Tuesday, June 18, 2019

Una oración Por Los Niños ( Obispo Alejandro Mileant )


O Señor, Nuestro Padre Celestial, ten piedad de nuestros niños (nombres), por los cuales con humildad Te rogamos, y a los cuales encomendamos a Tú cuidado y protección. Implanta en ellos la verdadera fe, enséñales a ser reverendos en frente de Tí y dígnalos de amarte con fervor, nuestro Creador y Salvador. Guíalos hacía la virtuosidad, para que ellos hagan todo para Tú gloria. Enséñales a seguir una vida piadosa y virtuosa, para ser buenos cristianos y gente digna. Otórgales salud espiritual y física y éxito en sus esfuerzos. 
Protégelos de las trampas taimadas del diablo, de las muchas tentaciones, de las malas pasiones y de toda la gente atea y trastornada. 
Por Tú Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por medio de las oraciones de Su Santísima Madre y todos los santos, déjales encontrar en Tí un refugio tranquilo y Tu eterno Reino, para que ellos, con todos los salvados, eternamente Te den las gracias, a Tu único Hijo Primogénito y Tú Dispensador de la vida, Espíritu Santo. Amen.

Obispo Alejandro Mileant
 
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Saturday, June 15, 2019

Acerca de la importancia de la Proscomidia.

(*Parte preparatoria de la Liturgia con la ofrenda de pan para conmemorar el oficio — Prosfora).

Cierto famoso gran erudito, médico, enfermó gravemente. Los médicos invitados, sus amigos, consideraron, que su situación era tal que había muy pocas esperanzas por su recuperación. El profesor vivía solo con su hermana anciana. El era muy poco creyente, y no le interesaban los temas religiosos, no iba a la iglesia aunque vivía en las cercanías de una de ellas.
Después de tal diagnóstico médico, la hermana quedó muy triste, sin saber como ayudar al hermano. Y recordó que al lado — había una iglesia donde se podía en la proscomidia pedir por su muy enfermo hermano por medio de una ofrenda.
Temprano en la mañana sin decir nada al hermano, se preparó para el oficio de la mañana, le relató al sacerdote su pena, y pidió sacar una parte de la prosfora por la salud de su hermano (en el momento de la proscomidia). Al mismo tiempo, su hermano tuvo una visión: como que la pared de su cuarto hubiera desaparecido... y se abrió el interior del templo, el altar y vio a su hermana, hablando de algo con el sacerdote. El sacerdote se acercó al ofertorio, quitó una parte de la prosfora, la que cayó resonando sobre el "discos"(patena). En ese momento el enfermo sintió una fuerza que penetró en su cuerpo. Se levantó de la cama, lo cual hacía mucho tiempo que no había podido hacer. De regreso su hermana, no tuvo límites para su asombro.
— ¿Donde estuviste? — exclamó el ex enfermo — Yo vi todo, vi como hablaste con el sacerdote y como ofreció por mi salud una prosfora.
Aquí con lágrimas agradecieron a Dios por la milagrosa recuperación. El profesor vivió largos años después de esto, ya no olvidando la misericordia Divina hacia él, pecador.


Obispo Alejandro Mileant
 
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Thursday, June 6, 2019

Explicación de la Ascensión del Señor

Durante varias semanas después de Su Resurrección el Señor Jesucristo frecuentemente se aparecía a Sus discípulos y conversaba con ellos, preparándolos para su próxima misión apostólica. Finalmente en el cuadragésimo día, el Señor Jesucristo nuevamente se apareció a los apóstoles y les ordenó no alejarse de Jerusalén, pues precisamente allí debía descender sobre ellos el Espíritu Santo prometido por Él.
Después de decir esto los llevó hacia el monte de los Olivos, que se encontraba hacia el oriente de Jerusalén. En la expectativa, de que algo importante debía suceder, comenzaron a preguntarle: "¿Señor, es este el tiempo en el que Tu restaurarás el reino de Israel?" Los apóstoles, así como la mayoría de los hebreos, esperaban, que el Mesías iba a ser un rey-conquistador, quien realizaría grandes cambios sociales, liberaría a su pueblo del dominio extranjero, y les traería gloria y prosperidad. A los apóstoles les parecía completamente lógico, que por cuanto el Señor resucitó de entre los muertos, que ya había finalizado el período de Su voluntaria humillación, y que ya era tiempo de declararse a todo el pueblo, como el Mesías tan largamente esperado.
— "No os toca a vosotros saber los tiempos o los plazos, que el Padre puso en su potestad"; — contestó Jesucristo: — "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta los últimos confines de la tierra." En otras palabras, quiso decir no trataran de prever, cuándo y precisamente qué cambios visibles, deberían acontecer en el mundo. Vuestra labor será preparar las condiciones necesarias para su aparición, para que la gente crea en Mí, como Salvador del mundo, y reciban Mis enseñanzas. Esto será un trabajo grande y difícil, más Dios-Padre, os fortalecerá con la fuerza de Su Gracia.
Después de decir esto Jesucristo los bendijo, y comenzó, ante sus ojos, a separarse de la tierra, elevándose cada vez más y más. Viendo esto, los discípulos Lo reverenciaron, y el Señor alejándose, continuaba bendiciéndolos. Los Apóstoles no querían desviar su vista de Cristo, ni aun después, que Él Se ocultó totalmente detrás de las nubes. Después de esto se les aparecieron dos ángeles con vestiduras blancas como la nieve, y les dijeron: "¡Varones Galileos,! ¿Por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que se ha elevado ahora al cielo, así vendrá como lo habéis visto ir al cielo!"
Alegrados con esta promesa, los apóstoles descendieron del monte y regresaron a Jerusalén.. Aquí, diariamente reuniéndose en la habitación de Sión, en oración y en la lectura de las Sagradas Escrituras, esperaban el descenso sobre ellos del Espíritu Santo (Hechos l-er. cap.) Acudían a estas reuniones también otros discípulos de Jesucristo y algunas de las mujeres miróforas. Evidentemente, este era el mismo aposento, donde, menos de dos meses atrás, en la víspera de Sus padecimientos en la cruz, el Señor Jesucristo realizó la Última cena.
Así, con Su Ascensión, el Salvador finalizó Su servicio sobre la tierra, que Él cumplió para la redención de los hombres pecadores. Su permanencia sobre la tierra fue el tiempo de Su voluntaria humillación, pobreza y padecimientos, que culminaron en la oprobiosa y dolorosa muerte en la cruz. Ahora Él regresó al mundo de Su eterna gloria. Siendo siempre igual al Padre por Su naturaleza Divina, con la ascensión al Cielo Él "se sentó a derecha" de Dios-Padre — es decir, también como Hombre, recibió aquella potestad, grandeza y gloria, las cuales Le corresponden, por ser el Hijo de Dios. Desde entonces Él, como Cabeza de la Iglesia fundada por Él, rige los destinos del mundo. De allí entonces, antes del fin del mundo, nuevamente vendrá en toda Su Divina gloria, rodeado por ángeles y santos, para resucitar a todos los hombres y retribuir a cada uno según sus obras. Entonces los salvados entrarán en Su Reino de gloria, el que no tendrá fin.

Tropario Tono 4:
Ascendiste en la gloria, oh Cristo Dios Nuestro, después de alegrar a Tus discípulos por la promesa del Espíritu Santo, fueron confirmados por Tu bendición otorgada; pues Tú eres el Hijo de Dios, el Redentor del mundo.

Kontaquio Tono 6:
Habiendo cumplido la dispensación para con nosotros y unido todo lo terrenal con lo celestial, ascendiste en la gloria, oh Cristo Dios, sin apartarte de nosotros, sino permaneciendo inseparable y prometiendo a los que Te aman: estoy con vosotros, y nadie estará contra vosotros.
 
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Friday, May 31, 2019

Muchos padres, amando en forma errónea a sus hijos, les causan un daño espiritual ( San Paisios el Athonita )

Muchos padres, amando en forma errónea a sus hijos, les causan un daño espiritual. por. ej., la madre por excesivo amor a su hijo, abrazándolo y besándolo, le dice: "que maravilloso niño eres" o "Tu — el muchacho mejor del mundo," etc. De esto, el pequeño desde muy temprano (a la edad que no puede tener todavía plena conciencia), asimila una elevada opinión de si mismo, que él es el mejor y más inteligente de todos. Por eso él, naturalmente, no siente necesidad de la gracia Divina y no sabe pedir ayuda a Dios. Así, desde la temprana infancia, en el alma del niño se fija una pétrea presunción, que nunca podrá superar y la llevará consigo a la tumba.

El mal esta en que los primeros en sufrir esta soberbia son los mismos padres. Realmente, los niños de tales padres no van a escuchar tranquilamente sus enseñanzas, estando seguros de que lo saben todo mejor que ellos. Por eso, los padres deben ser muy cuidadosos con el desarrollo espiritual de sus hijos, ya que son responsables no solo por si mismos, sino también por ellos.


San Paisios el Athonita

Saturday, May 25, 2019

Siempre ten a Dios en la mente y así podrás siempre alegrarte ( San Basilio el Grande )


Siempre ten a Dios en la mente y así podrás siempre alegrarte. ¿Alguien empañó tu gloria? Entonces orienta la atención a la gloria que te espera en el cielo por tu paciencia. ¿Te han causado disgusto? Contempla las riquezas celestiales y aquel tesoro que tu has preparado con tus buenas obras. ¿Te han expulsado de tu patria? La celestial Jerusalén, para ti es patria.


San Basilio el Grande 
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Saturday, May 18, 2019

El reino de los cielos se obtiene con esfuerzo, y los que hacen esfuerzo lo arrebatan. ( San Serafín de Sarov )

Cuando un hombre renace a la vida por la sabiduría divina, que siempre busca nuestra salvación, debe volver su mirada hacia Dios para escapar de la perdición, debe seguir el camino del arrepentimiento, practicar las virtudes contrarias a los pecados cometidos y esforzarse, actuando en Nombre de Cristo, para adquirir el Espíritu Santo que, en nuestro interior, prepara el Reino celestial. No es en vano que el Verbo dijo: "El reino de Dios está en medio de vosotros ... El reino de los cielos se obtiene con esfuerzo, y los que hacen esfuerzo lo arrebatan" (Lk. 17:21, Mt. 11:12). Si bien los lazos del pecado mantienen al alma cautiva, impidiéndole con nuevas iniquidades volverse hacia el Salvador con perfecta contrición, todos aquellos que se hubieran esforzado por romper esos lazos, llegarán, finalmente, ante el Rostro de Dios, más blancos que la nieve, purificados por su gracia. "Luego vengan y discutamos - dice el Señor - Aunque sus pecados sean de un rojo intenso, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como lana blanca" (Is. 1:18). Revela el Apóstol San Juan el Teólogo en el Apocalipsis que vio a tales hombres vestidos de blanco, arrepentidos y perdonados, portando palmas en sus manos en señal de victoria y cantando Aleluyas. La belleza de su canto era incomparable. El Ángel del Señor dijo hablando de ellos: "Estos son los que vienen de la gran persecución, los que han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero" (Ap. 7:14).


San Serafín de Sarov 
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Monday, May 13, 2019

La gracia de Dios siempre asiste al que lucha... ( San Juan Maximovitch )

La gracia de Dios siempre asiste al que lucha, pero esto no quiere decir que el luchador es siempre un vencedor, a veces las criaturas no tocaron a los correctos y de ninguna manera los tocan siempre. Nos es la victoria ni la postura de vencedor, lo que importa sino la labor del esfuerzo y veneración a Dios. Grande es el Apóstol Pablo, cuando pide por el Señor muchas veces (‘tres veces’) diciendo que un mensajero de Satanás lo hiere con ataques difíciles y adversos a su espíritu. El Señor lo deja en esa condición: "Te basta mi gracia" (2 Cor. 12:7-9) — y se le provee suficiente gracia y dones. El Señor quiere para el apóstol el esfuerzo que limpia su alma.

Lo que es importante en el estado del alma es el esfuerzo hacia Dios, y no la estatura del vencedor. "Mi poder triunfa en la debilidad" (2 Cor. 12:9). Que el hombre pueda encontrarse en un estado de debilidad no quiere decir que ha sido abandonado por Dios. El Señor Jesucristo, de acuerdo con la visión mundana, estaba en problemas pero cuando el mundo pecaminoso lo consideró totalmente destruido, en realidad el salía victorioso de la muerte y del reino de los muertos. El Señor no nos prometió posiciones de ganadores como recompensa de virtudes, pero nos dijo: "En el mundo tendrán que sufrir, pero tengan valor, yo he conquistado el mundo" (Jn. 16:33). El poder de Dios es efectivo cuando una persona pide por su ayuda, reconociendo la debilidad y el pecado de su naturaleza. Por ello, la humildad y el esfuerzo hacia Dios son las virtudes fundamentales de los Cristianos.
 
San Juan Maximovitch 

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