El hombre no es solamente razón sino igualmente corazón. Los poderes de estos dos centros se ayudan mutuamente el uno al otro, hacen al hombre perfecto y le enseñan lo que no podría aprender nunca por la sola razón. Si la razón enseña sobre el mundo natural, el corazón nos enseña sobre el mundo sobrenatural… El hombres es perfecto cuando ha desarrollado a la vez su corazón y su intelecto; el corazón se desarrolla gracias a la religión revelada.
San Nectario de Egina
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.ca/
El conocimiento de sí mismo es el primer deber del hombre. El hombre, como ser racional, que goza de la libertad y siendo religioso, es un ser superior y fue destinado a ser como Dios, a cuya imagen fue creado, y es un participante de la bondad y la santidad divinas. Pero a fin de ser semejante a Dios, bueno y santo, y de comulgar con Él, el hombre debe, en principio, conocerse. Sin el conocimiento de sí mismo, el hombre se extravía en sus pensamientos, está dominado por diversas pasiones, es tiranizado por violentos deseos, se preocupa mucho con relación a las cosas vanas, y lleva una vida desordenada y distraída, errando en todo, tropezando a cada paso, y tropieza y cae, y es pisoteado. Cada día bebe el brebaje del dolor y de la amargura, llena su corazón de pena y amargura y vive una vida miserable.
San Nectario de Egina
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.ca/
Se puede juzgar el poder de la plegaria que brota de un corazón sincero, incluso siendo pecador, por el siguiente ejemplo narrado por la Tradición Santa: A pedido de una desolada madre que acababa de perder a su hijo único, una cortesana que la encuentra en su camino, afligida por la desesperación maternal, osa gritar al Señor, mancillada como estaba aún por sus propios pecados: “No es por mí, pues soy una horrible pecadora, sino por causa de las lágrimas de esta madre llorando a su hijo, y creyendo firmemente en Tu misericordia y en Tu Todo-poder, que te pido: resucítalo, Señor!” Y el Señor lo resucitó.
San Serafín de Sarov
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.ca/
No te engañes acerca del conocimiento de lo que pasará después de tu muerte; lo que siembres aquí, cosecharás allá. Después de salir de aquí, nadie puede progresar. Aquí esta la obra, allá está la recompensa; aquí el combate, allá las coronas.
San Barsanufios el Grande
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.ca/
El alma humilde es bendecida. El Señor le ama. La Madre de Dios es superior a todos en humildad, por tanto todas las razas la bendicen en la tierra, mientras que los poderes celestiales le sirven. Y el Señor nos ha dado a Su bendita Madre como defensora y auxiliadora.
San Silvano el Athonita
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.ca/
No digas: “He pecado mucho, por tanto, no tengo valor para postrarme ante Dios.” No desesperes; simplemente no aumentes tus pecados por la desesperación, y con la ayuda del Todo Misericordioso, no serás avergonzado. Pues El ha dicho: “Al que a mi viene, no lo echo fuera.” (Juan 6:37) De modo que, sé valiente y cree que El es puro y purifica a los que se le acercan. Si quieres obtener el verdadero arrepentimiento, demuéstralo con tus acciones. Si has caído en el orgullo, demuestra tu humildad, si en embriaguez, demuestra sobriedad; si en impureza, demuestra pureza en tu vida. Pues se ha dicho: “Aleja de ti todo mal y obra el bien,” (1 Pedro 3:11).
San Genadio
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.ca/

Cristianos, siempre alégrense, pues el mal, la muerte, el pecado, el demonio y el infierno, han sido conquistados por Cristo. Y cuando todo esto está conquistado ¿habrá alguien en el mundo que pueda acallar nuestro júbilo? Ustedes son los amos de este eterno regocijo, en tanto no cedan al pecado. El júbilo arde en nuestros corazones a causa de los sufrimientos por El, las burlas por El y la muerte por El, en tanto estos sufrimientos inscriben nuestros nombres en el cielo. No hay gozo verdadero en el mundo sin la victoria sobre la muerte, pero la victoria sobre la muerte no existe sin la Resurrección, y no hay Resurrección sin Cristo. El Dios-Hombre Cristo Resucitado, el fundador de la Iglesia, pone constantemente este gozo en los corazones de sus seguidores, por medio de los Santos Misterios y buenas obras. Nuestra fe se realiza en este gozo eterno, en tanto el gozo de la fe en Cristo es el único gozo verdadero para la naturaleza humana.
San Justino Popovich
Catecismo Ortodoxo
http://catecismoortodoxo.blogspot.ca/