Monday, August 20, 2018

Confesión de la Fe. ( San Nicodemo el Agiorita )

Queridos, la envidia es una cosa terrible e intranquilizadora que siempre está en movimiento y nunca para de realizar su atributo natural, es decir, manchar a los immaculados, el inculpar a los no culpables, y a los muy piadosos y muy Ortodoxos difamarles como heterodoxos e impíos. Como corroboración de esto son bastantes los ejemplos de los grandes Maestros y santos de nuestra Iglesia, es decir, San Atanasio el Grande, San Basilio el Grande, San Juan Crisóstomo y todos los demás, los cuales, mientras ellos mismos eran piadosísimos y muy Ortodoxos, eran difamados por sus adversarios como impíos y heteroodoxos.

Entonces, si estos tan grandes e importantes Santos de la nuestra Iglesia no pudieron salvarse de la envidia y las calumnias, ¿como es posible que estemos nosotros por encima de ellos, de los cuales no somos dignos ni de lavarles los pies? No es nada extraño, entonces, si también nosotros somos acusados y calumniados con difamaciones y nombran como heterodoxos a causa de la envidia, de la terquedad y del odio incitado por algunos hermanos.

Hay incluso algunos, los cuales sin conocer qué significa Kolibás y sin conocer la causa por la cual somos acusados y calumniados, sólo al escuchar los demás llamarnos Kolibades, heréticos, heterodoxos y otras calumnias parecidas, inmediatamente ellos siguen las mismas calumnias.

Así se parecen a aquellos necios Atenienses, seres ignorantes, los cuales acusaron al justo Arístides y escribieron en su contra en el óstraco (fragmento de cerámica empleado para condenar, mediante voto, al ostracismo) que merecía ser condenado y exiliado de Atenas.Y aunque no lo conocían en absoluto con anterioridad, sin embargo, escuchaban sólo de los otros que era digno de condena y exilio, como está referido de él en los Paralelos de Plutarco; y no nos referimos, por motivo de la difamación, a aquel vulgar y popular refrán que encaja en esta situación y que dice: “Cuando ladra un perro, inmediatamente ladra también otro”.

Por este motivo, para que sea conocida la verdad, nos vemos obligados a exponer aquí la presente y de propia mano Confesión de nuestra Fe para defendernos con pocas palabras, para exponer qué creemos sobre todo aquello por lo que somos injustamente acusados. Porqué escuchemos al eminente Pedro anunciar: “Que estéis siempre preparados para contestar a todo aquel que os pida explicaciones” ( 1 Pedro 3,15), de manera que todos los que propagan con pasión estas cosas contra nosotros, que cierren sus bocas, temiendo a Dios y a la recompensa o castigo futuros; y los otros hermanos, que también se escandalizan por ignorancia y se enfrían por todo lo que se dice en contra nuestra, que paren de escandalizarse, viendo ya revelarse con este discurso y escrito las convicciones que hay en nuestros corazones. Ya que de acuerdo con el Apóstol “ con el corazón el hombre cree todo lo que conduce a la justicia, con la boca confiesa todo lo que conduce a la salvación” (Romanos 10, 10)

PRIMERO.

Confesamos, proclamamos y admitimos los 12 Artículos que existen en el Símbolo común de la Fe, es decir, a aquellos artículos que están contenidos en el Creo en un solo Dios, los cuales los leemos a diario en solitario, en común, en nuestras celdas, en los santos templos de Dios y en cualquier parte que nos encontremos. Ya que escuchamos al San Juan Crisóstomo decir: “Los terribles cánones que hay en el símbolo, son dogmas que han bajado del cielo” (Homilía 40 en la 1ª Epístola de los Corintios).

SEGUNDO.

Confesamos y admitimos todos los otros dogmas, todos los que confiesa (admite) y proclama la santa Católica y Apostólica Iglesia de Cristo, tanto todos aquellos dogmas que se refieren a la elevada y Trinitaria teología, es decir, sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, de los cuales una es la divinidad, de acuerdo con el 5º cánon del Segundo Concilio Ecuménico, como los dogmas que conciernen a la profunda y encarnada Economía del Logos de Dios. También hacemos referencia aquí al discurso del padre de la Iglesia San Basilio el Grande: “Creemos tal como hemos sido bautizados, y alabamos y glorficamos a Dios tal como hemos creído” (1º Discurso Ascético).

TERCERO.

Confesamos y admitimos con piedad o con pensamiento los 7 divinos y santos misterios de nuestra Iglesia, los cuales son: el Santo Bautismo, la Santa Crismación, La Divina Eucaristía, el Sacerdocio, el Matrimonio legal, el Arrepentimiento y la Unción. Estos misterios honramos y reconocemos con toda nuestra fe y piedad, ya que ayudan de manera imprescindible a la salvación de nuestras almas, y admitimos la santa gracia y la santificación que provienen de estos misterios, de acuerdo al orden que actúa y se guarda en la Iglesia de Cristo de Oriente.

CUARTO.

Conservamos las tradiciones Apostólicas, en las cuales hemos sido enseñados, ya sea con discursos, ya sea con las epístolas de los divinos y venerables Apóstoles, y permanecemos creyentes en todo lo que aprendimos y en lo que fuimos cerciorados, como anuncia el Apóstol Pablo a nosotros y a todos los cristianos en su 1ª Epístola a las Corintios, en la 2ª Epístola a los Tesalonicenses y en la 2ª Epístola a Timoteo.

QUINTO.

Junto con las tradiciones de los Apóstoles, mantenemos y admitimos las Tradiciones de la Iglesia, es decir, las tradiciones que fueron determinadas por los sucesores de los Apóstoles. Así, aparece el heterodoxo Montano, que alcanzó su esplendor en el siglo II y su convicción era el violar e incumplir las tradiciones y las costumbres de la Iglesia, según Eusebio (Libro 5º cap. 15 de la Historia Eclesiástica). Ya que los dogmas y las tradiciones de la Iglesia no son opuestos entre si, todo lo contrario, más bien los unos completan a los otros. Ya que los dogmas de la Fe constituyen las tradiciones de la Iglesia, mientras que las Tradiciones de la Iglesia se sostienen encima de los dogmas de la fe, pero los dos juntos tienen el mismo e idéntico poder en el tema de la fe. Por esto también dijo San Basilio el Grande “los dos tienen idéntico poder en el tema de la fe” (Cánon 91).

Ya que, como las grandes piedras se tiene en pie junto con las pequeñas y las dos juntas constituyen el edificio, si alguien quiere echar abajo las pequeñas, simultáneamente echa abajo también las grandes, así los dogmas de la Fe permanecen juntos con las tradiciones de la Iglesia, también si alguien quiere violar e incumplir las tradiciones de la Iglesia, viola e incumple junto a éstas los dogmas de la Fe. Por esto dijo también San Basilio el Grande: “Si intentamos incumplir lo no escrito de las costumbres y tradiciones, con el pretexto que no tienen un gran poder, por este error, provocaremos un gran daño en el Evangelio. Más bien convertiremos el kerigma del Evangelio en simplemente un nombre bonito y fino.” (Cánon 91).

SEXTO.

Sostenemos y admitimos todos los santos cánones de los muy honorables Apóstoles, los cánones de los 7 Concilos Ecuménicos, los cánones de los Concilios Locales y de los santos y teóforos Padres que vivieron en todo lugar, los cánones que contiene el 2º Artículo del Sexto Concilio Ecuménico y los cánones que fueron ratificados en el 1º Artículo del Séptimo Concilio Ecuménico. Junto con los Cánones admitimos también las Actas de los mismos Concilios, ya que ambos tienen idéntico poder.

SEPTIMO.

Y hablando en general: todo lo que la Iglesia Santa, Universal, Apostólica y Oriental, nuestra madre común y espiritual, admite y confiesa, esto es lo que nosotros junto con ella aceptamos y confesamos. Y todo lo que ella aborrece, detesta y rechaza, igualmente también nosotros repudiamos, rechazamos y detestamos junto con ella como sinceros y verdaderos hijos suyos.
 
(Por San Nicodemo el Agiorita, introducción de su libro “Confesión de Fe”)
 
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Friday, August 17, 2018

Las huestes demoníacas tiemblan cuando ven la Cruz... ( San Juan Maximovitch )

La Cruz del Señor fue el instrumento por el cual Él salvó al mundo luego de la caída en el pecado. A través de la Cruz, Él descendió con Su Alma al infierno para así levantar de él las almas de quienes Lo estaban esperando. Por la Cruz, Cristo abrió las puertas del Paraíso las cuales habían sido cerradas luego de que nuestros ancestros fueran desterrados de él.

La Cruz fue santificada por el Cuerpo de Cristo que fue clavado en ella cuando Él se dio a Sí mismo a los tormentos y a la muerte para la salvación del mundo, y ella misma fue entonces llena con poder para dar vida. Por la Cruz en el Gólgota, el príncipe de este mundo, fue arrojado afuera (Juan 12:31) y un final fue puesto a su autoridad. El arma con la que Él fue aplastado se volvió el signo de victoria de Cristo.

Las huestes demoníacas tiemblan cuando ven la Cruz, ya que por la Cruz, el reino del infierno fue destruido. Ellos no se atreven a girar cerca de alguien que esta guardado con la Cruz. Toda la raza humana, por la muerte de Cristo en la Cruz, recibió la liberación de la autoridad del diablo, y todo el que hace uso de esta arma salvadora es inaccesible a los demonios.

San Juan Maximovitch
 
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Tuesday, August 14, 2018

Explicación de la Dormición De la Theotokos.

La fiesta de la Dormición de la Theotokos es celebrada el día 15 de Agosto, precedida por un ayuno de dos semanas. Esta fiesta, llamada a veces “Asunción” celebra la muerte de la Madre de Dios, seguida de su Resurrección y Glorificación en Cristo. Proclama que María ha sido llevada, “Recibida” por Dios en su Reino en la plenitud de su existencia espiritual y corporal.
Tal como ocurre en el caso de la Natividad de María y la fiesta de su entrada al templo, no existen fuentes históricas o bíblicas para esta fiesta. La Tradición de la Iglesia nos enseña que María falleció tal como los demás, no voluntariamente como en el caso de Su Hijo, sino por la necesidad de su naturaleza humana mortal invisiblemente unida a la corrupción de este mundo.

La Iglesia Ortodoxa enseña que María carece de todo Pecado personal. No obstante, en el texto del Evangelio de la fiesta, en los oficios litúrgicos y en el icono de la Dormición, la Iglesia proclama del mismo modo que María verdaderamente necesitaba ser salvada por Cristo tal como todos los demás seres humanos son salvados de las tribulaciones, sufrimientos y muerte de este mundo; y que, en verdad habiendo fallecido, fue resucitada por su Hijo como la Madre de la Vida, y ya participa en la vida eterna del paraíso que es prometida a todos los que “oyen la palabra de Dios y la guardan.” (Lucas 11,27-28)

Tono I - En tu alumbramiento conservaste tu virginidad y en tu dormición no olvidaste al mundo, oh Madre de Dios. Puesto que te has trasladado a la Vida, oh Madre de la Vida; por tu intercesión libra de la muerte a nuestras almas.

Ni la tumba, ni la muerte, pudo contener la Theotokos, quien es constante en oración y nuestra firme esperanza en la intercesión. Siendo la Madre de la Vida, fue trasladada a la Vida, por Aquel que habitó en su vientre siempre virginal. (Kontakion)

Los servicios de la fiesta repiten el tema principal, que la Madre de la Vida ha pasado “al gozo celestial, al regocijo divino, y a la alegría eterna” del Reino de Su Hijo. (verso de las Vísperas). Las lecturas del Antiguo Testamento, así como las lecturas del Evangelio para la Vigilia y para la Divina Liturgia, son exactamente las mismas que se leen para las fiestas de la Natividad de la Virgen y la de su Presentación en el Templo. Así, en Matutinos nuevamente escuchamos a María decir, “Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.” (Lucas 1,47) Durante la Divina Liturgia, escuchamos la carta a los Filipenses en que San Pablo habla de cómo Cristo se anonadó a sí mismo y aceptó tomar forma de siervo humano y aceptar la muerte, hasta muerte en la cruz, para ser “exaltado a lo sumo” por Dios su Padre. (Filipenses 2,5-11) Una vez más en el Evangelio, se nos proclama que la bienaventuranza de María pertenece a todos los que “oyen la palabra de Dios, y la guardan.” (Lucas 11, 27-28)

Así, la fiesta de la Dormición de la Theotokos celebra la exaltación ofrecida a todo ser humano por la gracia divina, a condición de que viva realmente una vida de humildad y alabanza, de obediencia y amor dedicados al Señor, y que esta exaltación al sumo grado ya ha sido realizada en la Virgen María Theotokos. La fiesta de la Dormición es el signo, la garantía, y la celebración de que la suerte que tuvo María, espera también a todos aquellos cuyas almas magnifican al Señor, cuyos espíritus se regocijan en Dios el Salvador, y cuyas vidas son totalmente dedicadas a escuchar y a guardar la Palabra de Dios.

En conclusión, se debe insistir nuevamente, que en todas las fiestas de la Theotokos en la Iglesia, Los Cristianos Ortodoxos celebran hechos concretos de su propia vida en Cristo, y en el Espíritu. Lo que sucede a María, sucede también a todo aquel que imita su santa vida de humildad, obediencia y amor. Junto a ella, todos los seres humanos serán “bendecidos” para ser “más venerable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines,” si siguen su ejemplo. Todos darán a luz a Cristo mediante el Espíritu Santo. Todos llegarán a ser templos del Dios viviente. Cada ser humano que viva la vida que María vivió, participará de la vida eterna de Su Reino.

En este sentido, todo lo que se alaba y se glorifica en María, es signo de lo que se ofrece a toda persona en la vida de la Iglesia. Por eso María, con el divino niño Jesús dentro de ella, es llamada en la Tradición Ortodoxa, la Imagen de la Iglesia. Pues la asamblea de los salvados es aquellos en quienes Cristo habita.
 
Protopresbítero Thomas Hopko.
 
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Dormición de la Santísima Virgen María.

Aconteció una vez que la Santísima Virgen María se encontraba orando en el Monte de Eleón (Cerca de Jerusalén) cuando se le apareció el Arcángel Gabriel con una rama de palma del Paraíso en sus manos y le comunicó que en tres días su vida terrenal iba a llegar a su fin y que el Señor se La llevará consigo. El Señor dispuso que, para ese entonces, los Apóstoles de distintos países se reunieran en Jerusalén. En el momento del deceso, una luz extraordinaria iluminó la habitación en la cual yacía la Virgen María. Apareció el propio Jesucristo, rodeado de Ángeles y tomó Su purísima alma. Los Apóstoles enterraron el purísimo cuerpo de la Madre de Dios, de acuerdo a Su voluntad, al pie de la montaña de Eleón, en el jardín de Getsemaní, en la gruta donde se encontraban los cuerpos de Sus padres y el de San José. Durante el entierro ocurrieron muchos milagros. Con sólo tocar el lecho de la Madre de Dios, los ciegos recobraban la vista, los demonios eran alejados y cualquier enfermedad se curaba.

Tres días después del entierro de la Madre de Dios, llegó a Jerusalén el Apóstol Tomás que no pudo arribar a tiempo. Se entristeció mucho por no haber podido despedirse de la Virgen María y, con toda su alma, expresó su deseo de venerar Su purísimo cuerpo. Cuando se abrió la gruta donde fue sepultada la Virgen María, Su cuerpo no fue encontrado y sólo quedaron las mantas funerarias. Los asombrados Apóstoles retornaron a su vivienda. Al anochecer, mientras rezaban, oyeron un canto angelical y al levantar la vista pudieron ver a la Virgen María suspendida en el aire, rodeada de Ángeles y envuelta en un brillo de gloria celestial. Ella les dijo a los Apóstoles: "¡Alégrense! ¡Estaré con ustedes todos los días!"

Su promesa de ser auxiliadora e intercesora de los cristianos se mantiene hasta el día de hoy y se convirtió en nuestra Madre celestial. Por Su gran amor y Su ayuda todopoderosa, los cristianos desde tiempos remotos la veneran y acuden a Ella para pedir ayuda y la llaman "Fervorosa Intercesora por el género humano," "Consuelo de todos los afligidos" y quien "no nos abandona después de Su dormición." Desde tiempos remotos, y siguiendo el ejemplo del Profeta Isaías y de Santa Elizabet, empezó a ser llamada Madre de Dios (o Deípara) y Madre de nuestro Señor Jesucristo. Este nombre surge como consecuencia de que Ella engendró a Aquél que siempre fue y será el verdadero Dios.

La Santísima Virgen María es un gran ejemplo para todos aquellos que tratan de complacer a Dios. Ella fue la primera que decidió entregar Su vida enteramente a Dios. Demostró que la voluntaria virginidad supera a la vida familiar y matrimonial. Siguiendo Su ejemplo, ya desde el inicio de los siglos, muchos cristianos empezaron a llevar una vida casta con oraciones, ayunos y la mente orientada a Dios. Así surgió y se afirmó el monacato. Lamentablemente, el mundo contemporáneo no ortodoxo no valora en absoluto y hasta se burla de la castidad, olvidándose de las palabras del Señor: "Porque hay eunucos (vírgenes) que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron a sí mismos eunucos por causa del Reino de los Cielos; el que sea capaz de recibir esto, que lo reciba" (San Mateo 19:12).

Completando esta breve visión de la vida terrenal de la Virgen María, cabe agregar que Ella, tanto en el momento de Su suprema Gloria, cuando fue elegida para convertirse en la Madre del Salvador del Mundo como también durante las horas de Su inmensa pena, cuando al pie de la cruz y según la profecía de San Simeón "un arma traspasó Su alma," demostró tener un pleno dominio de sí misma. Con esto, descubrió toda la fuerza y la belleza de Sus virtudes: la humildad, la fe inquebrantable, el valor, la paciencia, la esperanza en Dios y el amor hacia Él. Por eso nosotros, los Ortodoxos, La Veneramos con Tanta Devoción y Tratamos de Seguir Su ejemplo.
 
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Sunday, August 12, 2018

La Dormición de la Madre de Dios Theotokos


La "Dormición de la Madre de Dios" no es narrada por las Sagradas Escrituras, pero el relato nos ha sido conservado en la memoria de la Iglesia y se expresa en el ícono de la festividad y en la Liturgia del 15 de Agosto, que nos dan ciertas apreciaciones de este misterio.
Icono de la Dormicion de la Muy Santa Virgen Maria.


María está acostada sobre su lecho de muerte; el Espíritu Santo ha reunido a los Apóstoles, de todos los rincones del universo, para acompañar a María en la muerte. Los primeros obispos de la Iglesia también la rodean, los ángeles se inclinan ante ella, las mujeres vienen a venerar su cuerpo. Parado, en el centro, detrás del lecho mortuorio, Jesús en gloria se yergue luminoso, teniendo en sus brazos un niño. Es el alma de Su Madre.¿Porqué el alma tiene aspecto de un niño? ¿Será la estampa en miniatura del cuerpo y este sería la envoltura?
No, se le da al alma de María la forma de un recién nacido en pañales, pues, ella nace en el cielo. Ella ha puesto al Hijo de Dios en el mundo en su carne, ella le ha prestado su humanidad para que Él nazca en la tierra. Este Hijo — que se tornó su hijo — en contrapartida le presta Su divinidad, para que ella nazca en el cielo: "La gloria del siglo por venir, el fin último del hombre está ya realizado, no solamente en una persona divina encarnada pero tambien en una persona humana deificada."
 
La Liturgia del Quince de Agosto.

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Friday, August 10, 2018

Renunciación y menosprecio del mundo ( La Santa Escala de San Juan Clímaco )

Renunciación y menosprecio del mundo, es odio voluntario, negación de la propia naturaleza, a fin de alcanzar aquello que está por encima de la naturaleza. Todos los que abandonan y desprecian los bienes de esta vida, suelen hacer esto por la gloria del Reino por venir, por la memoria de sus pecados, o tan sólo por amor de Dios. Si alguien hiciese esto, y no por alguna de estas causas, no sería razonable su renunciación. Sea cual fuere el fin y el término de nuestra vida, tal será el premio que recibiremos de Cristo, juez y remunerador de nuestros trabajos.

La Santa Escala

de San Juan Clímaco
 
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Wednesday, August 8, 2018

Diálogo de Santo Paisios del Monte Athos con un Protestante Sobre las Iconas

Diálogo con un protestante sobre las iconas antes de convertirse en Ortodoxo.


(Εἰκὼν, εἰκόνα ikón, icona imagen, figura, representación, icono, //para el teatro=cuadro, escena; Aquí en esta traducción utilizaremos el original: Icona)

El siguiente diálogo del padre Paísio se hizo con un joven protestante que se había dado cuenta que los Ortodoxos tenemos y celebramos los Misterios (Sacramentos) tal y como fueron dados por Jesús Cristo e instituidos por los Apóstoles, pero tenía sus dudas sobre las iconas y la forma de orar y venerar. El bienaventurado Gérontas del Santo Monte Athos y ahora Santo, con respuestas aparentemente sencillas, alivió y reposó las inquietudes existenciales del joven sanando y salvando a su psique. El joven había oído de los fieles ortodoxos sobre el Gérontas iluminado Paísios del Monte Athos y un día decidió a visitarlo, a continuación ponemos algunas de sus preguntas y respuestas narradas por él mismo.




Pregunta: La Santa Escritura enseña que sólo Jesús Cristo salva. En la Iglesia Ortodoxa rogamos también que nos salve la Panaghía.

Respuesta: Jesús es el único Salvador. Él se ofreció a Sí Mismo para nosotros. Ahora escucha bien. Si tú fueras alguien grande con poder y fueras a una ciudad con tu madre, todos los que te esperarían allí saludarían a ti y también a tu madre; incluso te dirían las mejores palabras para ella, aunque no conociesen nada sobre ella. Tú que lo escucharías, te alegrarías, presumirías por tu madre. Así también el Cristo se alegra y presume para Su madre cuando nos escucha diciendo buenas palabras y cantos para ella. Mira pon atención, si una mujer pobre fuera a tu madre y la rogara a que te pidiera para su hijo trabajo o designarlo colocarlo a tu hijo en un sitio y tú hicieses el favor de tu madre, entonces aquella pobre diría que tu madre la ha salvado, aunque fueras tú que has colocado su hijo en el trabajo. Pues, así también nosotros decimos la Panagía que nos salve; y el hijo de Ella que tiene el poder, pero que es humilde, se alegra escuchándonos diciendo cantos y palabras bellas para Su Madre.

Pregunta: El Señor enseñó a que oremos a Dios-Padre. La Iglesia -Ortodoxa ora a la Theotokos y a los Santos que eran hombres, ¿Es correcto?

Respuesta: Mira, pon atención. Todas las oraciones van a Dios. Nosotros oramos a la Panaghía y a los Santos, es decir, rogamos a que oren también ellos al Señor para nosotros y la oración de ellos tiene fuerza grande.

-Sí pero… (le interrumpí) la Panagía y los Santos eran hombres y murieron, no nos oyen, no está en todas partes. ¿Es posible que Dios se enfade porque oremos a ellos? Aquí es una obligación mía grande de recalcar con énfasis especial lo que me ha sucedido. En el momento que decía la palabra “pero”, sentí que me clavara en la tierra una lanza y sin dolerme no podía hacer ni decir “kij” nada, mientras que algo se abrió en mi interior y “absorbí” las realidades que el santo Yérontas me decía:

-Hijo mío, continuó, para Dios nadie muere. Cuando uno muere, ha muerto para nosotros que nos hemos quedado en la tierra, para Dios no muere. Y sí éste tiene audacia, franqueza cerca de Dios, aprende de Cristo de que le rogamos a orar por nosotros y ora, mientras que el Cristo escucha y se alegra. La oración del justo tiene una fuerza y poder grande.

Pregunta: El Señor dice: “Yo soy el Señor tú Dios; no haga ídolos y no veneres a estos. Ni tampoco des culto a estos, porque yo soy tu Dios y soy Dios celoso”. ¿La Iglesia Ortodoxa venera a las iconas (representaciones o imágenes), es correcto?

Respuesta: Escucha hijo mío. La madre que tiene su hijo en la guerra, día y noche tiene miedo por él. Tiene mucha agonía. De repente recibe una carta de su hijo con una fotografía suya en el interior. ¿Cuándo la ve, qué hace? La toma con sus manos y la besa, la pone en su seno que la toque su corazón. ¿Entonces, qué crees? Esta madre con anhelo ardiente que tiene por su hijo ¿crees que besa la fotografía? Ella cree que besa a su propio hijo. Lo mismo cree también el que tiene deseo, anhelo ardiente para la Panaghía y para el santo que venera; no veneramos a las iconas, porque son iconas, sino los santos, y a ellos no porque son personas, que lo son, sino porque han luchado por Cristo y tienen la jaris (energía increada gracia). Dios es celoso, es verdad; pero no para los Suyos, sino para el diablo. El padre no es celoso de sus hijos propios; no te preocupes ni te inquietes, el Señor se alegra cuando te ve a ti que respetas y amas a Su Madre y a Sus Santos.

Pregunta: Páter Paísio no sé orar. ¿Cómo debo rezar?

Respuesta: debes sentirte que eres un niño pequeño y el Dios Padre tuyo. Entonces comienza a buscarlo y pedirle. Si le pides también algunas cosas tontas, no te entristezcas, no se enfada. Él mira el corazón y te dará lo que es mejor para ti. Es como cuando un hijo adolescente que pide de su padre que le compre una moto, porque cree que ya es grande, y el padre como tiene miedo a que le pase algo malo a su hijo, puede tardar, pero al final le compra un coche.

Pregunta: ¿Cuando oramos es bueno que esperemos en la oración hasta que sintamos alegría? Esto yo lo hago muchas veces y así me sucede.

Respuesta: No. Entonces es como el niño cuando pide algo de su padre no para que se lo compre, sino sólo para que lo acaricie.

Agradezco y glorifico a Dios que me hizo digno de conocer a un hombre santo cuanto está vivo en la tierra, para pedir sus consejos y que ore por mí y mi familia.

¡Es verdad cuán admirable, caritativo y bondadoso es Dios! Doxa-gloria a Su nombre. Así me hice –no, el Señor me ha hecho- Cristiano Ortodoxo, por supuesto que sin olvidar una cosa más que me dijo el padre Paísios, es decir, de que pasamos por exámenes en cada momento…

Del libro “Vida de Santo Paísios el Aghiorita” y de la revista Cristiana Ortodoxa “Diálogos” ejemplar.

Así con esta sencillez del don de CristoDios hablan los Santos que tienen el Espíritu Santo y con una icona que vale más que mil palabras y muchos discursos nos sanamos, psicoterapiamos de nuestra fantasía, nuestro peor enemigo.

“Vida de Santo Paísios el Aghiorita” 
 
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