Artículo procedente de una grabación de una conferencia dada por el venerable Seraphim Rose en el monasterio de San Herman en Platina, California, en el año 1982, con el título original de “Living the orthodox worldview”.
VIVIR UNA VISIÓN ORTODOXA DEL MUNDO
Antes de comenzar mí charla, una o dos palabras acerca de por qué es importante contar con un punto de vista ortodoxo del mundo, y de por qué es más difícil construir una (visión) hoy que en los siglos pasados.
En siglos pasados, por ejemplo en el siglo 19 en Rusia, la visión ortodoxa del mundo era una parte importante de la vida ortodoxa y fue apoyado por la vida a su alrededor. No hubo necesidad siquiera de hablar de ello como una cosa separada, vivías la ortodoxia en armonía sociedad ortodoxa a tu alrededor, y tenías una cosmovisión ortodoxa del mundo proporcionada por la Iglesia y la sociedad. En muchos países, el gobierno mismo confesaba la ortodoxia, era el centro de las funciones públicas y el rey o gobernante era históricamente el primer laico ortodoxo, con la responsabilidad de dar un ejemplo cristiano a todos sus súbditos. Cada ciudad tenía iglesias ortodoxas, y muchas de ellos tenían los servicios todos los días, mañana y tarde. Había monasterios en todas las grandes ciudades, en muchas ciudades, fuera de las ciudades, y en el campo, en los desiertos y páramos. En Rusia había más de 1000 monasterios oficialmente organizados, además de otros grupos no-oficiales. El monaquismo era una parte aceptada de la vida. La mayoría de las familias, de hecho, tenían en algún lugar una hermana o un hermano, tío, abuelo, primo o alguien que era un monje o una monja, además de todos los otros ejemplos de la vida Ortodoxa: personas que iban de monasterio en monasterio y los “locos en Cristo”. El modo de vida entero estaba impregnado de distintos tipos de personas ortodoxas, de las cuales, por supuesto, la vida monástica era el centro. Las costumbres ortodoxas eran una parte de la vida cotidiana. La mayoría de los libros que se leían habitualmente eran ortodoxos. La vida cotidiana en sí era difícil para la mayoría de la gente: tenían que trabajar duro para sobrevivir, la esperanza de vida no era muy grande, la muerte era una realidad frecuente, y todo ello reforzó la enseñanza de la Iglesia sobre la realidad y cercanía del otro mundo. Vivir una vida ortodoxa en tales circunstancias, era en realidad lo mismo que tener una visión ortodoxa del mundo, y no había gran necesidad de hablar de tal cosa.
Hoy en día, por otro lado, todo esto ha cambiado. Nuestra ortodoxia es una pequeña isla en medio de un mundo que opera sobre unos principios totalmente diferentes, y todos los días estos principios están cambiando para peor, haciéndonos más y más alejados de ella. Muchas personas sienten la tentación de dividir sus vidas en dos categorías claramente diferenciadas: la vida cotidiana que llevamos en el trabajo, con amigos del mundo, en nuestro negocio mundano, y la ortodoxia que vivimos los domingos y otras veces en la semana cuando tenemos tiempo para ello. Pero la visión del mundo de esa persona, si se mira de cerca, es a menudo una extraña combinación de los valores cristianos y los valores mundanos, que en realidad no se pueden mezclar. El propósito de esta charla es ver cómo las personas que viven hoy en día pueden comenzar a tener su visión del mundo en más de una sola pieza, para que sea una visión ortodoxa del mundo global.
La ortodoxia es la vida. Si no vivimos la ortodoxia, simplemente no son ortodoxos, no importa lo que una creencia religiosa nos pueda deparar.
La vida en nuestro mundo contemporáneo se ha convertido en (una vida) muy artificial, muy incierta, muy confusa. La ortodoxia, es cierto, tiene una vida propia, pero no está tampoco muy lejos de la vida del mundo que lo rodea, y así la vida de los cristianos ortodoxos, incluso cuando se es verdaderamente ortodoxo, no puede reflejarlo de alguna manera. Una especie de incertidumbre y confusión también han entrado en la vida ortodoxa en nuestros tiempos. En esta charla vamos a tratar de mirar hacia una vida contemporánea, y luego hacia la vida ortodoxa, para ver cómo podemos cumplir mejor con nuestra obligación cristiana de llevar otro tipo de vida mundana, incluso en estos tiempos tan terribles, y tener una visión cristiana ortodoxa de la toda la vida hoy en día que nos permitirá sobrevivir en estos tiempos con nuestra fe intacta.
LA VIDA DE HOY EN DÍA SE HA CONVERTIDO EN ANORMAL
Cualquier persona que mire a nuestra vida contemporánea desde la perspectiva de la vida normal vivida por la gente en tiempos pasados -digamos, Rusia o América, o cualquier país de Europa occidental en el siglo 19- no puede dejar de sorprenderse por el hecho cuan anormal se ha convertido la vida hoy en día. Todo el concepto de autoridad y obediencia, de decencia y cortesía, de conducta pública y privada, todo ha cambiado drásticamente, se han dado la vuelta, excepto en unos pocos focos aislados de gente, por lo general los cristianos de algún tipo, que tratan de preservar el modo llamado “a la antigua” forma de vida.
Nuestra vida anormal de hoy en día puede ser caracterizada como mimada, consentida. Desde la infancia los niños de hoy se tratan, como regla general, como un pequeño dios o una diosa en la familia: sus caprichos son satisfechos, sus deseos cumplidos, está rodeado de juguetes, diversiones, comodidades; no está entrenado y educado de acuerdo a los estrictos principios de conducta cristiana, sino que le dejan desarrollar de cualquier manera sus deseos. Por lo general es suficiente que diga, “¡Lo quiero!” o “no lo haré!” para que sus padres se dobleguen ante él y le dejen salirse con la suya. Tal vez esto no sucede” todo” el tiempo en cada familia, pero ocurre con suficiente frecuencia como para ser la regla contemporánea de la crianza de los niños, e incluso los padres mejor intencionados no pueden escapar totalmente a su influencia. Incluso si los padres tratan de criar al niño en un sentido más estricto, los vecinos tratan de hacer algo más. Tienen que tener esto en cuenta al disciplinar al niño.
Cuando un niño se convierte en un adulto, se rodea naturalmente de las mismas cosas que estaba acostumbrado en su infancia: comodidades, diversiones, y juguetes para mayores. La vida se convierte en una constante búsqueda de “diversión” que, por cierto, es una palabra totalmente desconocida en cualquier otro vocabulario; en el siglo 19 en Rusia no habrían entendido lo que significaba esta palabra, ni tampoco en cualquier civilización seria. La vida es una búsqueda constante de la “diversión” que está totalmente vacía de todo significado serio que un visitante de un país del siglo 19, mirando a nuestros programas populares de televisión, parques de diversiones, anuncios, películas, música y en casi cualquier aspecto de nuestra cultura popular podría pensar que había tropezado con un país de imbéciles que han perdido todo contacto con la realidad normal. No solemos tener esto en cuenta, porque estamos viviendo en esta sociedad y lo damos por sentado.
Algunos observadores recientes de nuestra vida contemporánea han llamado a los jóvenes de hoy día la “generación del yo” y a nuestros tiempos “edad del narcisismo”, caracterizado por un culto y una fascinación por uno mismo que impide una vida humana normal de desarrollo. Otros han hablado del “plástico” universo o mundo de fantasía en el que tantas personas viven hoy en día, incapaces de enfrentar o de llegar a un acuerdo con la realidad del mundo que les rodea, o los problemas dentro de sí mismos.
Cuando la “generación del yo” se convierte en una religión, que ha estado sucediendo con mucha frecuencia desde hace varias décadas, es habitual en una forma “plástica” o fantástica de religión: una religión de “auto-desarrollo” (donde el yo sigue siendo el objeto de culto), de lavado de cerebro y control mental, de los gurús y swamis deificados, de la búsqueda de los OVNIS y los seres “extraterrestres”, de los estados anormales y sentimientos espirituales. No voy a entrar en todas estas manifestaciones, que son probablemente lo suficientemente familiar para la mayoría de vosotros, excepto para discutir un poco más tarde cómo esto toca en la vida cristiana ortodoxa espiritual de nuestros días.
Es importante que nos demos cuenta, ya que tratamos de llevar una vida cristiana hoy en día, que el mundo que ha sido formado por nuestros caprichosos tiempos, hacen demandas en el alma, ya sea en religión o en la vida secular, que son lo que uno tiene que llamar un totalitarismo. Esto es bastante fácil de ver en los cultos de control psíquico que han recibido tanta publicidad en los últimos años, y que exigen una lealtad total a un hecho a sí mismo “hombre santo”, pero es igual de evidente en la vida secular, en donde uno se enfrenta no sólo por una tentación personal aquí o allá, sino por un constante estado de tentación que ataca a uno, ya sea en la música de fondoque se escucha en todas partes, en los mercados y las empresas, en los carteles públicos y letreros de calles de la ciudad, en la música rock que se lleva incluso a campamentos y senderos, y en la propia casa, donde la televisión a menudo se vuelve la regla secreta de la casa, dictando los valores modernos, opiniones y gustos. Si tienes niños pequeños, ya sabes que esto es verdad, cuando han visto algo en la televisión lo difícil que es luchar contra este nuevo dictamen que se ha dado como una autoridad por la televisión.
El mensaje de esta tentación universal que ataca a los hombres de hoy, con toda franqueza en sus formas seculares, pero por lo general más oculto en sus formas religiosas, es: vivir el presente, disfrutar, relajarse, estar cómodo. Detrás de este mensaje hay otro, más siniestro en su trasfondo, que se expresa abiertamente sólo en los países oficialmente ateos, que están un paso por delante del mundo libre en este sentido. De hecho, debemos darnos cuenta de que lo que está sucediendo en el mundo de hoy es muy similar tanto si se produce detrás de la Cortina de Hierro o en el mundo libre. Existen diferentes variedades de la misma, pero es un ataque muy similar para conseguir nuestra alma. En los países comunistas que tienen una doctrina oficial de ateísmo, dicen abiertamente que lo siguiente: Olvídate de Dios y cualquier otra vida, a excepción del presente; elimina de tu vida el temor de Dios y la reverencia por las cosas santas, considera a aquellos que todavía creen en Dios en a la manera “antigua” como enemigos que deben ser exterminados. Se podría tomar, como símbolo de nuestra despreocupación, amantes de la diversión, auto-adoradores de los tiempos, nuestra “Disneyland” americano; si es así, no debemos descuidarnos para ver detrás de ella el símbolo más siniestro que muestra donde la “generación del yo” está realmente titulado: el Gulag soviético, la cadena de campos de concentración que ya rige la vida de casi la mitad de la población mundial.
DOS FALSOS ENFOQUES DE LA VIDA ESPIRITUAL
Pero, cabe preguntarse, ¿qué tiene todo esto que ver con nosotros, que estamos tratando de llevar lo mejor que podemos una vida sobria cristiana ortodoxa? Tiene mucho que ver. Tenemos que darnos cuenta que la vida que nos rodea, a pesar de que es anormal, es el lugar donde comenzamos nuestra vida cristiana. Lo que hacemos de nuestra vida, sea cual sea el contenido verdaderamente cristiano que le demos, todavía tiene algo del sello de la “generación del yo” en él, y tenemos que ser lo suficientemente humildes como para ver esto. Aquí es donde comenzamos.
Hay dos enfoques falsos de la vida que nos rodean que se dan muy a menudo hoy en día, pensando que de alguna manera esto es lo que los cristianos ortodoxos deberían estar haciendo. Uno de los enfoques-el más común de ellos-es simplemente ir conforme a los tiempos: Adáptate a la música rock, las modas y los gustos modernos, y todo el ritmo de nuestra animada vida moderna. A menudo, los padres más anticuados tendrán poco contacto con esta vida y vivirán su propia vida, más o menos por separado, pero sonreirán al ver a sus niños tras su última locura, y pensarán que esto es algo inofensivo.
Este camino es un desastre total para la vida cristiana, es la muerte del alma. Algunos todavía pueden llevar una vida respetable hacia el exterior sin tener que luchar contra el espíritu de los tiempos, pero por dentro están muertos o muriendo, y, lo más triste de todo, es que sus hijos pagarán el precio en diversos trastornos psíquicos y espirituales, y en enfermedades que se vuelven más y más común. Uno de los principales miembros de la secta suicida que terminó de manera tan espectacular en Jonestown, hace cuatro años, era la joven hija de un sacerdote ortodoxo griego; grupos de rock satánicos como Kiss “Los niños del servicio de Satanás”, están compuestos por jóvenes ex ortodoxos rusos; la mayor parte de los miembros del templo de satanás de San Francisco, según un reciente estudio sociológico, se compone de chicos ortodoxos. Estos son sólo unos pocos casos notables, la mayoría de los jóvenes ortodoxos están tan lejos del mal camino, acaban de fundirse con el mundo anti-cristiano en torno a ellos y dejan de ser ejemplos de cualquier tipo de cristianismo, para quienes les rodean.
Esto está mal. El cristiano debe ser diferente del mundo, sobre todo de lo raro de hoy en día, el mundo anormal, y esto debe ser una de las cosas básicas que debe saber a parte de su educación cristiana. De lo contrario no tiene sentido de llamarnos cristianos y mucho menos cristianos ortodoxos.
El falso enfoque en el extremo opuesto es el que se podría llamar la falsa espiritualidad. Como las traducciones de los libros ortodoxos sobre la vida espiritual cada vez más ampliamente disponible, y el vocabulario ortodoxo de la lucha espiritual se pone cada vez más en el aire, se encuentra un número creciente de gente hablando de hesicasmo, de la oración de Jesús, la vida ascética, exaltando los estados de oración, y los Santos Padres más elevados como San Simeón el Nuevo Teólogo, San Gregorio Palamas, y San Gregorio el Sinaíta. Está muy bien estar al tanto de este lado verdaderamente sublime de la vida espiritual ortodoxa y tener reverencia por los grandes santos que han vivido realmente, pero a menos que tengamos una conciencia muy realista y muy humilde de lo lejos que estamos todos hoy en día de la vida del hesicasmo y lo poco preparados que estamos, incluso para acercarnos a ella, nuestro interés será sólo una expresión más de nuestro auto-centrado, universo plástico. ¡La generación del yo se torna hesicasta! – eso es lo que algunos están tratando de hacer hoy, pero en realidad sólo están agregando un nuevo juego llamado “hesicasmo” a las atracciones de Disneylandia.
Hay libros sobre este tema que ahora son muy populares. De hecho, los católicos romanos están yendo en masa tras este tipo de cosas, bajo la influencia ortodoxa y de sí mismos pueden influir en otras personas ortodoxas. Por ejemplo, hay un sacerdote jesuita, el Padre George Maloney, que escribe todo tipo de libros sobre este tema y que traduce a San Macario el Grande y a San Simeón el Nuevo Teólogo, y trata de conseguir que la gente en la vida cotidiana sea hesicasta. Tienen todo tipo de retiros, por lo general “carismáticos”, la gente está, supuestamente, inspirada por el Espíritu Santo y llevan a cabo todo tipo de disciplinas obtenidas de los Santos Padres, y que van mucho más allá del nivel en que estamos hoy. Esto es una cosa muy poco seria. También hay una mujer, Catherine de Hueck Doherty (de hecho, ella nació en Rusia y se convirtió al catolicismo romano), que escribe libros sobre Poustinia, la vida en el desierto, y Molchanie, la vida en silencio, y todas estas cosas las intenta llevar en la vida como si fuera algo de moda, una nueva golosina. Esto, por supuesto, es muy poco serio y un signo muy trágico de nuestros tiempos. Este tipo de temas elevados están siendo utilizados por personas que no tienen idea de qué se trata. Para algunas personas es sólo un hábito o un pasatiempo, para otras que lo toman en serio, puede ser una gran tragedia. Piensan que están llevando algún tipo de vida elevada y en realidad no han llegado ni a una estabilidad con sus propios problemas.
Permitidme volver a insistir que ambos extremos se deben evitar, tanto el mundano como la super-espiritualidad, pero esto no significa que no debemos tener un conocimiento realista de las peticiones legítimas que el mundo hace sobre nosotros, o que debemos dejar de respetar y tomar una sólida instrucción de los grandes Padres hesicastas y del uso de la oración de Jesús por nosotros mismos, de acuerdo a nuestras circunstancias y la capacidad. Simplemente tiene que estar en nuestro nivel, en la tierra. El sentido es, y es un sentido absolutamente necesario para nuestra supervivencia como cristianos ortodoxos hoy, que debemos darnos cuenta de nuestra situación de cristianos ortodoxos hoy en día, debemos darnos profundamente cuenta de los tiempos en que vivimos, de lo poco que sabemos y sentimos nuestra ortodoxia , de lo lejos que nos encontramos no sólo de los santos de la antigüedad, sino incluso de los cristianos ortodoxos corrientes de hace cien años o incluso de hace una generación, y cuánto tenemos que humillarnos sólo para llegar a ser cristianos ortodoxos hoy.
¿QUE PODEMOS HACER?
Más específicamente, ¿qué podemos hacer para obtener este conocimiento, esta toma de conciencia, y cómo podemos hacerla fructíferar en nuestras vidas? Voy a tratar de responder a esta pregunta en dos partes: en primer lugar, en relación con nuestra conciencia del mundo que nos rodea, que como nunca antes en la historia del cristianismo se ha convertido en nuestro enemigo consciente, y en segundo lugar, en relación con nuestra conciencia de la ortodoxia, que me temo que la mayoría de nosotros sabemos mucho menos de lo que deberíamos, y mucho menos de lo que tendríamos que saber si quisiéramos conservarla.
En primer lugar, ya que, lo queramos o no estamos en el mundo (y sus efectos se dejan sentir con fuerza incluso en un lugar remoto como nuestro monasterio aquí), debemos hacerle frente a ella y a sus tentaciones de lleno y de manera realista, pero sin renunciar a ella; en particular, debemos preparar a nuestros jóvenes para las tentaciones a las que se van a enfrentar, como si fueran a vacunarse contra estas tentaciones. Debemos ser conscientes de que el mundo que nos rodea rara vez nos ayuda y sin embargo casi siempre nos dificulta la crianza de nuestro hijo en un espíritu verdaderamente ortodoxo. Debemos estar preparados todos los días para responder a la influencia del mundo por los principios de una educación cristiana sólida.
Esto significa que lo que un niño aprende en la escuela debe ser constantemente revisado y corregido en el hogar. No podemos asumir que algo que va a aprender en la escuela es simplemente algo provechoso o secular y no tiene nada que ver con su educación ortodoxa. Se pueden aprender habilidades útiles y hechos (aunque muchas escuelas en los Estados Unidos hoy en día están fracasando miserablemente, incluso en esto, muchos profesores de la escuela nos dicen que todo lo que pueden hacer es mantener a los niños en el buen orden en la clase sin siquiera enseñar nada), pero incluso si se consigue esto, también se le enseñaron muchas actitudes equivocadas y filosóficas. La actitud básica de un niño y su apreciación hacia la literatura, la música, la historia, el arte, la filosofía, incluso la ciencia y por supuesto la vida y la religión, no deben venir primeramente de la escuela, ya que la escuela te dará todo esto mezclado con filosofía moderna , sino que tiene que venir primero de casa y de la Iglesia, o de lo contrario está destinado a ser maleducado en el mundo actual, donde la educación pública es en el mejor de los casos agnóstica, y en el peor abiertamente atea o antirreligiosa. Por supuesto, en la Unión Soviética todo esto se imponía al niño, con nada en absoluto de religión y con un programa activo de hacer al niño un ateo.
Los padres deben saber exactamente lo que se les enseña a sus hijos en los cursos de educación, que son casi universales hoy en día en las escuelas estadounidenses, y corregirlo en el hogar, no sólo por una actitud franca sobre este tema (especialmente entre padres e hijos, una cosa muy rara en la sociedad americana), sino también por una clara y firme posición en los aspectos morales de la misma que está totalmente ausente en la educación pública.
Los padres deben saber exactamente qué tipo de música están escuchando sus hijos, qué aparece en las películas que ven (escuchándolas y viéndolas junto a ellos cuando sea necesario), a qué tipo de lenguaje están expuestos y qué tipo de lenguaje utilizan, y dar la actitud cristiana de todo esto.
La televisión en los hogares donde no existe el suficiente valor para tirarla por la ventana, debe estar estrictamente controlada y supervisada para evitar los efectos tóxicos de esta máquina, que se ha convertido en el educador líder de actitudes anticristianas e ideas en la propia casa, especialmente para los jóvenes.
Hablo acerca de la crianza de los hijos, porque aquí es donde el mundo golpea por primera vez a los cristianos ortodoxos y los forma a su imagen; una vez que se han formado las actitudes equivocadas en el niño, la tarea de darle una educación cristiana se hace doblemente difícil.
Pero no es sólo a los niños, sino a todos nosotros, que nos enfrentamos al mundo a los que se nos está tratando de formar en el anti-cristianismo, por medio de las escuelas, la televisión, las películas, la música popular, y todas aquellas influencias que nos bombardean, sobre todo en las grandes ciudades. Tenemos que ser conscientes de que lo que se bombardea sobre nosotros es todo de una pieza; tiene un cierto ritmo, un cierto mensaje que darnos, el mensaje de la auto-adoración, de la relajación, de dejarse llevar, de disfrutar de uno mismo, de renunciar a cualquier idea de otro mundo, en diversas formas, ya sea en música o en el cine, en la televisión o en lo que se enseña en las escuelas, de la manera en que el tema se ha enfatizado, de la forma en que se muestra el trasfondo, y todo lo demás; hay una cosa en particular que se nos está dando a nosotros, y que es en realidad, una educación en el ateísmo. Tenemos que luchar por saber exactamente lo que el mundo está tratando de hacer para nosotros, y mediante la formulación y comunicación de nuestra respuesta cristiana ortodoxa responder a ello.
Francamente, a partir de la observación de la forma en que las familias ortodoxas viven y transmiten su ortodoxia en el mundo de hoy, parecería que esta batalla se pierde más frecuentemente de lo que se gana. El porcentaje de cristianos ortodoxos que conservan su identidad ortodoxa intacta y no cambian a la imagen del mundo de hoy, es ciertamente pequeño.
Sin embargo, no es necesario ver el mundo que nos rodea como si todo fuera malo. De hecho, para nuestra supervivencia como cristianos ortodoxos, tenemos que ser lo suficientemente inteligentes como para utilizar todo lo que es positivo en el mundo para nuestro propio beneficio. Aquí voy a ir a algunos puntos donde se puede utilizar algo en el mundo que no parece tener nada que ver directamente con la ortodoxia con el fin de formular nuestra visión ortodoxa del mundo.
El niño que ha sido expuesto desde sus primeros años a la buena música clásica, y ha visto que su alma está siendo desarrollada por ella, no será tan tentado por el crudo ritmo y los mensaje del rock y de las otras formas contemporáneas de pseudo-música, como alguien que ha crecido sin una educación musical. Esta formación musical, como ya varios de los staretz (ancianos) de Optina han dicho, afina el alma y la prepara para la recepción de las impresiones espirituales.
El niño que ha sido educado en la buena literatura, el teatro y la poesía y ha sentido su efecto en su propia alma, es decir, ha disfrutado realmente de ellos, no se convertirá tan fácilmente en un adicto a las películas contemporáneas y a los programas de televisión y novelas baratas que devastan el alma y la separan de la senda cristiana.
El niño que ha aprendido a ver la belleza en la pintura y la escultura clásica no será fácil que se introduzca en el malsano arte contemporáneo o se sientan atraídos por los productos chabacanos de la publicidad moderna y la pornografía.
El niño que sabe algo de la historia del mundo, sobre todo en época cristiana, y cómo otras personas han vivido y pensado, en qué errores y trampas han caído las personas que se han apartado de Dios y sus mandamientos, y la gloriosa e influyente vida que han vivido cuando eran fieles a Él, será crítico (exigente) sobre la vida y la filosofía de nuestros tiempos y no se sentirá inclinado a seguir la primera nueva filosofía o forma de vida que se encuentre. Uno de los problemas básicos que enfrenta la educación de los niños de hoy es que en las escuelas ya no se les da desde hace tiempo un sentido de la historia. Es peligroso y fatídico privar a un niño del sentido de la historia. Esto significa que no tiene capacidad de tomar ejemplos de las personas que vivieron en el pasado. Y en realidad, en la historia los hechos se repiten constantemente. Una vez que veas eso, resultará interesante cómo las personas han respondido a los problemas, cómo ha habido gente que ha ido en contra de Dios y qué resultados se obtuvieron a partir de eso, y cómo la gente ha cambiado sus vidas, se convirtieron en excepciones y dieron un ejemplo de lo que es vivir en nuestros propios tiempos. Este sentido de la historia es algo muy importante que se debe enseñar a los niños.
En general, la persona que está muy familiarizada con los mejores productos de la cultura secular, que en Occidente casi siempre tiene claras connotaciones religiosas y cristianas, tiene una mejor oportunidad de llevar una vida normal, ortodoxamente fructífera, que alguien que sólo conoce la cultura popular de hoy en día. Aquel que se convierte a la ortodoxia directamente de la cultura del “rock”, y en general cualquier persona que piensa que puede combinar la ortodoxia con ese tipo de cultura, le queda mucho por sufrir, además de un camino difícil en la vida antes de que pueda convertirse en un cristiano ortodoxo realmente serio y capaz de transmitir su fe a los demás. Sin este sufrimiento, sin esta conciencia, los padres ortodoxos permitirán que sus hijos sean devorados por el mundo contemporáneo. La mejor cultura del mundo, recibida correctamente, perfecciona y desarrolla el alma; la cultura popular de hoy paraliza y deforma el alma e impide tener una respuesta completa y normal del mensaje de la ortodoxia.
Por lo tanto, en nuestra batalla contra el espíritu de este mundo, podemos utilizar las mejores cosas que el mundo tiene que ofrecer con el fin de ir más allá de ellas; todo es bueno en el mundo, sólo si somos lo suficientemente prudentes como para verlo, señalando a Dios y la ortodoxia, y hacemos uso de ello.
LA VISIÓN ORTODOXA DEL MUNDO
Con tal actitud, un punto de vista tanto de las cosas buenas y como de las cosas malas en el mundo, nos es posible tener y efectuar una visión ortodoxa del mundo, es decir, un punto de vista ortodoxo sobre la totalidad de la vida, no sólo en temas estrictamente eclesiásticos. Existe una falsa opinión, que por desgracia hoy en día está demasiado extendida, de que es suficiente con tener una ortodoxia que se limita al edificio de la iglesia y a las actividades formales “ortodoxas”, como rezar en ciertos momentos o hacer la señal de la Cruz; en todo lo demás, por lo que esta opinión cree, cada uno puede ser como cualquier otra persona, participando en la vida y la cultura de nuestro tiempo sin ningún problema, siempre y cuando no cometamos pecado.
Cualquier persona que ha llegado a darse cuenta de lo profunda que es la ortodoxia, y de cuál es el compromiso que se requiere por parte de los cristianos ortodoxos serios, y así mismo, qué demandas totalitarias hace el mundo contemporáneo sobre nosotros, fácilmente se verá lo equivocada que es esta opinión. Uno es ortodoxo todo el tiempo todos los días, en todas las situaciones de la vida, o simplemente no es ortodoxo. Nuestra ortodoxia se revela no sólo en nuestro punto de vista estrictamente religioso, sino en todo lo que hacemos y decimos. La mayoría de nosotros somos muy inconscientes de la responsabilidad religiosa cristiana que tenemos para la parte aparentemente secular de nuestras vidas. La persona con una verdadera visión ortodoxa del mundo vive cada parte de su vida como un ortodoxo.
Veamos, pues, la pregunta aquí: ¿Cómo podemos nutrir y apoyar esta visión ortodoxa del mundo en nuestra vida diaria?
La primera y más obvia manera es estar en constante contacto con las fuentes de alimento cristiano, con todo lo que la Iglesia nos ofrece para nuestra iluminación y salvación: los servicios de la Iglesia y los Santos Misterios, las Sagradas Escrituras, las vidas de los Santos, los escritos de los Santos Padres. Uno debe, por supuesto, leer los libros que están en el propio nivel de comprensión, y aplicar las enseñanzas de la Iglesia a las circunstancias propias de la vida, entonces podrán ser fructíferos en guiarnos y cambiarnos de una manera cristiana.
Pero a menudo estas fuentes cristianas básicas no tienen un efecto completo sobre nosotros, o realmente no nos afecta en absoluto, porque no tenemos la actitud cristiana correcta hacia ellas y hacia la vida cristiana que se supone que tienen que inspirar. Permitidme decir una palabra acerca de lo que debe ser nuestra actitud si queremos obtener un beneficio real de ellas (las fuentes cristianas) y si ellas serán para nosotros el comienzo de una verdadera visión ortodoxa del mundo.
En primer lugar, el alimento espiritual cristiano, por su propia naturaleza, es algo vivo y nutritivo, y si nuestra actitud hacia dicho alimento es meramente académico y libresco, no podremos obtener el beneficio que está destinado a dar. Por lo tanto, si leemos libros ortodoxos o estamos interesados en la ortodoxia sólo para obtener información o para alardear de nuestro conocimiento hacia los demás, estamos perdiendo la finalidad. Si nos aprendemos los mandamientos de Dios y la ley de su Iglesia simplemente para ser “correctos” y para poder juzgar la” incorrección “de los demás, estamos perdiendo el propósito. Estas cosas no sólo deben afectar a nuestras ideas, sino que deben tocar directamente nuestras vidas y cambiarlas. En cualquier momento de una gran crisis de los asuntos humanos tales como los momentos críticos en frente de nosotros en el mundo libre, aquellos que ponen su confianza en el conocimiento hacia el exterior, en las leyes, los cánones y la corrección, serán incapaz de ponerse de pie. Los fuertes por lo tanto, serán aquellos cuya educación ortodoxa les haya dado una idea de lo que es verdaderamente ser cristiano, aquellos cuya ortodoxia está en el corazón y es capaz de tocar otros corazones.
No hay nada más trágico que ver a alguien que se crió en la ortodoxia, tiene una cierta idea del catecismo ortodoxo, ha leído algunas vidas de santos, tiene una idea general de lo que la ortodoxia representa, comprende algunos de los servicios, y no es consciente de lo que está sucediendo a su alrededor. Y da a sus hijos esta vida en dos categorías: una es la forma en la que la mayoría de la gente vive y la otra forma es la forma el ortodoxo vive los domingos y cuando están leyendo un texto ortodoxo. Cuando un niño se cría de forma que es muy probable que no va a elegir la ortodoxia, sino que va a ser una parte muy pequeña de su vida, porque la vida contemporánea es muy atractiva, mucha gente está a su favor, es demasiado parte de la realidad actual, a menos que se le haya enseñado realmente cómo acercarse a ella, cómo precaverse contra los efectos negativos de la misma y cómo aprovecharse de las cosas buenas que hay en el mundo.
Por lo tanto, nuestra actitud, a partir de ahora, debe ser con los pies en la tierra y nominal. Es decir, se debe aplicar a las circunstancias reales de nuestra vida, no un producto de la fantasía, el escapismo y la negativa a enfrentar los hechos a menudo desagradables del mundo que nos rodea. Una ortodoxia que es demasiado elevada y demasiado en las nubes, es como si estuviera en un invernadero y es incapaz de ayudarnos en nuestra vida diaria, y mucho menos que decir para la salvación de los que nos rodean. Nuestro mundo es muy cruel y hiere las almas con su dureza, tenemos que responder en primer lugar con un amor cristiano que tiene los pies en la tierra y gran entendimiento, dejando las cuentas de las formas de hesicasmo y las avanzadas formas de oración a los que tienen la capacidad de recibirlas.
Así también, nuestra actitud no debe estar centrada en uno mismo, sino en llegar a aquellos que están buscando a Dios y a una vida santa. Hoy en día, donde hay una comunidad ortodoxa de buen tamaño, la tentación es de convertirla en una sociedad de autocomplacencia y que se deleita con nuestras virtudes ortodoxas y logros: la belleza de nuestras iglesias (el edificio) y el mobiliario, el esplendor de nuestros servicios , e incluso la pureza de nuestra doctrina. Pero la verdadera vida cristiana, incluso desde la época de los Apóstoles, ha sido siempre inseparable de su comunicación a los demás. Una ortodoxia que está vivo por eso mismo hecho resplandece ante los demás, y no hay necesidad de abrir un “departamento de misiones” para hacer esto, el fuego del verdadero cristianismo se comunica sin esto. Si nuestra ortodoxia es sólo algo que guardamos para nosotros mismos, y nos jactamos de ello, entonces seremos muertos enterrando a muertos-que es precisamente el estado de muchas de nuestras parroquias ortodoxas hoy en día, incluso aquellas que tienen un gran número de jóvenes, si no van involucrarse profundamente en su fe. No es suficiente decir que los jóvenes van a la iglesia. Tenemos que preguntarnos qué se están obteniendo o asimilando en la iglesia, lo que está obviando de la iglesia, y si no están tomando la ortodoxia como parte de su vida, entonces no es realmente suficiente decir que van a la iglesia.
Del mismo modo, nuestra actitud debe ser amar y perdonar. Hay una especie de dureza que se ha ido introduciendo en la vida Ortodoxo de hoy: “Ese hombre es un hereje, no te acerques a él,” “ese otro es supuestamente ortodoxo, pero en realidad no se puede estar seguro”, “ese es evidentemente un espía”. Nadie puede negar que la Iglesia está rodeada de enemigos de hoy, o que hay algunos que intentan aprovecharse de nuestra confianza. Pero así ha sido desde la época de los Apóstoles, y la vida cristiana siempre ha tenido algo de riesgo en su forma práctica. Pero incluso si a veces se han aprovechado de nosotros y tenemos que mostrar cierta cautela en este aspecto, aún así no podemos renunciar a nuestra actitud básica de amor y confianza sin que se pierda uno de los fundamentos mismos de nuestra vida cristiana. El mundo, que no tiene a Cristo, tiene que ser desconfiado y frío, pero los cristianos por el contrario, tenemos que mostrar amor y ser abiertos, o de lo contrario vamos a perder la sal de Cristo dentro de nosotros y convertiremos en uno más como el resto del mundo, no sirve para nada más que para se marginado y pisoteado.
Un poco de humildad mirándonos a nosotros mismos nos ayudaría a ser más generosos e indulgentes de las faltas de los demás. Nos gusta juzgar a los demás por su comportamiento extraño, les decimos que están “locos” o que tienen “comportamiento de locos.” Es cierto que debemos tener cuidado con las personas realmente desequilibradas que pueden hacer mucho daño en la Iglesia. Pero, ¿qué cristiano ortodoxo serio de hoy en día no está un poco “loco”? No encaja con los caminos de este mundo, si encajamos en el mundo actual, entonces es que no somos cristianos realmente serios. El verdadero cristiano de hoy no puede sentirse como en casa cuando está en el mundo, no puede dejar de sentirse a sí mismo y ser considerado por otros como un poco “loco”. Sólo por mantener vivo el ideal del cristianismo del otro mundo hoy en día, o por ser bautizado siendo un adulto, o por rezar en serio, es suficiente para meterte en un manicomio en la Unión Soviética y en muchos otros países, y estos países están llevando su modelo al resto del mundo.
Por lo tanto, no debemos tener miedo de ser considerados un poco “locos” por el mundo, sino que vamos a seguir practicando la caridad cristiana y el perdón que el mundo no puede entender, pero que en su corazón necesita e incluso anhela.
Por último, nuestra actitud cristiana debe ser lo que, a falta de una palabra mejor, llamaría inocente. Hoy el mundo da un gran valor a la sofisticación, al ser mundano, el ser un “profesional”. La ortodoxia no da valor a estas cualidades puesto que matan el alma cristiana. Y sin embargo, estas cualidades constantemente se meten en la Iglesia y en nuestras vidas. ¿Con qué frecuencia se oye a conversos entusiastas sobre todo, expresar su deseo de ir a los grandes centros ortodoxos, las catedrales y los monasterios, donde a veces miles de fieles se reúnen y en todas partes se habla de asuntos de la iglesia, y uno puede sentir lo importante que es la ortodoxia después de todo. Esa ortodoxia es una pequeña gota en el balde cuando se mira a toda la sociedad, pero en estas grandes catedrales y monasterios hay tanta gente que parece como si realmente fuese una cosa importante. ¿Y cuántas veces uno ve estas mismas personas en un estado lamentable después de que han saciado su deseo, y su regreso de los “grandes centros ortodoxos” es agrio e insatisfactorio, llenos de chismes de la iglesia mundana y crítica, ansiosos, sobre todo, de ser “correctos”, “adecuados “y experimentados sobre la política de la iglesia. En una palabra, han perdido su inocencia, se han dejado llevar por su fascinación con el lado mundano de la vida de la Iglesia.
En diversas formas, esto es una tentación para todos nosotros, y debemos luchar por no sobrevalorar los aspectos externos de la Iglesia, sino volver siempre a la “única cosa necesaria”: Cristo y la salvación de nuestras almas de esta generación perversa. No tenemos que ser ignorantes de lo que sucede en el mundo y en la Iglesia, de hecho, por nosotros mismos debemos saberlo, pero nuestro conocimiento debe ser práctico, sencillo, decidido, sofisticado y no mundano.
CONCLUSIÓN
Es obvio para cualquier cristiano ortodoxo que es consciente de lo que está sucediendo a su alrededor hoy en día, que el mundo está llegando a su fin. Los signos de los tiempos son tan obvios que uno podría decir que el mundo está colapsando hacia a su fin.
¿Cuáles son algunos de estos signos?
– La anormalidad del mundo. Nunca estas extrañas y desnaturalizadas manifestaciones y este comportamiento han sido aceptados como algo natural como en nuestros días. Basta con mirar el mundo que te rodea: lo que hay en los periódicos, qué tipo de películas se exhiben, qué aparece en la televisión, qué es lo que la gente piensa que es interesante y divertido, sobre qué se ríen; es absolutamente raro. Y hay gente que promueve deliberadamente esto, que por supuesto, es para su propio beneficio económico, y porque está de moda y existe un deseo perverso por este tipo de cosas.
– Las guerras y rumores de guerras, cada una más frío y despiadada que la anterior, y todo eclipsado por el placer de la impensable guerra nuclear universal, que podría desencadenarse por el toque de un botón.
-Las grandes catástrofes naturales: terremotos, y ahora volcanes, el más reciente se formó, no lejos de aquí, cerca del Parque Yosemite en California central, que ya están cambiando los patrones climáticos del mundo.
-La creciente centralización de la información y poder sobre el individuo, representado en particular por el nuevo y enorme ordenador en Luxemburgo, que tiene la capacidad de mantener un archivo de información sobre todo hombre vivo; su número de código es el 666 y es apodado “la bestia “por aquellos que trabajan en él. Para facilitar el funcionamiento de tales equipos, el gobierno estadounidense tiene previsto comenzar en 1984 la emisión de cheques de la Seguridad Social a las personas con un número (al parecer, incluyendo el número de código 666) estampado en su mano derecha o en la frente, precisamente la condición que va a prevalecer, según el Apocalipsis (cap. 13) durante el reinado del anticristo. Por supuesto, esto no significa que la primera persona en obtener el sello 666 es el anticristo, o siervo del anticristo, pero una vez que utilices esto, ¿quién podrá resistir? Se te enseñará primero y te hará inclinarte ante él.
-Una vez más, la multiplicación de los falsos Cristos y falsos anticristos. El último candidato justo este verano pasado gastó probablemente millones de dólares anunciando su inminente aparición en la televisión mundial, prometiendo dar en ese momento un “mensaje telepático” a todos los habitantes del mundo. Aparte de los poderes ocultos que podrían estar involucrados en estos eventos, ya sabemos lo suficientemente bien las oportunidades que son presentar los mensajes subliminales por la radio y sobre todo por la televisión, así como el hecho de que esto se puede hacer por cualquier persona con la tecnología para irrumpir en la radio normal y en las señales de televisión, no importa cuántas leyes puede haber en su contra.
– La respuesta verdaderamente extraña sobre la nueva película de la que todos en los Estados Unidos están hablando y viendo: “ET”, que ha causado, literalmente, que millones de personas aparentemente normales expresen su afecto y amor por el héroe, un “Salvador” del espacio exterior que es obviamente un demonio, una preparación obvia para la adoración de la venida del Anticristo. (Y por cierto, el editor de cine del periódico oficial de la Arquidiócesis Griega en América, un sacerdote ortodoxo, ha recomendado esta película de todo corazón a las personas ortodoxas diciendo que es una película maravillosa que nos puede enseñar sobre el amor, y que todos deberían ir a verla. Hay un gran contraste entre las personas que están tratando de estar al tanto de lo que está pasando, y las que simplemente se dejan llevar por la atmósfera de los tiempos.)
Podría seguir con detalles de este tipo, pero mi propósito no es asustarte, sino hacerte consciente de lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Es realmente más tarde de lo que pensamos, el Apocalipsis es ahora. Y lo trágico es ver a los cristianos, y sobre todo a los jóvenes ortodoxos, con esta tragedia incalculable que pende sobre sus cabezas, que creen que pueden seguir lo que llaman una “vida normal” en estos terribles tiempos, participando plenamente en los caprichos de esta tonta y ególatra generación, totalmente inconscientes de que el paraíso engañabobos que estamos viviendo en está a punto de estrellarse, completamente desprevenidos para los momentos de desesperación que se encuentran justo delante de nosotros. La cuestión no es ni siquiera sobre ser un “buen” o un “pobre” cristiano ortodoxo, la pregunta ahora es: ¿sobrevivirá nuestra fe siquiera algo? Con muchos, no va a sobrevivir, la venida del Anticristo será demasiado atractiva, demasiado en el espíritu de las cosas del mundo que ahora anhelan, para la mayoría de los hombres, incluso sabrán que han perdido su cristianismo por inclinarse ante él.
Aún así la llamada de Cristo viene a nosotros, vamos a empezar a prestar atención. La expresión más clara de esta llamada hoy viene de los esclavos del mundo ateo, donde hay sufrimiento real por Cristo y la seriedad de la vida que estamos perdiendo rápidamente o que han perdido ya. Un sacerdote ortodoxo de Rumanía, el Padre George Calciu, está ahora cercano a la muerte en una cárcel comunista por atreverse a desafiar a los jóvenes seminaristas y estudiantes de abandonar su lealtad ciega al espíritu de los tiempos y venir a trabajar por Cristo. Después de hablar de la vacuidad del ateísmo, le dice a los jóvenes de hoy: “os invito a un vuelo mucho más alto, con el abandono total, a un acto de valentía que desafía la razón. Os invito a acercaros a Dios. Al único que trasciende el mundo de modo que puedas conocer un cielo infinito de la alegría espiritual, el cielo que en la actualidad anda a tientas en vuestro infierno personal, y que buscáis incluso en forma de rebelión no deliberada. Jesús siempre os ha amado, pero ahora tienes la opción de responder a Su invitación. En respuesta, se os ordena que vayáis y deis fruto que permanezca, para ser un profeta de Cristo en el mundo en el que vivís, para amar a vuestro prójimo como a vosotros mismos y hacer de todos los hombres vuestros amigos, para proclamar mediante cada acción este amor único e ilimitado que ha elevado al hombre del nivel de siervo al de amigo de Dios, para los profetas de este amor liberador, que os libra de toda coacción, os devuelva vuestra integridad como le ofrecisteis a Dios. ”
P. George, habló a los jóvenes que tenían poco de inspiración para servir a la Iglesia de Cristo porque habían aceptado la opinión mundana (común también entre nosotros en el mundo libre) que la Iglesia es sólo un conjunto de edificios o de una organización mundana, los invita a ellos y a nosotros a una conciencia más profunda de la Iglesia de Cristo y de cómo nuestra “membresía formal” en a la iglesia no es suficiente para salvarnos.
“La Iglesia de Cristo está viva y es libre. En ella nos movemos y tenemos nuestro ser, a través de Cristo que es su Cabeza. En quien tenemos plena libertad. En la Iglesia aprendemos de la verdad y la verdad nos hará libres (Juan 8:32) estás en la Iglesia de Cristo siempre que sostienes a alguien se retuerce de dolor, o cuando das limosna a los pobres, o cuando visitas a los enfermos. Estás en la Iglesia de Cristo al gritar:”. Señor, ayúdame”. Estás en la Iglesia de Cristo cuando eres bueno y paciente, cuando te niegas a enfadarte con tu hermano, incluso si él ha herido tus sentimientos. Estás en la Iglesia de Cristo al orar: “. Señor, perdónalo”. Cuando trabajas con honestidad en tu trabajo, regresas a casa cansado por las tardes pero con una sonrisa en tus labios, cuando al mal recibido le devuelves amor entonces te encuentras en la Iglesia de Cristo. ¿No ves, pues, joven amigo, lo cerca que está la iglesia de Cristo? Tú eres Pedro, y Dios está edificando Su Iglesia sobre ti. Tú eres la roca de su Iglesia contra la cual nada puede prevalecer. Vamos a construir iglesias con nuestra fe, iglesias en las que ningún poder humano pueda tirar a abajo, una iglesia cuyo fundamento sea Cristo. Siente por tu hermano a tu costado. Nunca preguntes: “¿Quién es? ‘Más bien di: “Él no es un extraño, es mi hermano, Él es la Iglesia de Cristo tal y como yo lo soy”.
Con tal llamada en nuestros corazones, vamos a comenzar realmente a pertenecer a la Iglesia de Cristo, la Iglesia Ortodoxa. Miembros hacia el exterior no es suficiente, algo tiene que moverse dentro de nosotros que nos haga diferentes del mundo que nos rodea, incluso si ese mundo se llama a sí mismo “cristiano” e incluso “ortodoxo”. Vamos a criar y alimentar las cualidades de la verdadera visión ortodoxa del mundo que he mencionado antes: la vida, como actitud normal, de amar y perdonar, no centrada en uno mismo, la preservación de nuestra inocencia y de la ingenuidad, incluso con una plena y humilde conciencia de nuestro propio pecado y el poder de las tentaciones mundanas que nos rodean. Si realmente vivimos esta visión ortodoxa del mundo, nuestra fe será sobrevivir a los golpes dados delante nuestra y será una fuente de inspiración y de salvación para aquellos que aún buscan a Cristo incluso en medio del naufragio de la humanidad que ya ha comenzado hoy.
(todas las señales de catástrofes que se han nombrado arriba pertenecen a hechos hasta el 1982, no se ha actualizado la información desde entonces hasta el día de hoy, creo que es de saber por todos que dichas señales no han menguado sino que por el contrario han aumentado)
http://cristoesortodoxo.com/2013/08/19/vivir-un-punto-de-vista-ortodoxo-del-mundo-por-el-venerable-seraphim-rose/

La pregunta de abba Doroteo al gran anciano:
P.: Estoy siendo fuertemente atacado por la pasión sexual, y temo que pueda caer en el desaliento y que por esta debilidad de mi cuerpo, no vaya a ser capaz de contenerme. Rece por mí, por amor de Dios, y dígame, oh padre, ¿qué puedo hacer?
R.: Hermano. El diablo, por envidia, ha levantado una guerra contra ti. Protege tus ojos y no comas hasta saciarte. Toma un poco de vino por causa de la enfermedad del cuerpo que padeces. Y revístete con la humildad, pues desgarra todas las redes del enemigo. Y yo, que no soy nada, haré lo que pueda y suplicaré a Dios para que te libre de toda tentación y te proteja de todo mal. No cedas a los enemigos, oh hermano, y no te entregues al desaliento, porque esto es una gran alegría para el enemigo. Ora sin cesar, diciendo: “Señor Jesucristo, líbrame de mis pasiones vergonzosas”, y Dios tendrá misericordia de ti, y recibirás la fuerza por la intercesión de los santos. Amén.
P.: El mismo hermano, siendo atacado por la misma pasión sexual, suplicó al mismo anciano que rezara por él y le dijera cómo distinguir si un hombre está siendo tentado por sus propios deseos o por el enemigo.
R.: Hermano. Sin trabajo y contrición de corazón, nadie puede ser liberado de las pasiones y agradar a Dios. Cuando un hombre es tentado por su propia concupiscencia, esto puede deberse a que es descuidado consigo mismo y permite a su corazón contemplar lo que ha hecho antes, y así, un hombre atrae sobre sí mismo la pasión por medio de su propia concupiscencia. Su mente, siendo cegada poco a poco por la pasión, empieza, de forma imperceptible, a prestar atención a alguien por el que se siente atraído, o a hablar con esa persona, y encuentra ocasiones en las que hablar con ella o sentarse con ella, y en todos los medios se esfuerza por llevar a cabo su deseo. Si uno permite que los pensamientos presten atención a esto, se incrementará la guerra hasta caer, aunque no en el cuerpo, sino en el espíritu, de acuerdo con los pensamientos, y finalmente un hombre enciende el fuego en su propia sustancia. Pero un hombre sobrio y prudente que desea ser salvado, cuando ve de qué sufre daño, se preserva cuidadosamente de malos recuerdos, no se introduce en pensamientos apasionados, evita reuniones y conversaciones con aquellos por los que siente atracción y evita cualquier ocasión de pecado, temiendo que él mismo pueda encender el fuego en su interior. Esta es la guerra que procede de la propia lujuria, la que un hombre lleva en sí mismo…
Domestica tu corcel con la brida del conocimiento, no sea que, mirando aquí y allá, seas enardecido por la lujuria hacia mujeres y hombres, y tires al jinete al suelo. Ruega a Dios, para que pueda apartar tus “ojos para que no miren la vanidad” (Salmos 118:37). Y cuando adquieras un corazón valiente, la guerra se apartará de ti. Límpiate a ti mismo, así como el vino limpia las heridas, y no permitas que el hedor y la suciedad se acumulen en ti. Adquiere el llanto, para que puedas despojarte de la libertad (lo disoluto) en tus relaciones, pues destruye las almas que la adoptan. No te deshagas de la herramienta con la que la fértil tierra no puede ser trabajada. Esta herramienta, creada por el gran Dios, es la humildad; desarraiga toda la cizaña del campo del Amo y concede la gracia a los que moran en él. La humildad no desaparece, sino que hace levantarse de una caída a los que la poseen. Ama llorando con todo tu corazón, pues esto también es un colaborador en esta buena obra. Trabaja en todo para eliminar tu propia voluntad, pues esto se cuenta en el hombre como un sacrificio. Esto es lo que se quiere decir cuando se expresa: “Mas por tu causa somos ahora carneados cada día, tenidos como ovejas de matadero” (Salmos 43:23). No te debilites por las conversaciones, porque no te permitirán que prosperes en Dios. Refrena con firmeza los órganos de los sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto, y serás prosperado por la gracia de Cristo. Sin tortura, nadie es un mártir, como también dice el Señor: “En vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas” (Lucas 21:19), y también dice el apóstol: “en mucha paciencia, en tribulaciones” (2ª Corintios 6:4).
P.: Ruega por mí, oh padre, pues soy perturbado por pensamientos carnales, por el desaliento y el miedo, y un pensamiento me dice que debo conversar con una persona por la que me siento atraído cuando la veo, no sea que por mi silencio, le dé ocasión para sospechar. Siento también que los demonios están, de alguna forma, presionándome, y yo caigo en el terror.
R.: Hermano. Aún no estás instruido en la guerra contra el enemigo, y por eso te viene el temor, el desaliento y el pecado sexual. Enfréntate a ellos con un corazón firme, pues los luchadores, a menos que trabajen, no son coronados, y los guerreros, a menos que muestren al Rey su habilidad en la batalla, no serán dignos de honor. Recuerda cómo era David. También deberías decir: “Escrútame, oh Dios, y sondéame; acrisola mi conciencia y mi corazón” (Salmos 25:2, Straubinger). Y de nuevo: “Si un ejército acampase contra mí, mi corazón no temería; y aunque estalle contra mí la guerra, tendré confianza” (Salmos 26:3, Straubinger). Del mismo modo, con relación al miedo: “Aunque atraviese un valle de tinieblas, no temeré ningún mal, porque Tú vas conmigo” (Salmos 22:4, Straubinger). Y con relación al desaliento: “No dejes tu lugar si la ira del que manda se enciende contra ti” (Eclesiastés 10:4, Straubinger). ¿No deseas ser experto? Pues un hombre que no es probado por la tentación, no es experto. Es la batalla la que hace al hombre experto. El trabajo de un monje consiste en soportar batallas y enfrentarlas con valentía de corazón. Pero puesto que no conoces las astutas trampas del enemigo, él te asediará con pensamientos temerosos y debilitará tu corazón. Debes saber que Dios no permitirá que se te ataque con batallas y tentaciones por encima de tus fuerzas, y el apóstol también nos enseña esto, diciendo: “Y Dios es fiel y no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas” (1ª Corintios 10:13). Hermano. Yo también, en mi juventud, fui tentado muchas veces y de forma violenta, por el demonio del pecado sexual, y trabajé contra tales pensamientos, luchando con ellos, no aceptándolos, presentando ante mí mismo la tortura eterna. Durante cinco años actué así todos los días, y Dios me libró de estos pensamientos. Esta guerra es abolida por la oración incesante y por el llanto. Y de hecho, los demonios que te presionan proceden de tu envidia, y si pudieran, también te perseguirían fuera de tu celda, pero Dios no permite que tomen posesión de ti, pues no tienen autoridad para ello. Dios te liberaría rápidamente, pero entonces no podrías oponerte a otras pasiones (cuando llegaran). Que los demonios no te debiliten para que vuelvas tu atención a dicha persona, o para que converses con ella, pero si independientemente se reúne contigo, en contra de tu deseo, restringe su mirada con temor y decencia, y no escuches con atención su voz. Y si esa persona, por ignorancia, empieza a hablar contigo o se sienta junto a ti, evítala con destreza, pero no repentinamente, mas siempre con buen decoro. Di a tus pensamientos: “Acuérdate del terrible juicio de Dios y la vergüenza que sobrevendrá sobre los que se sientan atraídos por estas pasiones vergonzosas”. Obliga a tu pensamiento, y recibirá ayuda mediante las oraciones de los santos, y Dios tendrá misericordia de ti. No seas un niño en mente, sino “niños en la malicia” (1ª Corintios 14:20), y serás perfecto en tu mente, hermano mío. Presta atención a ti mismo, sobre cómo te encontrarás con Dios. Si deseas ser liberado de las pasiones vergonzosas, no te comportes con nadie con familiaridad, especialmente con aquellos a quienes se inclina tu corazón por medio de una concupiscente pasión, pues por medio de esto, también serás entregado a la vanagloria. Pues la vanagloria participa de agradar a los hombres, y agradándolos, también se involucra un comportamiento de familiaridad, y la familiaridad es la madre de todas las pasiones.
P.: ¿Qué debo hacer, padre? Sufro por las pasiones sexuales.
R.: Tanto como puedas, agótate, pero según tus fuerzas, y no tengas esperanza en esto, sino en el amor de Dios y en su protección, y no te entregues al desaliento, pues el desaliento es el comienzo de todos los males.
P.: ¿Qué significan las palabras que has dicho: “Vigila que no seas atraído por los pensamientos de los pecados sexuales”?
R.: Esto tiene que ver no sólo con lo que respecta a la pasión sexual, sino también con otros casos. La mente se somete a ella como una consecuencia de la distracción, y cuando esto sucede, el hombre debe clamar a Dios, diciendo: “¡Oh Señor, perdóname por tu santo nombre. He sido sometido a esto por culpa de mi negligencia. Líbrame de la distracción y de la red del enemigo, porque tuya es la gloria por siempre. Amén!”. Y que lo siguiente sea para ti una señal por la que puedas saber que te dejas arrastrar: si alguien habla con otros y su mente se distrae, aquí y allá, sucederá que cuando hable de algo su pensamiento pasará a algo diferente, y por eso su mente se alejará. Del mismo modo, si alguien está haciendo algo y pasa con su pensamiento a otra cosa, por su carente memoria se arruinará lo que estaba haciendo o hará más de lo necesario, y esto es lo mismo que ser arrastrado. De la misma forma, nos aleja un pensamiento sexual. Si sucede que alguien está hablando con otros, y el enemigo tiene éxito en el trabajo de alejar su mente de la agradable sobriedad de Dios, entonces, como consecuencia de la distracción, aparecerá en la mente el deseo sexual. Y esto también es un aviso, ya que se ha producido, no por la reflexión o el recuerdo, sino porque un hombre ha sido atraído a él por su olvido. Tal persona es como un viajero que, a causa de la pena que lo acompaña, se aleja del camino recto y se desvía hacia otro. Pero volviendo en sí, un hombre tiene que centrarse en sí, de acuerdo con lo que se ha dicho antes, y acercarse a la misericordia de Dios. El Señor es misericordioso y lo aceptará como al hijo pródigo. Pero cuando surja esta guerra en la mente, incluso sin distracción, debes ser sobrio, no deleitándote en tales pensamientos, no ensuciándote con ellos, sino más bien, apresúrate cuanto antes a la ayuda y misericordia de Dios.
De “Los santos Barsanufio y Juan: guía hacia una vida espiritual”, traducido por Serafín Rose (Platina, California; St. Herman of Alaska Brotherhood, 1990), pp. 71-76, 113, 126-127).
http://cristoesortodoxo.com/2014/12/18/san-barsanufio-y-san-juan-sobre-la-lucha-contra-las-pasiones-sexuales/

Según las palabras del Señor, no es conveniente ser rico, sino pobre: no juntar riquezas en la tierra sino en el cielo. Indiferente y sana actitud hacia la riqueza es servirse de ella conforme a los mandamientos: esto para nosotros es útil en muchos casos, ante todo para purificar el alma de los pecados.
Nuestra mayor suerte no es pues, la abundancia en cosas temporales, sino que nosotros somos llamados a coparticipar en los verdaderos y eternos bienes.
Los ascetas primeramente acumulan los bienes del reino prometido, porque con todas sus virtudes, con su forma de vida y su unión, ellos representan fielmente el reflejo de la forma de vida en el cielo, ellos viven sin nada propio, no tienen nada propio, todo es en común.
Por cosa propia no se tenga en consideración: ni vestido, ni cosas de la cocina, ni alguna otra necesaria para la vida. Sean pues todas estas cosas al servicio de la necesidad. Tener algo como propietario, contradice a las afirmaciones de los Hechos de los Apóstoles, donde está escrito: "En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo, y nadie consideraba como propio nada de lo que poseía, sino que tenían en común todas las cosas" (Hch. 4:32). Pues, cuando llama a algo suyo, se aleja de la Iglesia de Dios y del amor de Cristo quien nos enseñó con la palabra y con el ejemplo a dar su vida por sus amigos (Jn. 15:13). Pues, cuando la vida hay que dar por los demás, entonces, cuanto más las cosas presentes.
San Basilio el Grande
Dos visiones de San Andrés el loco en Cristo
Una visión de San Andrés el Loco en Cristo: San Andrés, caminando un día por las calles de Constantinopla, vio un gran y espléndido funeral. Un hombre rico había muerto, y su cortejo era magnífico. Pero cuando miró más de cerca, Andrés vio una multitud de pequeños hombres negros brincando alegremente alrededor del cadáver, uno sonriendo como una prostituta, otro ladrando como un perro, un tercero gruñendo como un cerdo, un cuarto cubierto de algo asqueroso por todo el cuerpo. Y se burlaban de los que cantaban mientras decían: “¡Estáis cantando sobre un perro!” Andrés, maravillado, se preguntaba lo que este hombre había hecho. Volviéndose, vio a un hermoso joven llorando de pie detrás de una pared. “Por el bien del Dios de los cielos y de la tierra, dime la razón de tus lágrimas”, dijo Andrés. El joven entonces le dijo que él había sido el ángel guardián del que había muerto, pero que el hombre, por sus pecados, había ofendido grandemente a Dios, ignorando el consejo de su ángel y entregándose por completo a los demonios negros. El ángel dijo también que este hombre fue un gran e impenitente pecador: un mentiroso, una persona que odiaba a los hombres, un avaro, derramador de sangre y un hombre depravado que había conducido a trescientas almas a la inmoralidad. Fue vanamente honrado por el Emperador y respetado por el pueblo. Y vanamente se realizó este funeral pues la muerte le sorprendió sin arrepentirse; la cosecha se recogió sin avisar.
Otra visión de San Andrés el Loco en Cristo: San Pablo no fue el único en ser arrebatado al paraíso y en escuchar “palabras inefables” (II Cor 12:04.). Más de ochocientos cincuenta años después de San Pablo, esto le sucedió a San Andrés. Una noche de invierno, San Andrés yacía entre los perros en un muladar, con el fin de calentar su cuerpo congelado. Un ángel se le apareció y le llevo al paraíso (si en el cuerpo o fuera del cuerpo, el propio San Andrés fue incapaz de explicarlo) y lo mantuvo durante dos semanas en el mundo celestial, llevándole hasta el tercer cielo. “Me vi vestido con brillantes ropas como de un rayo, con una corona de flores en la cabeza y ceñido con un cinturón real, y me regocijé grandemente de esta belleza; y estaba maravillado en mi mente y en mi corazón por la hermosura del Paraíso de Dios, y caminé por el paraíso con gran alegría.”
Después de eso, San Andrés escribe sobre cómo vio a Cristo el Señor: “Y cuando una mano llameante descorrió la cortina, vi a mi Señor como el profeta Isaías lo vio en otro tiempo, sentado sobre un trono, alto y sublime, y rodeado de serafines. Iba vestido con una vestimenta de color rojo púrpura, Su rostro resplandecía y sus ojos se posaron en mí con gran bondad. Al verlo, me postré ante Él, adorando el magnífico trono de Su gloria. No tengo palabras para describir la alegría que se apoderó de mí al ver Su rostro; y ahora, al recordar esta visión, me lleno de un gozo inexplicable. Y oí a mi Creador misericordioso decirme tres palabras con sus dulcísimos y puros labios, que tanto endulzaron e inflamaron mi corazón con amor por Él que me derretí como cera de tal calidez espiritual.“ Cuando San Andrés preguntó, después de esto, si sería posible ver a la Santísima Madre de Dios, se le dijo que de momento no estaba en el cielo, ya que había descendido a la tierra para ser de ayuda a los pobres y necesitados.
Los Prólogos de Ochrid, vol. 4 Lazarica Press, Birmingham, 1986, pp 15, 18-19.
Sobre la eficacia de las oraciones por los difuntos
El amor es todopoderoso. Puede, entre otras cosas, suavizar la sentencia sobre las almas de los pecadores que han partido. La Iglesia Ortodoxa enfatiza deliberadamente esto, y se esfuerza por ofrecer oraciones y limosnas por los difuntos. Más rica en toda experiencia espiritual, la Iglesia Ortodoxa sabe que las oraciones y limosnas por los difuntos, les ayuda en el otro mundo. Santa Athanasia la Abadesa (12 de abril) encargó a sus monjas que preparasen una mesa para los pobres y necesitados durante cuarenta días después de su muerte. Las monjas lo cumplieron tan sólo durante diez días, y luego dejaron de hacerlo. La santa entonces se apareció, acompañada por dos ángeles, y le dijo a las monjas: “¿Por qué no habéis cumplido mis instrucciones? Sabed que por las limosnas y oraciones del sacerdote por las almas de los difuntos durante los cuarenta días, se invoca la misericordia de Dios. Si las almas de los que han partido son pecadoras, recibirán a través estás limosnas, el perdón de Dios de sus pecados; y si son almas sin pecado, entonces serán eficaces para el perdón de aquellos que hacen la limosna». Ella está aquí, por supuesto, pensando en limosnas y oraciones hechas con un gran amor por las almas de los difuntos. Estas limosnas y oraciones son realmente de ayuda.
Ibid., Vol. 3, p. 15.
El poder del arrepentimiento para salvar un alma
PARA EXAMEN
¿Puede un pecador, en el espacio de diez días, realizar un arrepentimiento completo de su pecado? Por la gracia inconmensurable de Dios, puede. En la época del emperador Mauricio, había un bandido muy conocido en la región alrededor de Constantinopla, tanto en el campo como en la propia capital, que inspiraba temor y temblor. Entonces, el propio Emperador le envió una cruz, como promesa de que no le castigaría si se entregase. El bandido tomó la cruz, y, efectivamente, se entregó. Al llegar a Constantinopla, se postró a los pies del emperador y le pidió perdón. El emperador mantuvo su palabra, tuvo misericordia de él y le dejó ir libre. Inmediatamente después de eso, el bandido cayó gravemente enfermo y sintió que la muerte se acercaba. Comenzó a arrepentirse amargamente de todos sus pecados, e imploró a Dios con lágrimas que le perdonara como el Emperador lo había hecho. Derramó muchas lágrimas en su oración, de tal forma que el pañuelo con el que se secaba las lágrimas se empapó completamente, y tras diez días de oración y llanto murió. La noche de su muerte, el médico que lo había estado asistiendo tuvo una extraña visión en un sueño: cuando el bandido en la cama exhaló su último suspiro, una serie de pequeños hombrecillos de color negro se reunieron en torno a él, y seguidamente comenzaron a florecer trozos de papel en los que estaban escritos sus pecados, y a continuación aparecieron dos gloriosos ángeles. Se colocó en medio una balanza; y seguidamente los hombrecillos negros alegremente pusieron todos los pedazos de papel en ella, y el lado de la balanza donde estaban ellos se cargó mientras que el otro estaba vacío. “¿Qué podemos poner?” “preguntaron los ángeles entre sí.” Vamos a buscar algo bueno en su vida”. Luego apareció en la mano de uno de los ángeles el pañuelo empapado con las lágrimas del arrepentimiento. Los ángeles rápidamente lo colocaron en su lado de la balanza, y de golpe sobrepaso al otro lado con todos sus papeles. Entonces, los pequeños hombrecillos negros huyeron, gritando en agonía; sin embargo los ángeles tomaron el alma del hombre y la llevaron al Paraíso, glorificando el amor de Dios por la humanidad.
Ibid., Vol. 4, pp 81-82.
Un ejemplo de cómo las almas pueden ser recompensadas o castigadas
Tanto el castigo y como la recompensa están en manos de Dios. Pero, como esta vida terrenal no es más que una sombra de la verdadera vida en el cielo, así también el castigo y la recompensa aquí en la tierra no son más que una sombra del verdadero y eterno castigo o recompensa. Los mayores perseguidores del santo jerarca de Dios Crisóstomo fueron Teófilo, Patriarca de Alejandría y la emperatriz Eudoxia. Tras la muerte de Crisóstomo en el martirio, cayó un duro castigo sobre ellos. Teófilo se volvió loco, y la emperatriz Eudoxia fue expulsada de la corte por el emperador Arcadio. Eudoxia pronto cayó enferma de una enfermedad incurable; se abrieron llagas por todo su cuerpo y salían gusanos de sus heridas. Salía un hedor tan fuerte de sus llagas que la gente en la calle apenas podía pasar delante de su casa. Los médicos usaron los perfumes con las fragancias más fuertes y poderosas, también usaron ungüentos e inciensos en un intento de mitigar el hedor de la afligida Emperatriz, pero sin éxito alguno, y finalmente murió en la inmundicia y la agonía. Pero la mano de Dios fue aún más pesada sobre ella después de su muerte. El ataúd que contenía su cuerpo se sacudió día y noche durante treinta largos años, hasta que el Emperador Teodosio traslado las reliquias de Crisóstomo a Constantinopla. Pero, ¿y qué le pasó a Crisóstomo después de su muerte? Fue recompensado con una recompensa que sólo Dios puede dar. Adeltius, el obispo árabe que recibió en su casa en Cucusa a Crisóstomo cuando fue exiliado, oró a Dios después de la muerte del santo para que le revelase donde estaba el alma de Crisóstomo. Una vez, cuando estaba en oración, fue como sacado de sí mismo, y vio a un joven bañado en la luz, que lo llevó al cielo y le mostró el rango de los jerarcas, pastores y maestros de la Iglesia, nombrando a cada uno de ellos. Pero no vieron allí a Juan (Crisóstomo). Entonces el ángel de Dios le llevó a la salida del Paraíso, y Adeltius estaba muy abatido. Cuando el ángel le preguntó la causa de su tristeza, Adeltius respondió que estaba muy angustiado por no haber visto a su maestro, Juan Crisóstomo, entre los jerarcas. El ángel le respondió: «Ningún hombre que se encuentre aún en la carne puede verle, porque se encuentra junto al trono de Dios, con la angélica compañía de los querubines y serafines.
Ibid., Vol. 4, pp 193-194.
Una apariencia de un monje a sus hermanos
La Iglesia Ortodoxa posee un tesoro inagotable en la evidencia de la vida después de la muerte. Por tomar un ejemplo entre muchos; uno que al mismo tiempo testifica que el espíritu del hombre vive después de la muerte corporal y que la obediencia voluntaria trae la bienaventurada inmortalidad: cuando San Teodosio el Grande fundó un monasterio, tenía al principio sólo siete monjes. Para establecerlos bien en el recuerdo de la muerte, les ordenó cavar una tumba. Cuando la tumba estaba lista, Teodosio se puso sobre ella, reunió a los siete y les dijo: ‘Bueno, hijos míos; ¡la tumba ya está lista! ¿Hay entre vosotros alguien que está listo para morir, para ser enterrado en esta tumba? “Uno de ellos, un sacerdote llamado Basilio, cayó de rodillas y suplicó para que Teodosio le diera la bendición para morir. Teodosio ordenó que se celebrasen servicios fúnebres en su memoria al tercer, noveno y cuadragésimo día, como es costumbre por los difuntos. Cuando se terminó el cuadragésimo memorial , Basilio, que se encontraba plena salud, se acostó y murió. Y fue enterrado en la nueva tumba que habían hecho. En el cuadragésimo día después de su entierro, Basilio se apareció por la mañana entre sus hermanos en la iglesia y cantó con ellos. Al principio sólo Teodosio le vio, pero rezó a Dios para que abriera los ojos de los demás. Entonces todos los hermanos miraron y vieron Basilio entre ellos. Uno de los hermanos, Letius, extendió los brazos con alegría, con la intención de abrazar a Basilio, pero éste desapareció. La voz de Basil se escuchó: “Sed salvos, mis padres y hermanos, sed salvos!
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La Santa Montaña, 23 de enero de 1969
Reverendo Padre Haralambos:
Considerando la gran agitación que ha tenido lugar en nuestra Iglesia, a causa de los diferentes grupos que obran por la unión (de las iglesias), así como los encuentros entre el Patriarca Ecuménico y el papa, estoy profundamente entristecido como hijo de la Iglesia.
También pensé que sería bueno que además de mis oraciones, escribiera estas pocas palabras que vienen al pobre monje que soy, para que sirvan para volver a coser las diferentes partes de la vestimenta de nuestra Madre (la Iglesia). Sé que demostraréis vuestro amor y las compartiréis con vuestros hermanos. Gracias.
Ante todo pido perdón a cada uno por la audacia con la que escribo estas palabras, pues no soy ni un santo ni un teólogo. Deseo que cada uno comprenda que lo que escribo es la expresión de mi profunda tristeza, que resulta de la actitud infortunada mostrando un amor por el mundo, de parte de nuestro padre el Patriarca Atenagoras.
Parece que ama a otra mujer más moderna que se llama la iglesia del papa, porque nuestra Madre Ortodoxa ya no le impresiona de ninguna forma, pues es modesta.
Este amor, de parte de Constantinopla, provoca grandes impresiones entre los ortodoxos de nuestros días, que viven en un entorno en el que el amor está desnudado de sentido y están esparcidos en ciudades por doquier en nuestro mundo. Además este amor es conforme al espíritu de nuestro tiempo: la familia perderá su significado divino con esta clase de amor en el que el principio es la desintegración y no la unión.
Es con tal amor mundano con el que nuestro Patriarca nos dirige a Roma. Por tanto, debería amarnos primero, a nosotros sus hijos, así como nuestra Madre la Iglesia; desgraciadamente ha enviado su amor muy lejos. El resultado, es verdad, complace a sus hijos seculares que aman al mundo (aquellos que tienen este amor mundano) pero nos ha escandalizado completamente a nosotros, que somos los hijos de la Ortodoxia, jóvenes y viejos, y que tenemos temor de Dios.
Debo confesar con gran tristeza que entre todos los unionistas (ecumenistas) que he encontrado, no he visto a ninguno que tuviera gusto por la espiritualidad. Sin embargo, saben hablar de amor y unión, si bien no están unidos a Dios, pues no lo han amado.
Es con ternura con que suplico a todos los hermanos unionistas: ya que la unión de las iglesias es un asunto espiritual y tenemos necesidad de un amor espiritual, dejemos esta cuestión a los que tienen un gran amor de Dios y que son verdaderos teólogos, como los Padres de la Iglesia, que no son legalistas sino que continúan entregándose en servicio a la Iglesia (en lugar de comprar grandes cirios) y que están iluminados por el fuego de Dios en lugar de estar iluminados por el mechero del sacristán.
Debemos reconocer que no hay más que leyes naturales, pero de igual modo hay leyes espirituales. En consecuencia, la cólera que vendrá de Dios no podrá ser evitada por una reunión de los pecadores (y entonces recibiremos una cólera doble), sino con el arrepentimiento y la adhesión a los mandamientos de Dios.
Es porque deberíamos saber que nuestra Iglesia Ortodoxa no tiene ni un solo defecto. Las insuficiencias aparentes provienen del hecho de que no tenemos suficientes jerarcas y pastores que tengan una sólida base patrística. “Los elegidos son poco numerosos”. Eso no debe turbarnos. La Iglesia es la Iglesia de Cristo y Él la dirige. La Iglesia no es un edificio de piedras, de arena y de cimiento que pueda ser destruida, sino que la Iglesia es el Cristo mismo. “Y quien cayere sobre esta piedra, se hará pedazos; y aquel sobre quien ella cayere, lo hará polvo” (Evang. San Mateo 21:44).
Cuando lo necesite, Nuestro Señor resucitará a un Marco de Éfeso o a un Gregorio Palamás, para reunir a nuestros hermanos escandalizados, confesar la fe Ortodoxa, reforzar la Tradición y colmar de júbilo a nuestra Madre Iglesia.
En el pasado, numerosos fieles, monjes o laicos, se separaron de la Iglesia a causa de los unionistas. En mi opinión, cada vez que las gentes se separan de la Iglesia a causa de las faltas del Patriarca, no hacen nada bueno. Es desde dentro, cerca de nuestra Madre la Iglesia, donde está el deber y la obligación de cada miembro de luchar a su lado. Cesar de conmemorar al Patriarca, separarse y crear su propia iglesia y continuar hablando del Patriarca de forma hiriente, denota una falta de sentido.
Si por esta (u otra) desviación del Patriarca nos separáramos de la iglesia y creáramos nuestras propias iglesias, que Dios nos preserve, ¡sobrepasaríamos a los protestantes! Es más fácil separarse que unirse de nuevo.
Desgraciadamente tenemos muchas “iglesias” creadas por grupos importantes o incluso por una sola persona. Puede ser que cada uno haga su iglesia en su skite (hablo de cosas que suceden en la Santa Montaña) y se figure así que ha creado su iglesia independiente.
Si los unionistas (ecumenistas) infieren en la Iglesia su primera herida, los grupos que acabo de mencionar le infieren la segunda.
Oremos para que Dios nos ilumines, incluido el Patriarca Atenagoras, para que la unión entre estas “iglesias” se haga la primera, que la tranquilidad vuelva entre los fieles que han sido escandalizados, que la paz y el amor fraterno reine entre todos los miembros de las Iglesias Ortodoxas; entonces pensaremos en la unión con las otras “confesiones”, y si solamente desean abrazar sinceramente la fe Ortodoxa.
Debo añadir que hay un tercer grupo en nuestra Iglesia. Se trata de los hermanos que cuyos hijos son fieles pero que no tienen entendimiento espiritual entre ellos. Pasan su tiempo criticándose unos a otros y no es para el buen combate. Se vigilan mutuamente (en lugar de vigilarse a si mismos) y hacen críticas violentas a lo que unos y otros dicen o escriben.
Esto resulta en mucho mal, pues se hacen daño mutuamente. Esto siembra la incredulidad en el corazón de los débiles, pues el comportamiento de estas personas los escandaliza.
Desgraciadamente entre nosotros hay quien hace reclamaciones insensatas sobre otros. Queremos que conformen su carácter espiritual a nuestro modo. En otros términos, si alguien no está en armonía con nuestro carácter, o bien si es un poco dulce con nosotros, o incluso si es un poco cortante, concluimos inmediatamente que no es una persona espiritual. Ahora bien, todos somos necesarios en la Iglesia; todos los Padres, los dulces como los austeros han ofrecido su servicio a la Iglesia. Es como las hierbas, pueden ser dulces o amargas y en todos los casos hacen bien a nuestro cuerpo. Sucede lo mismo con el Cuerpo de la Iglesia, todos son necesarios. Cada uno completa el carácter espiritual del otro y todos somos ligados entre nosotros para soportar, no solamente nuestras diferencias de carácter, sino igualmente nuestras debilidades humanas.
De nuevo os pido perdón por haber escrito con audacia. No soy más que un pobre monje y mi trabajo es luchar en la medida de mis posibilidades para librarme del hombre viejo y ayudar a otros en la Iglesia con la ayuda de Dios, por la oración.
Por eso, estas noticias que hieren el corazón, concerniente a nuestra Santa Ortodoxia, y que son recibidas en mi ermita, me entristecen grandemente, y por esa razón he escrito lo que he sentido.
Oremos para que Dios nos conceda su Gracia y que cada uno pueda contribuir a su manera a la gloria de nuestra Iglesia.
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Introducción
El padre Cleopa (Ilie) es uno de los más grandes espirituales rumanos del siglo XX. Es también aquel que ha tenido mayor influencia sobre el monaquismo rumano y sobre la Iglesia ortodoxa de Rumania en general. Está todavía presente, en el recuerdo de su persona carismática y sobre todo a través de sus escritos espirituales, en la vida de muchísimos monjes y fieles de Rumania, y es conocido también más allá de las fronteras de este país porque algunos de sus escritos han sido traducidos a diversas lenguas. El padre Cleopa es uno de los últimos grandes representantes de la tradición hesicasta en Rumania renovada por el starec Paisij Velickovskij del Monasterio de Neamt, en Moldavia.
Yo soy uno de sus numerosos discípulos. Por treinta años lo he frecuentado y escuchado con gran amor. Tenía un verdadero don para el ministerio de la palabra, se dirigía a la multitud que lo buscaba incesantemente y para no desatender este don, a menudo el padre Cleopa enviaba a los que le pedían confesarse al padre Paisij (Olaru), apodado por la gente “el hesicasta”, otro gran espiritual de Sihastria, que confesaba día y noche. El padre Paisij era padre espiritual y confesor del padre Cleopa desde cuando éste último había entrado al monasterio. Y así, del padre Cleopa los fieles recibían la enseñanza de la fe a través de la palabra, mientras que del padre Paisij recibían el perdón de los pecados en el sacramento de la confesión. Es una verdadera bendición para mí hablar en esta sede de mi padre espiritual en el Señor. Oso hacerlo gracias a sus santas oraciones, convencido de que él intercederá por mí y por los que le han conocido, así como por el mundo entero, porque aquellos que han encontrado gracia ante el Señor interceden por los hombres, sus hermanos. No escondo que tengo una gran veneración por el padre Cleopa, que le rezo a menudo y que espero ver el día en el cual nuestra Iglesia lo propondrá como santo a la veneración de los fieles.
La vida del padre Cleopa
El padre Cleopa nació el 10 de abril de 1912 en una familia campesina, discretamente pudiente, profundamente cristiana, en el norte de Moldavia, en municipio de Sulitza, del departamento de Botosani. Era el quinto de diez hijos y en el bautismo recibió el nombre de Constantino. En los primeros dos meses de vida el niño estuvo tan enfermo que sus padres temían que muriese. Rechazaba el alimento y lloraba casi continuamente. Su madre, desesperada, lo llevó un día a lo del hieromonje Conon Gavrilescu, del skit de Cozancea, famoso por sus dones de exorcista y de sanador. El hieromonje le dijo que debía ofrecer el niño a la Madre de Dios poniéndolo en la iglesia con un cirio encendido ante el ícono de la Virgen. La madre obedeció, orando con muchas lágrimas: “Madre de Dios, te ofrezco este niño enfermo. Haz de él lo que quieras”. El niño más tarde se curó y no estuvo jamás enfermo hasta su muerte. El padre Conon le había predicho también que sobreviviría a todos sus hermanos y hermanas. Y así sucedió.
Los padres, Alejandro y Ana, eran muy piadosos, amaban a Dios, a la Iglesia y a los hijos. Su vida cristiana, al igual que la de todos los habitantes del país, se desarrollaba entorno a la iglesia con sus fiestas y sus eventos religiosos. Consideraban importantísima la educación de los hijos, tanto en la escuela, con sus siete años de estudio, como, sobre todo, en la casa. Era una educación profundamente cristiana. El padre Cleopa recordaba a menudo en sus prédicas la atmósfera religiosa de su familia. Decía: “En casa había una habitación cubierta de íconos, una especie de capilla. A media noche nos despertábamos para leer el salterio y hacíamos una centena de metanías. Luego volvíamos a la cama. Por la mañana orábamos también una hora”. Era más bien el padre quien era severo con los hijos, vigilaba de cerca su comportamiento moral y su rectitud de vida. El padre Cleopa recordaba también: “A la mañana, antes de ir a la escuela, nuestra mamá quería darnos de comer, y papá decía: ‘Mujer, déjalos. No morirán de hambre’. Recién al medio día, después de terminar las lecciones, tomábamos primero que nada el pan bendecido traído el domingo de la iglesia, y después comíamos. Los hermanos más grandes, sobre todo Miguel, no comían nada hasta cuando no habían terminado de leer todo el salterio.” Esta atmósfera que reinaba en casa y la educación religiosa recibida prepararon la vocación monástica de los cincos hijos que fueron monjes. Después de la muerte del padre, Alejandro, la mamá Ana se hizo también ella monja en el monasterio de Agapia recibiendo el nombre de Agafia. Se durmió en el Señor después de veinte años de vida monástica, en 1968, a la edad de noventa y dos años.
Después de la escuela obligatoria, a la edad de catorce años, siguiendo el ejemplo de sus dos hermanos mayores, el joven Constantino comenzó a frecuentar regularmente el skit de Cozancea, a cinco kilómetros de su ciudad natal. En el skit vivía también el padre Paisij, el hesicasta, que lo acogió como hijo espiritual.
Después de tres años, en 1929, Constantino partió definitivamente para el skit de Sihastria con la bendición del padre Paisij y acompañado por el hermano mayor Basilio. El skit de Sihastria era conocido por la severidad de la vida espiritual querida por el higúmeno Ioanichie (Moroi), un gran asceta, formado en la vida monástica en el Monte Athos. Siendo el único presbítero del skit, él celebró la divina liturgia cada día por veinte años, alimentándose únicamente de la eucaristía y de la prósfora con la cual preparaban los santos dones. Sólo el sábado y el domingo tomaba un poco de alimento con los hermanos para no faltar al amor en el trato con ellos.
El padre Cleopa contaba también las duras pruebas a las cuales eran sometidos los novicios en el skit de Sihastria. En cuanto a él y a su hermano, debieron permanecer tres días a la puerta del skit, con la orden de golpear constantemente un tronco de un árbol que había sido cortado recitando interiormente la oración de Jesús: “Señor, Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador”. A la tarde el ecónomo del skit los conducía a una celda para que descansaran antes del oficio de medianoche y de la mañana. Al día siguiente debían volver a comenzar a observar lo que les había sido pedido en la puerta del skit. La tarde del tercer día fueron conducidos ante de todo al higúmeno para la confesión general de los pecados. Éste les preguntó si el tronco golpeado hubiese reaccionado de alguna manera. La lección sacada por ellos era que el monje debe soportar todas las pruebas sin lamentarse. Después de tres días de ayuno total, recibieron de comer y al día siguiente comulgaron los santos dones. Entonces fueron integrados en la vida de la comunidad. El hermano Constantino recibió el encargo de ocuparse de las ovejas del skit, cosa que hizo con gran celo por trece años.
El hermano Constantino tenía una memoria excepcional. Era capaz de aprender de memoria el salterio entero, numerosos pasajes del Nuevo y del Antiguo Testamento, muchos himnos acatistos y muchas oraciones y también algunos textos de los Padres de la Iglesia que más tarde citaría abundantemente en sus prédicas y en sus escritos. Su pensamiento estaba impregnado de la santa Escritura y de los Padres de la Iglesia. Escuchándolo hablar, a veces por horas, se tenía la impresión de que no decía nada por sí mismo, porque todo lo que decía se inspiraba de las Escrituras y de los santos. Si bien había frecuentado la escuela sólo siete años. Asombrados de su ciencia, muchos les preguntaban dónde había hecho sus estudios universitarios. El padre Cleopa respondía bromeando: “Sobre las colinas de Sihastria, pastando las ovejas del skit”. En realidad, leyó muchísimo durante los años en los cuales ejerció la tarea de pastor: “toda la biblioteca de Neamt”, en la cual en el siglo XVIII vivió Paisij Velickovski (1722-1794), monasterio del cual dependía el skit de Sihastria antes de volverse monasterio en el 1947.
El 2 de agosto de 1937, después de ocho años de noviciado, el hermano Constantino fue tonsurado monje y recibió el nombre de Cleopa. Fue ordenado diácono el 27 de diciembre de 1944, y presbítero el 23 de enero de 1945.
De la vida del skit de aquella época se debe decir que el 30 de mayo de 1941 un incendio quemó las celdas de los monjes –eran una treintena-, la capilla y el techo de la iglesia, construcciones que estaban edificadas en madera. El anciano y santo higúmeno Ioanichie, viendo que todo su trabajo de más de treinta años había sido consumido por las llamas en pocas horas, hizo tres grandes metanías delante de la iglesia diciendo como Job: “El Señor lo dio, el Señor lo quitó, sea bendito el nombre del Señor” (Job 1,21). Y dirigiéndose a los monjes dijo: “No se desanimen porque todo esto ha sucedido por nuestros pecados. Soporten con coraje cada prueba y no abandonen este lugar santificado por la oración y las lágrimas de nuestros predecesores. Respetad con asiduidad el santo orden de este skit. Sabed que aquel que no respeta este orden, será expulsado por el mismo lugar. Si llevan una vida casta y si el amor reina en medio de ustedes, la Madre de Dios reedificará ella misma nuestro skit de sus cenizas y encontrarán paz y salvación. Pero si no respetan estrictamente la regla de oración, el ayuno y sus deberes de monje, este lugar será abandonado, porque Dios ama más un lugar abandonado que el lugar en el cual viven muchos monjes, pero negligentes e impuros.”
Es en esta situación que el padre Cleopa es elegido en junio de 1942 para suplir al higúmeno y, después de la muerte de éste, en 1944, se convierte, contra su querer, en superior del skit. Al cabo de algunos años, a pesar de las durísimas condiciones de la guerra, logró con la ayuda de Dios y de la Madre de Dios, patrona del lugar, restaurar completamente el skit. También la vida espiritual se renovó con la llegada de nuevos novicios y un ritmo de oración aún más intenso. A parte de los siete oficios de alabanza cada día, el nuevo higúmeno introdujo doce vigilias de toda la noche en el curso del año y la lectura ininterrumpida del salterio en la iglesia, durante los oficios. Cada monje, por turno, debía leer el salterio en la iglesia por dos horas. Esta regla es respetada hasta nuestros días.
En 1947 el skit será elevado a rango de monasterio y gozará de una influencia aún más grande sobre los fieles de la región y del país entero. Un importante evento en la vida del monasterio fue el traslado, el 1º de diciembre de 1948, del gran staretz Paisij, el hesicasta de Cozancea, a Sihastria. Rebosante de amor y de bondad, con un corazón misericordioso, el padre Paisij tenía el don de escuchar y de aconsejar cada día en el sacramento de la confesión a decenas de personas, no sólo a los monjes del monasterio que, según la regla, debían confesarse cada viernes, sino también de una multitud de fieles. Debe decirse que en Rumania los fieles amaban confesarse en los monasterios, sobre todo allí donde encontraban grandes starcy como el padre Paisij.
Pero Rumania empezó justo en esta época una nueva etapa de su historia. El 30 de diciembre de 1947 el rey debió abdicar. Se instaló la dictadura comunista y con esta la persecución religiosa. Centro de la persecución eran los sacerdotes y los monjes misioneros que tenían una influencia espiritual en sus fieles. El padre Cleopa estuvo entre los primeros puestos en la mira. El 21 de mayo de 1948, en el día de la fiesta de Constantino y de Helena, el padre Cleopa terminó su prédica en la iglesia con estas palabras: “El Señor conceda a nuestros dirigentes de hoy ser como los santos Constantino y Helena para que la Iglesia se acuerde de ellos a través de los siglos.” Después de la divina liturgia no tuvo ni siquiera tiempo de quitarse los ornamentos litúrgicos: un auto lo esperaba en la puerta del monasterio para conducirlo a la policía secreta donde debió permanecer cinco días sufriendo continuos interrogatorios y sin recibir nada de comer y ni de beber. Liberado después del interrogatorio, el padre pidió consejo a su padre espiritual y a muchos otros monjes y se retiró al bosque, no lejos del monasterio, donde se excavó una celda subterránea. Allí vivió en el más grande anonimato muchos meses.
El 6 de junio de 1948, después de la muerte del patriarca Nicodemo, la Iglesia ortodoxa de Rumania recibió a otro patriarca, en la persona de Justinian Marina, que tenía una cierta influencia sobre el presidente del partido comunista y que apreciaba de modo especial al padre Cleopa. Por pedido del patriarca, el padre, después de seis meses de reclusión, regresa al monasterio y retoma sus funciones con gran alegría de los monjes y de los fieles. Pero el nuevo patriarca tenía otro proyecto respecto al padre Cleopa. Desde el inicio de su patriarcado, el patriarca se ocupó de la renovación del monaquismo rumano en su conjunto con la creación de la escuela monástica y también de escuelas técnicas para monjes. Así, en agosto de 1949, transfirió al padre Cleopa con un grupo de monjes de Sihastria, al norte de Moldavia, para fortalecer la vida de un monasterio situado en una zona en la cual muchos fieles se habían separado de la iglesia rechazando el nuevo calendario adoptado por la Iglesia en 1923. Como higúmeno de Slatina, el padre Cleopa, les introdujo la regla de los oficios de Sihastria, la confesión semanal y una estricta vida comunitaria según le modelo de Teodoro Studita. Organizó también una escuela monástica para los novicios cuyo número crecía constantemente. Entre los nuevos habían también algunos teólogos como Petronio Tanase (+2011), el cual por el 1970 fue higúmeno del skit Prodromos sobre el Monte Athos; Antonio Plamadeala, futuro metropolita de Transilvania (1982-2005); Daniel Tudor, gran poeta y místico, muerto en la prisión comunista; Arsenio Papacioc, nacido en 1914 y actualmente residente en el monasterio de Techirghiol, que pasó catorce años en prisión, y otros más. En 1952 eran ochenta entre monjes y hermanos en Slatina, setenta eran jóvenes.
Al mismo tiempo, el padre Cleopa recibió el encargo de cuidar y guiar la vida monástica en los monasterios de la región: Putna, Moldovita, Rasca, Sihastria y el skit de Sihla y Rarau. Todas estas comunidades seguían la misma regla de oración y tenían una gran estima por el padre Cleopa que les visitaba regularmente. También en estos monasterios fueron organizadas escuelas monásticas. La popularidad de padre Cleopa crecía. Numerosos monjes y fieles lo buscaban continuamente para recibir su palabra. Era también invitado a hablar en diversas parroquias para defender el nuevo calendario. Hasta la policía secreta pidió su colaboración en la propaganda por la colectivización de la agricultura, pero el padre les rechazó. Por este motivo la policía lo persiguió con continuas intimidaciones. Después de un interrogatorio en el monasterio en 1952, el padre Cleopa y numerosos otros monjes, entre los cuales estaba el padre Arsenio, fueron conducidos al puesto de policías y sometidos a un largo interrogatorio durante el cual fueron acusados de boicotear la economía nacional y de tener una actitud hostil en las relaciones con el partido comunista. Maltratados y encerrados durante la noche en una habitación iluminada con fuertes reflectores que les impedía dormir, fueron dejados con la orden de no hacer propaganda religiosa. Volvieron al monasterio, aconsejados por numerosos padres espirituales, los dos el padre Cleopa y Arsenio partieron y se escondieron en las montañas donde permanecieron por dos años. Vivieron separados en cabañas escondidas en el bosque, pero se veían regularmente para la confesión y la eucaristía. En 1954, el patriarca obtiene de las autoridades políticas el permiso de permitirles regresar al monasterio. Poco después el patriarca les pidió visitar los monasterios de su eparquía de Bucarest para predicar y confesar a los monjes y monjas. Al inicio de 1956, el padre Cleopa deja Slatina, cediendo su lugar de higúmeno a su discípulo Emiliano, y parte por pedido del metropolita de Banat, para una misión en los monasterios de Timisoara y de Arad, al oeste del país. Después de esta misión, que dura un año, regresa definitivamente a su monasterio de origen, a Sihastria, y se dedica exclusivamente a la oración y a la predicación.
Pero densas nubes se perfilan en el horizonte. En octubre de 1959 un decreto del gobierno ateo excluía de la vida monástica las mujeres que tuvieran menos de cincuenta años y los hombres que tuvieran menos de sesenta. De este modo muchos monasterios y muchos skit fueron cerrados y más de cuatro mil monjes y monjas debieron dejar los monasterios para volver al mundo “a trabajar en la construcción del socialismo”. La mayor parte de los monjes de Sihastria, incluso su higúmeno Ioil, debieron dejar el monasterio que se convirtió en una casa de reposo para los monjes ancianos de Moldavia. El padre Cleopa se vio obligado también él, por tercera vez, a tomar la vía del desierto. Vivió aislado en diversos lugares por más de cinco años, manteniendo sin embargo un vínculo secreto con algunos monjes entre los cuales estaba el padre Ioanichie Balan, futuro historiógrafo del monaquismo rumano. En este tiempo de oración y de silencio escribió diversos libros sobre varios temas religiosos que fueron publicados a fines de la época comunista en adelante.
En agosto de 1964 fue decretada la amnistía para todos los detenidos políticos. Un viento de libertad se hacía sentir por todos los lugares del país. Así, el 29 de septiembre, el padre Cleopa pudo volver a su monasterio. Retomo, si bien con prudencia, su predicación en la iglesia y sobre todo sobre la colina frente a su celda, donde los fieles se reunían cada día. Fue constantemente vigilado por la policía secreta hasta finales de la época comunista. En este tiempo, por veinticinco años, le fue prohibido, repetidas veces, hablar al pueblo. Y sin embargo la misma policía secreta lo apreciaba por su predicación y defensa de la ortodoxia contra las sectas: estas últimas, sostenidas por el extranjero, atraían muchísimos fieles, lo que era visto como una amenaza a la unidad del pueblo que contaba con un ochenta y siete por ciento de bautizados ortodoxos. Se explica así por qué algunos libros del padre Cleopa tuvieron el permiso para ser publicados en época comunista.
En 1977, el padre Cleopa hizo una peregrinación al Monte Athos y a Roma. Al regresar visitó en Celia al archimandrita Justin Popovié, canonizado este año por la iglesia serbia, para preguntarle si debía permanecer en Rumania o partir definitivamente para el Monte Athos. El santo hombre le dijo:
Padre Cleopa, si tú partes para el Monte Athos, serás una flor más en el “Jardín de la Madre de Dios”, pero ¿y los fieles? ¿A quién serán dejados? De tu permanencia en el Athos sacarás provecho tú, pero en el país muchos sacarán provecho de ti, y tú conducirás a Dios a tantas almas que no tienen una guía espiritual. También yo viví un tiempo en el Monte Athos, pero he regresado para dedicarme a la misión en mi país. Te aconsejo permanecer en el país. Allí encontrarás tu salvación y contribuirás a la salvación de otros. Esta es la más grande obra de los monjes de hoy: luchar contra la incredulidad, las sectas y la indiferencia religiosa. [1]
Después de la caída del comunismo, el padre Cleopa pudo actuar y hablar con toda libertad, y no se lamentó jamás de su sufrimiento. Al contrario, decía que el comunismo había sido permitido por Dios a causa de los pecados del pueblo. En la libertad reencontrada, muchos de sus discípulos, entre los cuales estaba el actual patriarca de la Iglesia de Rumania, Daniel, también él monje de Sihastria, se volvieron obispos. En este período el número de los monjes y de los fieles que le visitaban creció sucesivamente. Muchos jóvenes le pedían la bendición para entrar al monasterio y volverse monjes en Sihastria o en otros lugares. Así Sihastria se convirtió en un vivero de monjes para muchos nuevos monasterios y muchos skit de Moldavia. El Padre Ioanichie Balan publicó los libros del padre Cleopa aún inéditos y una colección de opúsculos titulados el Padre Cleopa nos habla para la difusión de la fe a nivel popular. El padre Cleopa recibió en su celda a monjes, fieles y también a obispos hasta el último día de su vida, el 30 de noviembre de 1998. Fue llamado por el Señor en la noche del 1º de diciembre, a la edad de 86 años. En su funeral, el 5 de diciembre, participaron ocho obispos, una centena de monjes y de sacerdotes y una multitud de más de diez mil fieles de todo el país.
Comunión y soledad en la vida del padre Cleopa
Comunión y soledad son dos dimensiones constantes en la vida del padre Cleopa. Fue un hombre de comunión con su vida y su misión en los monasterios de Sihastria, de Slatina y otros, y fue un hombre de soledad por su vida personal de oración en la celda –cuatro horas al día, “regla” que respetaba rigurosamente- como también por su vida de eremita durante ocho años. Su vida de soledad y de comunión ha plasmado su personalidad carismática. Tenía un sentido muy fuerte de la obediencia y de la sumisión a la autoridad de la Iglesia, tanto más cuando esta era perseguida. Sabía muy bien que los obispos estaban obligados a compromisos con el poder político para buscar el no hacer sufrir demasiado a la Iglesia y por esto no ha condenado jamás a la jerarquía cuya tarea es la de custodiar la unidad de la Iglesia. Respecto al nuevo calendario introducido en 1923, no sólo aceptó esta decisión de la Iglesia, y la defensa con todas sus fuerzas tanto con la predicación como con los escritos. Sobre este argumento estaba el testimonio de su higúmeno Ioanichie. Este después del cambio del calendario, se puso a ayunar por cuarenta días sin comer ni beber nada y preguntaba a Dios si tal cambio era conforme a su voluntad. Al cabo de veinte días vio a los tres santos jerarcas Basilio, Gregorio de Nacianzo y Juan Crisóstomo que le dijeron: “Ioanichie, ¿por qué dudas y no obedeces? ¿No sabes que la desobediencia conduce a la muerte y que la obediencia es más grande que la ofrenda de sí?”
En cuanto al ecumenismo, un tema tan controvertido hoy en algunos ambientes monásticos, el padre Cleopa afirma en los Diálogos espirituales con el padre Ioanichie Balan:
Los encuentros entre las Iglesias son buenos, evangélicos. Estos ayudan a los cristianos a conocerse mejor y a poner fin al odio entre las confesiones. [2]
Era bastante realista con respecto a la unión entre las Iglesias. Decía que no sería hecha pronto porque “ninguno renuncia fácilmente a su fe para adoptar la fe ortodoxa”. En cuanto respecta a la gracia de la salvación que algunos niegan a toda otra Iglesia fuera de la ortodoxia, dice literalmente: “la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica, en cuanto Iglesias apostólicas, tienen la gracia de la salvación” [3].
[...]
El amor que crea y fortifica la comunión era la virtud principal del padre. Desbordaba de amor por los monjes, por los fieles y por toda la creación. Era tan misericordioso que en Sihastria y en Slatina hizo introducir el uso de dar de comer a todos los fieles que participaban en los oficios. A veces estos eran tantos que todas las provisiones del monasterio eran distribuidas a los peregrinos. Y el padre insistía en que si pusiese todo en la mesa, sin reservas, convencido que cuando se da todo lo que se tiene, Dios provee milagrosamente las comidas que siguen, lo que sucedió siempre. El padre apreciaba la sinceridad, la humildad y el arrepentimiento de los pecados vivido por la gente simple. Decía con Juan Crisóstomo: “Si buscáis una fe pura, la encontraréis en el pueblo simple.”
Respecto a la relación entre comunión-misión y soledad en la vida de los monjes, el padre Cleopa decía:
Es necesario cuidar ambas para que no se excluyan. Hay necesidad, sin embargo, de mucha vigilancia y de mucha humildad. Como monjes no debemos dejar nuestra regla monástica de oración, silencio, obediencia, castidad y pobreza por amor a Cristo. Todo esto colabora para nuestra purificación y nuestra salvación… Es bueno para los monjes jóvenes, para aquellos que aman el silencio, para los monjes de gran hábito, para los ancianos y los enfermos elegir más bien el silencio, la obediencia, la iglesia, la celda y la soledad en el interior de la vida comunitaria, mientras los confesores, los monjes encargados de acoger a los peregrinos, los sacerdotes que viven una vida casta y que tienen el don de la palabra, todos ellos tienen el deber de ocuparse de los fieles con mucho amor, de escuchar sus problemas, de aconsejarles, de orar por ellos y de animarlos… Pero la oración, la iglesia y la obediencia son un deber de todos. [5]
El padre Cleopa no aconsejó a ninguno de retirarse al desierto porque la vida solitaria es más difícil que la vida en comunidad y comporta un mayor número de peligros. Decía que en el desierto el diablo mismo es el que combate contra el monje, mientras en el mundo o en una comunidad actúa a través de otros. De todos modos, según la tradición, es necesario tener una larga experiencia de vida común antes de retirarse al desierto con la bendición del padre espiritual y del higúmeno.
El padre Cleopa, que era un hombre muy realista y que ha escrito incluso un libro para poner en guardia contra una interpretación ligera de los sueños, de las visiones y de los milagros y para que no se busque semejantes fenómenos. Por el insistente pedido de sus discípulos cuenta algunos fenómenos extraordinarios que vivió él mismo en el desierto, sean algunas tentaciones del diablo, sean las intervenciones de Dios para salvarlo o animarlo en la lucha contra el maligno. He aquí dos ejemplos:
Una noche, hacia la una, después de haber leído el oficio de media noche y durante el oficio de la mañana, siento un fuerte ruido… La tierra temblaba. Abro la puerta de mi cabaña y veo una luz resplandeciente y dentro de la luz un carro de cuero con muchas ruedas. Del carro desciende un hombre de alta estatura con ojos medios blancos y medios negros. Con voz autoritaria me dijo: “¿qué haces aquí?” Me acordé al instante de lo que decían los santos padres: “Si tienes los santos dones contigo, tienes a Cristo viviente”. Entonces, sin dudarlo entré a mí cabaña, me abracé al árbol en el cual guardaba los santos dones diciendo: “¡Señor Jesús, no me abandones!” ¡Podéis imaginar con qué intensidad se ora cuando el diablo está en la puerta! Junto a mi cabaña había un gran precipicio. Cuando miro de nuevo veo al diablo precipitarse con el carro en el barranco, arrojado por el poder de Cristo. Cuando cayó, sentí un ruido ensordecedor cuyo eco permaneció en mis orejas hasta el día siguiente. [6]
El padre Cleopa recitaba cada día el himno de la Madre de Dios. Una noche, en el desierto, cuando leía el acatistos, el diablo se le aparece en una visión semejante a la descripta arriba. Quería matarlo tirándole una gran rueda que giraba. En peligro de muerte, el padre aprieta fuertemente contra el pecho el libro de oración que tenía en la mano y grita: “¡Desaparece! Tengo sobre mí los actos de la Madre de Dios que me protegen!” Y así fue salvado. Después de esta tentación diabólica, por cuarenta días cada vez que recitaba el acatistos, la cabaña se llenaba de un perfume de azucenas y de rosas. Los primeros días, temiendo que tal perfume viniese del diablo, pidió a Dios alejarlo. Pero al final se dio cuenta que el perfume venía de Dios que quería animarlo en su lucha ascética. [7]
Quería terminar esta presentación con algunas sentencias del padre Cleopa –que encontramos tantísimas en sus escritos- sobre la oración del corazón:
En cuanto la mente entra en el corazón [durante la oración], se manifiesta un signo natural. Es como un clavo de fuego que quema el corazón a partir de su centro. Luego el calor pasa al pecho, a la espalda, a la columna vertebral y al cuerpo entero. El sudor comienza a inundar el cuerpo y los ojos derraman lágrimas de arrepentimiento. ¡Es la oración de fuego! El esposo encuentra a la esposa: Cristo a nuestra alma. Esta unión espiritual hace del hombre un solo espíritu con Dios. Es lo que dice el apóstol Pablo: “¿No sabéis que quien se une a la prostituta forma con ella un solo cuerpo?... Pero quien se une al Señor forma con él un solo espíritu” (1 Cor 6, 16-17).
Esta unión nos da una gran dulzura espiritual y un gran calor. Pero el fundamento de la oración no es sólo la dulzura y el calor. El fundamento es más bien la compunción del corazón por los pecados, el arrepentimiento, las lágrimas. En este estado nuestra alma goza de tal alegría y consolación, de tal dulzura y calor que cuando vuelve de esta unión con Cristo en el corazón, le es imposible decir alguna palabra. ¡Qué momentos de felicidad, que dulzura, qué alegría se prueba en el corazón! Y quien ora así, es decir con la mente que desciende en el corazón o con la mente unida al corazón por una o dos horas, cuando deja de orar, su corazón por semanas no podrá más acoger algún pensamiento de este mundo. El cielo de su corazón es tan puro que el Espíritu Santo puede actuar en él con toda libertad.
La mente puede purificarse fácilmente de los pensamientos malvados. Basta leer algún pasaje de las santas Escrituras o decir una breve oración con atención. Pero es fácil dejarse arrastrar de nuevo por pensamientos malvados. El corazón, en compensación, se purifica difícilmente de las pasiones malvadas, porque se deja dominar más fácilmente por estas pasiones.
Tres son los enemigos que luchan contra nosotros hasta la muerte: el diablo, los placeres de este mundo y la carne. El diablo es el príncipe de todo mal. Nos tienta directamente con pensamientos de incredulidad, de blasfemia, de dudas, de desesperación, de orgullo y de vanagloria. Indirectamente nos tienta a través de los hombres con pensamientos de orgullo, de vanagloria, de cólera y de relajación. Nos tienta también con la avaricia, la avidez, la envidia, el juicio de los otros, la charlatanería… A través de la carne nos tienta con la pereza, la gula, la ebriedad, la relajación, la flojera de la voluntad, la insensibilidad del corazón y otras tentaciones semejantes a estas.
Debemos tener siempre conciencia de que a cada instante pecamos. Sin esta humildad no encontraremos la salvación.
La obediencia sin oración es propia del mercenario, pero quien obedece y ora al mismo tiempo realiza un acto litúrgico.
La humildad nace de la obediencia sin contestaciones.
Es necesario no enseñar nunca a los otros antes de vivir nosotros mismos lo que queremos decir. Quien enseña a los otros lo que no ha experimentado personalmente es semejante a una fuente pintada sobre una pared, mientras que quien habla a partir de la propia experiencia es semejante a una fuente de agua viva.
[...]
¡Es más difícil hacer un verdadero monje que hacer una catedral!
“Padre –le dijo un fiel- creo que usted es un santo”. El padre le respondió: “Yo creo que a través de tu boca ha hablado el diablo”.
Serafim Joanta
Comunione e Solitudine
Ed. Qiqajon. Comunita di Bose.2011
Pp. 213-230
Notas:
[1] Cf. Arch. Ioanichie Balan, Viata si nevointele Archimandritului Cleopa, Iasi 2002, pp. 168-169.
[2] Cf. Id., Convorbiri duhovnicesti, Eiscopia Romanului si Husilor 1984, p. 162 (cf. tr. It. In Id., Volti e parole dei padri del deserto romeno, a cargo de la Comunità dei fratelli contemplativi di Gesù, Bose 1991)
[3] Ibid., p. 30
[4] Ibid., p. 140.
[5] Ibid., p. 159.
[6] Id., Viata, pp. 125-126.
[7] Cf. ibid, p. 113.
[8] Fue el más grande santo obispo de la Iglesia de Rumania en el siglo XVIII.