Wednesday, November 15, 2017

La Veneración de la Madre de Dios

La Veneración de la Madre de Dios

En el monte de Eleón (al este de la ciudad de Jerusalén) vivía un anciano ermitaño, de grandes esfuerzos, al cual el diablo atormentaba fuertemente con pensamientos carnales. Cierta vez el anciano perdió la paciencia y exclamó: "¿Cuándo me dejarás por fin en paz? ¡Aléjate de mí por lo menos en mi vejez!" Entonces el diablo se le presentó en forma visible y le dijo: "Júrame que a nadie le descubrirás esto que te voy a decir y dejaré de atacarte."

— "Juro por El que vive en el cielo — juró el anciano, — que a nadie descubriré lo que tu me digas." Entonces, señalando a la imagen de Nuestra Señora la Santísima Madre de Dios María con el Pre-Eterno Niño, Nuestro Señor Jesucristo, el diablo le dijo: "Deja de orar delante de esta imagen y yo dejaré de atacarte."

— "Déjame pensarlo." — contestó el anciano.

Al siguiente día el anciano le contó todo al abba Teodoro de Iliot. — "Verdaderamente el diablo te ganó en astucia al convencerte de que le juraras" — explicó al anciano abba Teodoro. — "Pero tú has hecho lo correcto al contármelo. Debes saber que no hay pecado más espantoso y terrible que renunciar a venerar y reverenciar a Nuestro Señor Jesucristo y a Su Madre.

Después de esto el Abba Teodoro tranquilizó y fortaleció al anciano con necesarios consejos. Y he aquí que nuevamente se le vuelve a presentar al monje el diablo.

—" ¿¡Que es lo que significa esto, viejo inútil!? — exclamó el diablo. —" ¿No me has jurado tú que a nadie le ibas a relatar de nuestro acuerdo? ¿Por qué has quebrantado tu promesa? ¡Debes saber ahora que en el día del Juicio serás condenado como quebrantador de juramento!

— "¡A ti no te corresponde culparme, alejado de la ley! "— contestó el anciano. — "Yo sé que he quebrantado la palabra de un juramento, pero no delante de tí sino delante de Mi Señor y Creador soy culpable. No tengo intención de escucharte: ¡tú caerás verdaderamente bajo la eterna condena como la primera causa de todo mal y como el primer quebrantador de juramento!

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Sunday, November 12, 2017

Quien teme al Señor y guarda sus mandamientos , ese es un siervo de Dios ( San Antonio el Grande )

Quien teme al Señor y guarda sus mandamientos , ese es un siervo de Dios. Pero esta servidumbre, en la cual también nosotros nos encontramos, realmente, no es servidumbre, sino justicia, que nos conduce al prohijamiento. 
 
Nuestro Señor eligió a los Apóstoles y les confió la predicación del Evangelio. Los mandamientos dados por Él establecieron para nosotros una maravillosa servidumbre, para que nosotros gobernemos sobre nuestras pasiones y nos hermoseemos con las virtudes. Pero cuando nosotros nos acerquemos a la gracia, nuestro Señor Jesucristo nos dirá también a nosotros, como les dijo a Sus discípulos: "Ya no os llamaré siervos, sino amigos y hermanos: porque todo lo que he oído de mi padre, yo os lo he dicho".

San Antonio el Grande

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Thursday, November 9, 2017

Si amáramos a Dios como se debe, guardaríamos también todos Sus otros mandamientos. ( San Paisios el Athonita )



La principal obligación del hombre es amar a Dios y luego a su prójimo, y mas todavía — a su enemigo. Si amáramos a Dios como se debe, guardaríamos también todos Sus otros mandamientos. Pero nosotros no amamos ni a Dios, ni a nuestros prójimos. ¿Quien hoy se interesa por otra persona? Todos se preocupan solo por si mismos, y no por otros. De esto vamos a rendir cuentas .a Dios, Quien es todo amor, no nos perdonará esta indiferencia hacia los prójimos.

San Paisios el Athonita

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Saturday, November 4, 2017

La preocupación por el alma.... ( San Serafín de Sarov )

 El cuerpo del hombre se parece a una vela prendida. La vela debe quemarse y el hombre debe morir. Pero su alma es inmortal y por esto nuestra preocupación debe ser mayor por el alma que por el cuerpo: "¿Qué aprovechara al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiera su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?" (Mt. 16:26), por la cual nada en el mundo puede servir de recompensa. Si un alma, por sí sola, es más preciosa que todo el mundo y el reino terrenal, entonces, es sin duda más precioso el Reino de los Cielos. Consideramos el alma como lo más valioso porque - como dice san Macario el Grande - Dios no se dignó a comunicarse ni a unirse con Su naturaleza espiritual a ninguna criatura visible, a excepción del hombre, al cual ama más que a todas Sus criaturas.

San Serafín de Sarov

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