Saturday, May 23, 2020

El Ayuno es el mejor Guardián del Alma ( San Basilio el Grande )

Dice San Basilio el Grande: “El Ayuno es el mejor Guardián del Alma, el más confiable camarada del Cuerpo, arma de los Valientes, Fortaleza de los atletas. El Ayuno aleja los (Malos) Espíritus, llama a la piedad, hace apreciar la templanza, inspira modestia, da coraje en la guerra y te enseña a amar la paz. El Ayuno le da alas a la Oración, para que pueda elevarse y entrar en los Cielos. El Ayuno es el sostén de los hogares, Padre de la Salud, Consejero de los Jóvenes, atavío de los Ancianos, agradable compañero de viaje, amigo auténtico de los Esposos”.

Si el Ayuno te ofrece todo esto, ¿Qué más Necesitas?

Si renuncias al Ayuno, es como si tú mismo te estuvieras desarmando.

Si el joven aprende hoy, de sus Padres, a Renunciar a la Carne y a otras Comidas, Mañana Aprenderá a Abstenerse de las Drogas, el Tabaco y el Alcohol. La lección de la Abstinencia y de las Restricciones que salvan al Cuerpo y al Alma en determinado momento, Ayuda al hombre a salir indemne de incontable. tentaciones y penas.

Pero dices: “Mi hijo es apenas un escolar, mejor que no ayune, para que pueda aprender bien”. Esto es un error, porque es posible aprender aún comiendo solamente frutas, vegetales, pan... Además, con el ayuno la mente se vuelve más ligera y el cuerpo más libre, capaz de mayores esfuerzos.

El cristiano tiene la prueba del ayuno para aprender a refrenarse, para cambiar el centro de su atención —de los bienes materiales a las bondades Espirituales—, y para Abrir la Puerta del Cielo y del alma con la llave de la oración. Decía un Santo Padre que aquel que sabe dominarse a sí mismo es capaz de dominar también a los demás, con la sabiduría de su Alma y su Mente. Y es que el hombre suele verse a sí mismo superficialmente, preparado siempre para ceder el primer impulso en todo lo que hace, sin aconsejarse con su Ángel, sin conectarse a la gracia con la que fuera deificado.

Aquellos que no confían en sí mismos pierden rápidamente la Confianza en Dios... Y la relación con Dios se establece por medio de un fuerte conocimiento de sí mismo, por medio de una relación de Amor con el Prójimo.
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Saturday, May 16, 2020

Explicación de la Ascensión del Señor.

Durante varias semanas después de Su Resurrección el Señor Jesucristo frecuentemente se aparecía a Sus discípulos y conversaba con ellos, preparándolos para su próxima misión apostólica. Finalmente en el cuadragésimo día, el Señor Jesucristo nuevamente se apareció a los apóstoles y les ordenó no alejarse de Jerusalén, pues precisamente allí debía descender sobre ellos el Espíritu Santo prometido por Él.
Después de decir esto los llevó hacia el monte de los Olivos, que se encontraba hacia el oriente de Jerusalén. En la expectativa, de que algo importante debía suceder, comenzaron a preguntarle: "¿Señor, es este el tiempo en el que Tu restaurarás el reino de Israel?" Los apóstoles, así como la mayoría de los hebreos, esperaban, que el Mesías iba a ser un rey-conquistador, quien realizaría grandes cambios sociales, liberaría a su pueblo del dominio extranjero, y les traería gloria y prosperidad. A los apóstoles les parecía completamente lógico, que por cuanto el Señor resucitó de entre los muertos, que ya había finalizado el período de Su voluntaria humillación, y que ya era tiempo de declararse a todo el pueblo, como el Mesías tan largamente esperado.
— "No os toca a vosotros saber los tiempos o los plazos, que el Padre puso en su potestad"; — contestó Jesucristo: — "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta los últimos confines de la tierra." En otras palabras, quiso decir no trataran de prever, cuándo y precisamente qué cambios visibles, deberían acontecer en el mundo. Vuestra labor será preparar las condiciones necesarias para su aparición, para que la gente crea en Mí, como Salvador del mundo, y reciban Mis enseñanzas. Esto será un trabajo grande y difícil, más Dios-Padre, os fortalecerá con la fuerza de Su Gracia.
Después de decir esto Jesucristo los bendijo, y comenzó, ante sus ojos, a separarse de la tierra, elevándose cada vez más y más. Viendo esto, los discípulos Lo reverenciaron, y el Señor alejándose, continuaba bendiciéndolos. Los Apóstoles no querían desviar su vista de Cristo, ni aun después, que Él Se ocultó totalmente detrás de las nubes. Después de esto se les aparecieron dos ángeles con vestiduras blancas como la nieve, y les dijeron: "¡Varones Galileos,! ¿Por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que se ha elevado ahora al cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo!"
Alegrados con esta promesa, los apóstoles descendieron del monte y regresaron a Jerusalén.. Aquí, diariamente reuniéndose en la habitación de Sión, en oración y en la lectura de las Sagradas Escrituras, esperaban el descenso sobre ellos del Espíritu Santo (Hechos l-er. cap.) Acudían a estas reuniones también otros discípulos de Jesucristo y algunas de las mujeres miróforas. Evidentemente, este era el mismo aposento, donde, menos de dos meses atrás, en la víspera de Sus padecimientos en la cruz, el Señor Jesucristo realizó la Última cena.
Así, con Su Ascensión, el Salvador finalizó Su servicio sobre la tierra, que Él cumplió para la redención de los hombres pecadores. Su permanencia sobre la tierra fue el tiempo de Su voluntaria humillación, pobreza y padecimientos, que culminaron en la oprobiosa y dolorosa muerte en la cruz. Ahora Él regresó al mundo de Su eterna gloria. Siendo siempre igual al Padre por Su naturaleza Divina, con la ascensión al Cielo Él "se sentó a derecha" de Dios-Padre — es decir, también como Hombre, recibió aquella potestad, grandeza y gloria, las cuales Le corresponden, por ser el Hijo de Dios. Desde entonces Él, como Cabeza de la Iglesia fundada por Él, rige los destinos del mundo. De allí entonces, antes del fin del mundo, nuevamente vendrá en toda Su Divina gloria, rodeado por ángeles y santos, para resucitar a todos los hombres y retribuir a cada uno según sus obras. Entonces los salvados entrarán en Su Reino de gloria, el que no tendrá fin.

Tropario Tono 4:

Ascendiste en la gloria, oh Cristo Dios Nuestro, después de alegrar a Tus discípulos por la promesa del Espíritu Santo, fueron confirmados por Tu bendición otorgada; pues Tú eres el Hijo de Dios, el Redentor del mundo.

Kontaquio Tono 6:

Habiendo cumplido la dispensación para con nosotros y unido todo lo terrenal con lo celestial, ascendiste en la gloria, oh Cristo Dios, sin apartarte de nosotros, sino permaneciendo inseparable y prometiendo a los que Te aman: estoy con vosotros, y nadie estará contra vosotros.

Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Saturday, May 9, 2020

Apóstol San Juan el Teólogo. (Mayo 8)


El Apóstol y Evangelista Juan, llamado el Teólogo, fue hijo de un pescador de Galilea, Zebedeo y Solomea. Zebedeo poseía una fortuna considerable, pues tenia obreros, y era también, un prominente miembro de la sociedad hebrea, y tenía tratos con el Sumo sacerdote. Su madre Solomea es mencionada entre el numero de mujeres que servían al Señor, con su peculio.
San Juan, primero, era discípulo de San Juan el Bautista. Al escuchar su testimonio acerca de Cristo, como “Cordero de Dios, que tomó sobre Sí los pecados del mundo,” inmediatamente, junto con Andrés, siguió a Cristo (Jn. 1:37-40). Se convierte en discípulo constante del Señor, algo mas tarde, después de la pesca milagrosa en el lago de Genesareth (mar de Galilea), cuando el Mismo Señor lo llamo con su hermano Jacobo. Junto con Pedro y su hermano Jacobo, él fue honrado por una particular cercanía al Señor, encontrándose con Él en los minutos más solemnes e importantes de Su vida terrenal. Así, fue digno de estar presente durante la resurrección de la hija de Jairo, ver la Transfiguración del Señor en la montaña, escuchar el discurso sobre los signos de Su segunda venida, y también ser testigo de Sus plegarias en Getsemani. En la Ultima Cena, él estuvo tan cerca del Señor, que, por sus propias palabras, estuvo reclinado sobre el pecho de Jesús de donde proviene el nombre de “confidente,” que luego pasó a ser un sinónimo de alguien muy cercano. Por su modestia, él no menciona su nombre, pero cuando se refiere a si mismo, en su Evangelio, se denomina “el discípulo que Jesús amó.” Este amor del Señor hacia el se mostró también cuando, El Señor estando en la cruz, le encomendó a Su Purísima Madre, diciendo “He ahí tú Madre.”
San Juan amaba fervientemente al Señor y estaba lleno de indignación contra Sus enemigos, o los que se apartaban de Él. Por ello él prohibió a un hombre, que no seguía a Cristo, a echar a los demonios en nombre de Cristo. Él pidió permiso al Señor para hacer bajar el fuego sobre los habitantes de un pueblo de Samaria, por que no Le recibieron, cuando Él iba a Jerusalén a través de Samaria; por lo cual, él y su hermano Jacobo, recibieron del Señor el apodo de “boanerges” es decir “hijos del trueno.” Sintiendo el amor de Cristo, pero todavía no iluminado con la gracia del Espíritu Santo, el se decide a pedir para sí y su hermano, un lugar muy cercano a Él en Su futuro Reino; en respuesta recibe la profecía sobre el cáliz de sufrimiento que los espera.
Después de la Ascensión del Señor, a menudo vemos juntos, a San Juan y al Apóstol Pedro. A la par de el fue considerado pilar de la Iglesia y permaneció en gran parte en Jerusalén. Fiel al legado del Señor, el se ocupó de la Santísima Madre de Dios, como el hijo más abnegado, y comenzó a profetizar en otras ciudades, solo después de Su bienaventurada dormilón.
En la actividad profética del Apóstol Juan se observa sobre todo, en que él eligió para sí un determinado dominio, y toda la energía de su espíritu la dirigió para desterrar de allí el paganismo y establecer (fortalecer) la santa fe. Fue materia de su preocupación las siete iglesias de Asia Menor — Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea. Él, preeminentemente vivía en la ciudad de Efeso. Durante el reinado del emperador Domiciano, (año 81-96) San Juan fue llamado a Roma, como el único sobreviviente entre los apóstoles, y por orden de este perseguidor de la Iglesia fue arrojado en aceite hirviente, pero la fuerza del Señor lo conservó ileso, como a los tres adolescentes en él horno de fuego.
Entonces el emperador Domiciano, lo exilió a la isla de Patmos. Aquí San Juan escribió ‘El Apocalipsis’ o la Revelación sobre el destino de la Iglesia y el mundo entero. Después de la muerte de Domiciano, el Apóstol Juan volvió del destierro a Efeso. Los obispos y los presbíteros de la Iglesia de Efeso le mostraron tres Evangelios, escritos, por los Apóstoles Marcos, Mateo, y Lucas. Habiendo aprobado los Evangelios, el Apóstol Juan, a pesar de ello, consideró imprescindible completar lo que en ellos dejaron pasar (faltaba) y que él, como el último de los testigos oculares conocía bien. Ello era muy importante ya que a fines del siglo primero, en el mundo de los cristianos, se propagaron unas cuantas, sectas gnósticas muy activas, las cuales rebajaban e incluso rechazaban la Divinidad del Señor Jesucristo. Era imprescindible proteger a los creyentes de estas enseñanzas.
En su Evangelio el Apóstol Juan narró las palabras de Cristo, dichas por Él en Judea, dirigidas a los legistas instruidos, y que por esto fueron más difíciles en su comprensión, y posiblemente, por esa causa no fueron incluidas en los tres primeros Evangelios que eran destinados a los nuevos paganos conversos.
Al comenzar la elaboración del Evangelio, prescribió un ayuno a la Iglesia de Efeso y se fue a la montaña con su alumno Prócoro, en la cual escribió el Evangelio, que lleva su nombre.
Desde la antigüedad El Evangelio del Apóstol San Juan fue denominado “El Evangelio espiritual.,” preeminentemente, en el, en comparación con los tres primeros están contenidas las enseñanzas de Jesús, que se refieren a la verdad de la Fe —sobre la Encarnación, la Trinidad, la redención del hombre, de la reconversión espiritual, de la Gracia del Espíritu Santo, y del sacramento de la Comunión. San Juan desde las primeras palabras en el Evangelio lleva el pensamiento del creyente hacia el plano de la elevación de la fe sobre el origen Divino del Hijo de Dios Padre. “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).
San Juan, expresa así el motivo de la narración de su Evangelio, “Ello esta escrito, para que creáis que Jesús es El Cristo, El Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Juan 20-31). Además del Evangelio, y del Apocalipsis, San Juan escribió, las enseñanzas de amor, en sus tres epístolas conciliares sobre los dos principales mandamientos de la ley de Dios — del amor a Dios y del amor al prójimo, las cuales entraron en el grupo de los libros del nuevo testamento, como Católicas (es decir como narraciones universales). Su pensamiento principal en los relatos fue que los cristianos deben aprender a amar. “Amémonos los unos a los otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios, quien no ama no ha conocido a Dios” (1 Juan 4:7-8).
“Dios es Amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él.” En esto ha llegado el amor a su plenitud en nosotros: en que tengamos confianza en el día del Juicio, pues como es Él, así somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor; si no que el amor perfecto expulsa el temor, porque en el temor hay castigo, quien teme no ha llegado a la plenitud del amor. Nosotros amemos, porque Él nos amó primero Si alguno dice “amo a Dios,” y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de El este mandamiento: quien ama a Dios que ame también a su hermano (1 Juan 4:17-21).
Sobre la posterior actividad del Apóstol Juan la tradición conservó unas cuantas informaciones extraordinarias, que muestran, con cuanto amor estaba colmado su corazón. Al visitar una Iglesia del Asia Menor, San Juan entre los que escuchaban su palabra, se percató de un adolescente que se distinguía por sus dotes increíbles y se lo encomendó especialmente al obispo. Posteriormente este joven tuvo un acercamiento con malas compañías. Se pervirtió y se convirtió en el jefe de la banda. Al enterarse San Juan, a través del obispo, se fue a las montañas donde se acechaban los malhechores, fue tomado y llevado por ellos al jefe.
Viendo al Apóstol, el joven se conmocionó y trató de huir. Pero San Juan, lo siguió y lo animó con palabras de amor, lo condujo a la Iglesia, compartió con él, el arrepentimiento y no se tranquilizó hasta reconciliarlo definitivamente con la Iglesia. En los últimos años de su vida el Apóstol Juan solo daba una instrucción.
“Hijos, ámense los unos a los otros.” Sus discípulos le preguntaban porque, él repetía lo mismo continuamente, a lo que el Apóstol respondía “Este es el mandamiento más importante. Si lo cumplen, van a cumplir toda la ley de Cristo” Este amor se transformaba en ardiente celo, al encontrarse el Apóstol con los falsos educadores, los cuales pervertían a los creyentes y les negaban la salvación eterna. En un edificio social, el se encontró con un falso educador, Korinfo, el cual negaba la naturaleza divina de Nuestro Señor Jesucristo. “Rápido vamosnos de aquí — le dijo el Apóstol a su discípulo — Tengo miedo que este edificio se desplome sobre nosotros”
San Juan el Teólogo falleció de muerte natural (el único de los Apóstoles), cerca de los 105 años, durante el reinado de Trajano. Las circunstancias de la muerte del Apóstol fueron inusuales y enigmáticas. Por insistencia de San Juan él fue enterrado vivo. Al día siguiente al desenterrar el sepulcro del Apóstol, este se hallaba vacío. Este suceso es como que afirma el supuesto de algunos cristianos, de que el Apóstol no murió y de que vivirá hasta la segunda llegada de Jesucristo y va a acusar al Anticristo. El motivo de la aparición de esta suposición surgió de las palabras, dichas por El Salvador poco antes de Su Ascensión. A la pregunta del Apóstol Pedro, sobre que es lo que va a suceder con el Apóstol Juan, El Señor le contestó “Si quiero que se quede hasta que Yo venga, ¿qué a ti?, Sígueme tu.” — el Apóstol Juan lo remarca en su Evangelio, y: “Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moririá” (Juan 21:22-23).
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Saturday, April 25, 2020

Los Cristianos reconocen a la Virgen María como Madre de la Iglesia - "Fuente de la Vida"

En el Viernes luego de Pascua, Los Cristianos reconocen a la Virgen María como Madre de la Iglesia - "Fuente de la Vida" para todos los fieles que aún recorren el camino de la vida en la tierra. La nueva vida que fluye de la vida, muerte y Resurrección de Nuestro Señor es simbolizada como agua fluyendo desde una fuente o un pozo profundo, relacionado con muchas imágenes bíblicas.


Esta imagen, representada en muchos iconos, debe su origen al santuario griego de Baloukli, fundado al parecer por Justiniano hacia el año 560. Sus iconos representan a la Virgen, con las manos levantadas al cielo, y tiene en su pecho a Jesús que bendice.


Historia


En el antiguo Oriente esta idea de la nueva vida fluyendo de Cristo a través de la maternidad de la Theotokos estaba conectada a una aparición de la Virgen María a un joven príncipe que pedía ayuda por un moribundo en un pueblo cerca de Constantinopla.
Este hecho ocurrió a principios del s. V e involucró a un joven, Leo Marcellus, que luego devino en el emperador León del Imperio bizantino. En el intento de encontrar agua para el moribundo, escuchó la voz de la Virgen llamándolo a un bien alimentado manantial. Marcellus estaba al tanto de que era la Theotokos ofreciéndole agua y consecuentemente sanando a este hombre sufriente.
Posteriormente se estableció una basílica en el lugar (Santa María del Manantial), produciendo milagros y sanaciones. En el s. XI el emperador Justiniano fue sanado de una extraña enfermedad y, como muestra de apreciación, erigió una gran iglesia llamada el "Manantial dador de Vida" o "Manantial vivificante" (Ζωοδόχος Πηγή, Zoodochos Pigi). Así, el término "Fuente de Vida" se convirtió en un epíteto de la Santísima Madre de Dios y ella fue representada como tal en la iconografía.
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Thursday, April 23, 2020

Santo y Glorioso Gran Mártir Jorge.

Este glorioso y victorioso santo nació en Capadocia de padres ricos y virtuosos. Su padre sufrió por Cristo y su madre se mudó entonces a Palestina. Al llegar a la adultez Jorge entró al ejército, y a la edad de veinte años alcanzó el rango de tribuno, estando así al servicio del emperador Diocleciano. Cuando Diocleciano comenzó una terrible persecución contra los cristianos, Jorge vino ante él y valientemente confesó ser cristiano. El Emperador hizo que lo arrojaran en la prisión, que lo pusieran en el cepo y que colocaran una gran piedra sobre su pecho. Después de esto, el Emperador ordenó que Jorge fuese atado a una rueda bajo la cual había una tabla cubierta de clavos, y que se le rotara hasta que todo su cuerpo se convirtiera en una sola llaga sangrante. Después, lo enterraron hasta el cuello en una fosa y lo dejaron allí tres días y tres noches. Entonces un cierto mago le dio un veneno mortal a beber. Pero en medio de todos estos sufrimientos, Jorge oraba a Dios y Dios le sanaba instantáneamente y le salvaba de la muerte para gran sorpresa del pueblo. Cuando Jorge resucitó a un hombre mediante sus oraciones, muchos aceptaron la fe de Cristo. Entre estos estaban Alejandra, esposa del emperador Diocleciano; el sumo sacerdote pagano; y los agricultores Glicerio, Valerio, Donato y Terino. Finalmente, el Emperador ordenó que tanto Jorge como su propia esposa Alejandra fuesen decapitados. Los milagros que han ocurrido sobre la tumba de san Jorge son innumerables. Sus apariciones han sido numerosas, tanto en sueños como abiertamente, a aquellos que lo invocan y piden su ayuda desde aquel tiempo hasta el día de hoy. Encendido con amor por Cristo el Señor, no fue difícil para este santo Jorge el dejarlo todo a causa de este amor: rango, riquezas, honra imperial, amigos y el mundo entero. Por este amor, el Señor le recompensó con la riqueza de gloria inmarcesible en el cielo y en la tierra, y con vida eterna en su reino. Además, el Señor le otorgó el poder y la autoridad de asistir a todos los que en miserias y dificultades le honran e invocan.



Tropario de San Jorge

Tú que eres libertador de los afligidos, defensor de los pobres, médico de los enfermos y soldados de los reyes, oh Gran Mártir San Jorge el victorioso, ruega a Cristo Dios que salve nuestras almas. 
 
Catecismo Ortodoxo 
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/

Sunday, April 12, 2020

Entrada en Jerusalén ( Domingo de Ramos )


 
Cuando llegó el tiempo de darse a sí mismo en sacrificio por la redención de los pecados de todos los hombres, Cristo fue hacia la "pasión voluntaria en Jerusalén". ¿Cómo se produjo?: "Cuando se aproximaron a Jerusalén... envió Jesús a dos discípulos, diciéndoles: "Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos...". Fueron, pues, los discípulos e hicieron como Jesús les había encargado: trajeron el asna y el pollino. Luego pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: "¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!" (cfr. Mt 21,1-9).
La entrada de Jesucristo en Jerusalén, cuando él se dona a sí mismo al ultraje, a la kenosis, a la terrible y vergonzosa muerte sobre la cruz para la salvación de los hombres, tiene un profundo sentido ético y simbólico. El prototipo de este gran acontecimiento se considera la entrada en Jerusalén de David, después de su victoria sobre Goliat. También David fue acogido y aplaudido por la muchedumbre, llena de alegría y gratitud. Entonces, el rey Saul se puso celoso y guardó rencor contra David. Pero éste, algún tiempo después, se convirtió en el gran rey de Judea y de Israel.
Así también Jesucristo, que va hacia la muerte, llegará a ser rey del nuevo Israel, de toda la humanidad renovada, que ha hecho un Nuevo Testamento (Nueva Alianza) con Dios.
La entrada en Jerusalén se convierte en el cumplimiento de las profecías: "Exulta sin freno, hija de Sión, grita de alegría, hija de Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna" (Zac 9,9).
La iconografía de la entrada en Jerusalén generalmente es la misma, no varía. Jesucristo entra en Jerusalén sentado sobre un pollino. Está vuelto hacia sus discípulos, que siguen al pollino. En la mano izquierda, Cristo sujeta un rollo, que simboliza el texto sagrado del Testamento; con la derecha bendice a los que se encuentran con él.
A su encuentro, desde las puertas de la ciudad vienen hombres y mujeres. Detrás de él está Jerusalén, una ciudad grande y majestuosa, con altos edificios muy apretados y compactos. Su arquitectura nos demuestra que el iconógrafo vivió rodeado de templos rusos. Los niños extienden sus mantos bajo las patas del pollino. Los demás tienden ramas de palma. A veces, en la parte baja del icono se ven también dos pequeñas figuras de niños. Uno está sentado, con una pierna agachada y algo alzada, sobre la que se inclina el otro muchachito, que está tratando de sacarle una astilla de la planta del pie. Esta escena de la vida cotidiana, llegada desde Bizancio, impresiona mucho y confiere vitalidad a la imagen; sin embargo, no disminuye el pathos de lo que está sucediendo. Los vestidos de los niños casi siempre son blancos, que simbolizan la pureza de sus almas, que carecen de malicia.
Como es habitual en los iconos rusos, los vestidos de todos los personajes adultos están pintados con arte y austera elegancia. Tras la figura de Cristo se levanta hacia el cielo una montaña, representada con los tradicionales medios simbólicos.
La entrada de Jesucristo en Jerusalén es un acto de su libre voluntad, después del cual vendrá el gran sacrificio, que redimirá todos los pecados de los hombres y abrirá delante de ellos la entrada en la nueva vida, la entrada en la Nueva Jerusalén. 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.ca/

Sunday, April 5, 2020

Las Excusas alejan la Gracia de Dios ( San Paisios el Athonita )

Las excusas obstaculizan el crecimiento espiritual

-Padre, cuando la gente dice que “no hay excusa” en la Sagrada Escritura, ¿qué significa esto?

-Significa que, en cierto sentido, no hay justificación para ninguna excusa.

-Padre, cuando trato de justificarme con excusas, me doy cuenta más tarde de que esto no conviene a un monje o una monja.

-No sólo son excusas no apropiadas para un monje o una monja, sino que también no tienen nada que hacer en la vida espiritual. Debo entender que cuando intento justificarme con excusas, estoy en un estado mental equivocado. Corto mi comunicación con Dios y soy privado de la divina gracia, porque la divina gracia no viene al que está en un estado equivocado.

El momento en el que una persona justifica lo injustificable, se separa de Dios. Una especie de aislamiento interviene entre Dios y el hombre. ¿Puede la corriente eléctrica pasar a través de un paso aislado?

Nada de aislamiento entre Dios y el hombre. ¡No hay barrera más fuerte para la gracia de Dios que las excusas! Es como construir un muro y separarte a ti mismo de Dios; poniendo excusas, cortas todos los lazos con Él.

-Padre, a menudo dices “Intentemos al menos alcanzar la base espiritual”. ¿Cuál es esta base espiritual?

-Es el humilde reconocimiento del error de uno mismo, sin intentar justificarse a sí mismo intencionadamente, cuando se está en el error y la gente lo reprende.

Pero cuando uno no se sostiene por sí mismo, incluso cuando es injustamente acusado, entonces es cuando se alcanza un grado excelente. El que se justifica con excusas, no avanza en la vida espiritual, ni puede encontrar ninguna paz interior. Dios no nos condenará por un error que hayamos cometido, pero debemos tratar de no justificarnos por ese error, y considerar que sólo es algo natural.

-Padre, si me dicen que soy culpable de algo, pero no puedo entender la naturaleza de mi falta, ¿debería hacer algo al respecto para tener más cuidado la próxima vez, o debería guardar silencio?

Si piensas que eres culpable un 25%, cuando realmente sólo eres culpable un 5%, ¿no te beneficia espiritualmente ser “generoso” sopesando tus faltas? No te quieres defraudar espiritualmente. Este es el trabajo espiritual que debes hacer: encuentra y reconoce tu falta, y contente la próxima vez. De otra forma, estás atrapado por ti mismo, te justificas a ti mismo pero no encuentras paz.

-Padre, cuando alguien tiene el hábito de justificarse a sí mismo con excusas, pero más tarde reconoce sus errores y se condena a sí mismo, ¿tiene esto algún beneficio?.

Al menos ha adquirido una valiosa experiencia, y si esta experiencia se utiliza, puede beneficiarse de ella. Y si Dios dijera: “Puesto que ha reconocido su error y se ha arrepentido, le concederé algo”, entonces, por supuesto, recibirá algo más del otro Tesoro, el Tesoro del arrepentimiento.
 
 San Paisios el Athonita
 
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.com/