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Tuesday, September 25, 2018

Hombre con pensamientos malos. ( Santo Paisios del Monte Athos )

Una vez vino un joven, que no tenia pensamientos buenos, y me pidió que lo reciba como novicio. Le expliqué: — No tengo aquí novicios. En primer termino porque habiendo mucha gente, los novicios se van a convertir en sirvientes, tratando de recibir beneficios, y no — en monjes preocupados de lo espiritual... En segundo termino siendo monje hace muchos años, adquirí algo bueno, pero también muchas debilidades, que hasta ahora no puedo eliminar. Viniendo acá — con lo bueno (ayunos, vigilia, oraciones) te vas a perjudicar, ya que no podrás seguirlos. De mis debilidades también te perjudicarás, ya que no podrás soportarlas. Por todo esto no puedo recibirte.


Habiendo escuchado esto, él comenzó a visitar otros monasterios.

Algunos días después, mientras comía dos tomates con pan seco, comencé a reflexionar sobre las beneficios de Dios hacia mi. Pensé que Dios me dió esta hermosa casita en un lindo lugar, que podría inspirar la envidia de muchos ricos, que desearían tener semejante casita para descansar. Pensé, que esta casita es mía — sin tener que pagar el alquiler, por el cual otra gente debe trabajar mucho. Además tengo la comida de cada día, sin tener que trabajar como otros en una fabrica para obtener un sueldo. Que vivo en un lugar tan santo, donde hay muchos hermanos buenos. Reflexionando sobre todo esto, me apené y con lagrimas por mi falta de gratitud a Dios por Sus enormes beneficios. Llorando, no pude comer mas.

Encontrándome en este estado de emoción, veo, que de repente se acercó al cerco el mismo joven, que hace poco pidió ser aceptado como novicio. Para que no me vea llorando, entré en la celda, me lavé la cara y fuí a abrir la verja. Parece, que él se tentó por mi tardanza y me dijo:

— ¿Así que es cierto, eh? ¡Estas considerado como asceta! Comías carne, y cuando me viste, en el acto te escondiste, para que yo no te vea. ¡Por fin descubrí lo que eres en verdad!

Aturdido por semejante acusación, reí y no traté de justificarme. Solo me sorprendió cuan fácil él se dejó vencer por pensamientos malos.


Santo Paisios del Monte Athos
 
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Thursday, September 13, 2018

Dios todo lo usa para el bien... ( Santo Paisios del Monte Athos )


— Geronta, a veces comenzamos algo y aparece una serie de obstáculos. ¿Cómo entender si son de Dios?

— Veamos, si no hay nuestra culpa en esto. Si tenemos la culpa, entonces el obstáculo de Dios sirve para nuestro bien. Por eso no hay que preocuparse si la cosa no está hecha o se alarga su terminación. Una vez presionado por algún asunto apurado bajaba yo del monasterio Stomión a Koniza. En una parte difícil del camino (llamé a este lugar Gólgota) encontré a un conocido del monasterio, Tío Anastasio con tres mulas cargadas. Sobre la subida abrupta las sillas de carga se ladearon, uno de los animales estaba sobre el borde de precipicio — listo para caer. "¡Dios te envió, padre!" — se alegró el tío Anastasio. Le ayudé arreglar las sillas de carga de las mulas y luego las guiamos hasta el camino. Allí lo dejé y continué mi camino. Caminé un gran pedazo del camino cuando el sendero se topó con una avalancha. Recién se produjo esta avalancha de unos trescientos metros de largo que obliteró al sendero. Árboles, piedras — todo se fue abajo al río. Si no me hubiera quedado con las mulas, estaría justo en el lugar cuando se produjo la avalancha. "Tío Anastasio, — dije yo — tú me salvaste, Dios te envió."

Cristo de lo alto ve cómo actúa cada uno de nosotros, sabe cuándo y cómo actuará Él para nuestro bien., Él sabe cómo y a dónde llevarnos, solo es necesario que nosotros pidamos a Él ayuda, abramos ante Él nuestros deseos y permitamos a Él Mismo organizar todo. Cuando estuve en el monasterio Filofeo de Athos, tenía ganas de irme al desierto. Pensaba retirarme a una isla desierta y ya hablé con un botero para que venga y me lleve, pero al final él no apareció. Así organizó Dios, ya que yo era poco experimentado y en la isla desierta podía ser vulnerado y sería victima de los demonios. Entonces no teniendo éxito con la isla, tuve deseo de irme a Katunaki. Me parecía propicio el desierto de Katunaki, oraba que pueda encontrarme allí y me preparaba para eso. Quería vivir y cumplir la hazaña al lado de staretz Pedro — hombre de alta vida espiritual. Pero pasó un acontecimiento que me obligó a ir no a Katunaki, sino a Koniza. Una vez a la tarde, después del servicio de la tarde me retiré a mi celda y oraba hasta muy tarde. Cerca de once horas me recosté para descansar. A la una y media de la noche me despertó el sonido de la campana del monasterio que llamaba a los hermanos al templo para el servicio de medianoche. Traté de levantarme y no pude. Comprendí que pasaba algo especial. Hasta el mediodía quedé clavado al lecho. Podía orar, pensar, pero no podía moverme. Encontrándome en este estado, yo como en TV vi por un lado Katunaki y por otro el monasterio de Stomión en Koniza. Con fuerte deseo dirigí mis ojos a Katunaki y entonces una cierta voz me dijo: "Iras no a Katunaki sino al monasterio Stomión." Era la voz de Santísima Madre de Dios. "Madre de Dios, — dije yo — Te pedí desierto y en cambio ¿Tú me envías al mundo?" Y de nuevo escuché la misma voz, que me decía severamente: "Irás y encontrarás un tal hombre. Él te ayudará mucho." Me liberé enseguida de estos lazos invisibles y mi corazón se llenó de la Gracia Divina. Luego fui a mi confesor y le conté lo que pasó. "Esta es la voluntad de Dios — me dijo el confesor. — Sin embargo, no digas a nadie sobre esto. Diles que por estado de salud (yo tenía entonces hemorragias) debes retirarte de Athos y ándate."

Yo quería una cosa, pero Dios tenía Su plan. Pensé entonces que la voluntad de Dios era que yo hiciera renacer el convento en Koniza. Así yo cumplía la promesa que di a la Madre de Dios cuando estuve en la guerra. "Madre de Dios, — pedí yo a Ella entonces — ayúdame hacerme monje y trabajaré tres años y ordenaré Tu convento quemado." Pero, como se aclaró luego, la causa principal que la Santísima Madre de Dios me mandara allí era la necesidad de ayudar a ochenta familias, que se fueron al protestantismo, volver a la Ortodoxia.

Dios a menudo permite que pase algo para el bien de mucha gente. Él nunca hace un sólo bien, sino tres-cuatro juntos. Y no permite nunca que pase algo malo, si de esto no salga mucho bien. Todos los errores y peligros Él usa para provecho nuestro. El bien y el mal están mezclados entre sí. Sería mejor si ellos estarían separados, pero los intereses personales humanos los intermezclan entre ellos. Sin embargo, Dios extrae provecho hasta de este embrollo. Por eso se debe creer que Dios permite que pase sólo aquello de lo cual puede resultar lo bueno, ya que Él ama a Su creación. P. ej. Él puede permitir alguna pequeña tentación para protegernos de una tentación más grande. Una vez un laico estaba en la fiesta parroquial en alguno de los monasterios del Monte Santo. Allí él tomó y quedó borracho. En el camino de vuelta del monasterio él cayó sobre el camino. Nevó y la nieve lo cubrió, pero de la respiración alcohólica en la nieve sobre él se hizo un agujero. Pasaba un hombre. Viendo un agujero en la nieve él dijo con sorpresa: "¿Qué es esto aquí, una surgente?" — y golpeó al agujero con el palo. "¡Oh!" — gritó el ebrio. Así Dios no lo dejó perecer.


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Wednesday, August 8, 2018

Diálogo de Santo Paisios del Monte Athos con un Protestante Sobre las Iconas

Diálogo con un protestante sobre las iconas antes de convertirse en Ortodoxo.


(Εἰκὼν, εἰκόνα ikón, icona imagen, figura, representación, icono, //para el teatro=cuadro, escena; Aquí en esta traducción utilizaremos el original: Icona)

El siguiente diálogo del padre Paísio se hizo con un joven protestante que se había dado cuenta que los Ortodoxos tenemos y celebramos los Misterios (Sacramentos) tal y como fueron dados por Jesús Cristo e instituidos por los Apóstoles, pero tenía sus dudas sobre las iconas y la forma de orar y venerar. El bienaventurado Gérontas del Santo Monte Athos y ahora Santo, con respuestas aparentemente sencillas, alivió y reposó las inquietudes existenciales del joven sanando y salvando a su psique. El joven había oído de los fieles ortodoxos sobre el Gérontas iluminado Paísios del Monte Athos y un día decidió a visitarlo, a continuación ponemos algunas de sus preguntas y respuestas narradas por él mismo.




Pregunta: La Santa Escritura enseña que sólo Jesús Cristo salva. En la Iglesia Ortodoxa rogamos también que nos salve la Panaghía.

Respuesta: Jesús es el único Salvador. Él se ofreció a Sí Mismo para nosotros. Ahora escucha bien. Si tú fueras alguien grande con poder y fueras a una ciudad con tu madre, todos los que te esperarían allí saludarían a ti y también a tu madre; incluso te dirían las mejores palabras para ella, aunque no conociesen nada sobre ella. Tú que lo escucharías, te alegrarías, presumirías por tu madre. Así también el Cristo se alegra y presume para Su madre cuando nos escucha diciendo buenas palabras y cantos para ella. Mira pon atención, si una mujer pobre fuera a tu madre y la rogara a que te pidiera para su hijo trabajo o designarlo colocarlo a tu hijo en un sitio y tú hicieses el favor de tu madre, entonces aquella pobre diría que tu madre la ha salvado, aunque fueras tú que has colocado su hijo en el trabajo. Pues, así también nosotros decimos la Panagía que nos salve; y el hijo de Ella que tiene el poder, pero que es humilde, se alegra escuchándonos diciendo cantos y palabras bellas para Su Madre.

Pregunta: El Señor enseñó a que oremos a Dios-Padre. La Iglesia -Ortodoxa ora a la Theotokos y a los Santos que eran hombres, ¿Es correcto?

Respuesta: Mira, pon atención. Todas las oraciones van a Dios. Nosotros oramos a la Panaghía y a los Santos, es decir, rogamos a que oren también ellos al Señor para nosotros y la oración de ellos tiene fuerza grande.

-Sí pero… (le interrumpí) la Panagía y los Santos eran hombres y murieron, no nos oyen, no está en todas partes. ¿Es posible que Dios se enfade porque oremos a ellos? Aquí es una obligación mía grande de recalcar con énfasis especial lo que me ha sucedido. En el momento que decía la palabra “pero”, sentí que me clavara en la tierra una lanza y sin dolerme no podía hacer ni decir “kij” nada, mientras que algo se abrió en mi interior y “absorbí” las realidades que el santo Yérontas me decía:

-Hijo mío, continuó, para Dios nadie muere. Cuando uno muere, ha muerto para nosotros que nos hemos quedado en la tierra, para Dios no muere. Y sí éste tiene audacia, franqueza cerca de Dios, aprende de Cristo de que le rogamos a orar por nosotros y ora, mientras que el Cristo escucha y se alegra. La oración del justo tiene una fuerza y poder grande.

Pregunta: El Señor dice: “Yo soy el Señor tú Dios; no haga ídolos y no veneres a estos. Ni tampoco des culto a estos, porque yo soy tu Dios y soy Dios celoso”. ¿La Iglesia Ortodoxa venera a las iconas (representaciones o imágenes), es correcto?

Respuesta: Escucha hijo mío. La madre que tiene su hijo en la guerra, día y noche tiene miedo por él. Tiene mucha agonía. De repente recibe una carta de su hijo con una fotografía suya en el interior. ¿Cuándo la ve, qué hace? La toma con sus manos y la besa, la pone en su seno que la toque su corazón. ¿Entonces, qué crees? Esta madre con anhelo ardiente que tiene por su hijo ¿crees que besa la fotografía? Ella cree que besa a su propio hijo. Lo mismo cree también el que tiene deseo, anhelo ardiente para la Panaghía y para el santo que venera; no veneramos a las iconas, porque son iconas, sino los santos, y a ellos no porque son personas, que lo son, sino porque han luchado por Cristo y tienen la jaris (energía increada gracia). Dios es celoso, es verdad; pero no para los Suyos, sino para el diablo. El padre no es celoso de sus hijos propios; no te preocupes ni te inquietes, el Señor se alegra cuando te ve a ti que respetas y amas a Su Madre y a Sus Santos.

Pregunta: Páter Paísio no sé orar. ¿Cómo debo rezar?

Respuesta: debes sentirte que eres un niño pequeño y el Dios Padre tuyo. Entonces comienza a buscarlo y pedirle. Si le pides también algunas cosas tontas, no te entristezcas, no se enfada. Él mira el corazón y te dará lo que es mejor para ti. Es como cuando un hijo adolescente que pide de su padre que le compre una moto, porque cree que ya es grande, y el padre como tiene miedo a que le pase algo malo a su hijo, puede tardar, pero al final le compra un coche.

Pregunta: ¿Cuando oramos es bueno que esperemos en la oración hasta que sintamos alegría? Esto yo lo hago muchas veces y así me sucede.

Respuesta: No. Entonces es como el niño cuando pide algo de su padre no para que se lo compre, sino sólo para que lo acaricie.

Agradezco y glorifico a Dios que me hizo digno de conocer a un hombre santo cuanto está vivo en la tierra, para pedir sus consejos y que ore por mí y mi familia.

¡Es verdad cuán admirable, caritativo y bondadoso es Dios! Doxa-gloria a Su nombre. Así me hice –no, el Señor me ha hecho- Cristiano Ortodoxo, por supuesto que sin olvidar una cosa más que me dijo el padre Paísios, es decir, de que pasamos por exámenes en cada momento…

Del libro “Vida de Santo Paísios el Aghiorita” y de la revista Cristiana Ortodoxa “Diálogos” ejemplar.

Así con esta sencillez del don de CristoDios hablan los Santos que tienen el Espíritu Santo y con una icona que vale más que mil palabras y muchos discursos nos sanamos, psicoterapiamos de nuestra fantasía, nuestro peor enemigo.

“Vida de Santo Paísios el Aghiorita” 
 
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Monday, January 22, 2018

La abeja y la mosca ( Santo Paisios del Monte Athos )

 Sé por experiencia propia, que en esta vida la gente se divide en dos categorías. No hay una tercera: cada hombre pertenece a una categoría o a la otra. Una categoría se parece a la de la mosca. La mosca tiene esta particularidad, que siempre se posa sobre algo sucio. P. ej., si en el jardín hay muchas flores perfumadas y en un rincón del jardín un animal hizo sus necesidades, la mosca cruza todo el hermoso jardín sin posarse en ninguna flor. Solo cuando ve la suciedad, baja y se posa, comienza a removerla, deleitándose con el hedor, y no puede separarse.

Si ella pudiera hablar, y uno, agarrándola, le preguntara si sabe donde están las rosas en el jardín, ella contestaría que no sabe de que se trata. Diría — "yo se donde hay basura, baños, suciedad de animales, lodo..." De manera semejante, en la vida, hay gente parecida a la mosca. Esta categoría de gente aprendió a pensar negativamente y en todo ve lo malo, no viendo e ignorando todo lo bueno.

Otra categoría de gente se parece a la abeja. La particularidad de la abeja es encontrar y posarse sobre lo hermoso y dulce. Digamos, p. ej., que en un ambiente sucio, en un rincón, alguien puso un jarrón con una flor. Si la abeja entra volando ahí, dejará de lado todo lo sucio sin posarse, y encontrando la flor se posará en ella..

Si tomas a esta abeja y le preguntas donde está el lugar de la basura, ella contestará que no notó nada, pero ahí están las dalias, y ahí las rosas, mas lejos — las violetas, allí la miel y mas allá el azúcar... ella resultará una conocedora de todo lo bueno y no tendrá ni idea de lo malo. Las buenos reflexiones piensan y ven lo bueno.

Así que el hombre se encuentra en la categoría o de moscas, o de abejas.

Y el Starez concluyó: — "Cuando vienen a mi y comienzan a acusar a otros, les relato ese ejemplo y propongo elegir en que categoría quieren ubicarse, y de acuerdo a esto definir también a los que los acusan.
 
Santo Paisios del Monte Athos

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Saturday, July 1, 2017

LA ABEJA Y LA MOSCA. ( Santo Paisios del Monte Athos )


 Sé por experiencia propia, que en esta vida la gente se divide en dos categorías. No hay una tercera: cada hombre pertenece a una categoría o a la otra. Una categoría se parece a la de la mosca. La mosca tiene esta particularidad, que siempre se posa sobre algo sucio. P. ej., si en el jardín hay muchas flores perfumadas y en un rincón del jardín un animal hizo sus necesidades, la mosca cruza todo el hermoso jardín sin posarse en ninguna flor. Solo cuando ve la suciedad, baja y se posa, comienza a removerla, deleitándose con el hedor, y no puede separarse.

Si ella pudiera hablar, y uno, agarrándola, le preguntara si sabe dónde están las rosas en el jardín, ella contestaría que no sabe de qué se trata. Diría — "yo sé dónde hay basura, baños, suciedad de animales, lodo..." De manera semejante, en la vida, hay gente parecida a la mosca. Esta categoría de Gente aprendió a Pensar negativamente y en todo ve lo malo, no viendo e ignorando todo lo bueno.

Otra categoría de Gente se parece a la abeja. La particularidad de la abeja es encontrar y posarse sobre lo hermoso y dulce. Digamos, p. ej., que en un ambiente sucio, en un rincón, alguien puso un jarrón con una flor. Si la abeja entra volando ahí, dejará de lado todo lo sucio sin posarse, y encontrando la flor se posará en ella…

Si tomas a esta abeja y le preguntas donde está el lugar de la basura, ella contestará que no notó nada, pero ahí están las dalias, y ahí las rosas, más lejos — las violetas, allí la miel y más allá el azúcar... ella resultará una conocedora de todo lo bueno y no tendrá ni idea de lo malo. Las buenas reflexiones piensan y ven lo bueno.

Así que el hombre se encuentra en la categoría o de Moscas, o de Abejas.

Y el Santo Paisios concluyó:
— "Cuando vienen a mí y comienzan a acusar a otros, les relato ese ejemplo y propongo elegir en que categoría quieren ubicarse, y de acuerdo a esto definir también a los que los acusan.

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