Saturday, May 23, 2020

El Ayuno es el mejor Guardián del Alma ( San Basilio el Grande )

Dice San Basilio el Grande: “El Ayuno es el mejor Guardián del Alma, el más confiable camarada del Cuerpo, arma de los Valientes, Fortaleza de los atletas. El Ayuno aleja los (Malos) Espíritus, llama a la piedad, hace apreciar la templanza, inspira modestia, da coraje en la guerra y te enseña a amar la paz. El Ayuno le da alas a la Oración, para que pueda elevarse y entrar en los Cielos. El Ayuno es el sostén de los hogares, Padre de la Salud, Consejero de los Jóvenes, atavío de los Ancianos, agradable compañero de viaje, amigo auténtico de los Esposos”.

Si el Ayuno te ofrece todo esto, ¿Qué más Necesitas?

Si renuncias al Ayuno, es como si tú mismo te estuvieras desarmando.

Si el joven aprende hoy, de sus Padres, a Renunciar a la Carne y a otras Comidas, Mañana Aprenderá a Abstenerse de las Drogas, el Tabaco y el Alcohol. La lección de la Abstinencia y de las Restricciones que salvan al Cuerpo y al Alma en determinado momento, Ayuda al hombre a salir indemne de incontable. tentaciones y penas.

Pero dices: “Mi hijo es apenas un escolar, mejor que no ayune, para que pueda aprender bien”. Esto es un error, porque es posible aprender aún comiendo solamente frutas, vegetales, pan... Además, con el ayuno la mente se vuelve más ligera y el cuerpo más libre, capaz de mayores esfuerzos.

El cristiano tiene la prueba del ayuno para aprender a refrenarse, para cambiar el centro de su atención —de los bienes materiales a las bondades Espirituales—, y para Abrir la Puerta del Cielo y del alma con la llave de la oración. Decía un Santo Padre que aquel que sabe dominarse a sí mismo es capaz de dominar también a los demás, con la sabiduría de su Alma y su Mente. Y es que el hombre suele verse a sí mismo superficialmente, preparado siempre para ceder el primer impulso en todo lo que hace, sin aconsejarse con su Ángel, sin conectarse a la gracia con la que fuera deificado.

Aquellos que no confían en sí mismos pierden rápidamente la Confianza en Dios... Y la relación con Dios se establece por medio de un fuerte conocimiento de sí mismo, por medio de una relación de Amor con el Prójimo.
 
Catecismo Ortodoxo
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Saturday, May 16, 2020

Explicación de la Ascensión del Señor.

Durante varias semanas después de Su Resurrección el Señor Jesucristo frecuentemente se aparecía a Sus discípulos y conversaba con ellos, preparándolos para su próxima misión apostólica. Finalmente en el cuadragésimo día, el Señor Jesucristo nuevamente se apareció a los apóstoles y les ordenó no alejarse de Jerusalén, pues precisamente allí debía descender sobre ellos el Espíritu Santo prometido por Él.
Después de decir esto los llevó hacia el monte de los Olivos, que se encontraba hacia el oriente de Jerusalén. En la expectativa, de que algo importante debía suceder, comenzaron a preguntarle: "¿Señor, es este el tiempo en el que Tu restaurarás el reino de Israel?" Los apóstoles, así como la mayoría de los hebreos, esperaban, que el Mesías iba a ser un rey-conquistador, quien realizaría grandes cambios sociales, liberaría a su pueblo del dominio extranjero, y les traería gloria y prosperidad. A los apóstoles les parecía completamente lógico, que por cuanto el Señor resucitó de entre los muertos, que ya había finalizado el período de Su voluntaria humillación, y que ya era tiempo de declararse a todo el pueblo, como el Mesías tan largamente esperado.
— "No os toca a vosotros saber los tiempos o los plazos, que el Padre puso en su potestad"; — contestó Jesucristo: — "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta los últimos confines de la tierra." En otras palabras, quiso decir no trataran de prever, cuándo y precisamente qué cambios visibles, deberían acontecer en el mundo. Vuestra labor será preparar las condiciones necesarias para su aparición, para que la gente crea en Mí, como Salvador del mundo, y reciban Mis enseñanzas. Esto será un trabajo grande y difícil, más Dios-Padre, os fortalecerá con la fuerza de Su Gracia.
Después de decir esto Jesucristo los bendijo, y comenzó, ante sus ojos, a separarse de la tierra, elevándose cada vez más y más. Viendo esto, los discípulos Lo reverenciaron, y el Señor alejándose, continuaba bendiciéndolos. Los Apóstoles no querían desviar su vista de Cristo, ni aun después, que Él Se ocultó totalmente detrás de las nubes. Después de esto se les aparecieron dos ángeles con vestiduras blancas como la nieve, y les dijeron: "¡Varones Galileos,! ¿Por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que se ha elevado ahora al cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo!"
Alegrados con esta promesa, los apóstoles descendieron del monte y regresaron a Jerusalén.. Aquí, diariamente reuniéndose en la habitación de Sión, en oración y en la lectura de las Sagradas Escrituras, esperaban el descenso sobre ellos del Espíritu Santo (Hechos l-er. cap.) Acudían a estas reuniones también otros discípulos de Jesucristo y algunas de las mujeres miróforas. Evidentemente, este era el mismo aposento, donde, menos de dos meses atrás, en la víspera de Sus padecimientos en la cruz, el Señor Jesucristo realizó la Última cena.
Así, con Su Ascensión, el Salvador finalizó Su servicio sobre la tierra, que Él cumplió para la redención de los hombres pecadores. Su permanencia sobre la tierra fue el tiempo de Su voluntaria humillación, pobreza y padecimientos, que culminaron en la oprobiosa y dolorosa muerte en la cruz. Ahora Él regresó al mundo de Su eterna gloria. Siendo siempre igual al Padre por Su naturaleza Divina, con la ascensión al Cielo Él "se sentó a derecha" de Dios-Padre — es decir, también como Hombre, recibió aquella potestad, grandeza y gloria, las cuales Le corresponden, por ser el Hijo de Dios. Desde entonces Él, como Cabeza de la Iglesia fundada por Él, rige los destinos del mundo. De allí entonces, antes del fin del mundo, nuevamente vendrá en toda Su Divina gloria, rodeado por ángeles y santos, para resucitar a todos los hombres y retribuir a cada uno según sus obras. Entonces los salvados entrarán en Su Reino de gloria, el que no tendrá fin.

Tropario Tono 4:

Ascendiste en la gloria, oh Cristo Dios Nuestro, después de alegrar a Tus discípulos por la promesa del Espíritu Santo, fueron confirmados por Tu bendición otorgada; pues Tú eres el Hijo de Dios, el Redentor del mundo.

Kontaquio Tono 6:

Habiendo cumplido la dispensación para con nosotros y unido todo lo terrenal con lo celestial, ascendiste en la gloria, oh Cristo Dios, sin apartarte de nosotros, sino permaneciendo inseparable y prometiendo a los que Te aman: estoy con vosotros, y nadie estará contra vosotros.

Catecismo Ortodoxo
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Saturday, May 9, 2020

Apóstol San Juan el Teólogo. (Mayo 8)


El Apóstol y Evangelista Juan, llamado el Teólogo, fue hijo de un pescador de Galilea, Zebedeo y Solomea. Zebedeo poseía una fortuna considerable, pues tenia obreros, y era también, un prominente miembro de la sociedad hebrea, y tenía tratos con el Sumo sacerdote. Su madre Solomea es mencionada entre el numero de mujeres que servían al Señor, con su peculio.
San Juan, primero, era discípulo de San Juan el Bautista. Al escuchar su testimonio acerca de Cristo, como “Cordero de Dios, que tomó sobre Sí los pecados del mundo,” inmediatamente, junto con Andrés, siguió a Cristo (Jn. 1:37-40). Se convierte en discípulo constante del Señor, algo mas tarde, después de la pesca milagrosa en el lago de Genesareth (mar de Galilea), cuando el Mismo Señor lo llamo con su hermano Jacobo. Junto con Pedro y su hermano Jacobo, él fue honrado por una particular cercanía al Señor, encontrándose con Él en los minutos más solemnes e importantes de Su vida terrenal. Así, fue digno de estar presente durante la resurrección de la hija de Jairo, ver la Transfiguración del Señor en la montaña, escuchar el discurso sobre los signos de Su segunda venida, y también ser testigo de Sus plegarias en Getsemani. En la Ultima Cena, él estuvo tan cerca del Señor, que, por sus propias palabras, estuvo reclinado sobre el pecho de Jesús de donde proviene el nombre de “confidente,” que luego pasó a ser un sinónimo de alguien muy cercano. Por su modestia, él no menciona su nombre, pero cuando se refiere a si mismo, en su Evangelio, se denomina “el discípulo que Jesús amó.” Este amor del Señor hacia el se mostró también cuando, El Señor estando en la cruz, le encomendó a Su Purísima Madre, diciendo “He ahí tú Madre.”
San Juan amaba fervientemente al Señor y estaba lleno de indignación contra Sus enemigos, o los que se apartaban de Él. Por ello él prohibió a un hombre, que no seguía a Cristo, a echar a los demonios en nombre de Cristo. Él pidió permiso al Señor para hacer bajar el fuego sobre los habitantes de un pueblo de Samaria, por que no Le recibieron, cuando Él iba a Jerusalén a través de Samaria; por lo cual, él y su hermano Jacobo, recibieron del Señor el apodo de “boanerges” es decir “hijos del trueno.” Sintiendo el amor de Cristo, pero todavía no iluminado con la gracia del Espíritu Santo, el se decide a pedir para sí y su hermano, un lugar muy cercano a Él en Su futuro Reino; en respuesta recibe la profecía sobre el cáliz de sufrimiento que los espera.
Después de la Ascensión del Señor, a menudo vemos juntos, a San Juan y al Apóstol Pedro. A la par de el fue considerado pilar de la Iglesia y permaneció en gran parte en Jerusalén. Fiel al legado del Señor, el se ocupó de la Santísima Madre de Dios, como el hijo más abnegado, y comenzó a profetizar en otras ciudades, solo después de Su bienaventurada dormilón.
En la actividad profética del Apóstol Juan se observa sobre todo, en que él eligió para sí un determinado dominio, y toda la energía de su espíritu la dirigió para desterrar de allí el paganismo y establecer (fortalecer) la santa fe. Fue materia de su preocupación las siete iglesias de Asia Menor — Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea. Él, preeminentemente vivía en la ciudad de Efeso. Durante el reinado del emperador Domiciano, (año 81-96) San Juan fue llamado a Roma, como el único sobreviviente entre los apóstoles, y por orden de este perseguidor de la Iglesia fue arrojado en aceite hirviente, pero la fuerza del Señor lo conservó ileso, como a los tres adolescentes en él horno de fuego.
Entonces el emperador Domiciano, lo exilió a la isla de Patmos. Aquí San Juan escribió ‘El Apocalipsis’ o la Revelación sobre el destino de la Iglesia y el mundo entero. Después de la muerte de Domiciano, el Apóstol Juan volvió del destierro a Efeso. Los obispos y los presbíteros de la Iglesia de Efeso le mostraron tres Evangelios, escritos, por los Apóstoles Marcos, Mateo, y Lucas. Habiendo aprobado los Evangelios, el Apóstol Juan, a pesar de ello, consideró imprescindible completar lo que en ellos dejaron pasar (faltaba) y que él, como el último de los testigos oculares conocía bien. Ello era muy importante ya que a fines del siglo primero, en el mundo de los cristianos, se propagaron unas cuantas, sectas gnósticas muy activas, las cuales rebajaban e incluso rechazaban la Divinidad del Señor Jesucristo. Era imprescindible proteger a los creyentes de estas enseñanzas.
En su Evangelio el Apóstol Juan narró las palabras de Cristo, dichas por Él en Judea, dirigidas a los legistas instruidos, y que por esto fueron más difíciles en su comprensión, y posiblemente, por esa causa no fueron incluidas en los tres primeros Evangelios que eran destinados a los nuevos paganos conversos.
Al comenzar la elaboración del Evangelio, prescribió un ayuno a la Iglesia de Efeso y se fue a la montaña con su alumno Prócoro, en la cual escribió el Evangelio, que lleva su nombre.
Desde la antigüedad El Evangelio del Apóstol San Juan fue denominado “El Evangelio espiritual.,” preeminentemente, en el, en comparación con los tres primeros están contenidas las enseñanzas de Jesús, que se refieren a la verdad de la Fe —sobre la Encarnación, la Trinidad, la redención del hombre, de la reconversión espiritual, de la Gracia del Espíritu Santo, y del sacramento de la Comunión. San Juan desde las primeras palabras en el Evangelio lleva el pensamiento del creyente hacia el plano de la elevación de la fe sobre el origen Divino del Hijo de Dios Padre. “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).
San Juan, expresa así el motivo de la narración de su Evangelio, “Ello esta escrito, para que creáis que Jesús es El Cristo, El Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Juan 20-31). Además del Evangelio, y del Apocalipsis, San Juan escribió, las enseñanzas de amor, en sus tres epístolas conciliares sobre los dos principales mandamientos de la ley de Dios — del amor a Dios y del amor al prójimo, las cuales entraron en el grupo de los libros del nuevo testamento, como Católicas (es decir como narraciones universales). Su pensamiento principal en los relatos fue que los cristianos deben aprender a amar. “Amémonos los unos a los otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios, quien no ama no ha conocido a Dios” (1 Juan 4:7-8).
“Dios es Amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él.” En esto ha llegado el amor a su plenitud en nosotros: en que tengamos confianza en el día del Juicio, pues como es Él, así somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor; si no que el amor perfecto expulsa el temor, porque en el temor hay castigo, quien teme no ha llegado a la plenitud del amor. Nosotros amemos, porque Él nos amó primero Si alguno dice “amo a Dios,” y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de El este mandamiento: quien ama a Dios que ame también a su hermano (1 Juan 4:17-21).
Sobre la posterior actividad del Apóstol Juan la tradición conservó unas cuantas informaciones extraordinarias, que muestran, con cuanto amor estaba colmado su corazón. Al visitar una Iglesia del Asia Menor, San Juan entre los que escuchaban su palabra, se percató de un adolescente que se distinguía por sus dotes increíbles y se lo encomendó especialmente al obispo. Posteriormente este joven tuvo un acercamiento con malas compañías. Se pervirtió y se convirtió en el jefe de la banda. Al enterarse San Juan, a través del obispo, se fue a las montañas donde se acechaban los malhechores, fue tomado y llevado por ellos al jefe.
Viendo al Apóstol, el joven se conmocionó y trató de huir. Pero San Juan, lo siguió y lo animó con palabras de amor, lo condujo a la Iglesia, compartió con él, el arrepentimiento y no se tranquilizó hasta reconciliarlo definitivamente con la Iglesia. En los últimos años de su vida el Apóstol Juan solo daba una instrucción.
“Hijos, ámense los unos a los otros.” Sus discípulos le preguntaban porque, él repetía lo mismo continuamente, a lo que el Apóstol respondía “Este es el mandamiento más importante. Si lo cumplen, van a cumplir toda la ley de Cristo” Este amor se transformaba en ardiente celo, al encontrarse el Apóstol con los falsos educadores, los cuales pervertían a los creyentes y les negaban la salvación eterna. En un edificio social, el se encontró con un falso educador, Korinfo, el cual negaba la naturaleza divina de Nuestro Señor Jesucristo. “Rápido vamosnos de aquí — le dijo el Apóstol a su discípulo — Tengo miedo que este edificio se desplome sobre nosotros”
San Juan el Teólogo falleció de muerte natural (el único de los Apóstoles), cerca de los 105 años, durante el reinado de Trajano. Las circunstancias de la muerte del Apóstol fueron inusuales y enigmáticas. Por insistencia de San Juan él fue enterrado vivo. Al día siguiente al desenterrar el sepulcro del Apóstol, este se hallaba vacío. Este suceso es como que afirma el supuesto de algunos cristianos, de que el Apóstol no murió y de que vivirá hasta la segunda llegada de Jesucristo y va a acusar al Anticristo. El motivo de la aparición de esta suposición surgió de las palabras, dichas por El Salvador poco antes de Su Ascensión. A la pregunta del Apóstol Pedro, sobre que es lo que va a suceder con el Apóstol Juan, El Señor le contestó “Si quiero que se quede hasta que Yo venga, ¿qué a ti?, Sígueme tu.” — el Apóstol Juan lo remarca en su Evangelio, y: “Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moririá” (Juan 21:22-23).
 
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Saturday, April 25, 2020

Los Cristianos reconocen a la Virgen María como Madre de la Iglesia - "Fuente de la Vida"

En el Viernes luego de Pascua, Los Cristianos reconocen a la Virgen María como Madre de la Iglesia - "Fuente de la Vida" para todos los fieles que aún recorren el camino de la vida en la tierra. La nueva vida que fluye de la vida, muerte y Resurrección de Nuestro Señor es simbolizada como agua fluyendo desde una fuente o un pozo profundo, relacionado con muchas imágenes bíblicas.


Esta imagen, representada en muchos iconos, debe su origen al santuario griego de Baloukli, fundado al parecer por Justiniano hacia el año 560. Sus iconos representan a la Virgen, con las manos levantadas al cielo, y tiene en su pecho a Jesús que bendice.


Historia


En el antiguo Oriente esta idea de la nueva vida fluyendo de Cristo a través de la maternidad de la Theotokos estaba conectada a una aparición de la Virgen María a un joven príncipe que pedía ayuda por un moribundo en un pueblo cerca de Constantinopla.
Este hecho ocurrió a principios del s. V e involucró a un joven, Leo Marcellus, que luego devino en el emperador León del Imperio bizantino. En el intento de encontrar agua para el moribundo, escuchó la voz de la Virgen llamándolo a un bien alimentado manantial. Marcellus estaba al tanto de que era la Theotokos ofreciéndole agua y consecuentemente sanando a este hombre sufriente.
Posteriormente se estableció una basílica en el lugar (Santa María del Manantial), produciendo milagros y sanaciones. En el s. XI el emperador Justiniano fue sanado de una extraña enfermedad y, como muestra de apreciación, erigió una gran iglesia llamada el "Manantial dador de Vida" o "Manantial vivificante" (Ζωοδόχος Πηγή, Zoodochos Pigi). Así, el término "Fuente de Vida" se convirtió en un epíteto de la Santísima Madre de Dios y ella fue representada como tal en la iconografía.
 
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Thursday, April 23, 2020

Santo y Glorioso Gran Mártir Jorge.

Este glorioso y victorioso santo nació en Capadocia de padres ricos y virtuosos. Su padre sufrió por Cristo y su madre se mudó entonces a Palestina. Al llegar a la adultez Jorge entró al ejército, y a la edad de veinte años alcanzó el rango de tribuno, estando así al servicio del emperador Diocleciano. Cuando Diocleciano comenzó una terrible persecución contra los cristianos, Jorge vino ante él y valientemente confesó ser cristiano. El Emperador hizo que lo arrojaran en la prisión, que lo pusieran en el cepo y que colocaran una gran piedra sobre su pecho. Después de esto, el Emperador ordenó que Jorge fuese atado a una rueda bajo la cual había una tabla cubierta de clavos, y que se le rotara hasta que todo su cuerpo se convirtiera en una sola llaga sangrante. Después, lo enterraron hasta el cuello en una fosa y lo dejaron allí tres días y tres noches. Entonces un cierto mago le dio un veneno mortal a beber. Pero en medio de todos estos sufrimientos, Jorge oraba a Dios y Dios le sanaba instantáneamente y le salvaba de la muerte para gran sorpresa del pueblo. Cuando Jorge resucitó a un hombre mediante sus oraciones, muchos aceptaron la fe de Cristo. Entre estos estaban Alejandra, esposa del emperador Diocleciano; el sumo sacerdote pagano; y los agricultores Glicerio, Valerio, Donato y Terino. Finalmente, el Emperador ordenó que tanto Jorge como su propia esposa Alejandra fuesen decapitados. Los milagros que han ocurrido sobre la tumba de san Jorge son innumerables. Sus apariciones han sido numerosas, tanto en sueños como abiertamente, a aquellos que lo invocan y piden su ayuda desde aquel tiempo hasta el día de hoy. Encendido con amor por Cristo el Señor, no fue difícil para este santo Jorge el dejarlo todo a causa de este amor: rango, riquezas, honra imperial, amigos y el mundo entero. Por este amor, el Señor le recompensó con la riqueza de gloria inmarcesible en el cielo y en la tierra, y con vida eterna en su reino. Además, el Señor le otorgó el poder y la autoridad de asistir a todos los que en miserias y dificultades le honran e invocan.



Tropario de San Jorge

Tú que eres libertador de los afligidos, defensor de los pobres, médico de los enfermos y soldados de los reyes, oh Gran Mártir San Jorge el victorioso, ruega a Cristo Dios que salve nuestras almas. 
 
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Sunday, April 12, 2020

Entrada en Jerusalén ( Domingo de Ramos )


 
Cuando llegó el tiempo de darse a sí mismo en sacrificio por la redención de los pecados de todos los hombres, Cristo fue hacia la "pasión voluntaria en Jerusalén". ¿Cómo se produjo?: "Cuando se aproximaron a Jerusalén... envió Jesús a dos discípulos, diciéndoles: "Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos...". Fueron, pues, los discípulos e hicieron como Jesús les había encargado: trajeron el asna y el pollino. Luego pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: "¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!" (cfr. Mt 21,1-9).
La entrada de Jesucristo en Jerusalén, cuando él se dona a sí mismo al ultraje, a la kenosis, a la terrible y vergonzosa muerte sobre la cruz para la salvación de los hombres, tiene un profundo sentido ético y simbólico. El prototipo de este gran acontecimiento se considera la entrada en Jerusalén de David, después de su victoria sobre Goliat. También David fue acogido y aplaudido por la muchedumbre, llena de alegría y gratitud. Entonces, el rey Saul se puso celoso y guardó rencor contra David. Pero éste, algún tiempo después, se convirtió en el gran rey de Judea y de Israel.
Así también Jesucristo, que va hacia la muerte, llegará a ser rey del nuevo Israel, de toda la humanidad renovada, que ha hecho un Nuevo Testamento (Nueva Alianza) con Dios.
La entrada en Jerusalén se convierte en el cumplimiento de las profecías: "Exulta sin freno, hija de Sión, grita de alegría, hija de Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna" (Zac 9,9).
La iconografía de la entrada en Jerusalén generalmente es la misma, no varía. Jesucristo entra en Jerusalén sentado sobre un pollino. Está vuelto hacia sus discípulos, que siguen al pollino. En la mano izquierda, Cristo sujeta un rollo, que simboliza el texto sagrado del Testamento; con la derecha bendice a los que se encuentran con él.
A su encuentro, desde las puertas de la ciudad vienen hombres y mujeres. Detrás de él está Jerusalén, una ciudad grande y majestuosa, con altos edificios muy apretados y compactos. Su arquitectura nos demuestra que el iconógrafo vivió rodeado de templos rusos. Los niños extienden sus mantos bajo las patas del pollino. Los demás tienden ramas de palma. A veces, en la parte baja del icono se ven también dos pequeñas figuras de niños. Uno está sentado, con una pierna agachada y algo alzada, sobre la que se inclina el otro muchachito, que está tratando de sacarle una astilla de la planta del pie. Esta escena de la vida cotidiana, llegada desde Bizancio, impresiona mucho y confiere vitalidad a la imagen; sin embargo, no disminuye el pathos de lo que está sucediendo. Los vestidos de los niños casi siempre son blancos, que simbolizan la pureza de sus almas, que carecen de malicia.
Como es habitual en los iconos rusos, los vestidos de todos los personajes adultos están pintados con arte y austera elegancia. Tras la figura de Cristo se levanta hacia el cielo una montaña, representada con los tradicionales medios simbólicos.
La entrada de Jesucristo en Jerusalén es un acto de su libre voluntad, después del cual vendrá el gran sacrificio, que redimirá todos los pecados de los hombres y abrirá delante de ellos la entrada en la nueva vida, la entrada en la Nueva Jerusalén. 
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Sunday, April 5, 2020

Las Excusas alejan la Gracia de Dios ( San Paisios el Athonita )

Las excusas obstaculizan el crecimiento espiritual

-Padre, cuando la gente dice que “no hay excusa” en la Sagrada Escritura, ¿qué significa esto?

-Significa que, en cierto sentido, no hay justificación para ninguna excusa.

-Padre, cuando trato de justificarme con excusas, me doy cuenta más tarde de que esto no conviene a un monje o una monja.

-No sólo son excusas no apropiadas para un monje o una monja, sino que también no tienen nada que hacer en la vida espiritual. Debo entender que cuando intento justificarme con excusas, estoy en un estado mental equivocado. Corto mi comunicación con Dios y soy privado de la divina gracia, porque la divina gracia no viene al que está en un estado equivocado.

El momento en el que una persona justifica lo injustificable, se separa de Dios. Una especie de aislamiento interviene entre Dios y el hombre. ¿Puede la corriente eléctrica pasar a través de un paso aislado?

Nada de aislamiento entre Dios y el hombre. ¡No hay barrera más fuerte para la gracia de Dios que las excusas! Es como construir un muro y separarte a ti mismo de Dios; poniendo excusas, cortas todos los lazos con Él.

-Padre, a menudo dices “Intentemos al menos alcanzar la base espiritual”. ¿Cuál es esta base espiritual?

-Es el humilde reconocimiento del error de uno mismo, sin intentar justificarse a sí mismo intencionadamente, cuando se está en el error y la gente lo reprende.

Pero cuando uno no se sostiene por sí mismo, incluso cuando es injustamente acusado, entonces es cuando se alcanza un grado excelente. El que se justifica con excusas, no avanza en la vida espiritual, ni puede encontrar ninguna paz interior. Dios no nos condenará por un error que hayamos cometido, pero debemos tratar de no justificarnos por ese error, y considerar que sólo es algo natural.

-Padre, si me dicen que soy culpable de algo, pero no puedo entender la naturaleza de mi falta, ¿debería hacer algo al respecto para tener más cuidado la próxima vez, o debería guardar silencio?

Si piensas que eres culpable un 25%, cuando realmente sólo eres culpable un 5%, ¿no te beneficia espiritualmente ser “generoso” sopesando tus faltas? No te quieres defraudar espiritualmente. Este es el trabajo espiritual que debes hacer: encuentra y reconoce tu falta, y contente la próxima vez. De otra forma, estás atrapado por ti mismo, te justificas a ti mismo pero no encuentras paz.

-Padre, cuando alguien tiene el hábito de justificarse a sí mismo con excusas, pero más tarde reconoce sus errores y se condena a sí mismo, ¿tiene esto algún beneficio?.

Al menos ha adquirido una valiosa experiencia, y si esta experiencia se utiliza, puede beneficiarse de ella. Y si Dios dijera: “Puesto que ha reconocido su error y se ha arrepentido, le concederé algo”, entonces, por supuesto, recibirá algo más del otro Tesoro, el Tesoro del arrepentimiento.
 
 San Paisios el Athonita
 
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Wednesday, April 1, 2020

La oración son los ojos y las alas del alma... ( Padre Efraìn de Filoteu )

La oración son los ojos y las alas del alma; nos da la audacia y la fuerza para contemplar a Dios.

Padre Efraìn de Filoteu 
 
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Friday, March 27, 2020

Oraciones de la Cuaresma Leidas en las Visperas.

Oh, Dador de mi vida, ábreme las puertas al arrepentimiento, ya que mi espíritu, desde temprano a la mañana trata con urgencia de llegar hacia Tu Santo Templo; porque mi cuerpo es un templo profanado. Pero Tú, que eres misericordioso, límpiame con tu misericordia bienechora.
Madre de Dios, dirígime hacia la senda de la salvación: Profané mi alma con acciones vergonzosas y toda mi vida transcurrió en indolencia. Con tus plegarias líbrame de toda impureza.
Reflexionando sobre mi gran cantidad de pecados, yo, maldito, tiemblo en espera del día del Juicio. Mas, con esperanza en Tu corazón misericordioso, como David, te imploro: Ten misericordia para conmigo, oh, Dios! por Tu suprema gracia.



Plegaria de San Efrén el Sirio
Esta plegaria debería ser rezada en el transcurso de toda la Cuaresma, de lunes a viernes, al final de las plegarias matinales y vespertinas. Se lee esta plegaria en el templo en los oficios durante todos los días de la semana.
Señor y Dueño de mi vida, el espíritu de ocio, de indiscreción, de ambición y de locuacidad, no me lo des. Postración.
Mas el espíritu de castidad, de humildad, de paciencia y de amor, concédemelo a mí, tu siervo. Postración.
Sí, Señor y Rey, concédeme percibir mis propias ofensas y no juzgar a mis hermanos, porque bendito eres por los siglos de los siglos. Amén. Postración.
Luego nos inclinamos doce veces diciendo: Dios, purifícame a mi pecador. Y otra vez la oración completa con una postración al final.

Esta oración, repetida constantemente en los oficios, es la expresión más sencilla y más pura del arrepentimiento en todas sus dimensiones, de deseo de purificación y anhelo de mejoramiento, de un cambio verdadero en relaciones con otras personas. Las reglas cuaresmales de la Iglesia Ortodoxa dan mucha importancia a la postración; por medio de ella el cuerpo participa en el esfuerzo de humillar nuestro orgullo y nuestra autosatisfacción.
 
Plegaria de la Liturgia
de los Dones Presantificados

Señor, a Ti he clamado, óyeme; escucha la voz de mi oración, cuando te invocare.
Y repiten: Sea enderezada mi oración...

Y cantan el estiquio: Pon, Señor, guarda a mi boca, y una puerta de guarda en mis labios.
Y repiten: Sea enderezada mi oración...

Y cantan el estíquío: No inclines mi corazón a palabras de maldad, a disculparme por mis pecados...

Y repiten: Sea enderezada mi oración... Y otra vez cantan: Sea enderezada mi Oración...
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Saturday, March 21, 2020

Cristo te ama, nuestra Panagia te ama, los santos te alaban, y los ángeles te admiran ( San José el Hesicast )

Ahora estás enfadada, temerosa y triste, pensando que el Padre celestial es lento en responder. Pero te digo que esto también sucederá como deseas (sucederá definitivamente) pero primero se necesita la oración con toda tu alma, y entonces deberás esperar. Y cuando olvides tu petición y dejes de pedir por esto, te vendrá como recompensa a tu paciencia y resistencia. Cuando llegues al borde de la desesperación mientras estés rezando y buscando, entonces estará cerca el cumplimiento de tu petición. Cristo quiere sanar las pasiones que se escondan en ti, y por eso retrasa el concederte tu petición. Si lo obtienes pronto, cuando lo pides, tus pasiones permanecen sin curar en tu interior. Si esperas, obtendrás su petición y la curación de las pasiones. Y entonces te regocijarás sobremanera y cálidamente darás gracias a Dios que lo dispone todo con sabiduría y lo hace todo para nuestro beneficio.

Así pues, no hay pérdida en el corazón, ni lugar para enojos, ni quejas. Debes cerrar tu boca. Que nadie perciba que estás perturbada. No te enfurezcas con ira, agotando así tu cuerpo, sino cálmate. Abrasa al maligno mediante la paciencia y la tolerancia.

El Señor, que destruye a todo el que dice mentiras, es testigo de que me he beneficiado grandemente por el consejo que te estoy dando. Las tentaciones que tuve fueron suficientemente fuertes como para hacer que pienses que tu alma parta a causa de la pena, como de un horno llameante. Sin embargo, una vez que la prueba ha terminado, viene tanto consuelo que sientes como si estuvieras en el paraíso sin un cuerpo. Entonces Cristo te ama, nuestra Panagia te ama, los santos te alaban, y los ángeles te admiran.

San José el Hesicast
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Sunday, March 15, 2020

Sobre el Ayuno.( San Paisios de Neamt )

El ayuno que yo llamo el comer un poco una vez al día. Levantarse de la mesa cuando uno se queda con hambre, teniendo comida, pan y sal, y el agua, que las mismas fuentes dan como fruto. He aquí el camino real para recibir el alimento; esto es, muchos han sido salvados por este camino, pues los Santos Padres lo han dicho. 
 
Abstenerse de comer durante un día, dos, tres, cuatro, cinco, o una semana, eso no lo puede hacer siempre un hombre. Pero, así como cada día, siempre se puede comer pan y beber, también, habiendo comido, uno debería no saciarse, para que el cuerpo sea sometido al espíritu y sea capaz de trabajar y ser sensible a los pensamientos, y así las pasiones del cuerpo serán conquistadas. El ayuno completo no puede mortificar las pasiones corporales, así como la poca alimentación sí las mortifica. Algunos ayunan durante algún tiempo y luego se entregan a los alimentos placenteros, otros muchos comienzan el ayuno más allá de sus fuerzas con otras severas labores y luego se debilitan por la falta de medida y el descontrol de esta labor, y buscan alimentos apetecibles y descanso para el fortalecimiento del cuerpo. 
 
Obrar de esta forma significa construir y luego volver a destruir, ya que el cuerpo, por medio de la dureza del ayuno anhelará alimentos apetecibles y consuelo, y los alimentos apetecibles avivarán las pasiones. Pero si alguien establece para sí mismo una medida definitiva, como qué cantidad comer cada día, recibirá un gran beneficio. Sin embargo, con relación a la cantidad de comida, uno debe establecer una regla para determinar lo necesario para el fortalecimiento de sí mismo, de la misma forma que cada uno puede establecer cualquier clase de trabajo espiritual. Pero si alguien ayuna más allá de esto, en otro momento se entregará al descanso. La labor ascética según esta medida no tiene precio. Algunos santos padres también tomaron alimento con medida, y en todo usaron de esto en el momento apropiado, y en todo tuvieron medida, en los trabajos ascéticos, en las necesidades corporales, en las posesiones de sus celdas, y en todo utilizaron esto en el momento apropiado, y todo según una regla definida y moderada. 
 
Así pues, los santos padres no obligan a nadie a empezar a ayunar por encima de sus posibilidades para que se debilite. Toma como regla comer cada día, para que puedas abstenerte de forma más firme. Pero si alguien ayuna más allá de esto, ¿cómo se abstendrá más tarde de comer en exceso? No podrá hacerlo de ninguna forma. Tal comienzo inmoderado proviene por la vanagloria o falta de conocimiento, mientras que la continencia es una de las virtudes que ayuda en la subyugación de la carne. El hambre y la sed fueron dadas al hombre para la purificación del cuerpo, para la preservación de los malos pensamientos y de las pasiones lascivas. Comer pobremente cada día es un signo de perfección, como algunos han dicho, y cualquiera que come cada día a una hora determinada no bajará la moral ni sufrirá ningún daño en el alma. San Teodoro el estudita ensalza a tales personas en su instrucción sobre el viernes de la primera semana del Gran Ayuno, donde cita, confirmando sus palabras, a los santos padres portadores de Dios y al Señor mismo, así también debemos actuar nosotros.

El Señor resistió un Ayuno prolongado, al igual que Moisés y Elías, pero solamente uno. Y algunos, mientras suplicaban al Creador, soportaban sobre sí mismos un cierto tiempo de ayuno, pero de acuerdo con las leyes naturales y la enseñanza de la divina Escritura. De la actividad de los Santos, de la Vida de nuestro Salvador, y de las reglas de aquellos que vivieron rectamente, observamos con contundencia que es provechoso y espléndido estar preparados para ser hallados en la labor ascética, en el trabajo y en la constancia; sin embargo no es necesario debilitarse a sí mismo con un ayuno excesivo y tampoco llevar al cuerpo a un estado de inactividad. Si la carne se enardece a causa de la juventud, hay que abstenerse mucho de ella, pero si se es débil, uno debe usarla adecuadamente. Observa y juzga según tu propia debilidad con relación a todo lo que puedes hacer.
 
 Para cada uno existe una medida, y el maestro interior es la propia conciencia; nadie puede tener la misma regla y el mismo trabajo ascético, porque algunos son fuertes y otros son débiles. Algunos son como el hierro, otros son como el cobre, mientras que otros son como la cera. Y así, descubriendo cada uno su medida correctamente, tome alimento una vez al día, además de los Sábados, Domingos, y Grandes Fiestas del Señor. Un ayuno moderado y sensible es el fundamento principal de todas las virtudes. Hay que luchar contra el mal como el que lucha contra un león o una serpiente con relación a la enfermedad del cuerpo y la pobreza espiritual. Aquel que desea que su mente esté firme contra los pensamientos impuros debe hacer a su cuerpo más refinado por medio del ayuno.

No es posible, sin el Ayuno, servir como Sacerdote. Al igual que es indispensable respirar, también lo es ayunar. El ayuno, una vez que ha entrado en el espíritu, aniquila desde lo profundo el pecado que está unido a él.
 
Catecismo Ortodoxo 
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Sunday, March 8, 2020

Comentario sobre lo que Sucede al Alma Despues de la Muerte.( Obispo Alejandro Mileant )

No se nos da a conocer a través de las Sagradas Escrituras; cual es el proceso de un juicio particular después de la muerte de una persona. Nosotros podemos en parte juzgar sobre ello por fracciones de manifestaciones encontradas en la Palabra de Dios.

Así es natural pensar,que en el juicio particular hay una gran participación en el destino de la persona, tanto de los Angeles buenos como de los malignos: los primeros son instrumentos (Medios de Acción) de la gracia de Dios,, los segundos - porque Dios les permite, usandolos como instrumentos de Su justicia.
En la parábola sobre el Rico y Lázaro (Lucas 16:19) se dice que Lázaro al morir fue llevado por los Angeles junto al seno de Abraham. Murrio también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades, entre tormentos, levanto los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro en su seno, y gritando dijo: 'Padre Abraham ten compasión de mi, y envíame a Lázaro para que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua porque estoy atormentado en esta llama.' en la parábola sobre el Rico insensato, Dios le dise: "¡Necio! Esta misma noche te reclamaran el alma; las cosas que preparaste. ¿Para quien serán? Así es el que atesora sus riquezas para si,y no se enriquece en orden a Dios." Es evidente que la reclamaran los espiritus malvados.
Ya que por un lado, los Angeles de esos pequeños, por la Palabra del Señor, siempre ven el Rostro del Padre Celestial, igualmente al finalizar el mundo el Señor va ha mandar a sus Angeles, los cuales van a separar a los malos de entre los justos, y los echaran en el horno del fuego (Mateo 13:49) por otro lado nuestro enemigo el diablo, ronda como león rugiente,buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8). "Porqué nuestra lucha es... contra los espíritus del mal que están en las alturas, y su príncipe se llama el príncipe del imperio del aire, que es el espíritu que actúa en los rebeldes" (Efesios 6:12 y 2:2).
Los Santos Padres desde la antigüedad ilustraban en base a los relatos de las Santas Escrituras el camino del alma después de haberse separado del cuerpo, como un camino que atraviesa distancias espirituales, en los cuales los espíritus del mal buscan devorar a los débiles espiritualmente, en donde por ello se necesita la protección y ayuda de los Angeles Celestiales y el apoyo a través de las oraciones de los seres vivos de la Iglesia. Podemos mencionar a San Efren el Sirio, San Atanasio el Grande, San Macario el Grande, San Basilio el Grande, San Juan el Teólogo y otros, como algunos de los Padres que hablan de este tema desde la antigüedad Con mas detalles explica esto San Cirilo de Alejandría en la "Palabras sobre la salida del alma."
Este camino también esta ilustrado en la narración de la vida de San Basilio el Nuevo, en el cual la justa difunta Teodora, (una viuda que sus últimos años de vida se dedico al cuidado del Santo Padre, se le apareció en sueños a Gregorio el aprendiz de San Basilio el Nuevo y le relato, que es lo que vio y que es lo que sucedió al separarse el alma del cuerpo, y también sobre su ingreso a las moradas celestiales.
El camino que recorre el alma después de separarse del cuerpo se llama "Tormentos." en relación de lo expresado, el Mitropolit Macario de Moscú dijo que "Hay que recordar con firmeza lo que le dijo el Angel a San Macario de Alejandría desde el comienzo del relato al instruirlo sobre los "Tormentos": Las cosas celestiales hay que recibirlas como las mas débiles ilustraciones terrenales, he imaginarse los tormentos lo mas que se pueda en un sentido espiritual, mas que bajo la sensibilidad de un parámetro humano
Dijo un Santo Padre, que si uno quisiera imaginarse el infierno no podría, pues, aunque uno juntase todo el horror del mundo, este, comparándolo, ni siquiera seria una gotita de agua en el océano. Asimismo si uno quisiera imaginarse el cielo no podría, pues, aunque uno juntase todo lo mas hermoso de este mundo, este, comparándolo, ni siquiera seria una gotita de agua en el océano. en un momento del relato,Teodora le contó que al pasar de un espacio espiritual al otro,de los "Tormentos" le dijo a los Angeles que llevaban su alma "pienso,que ninguna de las personas que viven en la tierra sabe que es lo que sucede aquí, y que es lo que le espera al alma pecadora después de su muerte." A lo que los Santos Angeles me respondieron: ¿Acaso las Sagradas Escrituras no dan testimonio de todo lo que sucede aquí, y que además es leído permanentemente en todos los templos por sus sacerdotes, las personas estan sumergidas en la agitación de la vida y sus placeres, anteponiendo la satisfacción de su vientre el temor de ofender al Señor? Ellos absolutamente no piensan en la vida futura, en su eternidad, y no se acuerdan de las Palabras del Señor que Dice: "Hay de vosotros, los que ahora estáis hartos! porque tendréis hambre! Hay de los que reís ahora! porque tendréis aflicción y llanto!" (San Lucas 6:25).
Muchos piensan que todo lo escrito, son puros cuentos, y no le dan mucha importancia. Sin embargo los que son misericordiosos con los pobres, los que ayudan con amor a los humildes en sus necesidades y a los que colaboren con los que la requieran, recibirán el perdón de Dios por sus pecados, y pasaran los "tormentos," por haber dado su amor (misericordia), ya que las Sagradas Escrituras dicen (libro de Tobias 4:10-11). "Porque la limosna, libera de la muerte e impide caer en las tinieblas Don valioso es la limosna para cuantos la practican en presencia del Altísimo." de esta manera los que son misericordiosos reciben la vida eterna, y los que no tratan de purificar sus pecados a través de la misericordia, no podrán evadir estas pruebas y sufrirán sus almas los tormentos (Que tu Vistes) a los que las someterán las fuerzas del mal, llevándolas a las profundidades del infierno hasta el Juicio Final. a ti también te hubiera sido difícil escapar de ello, si no hubieses recibido la ayuda de San Basilio el Nuevo relato, extraído de la vida de San Basilio el Nuevo, cuya recopilación fue realizada bajo la supervisión de San Demetrio, en el libro correspondiente al mes de marzo de la obra "Vida de los Santos." en esos momentos reinaban en el Imperio de Bizancio el emperador León el Sabio (Años 886-911).
 
Obispo Alejandro Mileant
 
Catecismo Ortodoxo
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Sunday, March 1, 2020

El Espíritu de la Cuaresma

Este texto fue publicado en inglés por el Departamento de Educación Religiosa de la Iglesia Ortodoxa en América (OCA). Esta traducción al español, realizada por el Arzobispo Demetrio de Dallas, TX. es ofrecida al público hispano en memoria del autor, el Protopresbítero Alejandro Schmemann, fallecido en diciembre de 1983.

Hermanos, al ayunar corporalmente, ayunemos también espiritualmente; desprendámonos también espiritualmente, desprendámonos de todo espíritu de injusticia; deshagamos las fuertes cadenas de la violencia; rompamos todo decreto injusto, demos pan a los hambrientos y acojamos en nuestros hogares a los pobres, a fin de recibir de Cristo nuestro Dios grande misericordia.

(Verso del Miércoles de la Primera Semana de Cuaresma)

Otra vez nos acercamos a la Cuaresma, al tiempo del arrepentimiento, al tiempo de nuestra reconciliación con Dios. El arrepentimiento es el comienzo, y al mismo tiempo, la finalidad de una vida verdaderamente cristiana. "Arrepentíos," fue la primera palabra de Jesucristo cuando comenzó a predicar (Mat.4:17). Pero, ¿qué es el arrepentimiento? En medio de las preocupaciones de nuestra vida diaria, no tenemos tiempo para pensar en ello, sencillamente damos por hecho que debemos confesarnos, recibir la absolución y luego olvidarnos de ello hasta el año próximo. Sin embrago, debe haber alguna razón por la cual nuestra Iglesia ha establecido un período de siete semanas como un tiempo especial de penitencia, e invita a cada cristiano ortodoxo a hacer un especial esfuerzo espiritual. Y esta razón necesariamente tendrá importancia para mí, para mi vida, mi fe y mi posición como miembro de la Iglesia. Debería yo hacer todo lo posible para comprenderla, para seguir tanto como me sea posible las enseñanzas de mi Iglesia, para ser ortodoxo, no solamente de nombre, sino también en mi vida misma. ¿Qué es, pues, el arrepentimiento? La Cuaresma da la respuesta a esta pregunta. Es en verdad una escuela de arrepentimiento, a la que asiste o debe asistir todo cristiano ortodoxo todos los años, para renovar su comprensión de la fe. Es una peregrinación admirable a las fuentes de la Ortodoxia, un redescubrimiento de un modo de vivir verdaderamente ortodoxo. Esforcémonos por hacer que este período de cuarenta días esté lleno, tanto como sea posible, de profundo y rico significado para cada uno de nosotros.
En esta breve explicación de la Gran Cuaresma describiremos la preparación para la Cuaresma, las características del culto cuaresmal de la Iglesia Ortodoxa, las enseñanzas ortodoxas sobre el ayuno o abstinencia, la oración y otras prácticas que la Iglesia prescribe para la Cuaresma.

Domingos de Preparación

Tres semanas antes que la Cuaresma misma comience, entramos en un período de preparación pre-cuaresmal. Es una característica constante de la tradición ortodoxa de los grandes eventos litúrgicos (Navidad, Pascua, Cuaresma), un anuncio previo y una preparación. Reconociendo nuestra falta de concentración, lo mundanal de nuestra vida, la Iglesia llama nuestra atención a la seriedad del evento que se acerca, nos invita a meditar en su significado. Así, antes que podamos poner en práctica la Cuaresma, la Iglesia nos explica su significado.

1. Humildad
(Domingo del Publicano y el Fariseo)
En la víspera de este domingo (es decir, el sábado por la noche) el libro litúrgico del período cuaresmal, llamado Triodio, se usa por primera vez, y se añaden textos de él a los servicios normales de la resurrección. En ellos se expone y desarrolla el primer tema mayor del arrepentimiento: la humildad.
La lección del Evangelio (Lucas 18:10-14) nos enseña que la humildad es la base del arrepentimiento. La parábola del Publicano y el fariseo representa a un hombre que siempre está contento de sí mismo y que cree cumplir con todos los requisitos de la religión. Tiene orgullo y confianza en él mismo. En realidad, falsifica el significado dela religión, reduciéndola al cumplimiento externo de requisitos y mide su devoción por la cantidad de dinero que contribuye al templo. Para él la religión es el motivo de su amor propio, de su egoísmo. El publicano se humilla, y su humildad le justifica delante de Dios. "Evitemos, hermanos, las palabras falsas del fariseo," dice el contaquio del día, "y aprendamos la grandeza de las palabras humildes del publicano."

2. Retorno al Padre
(Domingo del Hijo Pródigo)
La lección del Evangelio para este día (Lucas 15:11-32) nos da el segundo tema de Cuaresma y del arrepentimiento: el retorno a Dios. No es suficiente reconocer nuestros pecados y confesarlos. El arrepentimiento queda estéril y sin provecho sin el deseo y la decisión de cambiar nuestra vida, de volver a Dios, de comenzar un movimiento de ascenso y de purificación. Debemos darnos cuenta que hemos perdido nuestra hermosura espiritual y nuestra pureza, y debemos desear recobrarlas. "Volveré al Padre compasivo lamentando y llorando y diré: "Acéptame como a uno de tus jornaleros." En maitines, cantamos el Salmo 137: "Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y hasta llorábamos, al acordarnos de Sion... Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza." El verdadero cristiano recuerda y sabe que ha perdido comunión con Dios, la paz y el gozo de su reino, la pureza de la vida nueva en Cristo. Aunque fue bautizado e iniciado en el cuerpo de Cristo, sus pecados le han alejado de Dios. El arrepentimiento, por tanto, es este deseo de volver a Dios, es un movimiento de amor y de confianza. "Me he separado inicuamente de tu gloria paternal y he malgastado en compañía de pecadores las riquezas que me diste. Por eso, te ofrezco el lamento del Pródigo: Padre compasivo, he pecado contra ti, recíbeme como penitente y hazme como a uno de tus jornaleros." (Contaquio del día)

3. El Juicio Final
(Domingo de Abstinencia de Carne)
El sábado de carnaval (el que precede este domingo) la Iglesia prescribe la conmemoración de todos sus hijos difuntos. La Iglesia es unidad y amor en Cristo. Dependemos todos unos en otros, nos pertenecemos unos a otros, estamos unidos por el amor en Jesucristo. Nuestro arrepentimiento quedaría incompleto sin acción de amor hacia todos los que antes de nosotros se han dormido en la fe. El arrepentimiento es sobre todo la recuperación del espíritu del amor. "Por esto todos los hombres sabrán que sois mis discípulos, si se aman unos a otros." (Juan 13:35) Litúrgicamente esta conmemoración incluye las vísperas del viernes y los maitines y la Divina Liturgia del sábado. El evangelio dominical (Mateo 25:31-46) nos recuerda el tercer tema del arrepentimiento: preparación para el juicio final. El cristiano vive bajo el juicio de Cristo. Esto significa que debemos referir nuestras acciones, actitudes, y nuestros juicios al Señor, a su presencia en el mundo, que debemos ver a Cristo en nuestro prójimo. Porque "como habéis hecho al menos de estos mis hermanos, lo habéis hecho a mí." La parábola del juicio final nos da los términos de referencia o la medida para nuestra auto-evaluación como cristianos.
En la semana que sigue al domingo de carnaval, se prescribe un ayuno limitado. Nos estamos entrenando y preparando para el gran esfuerzo de la Cuaresma. El miércoles y viernes, no se permite celebrar la Divina Liturgia y la forma del culto es ya de Cuaresma. El sábado de abstinencia de queso, la Iglesia conmemora a todos "los que han sido iluminados por medio del ayuno" – a los santos ascetas y abstinentes. Son ellos el modelo a seguir, nuestros guías en el difícil arte del ayuno, la abstinencia y el arrepentimiento.

4. Perdón
(Domingo de la Abstinencia de Queso)
Es éste el último domingo de preparación. En la Liturgia se desarrollan tres temas esenciales:
La expulsión de Adán del paraíso de bienaventuranza. El hombre fue creado para el paraíso – conocimiento de Dios en plena comunión con El. Sus pecados le han privado de esa vida de bienaventuranza y así su existencia en la tierra es un exilio. El Dios-Hombre Cristo abre las puertas del paraíso a todos los que le siguen y la Iglesia es nuestra guía por el camino que llega a la patria celestial.
Nuestro ayuno no debe ser hipócrita – ocasión de jactancia. Debemos "no aparentar a los hombres el ayuno, sino a nuestro Padre que es en secreto." (Mat.6:14-21).
La condición del ayuno sincero es el perdón; que nos perdonemos los unos a los otros, así como Dios nos perdona. "Si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará."
En las vísperas de este domingo, la Cuaresma comienza con el "Gran Proquímeno": "No escondas de tu siervo tu rostro, porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. Acércate a mi alma, redímela." Al final del servicio los fieles se piden perdón unos a otros y la Iglesia inicia así su peregrinación hacia el día alegre y glorioso de la Pascua.

Los servicios de la Cuaresma.

La Cuaresma consiste en seis semanas o cuarenta días. Comienza el lunes después del domingo de Abstinencia de Queso y termina el viernes antes del Domingo de Ramos. El Sábado de Lázaro, el Domingo de Ramos y la Semana Santa forman un ciclo especial. El sentido y el espíritu de la Cuaresma encuentran su primera y más importante expresión en los servicios religiosos. No solamente los miembros individuales sino también la Iglesia entera adquieren un espíritu penitencial, y los hermosos servicios cuaresmales nos ayudan más que nada a hacer más profunda nuestra visión espiritual, a reconsiderar nuestra vida a la luz de la doctrina ortodoxa sobre el hombre. Analizaremos ahora brevemente las características sobresalientes de la liturgia cuaresmal.


1. El Gran Canon de San Andrés de Creta

La Cuaresma comienza con el Gran Canon Penitencial de San Andrés de Creta. Escrito en el siglo séptimo por uno de los himnógrafos más insignes de la Iglesia Ortodoxa, este canon es la expresión más pura del arrepentimiento. El autor contempla la historia de la salvación narrada en el Antiguo y el Nuevo Testamento y aplica sus imágenes al estado de su alma pecaminosa. Es un lamento largo y patético del cristiano que redescubre cuánto Dios le ha amado, cuánto ha hecho por él y lo poco que el hombre ha correspondido al amor y a los beneficios de Dios. He aquí un fragmento:

¿Cómo comenzaré a deplorar las acciones de mi vida miserable?

¿Qué principio daré, oh Cristo, a este lamento?

Mas como eres Compasivo, concédeme perdón de mis transgresiones.

Así como el alfarero da vida a su barro, me has dado carne y huesos, aliento y vida;

Ahora, oh Creador mío, Redentor mío y Juez, acéptame a mí penitente.

He perdido mi hermosura original, ahora estoy postrado, desnudo y cubierto de vergüenza...

Y a cada uno de estos troparios el pueblo contesta: "Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí."

El Gran Canon se recita dos veces durante la Cuaresma: dividido en cuatro partes en el servicio de Completas mayores el lunes, martes, miércoles y jueves de la primera semana, y luego en su forma completa en Maitines del jueves de la quinta semana. Es la verdadera introducción a la Cuaresma, establece su tono y espíritu y, desde el principio, nos da la verdadera dimensión del arrepentimiento.

2. La Oración de San Efrén el Sirio


Entre semana, en todos los servicios, esta oración se recita dos veces, y se hacen postraciones después de cada una de las tres peticiones y otra después de la segunda repetición. Dice así:

Señor y Dueño de mi vida, el espíritu de ocio, de indiscreción, de ambición y de locuacidad, no me lo des. (Postración)

Mas el espíritu de castidad, de humildad, de paciencia y de amor, concédemelo a mí, tu siervo. (Postración)

Sí, Señor y Rey, concédeme percibir mis propias ofensas y no juzgar a mis hermanos, porque bendito eres por los siglos de los siglos. Amén. (Postración)

Luego nos postramos doce veces haciendo la señal de la cruz sobre nosotros, diciendo: Dios, purifícame a mí, pecador.

Y otra vez la oración completa con una postración al final.

Esta oración, repetida constantemente en los oficios, es la expresión más sencilla y más pura del arrepentimiento en todas sus dimensiones, de deseos de purificación y anhelo de mejoramiento, de un cambio verdadero en relaciones con otras personas. Las reglas cuaresmales de la Iglesia Ortodoxa dan mucha importancia a la postración; por medio de ella el cuerpo participa en el esfuerzo de humillar nuestro orgullo y nuestra auto-complacencia.

3. Lecturas de la Biblia

Otra característica de los servicios cuaresmales es el uso del Antiguo Testamento, normalmente ausente del ciclo diario de oficios. Hay lecciones de tres libros particularmente durante todo el período: el Génesis y los Proverbios en Vísperas, y las profecías de Isaías en la Hora Sexta. Estas lecturas dan énfasis a la idea de que la Cuaresma es un tiempo de preparación, un regreso espiritual al Antiguo Testamento que anunció y preparó la venida de Cristo y la inauguración de la nueva vida que El nos da. El Génesis narra la historia de la creación, la caída del hombre y los comienzos de la historia de la salvación. Los Proverbios nos enseñan la sabiduría de Dios revelada al hombre llevándole al arrepentimiento y a su renovación. Finalmente, Isaías es el gran profeta de la Redención y de la Salvación, el heraldo del reino de Dios.

4. Himnos Cuaresmales

El libro litúrgico de la Gran Cuaresma es el Triodio. Además de las lecturas bíblicas, contiene los himnos esenciales que se cantan todos los días en maitines y Vísperas, los cuales expresan mejor que nada la espiritualidad cuaresmal de la Iglesia Ortodoxa. A continuación damos algunos ejemplos:

Empecemos, oh fieles, el sagrado ayuno, pues es la salvación de nuestras almas.

Presentemos nuestra devoción a Dios con temor, ungiendo la cabeza con el óleo de las buenas obras y lavando la cara con agua pura, orando no con multitud de palabras sino como el Señor nos ha enseñado a decir: Padre nuestro que estás en los cielos, perdónanos nuestras deudas, pues nos amas a todos. (Maitines del Martes, primera semana)

Venid, oh fieles, practiquemos las obras de Dios a la luz, andemos con diligencia como de día, echemos fuera todo juicio injusto contra el prójimo, y no le pongamos tropiezo ni ocasión de caer; dejemos los placeres carnales, aumentemos las gracias del alma, demos de comer a los necesitados, acerquémonos a Cristo con penitencia clamando: Ten piedad de nosotros, oh Dios nuestro. (Vísperas del viernes, primera semana)

¿Porqué estás ociosa, alma mía? Y ¿por qué te dedicas al pecado? ¿Por qué, siendo débil, no buscas alivio? Ahora es el tiempo de los frutos, ahora es el día de la salvación. Levántate, lávate con lágrimas de penitencia y enciende tu lámpara con el aceite de las buenas obras. A fin de obtener perdón de Dios, y gran misericordia. (Maitines del martes, segunda semana)

Llegando a medio camino en la Cuaresma, a la veneración de tu Cruz, esperando ver aquel día en que Abrahám rescató a Isaac de la muerte; te rogamos nos hagas partícipes de tu Cena Mística. Nosotros, los que salvados por la fe te clamamos: Oh Luz y Salvador nuestro, gloria a ti. (Maitines del miércoles, cuarta semana)

Nota del T.- El Triodio completo, desafortunadamente, no se ha traducido al español. Solamente tenemos algunas partes en varias compilaciones, y la mayor parte de sus riquezas aún quedan desconocidas a los hispanos. De excepcional belleza y de maravillosa profundidad espiritual son los cánones de tres odas (de allí el nombre "Tri-odion" en griego), Katísmata (estiquios cantados después de los Salmos), himnos a la Santísima Trinidad, etc. De todos los libros litúrgicos de nuestra Iglesia Ortodoxa, éste es uno de los más inspiradores y más directamente relacionado con las necesidades espirituales del hombre.

5. El Salterio

Los Salmos ocupan una posición central en todo el culto ortodoxo. Pero, durante la Cuaresma, el Salterio completo se lee dos veces cada semana, y normalmente se lee una sola vez. Aunque esta práctica se puede llevar a cabo solamente en los monasterios, es importante saber que en la Iglesia el Salterio es considerado como un esencial auxilio espiritual de la Cuaresma.


6. La Liturgia de los Presantificados

No se permite la celebración de la Divina Liturgia en los días de semana de la Cuaresma. Son días no litúrgicos o de ayuno (con una excepción: la fiesta de la Anunciación). El motivo de esta regla es éste: La Eucaristía es por naturaleza una celebración festiva, la alegre conmemoración de la Resurrección, la glorificación de Jesucristo y su presencia entre sus discípulos. Dos veces a la semana, los miércoles y viernes, la Iglesia prescribe, después de las Vísperas, por la tarde, la Liturgia de los Presantificados. Consiste en Vísperas mayores y comunión de los Santos Dones consagrados durante la Divina Liturgia del domingo anterior inmediato. Estos días, siendo de ayuno estricto (abstinencia completa idealmente) son coronados por la participación del Pan de Vida, el cumplimiento postrero de todos nuestros esfuerzos...

"..Habiéndonos librado a nosotros y a tu pueblo fiel de impureza, santifica nuestras almas y cuerpos con la santificación que no puede quitarse, a fin de que participando con una conciencia limpia, un rostro inconfuso y un corazón iluminado de estos divinos misterios santificados, y viviendo por ellos, seamos unidos a tu Cristo mismo, nuestro verdadero Dios, que ha dicho: 'El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él,' a fin de que tu Verbo, Señor, habitando y morando en nosotros, vengamos a ser templo de tu santísimo y amoroso Espíritu." (Oración de la Liturgia de los Presantificados)

7. La música y los Ornamentos Litúrgicos

El espíritu de Cuaresma es expresado en la música litúrgica. Se usan tonos y melodías especiales en las letanías, los aleluyas y en los himnos. Estas lentas melodías, solemnes y profundas, provocan en nosotros un deseo de pureza y una tristeza por no haber vivido de acuerdo con la "hermosura original" para la cual fuimos creados. Por tanto, como símbolo externo de este estado de arrepentimiento, de preparación y de humildad, se usan ornamentos litúrgicos de color morado u oscuro, durante la Gran Cuaresma.

8. Los Sábados y Domingos de la Cuaresma

Los sábados de Cuaresma, con la excepción del primero, dedicado a la memoria del santo mártir Teodoro de Tiro, y el quinto, que es el sábado del himno Akatisto, son días de conmemoración de los difuntos. Es un memorial semanario de todos los cristianos ortodoxos difuntos, de su integración a la Eucaristía, siempre ofrecida "por todo y por todos." Cada domingo de la Gran Cuaresma, aunque conserva su significado esencial – es una Pascua de Resurrección semanaria – tiene su propio tema especial:

El primer domingo (Triunfo de la Ortodoxia = Domingo de la Ortodoxia) conmemora la victoria de la Iglesia sobre la última gran herejía: el iconoclasmo (842 d.c.).

El segundo domingo se conmemora a San Gregorio de Palamás, gran místico y teólogo bizantino del siglo XIV, que concentró su enseñanza en la alta vocación del hombre, en su "edificación" en Cristo.

El tercer domingo, es el de la "Veneración de la Santa Cruz". En el oficio de Maitines, la cruz se lleva solemnemente al centro de la iglesia, donde permanece toda la semana que sigue. Este ceremonial anuncia la venida de la Semana Santa con su conmemoración de la Pasión del Señor. Se realiza una veneración especial de la cruz al final de cada oficio (tres postraciones y un beso).

El cuarto domingo se dedica a San Juan Clímaco, uno de los ascetas más renombrados, quien en su libro "La Escala de Virtudes," describe las diferentes etapas de la vida espiritual.

El quinto se dedica a Santa María Egipcíaca, cuya vida ofrece un maravilloso ejemplo de arrepentimiento.

Los sábados y domingos, días de celebración eucarística, los ornamentos luctuosos son reemplazados por otros de colores claros, no se usan las melodías de cuaresma y se omite la oración de San Efrén con sus postraciones. Los oficios no son de tipo cuaresmal, pero la regla de la abstinencia y el ayuno sigue en práctica sin interrumpirse. En todos los domingos, en las Vísperas, un "Gran Proquímeno" especial (versículos del Salterio), inaugura otra semana de esfuerzo penitencial.

¿Cómo podemos guardar u observar la Gran Cuaresma?

Es evidentemente imposible asistir a todos los oficios de la Iglesia todos los días. Y, puesto que no podemos guardar litúrgicamente la Cuaresma completa, tenemos que preguntarnos, ¿Cuál puede ser nuestra participación en la Cuaresma? ¿Qué beneficio espiritual se puede obtener de ella? La Iglesia nos invita a hacer más profunda nuestra conciencia religiosa, a aumentar y fortalecer el contenido espiritual de nuestra vida, a seguirla en su peregrinación hacia la renovación y a una re-dedicación a Dios.

1. El Ayuno

El primer precepto universal es el del ayuno. La enseñanza ortodoxa sobre el ayuno es diferente a la de la Iglesia Católica Romana, y es esencial comprender esto. Los occidentales identifican el ayuno con una buena obra, lo ven como sacrificio que gana méritos. "¿Qué cosa voy a sacrificar durante la Cuaresma?" esta pregunta es típica de tal actitud hacia el ayuno. El ayuno así entendido es una obligación formal, una acción de obediencia a la Iglesia y su valor reside precisamente en la disposición y capacidad de obedecer. El concepto ortodoxo, es, en primer lugar, que el ayuno es un esfuerzo ascético, esto es, un esfuerzo por subyugar el hombre físico, carnal, al hombre espiritual; el "natural" sometido al "sobrenatural." Las limitaciones alimenticias son instrumentales, no son fines en sí mismos. Así entendido, el ayuno no es mas que un medio para llegar al fin espiritual, y por eso, es una parte esencial del esfuerzo espiritual total. El ayuno, en el concepto ortodoxo, incluye más que una mera abstinencia de ciertos alimentos (carnes y lácteos). Incluye oración, silencio, disposición interior de espíritu, deseo de ser benévolo, caritativo, y, en suma, ser espiritual.

Por eso, la doctrina ortodoxa del ayuno excluye toda evaluación de la práctica como "máximo" o "mínimo." Cada persona debe encontrar su propio alcance, medir su conciencia y hallar en ella su sistema de ayunar. Pero este sistema tiene que incluir los elementos espirituales además de los corporales. El Tipicón y los cánones de la Iglesia describen el ayuno ideal: La abstinencia de carnes y todo producto animal, abstinencia total en ciertas ocasiones. "El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba" (Mateo 19:12). Pero, cualquiera que sea nuestra "medida" nuestro ayuno tiene que ser un esfuerzo total, de todo nuestro ser. Según las reglas de la Iglesia el ayuno no se puede interrumpir por todo el período de cuarenta días, inclusive los sábados y domingos.

2. La Oración

Debemos orar siempre. La Cuaresma es, sin embargo, un período de aumento e intensificación de nuestras oraciones. La manera más sencilla es, primero, añadir a nuestras devociones de la mañana y de la noche la Oración de San Efrén el Sirio. Además, es bueno y provechoso reservar ciertos momentos del día para la oración; esto se puede hacer interiormente, en la oficina, en el auto, dondequiera. Lo más importante es recordar siempre que estamos en Cuaresma y que toda actividad debe tener como punto de referencia su propósito: renovación y un despertar espiritual, el arrepentimiento, y una relación más estrecha con Dios.

3. Lectura Espiritual

A pesar de que no podemos estar todos los días en la iglesia, sí es posible seguir la peregrinación cuaresmal leyendo las lecciones y los libros designados para los servicios designados para los servicios. Un capítulo del libro del Génesis, algún pasaje de los Proverbios o de Isaías, no requieren mucho tiempo, y además nos ayudan a comprender el espíritu de la Cuaresma en sus variadas dimensiones. También es bueno leer algunos Salmos, o con las oraciones, o separadamente. En ningún otro lugar podemos encontrar más sinceros ejemplos de verdear penitencia, de sed de comulgar con Dios, del deseo de llenar la vida de verdadera religión. Y finalmente, se recomienda leer algún libro religioso: vidas de los Santos, historia de la Iglesia, espiritualidad, etc., a todos los que toman en serio la Gran Cuaresma, que nos libra de nuestra vida cotidiana y nos conduce a un nivel más elevado de interés, nos alimenta de ideas y de verdades comúnmente ausentes de nuestro mundo práctico y pragmático.

4. Cambio de Vida

Como último aspecto, pero no de menos importancia: debemos hacer un esfuerzo y hasta tomar la decisión por "vivir más quietamente," por así decirlo, para poder dedicar más tiempo a la contemplación y a la meditación. La radio, televisión, periódicos, reuniones sociales, por excelentes y convenientes que puedan parecer estas cosas, debemos reducirlas a un mínimo durante la Cuaresma. No porque sean malas, sino porque tenemos algo más importante que hacer. Es imposible hacer un cambio en nuestra vida sin concentración y disciplina. La Cuaresma es el período en que re-evaluamos nuestra propia vida, a la luz de nuestra fe, y esto requiere un verdadero esfuerzo y una verdadera disciplina. El Señor dice que estrecho es el camino que lleva al Reino de Dios, y debemos hacer tan ajustada como sea posible nuestra vida. Al principio, el hombre natural y egoísta en nosotros, se rebela contra estas limitaciones. Desea su acostumbrada "vida acomodada," con todos sus placeres y diversiones. Pero una vez probado el esfuerzo espiritual, una vez que se ha dado, por medio de esto, un paso más hacia Dios, la recompensa es grande. Descubrimos un gozo que no tiene comparación con cosa alguna. Descubrimos la realidad de lo espiritual dentro de nosotros. Comenzamos a comprender lo que quería decir San Pablo por "gozo y paz en el Espíritu Santo." Dios mismo entra en nuestra alma, y esa maravillosa entrada es el fin y propósito de la Cuaresma.

"El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él" (Juan 14:23).
 
Catecismo Ortodoxo
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Monday, February 24, 2020

Sobre el ayuno ( San Paisie de Neamt )

El ayuno que yo llamo el comer un poco una vez al día. Levantarse de la mesa cuando uno se queda con hambre, teniendo comida, pan y sal, y el agua, que las mismas fuentes dan como fruto. He aquí el camino real para recibir el alimento; esto es, muchos han sido salvados por este camino, pues los Santos Padres lo han dicho. Abstenerse de comer durante un día, dos, tres, cuatro, cinco, o una semana, eso no lo puede hacer siempre un hombre. Pero, así como cada día, siempre se puede comer pan y beber, también, habiendo comido, uno debería no saciarse, para que el cuerpo sea sometido al espíritu y sea capaz de trabajar y ser sensible a los pensamientos, y así las pasiones del cuerpo serán conquistadas. 
 
El ayuno completo no puede mortificar las pasiones corporales, así como la poca alimentación sí las mortifica. Algunos ayunan durante algún tiempo y luego se entregan a los alimentos placenteros, otros muchos comienzan el ayuno más allá de sus fuerzas con otras severas labores y luego se debilitan por la falta de medida y el descontrol de esta labor, y buscan alimentos apetecibles y descanso para el fortalecimiento del cuerpo. Obrar de esta forma significa construir y luego volver a destruir, ya que el cuerpo, por medio de la dureza del ayuno anhelará alimentos apetecibles y consuelo, y los alimentos apetecibles avivarán las pasiones. Pero si alguien establece para sí mismo una medida definitiva, como qué cantidad comer cada día, recibirá un gran beneficio. Sin embargo, con relación a la cantidad de comida, uno debe establecer una regla para determinar lo necesario para el fortalecimiento de sí mismo, de la misma forma que cada uno puede establecer cualquier clase de trabajo espiritual. Pero si alguien ayuna más allá de esto, en otro momento se entregará al descanso. La labor ascética según esta medida no tiene precio. 
 
Algunos santos padres también tomaron alimento con medida, y en todo usaron de esto en el momento apropiado, y en todo tuvieron medida, en los trabajos ascéticos, en las necesidades corporales, en las posesiones de sus celdas, y en todo utilizaron esto en el momento apropiado, y todo según una regla definida y moderada. Así pues, los santos padres no obligan a nadie a empezar a ayunar por encima de sus posibilidades para que se debilite. Toma como regla comer cada día, para que puedas abstenerte de forma más firme. Pero si alguien ayuna más allá de esto, ¿cómo se abstendrá más tarde de comer en exceso? No podrá hacerlo de ninguna forma. Tal comienzo inmoderado proviene por la vanagloria o falta de conocimiento, mientras que la continencia es una de las virtudes que ayuda en la subyugación de la carne. El hambre y la sed fueron dadas al hombre para la purificación del cuerpo, para la preservación de los malos pensamientos y de las pasiones lascivas. Comer pobremente cada día es un signo de perfección, como algunos han dicho, y cualquiera que come cada día a una hora determinada no bajará la moral ni sufrirá ningún daño en el alma. 
 
San Teodoro el estudita ensalza a tales personas en su instrucción sobre el viernes de la primera semana del Gran Ayuno, donde cita, confirmando sus palabras, a los santos padres portadores de Dios y al Señor mismo, así también debemos actuar nosotros.

El Señor resistió un ayuno prolongado, al igual que Moisés y Elías, pero solamente uno. Y algunos, mientras suplicaban al Creador, soportaban sobre sí mismos un cierto tiempo de ayuno, pero de acuerdo con las leyes naturales y la enseñanza de la divina Escritura. De la actividad de los Santos, de la Vida de nuestro Salvador, y de las reglas de aquellos que vivieron rectamente, observamos con contundencia que es provechoso y espléndido estar preparados para ser hallados en la labor ascética, en el trabajo y en la constancia; sin embargo no es necesario debilitarse a sí mismo con un ayuno excesivo y tampoco llevar al cuerpo a un estado de inactividad. Si la carne se enardece a causa de la juventud, hay que abstenerse mucho de ella, pero si se es débil, uno debe usarla adecuadamente. Observa y juzga según tu propia debilidad con relación a todo lo que puedes hacer. Para cada uno existe una medida, y el maestro interior es la propia conciencia; nadie puede tener la misma regla y el mismo trabajo ascético, porque algunos son fuertes y otros son débiles. Algunos son como el hierro, otros son como el cobre, mientras que otros son como la cera. Y así, descubriendo cada uno su medida correctamente, tome alimento una vez al día, además de los Sábados, Domingos, y Grandes Fiestas del Señor. Un ayuno moderado y sensible es el fundamento principal de todas las virtudes. Hay que luchar contra el mal como el que lucha contra un león o una serpiente con relación a la enfermedad del cuerpo y la pobreza espiritual. Aquel que desea que su mente esté firme contra los pensamientos impuros debe hacer a su cuerpo más refinado por medio del ayuno.



No es posible, sin el ayuno, servir como sacerdote. Al igual que es indispensable respirar, también lo es ayunar. El ayuno, una vez que ha entrado en el espíritu, aniquila desde lo profundo el pecado que está unido a él. 
 
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Friday, February 7, 2020

La Oración. ( San Serafín De Sarov )


Cuando era tentado por el demonio él ayunaba y oraba sin cesar durante mil días y mil noches, de pie o arrodillado sobre una gruesa piedra plana, o en una cueva cavada bajo su isba, Serafín de Sarov exclamó, como el publicano del Evangelio:
"¡Señor Jesús, ten piedad de mí, pecador!"
Nadie sabrá jamás a qué imágenes horribles, a qué tentaciones, tan sutiles como atroces, respondía ese grito de alarma. Pero Cristo estaba allí. "¿Quién nos separará del amor de Cristo? exclamó san Pablo, ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?.. Por la cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles ni los príncipes, ni potestades, ni el presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Ro. 8-35-38).

Obispo Alexander Mileant
 
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