Saturday, November 16, 2019

La Oración ( San Serafim de Sarov )

Cuando era tentado por el demonio él ayunaba y oraba sin cesar durante mil días y mil noches, de pie o arrodillado sobre una gruesa piedra plana, o en una cueva cavada bajo su isba, Serafín de Sarov exclamó, como el publicano del Evangelio: "¡Señor Jesús, ten piedad de mí, pecador!" Nadie sabrá jamás a qué imágenes horribles, a qué tentaciones, tan sutiles como atroces, respondía ese grito de alarma. Pero Cristo estaba allí. 
 
"¿Quién nos separará del amor de Cristo? exclamó san Pablo, ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?.. Por la cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles ni los príncipes, ni potestades, ni el presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Ro. 8-35-38).

San Serafim de Sarov 
 
Catecismo Ortodoxo
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Monday, November 11, 2019

La veneración de los Santos en la Iglesia Ortodoxa



Durante el Bautismo, la persona recibe un nombre en honor de algún santo, el cual, desde este momento se convierte en su protector celestial. La persona Ortodoxa debe conocer la vida de su Santo y Orarle diariamente para que él lo instruya en la vida y le ayude. El día del Santo se celebraba por nuestros antecesores por medio de la Santa Comunión; este día se festejaba con más solemnidad que el día de cumpleaños.
¿Cuál es el sentido en la Ortodoxia de venerar a los Santos de Dios? ¿Acaso los Santos en el Cielo están enterados sobre nuestras necesidades y dificultades aquí en la tierra y están realmente ellos interesados en nuestras vidas? ¿Escuchan ellos nuestras oraciones y tratan ellos de ayudarnos? ¿Existe realmente la necesidad de dirigirnos a ellos, o es suficiente rezar a Dios? Debido a que los sectarios han perdido la tradición apostólica, ellos no entienden el significado de la misión de la Iglesia de Jesucristo y por esta razón rechazan la necesidad de rezar a los santos en el Cielo. Trataremos de explicar en breve forma la enseñanza de la Iglesia sobre este tema.
La enseñanza ortodoxa sobre la veneración de los santos deriva de la deducción que todos aquellos que todavía se encuentran en el proceso de salvación o aquellos que ya están salvados, o sea, los vivos y muertos, todos ellos componen una familia unida en Dios. La Iglesia es una gran sociedad que abarca el mundo visible e invisible. Es una enorme organización universal, construida sobre un cimiento de amor, donde cada uno de nosotros debe preocuparse no sólo de sí mismo, sino también del bienestar y salvación de los demás. Los Santos son aquellas personas que durante sus vidas terrenales manifestaban más amor al prójimo que los demás.
Nosotros, siendo Ortodoxos, creemos que en el momento de la muerte la persona virtuosa no interrumpe el contacto con la Iglesia, pero asciende a un nivel celestial muy alto, donde reina la Iglesia Triunfante. Una vez encontrándose en el mundo espiritual, el alma de la persona virtuosa no deja de pensar, desear y sentir, y estas cualidades se manifiestan en una forma más profunda y perfecta.
La gente no ortodoxa, habiendo perdido la vívida relación con la Iglesia terrenal y Celestial, tiene un concepto muy turbio y contradictorio con respecto a la vida de ultratumba. Algunos de ellos piensan que después de la muerte, el alma de la persona entra en un estado de adormecimiento, como si se desconectara de todo que lo rodea; otros piensan que el alma de la persona, aunque sigue siendo activa después de la muerte, pierde todo el interés al mundo terrenal que ella abandonó. Otros dicen que a los santos no se les debe rezar por la razón de que los cristianos deben tener una relación directa con Dios.
¿Cuál es la enseñanza de las Santas Escrituras con respecto a los virtuosos que dejaron este mundo terrenal y sobre la fuerza de sus oraciones? En los tiempos de los apóstoles la Iglesia se percibía como una familia espiritual —la Iglesia terrenal y la Iglesia Celestial. El apóstol Pablo se dirigía a los cristianos neófitos en la siguiente forma: "Mas os habéis llegado al monte de Sión, y a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, y a la compañía de muchos millares de ángeles, y a la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos perfectos" (Hebr. 12:22-23). En otras palabras, ustedes, convirtiéndose en cristianos, se reunieron a esta gran familia y entraron en una íntima relación espiritual con el mundo del Cielo y los virtuosos que se encuentran allí. Las palabras de despedida del apóstol Pedro a los cristianos de Asia Menor eran: "También yo procuraré con diligencia, que después de mi fallecimiento, vosotros podáis siempre tener memoria de estas cosas" (2 Pedro 1:15); claramente testifica por medio de esta promesa que él continuará preocupándose de ellos desde aquel mundo espiritual.
La antigua práctica de dirigirse a los santos mártires y a todos los santos para que ellos nos ayuden por medio de la fuerza de la oración se estableció sobre una consciente y vívida relación con el mundo Celestial y terrenal de la Iglesia.
No a todos, pero a los más fervientes y virtuosos, aún en esta vida terrenal, Dios los caracteriza como a "Sus amigos," glorificándolos por medio de los dones del Espíritu Santo y los milagros. De la misma forma Jesucristo se dirigió a los apóstoles en la Última Cena: "Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho saber" (Juan 15:14-15; Mat. 12:50). La santa historia nos ofrece una vasta cantidad de ejemplos de la cercanía espiritual, "la oración de los santos a Dios." Así, por ejemplo, Abraham pidió a Dios que Él tenga misericordia para la gente de Sodoma y Gomorra, y Dios estaba listo para cumplir su pedido, si por lo menos hubiesen existido diez virtuosos en esas ciudades (Gen. 18:16). Otra vez fue cuando Dios anuló el castigo a Abimelec, el rey de Gerar, por las oraciones de Abraham (Gen. cap. 20). La Biblia narra que Dios hablaba con el profeta Moisés cara a cara, "como un hombre que habla con su amigo." Cuando María, la hermana de Moisés, cometió un pecado y fue castigada por la lepra, Moisés rogó a Dios del perdón para ella (Éxodo 33:11; Núm. Cap. 12). Se puede también presentar otros ejemplos sobre la fuerza de la oración de los santos de Dios.
Los santos no impiden y no debilitan en la gente la necesidad de rezar directamente a Dios, nuestro Padre Celestial. Como sabemos, los abuelos no disminuyen la autoridad de los padres sobre sus niños cuando tratan de ayudarles a educarlos. Mas nada alegra tanto a los padres que observar a los hermanos mayores preocuparse de la crianza de los menores. De la misma forma nuestro Padre Celestial se alegra cuando los santos rezan por nosotros y tratan de ayudarnos. Los Santos poseen una fe más fuerte que la nuestra y se encuentran cerca de Dios, debido a la pureza, que ellos con sacrificio obtuvieron aquí en la tierra. Por esta razón es muy importante que nos dirijamos a los santos como a nuestros hermanos mayores, que rezan por nosotros al lado del trono de Dios.
Todavía en la tierra, los santos veían y sabían todo aquello que para la gente común estaba oculto. Especialmente estos dones tienen que ser muy bien conocidos por ellos en el momento cuando se liberan del cuerpo físico y pasan al mundo espiritual más elevado. Por ejemplo, el apóstol Pedro pudo ver lo que sucedía en el corazón de Ananías; a Eliseo se le abrió la mala acción de Gizeo y, lo que es asombroso, que también se le abrieron todas las intenciones secretas de la corte del rey de Siria, las cuales él comunicó al rey de Israel. Algunos de los santos, a los cuales se les manifestaba en espíritu el mundo Celestial, veían muchedumbre de ángeles, otros eran dignos de contemplar la imagen de Dios (Isaías, Ezequiel); otros eran elevados hasta el tercer Cielo, y escuchaban misteriosas palabras, el sentido de las cuales no podía ser descrito, como en el caso del apóstol Paulo. Con más razón, estando presentes en el Cielo, ellos tienen la capacidad de saber todo lo que sucede aquí en la tierra y escuchar a todos aquellos que se dirigen a ellos, debido a que los santos en el Cielo se "igualan a los ángeles" (Hechos 5:3; 2 Reyes, cap. 4; 2 Reyes 6:12; Lucas 20:36). Por medio de la parábola del Señor sobre el "Rico y Lázaro," nosotros nos enteramos que Abraham, encontrándose en el Cielo, podía escuchar el llanto del rico que sufría en el infierno, a pesar del enorme precipicio que los separaba. Las palabras de Abraham: "tus hermanos tienen a Moisés y a los profetas, óiganlos," claramente nos informan que Abraham conoce la vida de la gente hebrea; los últimos aparecieron recién después de su muerte; también conoce a Moisés y sus leyes, sabe sobre los profetas y sus escrituras. Los ojos espirituales de los puros en el Cielo, indudablemente son más amplios que eran aquí en la tierra. El apóstol escribe: "Ahora vemos por espejo, en oscuridad; mas entonces veremos cara a cara: ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido" (1 Cor. 13:12).
La cercanía de los santos al Trono de Dios y sus oraciones por los fieles que están en la tierra podemos verla en el libro de Revelación en el cual el apóstol Juan escribe: "Y miré, y oí voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones" (Rev. 5:11). A continuación él describe las visiones de los jinetes, la gente que está rezando en el Cielo, los que sufren en la tierra: "Y otro ángel vino, y se paró delante del altar, teniendo un incensario de oro; y le fue dado mucho incienso para que lo añadiese a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y el humo del incienso subió de la mano del ángel delante de Dios, con las oraciones de los santos" (8:3-4).
¡Es muy grande la fuerza de la oración! "Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho" (Sant. 5:16), instruía el apóstol Santiago. La oración por el prójimo es una expresión de amor hacia él; y los santos en el Cielo, orando por nosotros, nos manifiestan su amor de hermandad y preocupación.
En el Evangelio y otros libros del Nuevo Testamento encontramos muchos casos que testifican la fuerza de la oración por la demás gente. Así, por ejemplo, por el pedido del oficial del rey, el Señor curó a su hijo (Juan 4:46-53); por la súplica de la mujer cananea su hija fue liberada del demonio (Mat. 15:21-23); por el pedido del padre, el Señor curó a su hijo poseído (Marc. 9:17-25); por el pedido de los amigos, curó y perdonó al paralítico, que ellos bajaron del techo con su lecho de enfermo (Marc. 2:2-25); por la fe del centurión romano fue curado su siervo (Mat. 8:5-13). Además, la mayoría de las curaciones milagrosas del Señor, Él las realizaba a distancia, estando lejos.
Si las oraciones de la gente común tienen tanta fuerza, con más razón son las oraciones ardientes de los santos que presencian el Trono de Dios. "Y ésta es la confianza que tenemos en Él, que si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye" (1 Juan 5:14), nos escribe Juan, el apóstol muy querido por el Señor.
Ésta es la razón por la cual la Iglesia de los tiempos más antiguos en sus enseñanzas siempre hablaba a los fieles sobre la utilidad espiritual de la oración a los santos. Esto se puede ver por medio de las liturgias antiguas y monumentos literarios. En la liturgia del apóstol Santiago nosotros leemos: "En especial conmemoramos la Santa, Gloriosa y siempre Virgen María, Bendita Madre de Dios. Recuérdate de ella Dios, y por Sus puras y santas oraciones ten misericordia y piedad de nosotros." San Cirilo de Jerusalén, explicando la liturgia de la Iglesia de Jerusalén, dice: "Luego conmemoramos en la liturgia por el reposo en primer lugar: los patriarcas, profetas, apóstoles, mártires, para que por medio de sus plegarias, Dios reciba nuestras oraciones."
Existe una vasta cantidad de testimonios de los padres y maestros de la Iglesia, especialmente desde el cuarto siglo, sobre la veneración de los santos por la Iglesia. Pero ya desde el principio del segundo siglo, existen testimonios literarios sobre el antiguo cristianismo donde directamente se indica la fe y la oración de los santos en el Cielo por sus hermanos aquí en la tierra. Los testigos de la muerte del mártir San Ignacio el beato (principio del segundo siglo) dicen: "Volviendo a nuestros hogares llenos de lágrimas, nosotros celebramos la vigilia nocturna. Luego, después de haber dormido brevemente, unos de los nuestros de repente vieron aparecer a San Ignacio, el beato, y abrazarnos. Otros lo vieron rezando por nosotros." Otras escrituras semejantes a ésta, en las cuales se menciona la oración y ayuda de los mártires por nosotros, existen en otros relatos sobre la época de las persecuciones de los cristianos.
La convicción de la santidad del difunto se confirma particularmente por medio de los siguientes testimonios: Martirio por Jesucristo, la intrépida manifestación de la fe, el abnegado servicio a la Iglesia, el don de curar. En especial, cuando Dios confirma la santidad del difunto por medio de los milagros después de su muerte mediante su conmemorada oración.
Aparte de ayudarnos mediante la oración, los santos nos ayudan a conseguir la salvación por medio del ejemplo de sus vidas. El conocimiento de las vidas de los santos enriquece al cristiano con la experiencia espiritual, debido a que ellos con más fervor personificaban el Evangelio en sus vidas. Existen muchos ejemplos de la vívida fe, coraje, perseverancia y paciencia. Siendo gente igual que nosotros, y habiendo superado las más intensas tentaciones, ellos nos inspiran para que con paciencia y sumisión sigamos nuestro camino hacia la salvación.
El apóstol Santiago llamaba a los cristianos para que ellos imiten con paciencia a los profetas antiguos y a Job el Mártir, para recibir una fuerte fe como el profeta Elías. El apóstol Pedro instruye a las mujeres cristianas a tomar el ejemplo de humildad y obediencia de Sara, la esposa de Abraham. San Paulo indica unos ejemplos de los sacrificios de los puros en la antigüedad, comenzando de Abel y terminando con los Mártires de Macabeo, tratando de convencer a los cristianos para que ellos los imiten y concluyendo estas instrucciones con las siguientes palabras: "Por tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta" (Hebr. 12:1; 1 Pedro 3:6; Sant. Cap. 5).
El Señor dice: "Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mat. 5:15-16). Los Santos son aquellas estrellas luminosas que nos indican el camino hacia el Reino de los Cielos.
Apreciaremos entonces la cercanía entre Dios y los santos y nos dirigiremos a ellos para que ellos nos ayuden, siempre recordando que ellos nos quieren y se preocupan de nuestra salvación. El conocimiento de la vida de los Santos en nuestros tiempos es muy importante, especialmente cuando existen tantas orientaciones cristianas y el verdadero e ideal concepto cristiano es disminuido y tergiversado.

Obispo Alejandro Mileant
 
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Thursday, November 7, 2019

El esfuerzo Monástico ( Obispo Alejandro Mileant )


Ninguna vida pasada puede ser impedimento para el ingreso a vida monástica porque esta consiste en el arrepentimiento y el Monasterio es lugar de sanación. El ingresante a un monasterio es sometido primero a prueba con el objetivo de establecer cuán sincera y seria es su intención de consagrarse a la vida monástica. En el caso de que el superior del monasterio se convenza de la sincera tendencia del nuevo ingresante al monasterio, lo bendice para llevar el hábito con cinturón y la caperuza (una vestimenta larga negra con mangas estrechas con cinturón y un gorro de forma cónica). El futuro monje lleva el nombre de novicio y su obligación principal es aprender a obedecer a su padre espiritual.
En el cumplimiento concienzudo de la obediencia impuesta, el novicio debe revelar toda su paciencia y humildad — virtudes fundamentales del monje. "La obediencia está por encima del ayuno y de la oración " — dice un dicho monástico. Esto es porque la obediencia, fundamentada en la paciencia y la humildad, sirve para desarraigar al mal principal del alma humana que es el orgullo, como así también al amor propio, del cual surgen todas las pasiones.
Del medio monástico salieron la mayor cantidad de santos y esto es natural pues el objetivo de la vida monástica es el perfeccionamiento espiritual. Los santos del orden monástico son llamados en eslavo "prepodobnie" (semejantes en mayor medida) pues ellos se asemejaron más a Cristo que los demás. Se hace monje aquel que sintió que todo en la vida es vanidad, quien quiso librarse de la prisión y encontrar a Dios. El camino monástico es un camino en línea recta, el camino de la distancia más corta entre dos puntos: el hombre y Dios.
En el entorno monástico surgió una riquísima literatura espiritual. Para la mayoría de la gente mundana estos escritos son como la "matemática superior." Los estados espirituales descriptos en ella no pueden ser conseguidos por gente que viva una vida mundana. Sin embargo algo de esta literatura monástica es accesible para todos aquellos que buscan a Dios. La gente rusa amaba leer libros tales como "Filocalia" en el cual se compilan (En 5 tomos) los consejos de los héroes espirituales de la antigüedad; "La Escala" (Al Paraíso) de san Juan, abad de la montaña de Sinaí; "La lucha invisible" de san Nicodemo del Santo Monte; "Enseñanzas provechosas para el alma" del abba Doroteo; los consejos de los maestros espirituales Varsonofio y Juan.


Obispo Alejandro Mileant
 
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Sunday, November 3, 2019

Oraciones Ortodoxas para Santa Xenia de Petersburgo por ayuda.

 
Santa Xenia de Petersburgo ha estado ayudando durante mucho tiempo a deshacerse de varias enfermedades y problemas, a encontrar amor y a crear una familia fuerte y feliz. La bendición diaria reza desde diferentes partes del país y visita su tumba con peticiones y oraciones. Sobre cómo presentar correctamente la petición de Santa Xenia y qué textos se utilizan para esto, lea más en el artículo.

La historia de vida de Santa Xenia de Petersburgo.

Santa Xenia de Petersburgo, también conocido como el Santísimo Cristo para el Dios Santo, nació en el siglo XVI y no se sabe nada sobre su infancia y su adolescencia. Después de casarse con un coronel, ella ya era una viuda a la edad de veintiséis años y voluntariamente aceptó la hazaña, llamada la locura de Cristo.
Xenia pasó el día deambulando por la ciudad y por la noche fue al campo a orar. Ella rechazó la herencia dejada por su esposo y comenzó a vivir en la pobreza, solo ocasionalmente llevando ropde (necesariamente los mismos tonos que su esposo usaba durante su vida) y monedas de cobre, que ella dio inmediatamente a los pobres.
Porque la vida justa y desinteresada estaba dotada del don de la previsión y podía predecir el futuro. Xenia a menudo ayudaba a las personas y a todos los que lo pedían. Incluso en secreto, llevaba ladrillos por la noche para la construcción de una nueva iglesia de piedra en nombre del icono de la Madre de Dios de Smolensk.
Con el tiempo, la gente comenzó a notar que cada acto de Xenia conlleva una bendición: los niños en sus manos se recuperaron en un instante, en las casas donde visitaba, reinaba la paz y las tiendas que visitaba eran famosas por su buen comercio.
Ella recibió el rango del Santo 85 años después de su muerte y continúa ayudando a las personas hasta el día de hoy. Especialmente popular entre los Ortodoxos es la capilla, construida sobre su tumba. Se cree que este lugar tiene un poder especial que puede ayudar en cualquier situación.
¿Por qué debería orar ella?

En el pasado, estando felizmente casado, ahora Xenia de Petersburgo ayuda a todos los que quieren encontrar el amor y casarse con éxito o casarse. Son sus oraciones por encontrar la segunda mitad y la alegría marital. Además, Xenia puede orar por otras cosas:
sobre la curación;
buena salud
sobre la protección contra el daño;
del mal de ojo;
para el matrimonio / matrimonio;
para crear una familia fuerte;
sobre dar a los niños.

Oración por el matrimonio y matrimonio feliz.
 
La oración de Santa Xenia de San Petersburgo por el matrimonio se lee exclusivamente en el Día de la Mujer (Miércoles o Viernes) al amanecer. Para hacer esto, necesita salir al campo, a un área abierta, como solía orar el Santo, o aceptar la postura de oración en casa frente al icono con su imagen y pronunciar
"¡Santa, bendita Xenia, justa y mártir, campeona de la justicia, te lo ruego! Ten piedad del Esclavo de Dios (Nombre), ayuda a encontrar el amor puro y eterno para reunirse en la tierra y en el cielo en el matrimonio. Amor, honor y cuidado, juro ser una verdadera esposa y por la madre. Dios lo alabe a él ya sus santos ahora, por los siglos de los siglos. Amén ".

Asegúrate de cruzar y adorar. Repita la oración tres veces. Con el fin de fortalecer la participación divina en la búsqueda del amor y la construcción de relaciones en la familia, se recomienda comprar el ícono del Beato y colocarlo en el dormitorio. La cabecera de la cama será el lugar ideal para la imagen del Santo; Ayudarán a atraer el amor más rápidamente, a casarse, a tener hijos, a mejorar las relaciones ya prevenir conflictos entre los hogares.
Sobre la protección contra la travesura y el mal de ojo.
También es posible protegerse de los problemas de la vida, los ojos y las palabras desagradables, con la ayuda de la oración de Santa Xenia Peterburgskaya en busca de ayuda. Tal petición se expresa en la iglesia o en la casa a la luz de las velas.
Apague la luz de la casa, encienda las velas y lea las palabras:

"¡Oh, toda madre bendita, Xenia de San Petersburgo pomosi! Protege del mal de ojo, salva de la tristeza, cierra tus problemas, ruega por mí a nuestro Padre Altísimo. Espero tu misericordia y bondad. Amén".

Esta versión de la oración se lee tres veces al día y, al mismo tiempo, es necesario rociar la casa con agua bendita al menos una vez, para cerrar el pasaje a las fuerzas del mal y las malas intenciones.
 
Para la curación y la salud.

Hay muchos casos en la historia en que la oración de Santa Xenia la Bendita ayudó a deshacerse de enfermedades graves, heridas curadas, restableció la salud y promovió una larga vida. Aquellos que visitaron la capilla en la tumba santa, se curaron de las enfermedades más terribles y durante mucho tiempo agradecieron y glorificaron a Petersburgo por Cristo por el Santo Loco.
Para mejorar el bienestar y curar enfermedades, llene un recipiente de vidrio con agua bendita, encienda velas en el ícono de Santa Xenia y lea el servicio de oración:

"Madre de los sencillos, Patrona de los enfermos y ofendidos, Santa Xenia de Petersburgo, escuche el llamado del Esclavo de Dios (Nombre) y ayuda. Yako es su poder sanador, que mi cuerpo sea sanado (si reza por otra persona, repita su nombre). La bendición de Dios, ora al Padre Todopoderoso por mi salud (Nombre), pídele que te libere de la inmundicia y de la enfermedad del pecador, para que puedas alabarle y agradecerle por tu vida. Te alabaré y gracias por ti siempre, ¡cantaré tu nombre! Amén.

Dale una reverencia al icono y bebe exactamente tres sorbos de la jarra. Repita la oración debe ser dentro de un mes todas las noches, poco antes de acostarse. Para fortalecer la oración, se recomienda estar ya en la cama para dirigirse al Señor con la oración "Padre nuestro".
 
Sobre el talento de los niños.

Sanar una vida larga y feliz en el matrimonio ayudará a la oración de Xenia de Petersburgo sobre el bienestar familiar. Esta solicitud ayuda no solo a establecer una vida familiar, mejorar el ambiente en la casa y tener hijos, incluso si no funciona antes. Una oración por el don de los hijos de Xenia la Bienaventurada se lee preferiblemente en la iglesia, confesando a sabiendas y tomando comunión. También es necesario pasar la Santa Cena si va a orar en casa. Además, deberá tomar agua bendita en una cuenca y luego hablar:
"¡Santa, bendita, Xenia de Petersburgo, que sufrió persecución y censura, sufridora y vagabunda! ¡Habla mis oraciones y escucha y escucha, reza al Señor! ¡Ayuda al esclavo de Dios (Nombre) y envía un regalo a la familia, trae a tu familia y trae paz a la familia! Nuestro amor para que el matrimonio sea sellado y no se permita su aflicción. Confío en tu favor, glorificaré tu memoria, en ti glorificaré al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo para siempre jamás. Amén ".

Lávese la cara, el cuello y las manos con agua bendita. Es necesario leer una oración sobre las rodillas y mantener los brazos cruzados en el pecho o en el estómago. Así atraes la energía del futuro niño.
 
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Tuesday, October 29, 2019

Gran Mártir San Dimitrio de Tesalónica, "De quien emana mirra" Octubre 26.

Versos:
"Lanzas, mi Cristo, atravesaron a Demetrio, emulando las pasiones de tu costado perforado con la lanza".
En el vigésimo sexto, lanzas perforaron el costado de Demetrio.
Este glorioso Santo, Gran Mártir ([Megalomártiras o Megalomártir]) Dimitrio, "de quien emana mirra" (de [Miroblítis]) de Tesalónica, nació aproximadamente entre los años 280 y 284 D.C. Fue hijo de un procónsul romano en Tesalónica y fue martirizado por el emperador Diocleciano y Maximiano sobre el año 305.

Ya habían transcurrido tres siglos y el paganismo romano estaba espiritualmente destrozado y derrotado por la multitud de Mártires y Confesores del Salvador.
Entonces intensificó sus persecuciones. Los padres de San Demetrio pertenecían a la aristocracia pero eran cristianos en secreto y él fue bautizado y educado en la fe cristiana en una iglesia secreta en la casa de su padre. Cuando Demetrio había alcanzado la madurez y su padre había muerto, el emperador Galerio Maximiano había ascendido al trono. Maximiano confiado en la educación de Dimitrio, así como en su capacidad administrativa y militar, lo nombró a la posición de su padre como procónsul del distrito de Tesalónica.
A los 22 años, obtuvo el grado de comandante. Sus principales tareas eran defender la ciudad de los bárbaros y erradicar el cristianismo. La política del emperador con relación a los cristianos se expresó simplemente: “ Pon a la muerte a todo aquel que invoque el nombre de Cristo”.
El emperador no sospechaba que mediante el nombramiento de Demetrio, le había proporcionado una manera para él llevar a muchas personas a Cristo. Al aceptar el nombramiento, Dimitrio regresó a Tesalónica y de inmediato confesó y glorificó a nuestro Señor Jesucristo. En lugar de perseguir e imputar a los cristianos comenzó a enseñar la fe cristiana abiertamente a los habitantes de la ciudad y derrocar las costumbres paganas y la idolatría.

También creó una agrupación dejóvenes para el estudio de la Santa Escritura.
El compilador de su vida, San Simeón Metafrastes (9 de Noviembre) dice que debido a su celo por la enseñanza se convirtió en un segundo Apóstol Pablo. Desde Tesalónica, Jorge, el Apóstol de los gentiles, una vez fundó en esta ciudad la primera comunidad de creyentes. El Señor también destinó a San Dimitrio a seguir al Santo Apóstol Pablo como mártir. Cuando Maximiano se enteró de que el procónsul recién nombrado era un cristiano y de que había convertido a muchos súbditos romanos al cristianismo, la ira del emperador no conocía límites. Al regresar de una campaña en la región del Μar Νegro, el emperador llevó a su ejército a través de Tesalónica, decidido a masacrar a los cristianos. Al enterarse de esto San Dimitrio ordenó a su siervo Lupo distribuír sus riquezas terrenales entre los pobres , “ ya que buscaremos las riquezas celestiales entre nosotros “. Comenzó a orar y a ayunar, preparándose para el martirio. Cuando el emperador llegó a la ciudad, llamó a Demetrio, quien con valentía se confesó cristiano y confesó la falsedad y la inutilidad del politeísmo romano.

MARTIRIO DEL SANTO MEGALOMÁRTIR DIMITRIO.

Fue torturado terriblemente y encarcelado en el año 303 D.C. En la cárcel Se le apareció un ángel, confortándolo y animándolo. Mientras tanto, el emperador se divertía organizando juegos en el circo. El campeón fue un bárbaro con el nombre de Liéo. Él desafió a los cristianos a luchar contra él en una plataforma, elevada sobre lanzas, punta arriba, de los soldados victoriosos. Un valiente cristiano llamado Néstor fue a la cárcel a visitar a su consejero Dimitrio, para pedirle su bendición para luchar contra el bárbaro. Con la bendición y las oraciones de Dimitrio, Néstor venció al luchador bárbaro Liéo y lo arrojó desde la platafoma sobre las lanzas de los soldados, al igual que el pagano habría hecho con el cristiano. El emperador enfurecido ordenó la ejecución del Santo Mártir Néstor y envió a unos guardias a la prisión para matar a San Dimitrio. En la madrugada del 26 de Octubre, varios soldados fueron a la prisión del soldado y lo atravesaron con lanzas. Su fiel servidor, San Lupo, recogió la ropa empapada de sangre del santo y cogió el anillo imperial de su dedo, símbolo de su alto status, y lo sumergió en la sangre. Con el anillo y otras cosas santificadas por la sangre de San Dimitrio, San Lupo comenzó a curar a los enfermos.

El emperador dio órdenes para detenerlo y matarlo. El cuerpo de Santo Gran Mártir Dimitrio fua arrojado a las fieras para ser devorado, pero los cristianos lo tomaron y lo enterraron en secreto. Durante el reinado de San Constantino una Iglesia fue construída sobre la tumba de San Demetrio. Cien años más tarde, durante la construcción de una nueva Iglesia majestuosa sobre la antigua, fueron descubiertos los restos incorruptos del Santo Mártir. Desde el s. VII un flujo milagroso de mirra perfumada fue encontrada debajo de la cripta del Gran Mártir Dimitrio (de ahí su nombre, [o Miroblítis], el derramador o emanador de mirra). El Santo Mártir Dimitrio es muy venerado en muchos países, más particularmente en Grecia y en Rusia.
Los escritores de himnos de San Dimitrio, Eustaquio de Tesalónica, Gregorio Palamás y Dimitrio Jrisolorás, hacen referencia a que el cuerpo del Santo fue enterrado en el lugar del martirio, del cual después salía mirra, de ahí su sobrenombre de Miroblítis o "que desprende mirra".En las imágenes bizantinas y también en la actual hagiografía, San Dimitrio se presenta a menudo como un jinete sobre un caballo rojo (frente al caballo blanco de San Jorge), que pisotea al infiel Liéo*. Hoy San Dimitrio es el patrón de la ciudad de Tesalónica.

Sagradas Reliquias del Santo.
Iglesia de San Dimitrio, Tesalónica.


Uno de los muchos milagros del Santo, es el siguiente: en el año 1823 D.C. los turcos, que estaban instalados en la Acrópolis de Atenas, preparaban las municiones para disparar con sus cañones a los griegos que estaban reunidos en el templo de San Dimitrio, pero éste hizo un milagro para que se salvasen los cristianos, y la pólvora explotó en las manos de los turcos, destrozando también parte del monumento del Partenón. Como memoria de este milagro, el templo se llama San Dimitrio Lumpardiáris, de lumparda, que era el cañón de los turcos que explotraron.
Se le considera protector de los jóvenes y es invocado contra las tentaciones lujuriosas. Gran Mártir San Dimitrio, acuérdate de nosotros ante Dios.


Tipykón de la Fiesta del Gran Mártir San Dimitrio de Tesalónica.

Apolitiquio tono 3

El mundo ha encontrado en ti un gran campeón en tiempo de peligro, cuando saliste victorioso al derrotar a las naciones. Porque cuando dejaste de lado las jactancias de Lieos, impartiendo coraje a Néstor en el estadio, de la misma manera, santo, Gran Mártir Dimitrio, invoca a Cristo Dios por nosotros, para que nos conceda Su gran misericordia.

Kondaquio tono 2

Dios, que te dio un poder invencible y con cuidado mantuvo tu ciudad invulnerable, magníficamente vistió a la Iglesia de púrpura con las corrientes de tu sangre, porque tú eres su fortaleza, oh Demetrio.

Megalinario.

Protege a tus sirvientes, oh atleta, a aquellos que cantan tus alabanzas al mártir emanador de mirra, y sálvanos de los peligros y todos los demás daños, tres veces bendito Dimitrio a través de tus súplicas.
 
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Tuesday, October 22, 2019

Oración, arrepentimiento y humildad. (San José el Hesychast)


La única esperanza de salvación de los delirios y las herejías, las innovaciones y las trampas de las personas malvadas y del diablo es la oración, el arrepentimiento y la humildad.

San José el Hesychast

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Thursday, October 17, 2019

Las cualidades Espirituales del clero. ( Obispo Alejandro Mileant )

En sus epístolas, el Apóstol Pablo toca varias veces el tema de las cualidades que deben poseer los miembros del clero. Por ejemplo: "porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios... retenador de la palabra fiel como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen" (Tit 1:7-9). El Apóstol Pedro así instruía a los Obispos y Sacerdotes:
"Ruego a los pastores que están entre vosotros, yo pastor también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria" (1 Ped. 5:1-4).
 
El Apóstol Pablo instruía a Tito, que era presbítero (Obispo), que él que consagra debe ser: "irreprensible, marido de una sola mujer, tener hijos creyentes, que no esten acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador..." (Tit 1:5-10).
 
Esperando del clero las altas cualidades morales, los fieles tienen que tener en cuenta, que la gracia del sacerdocio, ayudando al hombre en su vida espiritual, pero no lo vuelve perfecto. Las personas del clero son también gente que soporta el peso de los males generales y son vulnerables a las mismas tentaciones que los laicos. Por eso la Iglesia siempre enseñó que la validez de los sacramentos y de la bendición sacerdotal, dependen no de la perfección espiritual del oficiante, sino de la fe y la humildad de los que los recibe.
 
Nuestro Señor y los Apóstoles prohibían a los creyentes de juzgar a sus pastores, ya que estos son responsables ante Dios. "Del que recibió mucho, se le exigirá mucho". Por eso San Juan el Crisóstomo (Siglo IV) temía, que no todos los pastores se van a salvar. Cuando hay tan poca gente, deseosa de sacrificarse para el bien espiritual de sus prójimos, es preciso, al menos, valorar a aquellos que tomaron sobre si la obra del servicio a Dios y a los prójimos.
 
El apóstol Pablo enseña: "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cual haya sido el resultado de su conducta, y imitad su fe... Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta" (Heb. 13:7-17). "Os rogamos, hermanos, que reconozcais a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros" (1 Tes. 5:12). "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar" (1 Tim. 5:17-18).
Así, tenemos que apreciar, que nuestra Iglesia conservó no solamente la enseñanza de Jesucristo en su prístina pureza, sino también gracia del Sacerdocio y los Sacramentos, trasmitidos a la Iglesia por los Apóstoles. La mayoría de las "iglesias" contemporáneas, hace tiempo perdieron todo esto. Roguemos a Dios por los ministros de la Iglesia, que nos ayudan a renovarnos y fortalecernos espiritualmente.

Obispo Alejandro Mileant
 
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Saturday, October 12, 2019

El Simbolismo de la Comunión ( Protopresbitero Jorge Florovski )

Lo mismo es justo en relación con todos los sacramentos. Todos los sacramentos son instituidos para permitir a los fieles "Participar" en la muerte redentora de Cristo y con esto recibir la gracia de Su resurrección. Con los sacramentos se subraya y demuestra el extraordinario y universal significado del sacrificio y victoria de Cristo. Este fue el pensamiento básico del trabajo de Nicolás Cabassil sobre la vida en Cristo, en el cual está perfectamente sumada toda la enseñanza sobre los sacramentos de la Iglesia de Oriente. "Nos bautizamos para morir con Su muerte y resucitar con Su resurrección; nos untamos para ser participes con El en la unción real de deificacion. Y cuando nos alimentamos con el Santísimo Pan y bebemos el Divino Cáliz, nos comunicamos con la misma carne y la misma sangre que aceptó el Salvador y, de esta manera, nos unimos con el Encarnado por nosotros y Divinizado y Muerto y Resucitado... El bautismo es el nacimiento, el óleo (miro) es la causa en nosotros de la actividad y movimiento y el pan de la vida y el cáliz de agradecimiento es el alimento y verdadera bebida (Sobre la vida en Cristo, II, 3,4,6).
 
 
Todos los sacramentos de la Iglesia contienen diversos símbolos con los cuales se "compara" y se representa la Cruz y la Resurrección. Esta simbólica es realista. Los símbolos no solo recuerdan algo, que tuvo lugar en el lejano "pasado." Lo que aconteció en el "pasado" dio comienzo a lo "Eterno." Todo los símbolos manifiestan una verdadera Realidad, que revelan y transmiten en forma absolutamente adecuada. A este simbolismo sagrado lo corona el gran Misterio del Santo Altar. La Eucaristía es el corazón de la Iglesia. Ella es el Sacramento de la Redención en su sentido mas alto. Ella es mas que la "semejanza" o un simple "recuerdo." Ella es la misma Realidad escondida y revelada en el Sacramento. La Eucaristía es "un Sacramento perfecto i ultimo, — dice Cabassil, — no se puede extender mas lejos, no se puede agregar algo mas grande." Es el "limite de la vida." — "Después de la Eucaristía no hay mas hacia donde dirigirnos, pero llegados aquí debemos tratar de saber como guardar a un tesoro semejante (Sobre la vida en Cristo IV, 1, 4, 15). La Eucaristía es la misma Ultima Cena, que acontece de nuevo, y de nuevo, y a pesar de eso no es repetida. Porque, realizándola cada vez no solo "representamos," sino, en realidad, nos unimos a la misma "misteriosa Ultima Cena" creada una sola vez (y por los siglos) por el Mismo Divino Sumosacerdote, como introducción y principio del Sacrificio voluntario en la Cruz. Y el verdadero Sacerdote de cada Eucaristía — es infaliblemente el Mismo Cristo.
 
San Juan Crisostomo afirmaba reiteradamente: "Así deben creer, que ahora se realiza la misma cena en la cual presenciaba El. Una de la otra no se diferencian en nada." (Sobre Mateo conversación, L, 3). "Las acciones de ese Sacramento se realizan no con la fuerza humana. Aquel, Quien las realizó en aquella cena, las realiza también ahora. Nosotros ocupamos el lugar de oficiantes, en cambio El que santifica y transmite a las ofrendas, es el Mismo Cristo...Es la misma cena misteriosa, que propuso Cristo y en nada menor, que aquella. No se puede decir, que a Aquella realiza Cristo, y a esta un hombre, ambas realiza El Mismo Cristo. Este lugar es la misma estancia donde El estaba con Sus discípulos" (Idem. LXXXII, 5). Esta cuestión es de una importancia primordial. La Ultima Cena era la presentación del sacrificio — sacrificio de la Cruz. El sacrificio continua hasta ahora. Cristo hasta hoy día es el Sumosacerdote de Su Iglesia. El Sacramento es el mismo. Una vez mas nos referimos a las obras de Cabassil: "Presentándose y sacrificándose una vez por todos nosotros, El no cesa en Su eterno oficio, realizándolo por nosotros y siempre será en este nuestro interceder ante Dios (Interpretación de la Divina Liturgia, 23).
 
La potencia resucitante de la muerte de Cristo, se manifiesta con toda fuerza en la Eucaristía, que es "la sanción de la inmortalidad, no solo protegiendo de la muerte, sino, también dando la vida eterna en Jesucristo" (A los Efecios, XX,2). Es el "Pan celestial y el Cáliz de la vida." Este terrible Sacramento se torna para los fieles "el compromiso de la vida eterna," justamente, porque la misma muerte de Cristo ya era el Triunfo y la resurrección, En la Eucaristía están unidos el principio y el fin: los recuerdos de acontecimientos evangélicos y las profecías de Apocalipsis. Ella es — sacramentum futuri, porque ella es — el recuerdo (Anamnesis) de la Cruz. La Eucaristía es el sacramento de presentimiento y placer anticipado de la Resurrección "la imagen de Resurrección" — una expresión de la oración para consumir la Santa Ofrenda (de la Liturgia de san Basilio el Grande). Solo "imagen" no porque ella es simple símbolo, sino, porque la historia de la Salvación continua y hay que esperar "la vida del siglo futuro."


Protopresbitero Jorge Florovski
 
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Friday, October 4, 2019

Aquel que renuncia al mundo ( San Juan Clímaco )


Aquel que renuncia al mundo movido por un sentimiento de temor es semejante al incienso cuando se quema: al principio huele bien, mas termina transformándose en humo. Aquel que renuncia al mundo con la esperanza de una recompensa se asemeja a la piedra del molino que muele siempre del mismo modo. Pero aquel que renuncia al mundo por amor a Dios adquiere desde el comienzo el fuego interior, y este fuego, como si estuviera en medio de un gran bosque, se transforma en un gran incendio.


La Santa Escala de San Juan Clímaco
 
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Saturday, September 28, 2019

La Vida en la Gracia ( Obispo Alejandro Mileant )

Conviene no olvidar que si los preceptos de Cristo, y entre ellos los principales que conciernen al amor por Dios y por los hombres, - no son mandatos exteriores sino llamamientos, son sin embargo los que constituyen las leyes internas de la vida espiritual del hombre, creado a la imagen y semejanza de Dios. 
Fuera del amor no hay vida, sino sólo la muerte, el sufrimiento infernal, la nada. Es por eso que, aunque los preceptos evangélicos no son en sí mismos mandatos, en efecto, no es posible no vivir de acuerdo con ellos. Es el Señor mismo quien los cumple en nosotros por la fuerza de su gracia (por ejemplo, cuando se trata del amor por los enemigos); por supuesto, nada se rehace nunca sin nuestro consentimiento, pero nada se exige tampoco que sea mayor que nuestras fuerzas. El amor del hombre por Dios nunca queda sin respuesta. Y es la ley de la vida humana: vivir siempre con Dios.
 
La vida Cristiana no está constituida solamente por una buena conducta respondiendo a ciertas reglas exteriores observadas por temor de castigos particularmente crueles más allá de la tumba. Es una vida efectivamente divina y humana a la vez, vivida con Dios, semejante a una unión conyugal. Si el hombre pide, Dios responde; si el hombre se aflige, Dios le consuela; si el hombre yerra, Dios le enseña el camino.
 
La vida Cristiana es la vida en la gracia, y en eso está la diferencia radical de toda otra vida aún moralmente elevada de los hombres que viven fuera de la Iglesia. Es por eso que el Señor nos dice: ''Mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:30).

Obispo Alejandro Mileant
 
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Monday, September 23, 2019

Aquellos que realmente han decidido servir al Señor Dios... ( San Serafin de Sarov )

Aquellos que realmente han decidido servir al Señor Dios deben practicar el recuerdo de Dios y la oración ininterrumpida a Jesucristo, diciendo mentalmente: 
Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, un pecador.
 
San Serafin de Sarov
 
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Wednesday, September 18, 2019

Sobre el Juicio Final ( San Juan Maximovich )


Estamos en la semana de la conmemoración del juicio final. A pesar de que nadie, más que Dios Padre, tiene el conocimiento de cuándo va a ser ese día, las señales de su acercamiento están relatadas en el Evangelio, y en la Revelación o Apocalipsis del Santo Apóstol San Juan el Teólogo.

En gran medida la Revelación o Apocalipsis nos habla de los sucesos del fin del mundo y del juicio final mediante representaciones y de manera indirecta, pero los santos padres la explicaron, hay una genuina tradición cristiana, que nos habla de los signos del acercamiento del fin del mundo y del juicio final.

Antes del fin del mundo terrenal, va a haber pánico, guerras, luchas internas entre las personas, hambre, terremotos.

Las personas sufrirán por miedo, morirán esperando tragedias. No va a haber alegría de vivir, se tendrán atormentadoras condiciones de abandono hacia la vida. Pero además, la apatía no será solo hacia la vida, sino también hacia la fe, y "al venir el Hijo del Hombre,¿ encontrará El, fe en la tierra ?" (San Lucas 18:8).

El hombre se volverá orgulloso, desagradecido, rechazará la Ley de Dios: junto con el desapego a la vida decrecerá la moral. Disminuirá el bien y aumentará el mal.

Es sobre este tiempo que el Apóstol San Juan el Teólogo habla en su obra inspirada por Dios llamada Apocalipsis. El mismo dijo, cuando la escribió que "estaba en el Espíritu," lo cual quiere decir que el mismo Espíritu Santo estaba en él, cuando a través de distintas imágenes, tuvo las revelaciones del destino de la Iglesia y del mundo terrenal. Por ello es la Revelación de Dios.

El Apocalipsis representa el destino de la Iglesia a través de la imagen de una mujer, que en esos tiempos se esconde en el desierto: ella no se da a conocer a la vida pública, como lo es ahora en Rusia. En la vida pública, las fuerzas que preparan la posibilidad de la aparición del Anticristo ocuparán un papel importante.

El Anticristo va a ser una persona, y no un demonio encarnado. "Anti" significa "contra." Es un hombre que quiere ser o estar en el lugar de Cristo, ocupar Su lugar, y poseer aquello que Cristo poseía. El desea tener la atracción de Cristo y la autoridad sobre todo el mundo. Más aún el Anticristo recibirá esa autoridad antes de su destrucción y la del fin del mundo terrenal.

¿Qué se sabe sobre el Anticristo? Su padre, un total desconocido, y su madre una virgen solo en apariencia. Será un hebreo de la tribu de Dan. El Anticristo será muy sabio y tendrá el don de saber tratar a la gente.

Será encantador y afectuoso. El filósofo Vladimiro Soloviev, trabajó mucho sobre el tema para representar la llegada y la identidad del Anticristo. Minuciosamente utilizó todo el material sobre este interrogante, no solamente el proveniente de los Santos Padres sino también de los musulmanes, elaborando así una clara imagen. Antes de la llegada del Anticristo, en el mundo ya se hacen preparativos para su aparición. "El Misterio de la iniquidad ya está actuando" (2 Tes. 2:7).

Las fuerzas, que se disponen para su llegada, antes que nada luchan contra el lícito poder Imperial. El Apóstol Pablo dice, que no puede manifestarse el Anticristo, hasta que no sea "quitado de en medio el que ahora impide" (2 Tes. 2:7). San Juan Chrysostom explica que el "que retiene" — es el poder legal devoto, piadoso: semejante poder es el que lucha con el mal. Por esta razón, el "misterio" (de la iniquidad) que ya actúa en el mundo, lucha con este poder, desea un poder ilegal y cuando lo consiga, entonces ya nada podrá entorpecer la llegada del Anticristo.

El no solo va a ser sabio y hechizante, sino también va a pretender que es piadoso, va a demostrar caridad y hará el "bien," con la finalidad de fortalecer su poder. Y cuando se fortifique a tal punto que todo el mundo lo reconozca, descubrirá su rostro, su personalidad.

Elegirá a Jerusalén como su capital, en especial porque es precisamente allí donde El Salvador manifestó Su enseñanza Divina y Su Identidad. Fue allí donde todo el mundo fue llamado hacia la bienaventuranza del bien y de la salvación. El mundo no reconoció a Jesucristo y lo crucificó en Jerusalén, mientras que todos reconocerán el poder del Anticristo y Jerusalén, será la capital del mundo.

Al conseguir la cúspide del poder, el Anticristo exigirá el reconocimiento de las personas, pues él va a lograr lo que nadie ni ningún otro poder terrenal pudo adquirir hasta entonces, va a exigir que lo veneren como a un ser superior, como a un dios.



Vladimiro Soloviev describe muy bien el carácter de su trabajo como "Sumo Gobernante". El hará lo que agrade a todos, bajo la condición de que lo acepten como a un Poder Superior. El permitirá que subsista la vida de la Iglesia, permitirá que se realicen los oficios, prometerá la construcción de hermosos templos, pero todo ello, condicionado a que lo reconozcan y lo veneren como a un "Ser Superior." Él odiará a Cristo y vivirá con ese odio permanente, y se va a alegrar del rechazo de las personas hacia Cristo y hacia la Iglesia.

Bajo el Anticristo habrá una negación de la fe en masa, muchos obispos serán desleales a la fe, y lo justificarán mostrando el estado resplandeciente de la Iglesia.

La búsqueda de componendas será la característica de la naturaleza de las personas. Desaparecerá la rectitud en la confesión. El hombre justificará su decadencia con astucia, y el gracioso maligno apoyará ese estado general. Las personas adquirirán la costumbre de alejarse de la verdad y se acostumbrarán al placer de las componendas y del pecado.

El Anticristo va a permitir cualquier cosa a las personas, con tal de que ellos al "decaer lo veneren." y que todo el mundo se someta a él. Luego vendrán dos hombres rectos, que sin temor predicarán la fe y acusarán al Anticristo. De acuerdo a la tradición eclesiástica, estas personas son dos profetas del Viejo Testamento, Elias y Enoch, que no han probado la muerte, pero la probarán ahora por tres días, y al tercero van a resucitar. Su muerte dará gran alegría al Anticristo y a sus servidores. Su resurrección los sumergirá en gran confusión y pánico. Es allí donde llega el fin del mundo.

El Apóstol Pedro dijo que el primer mundo fue hecho de agua "De agua" también es la imagen del caos de la masa física y pereció sumergida por el diluvio. El mundo actual se conserva para el fuego. La tierra y todo lo que está en ella se va a quemar, los elementos serán desintegrados por el fuego y la tierra, con todo lo que hay en ella, será consumida. (II Peter 3:5-7, 10).

Entonces aparecerá el símbolo del Hijo de Dios — o sea el símbolo de la Cruz. Todas las personas, que se habían sometido voluntariamente al Anticristo van a sollozar. Todo terminará para siempre. El Anticristo va a será exterminado. Su reinado, su lucha con Cristo llegará a su fin.

Todos deberán rendir cuentas ante Dios — el Verdadero Juez.

"El fin del mundo" no significa su destrucción, sino su transformación. De repente todo va a cambiar en un abrir y cerrar de ojos.Los muertos van a resucitar en nuevos cuerpos — en los suyos pero renovados, transformados, como Jesucristo que resucitó en Su propio Cuerpo, en El estaban las marcas de la lanza y de los clavos, sin embargo poseía nuevas facultades, y en ese sentido era un cuerpo nuevo. Lo que no ésta claro — es si éste va a ser un cuerpo nuevo, o, va a ser como el que tenía el primer hombre cuando fue creado.

Luego el Señor aparecerá con gloria en las nubes. Sonarán con fuerza y poder las trompetas, repiquetearán en el alma y en la conciencia. Todo se volverá claro en la conciencia humana. El profeta Daniel, al relatar sobre el Juicio Final, dice, que en los viejos días, el Juez está en el trono, y ante Él corre un río de fuego (Daniel 7:9-10). El fuego es un elemento de purificación. El fuego funde el pecado, lo quema, y pobre de aquel para quien el pecado el se hizo como parte de su naturaleza, porque entonces el fuego lo quemará.

Ese fuego se va a encender en el interior del hombre: al ver la Cruz algunos se van a regocijar, y otros se van a desesperar, van a sentir confusión, terror y desesperación. Así se van a dividir las personas: en el relato del Evangelio ante el Juez unos se van a parar a la derecha, y otros a la izquierda — a ellos los separa su conciencia interior. El mismo estado del alma de la persona lo arroja a un lado o al otro, a la derecha o a la izquierda.

Cuanto más firme y conciente haya sido el esfuerzo del hombre en su vida hacia Dios, tanto más va a ser su alegría, al escuchar la Palabra "Benditos, vengan hacia Mi," y por el contrario, esas mismas palabras van a convocar el fuego del terror y del tormento en aquellos que no quisieron a Dios, o que durante su vida se apartaron, lucharon, blasfemaron o injuriaron contra El.

El juicio final no sabe de testigos o de notas protocolares. Todo está escrito en el alma humana, y estos registros, estos "libros" se abrirán en el Juicio. Todo se hace visible para todos y para uno mismo, el estado del alma humana determina a la derecha o a la izquierda. Unos van hacia el regocijo, otros hacia el horror.

Cuando se abran los "libros," a todos les será claro, que las raíces de todos los vicios se quedan en el alma humana. Esta el borracho, el libertino — y cuando se muere su cuerpo, alguien pensará: con él se murió el pecado. Pero no es asi: en el alma recidia la mala tendencia, le era placentero pecar. Y si ella no se arrepintió de su pecado y no se liberó de él, llegará al Juicio Final con ese deseo de pecar el cual nunca podrá satisfacer. En ella quedarán los sufrimientos del odio y maldad. Habrá "rechinar de dientes" de impotente malicia y el fuego insaciable del odio.

La "Gehena Ardiente" — se puede interpretar como un fuego interno de los vicios que queman.
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Sunday, September 15, 2019

Vivir según el amor de Dios y la virtud ( San Antonio el Grande )


Quienes son verdaderamente hombres, tienen un celo tal de vivir según el amor de Dios y la virtud, que su conducta virtuosa resplandece sobre los otros hombres Así como sucede cuando se coloca un detalle púrpura sobre las partes blancas de los vestidos para adornarlos y se destaca, poniéndose en evidencia, es así como los hombres deben practicar con máxima y evidente solidez las virtudes del alma.

San Antonio el Grande
 
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Sunday, September 8, 2019

Las Santas Escrituras sobra la gracia del Espíritu Santo.


Tomando en consideración el triste ejemplo del movimiento carismático, el hijo de la Iglesia Ortodoxa de Cristo debe cuidarse como si fuera el veneno más letal de todos los métodos artificiales que conducen a adquirir estados sobrenaturales y agudas sensaciones.
Las escrituras del Nuevo Testamento enseñan con mucha solidez, que dones precisamente se debe pedir a Dios. En sus cartas a los Gálatas el apóstol Pablo escribe: “El fruto del Espíritu: es amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gal. 5:22). Como vemos, todos estos dones se refieren a la región espiritual y moral. Igual que el profeta Isaias, el apóstol Pablo comienza con los dones superiores pasando gradualmente a aquellos que sirven de base. Cabe señalar que los dones del Espíritu Santo aquí citados van paralelos con los virtuosos, hacia los cuales llama el Salvador en Sus Mandamientos de Bienaventuranza (Mat. 5° capítulo). Por eso resulta ilustrativo comparar unas con las otras. Siguiendo el orden del apóstol Pablo, “el fruto del Espíritu es:

· Amor, felicidad. El amor — es la “perfección total” (Col. 3:14). Quienes lograron tal perfección, la misma es tan fuerte, que están prestos a sacrificarlo todo por el Señor y por los amados — incluso hasta sus propias vidas. La felicidad, otorgada por el Espíritu Santo, a veces los hace insensibles al sufrimiento (Bienaventurados los perseguidos por la verdad ... Regocijaos y alegraos.... 8° y 9° mandamiento de bienaventuranza. Ved también 1 Fes. 3:12; Tim. 1:7).
· Paz, paciencia, gentileza — la pacificación de las fuerzas del alma, la pureza del corazón y la sabiduría espiritual hacen a una persona capaz, también, de ayudar a otras a estar en paz con Dios (Bienaventurados los puros de corazón ...Bienaventurados los pacificadores ... 6° y 7° mandamiento).
· Misericordia — capacidad de sentir compasión de la gente, deseos de ayudarles (Bienaventurados los misericordiosos ... 5° mandamiento).
· Fe — sensibilidad espiritual e intuición para aceptar las verdades religiosas, sed de vivir con valores espirituales (Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia ... 4° mandamiento).
· Mansedumbre — apaciguamiento del temperamento — indicador del restablecimiento moral (Bienaventurados los mansos ... 3° mandamiento de Bienaventuranza).
· Abstinencia — humildad, arrepentimiento y abstinencia — es la triple base, sobre la cual se cimienta el edificio de los virtuosos (Bienaventurados los pobres de espíritu ... Bienaventurados los que sufren ... 1° y 2° mandamiento de Bienaventuranza).

Además de éstos, las Santas Escrituras mencionan otros dones benditos, que contribuyen al crecimiento espiritual de la persona. Citaremos algunos de ellos.
La primera acción del Espíritu Santo — es guiar a la gente hacia Cristo, infundiendo en ellos la fe en Él y en la absoluta veracidad de todo lo enseñado por Él (Juan 6:44; Gal. 1:15-16; Ef. 2:8; Ne. 9:20-30; Eze. 36:26-27; Juan 16:13; 1 Juan 2:20-27; 1 Cor. 12:3; 2 Cor. 3:3; Ef. 2:18). El don de fe permite, a su vez, alcanzar el resto de los dones benditos (Rom. 5:2). No obstante, de inclinar a la persona a creer en Cristo, el Espíritu Santo, no obliga o somete la voluntad de la persona. Por eso, la persona es libre de aceptar o rechazar aquello, que le induce el Espíritu Santo. Sin embargo, no deja de ser responsable ante Dios de su decisión (Juan 12:48; Hechos 7:51).
Habiendo plantado la semilla de la fe en la persona, el Espíritu Santo inclina a la persona hacia el arrepentimiento y corrección, ablandando su endurecido corazón (Zac. 12:10 — 13:1; Juan 19:37; Hechos 2:37; Rom. 2:4). Ayuda en la oración (Rom. 8:26) y purifica la conciencia del arrepentido (1 Juan 1:17; Heb. 9:9; Hechos 2:22-41).
En el Bautismo, el Espíritu Santo engendra a la persona para una forma de vida espiritual, lo renueva completamente, cambiando dentro de él la degradación de sus valores. A este renacimiento interno las Escrituras lo comparan con la resurrección de los muertos, donde el creyente se convierte en una nueva creación de Dios (Juan 3:3-6, 8:34; 2 Cor. 5:17; Gal. 6:15; Col. 2:13; Ef. 2:15).
Despertando en la persona las aptitudes espirituales, el Espíritu Santo la conduce a una forma de vida espiritual y de proeza (Lucas 4:1; Gal. 2:20; Tit. 2:11-14). Como resultado de los esfuerzos de arrepentimiernto y de abstinencia el “exterior de la persona” (Cuerpo) “decae” en cambio el “interior de la persona” es renovada día a día
(2 Cor. 4:16).
La gente que vive con intereses espirituales, el Espíritu Santo les otorga un cálido sentimiento de adopción y cercanía de Dios (1 Juan 3:1-2; Rom. 8:13-16,23; Gal. 4:6). Enciende en ellos una llama espiritual y la predisposición hacia Dios (Lucas 12:49; Fil. 2:13). Con esto Él les otorga fuerza, vigor, fortaleza e infatigabilidad (Is. 40:29-31; 1 Cor. 15:10; Ef. 6:10; Felipe 4:13; Ef. 3:20; Rom. 8:26,37; Gal. 2:20).
Literalmente cada paso de un creyente en la vida terrenal, es dirigida por el Espíritu Santo hacia la salvación y la felicidad (Ps. 142:10; Is. 63:10-14; Juan 4:13-14; Pet. 1:5), otorgándole todo los necesario parala vida y la piedad (Jac. 1:17; 2 Pet. 1:3-5; 2 Cor. 3:5; 2 Cor. 12:9-10).
Así, a lo largo de toda la vida de una persona el Espíritu Santo lo transfigura, lo adorna con el perfeccionamiento de la moral y lo asemeja a Cristo. Él santifica a los creyentes, haciendo de ellos templos vivientes de Dios (Gal. 3:27; 1 Cor. 3:16-17; Fes. 5:23).


Obispo Alejandro Mileant
 
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Wednesday, September 4, 2019

Solo cortando nuestras pasiones, podemos ayudar a otros a hacerlo. ( San Paisios el Athonita )

Eviten las ocasiones para el pecado. Si alguien tiene diabetes y no debe comer cosas dulces, ¿como podrá evitarlo, visitando confiterías.? Estén atentos con las tentaciones. Todo comienza por el pensamiento, que nos atrae. ¡Cuan más espiritual es servir a otro hombre y perdonarle sus errores.! El que recibe la beneficencia, siente una alegría humana, él que la otorga — una alegría Divina." Dirigiéndose a la juventud, el Starez dijo: "Solo cortando nuestras pasiones, podemos ayudar a otros a hacerlo. La oración debe realizarse junto con el corazón, y no solo con la boca.



San Paisios el Athonita

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Thursday, August 29, 2019

Santo Mártir Andrés Stratelatos y los otros con el (2,593 Soldados) en Cilicia. Septiembre 1.

El Mártir Andrés Stratelatos fue un comandante militar en el ejército romano durante el reinado del emperador Maximiano (284-305). Ellos lo querían en el ejército romano a causa de su valentía, por ser vencedor y por su sentido de la justicia. Cuando un gran ejército persa invadió los territorios de Siria, el gobernador Antíoco encargo a San Andrés como el jefe del ejército romano, dándole el título de "Stratelatos" ("Comandante"). San Andrés seleccionando un pequeño destacamento de soldados valientes se fue contra el adversario.

Sus soldados eran paganos, y San Andrés aún no había aceptado el bautismo, pero él creía en Jesucristo. Antes del conflicto convenció a los soldados que los dioses paganos eran demonios y no podían ayudar en la batalla. Proclamó a Jesús Cristo, el Dios omnipotente de los cielos y la tierra, dando ayuda a todos los que creen en él.

Los soldados iban a la batalla, invocando la ayuda del Salvador. El pequeño destacamento derrotó a las numerosas huestes de los persas. San Andrés regreso de la campaña en la gloria, tras haber obtenido una victoria total. Pero unos hombres envidiosos lo denunciaron al gobernador Antíoco, diciendo que el era un cristiano que había convertido a los soldados bajo su autoridad a su fe.

San Andrés fue llamado a juicio, y allí declaró su fe en Cristo. Por esto, lo sometieron a torturas. Le pusieron sobre una cama de cobre encendido, pero tan pronto como él buscó la ayuda del Señor, la cama se enfrió. Ellos crucificaron a sus soldados en los árboles, pero ninguno de ellos renunció a Cristo. Encerrando al mártir de nuevo en la prisión, Antíoco envió un informe al emperador, incapaz de decidir si se debe imponer la pena de muerte sobre el campeón elogiado. El emperador sabía que el ejército amaba a San Andrés, y temiéndose de una rebelión, dio órdenes para liberar a los mártires. En secreto, sin embargo, ordenó que cada uno de ellos sea ejecutado por cualquier pretexto.

Después de ser liberado, San Andrés se fue a la ciudad de Tarso, con sus soldados compañeros. Allí, el Obispo local Pedro y el Obispo Nonos de Berea los Bautizaron. Entonces los soldados se fueron a la vecindad de Taxanata. Antíoco escribió una carta a Seleuco, gobernador de la región de Cilicia, le ordenó capturar a San Andrés y a sus compañeros para matarlos, bajo el pretexto de que habían abandonado sus normas militares.

Seleuco vino contra a los mártires en los desfiladeros del Monte Tauro, donde evidentemente iban a sufrir. San Andrés, llamando a los soldados como sus hermanos y sus niños, los exhortó a no temer a la muerte. Él oró por todos los que quieran honrar su memoria, y pidió al Señor para crear un manantial curativo en el lugar donde su sangre iba a derramarse.

En el momento de esta oración los valientes mártires fueron decapitados con la espada. Durante este tiempo, una fuente de agua broto de la tierra. Los Obispos Pedro y Nonos, con su clero, en secreto, siguieron la compañía de San Andrés, y enterraron sus cuerpos. Uno de los clérigos, sufriendo un largo tiempo por causa de un espíritu maligno, bebió de la fuente de agua, y rápidamente se sano. Las noticias de este evento se extendió entre la población local y empezaron a llegar al manantial. A través de las oraciones de San Andrés y del sufrimiento de los 2593 Santo Mártires con él, ellos recibieron gran ayuda de Dios.
 
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Sunday, August 25, 2019

El aborto es un Pecado terrible, Por San Paisios de Monte Athos

Imagen instructiva: Cristo, la Santa Theotokos y San Estilianos bendiciendo y protegiendo a los que cargan la bendita cruz de la vida familiar en Cristo. Una mujer arrepentida carga sobre ella el pecado de su aborto. A la derecha, el Nuevo Herodes del Aborto se presenta personificado, con el médico que le ayuda, y unas mujeres, que llevan sus hijos ante ellos ávidas de amor por el placer, con el corazón enardecido por el pecado y la indiferencia.

Nota: Aquí, el Padre Paisios, con la iluminación divina que posee, muestra cuán terrible es este pecado e intenta convencer al mundo entero sobre cuán grave es el pecado del aborto. Él no usa esto como una astucia para apoyar a ningún partido político. Y no apoyaría a los que usaran la violencia para hacer apología contra los que practican el aborto o contra sus pacientes. Que sus palabras nos concedan la contrición de aprender cuán gran pecado es el aborto, y cómo podemos regresar a Cristo y su arrepentimiento, reconociendo la sagrada imagen de Dios en cada ser humano, incluso en el vientre de una madre.

–Padre, una mujer de cuarenta años, que había criado muchos hijos, estaba embarazada de tres meses. Su marido la había amenazado con que, si no abortaba, la abandonaría.

Si aborta, sus otros hijos lo pagarán con sufrimientos y accidentes. Hoy en día, los padres asesinan a sus hijos con el aborto y no tienen la bendición de Dios. En los tiempos antiguos, si un niño pequeño nacía muy enfermo, se le bautizaba, y moría como un ángel, y era más seguro.

Los padres tenían otros hijos mayores, pero también tenían la bendición de Dios. Hoy, matan a sus hijos por medio del aborto, así como se esfuerzan por mantenerlos vivos cuando están enfermos. Acuden a Inglaterra, a América para sanarlos. Y siguen dando a luz hijos, incluso más enfermos, porque, si quieren tener una familia, pueden dar a luz de nuevo a hijos enfermos, y en ese momento, ¿qué pasaría? Si tuvieran unos cuantos hijos, no podrían acudir tanto al que estuviera enfermo. Moriría y se convertiría en un angelito.

–Padre, leí una vez que cada año, hay un total de 50 millones de abortos y 200.000 mujeres mueren por complicaciones.

Matan a los niños porque dicen que, si la población se incrementara, no habría suficiente alimento para todos, con el fin de preservar a la humanidad. Hay muchas zonas sin cultivar, muchos bosques, para que, con las herramientas de hoy en día, por ejemplo, se pudieran plantar olivares para darlos a los pobres. No es que cortaran los árboles y así no hubiera oxígeno, porque estos árboles serían reemplazados por otros.

En América, arrasan el trigo, y aquí en Grecia, tiran los alimentos a la basura, etc., mientras que en África, la gente se muere de hambre. Cuando la gente estaba muriendo de hambre en Abisinia, porque tenían una gran sequía, le dije a un conocido mío, propietario de barco, que ayudara, en estas circunstancias, yendo a los vertederos de basura y cargando su barco para llevar (los alimentos sobrantes) de forma gratuita. No le permitieron hacer esto bajo ningún concepto.

–¡Cuántos miles de embriones son asesinados cada día!

El aborto es un terrible pecado. Es un asesinato, y por supuesto, un gran asesinato, el matar a niños no bautizados. Los padres deben entender que la vida empieza en el instante de la concepción.

Una noche, Dios me permitió ver una terrible visión, informándome de este asunto. Era la tarde del martes de la Semana Luminosa de 1984. Encendí dos velas en candeleros, como hago siempre cuando voy a dormir, por aquellos que sufren corporal o espiritualmente. En aquellos incluyo a los vivos y a los muertos. A media noche, mientras recitaba la oración de Jesús, vi un gran campo rodeado por una valla, cubierto por el trigo que había empezado a crecer. Permanecí fuera del campo, y encendí velas por los difuntos y las coloqué en el muro de la valla.

A la izquierda había un lugar vacío, lleno de rocas y acantilados, que temblaba constantemente por el clamoroso sonido de miles de voces que te rompían el corazón y te hacían estremecer. E incluso, el hombre más duro que lo escuchara, sería incapaz de permanecer impasible. Mientras escuchaba estos gritos desgarradores, me pregunté de donde venían esas voces, y qué estaba pasando con todo lo que veía, y escuché una voz que me decía: “El campo cubierto por el trigo que acaba de germinar, es el cementerio de las almas de los muertos que podrían resucitar. En el lugar que estaba temblando por los desgarradores clamores se encuentran las almas de los niños asesinados por los abortos”.

Recordando esta visión, he sido incapaz de descansar por la gran pena que experimenté por las almas de los niños. Ni siquiera pude tumbarme para descansar, aunque estuve ocupado todo el día.

–Padre, ¿se puede hacer algo para derogar la ley del aborto?

Si, pero la nación, la Iglesia, etc., debe estar dispuesta a informar a la gente sobre las consecuencias del descenso de la natalidad. El sacerdote debe explicar al mundo que la ley del aborto está en contra de los mandamientos del Evangelio. Los médicos, desde sus posiciones, deberían hablar sobre los riesgos que corren las mujeres que abortan. Mira, los europeos tenían realezas, y las dejaban como herencia a sus hijos. Teníamos temor de Dios, pero lo perdimos y no lo dejamos en herencia a nuestras generaciones, y por eso legalizamos el aborto, los matrimonios civiles, etc. Cuando el hombre desobedece un mandamiento del Evangelio, sólo él es responsable. Sin embargo, cuando algo que choca con los mandamientos del Evangelio se convierte en una ley de la tierra, entonces la ira de Dios cae sobre toda la nación, para que sea castigada.


(San Paisios de Monté Athos)


Ahora Es San Paisios de Monté Athos.
 
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Tuesday, August 20, 2019

El Papismo y el Protestantismo han Distorsionado el Evangelio. ( Protopresbítero Theodoros Zisis )

Protopresbítero Theodoros Zisis Profesor emérito de la Universidad Aristóteles de Tesalónica El Papismo y el Protestantismo han Distorsionado el Evangelio .


Los Ecumenistas son Co-Responsables del abuso del Evangelio y de la perdición de los heterodoxos.

Protopresbítero Theodoros Zisis
 
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Sunday, August 18, 2019

Dormición de la Santísima Virgen María ( Obispo Alejandro Mileant )

Después de la ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los Cielos, la Santísima Virgen habitualmente vivía en los dominios de Jerusalén, visitando los lugares donde predicaba y hacía milagros Su Hijo. Especialmente gustaba visitar el jardín de Getsemaní en la ladera del monte de los Olivos, el que anteriormente había pertenecido a sus ancestros y cerca del cual se encontraba la casa de Sus padres. Largamente rezaba allí, donde el Señor Jesucristo frecuentemente pasaba las noches rezando y desde donde Lo llevaron al juicio y a los sufrimientos en la Cruz. Rezaba la Santísima Virgen por la conversión a la fe del obstinado pueblo hebreo, y por las nuevas iglesias, organizadas por los apóstoles en varios países.
Y así pues en el final de una de estas oraciones se le presentó el Arcángel Gabriel, quien no era la primera vez que se le aparecía, anunciando la voluntad Divina. Iluminado de alegría, le comunicó, que dentro de tres días iba a finalizar el camino de Su peregrinaje terrenal, y Dios La llevaría a Sus eternas moradas. Después de decir esto, Le entregó una rama celestial, que brillaba con luz no terrenal. La Madre de Dios Se alegró por esta noticia, ya que ello le abría la oportunidad de reencontrarse con su Hijo.
De regreso del monte Olivos, comenzó a prepararse para partir de esta vida. Ante todo le comunicó a su hijo adoptivo, el apóstol Juan, que pronto dejaría este mundo, y después lo hizo saber también a sus cercanos.
Su pariente el apóstol Santiago (hijo de José del primer matrimonio, nombrado en el Evangelio "hermano de Jesucristo"), siendo obispo de la ciudad de Jerusalén, se ocupó de que la despedida con la Santísima Virgen, así como Su entierro se realizaran dignamente.
Al inicio del tercer día la casa de la Virgen María se colmó de parientes y conocidos, que no pudieron ocultar sus lágrimas, previendo la pronta separación. Para ese día, por la Providencia Divina, desde diferentes países llegaron los apóstoles, quienes desearon despedirse de Ella. La Madre de Dios, para consuelo de los que lloraban, prometió que, estando ante el trono de Dios, Ella permanecerá rezando por ellos, y por todos los que tengan fe, y estén diseminados por todos los países del mundo. Despidiéndose de todos, pidió que se repartieran entre los necesitados sus pequeños bienes, y que su cuerpo fuera sepultado en la cueva de Getsemaní, donde estaban sepultados sus padres, los justos Joaquín y Ana.
Llegó la hora finalmente, cuando la Madre de Dios debía presentarse ante el Señor. Ardían velas en la habitación, y sobre el lecho adornado yacía la Madre de Dios, rodeada de la gente que La amaba. De pronto, una luz inusual iluminó la habitación con la gloria Divina, y la parte superior quedó translúcida. Y he aquí, que en una luz extraordinaria, descendió del cielo el Mismo Señor Jesucristo, rodeado de Ángeles y de las almas de justos del Antiguo Testamento.
La Madre de Dios, contemplando a su Hijo, como adormeciéndose dulcemente, sin ningún tipo de sufrimientos corporales, entregó en Sus manos Su alma pura. Los apóstoles, viendo esta ascensión del alma de la Purísima Madre de Dios al cielo, siguieron con la vista largamente esto, de manera semejante a como siguieron la Ascensión del Salvador desde el monte de los Olivos. Mas tarde, recordando este acontecimiento, la Iglesia en uno de sus cánticos (acompañamiento al Zadostoinik) dice: "Los ángeles, viendo la Dormición de la Purísima, se extrañaron ¡Cómo la Virgen se arrebataba de la tierra al Cielo!"
Según relata la tradición, durante la sepultura de la Madre de Dios los apóstoles portaban el lecho, sobre el cual yacía Su Purísimo cuerpo, y una enorme cantidad de creyentes, rodeando la procesión, cantaban cánticos sagrados.
Los habitantes no creyentes de Jerusalén, perturbados por la solemne sepultura y enfurecidos por los honores, ofrecidos a la Madre de Aquel, a Quien ellos rechazaron y crucificaron, denunciaron lo que sucedía a los principales de los judíos. Estos últimos, ardiendo de furia contra todo lo que les recordaba a Jesucristo, enviaron siervos y soldados para deshacer esta procesión, y ultrajar el cuerpo de la Madre de Dios. Llegados los siervos y soldados, juntamente con los inservibles de la turba de la ciudad, se abalanzaron sobre la procesión fúnebre de los cristianos. Pero de repente sucedió un milagro inesperado: una nube con forma de corona, que había estado flotando en el cielo sobre el cuerpo de la Madre de Dios, bajó hacia la tierra y como una pared, protegió la marcha funeraria. A pesar de esto, uno de los sacerdotes hebreos de nombre Afonio, exclamando: "He aquí los honores que se le prodigan al cuerpo, que dio a luz al mentiroso, destructor de la ley de nuestros padres," — se lanzó hacia el lecho de la Madre de Dios para volcarlo. Mas apenas hubo tocado el lecho, un Ángel con espada inmaterial le cortó ambas manos. Horrorizado, Afonio cayó al suelo, lamentándose: "¡Desgraciado de mí! ¡Desgraciado de mí!" .
Entonces el apóstol Pedro, deteniendo la procesión, le dijo: "¡Afonio! Has recibido, lo que te merecías. Convéncete pues, ahora, que el Señor es Dios de Venganza, Quien no tarda." Viendo la desesperación en el rostro de Afonio agregó: "¡Tus heridas nosotros no las podemos sanar, a menos que a ello condescendiera nuestro Señor Jesucristo, contra Quien ustedes se levantaron y mataron! Mas ni siquiera Él te sanará, hasta que no creas en Él con todo tu corazón y no confieses con tus labios, que Él es el verdadero Mesías-Cristo, Hijo de Dios."
Afonio, viendo en todo lo sucedido la acción del Mismo Dios, exclamó: "Creo que Jesús es el profetizado por los profetas, Cristo Salvador del Mundo."
Los santos apóstoles, escuchado esta confesión pública y viendo el sincero arrepentimiento de Afonio, se alegraron por su conversión a la fe. Entonces el apóstol Pedro le ordenó que se dirigiera a la Santísima Virgen en oración para pedirle perdón, y después de lo cual colocar los bordes de sus manos a sus correspondientes partes cortadas. Apenas Afonio hubo hecho esto, sus manos se unieron. Solo una delgada cicatriz en el lugar del corte recordaba lo sucedido. Luego, colmado de sentimiento de gratitud, se prosternó ante el lecho de la Purísima y en voz alta comenzó a agradecerle. Agregándose a la procesión funeraria, él la siguió, entonando himnos de alabanza.
Durante la procesión fúnebre, muchos enfermos de toda clase se acercaban al lecho de la Madre de Dios y, tocándolo, sanaban. Llegando a Getsemaní, se detuvieron y comenzaron a despedirse del cuerpo de la Madre de Dios. Era la tarde ya entrada, cuando los apóstoles pudieron colocar el cuerpo en la gruta-sepultura, y la ocluyeron con una gran piedra.
Entre el número de los apóstoles que se habían reunido no se encontraba uno de ellos, y era el apóstol Tomás. Llegando tres días después a Jerusalén, fue a Getsemaní para despedirse, aunque fuera con atraso, del cuerpo de la Santísima. Los apóstoles, que lo acompañaron hasta la gruta, se compadecieron de él y apartaron la piedra que ocluía su entrada, para que el apóstol Tomás pudiera reverenciar los santos restos mortales. Pero, entrando en la gruta, se encontraron solo con las telas de Su sepultura que exhalaban un agradable aroma, mas allí no se encontraba el cuerpo de la Madre de Dios. Consternados por tan inexplicable desaparición de Su cuerpo, decidieron, que seguramente, el Mismo Señor Dios deseó llevarse al cielo Su Santísimo Cuerpo antes de la resurrección universal.
El apóstol Tomás y otros apóstoles, besando el sudario que aún permanecía en el sepulcro, rogaron a Dios les abriera Su voluntad acerca del cuerpo de la Purísima Madre de Dios.
Después de la resurrección del Salvador, los Apóstoles tenían la costumbre de que durante las refecciones, dejaban un lugar libre en la mesa y delante de él colocaban pan en honor del Resucitado Jesucristo, para, al finalizar, levantándose, rezar y elevar ese pan, que llamaban la parte del Señor, exclamando "Grande es el nombre de la Santísima Trinidad, Señor Jesucristo, ayúdanos." Cuando al tercer día después de la Dormición de la Madre de Dios los apóstoles comenzaron a elevar el pan en nombre del Señor Jesucristo, apenas pronunciaron: "Grande es el nombre..." cuando inesperadamente la Santísima Virgen se presentó en el aire "entre nubes y Ángeles relucientes que estaban ante Ella," diciendo: "Alegraos porque con ustedes estaré por siempre." En respuesta a esto los Apóstoles exclamaron: "¡Santísima Madre de Dios, ayúdanos!" Luego de tan milagroso suceso los apóstoles comenzaron a realizar la elevación del pan en honor de la aparición de la Santísima Madre de Dios. Comían una parte del pan dejado por ellos antes del refectorio, en nombre del Señor, y la otra parte — al finalizar el refectorio — en nombre de la Madre de Dios. Esta glorificación y alabanza se conoce con el nombre de elevación de panaguia (del griego todo-santa.)
Mirándolos dulcemente Ella dijo: "¡Alegráos! ¡Desde ahora en adelante Yo estaré siempre con ustedes!" Alegrados con Su promesa, Le replicaron: "¡Santísima Madre de Dios, ayúdanos!"
La desaparición de Su cuerpo y Su subsiguiente aparición a los apóstoles les dio a entender que la Madre de Dios fue resucitada al tercer día por su Hijo el Señor Dios Jesucristo y ascendida con su Purísimo cuerpo a la gloria de los cielos. Así, por la expresión del canto eclesiástico, el sepulcro de la Madre de Dios se convirtió en la "escalera hacia los cielos."
Todos los acontecimientos milagrosos sucedidos en la Dormición de la Purísima Madre de Dios, entre ellos Su resurrección y ascenso a los Cielos, San Damasceno los refiere a la antigua tradición de la Iglesia de Jerusalén. En su palabra sobre esta festividad él dice, que el emperador Marciano y la emperatriz Pulkeria les pidieron al obispo de Jerusalén Juvenal y a los padres del cuarto concilio Universal de Jalkidon, que les comunicaran los datos acerca de los hechos acaecidos en la honorable Dormición de la Purísima y Siempre Virgen María. La Iglesia tiene fe que el cuerpo de la Madre de Dios fue llevado al cielo, y así La glorifica en sus cánticos: "Vencidas las leyes de la tierra fueron en Ti, Purísima Virgen, después de dar a luz permaneciste Virgen, la muerte uniste a la vida: permaneciendo desde el nacimiento Virgen y después de la muerte viva, Madre de Dios, salvas siempre a Tu heredad.
Troparion Tono 1: 
Oh Madre de Dios en el alumbramiento conservaste la virginidad, en Tu Dormición no abandonaste al mundo, siendo Madre de la Vida, Te trasladaste a la vida (eterna) y por Tus oraciones salvas de la muerte a nuestras almas.

Kondaquion Tono 2:  
Incansable en Sus oraciones, Madre de Dios, y en su intercesión esperanza inquebrantable; no ha sido retenida por el sepulcro ni la muerte, porque siendo la Madre de la Vida fue trasladada a la vida por Aquel que se encarnó de su vientre virginal.
¿Cuantos años de vida terrenal vivió la Madre de Dios? Algunos padres de la Iglesia aseveran que Ella vivió hasta una edad muy avanzada. Los historiadores de la Iglesia Epifanio (monje del siglo X, quien compuso la vida de la Purísima Virgen María, sobre la base de los datos de la tradición antigua), Jorge Quedrin, (monje del siglo II, compuso la crónica desde el comienzo del mundo hasta el año 1059) consideran que la Santísima Madre de Dios vivió setenta y dos años.
Esta presuposición se basa en los hechos siguientes: San Dionisio Areopagita, obispo de Atenas, estuvo presente, entre otros, en la sepultura de la Madre de Dios. Él fue convertido a Cristo por el apóstol Pablo en el año 52, D.C. Durante cerca de tres años él acompañó al apóstol Pablo, luego de lo cual viajó a Jerusalén para visitar a la Madre de Dios. Después de esto el apóstol Pablo lo nombró obispo de Atenas, y pudo llegar a Jerusalén para la sepultura de la Madre de Dios recién en el año 57 después de Cristo. Y como Nuestro Señor Jesucristo nació cuando la Virgen María tenía 15 años, en consecuencia, los años de vida sobre la tierra de la Madre de Dios serían aproximadamente unos 72 años. Esta edad la confirma también el famoso profesor Porfirio, de acuerdo a datos encontrados en Atenas en manuscritos antiguos.
La festividad de la Asunción de la Madre de Dios se conmemora desde los tiempos antiguos del cristianismo, y ya en el siglo IV era una celebración universal, como lo testifica Gregorio de Tursk, y especialmente por el hecho, de que ya se la cita en todos los calendarios antiguos. En el siglo V fueron escritos "stijiri" (canción de alabanza para la festividad) por Anatolio, patriarca de Constantinopla y en el siglo VIII — dos cánones, atribuidos a Cosme Sviatograd y Juan Damasceno. Al principio se festejaba el 18 de Agosto. Su festejo universal el día 15 de Agosto fue establecido por voluntad del emperador Mauricio (Desde el Año 582). El ayuno en honor de la Madre de Dios se estableció en el siglo XII en el concilio de Constantinopla, durante el Patriarcado de Lucas, desde el 1 al 15 de Agosto, y la fiesta de la Asunción continúa durante nueve días.
La emperatriz Santa Pulkeria, esposa de Mauricio, colocó las telas sepulcrales de la Madre de Dios en el magnifico templo de Vlagerna, construido por ella en la ciudad de Constantinopla. El cinto de la Madre de Dios lo dejó en el templo de Jalcoprad, también ubicado en Constantinopla. En el templo de la Odigitria la santa Pulkjeria colocó la imagen de la Madre de Dios, que fue pintada, según la tradición, por el Apóstol San Lucas.
La Iglesia glorifica a la Madre de Dios, como mas honorabilísima que los querubines e inigualablemente mas gloriosa que los serafines, Quien ahora, como Reina, comparece a la derecha del Hijo, y, tomando bajo Su protección al género humano, intercede por él clemencia ante el Señor. Junto con esto, con el acontecimiento de la dormición de la Madre de Dios la Iglesia nos enseña, que la muerte no significa la aniquilación de nuestra existencia, sino, solamente nuestro pasaje de la tierra hacia el cielo, de lo perecedero — a la eterna inmortalidad. A este propósito fundamental, desde el siglo IV, se le agrega otra intención — la de descubrir el extravío de los herejes, que negaban la naturaleza humana de la Santísima Madre de Dios y aseguraban por eso, que no se podía hablar de una muerte de la Madre de Dios. Así era el extravío de los "coliridianos," herejes del siglo VI.
La santa Iglesia llama la terminación de la vida terrenal de la Madre de Dios, como "Dormición" y no como muerte, ya que la muerte como destructora del cuerpo no La tocó. Ella (la Virgen) sólo "se adormeció" para despertarse inmediatamente a la gloriosa vida eterna y después de tres días, con el cuerpo incorruptible, establecerse en la morada celestial. En los cánticos de este día la Iglesia invita a los creyentes a alegrarse; inculcando que en el admirable fallecimiento de la Madre de Dios, para consuelo de todos, se manifestó con especial solemnidad la fuerza del Señor, Quien con Su muerte y resurrección quebró el aguijón de la muerte y para Sus fieles, de espantosa la convirtió en alegre y feliz; porque la Santísima Madre de Dios "se adormeció en la muerte como en un sueño corto, despertando rápidamente de ella y se despojó de los ojos, como de una somnolencia, de la muerte sepulcral, percibiendo en la luz del rostro del Señor la vida y gloria eternas." Además, nosotros debemos alegrarnos que la Santísima Virgen, luego de Sus crueles aflicciones y sufrimientos sobre la tierra, recibió en el mundo superior la recompensa por Sus virtudes. Con esto se nos enseña un nuevo significado de la muerte, proporcionado por El resucitado del sepulcro: siendo hasta entonces un castigo por el pecado, la muerte se hizo ahora testigo de la virtud y de la recompensa de las hazañas realizadas durante la vida (Apocal. 14:13).
Debemos regocijarnos, de que la Santísima Virgen allá, en los cielos, con Todo Su Ser compareció ante el Trono de la vivificante Trinidad. Siendo aquí, en la tierra, humilde, ella se presentó en el cielo incomparablemente mas honorable que los querubines, más gloriosa que los serafines, la más luminosa entre todos los justos, no sólo sierva del Señor Dios, sino también Reina de la tierra y del cielo, Señora de las fuerzas superiores y de la gente, colmada de todos los dones Divinos, mar de gracias Divinas, manantial de todos los dones espirituales y corporales, gozo para todos los afligidos, Intercesora de los ofendidos, Saciadora para los hambrientos, visitadora para los enfermos, consuelo y cobertura de los débiles, apoyo de la vejez, protectora de las viudas y huérfanos... A Su Madre, cuando ella implora ante el Señor, Él no puede negarle nada. Ella es la única esperanza de los pecadores, socorro de los desesperados, intercesora inmutable ante el Creador, pronta defensora, amparo del mundo, manantial de misericordia, puerta de clemencia Divina. Observad la historia de la Iglesia, la historia de nuestros antepasados, recorred los templos consagrados en honor de Su nombre, enumerad Sus iconos milagrosos, recorred todo el mundo — siempre encontraréis incontable cantidad de pruebas de Su potestad e ilimitada misericordia. Es por ello que en la Iglesia Ortodoxa, no hay servicios divinos, ni oficios, ni oraciones en las cuales la Iglesia no refuerce sus pedidos con el nombre y las plegarias hacia la Santísima Soberana Nuestra, la Madre de Dios, donde no agradeciera, no exaltara con cánticos a la invencible Generala, nuestra diligente Intercesora y Madre Bienaventurada, siempre Virgen María.


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