Thursday, October 8, 2015

Que sacrifica su alma ( San Isaac el Sirio )


"El hombre verdaderamente misericordioso no sólo da la ayuda a que está obligado, sino que soporta con alegría la injusticia que los otros le infligen y les perdona. Es verdaderamente misericordioso aquel que sacrifica su alma por su hermano y no aquel que, por medio de la limosna, es caritativo con él".

San Isaac el Sirio

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‘Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo’... ( San Efrén el Sirio )


"El sentido de la petición ‘Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo’, es que nos unamos los unos a los otros sin envidia, con sencillez, amor, paz y alegría; es que consideremos el éxito de nuestro prójimo como victoria nuestra, sus debilidades, faltas y penas como heridas propias. Pues se ha dicho: ‘No busquéis vuestro propio interés, sino el interés mutuo’ (Flp 2, 4). Así, por la compasión recíproca y sobre todo por la que sienten los que gozan de salud hacia los enfermos, es como seremos capaces de cumplir los mandamientos de Cristo".

San Efrén el Sirio

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A aquellos que han sido juzgados dignos de llegar a ser hijos de Dios... ( San Macario el Grande )



"A aquellos que han sido juzgados dignos de llegar a ser hijos de Dios y de nacer de lo alto por el Espíritu Santo, les ocurre que lloran y se afligen por el género humano, y rezan por el Adán total derramando lágrimas, pues arden en amor espiritual por la humanidad. También a veces su espíritu se inflama con tal alegría y tal amor que, si fuera posible, acogerían a todos los hombres en su corazón, sin distinguir a los malos de los buenos. Y a veces, en la humildad de su espíritu, se rebajan de tal manera ante los hombres que se consideran los últimos y menores de todos".

San Macario el Grande


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Wednesday, October 7, 2015

Prefiere a ofender y entristecer más bien a los hombres que a Dios;... ( San Juan Clímaco )


Quien se preocupa por lo primero, es decir, evitar el escándalo, demuestra que la otra le hace falta, es decir la fuerza de la información. Porque cuando Dios está listo para escucharnos, podemos hacer y lograr todo. Que prefiera a ofender y entristecer más bien a los hombres que a Dios; porque el Dios se alegra cuando nos ve sufrir humillaciones con el propósito de suprimir, golpear y aniquilar la vanidad del engreimiento y del orgullo.
 


San Juan Clímaco 



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La pureza del corazón ..( Mitropolit Hierotheos Vlacho )


El Antiguo Testamento es el ícono del ascetismo corporal, mientras que los Evangelios o Nuevo Testamento son los íconos de la pureza del corazón: “El ayuno, la abstinencia, el dormir en el suelo, el permanecer mucho tiempo de pie (al orar, N.N), la vigilia por las noches y otras prácticas semejantes que se acostumbran en relación al cuerpo, hacen que se tranquilice la parte afectiva (pasional) del cuerpo, evitando pecar con hechos. Son un límite al hombre en nosotros y un vigilante contra los pecados de obra; aún más, prácticas como las mencionadas nos cuidan, nos impiden incluso pecar con la mente. La pureza del corazón, o la observación y cautela de la mente, cuya imagen es el Nuevo Testamento, si es practicada por nosotros como se debe, ataja todas las pasiones y todos los males, desenraizándolos del corazón, trayendo en consecuencia alegría, esperanza, contrición hasta las lágrimas, el conocimiento de nosotros mismos y de nuestros pecados, la oración por los que ya no están, la verdadera humildad, el amor infinito a Dios y a los demás, y el amor divino que nace del corazón”.
Sin ignorar el ascetismo del cuerpo, que es absolutamente necesario, los Santos Padres prestan una mayor atención a la pureza del corazón. El ascetismo corporal prepara el terreno para la lucha interior con nuestras debilidades – aunque el que lo practica, sin dedicarse también al ascetismo puramente interior, estará todavía en el período del Viejo Testamento. El esfuerzo de purificar nuestro corazón presupone el alejamiento de “las nubes de maldad en el espíritu del corazón”. Solamente así podremos ver al “Sol de la Verdad, Jesús”. Solamente así se nos iluminarán “el alguna medida, en la mente, los entendimientos de Su grandeza”.


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Tuesday, October 6, 2015

La oración es la medicina común para purificarnos de las pasiones ( San Nectario de Egina )



La oración es verdaderamente una armadura celeste y solo ella puede guardar a los que se han consagrado a Dios. La oración es la medicina común para purificarnos de las pasiones, para buscar protección contra el pecado y sanar nuestras faltas. La oración es un tesoro inagotable, un puerto tranquilo, la base de la serenidad, la raíz y la madre de miles de bendiciones.

San Nectario de Egina


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El ayuno disipa al maligno....( Padre Efraìn de Filoteu )


Entonces cuando el ayuno es acompañado de oración, de lectura, de vigilia, de asistencia a la Iglesia, de confesión, de comunión, de actuar bien y sobre todo, de ayuda a los demás, entonces, el corazón cambia y el alma se ablanda.

Entonces el corazón aprende a conocer cuán de grande es el amor de Dios hacia el hombre; entonces el hombre (...) logra ver que Cristo-Dios tuvo una vida de mártir en este mundo, para ayudarnos a nosotros, tan indolentes, a esforzarnos. Si Cristo sufrió, ¿nosotros, discípulos Suyos, elegiremos otro camino?

Sólo por medio de la humildad podemos ir avanzando. El ayuno, el amor a los demás, la caridad son buenos. Pero, ¿qué está sobre todo esto? Volvernos humildes. Y, más allá de la humildad, ¿qué hay? El discernimiento. Si falta el discernimiento en el trabajo de las virtudes, estaremos errando. También las virtudes deben ser guiadas. El bien, si no se hace como se debe, no es “bien”. Si no se realiza como es debido, en el modo, en el método, en el tiempo y en cantidad, no trae ningún beneficio, sino daño. El ayuno es algo bueno, pero es un medio, no un fin. Los medios, luego, tienen un fin, y este es alcanzar la humildad y luego el discernimiento. .

Si juzgamos a nuestro hermano, entonces en vano ayunamos. Si ayunamos, pero no estamos atentos a lo que pensamos, a lo que decimos, a lo que hay en nuestro corazón, en vano lo hacemos. El ayuno es de utilidad sólo cuando es acompañado del amor al prójimo.

El ayuno disipa al maligno. Con ayuno y oración, dijo el Señor, aquel huye.

Un vientre repleto no deja entrar al Espíritu Santo.

El que quiera vivir cristianamente debe cimentarse en el ayuno, la oración y la vigilia; sólo entonces podrá llegar a un nivel alto en la virtud. Para esto debemos adecuarnos al discernimiento de nuestro padre espiritual. Él te dirá cómo ayunar, cuánto ayunar, cuándo comulgar, cómo controlar tu pensamiento, cómo luchar con el maligno, qué debes hacer en determinada situación y así, por medio de su discernimiento, que es iluminado por el Espíritu Santo, ordenar todo tu interior. Así, el ayuno es algo santo, pero es sólo un medio. Lo practicaremos como nos sugiera nuestro padre espiritual, de acuerdo a nuestras fuerzas espirituales y corporales. Y no hagamos más de lo que debemos, más de lo que podemos hacer, sino que seamos mesurados en todo, porque si no tenemos esa justa medida, nada nos será de utilidad. 


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