamos pacientes en las tribulaciones y alegres en esperanza. Porque la esperanza origina lo que en las almas piadosas siempre causa la alegría.

En una palabra, el alma, una vez que derrotó la melancolía, por su Creador; que se acostumbró a complacerse con la belleza, entonces ella por esta felicidad y encanto no cambiará con sentimientos visibles. Al contrario, lo que en otros es tristeza, en ella aumentará la felicidad.


San Basilio el Grande
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Monday, April 16, 2018

Todos los bienes que tenemos , son dones Divinos. ( San Paisios el Athonita )

El bondadoso Dios nos otorga generosas bendiciones y Sus acciones están dirigidas a nuestro provecho. Todos los bienes que tenemos , son dones Divinos. Él puso todo al servicio de Su criatura, el hombre. Él hizo que todo: los animales, y aves pequeños y grandes, hasta las plantas , se sacrifiquen por nosotros. Y el Mismo Dios se sacrificó para redimir al hombre. No seamos indiferentes a todo esto, no vamos a herir a Él con nuestro gran desagradecimiento y falta de sensibilidad, sino vamos a agradecer y glorificar a Él.

San Paisios el Athonita
 
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Friday, April 13, 2018

El orgullo impide al alma tener fe... ( San Siluan el Athonita )

Un alma orgullosa, aunque hubiera estudiado todos los libros, nunca conocerá a Dios, porque el orgullo no da lugar a la gracia del Espíritu Santo por la cual se conoce al Señor. El orgullo impide al alma tener fe. Tengo un consejo para un incrédulo, que diga: "Señor, si Tú existes, ilumíname y yo te serviré con toda mi alma y corazón." Y por tal humilde pensamiento y la voluntad de servir a Dios, el Señor, sin falta, lo iluminara.

San Siluan el Athonita 
 
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Monday, April 9, 2018

Penitencia es acordar con Dios una nueva vida... ( La Santa Escala de San Juan Clímaco )

Penitencia es un modo de renovar el santo Bautismo. 
Penitencia es acordar con Dios una nueva vida. Penitente es el hombre que compra humildad. Penitencia es repudio perpetuo de todo consuelo corporal. 
Penitente es aquel que permanentemente se está acusando y condenando, el cual tiene un corazón descuidado de sí mismo por el continuo cuidado de satisfacer a Dios. 
Penitencia es hija de la esperanza y destierro de la desesperación. 
Penitente es el reo que está libre de confusión por la esperanza que tiene en Dios.
 Penitencia es reconciliación con el Señor, mediante la buena obra opuesta al pecado. Penitencia es purificación de la conciencia. Penitencia es sufrimiento voluntario de toda pena. Penitente es el artífice de su propio castigo. Penitencia es una fuerte aflicción del vientre, y una vehemente aflicción, y un gran dolor del alma.


La Santa Escala  de San Juan Clímaco
 
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Thursday, April 5, 2018

Gran y Santo Viernes ( Padre Alkiviadis Calivas )

En el Gran y Santo Viernes, la Iglesia recuerda el inefable misterio de la muerte de Cristo. La muerte (tormentosa, indiscriminada, universal) proyecta su cruel sombra sobre toda la creación. Es el silencioso compañero de la vida. Está presente en todo, lista para reprimir e imponer límites sobre todas las cosas. El temor a la muerte causa angustia y desesperación. Nos encadena a las apariencias de la vida y hace que la rebelión y el pecado irrumpan en nosotros (Hebreos 2:14-15). Las Escrituras nos aseguran que “no es Dios quien hizo la muerte, ni se complace en la perdición de los vivientes: creólo todo para la vida; saludables hizo las cosas que nacen en el mundo. Mas por la envidia del diablo entró la muerte en el mundo” (Sabiduría 1:13-14, 2:24). El mismo autor divinamente inspirado también escribe: “Porque Dios creó inmortal al hombre, y formóle a su imagen y semejanza. Mas los impíos con las manos y con las palabras llamaron a la muerte” (Sabiduría 2:23, 1:16). La muerte es una abominación, la indignidad final, el enemigo último. No es de Dios, sino de los hombres. La muerte es el fruto natural del antiguo Adán que se alejó a sí mismo de la fuente de la vida e hizo de la muerte un destino universal, cuyo temor perpetúa la agonía del pecado. “Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, también así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). El día de la muerte de Cristo es el día del pecado. El pecado que contaminó la creación de Dios desde los albores de los tiempos, alcanzó su terrible clímax en el monte del Gólgota. Allí, el pecado y el mal, la destrucción y la muerte, vinieron solos. Hombres impíos lo clavaron en la cruz, para destruirlo. Sin embargo, su muerte condenó irrevocablemente el mundo caído, revelando su naturaleza verdadera y antinatural. En Cristo, que es el nuevo Adán, no hay pecado. Y por lo tanto, no hay muerte. Aceptó la muerte porque asumió toda la tragedia de nuestra vida. Eligió llevar su vida a la muerte, para destruirla, y para romper el dominio del mal. Su muerte es la revelación última y final de su perfecta obediencia y amor. Sufrió por nosotros el terrible dolor de la soledad y la alienación absoluta: “¡Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado!” (Marcos 15:34). Entonces, aceptó el horror último de la muerte con el grito agonizante: “Está cumplido” (Juan 19:30). Su grito fue, al mismo tiempo, una indicación de que Él tenía el control de su muerte, y de que Su obra de redención estaba cumplida, terminada, llevada a su fin. ¡Qué asombro!
Mientras nuestra muerte es una insatisfacción radical, la suya es un total cumplimiento. Jesús no vino al encuentro de la muerte con una serie de teorías filosóficas, pronunciamientos vacíos o vagas esperanzas. Se encontró con la muerte en persona, frente a frente. Rompió el puño de hierro de este antiguo enemigo por el increíble pacto de morir y vivir de nuevo. Ahuyentó su opresiva oscuridad y sus crueles sombras penetrando en los abismos más profundos del infierno. Abrió la fortaleza de la muerte y llevó a los cautivos a la expansión sin límite de la vida verdadera. Un milenio antes, Job, un hombre noble y justo que sufrió una miseria indecible, hizo esta pregunta: “Muerto el hombre, ¿podrá volver a vivir?” (Job 14:14). Pasaron eras antes de que esta cuestión fundamental recibiera una auténtica respuesta. Muchos ofrecieron teorías, pero nadie habló con autoridad. La respuesta vino del que estuvo junto a los cuerpos inmóviles de dos jóvenes, la hija de Jairo y el hijo único de la viuda, y los resucitó de los muertos (Lucas 8:41; 7:11). La respuesta vino de Aquel que se acercó a la tumba de Su amigo Lázaro que había estado muerto durante cuatro días y lo llamó de la muerte a la vida (Juan 11). La respuesta vino de Jesús, que estaba camino a su propia horrible muerte en la Cruz y que resucitó al tercer día. El día de la muerte de Cristo se ha convertido en nuestro verdadero cumpleaños. “En el misterio de la muerte y resurrección de Cristo, la muerte adquiere un valor positivo. Aunque física o biológica, la muerte aún parezca reinar, ya no es la etapa final de un largo proceso destructivo. Se ha convertido en la puerta indispensable, así como el signo seguro de nuestra última Pascua, nuestro paso de la muerte a la vida, en vez de la vida a la muerte. Desde el principio, la Iglesia ha observado una conmemoración anual de los tres días decisivos y cruciales de la historia sagrada, es decir, el Gran Viernes, el Gran Sábado y el Día de Pascua. El Gran Viernes y Sábado se han conmemorado como días de profundo dolor y ayuno estricto desde la antigüedad cristiana. El Gran Viernes y Sábado dirigen nuestra atención al juicio, crucifixión, muerte y entierro de Cristo. Nos situamos en el asombroso misterio de la humildad extrema de nuestro sufriente Dios. Por lo tanto, estos días son, a la vez, días de profunda tristeza y de expectación vigilante. El Autor de la vida está en la labor de transformar la muerte en vida: “Venid, veamos a nuestra Vida yaciendo en la tumba, para que pueda dar la vida a los que están en sus tumbas yaciendo muertos” (Estíquera de maitines del Gran Sábado). Litúrgicamente, el profundo y asombroso hecho de la muerte y entierro de Dios en la carne está marcado por una especie de silencio particular, es decir, por la ausencia de celebración eucarística. El Gran Viernes y el Gran Sábado son los dos únicos días del año en el que no se celebra asamblea
eucarística. Sin embargo, antes del siglo XII se tenía la costumbre de celebrar la Liturgia de los Dones Presantificados en el Gran Viernes. El foco central del Gran Viernes está en la pasión, muerte y entierro de nuestro Señor Jesús Cristo. El comentario (ipomnima) en el Tríodo lo recoge así: “En el Gran y Santo Viernes celebramos los santos, salvíficos y asombrosos sufrimientos de nuestro Señor Dios y Salvador Jesús Cristo: los salivazos, los golpes, la flagelación, la maldición, la burla; la corona de espinas, el manto púrpura, la vara, la esponja, el vinagre y la hiel, los clavos, la lanza; y por encima de todo, la cruz y la muerte, que voluntariamente sufrió por nosotros. También conmemoramos la confesión salvadora del ladrón agradecido que fue crucificado con Él”. A causa de este énfasis en la pasión del Señor, el oficio de maitines del Gran Viernes a menudo se refiere en los libros litúrgicos con el oficio de los Santos Sufrimientos o Pasión (I Akolouthia ton Agion Pathon). Los himnos de este oficio particular son especialmente inspiradores, ricos y poderosos. Los divinos oficios del Gran Viernes, con la riqueza de sus grandes lecciones de la Escritura, la excelente himnografía y las vivas acciones litúrgicas conducen a la pasión de Cristo al centro principal de su significado cósmico. Los siguientes himnos de maitines, las Horas y las vísperas nos ayudan a ver cómo entiende y celebra la Iglesia el asombroso misterio de la pasión y muerte de Cristo. “Hoy, el que colgó la tierra sobre las aguas es colgado sobre la Cruz. El que es Rey de los ángeles está vestido con una corona de espinas. El que envuelve el cielo con las nubes, es envuelto en la púrpura de la burla. El que estableció libre a Adán en el Jordán, recibe golpes en el rostro. El Novio de la Iglesia es traspasado por clavos. El Hijo de la Virgen es atravesado con una lanza. Veneramos tu pasión, oh Cristo. Muéstranos también Tu gloriosa Resurrección” (Decimoquinta antífona). “Cuando los transgresores te clavaron a la Cruz, oh Señor de la gloria, tu les clamaste: ¿Cómo os he afligido? ¿O en qué os he enfurecido? Antes de mí, ¿quién os liberó de la tribulación? ¿Y cómo me pagáis ahora? Me habéis dado mal por bien; a cambio de la columna de fuego, me habéis clavado en la Cruz; a cambio de la nube, me habéis cavado una fosa. En vez del maná, me habéis dado hiel; en vez de agua, me habéis dado a beber vinagre. En adelante llamaré a los gentiles, y ellos me honrarán con el Padre y el Espíritu Santo”.


Hora Novena

“Un terrible y maravilloso misterio vemos suceder en este día. Aquel a quien nadie puede tocar, es apresado; el que libera a Adán de la maldición, es atado. El que prueba los corazones y los pensamientos
internos del hombre es injustamente llevado a juicio. El que cerró el abismo ha sido encarcelado. Aquel ante quien los poderes del cielo están en pie con temor, está en pie ante Pilato; el Creador es golpeado por la mano de la criatura. El que viene a juzgar a los vivos y a los muertos, es condenado a la Cruz; el Destructor del infierno es encerrado en una tumba. ¡Oh Tú, que soportas todas las cosas por tu amor compasivo, que salvaste a los hombres de la maldición, oh sufriente Señor! ¡Gloria a Ti!”.


Estíqueras de vísperas

“Por tu propia voluntad fuiste encerrado en la carne, en la tumba, y sin embargo, en Tu divina naturaleza permaneces Incircunscrito y sin límites. Has silenciado el lamento del infierno, y has vaciado sus palacios. Has honrado este sábado con Tu divina bendición con Tu gloria y Tu resplandor”.


Aposticas de vísperas Observaciones generales

En la moderna práctica litúrgica, la Iglesia celebra tres oficios divinos durante el Gan Viernes: los maitines, las Grandes Horas y las Grandes Vísperas


Los maitines del Gran Viernes

Por razones que ya hemos mencionado antes, los maitines del Gran Viernes se celebran con anticipación en la noche del Gran Jueves. Este oficio es el más largo de los oficios divinos actualmente en uso en la Iglesia. Estructuralmente, son maitines de un día de ayuno modificado con muchas y diferentes características únicas que le dan su propia identidad especial y carácter. La primera característica sobresaliente y única de este oficio es que contiene una serie de doce lecturas de la Pasión. A causa de esto, los maitines son conocidos en la piedad popular como el Oficio de los Doce Evangelios (Akolouthia ton Thodeka Evagelion). Las doce perícopas se leen en varios intervalos durante el largo oficio. La primera perícopa, del Evangelio de San Juan (13:21, 18:1) cuenta el relato del discurso del Señor con los discípulos en la Cena Mística. Las diez siguientes perícopas tratan de los relatos de los sufrimientos del Señor como son contados en los
Evangelios. La última perícopa expone un relato sobre el entierro del Señor y el sellado de la tumba. La respuesta después de cada Evangelio es una variación de la usual: “Gloria a tu longanimidad, Señor, Gloria a Ti”. El centro de nuestra alabanza es la paciencia de nuestro Dios. Esta fórmula litúrgica diferente significa la profunda reverencia con la que nos acercamos a la maravilla de la condescendencia divina. Otra característica notable de este oficio es la solemne procesión con la gran cruz del santuario, conocida en el lenguaje litúrgico como “Estavromenos”: El Crucificado. Después del quinto Evangelio, en la decimoquinta antífona, el sacerdote saca la cruz del Santuario en una procesión solemne y la pone en medio de la Iglesia. Este rito es relativamente nuevo. Se originó en la Iglesia de Antioquía y fue introducido en la Iglesia de Constantinopla en el año 1864 durante el gobierno patriarcal de Sofronio. A partir de ahí, encontró camino en todas las iglesias de habla griega. La práctica fue autentificada y formalizada para su inclusión en el Tipicón de 1888. El rito tiene sus raíces en una antigua práctica litúrgica de la Iglesia de Jerusalén. Se nos dice en documentos de finales del siglo IV, que existía la costumbre en Jerusalén de mostrar la reliquia de la verdadera Cruz en la Iglesia de la Resurrección durante el Gran Viernes. La procesión de la cruz se ha convertido en el punto central del oficio. De ahí que en el lenguaje popular a menudo se refiera a este oficio como el Oficio del Crucificado (I Akolouthia tou Estavromenou). A continuación se dirá más sobre la procesión. Otra característica de este oficio de maitines es la inclusión de un grupo de quince antífonas, es decir, un conjunto de himnos que fueron utilizados una vez como respuestas a un número correspondiente de Salmos. Los salmos se suprimieron hace mucho tiempo. Sólo han permanecido en uso los troparios de las antífonas. El himno más célebre del oficio de maitines, es el himno de la antífona decimoquinta, “Simeron krepatai epi xilou...”, “Hoy, el que colgó la tierra sobre las aguas, es colgado en la Cruz...”. Otra característica de este oficio es la inclusión de las Bienaventuranzas (Makarismoi). Son cantadas después del sexto Evangelio. Los himnos son intercalados entre los versos de las Bienaventuradas.


Las Grandes Horas (I Megali Ori)

Además de las Vísperas y los Maitines, el ciclo diario de la adoración contiene las Completas (Apodeipnon) y el Oficio de Medianoche (Mesoniktikon) y el Oficio de las Horas. Estos últimos oficios tienen sus raíces en las prácticas devocionales de los primeros cristianos, y especialmente en la adoración común de las comunidades monásticas.
Cada una de las cuatro Horas tiene un nombre numérico, derivado de una de las principales horas del día o intervalos del día como se conocían en la antigüedad: Primera (Proti, correspondiente a nuestra salida del sol); Tercia (Triti, nuestra media mañana o 9 de la mañana); Sexta (Ekti, nuestro mediodía); y Novena (Enati, nuestra media tarde o 3 de la tarde). Cada hora tiene un tema particular, y algunas veces un sub-tema, basado en algunos aspectos de los acontecimientos de los hechos de Cristo y la historia de la salvación. Los temas generales de las Horas son: la Venida de Cristo, la verdadera luz (Primera); el descenso del Espíritu Santo (Tercia); la pasión y crucifixión de Cristo (Sexta); la muerte y entierro de Cristo (Novena). La oración central de cada Hora es la Oración del Señor. Además, cada Hora tiene un conjunto de tres salmos, himnos, una oración común, y una oración distintiva para la Hora. Se producen pequeñas variaciones en el Oficio de las Horas en los días festivos, así como en los días de ayuno. Por ejemplo, en lugar del tropario regular, se leen los apolitikios de la fiesta, y en caso del Gran Ayuno, se añaden al final las oraciones penitenciales. Sin embargo, se produce un cambio radical en el Oficio de las Horas durante el Gran Viernes. El contenido se altera y se expande con un conjunto de troparios y lecturas de las Escrituras (profecía, epístola y Evangelio), para cada hora. Además, dos de los tres salmos en cada una de las horas se sustituyen con salmos que reflejan temas del Gran Viernes. Mientras que el salmo fijado y establecido del oficio refleja el tema de la Hora particular, los salmos variables reflejan el tema del día. En su versión expandida, estas Horas son llamadas las Grandes Horas. Son conocidas también como las Horas Reales. Los oficios de las Horas regulares se encuentran en el Horologion. Sin embargo, el oficio de las Grandes Horas del Gran Viernes, se encuentra en el Tríodo. Originalmente, cada Hora se leía en el momento adecuado del día. En una segunda etapa de desarrollo, la Hora Primera se añadió a los maitines, la Tercia y Sexta se leían juntas al final de la mañana, y la Novena precedía a las Vísperas. En un último desarrollo, las cuatro Horas del Gran Viernes se reagruparon juntas y se leen seguidas en la mañana del Gran Viernes como un solo oficio.


Las Grandes Vísperas

En la tarde del Gran Viernes, llevamos a cabo el oficio de las Grandes Vísperas con gran solemnidad. Este oficio de Vísperas concluye el recuerdo de los acontecimientos de la pasión del Señor, y nos conduce a la expectación vigilante mientras contemplamos el misterio del descenso del Señor al hades, el tema del Gran Sábado.
En el lenguaje popular, el Oficio de Vísperas del Gran Viernes es llamado a menudo “La Apocathelosis”, un nombre derivado de la recreación litúrgica del descendimiento de Cristo de la Cruz. El oficio se caracteriza por unos dramáticos hechos litúrgicos: el descenso o “Apocathelosis”, (literalmente el “desclavado”), y la procesión del Epitafios (Epitafios, es decir, el icono que representa el entierro de Cristo envuelto en una larga tela). El rito de la Apocathelosis se originó en la Iglesia de Antioquía. Durante el transcurso del siglo IX, llegó a Constantinopla, y de ahí, pasó gradualmente a la Iglesia de Grecia. En Constantinopla recibió la forma en que lo conocemos hoy. Antes de la introducción de la solemne procesión del Estavromenos en los Maitines y el rito de la Apocathelosis en las Vísperas, las iglesias practicaban dos rituales muy simples. Primero, en la decimoquinta antífona de los Maitines, se llevaba un icono de la crucifixión hasta el proskynetarion que estaba en medio de la iglesia. Segundo, en el oficio de Vísperas, el Epitafios era llevado en procesión solemne al Kouvouklion. En la Iglesia de Antioquía, estos dos rituales se desarrollaron en diferentes líneas. Primero, en vez de un icono, se llevaba en procesión una gran cruz durante los maitines. Se puso sobre la cruz una figura móvil de Cristo crucificado. Segundo, en el oficio de Vísperas, el Epitafios se llevaba en procesión en el momento indicado y se ponía en el Kouvouklion. Entonces, la figura de Cristo crucificado era bajada de la cruz y puesta en el Kouvouklion. La figura se cubría con una tela y flores. Al final, se ponía el Evangelio en el Kouvouklion. Estos ritos recibieron una nueva forma cuando pasaron a la Iglesia de Grecia. El rito de la Apocathelosis fue magnificado y acentuado especialmente por la inclusión de la lectura del Evangelio en el oficio de Vísperas. Mientras el sacerdote entonaba los pasajes de la lección que narra el hecho del descendimiento, el diácono desclavaba al Crucificado. La figura de Cristo crucificado era bajada de la cruz y cubierta con una nueva vestidura de lino. La figura era recibida por el sacerdote, y llevada al santuario y puesta sobre la santa mesa. Después de esto el sacerdote concluía la lectura del Evangelio. Esta representación dramática del Descenso se ha convertido en una práctica preeminente en la Iglesia griega. La procesión con el Epitafios es el segundo acto litúrgico significativo de este oficio. Parece ser que este rito se desarrolló alrededor del siglo XV. En algunas descripciones del ritual, la procesión tiene lugar durante las aposticas, mientras que en otros tiene lugar en el apolitikion. Según el mandato del texto patriarcal, la procesión del Epitafios tiene lugar en las aposticas. Muchas descripciones de la procesión presuponen una presencia de varios clérigos. Miremos una de esas descripciones. El Epitafios es incensado por el sacerdote mayor. Luego es levantado por otros cuatro sacerdotes que lo
llevan por encima de la cabeza del sacerdote mayor. Este toma el Libro del Evangelio. El diácono precede llevando el incensario. Sin embargo, es obvio que este elaborado ritual no puede ser hecho por un solo sacerdote, como es el caso de muchas parroquias de hoy en día. Por esta razón, el ritual se ha simplificado en la práctica litúrgica actual. Cuando están presentes dos clérigos, ambos llevan el Epitafios. El sacerdote mayor precede llevando el Evangelio en una mano y el Epitafios sobre su cabeza en la otra. El segundo sacerdote o el diácono lleva el otro final del Epitafios sobre su cabeza. Si sólo hay un sacerdote, lleva el Epitafios sobre su cabeza y lleva el Evangelio en la otra mano. Dos acólitos van detrás de él llevando los otros dos extremos el Epitafios. También es propio que el Epitafios sea llevado por cuatro acólitos por encima de la cabeza del sacerdote. Sin embargo, este hecho es muy raro en el uso normal. El Epitafios es llevado por en alto, por encima de la cabeza, como signo de profunda reverencia. El Evangelio. Es importante en este punto decir algo sobre la forma en que es llevado el Evangelio en la procesión del Epitafios del Gran Viernes. En la tradición litúrgica de nuestra Iglesia, el Evangelio está considerado como el icono principal de Cristo. Por lo tanto, cuando comenzaron a desarrollarse los rituales de la pasión, se dio especial atención al Libro del Evangelio por la forma en la que estaba adornado. Mucho antes de que el Epitafios fuera introducido en la Liturgia del Gran Viernes, era el Evangelio, cubierto con el aer, lo que se llevaba el procesión. El aer simbolizaba el sudario. Para ilustrar aún más la muerte de Cristo, el Evangelio se llevaba en posición horizontal en el hombro derecho del celebrante, en vez de la habitual posición vertical. El icono. En el Gran Viernes, además de la cruz y el Epitafios, se expone el icono conocido como “Ajra Tapeinosis” (La Extrema Humildad). Este icono representa el cuerpo muerto de Cristo crucificado en posición vertical en la tumba con la Cruz en el fondo. Combina dos asombrosos hechos del Gran Viernes, la crucifixión y el entierro de Cristo.


Ayuno. El Gran Viernes es un día de ayuno estricto, un día de Xerofagia

Preparaciones litúrgicas. Antes del oficio, el sacerdote se ha asegurado de que: el Epitafios esté preparado; el kouvouklion (el templete donde se pondrá el epitafios) esté decorado; haya abundantes flores para distribuir a los fieles; y de que se compre un nuevo paño de lino blanco para usarse en la Apocathelosis. También prepara una bandeja con pétalos de rosas y un frasco que contenga agua de rosas o cualquier otra agua fragante, que se usará tras la procesión del Epitafios.
El Estavromenos. La Cruz, puesta en medio de la iglesia en los maitines, permanece allí durante los oficios del Gran Viernes. Sin embargo, para hacer espacio para el kouvouklion, se debería mover más cerca del santuario antes del oficio de Vísperas. Al final del oficio de los maitines del Gran Sábado, la Cruz se devuelve a su lugar habitual en el santuario. Por costumbre, la corona de flores permanece en la cruz hasta la Apódosis (final) de Pascua. Sin embargo, las velas se quitan. El Kouvouklion se decora antes del oficio de vísperas. Tras la lectura del Evangelio y antes de la procesión del Epitafios, se mueve en medio de la iglesia frente a la cruz. La cruz y el Kouvouklion se ponen frente a las Puertas Reales en medio de la iglesia. La distribución de las flores: en la práctica actual, las flores se distribuyen normalmente al final de los maitines del Gran Sábado. Sin embargo, en algunas parroquias se ha hecho habitual distribuir las flores también al final de las vísperas del Gran Viernes, especialmente a los niños, que no pueden estar presentes hasta el último oficio. 
 
Catecismo Ortodoxo
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