Wednesday, July 22, 2015

En verdad, solamente hay una libertad ( San Justino Popovich )


En verdad, solamente hay una libertad, la santa libertad de Cristo, en tanto que El nos libera del pecado, del mal; del demonio. Nos liga con Dios, Todas las demás libertades son ilusorias, falsas, es decir, son todas ellas, de hecho, esclavitud.
 

San Justino Popovich

La verdad ....San Nicolás de Serbia


La verdad no es un pensamiento, ni una palabra, ni una relación entre las cosas, ni una ley. La verdad es una persona. Es un ser que supera a todos los seres y da vida a todo. Si buscas la verdad con amor y por causa del amor, ella te revelará la luz de su rostro en tanto puedas soportarla sin arder.

San Nicolás de Serbia

Tuesday, July 21, 2015

Dios cuida de cada uno (San Basilio el Grande)


No digas: “Esto sucedió por suerte, mientras esto resultó solo.” En todo lo que existe no hay nada desordenado, nada indefinido, nada sin propósito, nada por suerte…¿Cuántos cabellos hay en tu cabeza? Dios no se olvida ni de uno de ellos. ¿Ves como nada, aun hasta la cosa mas pequeña escapa a la vista de Dios?

San Basilio el Grande

La ciencia de Dios es universal.( San Juan Damasceno )


La ciencia de Dios es universal. 

Puesto que es causa de todo, le están presentes los acontecimientos,aun los frutos, como al arquitecto el plan del edificio antes de construirlo (De la Fe Ortodoxa, l, 9). ¿Cómo se concilia esta presciencia divina con la libre elección de actos posibles para algunas creaturas? Recordando primeramente que la razón humana no podría tener la pretensión de explicar lo que la excede, San Juan Damasceno "posee los dos cabos de la cadena", como diría Bossuet: "Dios es causa de todo el ser, y por lo tanto de todo el bien que existe en las creaturas, pero en el caso del acto libre la iniciativa de la falta no es imputable sino a la creatura. 

El es el autor de los vasos de honor y de los vasos de ignominia; pero que uno sea digno de honra y el otro de desprecio, depende de cada quien" (Contra los Maniqueos, 77-79; De la Fe Ortodoxa, ll, 93).

Sunday, July 19, 2015

Perdonar al prójimo



Es muy importante saber que la oración por nuestros ofensores nos ayuda a superar los sentimientos malos con respecto a ellos. 

Si tuviéramos la posibilidad de ver la enorme cantidad de deudas por las cuales debemos responder delante de Dios, con prisa y muy contentos perdonaríamos a todos, hasta los enemigos más grandes, para que con esto, adquiramos la misericordia de Dios. 

Lamentablemente, el reconocimiento de nuestros pecados y culpa delante de Dios no llega por sí solo, pero requiere un constante y severo análisis de nuestra consciencia basada en la enseñanza evangélica. 

Aquel que trata de perdonar al prójimo, recibe de Dios como recompensa por su empeño, el verdadero don cristiano de querer, denominado por los santos padres, "como el rey de las virtudes."

La Higuera Estéril.


"Y dijo esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñero: He aquí tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo halló; córtala, ¿por qué ocupará aún la tierra? El entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave, y estercóle. Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después" (Luc. 13:6-9).

El Dios Padre, igual que el dueño de la viña, durante tres años del servicio prestado a la humanidad por Su Dios-Hijo, esperaba de los hebreos arrepentimiento y fe. El Hijo de Dios, como un buen y responsable viñador, pide a su Dueño a esperar un tiempo para que Él una vez más trate de hacer la higuera fértil - la gente hebrea. Pero Sus esfuerzos no tuvieron ningún éxito, entonces se cumplió una severa determinación: significando el rechazo de aquella gente que con insistencia se oponía a Dios. La llegada de este temible momento fue cuando el Señor maldijo la higuera que crecía al lado del camino hacia Jerusalén, unos cuantos días antes de Sus sufrimientos en la Cruz (se puede ver en Mateo 21:19).

Sobre el pase del Reino de Dios de los hebreos a otra gente el Señor habla en la siguiente parábola:

Saturday, July 18, 2015

El comienzo del pecado es la avidez...( Filocalia )


«El comienzo del pecado es la avidez. La avidez consciente es la raíz de las pasiones de los que pertenecen a las tinieblas», dice el primero de los textos filocálicos". La avidez, es decir, el deseo no
controlado, el deseo desbocado, el deseo que lo devora todo, incapaz de conocer ni reconocer sus
propios límites. 


Para dominar esta desmesura, los monjes tratan de vivir en los márgenes de lo
estrictamente necesario, conscientes de que, una vez transgredido el límite de la necesidad, el deseo
humano no conoce freno. Todo el trabajo de la ascesis, sobre todo a partir del ayuno y de las vigilias, tiene por objetivo agotar la violencia de esta avidez, desarraigar la profunda tendencia del cuerpo a saciarse de placeres. Una satisfacción que, de hecho, deja todavía más vacío el verdadero deseo del hombre, que es su deseo de Dios.

Esta avidez o amor de placeres es puesta frecuentemente en relación con otras dos
manifestaciones: la glotonería y el amor al dinero. San Nilo dice: «La glotonería es la madre del placer, ya que ella es la que engendra todas las demás pasiones»`. Y Casiano empieza su lista de pasiones por dicha glotonería, colocándola en el origen de una cadena inexorable: tras la primera avidez consentida, le sucede la prostitución; después la avaricia, la cólera, la tristeza, la acedia, la vanagloria; y, como culminación de todo, el orgullo. Gregorio Palamas afirma: «El primer fruto del deseo es el amor por las posesiones.

El amor por el dinero nace un poco más tarde y está en el origen de todas las formas de
concupiscencia ». Evagrio Póntico muestra perfectamente esta equivalencia entre la avidez y el amor por el dinero. 


Equivalencia que, a su vez, es una progresión que desemboca en la vanidad: «Entre los demonios que se oponen a la práctica ascética, hay tres jefes de fila que preceden y dirigen al resto de la tropa de intrusos: los que tientan a la avidez de la glotonería, los que inspiran el amor por el dinero y los que nos incitan a la gloria humanan.El amor por el dinero es una extensión de la glotonería, en la medida en que es la pasión de querer asegurar en el futuro la satisfacción del presente. Esta obsesión por el futuro impide disfrutar del momento presente y engendra una inquietud constante: el amor por el dinero es un mal que provoca muchas otras pasiones. Se la ha llamado con acierto la raíz de todos los males: 1 Tim 6,10».

Al estar atrapada toda la persona en esta avidez y desasosiego, su impulso hacia Dios queda
totalmente oscurecido: «Debido a tu mala inclinación, has corrompido la imagen de Dios que hay en ti. La bruma de tus pensamientos apasionados ha empañado el espejo de tu alma, ese espejo en el .que aparece Cristo, el Sol espiritual». 


El deseo está encerrado sobre sí mismo y absorbe las otras dos potencias del alma (el ardor y la razón), condenándola a arrastrarse por el suelo en búsqueda de lo que cree que habrá de saciarla`, en lugar de permitir que se eleve de la belleza de las criaturas a la Belleza del Creador.
 

Esta primera raíz del pecado, concerniente al cuerpo y al mundo de los deseos, tiene un nivel o
un origen más profundo, que es lo que los Padres llaman el amor de sí.