Tuesday, April 12, 2016

Canon Para la Fiesta de la Anunciación - Bendito sea nuestro Dios ahora y siempre y por los siglos de los siglos.


Compuesto Por San Teófano, Metropolita de Nicea, en el siglo VIII
Bendito sea nuestro Dios ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Si no hay Sacerdote:
Por las oraciones de nuestros Santos Padres, oh Señor Jesucristo, Dios Nuestro, Ten piedad de nosotros. Amén.
Gloria a Ti, Dios Nuestro, Gloria a Ti.
Rey del Cielo, Consolador, Espíritu de la Verdad, que estás en todo lugar, y que todo lo llenas, Tesoro de bienes y Dador de la Vida, ven y haz de nosotros tu morada, purifícanos de toda mancha, y salva, Tú que eres bueno, nuestras almas.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras enfermedades, por tu nombre.
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Majestad, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan sobreesencial dánosle hoy, perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos introduzcas en la tentación, mas líbranos del maligno.
  1. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 142
Señor, escucha mi oración, presta oído a mi súplica según tu fidelidad; óyeme por tu justicia, y no entres en juicio con tu siervo, porque ningún viviente es justo delante de Ti. El enemigo persigue mi alma, ha postrado en tierra mi vida; me ha encerrado en las tinieblas, como los ya difuntos. El espíritu ha desfallecido en mí, y mi corazón está helado en mi pecho. Me acuerdo de los días antiguos, medito en todas tus obras, contemplo las hazañas de tus manos, y extiendo hacia Ti las mías; como tierra falta de agua, mi alma tiene sed de Ti. Escúchame pronto, Señor, porque mi espíritu languidece. No quieras esconder de mí tu rostro: sería yo como los que bajaron a la tumba. Hazme sentir al punto tu misericordia, pues en Ti coloco mi confianza. Muéstrame el camino que debo seguir, ya que hacia Ti levanto mi alma. Líbrame de mis enemigos, Señor; a Ti me entrego. Enséñame a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios. Tu Espíritu es bueno; guíame, pues, por camino llano. Por tu Nombre, Señor, guarda mi vida; por tu clemencia saca mi alma de la angustia. Y por tu gracia acaba con mis enemigos, y disipa a cuantos atribulan mi alma, porque soy siervo tuyo.
Tono 4º
Oda I
Irmos: Abriré mi boca y el Espíritu la inspirará, y pronunciaré las palabras de mi canto a la Reina y Madre; me verán radiantemente celebrando la fiesta y alabando con gozo Su concepción.
Santísima Theotokos, Sálvanos.
Que tu antepasado David te cante, oh Señora, haciendo sonar el arpa del Espíritu: “Escucha, oh Hija, la voz del ángel, pues te da a conocer el gozo que está más allá de toda palabra”.
El Ángel
Con alegría te clamo: inclina tu oído y préstame atención, pues vengo a darte a conocer la concepción de Dios sin semilla. Pues Tú, oh Purísima, has hallado gracia ante el Señor, más que ninguna otra mujer nunca vista.
La Theotokos
“Oh ángel, ayúdame a entender el sentido de tus palabras. ¿Cómo sucederá esto que me cuentas?. Dímelo claramente, ¿cómo concebiré, yo, que soy una doncella virgen?. ¿Y cómo me convertiré en la Madre de mi Creador?
El Ángel
Por lo que parece, piensas que te cuento palabras engañosas, y me regocijo al contemplar tu prudencia. Pero ten valor, oh Señora, pues cuando Dios quiere, se realizan fácilmente asombrosas maravillas.
Katavasia: Abriré mi boca y el Espíritu la inspirará, y pronunciaré las palabras de mi canto a la Reina y Madre; me verán radiantemente celebrando la fiesta y alabando con gozo Su concepción.
Oda III
Irmos: Oh Theotokos, fuente abundante y viva, fortalece a los que están unidos en comunión espiritual, y que te cantan himnos de alabanza, y en esta fiesta de Tu santa concepción concédeles coronas de gloria.
La Theotokos
No hay más príncipe en la línea de Judá, pero ha llegado el tiempo en el que Cristo, la esperanza de los gentiles, aparecerá. Pero explícame, ¿cómo yo, siendo una virgen, Lo podré llevar?.
El Ángel
Oh Virgen, tú quieres saber de mí la forma de tu concepción, pero esto está más allá de toda interpretación. El Espíritu Santo te cubrirá con Su sombra, y con Su poder creativo, y hará que esto suceda.
La Theotokos
Mi madre Eva, al aceptar la insinuación de la serpiente, fue alejada de las delicias divinas, y por eso temo este extraño saludo, y presto atención para no caer en error.
El Ángel
He sido enviado como mensajero de Dios para revelarte la divina voluntad. ¿Por qué te asustas de mí, oh Purísima, si soy yo quien tiene temor de ti?. ¿Por qué, oh Señora, tienes temor de mí, si soy yo quien está en temerosa reverencia ante ti?.
Katavasia: Oh Theotokos, fuente abundante y viva, fortalece a los que están unidos en comunión espiritual, y que te cantan himnos de alabanza, y en esta fiesta de Tu santa concepción concédeles coronas de gloria.
Himno, tono ocho
El Logos de Dios desciende ahora sobre la tierra. El ángel se puso ante la Virgen y clamó en alta voz: “Alégrate, bendita Señora, pues eres la única entre las mujeres que ha preservado el sello de tu virginidad, a pesar de recibir en tu vientre al Logos y Señor pre-eterno, que como Dios salvará a la humanidad del error”.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
El Logos de Dios desciende ahora sobre la tierra. El ángel se puso ante la Virgen y clamó en alta voz: “Alégrate, bendita Señora, pues eres la única entre las mujeres que ha preservado el sello de tu virginidad, a pesar de recibir en tu vientre al Logos y Señor pre-eterno, que como Dios salvará a la humanidad del error”.
Oda IV
Irmos: Aquel que se sienta sobre el trono de la Divinidad, Jesús, el verdadero Dios, viene en una suave nube, y con Su pura mano ha salvado a los que claman: “Gloria a Tu poder, oh Cristo”.
La Theotokos
He conocido por el profeta, que predijo en la antigüedad la venida del Emmanuel, que una santa Virgen tendría a un niño. Pero anhelo conocer cómo experimentará la naturaleza de los hombres mortales, la unión con la Divinidad.
El Ángel
La zarza que ardía con fuego y permanecía sin consumirse, reveló el misterioso secreto que sucedería en Ti, oh Purísima Doncella, llena de gracia. Pues después del nacimiento del niño Tú permanecerás siempre Virgen.
La Theotokos
Oh Gabriel, heraldo de la verdad, que brillas con el resplandor del Dios Todopoderoso, cuéntame verdaderamente: “¿Cómo yo, permaneciendo mi pureza intacta, llevaré en la carne al Logos que no tiene cuerpo?.
El Ángel
Estoy ante ti con temor, como un siervo ante su señora, y con temblor me atemorizo al contemplarte ahora, oh Doncella. Por Su buena complacencia, el Logos de Dios descenderá sobre Ti, como el rocío sobre el vellocino.
Katavasia: Aquel que se sienta sobre el trono de la Divinidad, Jesús, el verdadero Dios, viene en una suave nube, y con Su pura mano ha salvado a los que claman: “Gloria a Tu poder, oh Cristo”.
Oda V
Irmos: El mundo entero se asombró ante tu gloria divina, pues Tú, oh virgen, que no has conocido el matrimonio, has llevado en Tu vientre al Dios de todos, y has dado a luz a un Hijo eterno, que recompensa con la salvación a todos los que te cantan alabanzas.
La Theotokos
No puedo comprender el sentido de tus palabras. Pues a menudo ha habido milagros, maravillas obradas por el poder de Dios, símbolos y figuras contenidas en la Ley. Pero nunca una virgen ha llevado a un niño sin conocer varón.
El Ángel
Estás asombrada, oh irreprochable Virgen, y de hecho es asombrosa la maravilla que se obrará en Ti, pues sólo Tú recibirás en tu vientre al Rey de todos, que va a tomar carne de ti. Eres Tú quien es prefigurada por las palabras y dichos oscuros de los profetas y por los símbolos de la Ley.
La Theotokos
¿Cómo puede Él, a quien nada puede contener, y por quien nadie puede ser contemplado, morar en el vientre de una virgen a quién Él mismo ha formado?. ¿Y cómo concebiré a Dios el Logos, que con el Padre y el Espíritu no tiene principio?.
El Angel
Él, que prometió a tu antepasado David que del fruto de su cuerpo Él se sentaría en el trono de su reino, Él es e que te ha elegido a Ti, la única gloria de Jacob, como Su morada espiritual.
Katavasia: El mundo entero se asombró ante tu gloria divina, pues Tú, oh virgen, que no has conocido el matrimonio, has llevado en Tu vientre al Dios de todos, y has dado a luz a un Hijo eterno, que recompensa con la salvación a todos los que te cantan alabanzas.
Oda VI
Irmos: Prefigurando Tu sepultura de tres días, el profeta Jonás clamó en el vientre de la ballena: “Líbrame de la corrupción, oh Jesús, Rey y Señor de todas las huestes”.
La Theotokos
Recibiendo tus buenas nuevas, oh Gabriel, me lleno de gozo divino. Pues me hablas con júbilo, un júbilo sin fin.
El Ángel
El gozo divino es dado a Ti, oh Theotokos. Toda la creación te clama: “Alégrate, Novia de Dios”. Pues sólo Tú, oh Purísima Virgen, fuiste escogida desde antaño para ser la Madre del Hijo de Dios.
La Theotokos
Que la condenación de Eva se convierta en nada ahora por mí, y que por mí, su deuda sea reparada en este día. Que por mí, la antigua deuda sea pagada en su totalidad.
El Ángel
Dios prometió a nuestro antepasado Abraham que en su semilla serían bendecidos los gentiles, oh purísima Señora, y por ti, la promesa recibe hoy su cumplimiento.
Katavasia: Celebrando esta santa y solemne fiesta de la Theotokos, acudamos con nuestras manos alzadas, oh pueblo del Señor, y demos gloria a Dios, que ha nacido de Ella.
Contaquio, tono ocho
A Ti, oh Theotokos, victoriosa capitana de las huestes triunfantes, nosotros tus siervos, librados de toda calamidad, te ofrecemos himnos de acciones de gracias. Por tu invencible poder, líbranos de todo peligro, para que podamos clamarte: “Alégrate, Novia no desposada”.
Ikos
Un príncipe de los ángeles fue enviado del cielo para decir a la Theotokos: “¡Alégrate!”. Y viéndote, oh Señor, tomar cuerpo desde lo profundo de su voz incorporal, él se llenó de asombro y permaneció allí, clamándole a ella así:
Alégrate, pues por Ti brillará la alegaría.
Alégrate, pues por Ti cesará la maldición.
Alégrate, restauración del caído Adán.
Alégrate, redención de las lágrimas de Eva.
Alégrate, Altura difícil de ascender por el pensamiento del hombre.
Alégrate, Profundidad difícil de percibir incluso para los ojos de los ángeles.
Alégrate, pues eres el trono del Rey.
Alégrate, pues llevas a Aquel que lo sostiene todo.
Alégrate, Estrella que haces aparecer al Sol.
Alégrate, Vientre de la divina Encarnación.
Alégrate, pues por Ti la creación es renovada.
Alégrate, pues por Ti, el Creador se hace un niño recién nacido.
Alégrate, Novia no desposada.
Oda VII
Irmos: Los Santos Jóvenes pisotearon con valor el fuego amenazador, prefiriendo no adorar a las cosas creadas, sino al Creador, y cantaron con júbilo: “Bendito eres Tú y alabado por encima de todas las cosas, oh Señor Dios de nuestros padres”.
La Theotokos
Me traes buenas nuevas de gozo divino, de que la Luz inmaterial, en Su abundante compasión, se unirá a un cuerpo material, y ahora me clamas: “Oh Purísima bendito es el fruto de tu vientre”.
El Ángel
“¡Alégrate, oh Señora, alégrate, oh purísima Virgen!” “¡Alégrate, vasija en la que es contenido Dios. Alégrate, candelero de la Luz, restauración de Adán y liberación de Eva, Montaña santa, Santuario resplandeciente, y Cámara Nupcial de la inmortalidad!”.
La Theotokos
El descenso del Espíritu Santo ha purificado mi alma y ha santificado mi cuerpo. Ha hecho de mí un Templo que contiene a Dios, un Tabernáculo divinamente adornado, un Santuario vivo, y la pura Madre de la Vida.
El Ángel
Te contemplo como una Lámpara de muchas luces y como una Cámara Nupcial hecha por Dios. Como un Arca de oro, oh inmaculada Doncella, recibe ahora al Dador de la Ley, que por ti se ha complacido librar la naturaleza corrompida de la humanidad.
Katavasia: Los Santos Jóvenes pisotearon con valor el fuego amenazador, prefiriendo no adorar a las cosas creadas, sino al Creador, y cantaron con júbilo: “Bendito eres Tú y alabado por encima de todas las cosas, oh Señor Dios de nuestros padres”.
Oda VIII
Irmos: El Vástago de la Theotokos salvó a los santos jóvenes en el horno. Él, que entonces fue prefigurado, ya ha nacido en la tierra, y reúne a toda la creación para cantar: “Oh, todas las obras del Señor, bendecid al Señor y exaltadle por encima de todas las cosas para siempre”.
El Ángel
“Escucha, oh pura Virgen Doncella: permite que Gabriel te dé el consejo del Altísimo, que es antiguo y verdadero. Disponte a recibir a Dios, pues por Ti, el Incomprensible viene a morar con los hombres mortales. Por eso, clamo con regocijo:
“Oh, todas las obras del Señor, bendecid al Señor”.
La Theotokos
“Todo el pensamiento mortal se ha abrumado”, respondió la Virgen, “pues reflexiona las asombrosas maravillas que tu me cuentas. Estoy llena de gozo por tus palabras, y sin embargo tengo temor, pues temo que me engañes, como Eva fue engañada, y me alejes de Dios. Sin embargo, he aquí que tú clamas:
“Oh, todas las obras del Señor, bendecid al Señor”.
El Ángel
“Mira, tu dificultad está resuelta”, dijo Gabriel a esto. “Bien has dicho que este asunto es difícil de entender. Obedece, entonces, las palabras de tus propios labios: no dudes como si fuera engañoso, sino cree en esto como verdad. Pues yo clamo:
“Oh, todas las obras del Señor, bendecid al Señor”.
La Theotokos
“El nacimiento de un niño proviene del amor mutuo: tal es la ley que Dios ha dado a los hombres”, dijo de nuevo la que no tiene reproche. “No conozco el placer del matrimonio: entonces, ¿cómo dices que tendré un niño?. Temo que hables con engaños. Sin embargo, he aquí que clamas:
“Oh, todas las obras del Señor, bendecid al Señor”.
El Ángel
“Oh Virgen”, respondió el ángel, “tú me hablas de la forma normal en la que nacen los hombres mortales. Pero yo te hablo del nacimiento del verdadero Dios. Más allá de toda palabra y entendimiento, en una forma que sólo Él conoce, tomará carne de Ti. Por tanto, clamo con regocijo:
“Oh, todas las obras del Señor, bendecid al Señor”.
La Theotokos
“Me dices la verdad”, respondió la Virgen. “Pues has venido como un ángel mensajero, trayendo el regocijo a todos. Así pues, ya que soy purificada en cuerpo y alma por el Espíritu Santo, hágase en mí según tu palabra: que Dios more en mí. A Él le clamo contigo: “Oh, todas las obras del Señor, bendecid al Señor”.
Katavasia: “Escucha, oh pura Virgen Doncella: permite que Gabriel te dé el consejo del Altísimo, que es antiguo y verdadero. Disponte a recibir a Dios, pues por Ti, el Incomprensible viene a morar con los hombres mortales. Por eso, clamo con regocijo:
“Oh, todas las obras del Señor, bendecid al Señor”.
Oda IX
(No se canta el “Magníficat”, ni “Más honorable que los querubines”, sino que en vez del irmos y los troparios, cantamos el Megalimnario).
Oh tierra, anuncia las buenas nuevas del gran gozo, y tú, oh cielo, alaba la gloria de Dios.
(Irmos): Que todo mortal nacido en la tierra, portando su antorcha, salte de gozo en el espíritu, y que las huestes de los poderes angélicos celebren y honren la santa fiesta de la Theotokos, y clamen:
 “Alégrate, bendita y siempre Virgen, que diste a luz a Dios”
Que ninguna mano profana toque la vivificante Arca de Dios, sino que los labios de los fieles, cantando sin cesar las palabras del Ángel a la Theotokos, clamen con gran gozo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”.
Habiendo concebido a Dios en una forma que escapa a todo entendimiento, oh Doncella, has escapado de las ordenanzas de la naturaleza. Pues por tu naturaleza mortal, no estuviste sujeta a las leyes establecidas de la maternidad. Por eso, como es digno, escucha la salutación:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”.
¿Cómo Puedes Amamantar, oh Virgen Pura?. Esto, la lengua del hombre mortal no puede expresarlo. Pues has mostrado algo desconocido a la naturaleza, que supera por completo las leyes naturales del nacimiento. Por eso, como es digno, escucha la salutación:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”.
Las Santas Escrituras hablan de ti místicamente, oh Madre del Altísimo. Pues Jacob vio en los días antiguos la escalera que te prefiguraba, y dijo: “Esta es la escalera por la que Dios descenderá”. Por eso, como es digno, escucha la salutación:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”.
La zarza y el fuego mostraron una asombrosa maravilla a Moisés, el iniciado en los misterios sagrados. Buscando su cumplimiento en el curso del tiempo, dijo: “Lo veré llevado a cabo en la Virgen pura. A ella, como Theotokos, sea la salutación:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”.
Daniel te llamó “Montaña Espiritual”; Isaías, la Theotokos; Gedeón, te vio como un vellocino y David te llamó “Santuario”; otros te llamaron “puerta”. Y Gabriel, a su vez, te clama: “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”.
Katavasia: Que ninguna mano profana toque la vivificante Arca de Dios, sino que los labios de los fieles, cantando sin cesar las palabras del Ángel a la Theotokos, clamen con gran gozo:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”.
Tropario, tono 4º
Hoy es el inicio de nuestra salvación y la revelación del misterio eterno. El Hijo de Dios se convierte en Hijo de la Virgen, y Gabriel anuncia la llegada de la Gracia. Por eso, junto a él, clamémosle a la Theotokos:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”.

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Sunday, April 10, 2016

Trabaja el demonio ( San Juan Climaco. “La Santa Escala '' )


Trabaja el demonio contra los obedientes manchando sus cuerpos con sucios humores, haciéndolos duros de corazón, provocando en ellos desórdenes no habituales, haciéndolos secos, estériles, amigos de comer y beber, perezosos para la oración, proclives al sueño, cerrados de entendimiento, para que, viéndose así (como gente que ningún provecho saca del instituto de la obediencia), quieran salir de ese estado y volverse atrás. Ellos no pueden ver, entonces, que con esta sequedad y esta pobreza, que obedecen a una singular disposición de Dios, se les da un gran motivo para alcanzar la humildad.

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Días malos ...( Abba Filotheos Zervakos )


Los días a los que hemos llegado son malos. Si por el bien de sus elegidos y por medio de las oraciones de la Santísima Madre y de todos los santos, el Señor no tiene misericordia, entonces, no sólo casas e iglesias, sino incluso ciudades enteras serán devastadas a causa de los muchos pecados de la gente, y por la falta de amor y fe. Estemos preparados. Me aproximo a la muerte y le pido que venga pronto para que no vea los dolorosos días de la ira del Señor.

En cuanto a la vida que deberíais llevar, el matrimonio o el celibato, esto es voluntad de Dios, porque a menudo, lo que los hombres quieren es una cosa y lo que Dios manda es otra. Tanto la vida del matrimonio como el celibato son buenas, pero la vida virginal es mejor y superior, porque el hombre célibe tiene cuidado de ser complaciente a Dios, mientras que el hombre casado se esfuerza por ser complaciente con su mujer y el mundo (1ª Corintios 7:32-34). Dios no fuerza a nadie, ya sea a la vida matrimonial o al celibato. “Si alguno quiere seguirme, renúnciese a sí mismo, y lleve su cruz y siga tras de Mí” (Mateo 16:24; Marcos 8:34; Lucas 9:23). El hombre, si quiere, debe elegir por sí mismo, ya sea una vida o la otra. Si duda sobre cuál de las dos vidas debe seguir, entonces, que ofrezca la oración más ferviente, con compunción y devoción, para que Dios le revele qué vida es la más ventajosa y beneficiosa para él seguir. Y Dios, que dice: “Pedir y se os dará, buscad y encontraréis” (Mateo 7:7; Lucas 11:9), os la revelará.

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Thursday, April 7, 2016

Las velas o candelas.....


¿Que es lo primero que se debe hacer cuando se traspasa el umbral del templo? Se debe acercar al despachador de velas. Prácticamente nuestra cristiandad comienza a través de la unión al rito, por medio de la vela de cera. Sería imposible imaginarse un templo ortodoxo donde no se prenden velas.
El intérprete de la Liturgia San Simeón de Solun (siglo XV) dice, que la cera pura significa la pureza y pulcritud de la gente que la trae. La cera se brinda en señal de nuestro arrepentimiento. La suavidad y la flexibilidad de la cera hablan de nuestra disposición de ser obedientes a Dios. La llama de la vela significa el calor de nuestro amor a Dios. No se debe colocar la vela de una manera formal, con el corazón frío. El acto físico debe ser acompañado por una simple oración, con palabras propias.
Las velas siempre se prenden en los servicios eclesiásticos. Los que fueron recién bautizados mantienen las velas en las manos, al igual que los que se unen en el sacramento matrimonial, y durante el oficio por los difuntos. No existen reglas definidas respecto a donde y cuantas velas deben ser colocadas.


Los que regularmente visitan el templo, colocan comúnmente varias velas: al lado del icono del santo del día, que se coloca sobre el atril en el centro del templo; enfrente de las imágenes del Salvador y de la Santa Virgen — por la salud de sus queridos; al Crucifijo sobre una pequeña mesa — candelabro (kanun) — por el descanso en paz de los difuntos. Y si desea el corazón — a los santos que uno desea.
Sucede a veces que en el candelabro no queda más sitio debido a que todos los provistos se ven ocupados con velas encendidas. Desde luego no es apropiado apagar una vela ya colocada para poner la suya; sería correcto solicitar a la persona adecuada que la colocara más tarde. Y tampoco es razón para confusión si su vela, aún no consumida, la apaguen al terminar el servicio: Dios ya había aceptado su sacrificio.


No hay por que escuchar a los que afirman que la vela debe ser colocada con la mano derecha; que si la vela se apaga — significa una desgracia; que es un pecado mortal el ablandar sobre la llama el extremo inferior de la vela para su estabilidad etc. Existen muchas supersticiones en torno a la iglesia, pero todas son absurdas.A Dios le agrada la vela de cera, pero la llama que nace del corazón le agrada más. Nuestra vida espiritual y la participación en los oficios religiosos no se limita por la vela, pues por si sola, la vela no nos salvará de los pecados, tampoco nos unirá a Dios y menos nos dará fuerzas para la lucha invisible. La vela está llena de significado simbólico, pero lo que nos salva no es el símbolo, sino la auténtica esencia de la gracia Divina.


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El mal empieza de los malos pensamientos. .. ( San Porfirios del Monte Athos )



El mal empieza de los malos pensamientos. Cuando te enfadas, te disgustas y te amargas, aunque sea sólo con el pensamiento, estropeas tu ambiente espiritual. Impides que el Espíritu Santo actúe y envíe la energía increada y así permites al diablo que aumente el mal. Tú siempre tienes que orar, amar y perdonar, expulsando de tu interior cada malo loyismós (pensamiento, fantasía, idea, reflexión).

San Porfirios del Monte Athos 


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Tuesday, April 5, 2016

¿Cómo hacer la señal de la Cruz...

Persígnate, hijo, — dijo una mujer en voz baja a un muchacho adolescente parado a su lado en el momento que el sacerdote bendijo a los feligreses con el Evangelio en forma de Cruz. El niño, junto con la madre, inició solemnemente y sin apuro persignarse: "En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" — murmuraban los labios apenas perceptiblemente y la cara del muchacho adquirió una expresión solemnemente piadosa. Es agradable observar esto. Pero lamentablemente muchas veces se observa lo contrario. Muchos de los creyentes que hace muchos años asisten al servicio eclesiástico, se persignan incorrectamente. Unos hacen volar la mano alrededor suyo, como si espantaran a las moscas, otros colocan los dedos como si agarrara un poco de sal y parece que no se persignan, sino esparcen la sal sobre sus propias cabezas, otros más, clavan los dedos con fuerza en la frente, como si estuvieran clavando clavos. También el error más común, cuando la mano ni siquiera llega al hombro y se pierde en alguna parte cerca del cuello.

¿Pequeños detalles o formalismo? ¡De ningún modo! Aún en sus tiempos, San Basilio el Grande escribía: "En el Templo ha de ser todo con respeto y según los estatutos." La señal de la cruz es un testimonio visible de nuestra fe. Recordemos también a Lucas 16:10:"El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto".


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Akathisto a la Santa y Vivificante Cruz


Contaquio I
Oh Cruz del Señor tres veces bendita, los creyentes te veneramos y nos postramos ante ti llenos de alegría en tu santa exaltación. Trofeo y arma invencible, por tu gracia protégenos, cúbrenos y se refugio para aquellos que te suplicamos diciendo:
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Icos I
Los ángeles del cielo rodean invisiblemente la vivificante Cruz con temor y contemplan como derrama su gracia sobre los creyentes. Asombrados exclaman diciendo:
Alégrate, oh Cruz, guardiana del mundo.
Alégrate, gloria de la Iglesia Ortodoxa.
Alégrate, pues generosamente sanas a los que suplican curación.
Alégrate, pues iluminas con tu luz a toda la tierra.
Alégrate, madero fragante que da la vida y tesoro de milagros.
Alégrate, tres veces bendita, fuente de la gracia.
Alégrate, escabel divino.
Alégrate, objeto precioso de nuestra veneración.
Alégrate, cáliz de néctar divino.
Alégrate, antorcha de fulgor esplendente.
Alégrate, pues por ti es bendecida la creación.
Alégrate, pues venerándote adoramos al Creador.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Condaquio II
La santa emperatriz Elena, llena de santo anhelo, le dijo a su hijo el Emperador Constantino: “Un gran deseo llena mi alma, ir a Tierra Santa y allí poder encontrar la Santísima Cruz” Puestos los ojos en el cielo, suplicante exclamaba: ¡Aleluya!
Icos II
Iluminada con una visión espiritual, convocó a sus sirvientes y les dijo: “Cavad aquí y sacad prestos de las profundidades de la tierra el Santo Madero para que pueda venerarlo el Orbe entero. Cuando lo vio la Santa Emperatriz, llena de temor, exclamó:
Alégrate, causa y signo de nuestra alegría. Alégrate, redención de la antigua maldición. Alégrate, tesoro ocultado por la envidia de los paganos.
Alégrate, tú que apareciste en los cielos como una señal.
Alégrate, rayo fulgurante de fuego divino.
Alégrate, pues fuiste anunciada desde antiguo como
escalera por la cual subimos al cielo.
Alégrate, maravilla de los ángeles.
Alégrate, tú que hieres a los demonios.
Alégrate, reliquia bendita del Logos.
Alégrate, antorcha que nos ilumina.
Alégrate, oh Cruz, protección del desvalido.
Alégrate, corona de los vencedores.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Condaquio III
Tres cruces descubrieron y ante la duda de cual sería la de nuestro Salvador acercaron el Santo Madero a una mujer que terminaba de morir. Ante todos se manifestó su poder y por el Árbol del que pendió el Fruto de la Vida, resucitó y se levantó exclamando llena de alegría: ¡Aleluya!
Icos III
Sosteniendo la Cruz, arma invencible, la emperatriz Elena corrió ante su hijo. El santo emperador Constantino se llenó de alegría y profundamente emocionado al contemplar el Madero Santo cuya imagen había visto en el cielo lloró diciendo:
Alégrate, cáliz luminoso. Alégrate, tesoro de vida eterna.
Alégrate, torre que contiene los dones del Espíritu Santo.
Alégrate, puerto seguro en el que se refugian los agitados por las tormentas.
Alégrate, altar en el que está Cristo como víctima del sacrificio.
Alégrate, vid que ha producido el racimo místico.
Alégrate, tú que proteges los cetros de los príncipes.
Alégrate, pues aplastas las cabezas de los demonios.
Alégrate, signo santo de nuestra fe.
Alégrate, defensa y protección del orbe.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Condaquio IV
Llenos de alegría los fieles se postraban ante el Santo Madero y llenos de gratitud hacia la Emperatriz cuyo celo fue premiado con el hallazgo de la vivificante cruz, levantaban sus manos al cielo exclamando: ¡Aleluya!
Icos IV
Como sol brillante apareció la Santísima Cruz ante los hombres y todos fueron iluminados con su resplandeciente luz. Corriendo a ella como hacia una estrella, elevada en el cielo por manos divinas, cantaron este himno.
Alégrate, alba del Sol espiritual.
Alégrate, fuente inagotable de miro divino.
Alégrate, vida de Adán y Eva.
Alégrate, muerte de los príncipes del averno.
Alégrate, y como eres ahora exaltada, exáltanos.
Alégrate, pues venerándote se santifican las almas de los hombres.
Alégrate, tú que fuiste proclamada al mundo por los Apóstoles.
Alégrate, fuerza invencible de los que luchan.
Alégrate, oh Cruz, vergüenza y reproche de los judíos.
Alégrate, alabanza de los creyentes.
Alégrate, por ti fueron destrozadas las puertas del infierno.
Alégrate, pues por ti nos viene la gracia.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!

Contaquio V
Contemplando el Santísimo Madero coronado por Dios, que nos podamos poner bajo su protección y teniéndolo como arma que podamos poner en fuga a nuestros enemigos. Con himnos alabemos al que pendió de él como fruto de salvación y digámosle: ¡Aleluya!
Icos V
El Gran Constantino vio una luz maravillosa en el cielo, y está luz fue poco a poco convirtiéndose en la señal bendita de la Cruz que refulgente cruzaba el cielo. Hizo ponerla en sus estandartes quitando las insignias paganas y mientras lo hacía así decía:
Alégrate, consejo inefable.
Alégrate, consuelo de los piadosos.
Alégrate, tu que haces retroceder a los enemigos.
Alégrate, fuego que quema a los demonios.
Alégrate, cetro celestial de los reyes fieles.
Alégrate, trofeo de los ejércitos que aman a Cristo.
Alégrate, pues humillas la arrogancia de los bárbaros.
Alégrate, tú que amas a los hombres tiernamente.
Alégrate, defensa contra todos los males.
Alégrate, fuente de todo lo bueno.
Alégrate, en quien se regocijan llenos de alegría los
cristianos.
Alégrate, lamento de los judíos.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Contaquio VI
La Cruz del Señor es escalera tan alta como el cielo que lleva a la gloria a los hombres que abandonan y desprecian todas las cosas de este mundo para que junto a los ángeles canten eternamente: ¡Aleluya!
Icos VI
Brillando en medio del Averno, oh Salvador, iluminaste con tu luz a los que se encontraban en la oscuridad. Los guardianes del infierno, no pudiendo resistir la gloria de tu llegada, cayeron como muertos, mas aquellos a por los que bajaste contemplando la Cruz exclamaron:
Alégrate, resurrección de los muertos.
Alégrate, consuelo de los afligidos.
Alégrate, pues expoliaste el Averno.
Alégrate, gozo del Paraíso.
Alégrate, cayado que cerró el mar ahogando al faraón.
Alégrate, pues rompiste la roca dando de beber a los israelitas.
Alégrate, Madero viviente, salvación del Buen ladrón.
Alégrate, rosa fragante, dulce olor del piadoso.
Alégrate, don que hemos recibido los hombres de Dios.
Alégrate, alimento del que tiene hambre espiritual.
Alégrate, oh Cruz, puerta de los misterios divinos.
Alégrate, pues de ti brotan los arroyos divinos.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Contaquio VII
Cuando el Faraón perseguía a los israelitas, llegaron al mar y viéndose perseguidos por los egipcios te suplicaban. Moisés levantando su vara abrió el mar y pudieron escapar del Faraón. Esta vara fue manifestación de la fuerza de Dios ante el pueblo que asombrado por su poder soberano exclamó: ¡Aleluya!
Icos VII
El que le dio en el Sinaí la ley a Moisés, por su propia voluntad subió al madero de la Cruz para ser clavado en él, librando de la maldición de la antigua Ley a los que miraran el poderío de la Cruz, que llenos de gratitud exclaman:
Alégrate, tú que levantas a los caídos.
Alégrate, castigo de los idólatras.
Alégrate, primicia de la Resurrección de Cristo
Alégrate, goce divino de los monjes.
Alégrate, árbol frondoso en el que se refugian los creyentes.
Alégrate, madero profetizado que ha sido plantado en la tierra.
Alégrate, alianza contra el enemigo.
Alégrate, protección de los Estados ortodoxos.
Alégrate, manifestación del justo Juez.
Alégrate, condenación de los ofensores.
Alégrate, oh Cruz, ayuda de los huérfanos.
Alégrate, oh Cruz que enriqueces a los pobres
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Contaquio VIII
Contemplando este portento, elevamos nuestras mentes y nuestros corazones al cielo, pues por esto subió Cristo a la Cruz y sufrió en la carne, para atraer hacía si a los que le suplican diciendo: ¡Aleluya!
Icos VIII
Cristo, siendo verdaderamente Dios, descendió de los cielos y sin perder su divinidad, El Logos preexistente antes de todos los siglos se manifestó en la carne naciendo de una Madre Virgen para elevar hasta el cielo a los que le suplican diciendo:
Alégrate, oh Cruz, arma de paz. Alégrate, origen y meta de los viajeros.
Alégrate, destrucción de los condenados.
Alégrate, árbol de fruto inmortal y dador de vida.
Alégrate, flor que se abre con nuestra salvación.
Alégrate, pues en ti se unen todas las cosas.
Alégrate, pues por ti se iluminan los corazones.
Alégrate, pues por ti se destierra la corrupción.
Alégrate, pues por ti desaparece el dolor.
Alégrate, tesoro precioso del género humano.
Alégrate, orgullo de los creyentes.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Contaquio IX
Los ejércitos de los demonios han sido vencidos y la raza de los judíos avergonzada. La santísima Cruz es levantada sobre el orbe y venerada. Nosotros la veneramos postrados y maravillados contemplamos como derrama las innumerables curaciones sobre aquellos que cantan: ¡Aleluya!
Icos IX
Cuando fuiste clavado en la Cruz, se descubrieron las falsas creencias de los idolatras que no soportaron la visión del Santo Madero, más nosotros glorificando tu Resurrección exclamamos:
Alégrate, manifestación de la sabiduría de Dios.
Alégrate, profundidad de su providencia.
Alégrate, ignorancia del imprudente.
Alégrate, infortunio del ignorante.
Alégrate, pues en ti se manifiesta la Resurrección de Cristo.
Alégrate, atributo glorioso de su Pasión.
Alégrate, salvación de los creyentes.
Alégrate, llave que nos abre el paraíso.
Alégrate, oh Cruz por todos venerada.
Alégrate, terror de las naciones infieles.
Alégrate, oh Cruz, salud de los enfermos.
Alégrate, ayuda constante de los que sufren.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Contaquio X
Con el propósito de salvar al mundo, El Verbo inefable, se encarnó y se sometió a la Cruz. Siendo verdadero Dios acepto la naturaleza humana para ser verdaderamente hombre y así salvar, venciendo a la muerte y al pecado, a los que llenos de fe y temor exclaman: ¡Aleluya!
Icos X
Oh Cruz, tú eres protección para el mundo entero ya que en ti, el Salvador del mundo, entero extendió sus manos y nos enseñó a todos a proclamar:
Alégrate, fundamento de la piedad.
Alégrate, pues por ti entramos en la tierra prometida.
Alégrate, pues pusiste en fuga al malvado Amalek.
Alégrate, pues fuiste prefigurada en las manos de Jacob.
Alégrate, pues por ti se disipan los antiguos errores.
Alégrate, pues en ti se cumplen las profecías.
Alégrate, pues en ti nos lleva el Salvador de todos.
Alégrate, pues tú destruiste al corruptor de las almas.
Alégrate, pues por ti somos unidos a los ángeles.
Alégrate, pues por ti somos iluminados por la Luz.
Alégrate, a ti te rendimos honor y gloria.
Alégrate, a ti te dirigimos nuestras alabanzas.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!

Condaquio XI
Nuestros himnos se quedan pobres ante la multitud de tus maravillas, y aunque te dirigimos nuestras alabanzas, oh Cruz preciosa, nada podemos hacer digno de lo que tú nos ofreces, aún así nosotros te suplicamos diciendo: ¡Aleluya!
Icos XI
Oh Cruz que da la vida, tu fulgor ilumina a los que estamos en la oscuridad, mostrándonos la luz inmaterial que ilumina a todos con el conocimiento divino y eleva nuestras mentes para que podamos cantar:
Alégrate, faro que ilumina a los que están en la oscuridad.
Alégrate, estrella que anuncia el amanecer al mundo.
Alégrate, relámpago que deslumbra a los asesinos de Cristo.
Alégrate, trueno que aterra al infiel.
Alégrate, pues haces resplandecer a los ortodoxos.
Alégrate, tú que destruyes los altares de los ídolos.
Alégrate, signo aparecido en el cielo.
Alégrate, victoria de los que mortifican su carne.
Alégrate, pues derrotas la insurrección de las pasiones.
Alégrate, en ti fue Cristo crucificado.
Alégrate, por ti el mundo fue salvado.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Contaquio XII
Cristo extendió en ti sus brazos, oh Madero bendito, y desde allí, llamó a todas las naciones concediendo el Reino de los Cielos a los que fielmente cantan diciendo: ¡Aleluya!
Icos XII
Movidos por el amor, te cantamos este himno a ti, Madero viviente en el que en la carne fue clavado el Señor. El que gobierna por encima de los poderes del mundo, te ha glorificado enseñándonos a suplicarte con estas palabras:
Alégrate, espada espiritual de Cristo.
Alégrate, santidad de los Santos.
Alégrate, profecía de los Profetas.
Alégrate, estratagema de Cristo.
Alégrate, lábaro de los ejércitos cristianos.
Alégrate, cetro y corona de los reyes ortodoxos.
Alégrate, fortaleza y refugio de los sacerdotes piadosos.
Alégrate, hermoso asilo de salvación.
Alégrate, destierro de los hijos de Hagar.
Alégrate, lámpara de la luz purísima.
Alégrate, alegría de las almas.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Contaquio XIII
(El condaquio XIII se leer tres veces)
Oh madero saludable y bendito que sostuviste al Logos divino; Madero santísimo digno de toda alabanza, pues has recibido nuestras súplicas, líbranos de toda calamidad y salva de los tormentos eternos a los que te cantan: ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!
Contaquio XIII
Oh madero saludable y bendito que sostuviste al Logos divino; Madero santísimo digno de toda alabanza, pues has recibido nuestras súplicas, líbranos de toda calamidad y salva de los tormentos eternos a los que te cantan: ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!
Contaquio XIII
Oh madero saludable y bendito que sostuviste al Logos divino; Madero santísimo digno de toda alabanza, pues has recibido nuestras súplicas, líbranos de toda calamidad y salva de los tormentos eternos a los que te cantan: ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!
(Repite el Condaquio I e Icos I)
Contaquio I
Oh Cruz del Señor tres veces bendita, los creyentes te veneramos y nos postramos ante ti llenos de alegría en tu santa exaltación. Trofeo y arma invencible, por tu gracia protégenos, cúbrenos y se refugio para aquellos que te suplicamos diciendo:
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Icos I
Los ángeles del cielo rodean invisiblemente la vivificante Cruz con temor y contemplan como derrama su gracia sobre los creyentes. Asombrados exclaman diciendo:
Alégrate, oh Cruz, guardiana del mundo.
Alégrate, gloria de la Iglesia Ortodoxa.
Alégrate, pues generosamente sanas a los que suplican curación.
Alégrate, pues iluminas con tu luz a toda la tierra.
Alégrate, madero fragante que da la vida y tesoro de milagros.
Alégrate, tres veces bendita, fuente de la gracia.
Alégrate, escabel divino.
Alégrate, objeto precioso de nuestra veneración.
Alégrate, cáliz de néctar divino.
Alégrate, antorcha de fulgor esplendente.
Alégrate, pues por ti es bendecida la creación.
Alégrate, pues venerándote adoramos al Creador.
¡Alégrate, Madero santo y bendito!
Amen.

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